Desperté cuando apenas estaba amaneciendo. Edath caminaba de un lado a otro, al parecer nervioso. Me incorporé justo a tiempo para ver que alguien le vaciaba el agua de un jarrón encima a Hamel.

¡Abandonen el barco! —farfulló, levantándose de golpe. No voy a negar que pensé que lo merecía.

¡Ah, ya llegó! —chilló Edath, como asustado. Se escondió detrás de Obo, que había despertado con tanto ruido.

Bueno, bueno… —dijo, con voz jadeante, entrecortada y ronca. Llevaba un disfraz raro, con un casco y una máscara negra (ni siquiera podía verle los ojos). Iba completamente de negro—. Jelou. Me llamo Flint y escribí ese libro. ¿Amigos? —soltó de repente, extendiendo la mano hacia Hamel.

¡.¿Estás idiota o qué?.! .¡Primero me echas agua fría y luego saludas como si nada! —bramó Hamel, mientras escuchábamos claramente la trabajosa respiración de Flint.

Mmmmh, lo supuse. Puedo controlar a mi antojo tu estado de ánimo.

¿Eh?

Síp, eso mismo. Así que no eres Proactivo, por lo que es probable que no hayas dominado ningún Hábito. Bueno, me voy.

¡Hey, espera! —exclamó Edath—. ¡Tienes que darle otra oportunidad!

No quiero.

Edath iba a responder algo, pero Hamel se le adelantó.

Te decepcioné.

Claro que no. Yo ya sabía que no ibas a poder superarte, "Ha-chan".

Pero lo intentaste. Así que debiste creerlo en algún momento.

Estás diciendo que yo en realidad tenía fe en ti. Y que estás consciente de que me decepcionaste.

Y tú finges que no es así para hacerme reaccionar.

Flint comenzó a reír. Y me dio miedo, porque sonaba realmente tétrico.

Bueno, bueno, m'matey! Aún con este traje de Darth Vader, has podido descifrar lo que no dije. Así que eres bueno reflejando. Bien, bien. Comencemos de nuevo.

¿Darth Vad…? —comenzó Hamel, pero Flint le arrojó un pastel a la cara—… no deberías desperdiciar la comida —suspiró, dando una probada al betún que le había quedado en la cara—. Hey, está bueno.

De repente, Flint corrió y tomó el sombrero de Hamel como si fuera a quitárselo. Debió haber sido una muerte segura.

¿Ahora qué haces?

Dije que podía quitarte el sombrero si quería. Sólo lo estoy demostrando.

Vaya.

—… ¿no piensas arrancarme el brazo o algo así? Estoy a punto de dejar al descubierto "eso".

No voy a dejar que me manipules más.

Flint retiró la mano y se alejó.

Claro, claro. Puedes repetir eso hasta que te lo creas, si te sirve de algo. Puedes fingir que eres proactivo y todo eso, pero no es verdad. En realidad… sólo estás disfrazando la escoria que eres por un rato, lo suficiente como para intentar engañarme a mí. Pero los dos sabemos la verdad: no sirves para nada, no tienes autocontrol, y haces bien en no confiar en ti mismo.

Bueno, eso es lo que tú crees.

Edath estaba llorando de la emoción.

¡En serio dominó los Hábitos…!

Yes sir. Eso es lo que creo. Pero al parecer no te afecta. Mmmh… supongo que está bien, si te sirve. Pero… ¿qué vas a hacer de tu vida?

Ir al Norte para prevenir una gran catástrofe.

Ajá. ¿Y después?

Yo… eh…

¿Tendrás una linda familia y todo eso?

Eh…

¿Obo seguirá contigo? .¿Seguirás molestando a Raiel?

—… no lo sé…

¡Bueno, ya basta! —gritó Trom, que hasta el momento no había hecho más que burlarse de los extraños intentos de Edath de que Hamel pusiera en práctica los dichosos Hábitos—. ¡Deja de torturarlo!

¡Mocoso…! —se sorprendió Hamel.

¡Todos sabemos perfectamente que ni siquiera sabe dónde está el Norte! .¡Intentar que piense más allá de mañana es demasiado!

Sí, ya sé. Pero era divertido. Bueno, bueno, supongo que con eso podemos dejar la Victoria Privada y pasar a lo que sigue.

Se quitó la capa, los guantes, las botas, los pantalones, el casco y la túnica. Me sonrojé y cerré los ojos.

Claro que eso no hacía falta, porque llevaba otro traje debajo.

¡Ah, ese disfraz da mucho calor!

¡.¿Qué?.! .¡.¿Una mujer?.!

¿Te molesta? .¿No lo aguantas?

No, es sólo que… todo este tiempo creí que eras un gay.

¡Ha-chan…!

Sí, el nombre es confuso y nunca di una pista en el libro… pero ésa era mi intención, así que no me molesta. Como sea… ¿amigos?

¿Eh? .¿Otra vez con eso? En serio eres obsesiva.

Sí, algo… tomaré eso como un no. Lástima, si fuéramos amigos tal vez te trataría un poco mejor.

—… deja de hablar como si no fuera tu culpa. Me torturaste con ese libro, me despertaste bruscamente y me arrojaste un pastel. Y sigues insistiendo en jugar con mi mente.

Sí, lo hice.

—… cínica.

Pero si algo puedo decir en mi defensa, es que no encuentro otra forma de encontrar al verdadero tú. Estás completamente acartonado porque sabes que vine a juzgarte. ¡Ja! Como si no conociera todos tus malos hábitos.

¿De qué hablas? Yo ya no tengo malos hábitos.

¡Por favor! Arrojas a tus amigos al enemigo. Cobras por cosas que deberías hacer gratis… o al menos por una tarifa más razonable. Le levantas la falda a Flute para que Raiel quede fuera de combate. Fastidias a Trom porque sí. Eres un asco de persona.

Huy, perdóname la vida. Pero tú fuiste la que insistió en lo de "amigos".

Oh, bueno, eso es porque yo soy peor. Y… creo que ya decidí. Tengo el veredicto —se volvió hacia Edath—. Servirá. Comprendió mínimamente las Victorias Privada y Pública, pero supongo que sabe consentirse, así que, promediando… un 7 sobre 10. ¡Aprobado!

¡Ah, me alegro!

¿Servir? .¿Para qué? —interrumpió Raiel, que había estado vigilando a Edath con fijeza.

Ah… pues para salvar al mundo.

¿Es que no saben quién eres? —preguntó Flint, como si por primera vez estuviera genuinamente sorprendida.

¡Flint, cállate!

¿ME ESTÁS DICIENDO EN SERIO QUE NO SABEN QUE…?

¡CÁLLATE!

—… waah, vaya dios más modesto. ¡En fin! No es cosa mía. Ahora procederé a leerte el último capítulo del libro —dijo, y de un bolsillo sacó una hoja doblada, que extendió y se aclaró la garganta.

¡Mantener viva la Esperanza!

De hecho, todo lo que podría escribirse en este capítulo, corto por necesidad, puede abreviarse simplemente recordando lo que el Doctor Seuss dijo alguna vez:

Asegúrate de que cuando pises,
lo hagas con cuidado y mucho tacto,
y recuerda que la vida
es de equilibrio un gran acto.
¿Lo harás con éxito?
¡Sí! .¡Ciertamente!
(Garantizado 98.75)
Muchacho, moverás montañas.

Aun así, con "Mantener viva la Esperanza" no estoy hablando en sentido poético. Con ello me refiero a que, dado que ustedes son las famosas "Cinco Esperanzas" del mundo, deberían mantenerse con vida, o Edath ya no podrá usarlos para tapar sus errores.

Por eso escribí este libro. ¡Porque Edath me obligó!

Bueno, no del todo. También se suponía que debería haberte dado esperanza. Esperanza de que podrás cambiar, te liberarás de tus adicciones, mejorarás cierta relación importante. Esperanza de que podrás hallar respuestas a tus problemas y desarrollar todo tu potencial. No importa que tu vida familiar sea inexistente, que nadie te pague lo que te debe, y la única buena relación que tengas sea con la microfauna de tu estómago (y últimamente no te hace mucho caso). ¡Mantén viva la Esperanza!

Si te desvías del camino al norte y sientes que estás fuera de curso 90 del tiempo… ¿qué importa? Para eso se inventaron las brújulas. Y si sigues volviendo a tu plan, haciendo pequeños ajustes y manteniendo viva la esperanza, finalmente llegarás a tu destino.

Así que aquí acaba. Gracias por soportar esto, y felicidades por terminar. Quiero que sepas que realmente creo en tu futuro. Estás destinado a hacer grandes cosas.

Ah, eso es…

Bueno, en realidad no del todo. Pero hay gente que hace grandes cosas a pesar de sí mismos, como es tu caso. Se les llama tontos con suerte. Y a los tontos con suerte siempre les va bien porque la Fuerza los acompaña. Y eso.

FIN

¡Te dije que te callaras! —explotó Edath, como si algo lo hubiera estado conteniendo y por fin se liberara.

¿Dios? —pregunté.

¡No le hagan caso, ya saben que se droga!

¡Yo no me drogo!

¡No es muy normal ir por la vida disfrazada de Darth Vader!

Tampoco es muy normal pedirle ayuda a alguien para que ponga a tu "Héroe Legendario Designado" en forma para que corrija tus errores.

¿Héroe Legendario Designado? —repitió Hamel.

Sí, ya sabes. Un dios mete la pata y le encarga a un mortal salvar al mundo. La madre de este muchachito escogió a tu abuelo.

¿Eh?

No sé si alguien lo notó, pero Edath comenzó a temblar. Creo que de ira.

¿Por qué, si no, creías que había fabricado la caja de Pandora? Kestra la hizo enojar y quiso sellarlo. Luego va tu madre y abre la caja. Y luego va Horn y los encierra a todos en la capital del norte. Pero como la barrera se deshace porque este estúpido remedo de deidad descuida el orden natural de las cosas, se le ocurre que seas tú quien tenga que ir a darle sus pataditas en sus costillitas a Kestra y compañía. Retorcido, .¿no?

Ah, con que es eso.

Sí, tuve que torturar tu pobre mente sólo por eso. Lo ideal sería que fuera él mismo a sellarlo, pero todavía duerme con peluches y le da miedo el "mostro" debajo de su cama. Yes sir, patético.

Flint… yo no dije que debías presionarlo psicológicamente.

¿Ah, no?

No.

Bueno, creí que estaba implícito. ¡Qué cosas!

Entonces, resumiendo —comenzó Hamel, con una sonrisa extraña—. Toda esta estúpida situación se debió a que Edath metió la pata y tú eres una idiota.

Sí, es una forma de decirlo.

—… Obo missle!

Como de costumbre, Hamel había metido dinamita en el buche de Obo y lo había arrojado contra alguien. Flint y Edath esquivaron.

¡Ése es el espíritu!

¿ESTÁS LOCA? .¡NOS VA A MATAR!

Feh, lo dudo. Hamel, recordarás este día como el día en que casi… ¡agh! —Hamel le arrojó el violín a la cabeza—… que casi te hago pagar mis gastos dentales. ¡Bytez!

Y, arrojando una bomba de humo, desaparecieron.

Bueno… hacia el Norte —soltó Hamel, como si nada hubiera pasado. Creo que seguirá siendo el mismo de siempre, después de todo.