Disclaimers: Los personajes de Harry Potter pertenece a J.K. Rowling y a los que han comprado parte de los derechos de autor, lo cual NO es mi caso, y sólo los utilizo sin intención de lucro alguno, la trama me pertenece, salvo los personajes, como ya se ha mencionado anteriormente.
¡Hola! Primero que nada, quiero disculparme por la tardanza, pero he cambiado de trabajo; y ahora estoy más consumida que antes, aun así, como todo lo nuevo que viene, espero poder acostumbrarme a mis nuevos horarios, hacer espacios en mis tiempos libres para poder sacar adelante las historias, muchas gracias por la paciencia, por la comprensión, mil gracias por sus reviews, favoritos y follows, significan mucho para mí, sin más, espero que el capítulo sea de su agrado.
Guest; Te comprendo, Arthur es un poco mente cerrada, contrario a todo lo que suele ser en el libro; y Theo, es simplemente encantador; muchas gracias por tu review.
Camel; Hola, yo también espero que no me pase lo mismo que con esa historia, muchas gracias por tu review.
Por cierto; cualquier error, no duden en hacérmelo saber, lo arreglaré.
La música en el lugar estaba tan fuerte; que Draco podía decir que le alteraba todos los sentidos, avanzó por el lugar, después de esa "alfombra roja" donde Potter había reclamado a Ginevra como suya, su humor no estaba del todo bien, por fortuna ella estaba encargada de que todo eso saliera bien, dejando a Potter en las manos de la arpía de Pansy Parkinson, sí, era bastante guapa ahora, pero seguía sin saber que le veía o porqué rayos salía con ella.
—Draco Malfoy, en un lugar así –se burló la mujer de cabellos negros junto a él.
—He sido invitado, si es lo que quieres preguntar –soltó cortante.
—No sabía que Harry y tú eran amigos –sonrió –no seas un patán, invítame un trago.
—Un trago ¿para qué?
— ¿Tu novia se puede enfadar? –sonrió burlesca.
—Honestamente, Parkinson, no tengo idea de lo que hablas, posiblemente tanto producto te afectó la cabeza.
—La castaña de cabello espantoso con la que te vieron tomando café muy agradablemente.
—No, sigo sin saber de lo que hablas –le mostró su vaso con whiskey y sonrió fanfarrón.
—Tú no lo sabes, entonces debió ser ella, porque… sabes que una celebridad como tú, es seguida ¿no? No iban a desaprovechar para inventarte un romance, ya que has estado solo desde hace un tiempo, pero… ¿salir con una empleada del Estado? –Hizo un gesto de disgusto –el hecho de que tu madre te abandonara, te dejó tan mal de las neuronas que te consuelas con cualquier baratija.
—Sigues bastante pendiente de mi vida ¿no? Ya sales con Potter aunque… tengo que decirte que se ve un poco interesado en otra.
La mirada de Pansy abandonó el rostro de Draco para enfocarse en la pelirroja y su novio, no eran nada más que amigos, pero ella sí que estaba interesada en Harry, su mueca de desagrado incrementó.
—Esa zorra –bramó.
—No llames zorra a alguien más sólo porque el hombre que te interesa, la prefiere, es de… mujeres sin autoestima, amor.
—No me digas que también te interesa la zorra –hizo un mohín –según tengo entendido, trabaja para ti en lo que Harry decide volver ¿no es así?
—Sí, pero temo decirte que conozco demasiado bien a esa encantadora zorra, porque me imagino que la llamas así por lo astuta y su cabello rojo –soltó una carcajada que enfadó más a Pansy.
—Yo también la conozco, Malfoy –sonrió –tanto como para saber que está por casarse con Nott, y aun así, se revuelca con Harry.
—Vaya ¿has participado en esos encuentros amorosos? –negó –honestamente, no comprendo a las mujeres, se atacan una a la otra, mintiéndole al mundo, creándoles una vida, un pasado sólo para desquitar su coraje, su envidia y su poco amor propio, denigrando a lo que es una mujer que puede ser lo que digas, o no, y sin embargo, somos nosotros, los infelices, poco hombres que el despecho nos lleva a ser crueles –negó –un consejo, ámate un poco, y así, puede que Potter, se fije en ti, en algo más, que una simple amiga.
—Voy a alejarla de Harry –lo detuvo cuando estaba por pasarla –con o sin tu ayuda, pero lo haré, y no me importa a que artimañas tenga que recurrir ¿te queda claro? Así que es tu decisión si quieres ayudarme, pero si no, espero que no te metas en mi camino, Malfoy.
— ¿O qué? –sonrió enfadado.
—Tal vez tú y yo no seamos los mejores amigos, pero conozco bastante bien, a la persona de la que estás huyendo, y no creo que quieras que vuelva a tu vida ¿o sí? –Sonrió –ya lo sabes, de hecho, le pondré en marcado rápido, sólo pon un solo cabello rubio en medio y lo verás.
—Estoy siendo chantajeado por una bruja –soltó sin ánimo –lo que me faltaba.
—&—
Ginny sonrió cuando la mano de Harry fue hasta su hombro, intentando darle un poco de apoyo, claro que él todavía no estaba al tanto de su catastrófica vida; necesitaban un café y una semana para estar al tanto de cómo iba todo en la vida del otro.
— ¡Pero mira quién está aquí! –Sonrió Harry, con una amplia sonrisa –Theo afortunado Nott.
—Hola, Harry, perdón por llegar tarde al gran evento –se abrazaron cordialmente.
—Ya sé que lo tuyo no son las alfombras rojas y menos si tu chica no puede posar contigo.
—Sí, exactamente eso –observó a Ginny y sonrió –hola.
—Hola –soltó incómoda.
— ¿Todo bien en el casi matrimonio Nott? –enarcó una ceja Harry.
—Se canceló la boda –informó la pelirroja con una sonrisa tímida.
—Pero… ¿Por qué? Theo… estás consiente de que…
—Fue ella, la que terminó conmigo –soltó él.
—Y tú quien se alegró –vociferó enfadada –dijiste, está bien, mejor ahora que después y te marchaste.
—Ginny –suplicó.
—Si en verdad me amaras, no lo hubieses…
—Yo jamás dije que no iba a intentar recuperarte, estoy esperando a que tu drama baje un poco.
La chica se quedó callada, guardó silencio y sonrió, de forma auténtica en ésta ocasión, con los ojos brillándole; podría haber cumplido la promesa de su padre; pero le hacía muy feliz que Theo fuese a pelear por ella.
—Al menos harás algo –sonrió.
—Oh, cariño, no voy a dejar que te apartes de mí de forma definitiva –le guiñó un ojo y su mano se colocó en su espalda.
—Hacen buena pareja –admitió Harry.
—Tus fans van a estar vueltas locas con las fotos que saldrán de ustedes dos.
—Las Hannys al poder ¿Qué puedo decir? Saben lo que es bueno para mí –sonrió divertido Harry, y sobre eso, iré a buscar a mi acompañante.
El hombre de brillantes ojos esmeralda se alejó de la ex pareja, que se miró expectante de que diría la otra parte, y como ella no estaba dispuesta a ser la que rompiera el silencio, Theo Nott sonrío divertido.
—Quiero que sepas que estoy al tanto de la razón por la que terminaste conmigo.
La mirada de Ginny fue incrédula. —Pero...
—Fue Ron –interrumpió la protesta, me dijo lo que tu padre está dispuesto a hacer respecto a Ash, y quiero que estés tranquila, cariño, si es para mantener a Asher contigo, quiero que sepas que estoy de acuerdo en esperar en un punto donde no te ocasionaré problemas.
—Theo...
—Sé lo que Ash significa para ti, he estado ahí, he visto todo lo que eres capaz de hacer por él, y créeme que ser el culpable de que estés distanciada con él no me agrada, haré lo que me pidas que haga.
— ¿Qué te dijo esa trabajadora social? –interrogó.
—Me dijo que tu padre buscará cualquier medio para desacreditarte, que usara tu pasado en tu contra, Malfoy dijo que no podrá serle de mucha ayuda, porque te has mantenido sobria desde hace años, y es la primera vez que estamos de acuerdo en algo.
—Gracias –lo sujetó de la mano.
—Creo que Malfoy tiene más información, la llevó a tomar un café «para hablar del caso».
—Debió gustarle.
—Lo mismo opinan los medios –se encogió de hombros.
— ¿Los medios? –enarcó una ceja consternada.
—Digamos que entre las «Drarry» y las «Dramiones» están entre una lucha sangrienta sobre el verdadero amor de la vida de Draco Malfoy.
—Apuesto por Harry –guiñó un ojo y sonrío traviesa.
—Piensas romper el internet ¿cierto?
—Así es –besó la comisura de los labios de Theo –si te sirve de algo, me estoy muriendo lentamente sin Asher y sin ti, son mi vida, Theo.
—Voy a hablar con Ash, lo convenceré de volver contigo a tu casa.
—Te debería la vida.
—Habla con Malfoy, pregúntale qué le dijo la mitad «mione».
Ginny siguió el consejo de Theo y buscó a Draco, con la esperanza de que no se hubiese ido todavía de la fiesta de inauguración del bar de Harry.
—Te he estado buscando –admitió Ginny.
—Ginny Weasley se ha rebajado a buscarme ¿por qué razón? –la observó altanero para después beber de su trago, que extrañamente no contenía ni una gota de alcohol.
—Theo me dijo que estuviste hablando con la trabajadora social.
—Ah –hizo una mueca –la peor tortura a la que me viera sometido, insoportable e insufrible chica –gruñó –sentiré pena sobre el pobre tipo que se anime a salir con ella.
—No me importa tu opinión sobre ella, me importa lo que te dijo.
—Me dijo que tu padre está a un paso de quitarte a tu hijo –soltó sin tapujo –usara tu adición a las drogas, al alcohol y al parecer, tus antecedentes de... –guardó silencio, la sujetó del brazo y la acercó a él –prostitución ¿te prostituiste? –la pelirroja titubeo para contestar, sus ojos grises, normalmente tranquilos e impasibles, se veían como plata líquida, esos malditos ojos que hacía años la dominaban completamente.
—Mi pasado es un poco complicado, Draco –contestó sería.
—Sólo tienes que saber que tu padre no se va a detener por nada, y por lo poco que el bocón de tu hermano Ronald ha dicho, el veneno que tu padre ha inyectado en tu hijo, está dando frutos de una forma rápida y abundante.
— ¿Qué tanto? –la voz se le quebró.
—No quiere verte, y le está suplicando a tu padre a que te quite su custodia de forma oficial y definitiva, de forma en que no puedas volver a verlo.
—Eso no es cierto –el corazón comenzó a dolerle con cada latido.
—Lo siento, sé que odias que se metan en tus asuntos, pero... Ese es el menor de tus problemas, tu padre ha estado buscando casas en el continente vecino, si lo hace, tendrás que conformarte con decirle adiós a tu hijo por carta que se le será entregada cuando cumpla 21.
—&—
Draco jamás se había sentido de tal forma como lo hizo después de decirle a Ginevra que su padre era un bastardo por querer alejarla de su hijo, él era el único culpable de eso, le había arrebatado a un hijo, y ahora, por lo que sus acciones habían ocasionado, estaba haciendo que ella perdiera a su otro hijo, otro hijo con otro hombre que no era él.
Dejó el vaso con agua en la mesa, más bien lo dejó caer sobre el mueble sin cuidado, fue hasta la pelirroja que había avanzado hasta el balcón del apartamento de Draco, y en un momento de distracción, había subido a la baranda.
—Baja de ahí –soltó nervioso –Ginevra –ordenó en tono rudo –baja ahora mismo.
—No voy a arrojarme –contestó con voz pastosa a causa de la embriaguez.
—Ya lo sé, baja ahora –la sujetó de la cintura y la ayudo a bajar –sabías perfectamente que no podías embriagarte –la reprendió –no si quieres recuperar a tu hijo, eres un maldito caso perdido.
—A ti jamás te ha importado nada que no seas tú –sonrío dolida –tenías que embarazarme ¿verdad? –Negó –tenías que darme el regalo más hermoso del mundo y después arrebatármelo –las lágrimas cayeron por sus mejillas –eres igual a tu padre –soltó.
—No digas eso –soltó dolido –puedes compararme con el peor de los miserables...
—Por eso mismo, tu padre es el peor de los miserables, o solía serlo, hasta que le quitaste el puesto.
—Sabes que es mentira, Ginevra, no soy como él, jamás lo he sido, no quiero serlo.
—Pero lo eres, pudiste sólo terminar conmigo ¿y qué hiciste a cambio? Fuiste cruel, conmigo y un ser que no tenía la culpa –la mirada de la mujer le estrujó el corazón.
—Lo sé, y créeme que verte ahora no ayuda, evité por todos estos años volver a toparme contigo, porque... No era tan Valiente para ver lo que había hecho, siento haberte arruinado la vida, por enviarte a toda esta mierda.
—Tú no tienes la culpa –sonrío y observó hacia la ciudad, haciendo que el viento meciera sus cabellos rojos como el fuego, haciendo que Draco imaginara las llamas ardiendo a su entero placer en la chimenea –es más fácil culpar a los demás de todas nuestras malas decisiones ¿cierto? Debes saberlo mejor que nadie, después de todo, llevas todos estos años culpando a tu padre de todo lo malo en tu vida.
—Él tiene la culpa de todo eso –contestó.
—Quise olvidarte –admitió –pero incluso cuando él me tocaba, estaba pensando en ti –acarició el rostro de Draco –mientras sus manos acariciaban mi cuerpo, las únicas manos que sentía eran las tuyas, esa contradicción agridulce de tus palabras, mientras tus caricias decían otras diferentes.
—Quería un futuro brillante y prometedor.
—No quiero cadenas que me aten a ti –lo citó –era un bebé, pero fue mi culpa, fui estúpida, ingenua y no me cuide, permití que pasara, le di vida y también la quite –se aferró a él y su llanto fue intenso, doloroso y lastimero, podía sentir toda la culpa y el dolor saliendo de su delgado cuerpo con el llanto, el rubio la abrazó fuertemente contra él.
—No puedo volver el tiempo y cambiar lo que ocurrió.
—Intentando olvidarte cometí el peor de los errores –admitió –pero tenía que hacerlo, tenía que sacarte de cada célula de mi cuerpo, Draco, si mi padre sigue en esto... Le prometí que jamás nos encontraría, se lo juré con mi vida.
—Tienes que descansar –acaricio el rostro pecoso y sonrío antes de depositar un suave beso en la frente de la mujer.
—&—
Draco Malfoy se estiró completamente adolorido a causa de dormir en el sofá de su apartamento ya que ella había descansado en la habitación de él; tomó el teléfono, todo lo que ella le había dicho la madrugada de ese día no lo tenía tranquilo, y por el miedo en sus ojos y su voz, no podía tratarse de Wood, Oliver podría ser un pedófilo asqueroso, pero era cínico, incapaz de provocar tanto miedo en alguien como Ginny; Diggory tampoco, así que el verdadero padre de ese niño tenía que ser un monstruo sin alma.
Por un momento se le heló la sangre, el único monstruo que él conocía, capaz de despertar tanto miedo era su padre, pero se negaba a creer que él se hubiese metido con la ex novia de su hijo, cuando había sido él, el gran y poderoso Lucius Malfoy el que le había puesto en esa situación, el que «le obligó» a dejarla.
—Astoria, necesito que me hagas un favor respecto...
—Soy Kat –interrumpió una vocecita suave.
—Ocupo hablar con tu novia.
—No puede contestarte en este momento.
— ¿Sexo salvaje? –bromeó.
—Está dormida –hizo una pausa demasiado grande para ser normal en ella –casi la matan –soltó en un sollozo y la voz quebrada.
— ¿Qué? –se llevó la mano a la frente.
—Viajó a Nueva York por un asunto importante respecto a algo que le habías encargado, unos hombres la atacaron en la calle, casi la matan.
—Viajaré de inmediato para allá –colgó.
La vista de Draco se quedó quieta, en cuanto sus ojos se pusieron sobre la pelirroja que usaba su camisa, todo se le olvidó, el corazón le dio un gran vuelco, y sintió que el estómago le pesaba, se sentía idiota, posiblemente su rostro lo confirmara, pero esa mujer frente a él, era la única que durante años, había provocado algo tan enorme en su interior, ella era la llama que iniciaba con el incendio en su interior, un incendio que devoraba acres enteros de su ser.
—Guarda tu mirada pervertida para alguien a quien le intereses –reprochó con voz ronca.
—No eres tan atractiva, Weasley, podría tener a la mejor modelo en mi cama con tan sólo guiñar un ojo...
—No lo creo –cortó su altanería –o la tendrías aquí en este momento, y no te conformarías con un chiste de mujer, que para colmo, ama a otro.
—Sólo quise evitar que alguien te viera ebria llegando a tu casa.
—Era mejor que me vieran ebria entrando con un hombre a una casa que no es la mía, y no saliendo toda la noche ¿cierto?
—Eres imposible –admitió en un gruñido –como sea, tengo que salir.
—Bien –bostezó –yo iré a vestirme.
—Pero tengo que decirte que luces arrebatadora –susurró al oído de la pelirroja, al mismo momento en que la sujetaba de las caderas, sus manos se deslizaron por su vientre, pegándole a él, olfateó todo su aroma a frutos rojos –ojalá yo hubiese podido olvidarte –gruñó.
—Créeme, el precio que pague por olvidarte fue demasiado alto.
—&—
El vuelo a Nueva York fue tedioso y aburrido, pero no podía simplemente aparecerse por arte de magia de un continente a otro, mientras el mundo seguía atrasado, recorriendo distancias largas en horas de vuelo, cuando en todas esas películas de ciencia ficción mostraban naves capaces de viajar a la velocidad de la luz, deberían mejor invertir en eso, que en preocuparse por qué animal muerto se vería mejor como atuendo.
La rubia de ojos castaños lo abrazó en cuanto lo vio, la removió tan delicado como pudo de su espacio personal, mientras su mirada era necesaria.
—Le robaron lo que traía, la policía está esperando a que el médico de la autorización para poder interrogarla, pero hasta el momento no sabemos mucho, pero dicen que lo más seguro es que sea un asalto.
—Uno que salió mal, al parecer.
Fingió una sonrisa para tranquilizar a la mujer, no podía compartir con ella su teoría, si Astoria estaba en York, significa que Oliver Wood se había enterado de que alguien lo estaba investigando.
—&—
Asher Weasley observaba aburrido a su abuelo, mientras éste ordenaba algo de su aburrida colección, solía gustarle y pasar con él su tiempo, pero era muy diferente cuando su madre le dejaba unas horas, y el resto del tiempo la pasaba en su casa, leyendo algo, aprendiendo elfico, jugando con Theo o con su madre, no era un idiota, y su madre le había enseñado a admitir sus errores, y aceptaba que quedarse con sus abuelos era uno grande.
—Abuelo ¿puedo ir adentro?
—Bien –aceptó el hombre que poco a poco iba perdiendo lo rojo de sus cabellos.
El niño le sonrió a su abuela, y se acurrucó en el sofá, hacía dos meses y medio que no veía a su madre, ni siquiera pasar todo su tiempo después de la escuela con Oliver Wood le agradaba, sin su madre y Theo con él para disfrutar de su felicidad hacía de eso una victoria y experiencia insulsa, extrañaba a su madre, jamás se habían separado por tanto tiempo, quería verla, la extrañaba de sobremanera, pero también sabía que su abuelo no lo llevaría con ella.
—Estas hirviendo, Asher –informó Molly al tocar la frente de su nieto.
—Abuela, quiero a mi mamá –sollozó el niño antes de cerrar los ojos y perderse en sus sueños.
—&—
Draco Malfoy avanzaba lentamente, observando las revistas de chismes, hacía unos días había vuelto de Nueva York, y seguía siendo escándalo lo de su café con la insufrible Granger, y la foto que Ginevra había colocado en internet donde salía con Potter, ya que ella los había presentado.
—Fíjate por dónde vas –soltó enfadado Malfoy.
—No es mi culpa que tu ego sea tan grande para que abarques toda la acera –bramó el niño enfadado.
—Así que se ten olvidado los modales que te dio tu madre ¿cierto? –agarró un mechón rubio, el cabello le había crecido demasiado, llegándole casi a media espalda –te falta ser pelirrojo, para ser todo un salvaje como un buen Weasley, tienes que parecerte también a tu padre...
El pequeño rubio hizo una mueca, haciendo que Draco recordará el detalle del progenitor del niño, dudaba que él supiera quién era.
— ¿Qué haces en Camden? –cambio de tema.
—No te importa.
—Te escapaste ¿cierto? –elevó una ceja.
—No tengo porque decirte mis cosas, no eres mi amigo, ni amigo de mi madre o de Theo...
—Soy el jefe de tu madre, por el momento.
—Suerte con eso, porque ahora que el tío Harry volvió...
—Tienes muchos tíos como para buscar más que para colmo, ni siquiera es.
— ¿Cuál es tu problema?
—No tengo porque decirte mis cosas –contraatacó con una sonrisa fanfarrona.
—Bien, Asher Weasley –extendió la mano –estoy en Camden porque es cuando Theo puede estar por aquí...
—Te escapas y buscas a Nott y no a tu madre –negó –he conocido a hijos malagradecidos, pero te llevas el maldito premio, eso sin duda es por parte de tu desafortunado padre –soltó con disgusto.
—Sí, pues cuando lo conozcas, se lo dices por mí –se alejó enfadado Ash.
— ¿En serio no quieres verla?
—No –contestó serio –porque no quiero que la culpen por lo que hice, escaparme, el abuelo gritará, y se negará a que la vea.
—Así que buscas a Theodore con la esperanza de que este con tu madre, así podrás verla ¿no?
El rubio se encogió de hombros. —Que puedo decir. Puedes encontrar las cosas que perdiste pero que nunca abandonaste.
Draco sonrío divertido. —Ellos no están juntos, Nott no está en la ciudad, pero si quieres verla, puedo ayudarte en eso –se cruzó de brazos –primero tienes que suplicar.
—Te suplico que me ayudes a ver a mi mamá otra vez –juntó sus manos, la sonrisa del rubio mayor se congeló al ver el brillo suplicante en esos ojos azules, y pudo sentirse culpable, en algún momento, él suplicó por lo mismo.
—Bien –aceptó.
Los dos rubios avanzaron hasta la librería, mientras el hijo de Ginevra merodeaba con pupilas dilatadas una serie de libros, que Draco prefirió ignorar, llamó a la pelirroja, no sabía si podía culpar a Asher por no soportar más tiempo sin verla, a él le pasaba lo mismo.
No perdió de vista al pequeño mocoso Weasley, pero en cuanto la melena rojiza fue percibida por su vista periférica, se olvidó de todo a su alrededor.
—Voy a golpearte, ¿cómo es que me haces manejar hasta aquí? La próxima vez...
La mujer fue tacleada de la nada, tan fuerte que casi cae al suelo, sus ojos se abrieron sorprendidos al reconocer al niño, parecía que no podía creer lo que veía.
—Ash –susurró, apenas audiblemente.
—Mamá, te extraño tanto, por favor, llévame contigo a casa, por favor, no quiero volverme a separar de ti, no importa que Theo y tú no se casen, no quiero vivir con alguien que no seas tú.
—Veremos si dices lo mismo cuando tengas 21 –soltó Draco poniendo los ojos en blanco, logrando que madre e hijo le dedicaran una mirada asesina idéntica, él sonrió socarrón, no había duda que eran madre e hijo.
— ¿Dónde está tu abuelo?
—No vino –se encogió de hombros sin soltarla.
—Viniste con alguno de tus tíos...
—Se escapó –delató Malfoy.
—Bocazas –gruñó Asher.
— ¿Cómo es que te escapaste? –bramó furiosa la mujer.
—Pensé que estarías feliz de verme, pero me equivoque, me ves después de meses y sólo puedes reprenderme –la soltó ofendido.
—Es tu madre antes que todo –intervino Draco de nuevo –es lo que hacen las madres la mayoría del tiempo, reprenderte como nadie más, todo el tiempo, pero amándote más que nadie, y sé que no preguntaste, pero tu madre realmente no la ha pasado bien sin ti «gru-ño-na» –murmuró Malfoy.
La mirada gris de Draco seguía puesta en la pelirroja que sonreía embobada; tal vez por tratarse de un niño, que era el hijo de ella a quien veía así, no sentía la necesidad de robar la atención de ella, además, hacía mucho tiempo que no lo veía como para molestarla.
—Parece embobado con eso –intervino él junto a Ginevra, al final su naturaleza ganó.
—Es su saga favorita –se encogió de hombros.
—Patrañas, eso tiene que ser lo más aburrido –hizo una mueca de desagrado.
—No todos odian la lectura al grado que tú lo haces.
—No es tan genial como todos piensan que es.
—Eso lo diría alguien que aún no se ha topado con su libro indicado –interrumpió Asher al notar que Draco Malfoy estaba demasiado cerca de su madre.
—También lo diría un pseudo intelectual que sólo se cree superior a los demás por sus libritos que lee.
—Tus papás debieron fomentar tu amor por la lectura, no destruirte como persona –argumentó el niño.
—Asher –lo reprendió la pelirroja.
—Es en serio ¿de qué son culpables los libros? Si una persona que lee no es capaz de ser tolerante con su entorno, y aprender lo que lee, no está haciendo bien algo, sin duda, sólo quiere pretender algo que no es –se giró hasta Draco –deberías leer a Tolkien –se encogió de hombros –tal vez te identifiques en algo, tal vez puedas ver que todos vivimos en una tierra media, con algo que nos esclaviza, pero de igual forma, todos…
—No me interesa –lo cortó Draco.
—Mamá, mis calificaciones han sido impecables, creo que mis libros no soportarán más pegamento de zapatos para mantener las hojas pegadas.
—Voy a pensarlo, pero sin duda, escaparte no es una buena forma de ganar puntos –elevó una ceja –ve en dirección a esa edición de lujo del Señor de los Anillos y ahora piensa si fue buena idea escaparte.
—Sabes –bajó la vista para después observarla –creo que verte sin duda vale perder mil millones de ediciones de lujo –le sonrió y se alejó de ellos.
