CAPÍTULO 10:
Llegué corriendo al hospital buscando a Ezra por todos los lados, pero no lo encontraba:
-Perdona- me acerqué al mostrador- Han traído a…
-¡Jade!- me volví justo a tiempo de ver a Ezra corriendo hacia mi- Por fin llegas- asentí.
-¿Dónde está?- su mirada cambió- ¿Qué pasa?
-La enfermedad ha aumentado- respondió este- Le queda poco, Jade- corrí enseguida a un asiento- ¿Jade?
La miré sin saber que hacer. El mundo se derrumbaba a medida que daba pasos hacia el derrumbe de mi vida:
-¿puedo verla?- asintió.
-Habitación quinientos treinta.
Asentí levantándome. Era hora de tener un encuentro con lo que tanto había odiado estos años. Una ira que desapareció nada más observé aquel lugar y como mi madre, postrada en una cama, esperaba la muerte. Una muerte que deseé que le llegara, pero nunca de esta manera.
Me acerqué a ella lentamente, casi me daba miedo acercarme a tocarla, pero la niña que una vez creció cuando sintió el abandono de su madre, volvía a mi de nuevo. Era hora de reconciliarme con mi pasado.
TORI
Después de la charla con papá, me había quedado peor de lo que en realidad había pensado que me quedaría. No muchos días piensas que te alegrarías por la felicidad de tu padre si esta consiste en que le ha puesto los cuernos a tu madre. Tenía la necesidad de hablar con alguien, pero, ¿con quién?
Mamá no podría ser, puesto que ya tenía la sospecha de que podría ser verdad, darle con la verdad en la cara, podría ser la muerte de ella. Ya tenía suficiente por ahora. También estaría Trina, pero si era verdad el embarazo, ya tenía suficiente.
Miré el teléfono, solo había una persona la cual también sabía el secreto. La necesitaba. Marqué el número esperando que estuviera dispuesta a ello, escuchar su voz y que me relajara:
-¿Diga?- esa no era su voz.
-Perdona- solté con voz nerviosa- ¿está Jade?
-No- respondió una voz femenina al otro lado- Se marchó. Se olvidó su móvil aquí. ¿Es algo importante?-recordaba aquella voz, pero no sabía de qué.
-No, tranquila.- acepté.
-¿Quién le digo que llamó?- abrí mi boca, pero no pude, colgué enseguida.
¿Para qué decirle? Seguramente sería la chica aquella que apareció con ella en la discoteca. Hubiera sido peor que le dijera algo así. Sería mejor que lo dejara tal y como estaba. Me estaba involucrando demasiado con Jade otra vez. Juré y perjuré cuando rompimos que me olvidaría de todo y estaba volviendo a caer en el mismo juego otra vez. Y esta vez, las dos volveríamos a salir perjudicadas.
-¡Tori!- la voz de papá me sacó de la ensoñación- Te llaman, desde el principal.
-OK- observé el grande, ¿quién sería?- ¿Diga?- pregunté cogiéndolo.
-¿Tori?- Ezra.
-Mr. Fitz- la costumbre- ¿Qué ocurre?
-Por favor, llámame Ezra, lo sabes- reí.
-Ok, Ezra. ¿Qué pasó?
-Es… sé que Jade fue a contarte lo de mamá- me quedé sin habla- y sé que eres la única que puede contenerla en este momento.
-¿En este momento?
-Mamá recayó más fuerte. Le quedan pocos días y Jade le dio el bajón- empecé a recoger las cosas antes de que me dijera nada- Ven, por favor.
-Estoy de camino- asentí- Nos vemos allí, ¿ok?
-Nos vemos- colgué.
Suspiré mirando el teléfono, en menudo lio me estaba metiendo, la verdad; pero me necesitaba y era mi amiga. Las amigas están ahí cuando las necesitas, incluso cuando tus sentimientos hacia ella te están volviendo loca.
JADE
La cabeza me daba vueltas y me sentía mareada, pero no quería despegarme de ella. Eran las doce de la noche y no había comido desde las seis y tenía hambre, pero no podía irme de allí. Ezra había regresado a casa para ocuparse de los papeles de la universidad para informarles de por que faltaría al día siguiente y para ocuparse también del papeleo del hospital. Tenía que quedarme, debía de quedarme.
¡Knock, knock! Escuché de repente el sonido de la puerta.
-¿Sí?- me intenté tranquilizar- Entra, está abierto- sería Ezra o el doctor seguramente.
-¿Jade?- me giré cuando escuché su voz- Hola.
-Tori- me levanté nada más la vi- ¿Qué haces aquí?
-Tu hermano- respondió con nerviosismo- Me llamó y me contó lo de tu madre- observó a esta en la camilla- ¿Cómo está?
-Mal- me senté de nuevo en el sofá- Dicen que le quedan pocos días de vida- respondí casi derrumbada, nunca me había sentido de esa manera- ¿Qué pasó, Tori? ¿Cuando la vida se volvió una puta muerda?
-No te pongas mal con eso, Jade- se sentó esta a mi lado- Las cosas pasan por que deben de pasar. Lo de tu madre solo ha sido cosa del… destino…
-Y mía. Podía haberme interesado un poco por ella, aunque no quisiera- me culpé un poco, sabía que yo tenía la culpa de todo.
-Jade, tenías todo el derecho a estar mal con ella- la miré, conozco muy bien tus sentimos- la observé, algo había pasado.
-¿Y eso es por qué…?- de repente, bajó su rostro y lo enterró en sus manos- Tori- la abracé que pasó- suspiró aferrándose a mi.
-Eligió la felicidad mintiéndonos- la miré, no entendía- No era feliz con mamá y me enteré que tiene una amante- me quedé sin palabras, lo había hecho.
-Yo…- negó.
-No, hiciste lo correcto- sonrió esta entre lamentos- Papá no era feliz… lo nuestro me lo demostró- mi corazón dio un vuelco- Gracias, aunque ahora, no sé como sentirme.
-No lo odies, ¿ok?- respondí mirando a mamá- Nunca sabes lo que te espera la vida, Tori. Cuida de las personas que te quieren, ¿ok?- asintió- Y gracias.
-¿Por qué?
-Por venir aquí. Sé que tendrías otras cosas mejores que hacer- rio- ¿qué?
-Preferiría estar aquí en vez de otro lugar- respondió esta- Mamá sospecha de lo que ya sé. Papá esta en su nube y mi prima…
-Trina- asintió.
-Está embarazada- su voz se rompió empezando a llorar- Jade, ¿puedo hacer una cosa?
-Sí, claro. ¿Qué?- esta se tiró sin a mis brazos abrazándome fuertemente- Tori- fui a sacarla, cuando noté que aquello le afectaba, y mucho- Tranquila-susurré abrazándola.
Cuando piensas que las cosas no te pueden ir peor, siempre hay un momento en el que todo se tuerce para mal y afectan a todos los de tu alrededor. La abracé fuertemente, ahora Tori también me necesitaba.
TORI
No se cuanto tiempo estuvimos así, abrazadas en aquel lugar. Jade observando a su madre, abrazándome y yo caída sobre su lado, abrazándola también. No quería que el tiempo pasase, que se quedara así por siempre, que nada nos interrumpiera este momento.
Alcé mi cabeza y la observé, esta se había quedado dormida, pobre, estaría muy cansada a causa de todo lo que había pasado. Aunque se levantaría al día siguiente con un dolor insoportable de cuello si no la ayudaba a ponerse bien, puesto a que el sillón era más bajo que su cabeza y esta reposaba hacia atrás de manera que casi estaba doblada.
Me alcé poco a poco sin despertarla y me eché a su lado. La había visto dormir tantas veces ya que una más era como volver a los viejos días. Posé mi mano tras su cabeza y la giré un poco hacia arriba, cuando la inercia dio de si haciendo que su cabeza cayese sobre mi hombro. Casi me asusté cuando lo vi tan cerca de mí. La última vez que había estado así de cerca de Jade, la había acabado besando; y ahora iba por el camino de volver hacerlo. Sus labios estaban tan cerca de los míos…, solo un pequeño movimiento y la besaba.
Salté enseguida del lugar. No podía hacerlo. Ella había recuperado su vida y yo la mía. Hacer eso solo complicaría las cosas como siempre, no.
-¿Tori?- me giré nerviosa cuando la escuché- ¿Ibas a algún lado?
-No- miré la puerta nerviosa- venía en realidad- mentí- Te quedaste dormida.
-Sí- respondió moviendo el cuello- Pero creo que lo hice mal por que me duele mucho el cuello- asentí cuando de repente, escuché el teléfono mio sonar- ¿Vas a responder?
-¿Qué?- el móvil- Ah, sí.- respondí cogiendo este, ahora, hasta eso no sabía coger- ¿Diga?
-¿Hija?- era mamá- ¿Dónde estás?
Miré a Jade, no podía decirle donde estaba.
-Fui a pasear y me encontré con alguien- mentí- ¿Por qué?
-Porque te olvidaste de la reunión, ¿recuerdas?
JADE
Tori se volvió enseguida asustada, ¿qué pasaría?
-Ahora vuelvo- respondió nerviosa.
Solo pude asentir antes de verla marchar. Miré el reloj, eran las 2 de la madrugada. Sonreí al recordar que Tori seguía aquí. Había estado allí incluso cuando no teníamos nada. Ella estaba en problemas, yo también. Nos las estábamos arreglando bien, aunque las circunstancias no fueran las mejores.
Observé a mamá, seguía igual. No se había despertado y sus constantes parecían ser las mismas.
-¿Jade?- me volví cuando escuché a Ezra entrar- ¿Cómo sigue?
-Igual- respondí- No hubo cambios- se acercó a mamá- Has tardado.
-Lo sé…- me miró, algo había hecho- ¿Qué has hecho ahora?
Se acercó a mí, pero viéndole las intenciones, sabía que era algo malo; por lo que me separé de él:
-Jade…
-Dímelo.
-Hablar con papá- y las malas noticias no cesaban de llegar- Tori, le tenía que decir que mamá se estaba muriendo- respiré hondo, no quería enfadarme, pero lo estaba haciendo.
-Papá casi nos abandonó cuando mamá se marchó…
-Pero estuvo ahí…
-Y tú fuiste a decirle que la razón por la que está casi muerto en vida, se está muriendo- le solté ya furiosa- Muy bien, Ezra, se ve que piensas con el culo- respondí marchándome de malos modos del lugar, dando un portazo, como no.
Hacía años que no sabía de papá puesto a que me quitaron de su custodia y me marché con Ezra, pero sé que lo que yo le había dicho a mi hermano, era verdad y no debía de haberlo hecho. Seguramente ahora estaría en una cuneta, llorando, metiéndose la que sería su última vez por culpa de Ezra y su maldita tontería de decírselo.
Corrí fuera del hospital, todo era demasiado para mi. Por suerte, me encontré de momento con Tori que parecía regresar:
-Jade, ¿qué pasó?- preguntó esta enseguida asustada nada más me vio.
-Nada- respondí furiosa.
-¿Segura?
-¡Segura!- le grité cuando le noté el miedo en su cara- Lo siento- negó.
-Está bien.- asentí- ¿Qué te pasó?
-Nada- la miré- ¡Odio a mi hermano!- grité finalmente, no me lo podía tragar.
-¿Qué pasó?- a veces era mejor soltarlo que mantenerlo a dentro.
-Nada… solo…- respiré profundamente- ¿recuerda que te dije que mi madre nos abandonó y demás?- asintió- Pues… quedamos por un tiempo al cuidado de papá. Este se metió en la droga y casi nos abandonó.
-¿No soportó la ruptura?- asentí.
-Y encima va hoy y se lo cuenta todo. Lo había superado y ahora…- nuestras miradas se cruzaron, a las dos nos parecía una barbaridad- No sé por qué lo hizo.
-Era su marido…
-Pero por la culpa de mamá, papá se metió en la droga- suspiré- seguramente ahora esté a punto de caer.
-No pienses eso, Jade….
-Sí lo pienso- la corté- Aunque ya no nos veamos, es aún mi padre y me preocupo por él…- paré y traté de tranquilizarme- Aun recuerdo el día que nos dejó. Como nos reunió en la sala de estar a todos- me senté en el primer banco que ví, aún dolía hablar de aquello.
-Si no quieres contármelo…- se preocupó Tori acercándose.
-No….- quería sacarme todo lo que tenía- Nos miró a cada uno durante una hora más o menos hasta que llegó el tipo. Entonces nos miró y nos dio un beso a Ezra y a mí. Papá no la miraba. Según me contó después, los había oído discutir sobre el tema y fue papá el que le dijo que al menos se despidiera- la miré- ¿sabes lo que me dijo?- mi pulso temblaba, Tori enseguida me agarró la mano tranquilizándome- Que a partir de ahora, iría a encontrar la mamá chula, que volvería a por mí… pero nunca volvió.
-¿Y por eso estabas tan enfadada con tu madre?- era obvio- Lo siento.
-Ahora me comprendes por qué me ha puesto esto de mal humor- asintió- Ezra es un estúpido.
-Valla, y eso que era de lo mejorcito que tenías- bromeó esta aunque a mi no me hizo gracia- lo siento, solo pretendía hacer que se te quitase el mosqueo- se intentó disculparse esta- . La verdad es que yo también estoy cansada.
-¿De qué?- no sabía que Ezra y ella se llevaran bien o mal.
-De todo- respondió- De mi madre, mi prima, mi… TODO- no pude evitar reír, nunca la había visto de aquella manera- No, y tú encima ríete.
-Lo siento- respondí bromeando- Es que nunca te vi así- me acerqué un poco a ella.
-Por que nunca quise explotar- respondió defendiéndose- y no te rías porque tú bien lo sabías- asentí.
-Buenos tiempos- respondí nostálgicamente- ¿Sabes? Me encantaría estar a vente mil kilómetros de aquí- noté que me miraba- ¿Qué? ¿A ti también te pasa lo mismo?
-A veces- asintió suspirando- Aunque a veces estoy mejor aquí que en otro lado- la miré.- Incluso con la familia que me tocó. Pienso que de alguna manera, podré cambiar.
-Bueno, ¿y no te gustaría vivir de otra manera mejor?- la verdad es que según me estaba contando, era mejor tener otra vida.
-Sí, seguro- asintió- Me gustaría… vivir de viajar- reí- No te rías.
-No lo hago- la miré- Es solo que… me parece una buena idea- me miró un poco confusa- ¿por qué no lo haces? Escribirías libros y te convertirías en famosa.
-No, no es tan fácil- respondió un poco suspirando.
-Sí. Solo tienes que proponértelo- le animé- Si no, mírame a mí. Hago todo lo que siento- respondí.
-Sí, y así te va- se burló esta- Estas loca, Jade- la miré- Y lo peor, es que es contagioso.
-¿Sí?- me gustaba que me dijeran eso.
-Sí- rio esta acercándose- A veces, cuando estoy contigo… me parece que es posible.- mi corazón empezó a latir fuertemente- Cuando estoy, estaba- se corrigió a si misma un poco desanimada- Me parecía que era posible.
-Es que es posible- terminé de acercarme yo- Piensa que no hay nadie aquí alrededor tuyo - acerqué mi mano lentamente y la posé donde estaría su tatuaje hasta ponerlo en su vientre- y haz lo que te digas el estómago- noté como ambas nos poníamos nerviosas- Haz lo que sientas aquí- apreté más fuertemente- ¿Qué tienes ganas de hacer ahora?
La miré, esta me miraba nerviosa, pero sin preverlo, fue acercándose poco a poco a mí, más y más. Sabía que estaba mal aquello, que no debería hacerlo, yo estaba con Gin, pero no quería quitarme de ahí por más que rogara a mi cuerpo hacerlo. Me quedé a recibir su beso.
Fue tan intenso como siempre habían sido, llenos de amor y pasión, algo que extrañaba cuando besaba a Gin. Para que mentir, sabía que no me iba a quitar a Tori de la cabeza por mucho que hubiera intentado rehacer mi vida. Era una tontería en sí olvidarse porque con besos como estos, me demostraba a mi misma que nada había cambiado entre nosotras dos.
Se separó de repente esta de mi y la miré. Sonreía como una enamorada, la misma mirada que ponía cuando estuvimos juntas.
-¿De verdad que eso era lo que sentías?- pregunté casi sacando las palabras a la fuerza de mi garganta.
Casi me era imposible hablar en aquel momento.
-Yo… me tengo que ir- salió pitando, dejándome de nuevo sola, sin saber que había pasado.
Me estaba empezando a cansar de esto. Tenía que arreglar las cosas con Gin y olvidadme de Tori. SI de verdad ella sentía algo por mi, me lo hubiera demostrado ya.
