Resubido x tantos horrores ortográficos.

Mis mas sinceras disculpas por mi retraso en este capítulo. (imaginenme inclinada al suelo implorando su perdón...¡perdón!)

No tengo, ni me da la conciencia, excusas por mi demora, asique espero que solamente puedan dejar de lado por un momento su rencor hacia a mi y disfrutar el capítulo.

Capítulo dedicado a todos los seguidores de esta historia...creo que le habia prometido a una lectora muy fiel dedicarle este capi...perdon pero no me acuerdo tu nombre, pero si sabes que es para ti!...¡ nali-neechan!

Disfruten!


Capítulo 12

Sus dedos se movían con agilidad sobre los mechones rubios, peinandolos y luego cortandolos con una afilidad tijera. Cualquiera que la observara diria que estaba solamente centrada en el trabajo de darle un nuevo corte de cabello a su hijo mayor, ya que según él tener el cabello largo lo hacia parecer una niña. Pero no se podía estar más que equivocados, ella no estaba concentrada, no, por momentos su mente era una laguna... y de las más profundas.

-Mamá, ¿falta mucho?- preguntó cansado de estar sentado esperando que Hinata terminara de arreglarle el cabello. Pero ella no habia prestado atención a la pregunta, seguía ensimismada, intentando entender la situación, ¿Cómo fue que se le salio de esa manera de sus manos?.

Habia pasado una semana desde que el rubio Minato habia dejado de hablarle, exactamente comenzó desde aquella vez en la que se vieron en la noche debajo del árbol del jardín, habian estado conversando tan bien que Hinata no entendía que habia pasado que ahora se negaba hasta de mirarla.¿Tal vez lo habia incomodado?, podría ser, ya que su conversación casi acababa con un sugestivo e inesperado beso. Se sonrojó al recordar aquello. Pero para su defensa ella no creía que aquello estaba a punto de suceder, además de ser así tampoco creyó que él actuaria de esa manera, como si lo hubiera ofendido. Abrió sus ojos al comprender la situación, sus dedos dejaron de peinar los cabellos de Yuki, quizas era eso...lo habia ofendido, o talvez no a él pero si al recuerdo de su esposa, tal vez halla tomado aquello como una traición a la memoria de Kushina-san.

Suspiro cansada y un poco culpable, ella no tenía derecho a intervenir entre un amor tan puro y especial como el que Minato tenía con su esposa. Pero su sensei...en realidad no sabía que pensar de aquello, ¿porque justamente él, porque no le dijo que podía ser con otro?.

-Mami, ¿ya terminaste?- pregunto cansado Yuki. Hinata se sobresaltó, habia estado absorta pensando en si misma y en la situación que la agobiaba que no se habia dado cuenta del tiempo que le habia tomado ese cambio de corte. Seguramente ambos niños estaban cansados.

-Si, lo siento...me demoré mucho- se disculpó.

-No, para nada...- contestó al instante su pequeño. Hinata sonrió, si que se habia tardado pero la paciencia que ellos le tenian a ella era tan dulce y amorosa que le derretia el corazón.

-Bien, ¿y que te parece?- lo acercó hasta el espejo del mueble que tenía para que observara su reflejo, mientras ella se sentaba en el borde de la cama. Yuki se miro y quedo maravillado, su madre era una genia en todo, el corte le habia quedado espectacular, ahora si parecía un niño.

-¡Me gusta mucho...ah quedado genial, gracias Mamá!- y la abrazo con dulsura.

-Eso es porque eres un niño muy atractivo, por eso todo te queda bien...- le respondió ella, y él le sonrió.

.

.

Mientras Hinata terminaba de limpiar el cabello del piso, Milara entraba corriendo a la habitación.

-¿¡Mamá ya terminaste!?- preguntó con un entusiasmo contagioso.

-¡Si!, ¿qué te parece?- le respondio sonriendole. Milara observó anonadada a su hermano.

-¡Guuauu, onii-cha te ves muy guapo!- exclamó a toda voz.

-Gra-gracias- contesto sonrojado, observando hacia abajo para disimular la vergüenza.

-Bien, si a todos nos gustó entonces ya podemos salir- Comentó Hinata, y luego de verlos asentir los tres salieron de la habitación.

OXOXOXOXOXOXOXO

Llegaron a la cocina, ya que la ex Hyuga queria tomar un poco de agua, pero al parecer no era un buen momento. Allí se encontraban ambos rubios, padre e hijo junto con la pelirosa Sakura, discutiendo al parecer, algo importante.

-Como sea Naruto, esta vez no llegues tarde o sino...- Sakura interrumpio sus propias palabras al ver entrar en la cocina la presencia de Hinata.

-Oh, lo siento...solo venía por un poco de agua, no queria interrumpirlos...- se excusó la ex hyuga disimulando una sonrisa. En ese momento sus ojos se encontraron con los de Minato pero él al instante bajo la mirada, eso la molestó un poco.

-Tranquila Hinata-chan, no has interrumpido nada...- respondio Naruto como si nada. Sakura lo observó entre impresionada y enojada, ¿Desde cuando le hablaba a esa joven de esa manera?

-Vaya, ¿sigues llamandome así?- le preguntó mientras tomaba un vaso con agua.

-¿Y tu sigues intentando ocultar tu verdadera identidad?- contestó el rubio hiperactivo de manera instantánea.

-¡Naruto!- le llamaron la atención tanto su padre como su novia.

-Perdonalo, es que esta un poco nervioso- mintió su novia. Todos los presentes observaron impresionados la respuesta de la pelirosa, ¿porqué había dicho eso?

-¿Nervioso?- preguntó Hinata intrigada. ¿desde cuando Naruto se ponía nervioso?

-Si, bueno, es un asunto...privado.- comentó Sakura seriamente.

-Entiendo, no necesitas explicarme nada...- e hizo ademán para retirarse, en esa conversación ella no tenía nada que ver, pero..

-De echo... es un asunto familiar...- la interrumpió la pelirosa. Hinata la observó seriamente al igual que ambos rubios que no podía comprender porque Sakura se estaba comportando de esa manera.

-Y yo soy una extraña en esto ¿no?- exclamó la ex Hyuga sonriendo de manera indiferente. No espero respuesta, retrocedio junto con ambos niños para retirarse. -Si nos disculpan, vamos niños-

-A decir verdad...- volvio a interrumpirla, Hinata detuvo su paso y observó a la pelirosa algo extrañada. Lo intuyó en ese momento, Sakura se estaba comportando sospechosamente. -...es el cumpleaños n° 29 de Minato-san- Su mirada cambio repentinamente de una seria a una de impresión e incredulidad. Observó al rubio en cuestión esperando a que él negara o afirmara lo dicho por su nuera, pero lo cierto fué que el rubio no dijo nada.

Minato Observó a Hinata algo culpable, no es que tuviera la obligación de avisarle que hoy era su cumpleaños pero, sentía que no estaba bien que ella fuera la única en no saberlo. La ex Hyuga salio de su mutismo e impesión, observó con una expresión más relajada al rubio Minato; y con la mejor sonrisa falsa que tenía dijo...

-Felicidades entonces...- exclamó sonriendole. Echo que dejó pasmados a ambos rubios y algo distante a la pelirosa.

-¿Es su cumpleaños Minato-san?- pregunto sonrosada la pequeña Milara que estaba detrás de Hinata. El rubio Yondaime sonrió y se agachó quedando a la altura de la pequeña, aunque a una distancia considerable.

-Si, lo es...perdona que no te avisara antes Milara-chan.- de echo era una disculpa para Hinata también, pero no podía decirselo en ese momento, además ella parecia tan distante que intuyó que no estaba interesada en el tema.

Feliz cumpleaños Minato-san!- corrió a abrazarlo la pequeña. Tanto Naruto como Sakura observaron paralizados la escena, de echo era una escena tan dulce que ninguno de los dos sabía como reaccionar. La ex Hyuga observo seriamente la escena ya que su mente no estaba allí por momentos, ¿porqué no le habia dicho que hoy era su cumpleaños?, aunque claro él no tenía ningún motivo para comentarle algo tan privado y a la vez tan público a ella, que nada era de él. Aun así se sintio un poco ofendida y triste..."ellos no eran nada".

-Muchas gracias...- le respondió el rubio abrazandola, luego observo a Yuki quien no habia dejado de mirarlo desde que se entero de su cumpleaños.

-Fe-feliz Cumpleaños...- le dijo el pequeño un poco avergonzado.

-Gracias Yuki- le respondió el rubio.

-Bien, si eso es todo... nos retiramos entonces...- comentó Hinata al momento que salio de su seriedad y cayo de nuevo a la tierra; esperó que Milara volviera a su lado para salir de la cocina, estaba ya bastante molesta como para permanecer allí.

-A decir verdad, eso no es todo...- exclamó la pelirosa con los brazos cruzados y soriendole a la ex Hyuga, Minato la observó intrigado, sospechando que algo estaba de seguro tramando la novia de su hijo. Por su parte Naruto no parecia entender nada. -Se que eres una extraña...- continuo la pelirosa. Hinata la observo seriamente, intentando ocultar lo molesta que estaba haciendola sentir. -...pero estoy segura de que a Minato-san no le importaria que ustedes celebrara con él y todos nosotros su cumpleaños...-

¿Adónde queria llegar con esto?, era la pregunta que rondaba por la cabeza de Hinata y de Minato. Sakura se estaba metiendo bastante en la situación, demasiado como para ser fingido.

-¡Es una gran idea Sakura!- exclamó Naruto extremandamente contento.

-Si, lo se...- le sonrio su novia. -Asi que me gustaria pedirte un favor...ya que yo tengo que comprar todo para la cena de esta noche, ¿no te importaria limpiar un poco la casa?-

Los ojos de Minato se abrieron sin comprender del todo la situación. ¿Cómo se habia atrevido a pedirle a su huesped que limpiara la casa?, ¿Con qué derecho lo hacia?

-Sakura, eso no es necesario...de echo...- intentó decir Minato.

-Me parece una buena idea.- respondió Hinata interrumpiendo las palabras de Minato dejandolo perplejo. La pelirosa sonrio.

Sabía que Sakura estaba tramando algo, no sabia con exactitud que, pero si su plan era el hacerla sentir inferior, entonces debía esforzarse...ella tampoco le daria el gusto que buscaba.

-¡¿En serio no te importará?!- exclamó risueña la pelirosa.-Me alegro...entonces Naruto, Minato-san, es mejor salir...Haruka-san ¿verdad?- recibio ante su pregunta una afirmación de la ex Hyuga. -Haruka-san...te lo encargo.- y tomando de un brazo a Naruto y del otro a Minato salió de la casa dejando a Hinata y a ambos niños solos.

OXOXOXOXOXOXOXO

Se dejó caer al sillón de la oficina de la Hokage enojado e irritado.

-Vaya, ¿mal día?- preguntó Tsunade sin levantar la vista del pergamino.

-Una pesadilla...- respondió él tras resoplar.

-¿En serio?, es la primera vez que te veo así de irritado...- comento ella sonriendo, como si disfrutara de la situación. -¿Qué sucede?, tienes acaso que ver con una husped de tu hogar ¿tal vez?-

-En parte, si...pero también tiene mucho que ver con mi futura nuera.- respondió él sacando un libro de uno de los bolsillo de su abrigo.

-¿Con Sakura?- pregunto sin creersela. Él solo asintió. -¿Que fue lo que sucedió?-

-No tengo muchas ganas de hablar de eso...- y tras decir eso comenzo a leer.

O por lo menos simulaba leer, porque lo cierto era que es lo que menos hacia. Más bien se habia puesto a pensar en la situación que se había librado esa mañana. ¿En qué estaba pensando Sakura?, ¿Por qué la atacó así?, ¿Será que está tramando algo?. Negó rotundamente con la cabeza, no...era de Sakura de quien estaba pensando, ella jamás se comportaria de esa manera. Seguramente no lo hizo a proposito. Lo más probable es que no quisira atacar a Hinata...

...Hinata, suspiro al pensar y deletrear su nombre en su mente, y al instante comenzó a dibujar su figura, su bello y atractivo rostro, podía recordar incluso de memoria su nítida, sensual y exótica fragancia...aroma a Hinata.

Volvio a suspirar, ¿En que momento esa chica se habia metido tanto en su cabeza?, sera ¿Desde aquella vez en el jardín?. Volvio a negar todo esta vez bastante ruborizado. El solo pensar en aquello lo hacia sentirse tan nervioso y desalmado. ¡Casi la besa!, por poco y pierde los sentidos por un deliz de momento. Aunque si lo pensaba mejor, y es lo que estaba haciendo, ella tampoco retrocedió, ante su directa, más bien parecia que ella también...quizas, también, quisiera besarlo.

Negó de nuevo más avergonzado que nunca, ¿Cómo habia llegado a esa suposición?. Era definitivo, habia algún tipo de problema en él; por ese motivo decidió evitarla, por precaución a si mismo...y a sus propios actos.

-¿Qué tanto estas suspirando y negando?- le preguntó la rubia observando curiosa la figura avergonzada del Yondaime.

-Nada en realidad...problemas míos...- respondio él intentando, evadir el tema y recuperar su tranquilidad.

-¿En serio, y justo cuando es tu cumpleaños?- exclamó expectante. Él no le respondió. Tsunade lo observo intrigada, que él actuara así era algo nuevo, pero al intuir que no podría sacarle verdades respecto aquello, optó por lo mejor... cambiar el tema. -Bien, ya que no quieres hablarme de aquello, dime...¿Cuántos años cumples 27, 28 años?-

-Sabes que esa no es mi verdadera edad...- la interrumpio él sin quitar la vista de la lectura, un poco molesto por hablar de edades.

-Oh vamos, moriste a una edad tan joven...claro que han pasado muchos años desde aquello, pero aún así gracias al antídoto que cree para ti, tu reloj cronológico comenzo a moverse dos años después de que resucitaste...- lo miró sonriendole como si le hubiera dado una maravillosa noticia. -¿y bien?-

-29- respondio él sin demora y desganado.

-¡¿En serio?, Que suerte!, ya me gustaria a mí tener tu edad...- comentó Tsunade revelando entre añoranzas su más preciado sueño.- Aunque, siendo sincera, fue un total desperdicio utilizar ese antídoto, ¡podrías haber sido joven por siempre!-

-Que absurda idea tienes...- se burló Minato.

-¿Absurda? Mas bien maravillosa...- comentó la rubia con cierto brillo en sus ojos.

-Sabes...a eso se le llama "narcisismo"- exclamó él recuperando su estado pacífico y dejando para el olvido su inesperado mal humor.

-Llamalo como quieras, mis sueños no van a cambiar por mas palabras que le pongas...- respondió ella dando por finalizado el tema. Sonrio por adentro, habia logrado que el rubio dejara atrás sus preocupaciones...eso ya contaba como presente de cumpleaños.

OXOXOXOXOXOXO

-No necesitan ayudarme, pueden ir a jugar al jardín mientras termino de limpiar- les dijo Hinata a sus dos niños quien se habian dispuesto a tomar paños, baldes con agua y plumeros.

-Descuida mami, te ayudaremos así terminaremos más rápido...- respondió Milara seriamente mientras intentaba ponerse unos guantes amarillos en sus manos. Hinata les sonrio, tomó el guante y le ayudo a ponerselo.

-Bien, entonces pueden elegir una habitación y yo me ocuparé de las otras.- y tras decir eso se encamino a su habitación para cambiarse de ropa a una mucho mas cómoda.

-Milara, limpiemos la habitación del idiota de Naruto.- le dijo Yuki una vez que Hinata no estaba cerca.

-No le digas así Onii-cha...mamá dijo que debemos ser amables con todos.- lo regaño Milara. -..y ¿porque su habitación?-

-Estoy seguro que está tramando algo en contra de mamá...debemos averiguar que es- respondio seguro. Su hermana no entendia del todo bien la situación, pero no insistió... cuando a su hermano se le metía algo en la cabeza era muy difícil luego sacarselo.

-Esta bien...es aquella.- dijo señalando la puerta que habia al final del pasillo.

Caminaron hasta llegar a ella, dejaron los paños y baldes a un costado, y cuando Yuki giró el picaporte para abrir la puerta, una sensación escalofriante recorrió la columna de ambos niños.

Abrió la puerta, sus ojos casi se desorbitan al observar sin creer aquel lugar.

Con la misma velocidad que abrio la puerta, la cerró en un santiamén.

-Ah, chicos aquí les traje unos pañuelos para ponerselos en la cabeza asi no se ensucian con polvo...- exclamó Hinata que los habia visto cerca de la puerta de Naruto. Se acercó a ellos para darles los pañuelos, pero entonces los notó extrañamente raros. -Niños, ¿Qué sucede?- les preguntó preocupada, ninguno de los dos se movian y solamente observaban la puerta. -¿Qué pasa?-

-Ma-mamá...- exclamó Milara entrecortada por el susto.

-¿Qué sucede?- les preguntó Hinata.

-¡Mamá!- grito Milara, se giró hasta Hinata y con lágrimas en los ojos la abrazo y comenzo a llorar.

-Milara, ¿qué sucede?...¿Yuki?- exclamó abrazando a su hija y observando angustiada y confundida hacia Yuki.

-Mamá...esta es...la habitación de Satanás.- dijo Yuki extremadamente sorprendido.

-¿Qué?- se cuestionó, observo hacia la puerta y luego su mente... reaccionó. -Ah, esta es la habitación de Naruto ¿verdad?- ambos niños asintieron y ella suspiro tranquila. Sabia ahora de que se trataba, seguramente esa habitación era un desastre a tal grado que habia conseguido asustar a sus dos pequeños.-¿Que tal si yo limpio esta habitación y ustedes eligen otra?-

-No, no, no...-exclamó Yuki al instante y sorprendido. -Nosotros la limpiaremos ¿verdad Milara?- la pequeña se secó las lágrimas, bajo de los brazos de su madre y afirmó con la cabeza. -lo ves, no hay de que preocuparse.-

-¿Seguros?- preguntó intrigada.

-Si, si...tu ve a limpiar lo demás mami.- le contesto el pequeño rubio.

-De acuerdo- y tras decir eso se alejo de ellos y se adentro a otra habitación.

-¿Lista?- le preguntó tomando su pequeña mano. Milara asintió. Giró de nuevo el picaporte y ahora si ambos se adentraron a la oscuridad y penumbria de esa guaridad.

OXOXOXOXOXOXO

-Oye Sakura, dime...¿Por qué invitaste a Hinata al cumpleaños de papá?- le preguntó Naruto tomando desprevenida a su novia, quien no hizo otra cosa que tirar las compras por el impresión de la pregunta.

¿Qué dices Naruto?, ¿no dijiste tu mismo que ella es Hinata?!...- contestó al tiempo que levantaba todos los víveres que habia comprado, mientras Naruto la ayudaba. -Es obvio que si es ella habia que invitarla ¿no?-

-¿Tu también crees que ella es Hinata?- le preguntó entre incrédulo y sorprendido.

-Bueno...no lo sé con certeza, pero si tu dices que es ella..entonces yo solo te creeré.- contestó la pelirosa retomando camino hacia otro comercio.

Naruto estaba que no lo creia, ¡Sakura creia en él!, y eso hizo que su felicidad aumentara; le salto por detrás y de improvisto la abrazó haciendo que la pelirosa se sobresaltara pero esta vez sin tirar nada al suelo.

-¡Na-naruto, ¿qué haces?!- exclamó ella ruborizada.

-Gracias Sakura, hasta ahora eres la única que me cree...- y la abrazó aún más. Sakura no sonrió, en lugar de eso se sentía extremadamente culpable, su novio le agradecia aquel gesto de ella, y sin embargo ella sabia que no podía recibirlo. Su objetivo no era el que habia dicho, de echo su verdadera misión era desenmascarar a Hinata Hyuga, si, debia hacerlo a como de lugar. Tanto teatro de la Hyuga la tenia cansada y de mal humor, porque en verdad ¿Cuál era su verdadero objetivo, venganza, destrucción, enamorar a su novio?, no, ella no se iba a arriesgar a perder a Naruto...no por lo menos por esa chica.

OXOXOXOXOXOXOXO

La habitación de Minato era tal vez la que menos tiempo de limpiar le llevaba. Tomó el recuadro de Kushina-san y con un paño limpio y seco comenzo a limpiarlo. Sonrió sin saberlo al ver la imagen de la hermosa mujer pelirroja que salia en la foto sonriendo mientras sostenía unos libros. De seguro le leía al pequeño bebé de su vientre, ya que en la foto se notaba que estaba embarazada.

Suspiró derrotada, no, era imposible competir contra aquella mujer, era simplemente perfecta y su recuerdo lo era aún más.

"¿Por qué?", se interrogó a si misma al no entender porque debia ser con Minato Namikaze, habiendo tantas personas en Konoha, ¿Por qué debía ser él?.

Dejó la foto de nuevo en la mesita al lado de la cama. Corrió la cortina para darle un ambiente más fresco e iluminado, y cuando vio ya todo limpio salio por la puerta y luego la cerró.

.

.

En el momento que cerró la puerta observo por el pasillo que sus dos niños salian de la habitación del rubio hiperactivo. Se los notaban cansados, sucios y extremadamente agotados.

Hinata ahogó una risita al ver el aspecto de ambos niños.

Ellos levantaron la vista y observaron a su madre sonriendoles y esperandolos por el pasillo.

-Y bien, ¿Qué tal estuvo?- les preguntó.

-De terror...es simplemente la habitación del verdadero satanás- respondio Yuki sentandose en el piso.

-¿Tan mal estaba?- preguntó curiosa.

-Habian cosas creadas desde antes de que el mismo idiota de Naruto naciera.- exclamó intentando ocultar su enojo. No habian podido encontrar nada de evidencia o pistas que dijeran que Naruto estuviera investigando a su madre o estuviera tramando algo malo. Lo único que pudo deducir es que simplemente el rubio satanás era solamente un bocazas que estaba interesado en molestar a su madre.

Hinata los observó calidamente, desde luego que se habia dado cuenta del aspecto cansado de ambos niños, y solo por eso decidió que era hora de despejarse un poco.

-¿que les parece si van y se dan un baño? Saldremos a comer afuera ¿si?- les comentó. Ambos asintieron contentos por la propuesta.

.

.

Mientras uno se bañaba, el otro intentaba quitarse el polvo de la cabeza. Hinata se preparó para salir, limpiar la casa no la habia dejado agotada pero si a sus pequeños, y debía compensarlos a como de lugar.

OXOXOXOXOXOXO

Ya se habia echo una idea que muchas miradas estaban dirigidas a su persona, y por ese motivo intentó ignorarlas a todas y cada una de ellas.

Se sentaron en el puesto de Ichiraku Ramen, hacia bastante tiempo que no comía allí, seguramente desde sus años de abandono.

Ohh Señorita, bienvenida!- exclamó el viejo Teuchi al ver a Hinata. -¡Tomen asiento!-

-Gracias...- respondio Hinata.

Estaba casi segura de que el viejo Teuchi y su hija la habian reconocido, sus miradas lo decían todo, pero ella no dijo nada. Y para su suerte ellos tampoco intentaron investigarla.

Comieron con calma los fideos, habia pasado tanto tiempo que ya se habia olvidado el sabor de los mismos, pero de lo que estaba segura es de que estaban deliciosos.

Pagó por la comida y cuando ya estuvieron satisfechos se retiraron del local, prometiendo volver.

-¡Estuvo realmente delicioso!- exclamó Yuki bastante satisfecho.

-¿Te ha gustado?- le preguntó ella.

-¡Si! Espero que volvamos otro día...- contesto el pequeño.

-ya veremos...- musitó la ex Hyuga.

.

.

Caminaron un rato por el comercio, a Hinata se le habia echo extraño no encontrarse con ninguno de sus conocidos, salvo claro por Naruto y Sakura, no habia visto a nadie más ese día.

O eso habia pensado hasta que...

-¡Cuidado!- grito Yuki, corrió alejandose de Hinata y su hermana, quienes lo observaron extrañadas. Paso una pequeña multitud, y cuando ya estaba lo bastante cerca... estiro sus brazos.

-¡Kyaaa!-Grito una pequeña niña antes de caer en brazos de un niño extraño.

….

Era la primera vez de ese año en que habia vuelto a pisar el gran mercado junto con su madre, normalmente siempre solia hacerlo con Minato, pero hacerlo con su madre era aún más emocionante.

De repente observo un extraño objeto dorado, sumamente brillante y atractivo, y corrió hacia a él.

-¡Aya, ten cuidado!- pero Kurenai habia dado tarde la advertencia, la pequeña Aya ya se encontraba a medio camino del objeto brillante.

Ni bien intento esquivar una roca, se tambaleo al pisar mal con su otro pie. Como el recorrido era colina abajo ella sufrio un tropezón que la levanto hacia el cielo, y de a poco comenzó a caer. Ya estaba desgustando su dolorosa y seguramente terrible caida, pero no fue así.

-¡Cuidado!- escucho que alguien gritaba, pero con su propio grito no sabia con certeza si habia escuchado bien.

Entreabrio los ojos asustada y extrañada de que el suelo en realidad era bastante blandito y calido. Y cuando los abrió por completo sus pupilas oscuras chocaron con otras de color escarlatas, grandes y brillantes.

Observo sin creer el rostro inmaculado de un ser sumamente hermoso. Y exclamó...

-¿Tenshi-sama?-

-¿Eh?- exclamó Yuki sin comprender por que esa niña que habia salvado se referia a él como angel.

-¿E-eh eres un angel verdad?- volvio a interrogarlo sorprendida por el aspecto tan atractivo de ese ser.

-N-no, no lo soy...- respondio Yuki ruborizado por la forma en la que Aya lo observaba.

La pequeña anonadada por la imagen de su salvador, de impulso, llevó su mano hacia el rostro del niño, y con sus dedos delinió poco a poco y con suavidad su mejilla.

-Gracias por salvarme...- y le sonrió. Yuki se ruborizó aún más.

-No fue nada...- exclamó y la deposito con sumo cuidado en el suelo.

-¡Aya!- grito Kurenai mientras bajaba con desesperación colina abajo hasta llegar a su pequeña.

-¡Yuki, ¿que sucedió?!- exclamó Hinata que en ese momento habia llegado junto con Milara.

.

.

.

Ambas se observaron entre sorprendidas e incrédulas.

¿Quién diria que el destino las reuniria de esta manera?

.

.

Hinata estaba sentada en uno de los sillones del salon de Kurenai. Aún no sabía como había acabado por aceptar la invitación de su ex sensei a tomar un poco de té.

Observo disimuladamente y con atención el interior de la morada. No había cambiado para nada desde la última vez que habia estado allí. Es decir, hace más de tres años.

Un murmullo de risas y voces pequeñas se sentían a las afueras del salón. Aya junto con sus dos niños jugaban y conversaban animadamente.

Suspiró derrotada, de echo habia aceptado visitar a su sensei porque Aya los habia invitado tanto a Yuki como a Milara a conocer su casa. Nunca creyó que Yuki aceptaria, después de todo él no era un niño muy sociable que digamos, más bien era un niño bastante solitario e independiente que no hacia otra cosa que velar por la seguridad de su hermana y la de su madre, Hinata.

Por tanto la ex Hyuga se alegró bastante que ahora su pequeño niño pudiera relacionarse un poco mejor con personas de su edad, aúnque Aya sea dos años más pequeña.

-¡Que bueno que los niños se lleven tan bien!- gritó Kurenai desde la cocina mientras removia mercaderia de la gran alacena, al parecer buscando algo.

-S-si...- respondio la ex hyuga nerviosa, intentado comprender porqué habia aceptado aquella invitación.

-¡Aya quedo encantada con el pequeño Yuki...Ah, por cierto gracias por salvarla!- exclamó bastante eufórica y feliz, mientras aún rebuscaba en el mueble.

-No fue nada...su hija es...muy adorable- expreso Hinata recordando y escuchando entre tanto la voz de Aya desde otra habitación. Aún recordaba a Aya cuando era tan pequeña que le habia resultado tan adorable y dulce, y verla ahora más crecida su imagen seguia persistente.

-¡Lo es verdad!- respondio Kurenai orgullosa...De pronto la tetera comenzó a silvar avisando que el agua ya estaba en su punto...minutos pasaron luego para que Hinata sintiera de nuevo la animada voz de su ex sensei -¡Ah, lo encontre...encontré té de frutas!- exclamó Kurenai sonriendo mientras llegaba al salón, dejó en la diminuta mesa una bandeja con el té y un plato con galletas. Hinata bajo la mirada para no encontrarse con los ojos turbios de su sensei que sabía...iba a reconocerla. -¡Se que es tu favorito!- soltó de imprevisto... Ambas se miraron sorprendidas, comprendiendo la situación tras aquellas palabras soltadas por la sensei, de pronto un sentimiento gélido recorrio las espaldas de las dos ninjas. -Ah...lo siento, ¿Pero que estoy diciendo? jeje..supongo que yo aún...- intentó decir, disimulando muy mal su nerviosismo; con voz entrecortada y rasposa mientras sus manos servian temblorosas un poco de té. Hinata la observo triste y muy culpable, por su causa su sensei ahora estaba a punto de llorar. -...Aún, sigo confundiendola con...- no pudo terminar la frase. Diversas lágrimas de diferentes tamaños comenzaron a descender de sus ojos, una tras otra sin control...sin final.

Algo en el corazón de la ex Hyuga se rompio en miles de pedazos al contemplar esa escena, y luego...infinitas imágenes y recuerdos le inundaron la mente, su infancia, su vida al lado de su sensei...su segunda madre.

Abrió su boca intentando formular palabras, pero la cerró de pronto. Un gemido ahogado se atoró en su garganta, ¡no, no podía revelar su identidad!, imposible, no debía hacerlo. Se levanto de improvista ocultando su mirada dolida y confundida... lo mejor era salir corriendo de allí antes de su corazón actuara en lugar de su mente. Si, era lo mejor.

Sus piernas entraron en el acto de salir huyendo de aquel lugar lo antes posible...pero entonces una voz grave, profunda y pacifica le llegó a su mente frenando así cualquier rastro de huida que su cuerpo se queria permitir.

"¿No crees que seria bueno que le digas, por lo menos a tus amigos, quien eres realmente?", escucho aquello como si el viento fuera el culpable de atraer las concisas palabras del rubio Yondaime a su mente.

Se quedó paralizada por segundos, ¿estaba a caso bien, haria bien en seguir su consejo?

Se giró temerosa hacia la figura de aquella bella mujer que lloraba con sentimiento y desmesuradamente. "Tu equipo 8 era el más preocupado de todos".

Elevó la mirada haciendo frente a cualquier tipo de adversidad invisible que la rodeaba, y con lágrimas cayendo por sus ojos y mejillas...observó a su sensei.

-Ku-kurenai sensei...yo...- musito con delgado pero potente hilo de voz. Kurenai se sorprendio al escuchar su nombre salir de ella de la misma manera en la que Hinata la llamaba, levantó su mirada triste y dolida, y observo con ojos de no creer aquella persona.

Su mirada se desorbitó por segundos, aquella persona era tan identica a Hinata...

-Kurenai sensei, yo...¡lo siento!- exclamando haciendo una pronunciada reverencia sin ocultar sus lágrimas y dolor...-¡Lo siento, lo siento por mentirle y engañarla todo este tiempo!-

Kurenai se levanto debil y temblando del sillón, y con pasos confusos y cortos comenzó a acercarse a ella poco a poco.

-¡Lo siento...por todo...por to...- sus palabras fueron interrumpidas al sentir una mano debil en su hombro, elevó su mirada de a poco dandose cuenta que la figura de su sensei estaba a escasos metros de la suya.

Observo con la mirada borrosa los ojos aguados y la pequeña sonrisa del rostro de Kurenai, y por contagio ella también sonrió.

-¡Hi-Hinata!...- pronuncio la sensei en el momento que con sus brazos rodeo la delicada figura de la joven en cuestion.

-¡Eh vuelto...Kurenai sensei!- respondio correspondiendo al dulce y necesitado abrazo de su sensei. ¡Habian esperado tanto por aquel encuentro...tanto, que lo único que pudiero hacer en ese instante fue llorar de la más pura felicidad!

OXOXOXOXOXOXO

Caminaron de vuelta por el gran mercado, del cual estaba mas vacio que desde la mañana.

La sonrisa de Hinata era tan contagiosa que cada vez que Yuki y Milara la observaban sonreían ellos también. No sabían que tanto habia hablado su madre con la mamá de Aya, pero habian salido mas tarde de lo que pensaban, además su madre se despidío radiante de aquel lugar. Todo un misterio.

.

.

.

Muchos hombres, ninjas y civiles suspiraban al ver pasar a Hinata por su lado, verdaderamente era hermosa, pero ahora que sonreía lo era aún más...alguien de otro mundo.

-¡Onii-cha tiene novia, onii-cha tiene novia!- exclamaba feliz entre saltos la pequeña Milara.

-¡Milara ¿que estas diciendo?!- la regaño Yuki avergozado y ruborizado.

-Pero Onii-cha es verdad, Aya-chan es la novia de onii-cha- respondio aún más feliz.

-¡N-no, no es cierto!- se defendio Yuki.

-¿Hnm?, ¿no crees que Aya-chan es bonita?- le preguntó de pronto deteniendo su paso su hermana.

-Yo no he dicho que no sea bonita...- exclamó el pequeño rubio.

-Entonces, ¿crees que es bonita?- volvio a preguntar con un deje de picardia. Su hermano asintio bajando la mirada bastante colorado. -¡Lo ves, Onii-cha tiene novia, Onii-cha tiene novia!-

-¡Aya, ya detente...mamá dile que se detenga!- expresó enojado y un poco menos ruborizado.

Pero Hinata estaba tan contenta que no habia escuchado casi ninguna de las palabras de ambos niños. ¡se habia podido reunir y contarle todo, o bueno tal vez solo lo justo y necesario, a Kurenai sensei!, ¿como no iba a estar feliz?...además todo había sido gracias a las palabras de Minato.

.

.

Se detuvo de repente, abrió sus ojos sorprendida por lo que sus propias conclusiones sacaban, si...habia sido gracias a Minato que ella se habia animado a confesarle la verdad a su sensei. Pero, eso no significaba nada, ¿verdad?

-¿Sucede algo mamá?- pregunto Yuki sorprendido por el cambio de humor de Hinata.

-¿Eh?...no, no, todo esta bien...- exclamó sonriendo intentando disimular la incomodidad de sus propios pensamientos. Yuki la observó extrañado, algo estaba ocultando su madre, pero si ella no queria decirle, él tampoco la obligaria a revelarselo. Elevó sus hombros dandose por vencido ante las directas de su madre, y observó hacia adelante.

De pronto sus ojos reconocieron al instante la figura de un conocido cerca de un puesto de hierbas.

-¡Ah mamá, mira es Minato-san!- dijo Yuki señalando hacia el lugar en concreto.

Hinata observo hacia la dirección que su hijo le indicaba, y cuando sus ojos llegaron a destino, algo dentro de ella no queria creerlo.

Era verdad, Minato estaba en ese puesto de hierbas, y no tan solo al parecer estaba comprando, parece que estaba teniendo una entretenida charla con la joven vendedora.

Algo dentro de Hinata rugio de enojo al notar como la joven coqueteaba con él, ¡porque si, estaba coqueteando!...y a él parecia gustarle esas insinuaciones. ¿Qué hacia él hablando tan animadamente con esa chica?...observó como esa simpatica joven le entregaba un paquete envuelto en un bello papel de regalo mientras le sonreía abiertamente, y él lo aceptaba esbozando una gentil sonrisa. ¿Es que acaso ella era la única que no sabia, hasta la mañana, que hoy era su cumpleaños?, ¡hasta esa joven sabía!

-¡Ah...a lo mejor es la novia de Minato-san!- contesto Yuki a la pregunta no formulada de Hinata. Por su parte la ex Hyuga observo a su hijo incrédula...observó luego hacia la figura del rubio en cuestión, ¡y ¿si era verdad?!, ¿Qué tal si esa chica era en verdad su novia?, ¿qué pasaria con ella...no importaba nada sus sentimientos?.

"Sentimientos"...¿Por qué pensó en aquello? ¡ella no albergaba ningún tipo de sentimientos por él!, si era amable, gentil y atractivo, y tal vez podria ser la clase de hombre que le gustaria estar a su lado...¡pero ella no sentía nada por él!

-Mamá, ¿estas enojada?- le preguntó Yuki observandola incomprendido.

-¿eh?, ¿enojada, yo?...No, no, para nada Yuki...¿Por qué lo piensas?- se apresuró a preguntarle, tal vez algo en su mirada estaba delatandola.

-Por tus expresiones...pareces enojada...- y lo estaba, pero no queria admitirlo, no por lo menos en ese momento.

-¡No, no lo estoy!, solo estoy algo cansada...hmm...por cierto...- exclamó observando para todos lados. -¿Dónde esta Milara?-

-Allí...- respondió él señalando hacia donde estaba el rubio Minato, Milara estaba a su lado hablando y sonriendo muy animada.

Hinata observó sin creerlo, estaba a punto de sostener su cabeza y gritar como gata a quien le habian robado su ratón...pero se abstuvo. ¿Qué hacia Milara allí?

De pronto la mirada de Minato se posó sobre ella en el momento que Milara la señalaba.

"¡Calmate!", se dijo así misma intentando suavisar su mirada hacia el rubio. Sonrio falsamente hacia él y levantó su mano para saludarlo como si nada habria pasado.

Pero al momento que ella levanto su mano para saludarlo, él la ignoró seriamente y observó hacia otra dirección.

.

.

.

Dentro de Hinata se libró una guerra entre el odio y la tristeza. ¿Cómo se habia atrevido él a ignorarla?, ¿Qué fue lo que hizo de mal para que él la ignorara de esa manera?. Pero sus sentimientos eran tan cambiantes como la propia batalla librada en su corazón.¿Por qué la ignoraba, qué habia echo ella de mal para recibir ese rechazo?, y además...¿Por qué le dolia tanto?.

Bajo su vista tristemente. La tristeza habia ganado en su corazón. ¡él la odiaba!, no habia otra conclusión. Él la odiaba, y ella no podria hacer nada contra aquello, después de todo sus pocos acercamientos no fueron del todo sinceros, y él...tampoco tenía motivos para aceptarla.

-¿mamá?- musito preocupado Yuki al observar por segunda vez el repentino cambio de humor, esta vez por uno triste, de su madre.

Hinata suspiró y luego respiró profundamente. Elevó de nuevo su mirada seria y reluciente de nuevo hacia aquella pareja quienes la observaban disimuladamente...o bueno, él la observaba disimuladamente y ella no tenia escrúpulos para no mirarla de la manera en que lo hacia...tan altaneramente.

-¡Milara!- la llamó de manera fuerte para que la oyera, y luego levanto su mano izquierda y la saludo para que volviera.

La pequeña la observó sonriendo y después de despedirse de Minato salio corriendo hasta su madre y hermano.

OXOXOXOXOXOXO

-¿Quién era ella?- pregunto la joven del puesto de hierbas observando de manera despiadada como Hinata se retiraba de ese lugar junto con dos niños.

-¿Ella?...oh, ella es una husped de mi casa.- respondio él sonriendole.

-¿Una huesped...solo eso?- comentó ella retomando su humor coqueto y risueño.

-Si..por ahora es solo una huesped...- musitó él estirando sus brazos y disponiendose a retirase de allí.

-¡Es-espera!, ¿Cómo que por ahora?- pregunto de manera altanera y bruscamente al notar que pronto él se marcharia.

-Si, por ahora...- comentó él avanzando y retirandose. -¡En un futuro...será mi futura mujer!-

Y tras decir aquello se alejo de la manera más rápida que solo él poseía...como un rápido rayo amarillo. Dejando a su coqueta y altiva conocida...extremadamente enfadada.

Continuará.


Ahh, no se que les habrá parecido el capi, espero que les haya gustado, en fin me despido

Nos vemos en el proximo capi...

Ya-ne^^