Capítulo 12 sábado en la mansión Uchiha la llegada de oto-san y oka-san
Itachi y sai no creían que eso era verdad, a que vampiro le daba miedo la oscuridad.
-Naru-chan esta, seguro
-Seguro itachi-san
-Seguro, seguro, seguro
-Seguro, seguro, seguro itachi-san
-Se puede saber por qué de estas preguntas itachi-pregunto sasuke molesto
-Pues… (Susurros: shinstairokurebjdiaubd)
-USTEDES ESTAN LOCOS-grito colérico sasuke dejando a un pálido naruto.
Naruto miraba con miedo a sasuke, jamás le había escuchado pegar tal grito
-No creo que debas gritar tanto bastardo-dijo sai
¡PUM, CRAS, CABUM, PAC, PUM!
Eran los sonidos que creaba la batalla de sasuke vs sai la cual naruto ni siquiera miraba.
Naruto opto por ir arriba y cambiarse y avisar a su nii-san de que no bajara.
-Naru, ¿Qué por aquí?
-Sasuke está matando a sai y he venido a cambiarme y avisarte. Será mejor irnos a casa en cuanto desayunemos.
-Tienes razón, ototo
Los rubios se cambiaban tranquilamente, claro está con los pestillos de los baños puestos.
Después de que naru subió y aviso a dei pararon de pelear, sasuke se asustó un poco al no notar a naru allí.
-Donde estará ese dobe
-Creo que lo he visto subiendo las escaleras.
-Seguro, el grito que el bastardo ha dado le ha asustado mucho, parecía un fantasma.
-¿He? ¿Cómo?
-Lo que oyes, sasuke creo que tu voz de ultratumba le ha asustado, recuerda que no le gusta nada que tenga que ver con cosas de miedo, eso incluye tu voz cabreada.
Sasuke bajo la cabeza, todo arrepentido.
-Qué pasa con esa cara tan larga teme-sasuke levanto la cabeza, junto a sus hermanos, viendo así a los rubios ya vestidos-solo fui a cambiarme y avisar a deidara que no bajara o se arrepentiría.
-Es cierto, si alguien se pelea al nuestro alrededor las hormonas se nos alteran y puede pasar de todo menos bueno-explico dei
Los azabaches pensaban que esa reacción era muy extraña.
Todos desayunaron y deidara fue de copiloto para decirle al chofer por donde ir una vez saliera del bosque.
El trayecto fue muy divertido, hablaban, jugaban y peleaban entre sí.
Cuando llegaron los Uchiha no lo creían esa casa parecía que algún rico viviera en ella.
Los rubios enseñaron toda la casa excepto unos lugares los cuales solo desvelarían si había peligro de muerte.
Toda la casa enseñada solo faltaba que sus padres fueran a la mansión, encontrarán la nota y llegaran a la hora de comer.
-Naru, échame una mano un la cocina
-Hai ttebayo, ups-dijo naruto al decir su muletilla
-Ven-venga o no te enseñare una cosilla.
Naruto salió corriendo a la cocina donde se escucharon unos golpes. Los Uchiha se quedaron viendo el lugar donde naru se fue.
-Naruto, que te dije de la muletilla, recuerda que alguien tuvo que dejarme en ese estado, no sabemos si era 1 o eran más, hombre o mujer, imagina que nos estén buscando, si sueltas esa muletilla solo conseguirás que nos pasen cosas malas-dijo en susurros deidara con semblante preocupado.
Los azabaches recorrieron con la mirada el enorme salón comedor, encontrando así el televisor de última generación.
Ya hacia media hora que habían ido a casa de sus hijos pero lo único que encontraron fue una nota donde decían que se habían ido a vivir a un lugar más cercano de la academia konoha y compartían el piso con dos hermanos.
Se habían parado a preguntar unas 6 veces para saber la dirección, nadie sabía, por el camino se encontraron con un chico de cabellos plateados con gafas ¡ERA KABUTO, EL AYUDANTE DE OROCHIMARU! Y como pueden imaginarse vampiro.
-Kabuto, cuanto tiempo, oye sabes cómo llegar a esta dirección.
-Señores Uchiha, déjeme ver… o pero si es donde viven los kitsunes, que raro, si van todo recto y a la primera a la derecha, sigue recto y a la tercera a la izquierda, entonces verán una enorme casa de color naranja, allí es.
-Oye Kabuto, ¿Quiénes son los kitsunes?-pregunto Fugaku Uchiha.
-Son dos hermosos rubios, de ojos azules como el cielo despejado, unas lindas marquitas que son como bigotes aunque solo lo lleve uno, piel bronceada y muy inocentes, son los chicos más deseados por todos los del mundo oculto.
-Ah, gracias Kabuto-kun-se despidió Mikoto madre de los tres hermanos.
Tardaron unos diez minutos ya que en el barrio las casas eran enormes y lujosas, por fin visualizaron la casa de color naranja, era la única con ese color tan llamativo.
Aparcaron el coche en un estacionamiento en el cual se encontraba el coche de sus hijos.
Se aproximaron y tocaron el timbre
Continuara…
