Bueno…, siento q en el otro no puse demasiada cosa y pretendo terminar dentro de nada la historia (no mas de 3 capis además de este, a ser posible menos) asi q este capitulo va a ser laaaaaargo XD

Disfruten!!!

Capitulo 11 Las madres, tan oportunas como siempre... ¡Qué haríamos sin ellas!

Era domingo, día especial para Kari y Yolei en el que pretendían contarles a los dos chicos todo. Después de rogarle a Kari varias veces para que se quedará a dormir a su casa se quedaron más de la mitad de la noche hablando animadamente de distintas estrategias y bromeando de temas sin importancia para, finalmente en la mañana, Yolei se despertara con ojeras.

-¡Kari! ¡¿Qué hago ahora?! - gritó la joven de las lentes desesperada.

-No grites, ¿Pretendes despertar a toda tu familia? - se estiró Kari en su colchoneta inflable mientras se quitaba las sabanas que la arropaban.

-No te preocupes, ¡Qué se fastidien! - dijo con una mueca mientras volvía a mirarse en el espejo de su cuarto preocupada - No me puedo presentar ante Ken así, ¿Qué crees que pensará de mí? ¡Aaaah…! ¡¿Qué hago?! ¡¿Qué hago?!

-Vale, vale, tranquilízate. Para los ojos hinchados ponte una compresa de agua fría durante unos minutos sobre los ojos, y por las ojeras no te preocupes - observó de cerca los ojos de su amiga mientras trataba de terminar de despertarse - No están tan mal, un poco de maquillaje lo arregla todo y ni se dará cuenta - terminó dirigiéndose otra vez a la cama con un bostezo - Avisa cuando estés lista y te ayudo a elegir ropa y con el maquillaje.

Así Yolei siguió el consejo de su compañera y se duchó, despertó a su amiga y se pasaron dos horas eligiendo vestuario… ¡Para el chándal! Al final se decidieron por una camiseta de tirantes blanca y unos pantalones anchos cómodos de color azul marino, zapatillas de deporte y un poco de maquillaje para tapar aquellas sombras debajo de sus ojos. Ya estaba lista, Yolei corría de un lado a otro sin saber que hacer, cogió su mochila y metió en ella otra tanda de ropa.

-¿Y eso? - preguntó Kari señalando el 'equipaje' al mimo tiempo que ella se preparaba para ir a su casa a cambiarse.

-Nunca se sabe

-Yo sí - contesto resuelta Kari mientras cerraba los ojos y empezaba a concentrarse, Yolei sonrió y se sentó en frente suya y cerró los ojos para ver lo que pasaba por su mente. Suspiró pesadamente ante lo que leyó de la cabeza de su amiga.

-Bueno… yo ya estuve en casa de Ken, una vez - aclaró ante la mirada pícara de Kari - Y sus padres adoran a todas las chicas, como ya habrás visto casi me obligarán a que me duche allí después de el ejercicio.

-¿Eso no será peligroso? Tú ya me entiendes - señaló sus piernas

-Lo sé, lo sé. No te preocupes, me las arreglaré de algún modo - sonrió transmitiéndole más confianza.

-Pues solo queda decir… ¡Suerte! - corrió Kari a la salida mientras Yolei la perseguía rogándole que la acompañara, escapándose por poco.

Yolei no tardó mucho en seguir su ejemplo, si no se daba prisa llegaría tarde, otra vez. Esa manía la había cogido de Mimi y no le gustaba en absoluto. Llegó a la parada del autobús a tiempo, mientras el suave ronroneo del motor la relajaba lentamente comenzó a pensar en como sumergirse en la conversación de su 'pequeño secretito' con su Ken, pero no podía pensar con claridad, las mentes más cercanas tuvieron la misma idea que ella: comerse la cabeza mientras esperaban a que el autocar llegase a su destino.

Escuchaba todo, pero con esta palabra me refiero a todo, ¿Sabéis de aquellos pensamientos que pasan por tu cabeza y tú no lo puedes evitar? ¿O recuerdos que no vienen al caso pero que revocas? Todos esos pasaban por la mente de nuestra joven sirena, se había sentado en el fondo del vehículo pero ahí habían diez personas contando con ella, sabía que tenía que concentrarse en sí misma, algo así como egocentrismo (según explicó Genai en el correo que le mandó por Internet en el que tuvo que descifrar varias de sus explicaciones). Esas cosas le pasaban por sentirse insegura de si misma.

Por fin se bajó del autobús, realmente hoy no podía concentrarse en nada, respiro hondo una vez y se dirigió a la casa de Ken.

Paró en la entrada del vecindario, se encontraba en una calle llena de casas adosadas de buen gusto y bastante caras. Buscó el número de la casa, el 27 estaba grabado con letras romanas al lado de la puerta de entrada, buscó el timbre mientras de lado miraba los grandes ventanales del edificio, con muros de ladrillo y tejado de color oscuro. Paró en seco al ver a la madre de su amigo saludándola con entusiasmo desde una de las tantas terrazas para desaparecer y reaparecer en menos de cinco segundos (contado por reloj) abriéndole la puerta.

-¡Yolei!, ¡Qué agradable sorpresa! Entra por favor, no te quedes ahí parada - le animó con una mano mientras una gran gota salía de la cabeza de la pequeña "Realmente creo que la caigo bien… espera, ¿Sorpresa?" Frunció el entrecejo en confusión, ¿Podía ser que Ken se hubiera olvidado de ella? Leyó la mente de su madre: "¡Este hijo mío! Me ha vuelto a ocultar cosas, mira que no decirme que una chica tan linda venía a visitarle. ¡Ah, claro! Es su novia y no quiere decírmelo, ¡Ja! Hijo mío, que soy una madre, a mi no se me escapa una", Una sonrisa siniestra pasó por su cara mientras sentaba a Yolei en el salón y le pedía que esperara "¡La linda Yolei! ¡Qué feliz soy de ser madre!" Una GRAN gota bajó por la cabeza de la sirena "Por eso dicen que es mejor no saber demasiado" pensó la sirena.

Ken bajó a los pocos minutos con la misma expresión que Yolei, a saber que le habría preguntado su madre, pero esta vez decidió esperar a que esos pensamientos desaparecieran de su mente.

-Yolei, siento haberte hecho esperar - la miró con una de esas sonrisas que hacían que se derritiera, miró disimuladamente la ropa de Ken, unos piratas blancos anchos con unas deportivas (que si no recordaba mal acababan de verlos anunciados hace poco) y una camiseta sin mangas de uno de los jugadores más conocidos del baloncesto "¡Joe! Si es que así no hay quién se concentre!" - Bueno, ¿Estás preparada? - dijo sacándola de sus pensamientos mientras enseñaba la pelota.

-Cla-claro, un segundo - se quitó el chaleco que traía mientras observaba como Ken se sonrojaba… ligeramente, y apartaba la vista - ¿Pasa algo? - dijo con la sonrisa más inocente que pudo mientras se disponía a leer sus pensamientos "Cuando se entere de lo que estoy haciendo me odiará" pensó mientras vigilaba atentamente el rostro del chico

-No, nada - "Solo que estás muy guapa, ¡Pero en que estoy pensando!" Oyó como se regañaba a sí mismo mientras una gran sonrisa aparecía en el rostro de la chica - Vamos

Se dirigieron a una pista que se encontraba en el patio de la casa, Yolei miraba todo asombrada, nunca había estado en esa parte de la casa: gran jardín, pequeño huerto (seguramente el hobbie de la madre), el campo de baloncesto y/o futbol, piscina,… "¡¿Piscina?! ¡Mierda! Será mejor que tenga cuidado y no me despiste demasiado o si no podría pasar cosas no muy agradables". Miró otra vez a Ken y suspiró pesadamente "Un chico haciendo deporte ayudándote y tratándote todo el tiempo además de que con ese cuerpazo… ufff, no se si podré soportarlo, además están sus padres... hoy no puedo decirle nada, prefiero hablar a solas con él".

La mañana pasó lenta para Yolei una vez acabó de practicar el baloncesto donde tuvo grandes oportunidades de acercarse a él más de lo debido y vio como se sonrojaba en varias ocasiones por estar demasiado cerca el uno del otro "Así que realmente se supone que está loquito por mis huesos, se supone, porque no hace otra cosa que negar esos supuestos sentimientos una y otra vez". Pensó Yolei una de las tantas veces en las que Ken había tenido que dirigir sus brazos y pies correctamente, provocando que sus manos se acercaran más de lo permitido a zonas privadas de la chica. Como siempre el joven se había separado de ella rápidamente antes de que ningún pensamiento demasiado pervertido cruzara por su mente, regañándose en el proceso por pensar eso de una de sus mejores amigas... sin notar que en ese momento destrozaba el corazón de la sirena.

Miró de lado a Ken mientras este cogía la pelota, que ella otra vez y sin querer había lanzado a la casa de los vecinos, por suerte nunca rompía nada y las personas nombradas tenían el mismo tipo de pensamiento que la madre de Ken. Como no se le ocurriera algo bueno dentro de poco no habría servido para nada que estuviera allí, tenía que conquistarle y tener poderes de sirena tendría que servir para algo ¿O no?

-Ken, vamos a descansar un rato, ¿Bebemos unos refrescos? - sonrió lo más dulcemente que pudo.

-¡Ah! Claro Yolei, pero tendremos que ir a comprarlos, no quedan en mi casa ¿Está bien? - por supuesto ella ya lo sabía, Ken había pensado en que tenía que ir a comprar bebidas además de otra cosillas y a ella no le importaba en absoluto ayudarle.

-Sí, vamos - dijo mientras le cogía del brazo al interior de la casa para coger las llaves y el dinero sin que los padres molestaran "Creo que por una vez agradezco que los padres de Ken sean así, tendré que comprar a su madre un buen regalo" Pensó mientras la veía escondida en el salón mientras le lanzaba un guiño.

Salieron a la calle con la ropa deportiva aún puesta y veía a Ken gruñir a algún que otro chico, pero esta vez no le leería el pensamiento... ir con el al supermercado ya le había iluminado el mes entero.

(Pov de Ken)

Realmente tenía que comprar comida así que no le importó ir con Yolei, así sería más divertido. Pero no esperó que durante el trayecto todos los chicos por la calle se parasen a mirarla, les lanzaba miradas fulminantes a todos aquellos moscardones que se encontraban alrededor de su Yolei. Vale que la chica estuviera crecidita, que tuviera una figura que te hacía babear y que con su preciosa cara parecía una actriz o modelo famosa ¡Pero es que ella no parecía darse cuenta!

Yolei caminaba a su lado con una sonrisa de felicidad que deslumbraba, se podría quedar horas mirándola y…llegaron enfrente del supermercado "Mi mente empieza a hacer cosas extrañas… ¿Puede que tenga fiebre?" Pensó al mirar su reflejo en el cristal de uno de los tantos mostradores.

Su amiga le llamó la atención para coger uno de los carritos de la compra y fueron llenándolo con objetos que se pedían en la lista, Yolei no dejaba de ir de un lado para otro mientras muy animada 'discutía' con él la elección de un producto por una marca o por otra "No pensé que ir de compras pudiera ser tan divertido, realmente Yolei será una buena madre, se casará con un hombre fantástico y…" Paró en seco mientras Yolei corría a otro pasillo para coger lo último de la lista.

"¿Qué es esto?" Colocó su mano en su pecho "Este sentimiento… ¿Son celos? ¿Celos por un marido aún inexistente? Pero eso podría significar que yo estoy…" Miró como Yolei sonreía de vuelta y le llamaba para ir a pagar en una de las cajas registradoras, sin respuesta. Yolei, muy resuelta, le cogió de la mano y le llevó con ella. Ken se limitó a ver la mano que le guiaba y a su poseedora sin decir nada ni mostrar ninguna emoción, se dispusieron a pagar el recibo cuando la señora, algo mayor, miró a los dos jóvenes con picardía.

-¡Hay el amor! Si yo tuviera vuestra edad - dijo mientras pasaba otra de las bolsas, entonces es cuando se dieron cuenta de que aún estaban agarrados de la mano, Yolei se la soltó suavemente sonrojada hasta las orejas, ¿Alguien se había dado cuenta de lo preciosa que estaba cuando se sonrojaba? Él no, y realmente se asombró de su poca percepción, con solo mirarla todo a su alrededor desaparecía y el mundo parecía tener poco sentido sin ella "¿Esto es… amor?" Dijo confuso mientras recorrían nuevamente el camino de vuelta a casa en silencio.

Finalmente terminaron de practicar, Ken parecía estar en otra cosa y cada vez que se le acercaba se le quedaba mirando hipnotizado y hacía todo lo que ella decía sin hacerle mucho caso en realidad. Yolei no dejaba de mirar preocupada a Ken, avisó a su madre para que lo llevara a su cuarto a descansar, no rechistó. Le oyó decir algo así como 'Descansar, sí, eso es lo que necesito' mientras subía las escaleras para después desaparecer.


Al mismo tiempo que esto sucedía Kari se dirigía a casa de Tk, si no recordaba mal estarían solos… un escalofrío recorrió su espalda, la memoria de la noche anterior seguía muy presente en su mente. Bueno, realmente fue culpa suya pero él tampoco es que se hubiera quedado corto, si alguna de sus compañeras de clase le ve así seguro que se hubieran lazado sin dudarlo un segundo… ¡Y quien no!

Llego finalmente a casa de su amigo, dio las gracias a su padre por llevarla en coche y salió disparada con la mochila sobre los hombros, si hoy no lograba llevarse medianamente bien con él, mañana lunes no lograrían verse ni en clases. Empezaba a cansarse del edificio, llevaba entrando y saliendo de allí todo el día. Subió por el ascensor revocando recuerdos, se sonrojaba a cada piso que subía, casi esperaba que se volviera a repetir, corrió a la puerta y tocó. Durante unos minutos el miedo se apoderó de ella ¿Qué pasaría si no quería verla después de lo de ayer? ¡Cobarde! Eso era lo que tenía por 'mejor amigo'.

Recordaba a la perfección donde se encontraba la llave de emergencia para posibles despistes, levantó el felpudo cuando se aseguró que no había nadie mirando y cogió la llave. Cuando abrió vio todo el apartamento revuelto, su madre debía de haberse levantado tarde otra vez, oyó el agua de la ducha correr y los colores se subieron a su cara con rapidez. Tk salió después de un rato con una toalla alrededor de su cintura (para desgracia de la joven) y la miró unos segundos analizando la situación, en el momento en el que recordó que habían quedado para estudiar le hizo una señal para que esperara mientras se cambiaba y entro en su cuarto. "¡Idiota! ¿Es que ayer no fui lo suficientemente buena para entrar en tu mente o qué? He tenido que hacer un GRAN esfuerzo para no hacerte algo en cuanto te vi, tú hi…" Por su mente iban pasando una gran diversidad de insultos contra el rubio hasta que este la llamó la atención desde su dormitorio.

(Pov TK)

-Kari siento mucho el desorden, no sé que me pasó para olvidarme… - mentira, él lo sabía muy bien, había pasado toda la noche en vela pensando en ella y rememorando el momento en el ascensor una y otra vez y cada una más pervertida que la anterior, su mente le jugaba malas pasadas. Se puso lo primero que vio y por fin salió de su cuarto para mirar a Kari de verdad, su falda tableada estilo escocés dejaba ver muy bien sus largas piernas, su blusa blanca de manga corta tenía desabrochada los primeros botones y juraría que a través de la tela podía ver… sacudió su cabeza, la temperatura del cuarto parecía estar aumentando ¿O era él?

Se sentaron en el salón y comenzaron sus estudios, parecían completamente concentrados en ello pero cada vez que Kari se acercaba a él para preguntarle sobre algo el sentía que se mareaba ante su proximidad y cada movimiento de la joven era captado por él y almacenado en su mente a fuego ¿Qué le estaba pasando?

Finalmente llamó su madre, ¡Una pausa para su tortura! Cogió el teléfono como si la vida le fuera en ello

-Cariño, ¿Eres tú? - oyó como decía su madre al otro lado del auricular - Estas con Kari ¿Cierto? Bien, hoy no podré llegar a casa para comer, pídela que se quede para que no estés solo.

-Este…mamá, yo… - iba a quejarse pero su madre le corto enseguida

-Quiero oírlo por el teléfono

-Muy bien - suspiró y se dirigió a Kari que le miraba con curiosidad - ¿Quieres quedarte a comer?

-Bueno, si no es mucha molestia

-No, claro - volvió a dirigirse al auricular - Se queda

-Así me gusta, prepara algo rico cariño, pórtate bien y...

-Sí, sí, yo también te quiero, adiós - colgó y suspiró pesadamente "Vaya madre más inoportuna que tengo"

-¿En que te puedo ayudar? - oyó como decía una voz cerca de su oído, se dio la vuelta a gran velocidad pero el espacio que había entre ellos era muy escaso y provocó que los dos se cayeran, más bien que Tk se cayera encima de Kari porque la mesa donde se encontraba el teléfono estuvo a punto de caerse encima de ella. El golpe dejó a Tk que inconsciente y quedó tumbado encima de Kari.

(Pov Kari)

No sabía que hacer, no podía moverle ¿Qué pasaría si se hubiera hecho una herida grave? Intentó moverse todo lo que se le permitía en esa posición para ver que la mesa había golpeado la espalda del ojiazul demasiado fuerte, apartó con sus poderes la mesa de en medio y trató de hacer lo mismo con él pero el miedo la invadía "¿Y si le hago daño? ¿Qué hago?" Decidió esperar a que el chico se despertara, si sus visiones no la engañaban ocurriría en pocos minutos. Miró la cara del chico a escasos centímetros del suyo, su suave respiración la relajaba mientras trataba de ver sus heridas con todo el cuidado que podía, con suerte solo tendría un moratón, bastante feo.

Por fin el 'Bello durmiente' despertó, podía ver como el habría los ojos lentamente y trataba de habituarse a la presencia de luz… "¿Cuánto tiempo llevamos así?" Se preguntó la castaña de repente, el adolescente por fin reparó en ella y trató de levantarse para apartarse pero un dolor paró su acción y volvió a la postura anterior totalmente sonrojado

(pov normal)

-Tk, ten cuidado, te habrás hecho una herida muy fea, deja que me siente

Después de que Tk se 'arrastrase' hacia abajo y Kari se ayudara con las manos, la cabeza de Tk quedó en sus piernas y Kari se dispuso a inspeccionar su espalda, como había supuesto tenía un gran hematoma en la espalda. Le ayudo a levantarse y le llevó a su cuarto donde le tumbó y trato.

-Gracias Kari

-No pasa nada, no debí haberme acercado tan sigilosamente, te aseguro que no lo hice a posta - se disculpó

-¡Ah! No, eso… no te disculpes, supongo que estaba en la luna y ya sabes… - trató de zafarse. Las manos de Kari extendiendo la crema en su espalda se sentían muy bien, ¿Sería por la crema o por ella?

Alrededor de las 2.00 pm Kari se dispuso a cocinar. Tk no sabía que hacer, un remolino de sentimientos recorría su cuerpo, no entendía nada (o no quería entender). No podía echar ahora a Kari cuando no podía ni moverse, la espalda no podía apoyarla en ningún lado y el más leve movimiento de brazos le provocaba un gran dolor… ¿Cómo haría para comer?

Llegó Kari con una bandeja con sopa y aunque se quejó mucho Kari comenzó a darle de comer, las hormonas del adolescente le jugaban malas pasadas y tenía que respirar hondo para que su corazón no se pusiera a cien por hora.

Por fin llegó su madre por la tarde, esta llamó al médico rápidamente para hacerle un chequeo, que para el caso quedo en descansar y no moverse mucho durante una semana.

-Tranquilo Tk - dijo Kari cuando el doctor se fue - Una semana se pasa enseguida, yo vendré a visitarte todos los días.

-Mmm… - dos sentimientos contrapuestos surgieron en el chico "Va a ser una semana muuuy larga" - Creo que debo descansar.

-Sí, y yo debo irme - cogió sus cosas y se despidió mientras corría a la playa, eran la 11.00 pm, se había pasado todo el día cuidando de Tk… ¡Era el día más feliz de su vida!

Corrió hacia el agua mientras notaba su transformación comenzando a producirse cuando…

-¡Kari! - escuchó asustada como alguien la llamaba. Para su alivio se trataba de Mimi y Matt.

-¡Mimi! ¡No me pegues esos sustos! ¿Qué haces aquí?

-Vamos a practicar un poco, me alegro que estés aquí, así podrás ayudarme - señaló a Matt con el pulgar - No puede ni congelar helados bien, ¡Esta mañana casi tenía una pista de hielo en la cocina! Por cierto, ¿Has visto ha Sora o Tai? Me dijeron que quizás quedábamos hoy pero nadie me ha llamado.

Kari sonrió mientras negaba con la cabeza - Deja que esos dos tortolitos se diviertan juntos.

-¡Oh! Jaja, muy bien, pues empecemos a practicar, ya te pediré ayuda cuando lo necesite, tengo que enseñarte lo que se hacer yo, ¡Es increíble! Venga Matt, toca practicar. - y con esto dio un corto beso a su novio y comenzaron a jugar antes de ponerse a utilizar sus poderes. Kari se limitó a sonreír mientras se volvía a hundir en el agua recordando lo que había visto en sus adivinaciones durante el día. ¡Pero que Don Juan estaba hecho su hermano! Recordó todo lo que había visto:


Había llamado a Sora para comer aquella tarde, seguramente supuso que iban a ir todos porque cuando encontró solo a Tai y se dio cuenta de que eso era una cita se puso toda roja, a la par de su hermano. Se habían dirigido a un restaurante en el que servían la comida favorita de Sora… ¡Qué observador era Tai! Sabía que Sora se arrepentía de no haberse puesto nada más elegante o haberse maquillado más, pero Tai solo veía a una princesa perfecta, con su vestido azul celeste dejando ver su bronceada piel, y su pelo recogido en un moño con varios mechones sueltos que la hacían ver preciosa.

Después se la llevó al parque de atracciones, Sora se lo estaba pasando en grande y Tai no dejaba de mirarla embobado. Una pequeña risa salió de la boca de la portadora de la luz al recordar que debido a ello el chico había tropezado varias veces. Lo estaba haciendo muy bien, Sora no dejaba de mirarle sonrojada, y entonces decidieron ir a la noria, una idea típica pero no por ello poco romántica, aún así…


Paró de nadar un segundo y dejó que su cuerpo se hundiera dejando que su mente repasara la visión a conciencia. Lo que había visto había ocurrido, un accidente justo cuando se iba a confesar su pobre hermano, no fue nada grave en realidad, solo lo suficiente para asustar: la estructura metálica había comenzado a balancearse peligrosamente debido a que algunos enganches de base se habían soltada 'sorprendentemente'. Sora se había aferrado a Tai y sabía que a este, aunque la estaba protegiendo, le había hecho muy feliz estar así con su amada.

Lo que la preocupaba a Kari era que hubieran sido los 'sin nombre', ¿Se habrían dado cuenta? Podría comentárselo a Mimi, solo tenía que subir… lo que la detenía eran los celos, aunque se sentía contenta por su amiga ella también deseaba encontrarse así con Tk. No, debía dejar sus estúpidos celos aparte, ya le llegaría el momento a ella, además ¡Se le había olvidado decirle a Matt lo ocurrido con su hermano!

Así subió a la superficie, ese mes iba a ser el más increíble de toda su vida.


Bien, como no me apetece poner más capitulos de los que tengo pensados aquí sigo un poco más, se lo vi hacer a Santalia y me parecio bn XD, siento copiarte!


Solo quedaban15 días para Halloween, la fecha se acercaba y las chicas no lograban traspasar sus poderes. Mimi era la única que hacía progresos, había descubierto que el poder que antes tenía se había multiplicado en Matt: tenía mucha más fuerza, su magia era mucho más fuerte y peligrosa, y tenía un poder innato con las armas que creaba a placer con el hielo. No le costó mucho habituarse a su nueva vida, hacía todo lo que Mimi le mandaba (que se resumía a compras) y lo hacía encantado, ¿Efecto de la transmisión de poderes? Nadie lo sabía.

Con respecto a Mimi, ella ahora podía transformarse cuando quisiera y su poder de 'Borrar la memoria' no se limitaba solo a eso, podía crear memorias artificiales en la gente o cualquier tipo de ilusión.

Con respecto al resto, Tk y Ken parecía que se pasaban la vida evitando a las dos chicas. En cambio Sora y Tai se habían vuelto más íntimos, pero Kari sabía que Tai no iba a tratar de confesarse otra vez, aún. El tema del parque temático ya había sido abiertamente discutido y Sora no puedo más que sonrojarse al saber las intenciones de cierto castaño hacia ella.

Yolei suspiró de vuelta a casa después de clase, otra manía que se había impuesto desde que se había convertido en sirena. Su casa debía estar ahora infestada de hermanos pidiendo merienda por todos lados, no le apetecía ir a su hogar por el momento. Caminó por distintas calles tratando de encontrar un buen lugar para leer su nuevo libro 'Love under a tree'. Se sentó en un pequeño descampado y fue entonces cuando se dio cuenta de que se encontraba cerca de la casa de su 'amigo', Ken.

"¿Me voy?" Pensó preocupada, el comportamiento de su amigo había sido arisco, algo indiferente y totalmente doloroso. ¿Cómo podía tratarla así? ¿Es que no eran amigos? "No, no pienso huir de él, no pienso rebajarme a su nivel" Pensó de forma orgullosa, pero un alo de tristeza pasó por sus ojos, echaba de menos su forma de hablar con ella, de esa forma tan, tan,… sí, tan perfecta. Decidió olvidarse de la realidad, se encontraba en un lugar que a nadie de ese vecindario tan rico le apetecía visitar. Seguramente muchos de ellos no sabrían ni que existía, los niños se dirigirían a sus clases extraescolares y nadie la perturbaría en su mundo de ensueño.

Se disponía a leer cuando una sombra tapó su cara, levantó la vista y vio a la persona menos deseada en aquellos momentos "Vaya, nunca pensé que desearía no encontrarme con Ken. Bueno, tampoco es que me haya estado tratando muy bien últimamente"

-Buenas - dijo mientras le indicaba que se apartara con una señal

-En mi casa estarás más cómoda, no hay nadie y mi jardín está más limpio - dijo con una sonrisa mientras señalaba algunos objetos en proceso de putrefacción. Yolei iba a replicar pero él la cogió de la mano y la arrastró junto a él. Bueno… ¡Qué demonios! Para una vez que la hacía caso en lo que llevaban de clases…

Se sentó en una de las butacas y se dispuso a leer mientras evitaba la mirada de Ken, estaba segura de que se sentía herido ante su indiferencia hacia él no obstante, ¿Quién había empezado? Él, culpable, sentía que no aguantaría mucho tiempo así, quizás le pediría perdón la semana que viene, pero ahora no.

Ken se fue, disculpándose con ella para ir a no sabía donde, no le había prestado atención, el libro le llamaba más. Llegó otra vez, su pelo goteaba y olía a champú, se acercó a ella pero esta evitó su cercanía, sabía que le había hecho daño pero no podía acercarse a él si tenía peligró de mojarse

-Mojarás el libro - susurró como disculpa que él aceptó con una sonrisa triste, iba a volver a sentarse pero entonces pasó lo que menos desearía que pasase: los riegos, se pusieron en marcha y empaparon a los dos.

(Pov Ken)

Ken iba a pedirlae disculpas e invitarle a entrar a su casa y tomar una ducha (10, 9,…) pero ella parecía asustada y le miraba con miedo (8, 7,…) entonces comenzó a rogarle que no la odiara (6, 5, 4,…) que no se asustase, que lo sentía mucho…(3, 2, 1,…) y entonces ocurrió algo que no esperaba ni en sus sueños... una cola de sirena relucía al sol y su pelo empapado enmarcaba la preciosa cara de Yolei que le miraba con desesperación; realmente no sabía que hacer ¿Correr? ¿Anunciar su existencia al mundo? Por amor de Dios, ¡Era su 'amiga'! Vio como ella alargaba una mano hacia él pidiéndole ayuda desesperadamente, seguramente era un secreto y ella, la persona a la que más quería… la persona a la que amaba, le estaba rogando mientras varias lágrimas ya rodaban por sus mejillas.

No dudó más, la llevó en brazos hacia su cuarto y la abrazó, le susurró tiernas palabras al oído y dejó que ella se relajara sentada en sus piernas. Después de un tiempo por fin se secó y volvió a su forma humana, seguía abrazada a él, dormida. Ken aprovechó la oportunidad para darle un beso en la frente. Sentía que algo les estaba uniendo, quería quedarse así, su dulce cara inocente apoyada en su hombro permitiéndole que su aroma le embriagara.

Para cuando Yolei despertó lo primero que sintió fue que su cama había empequeñecido. Abrió los ojos para ver la cara de Ken dormido, su cara empezó a cambiar de tonalidad al rosado, sentía sus brazos alrededor de su cintura, envolviéndola en un cálido abrazo sin escapatoria. No tuvo que esperar demasiado, Ken no tardó mucho en despertarse y darse cuenta de lo que ocurría

-L-lo siento - murmuró verdaderamente avergonzado

-N-no importa - los dos se habían sentado dándose la espalda incapaces de mirarse a la cara el uno al otro - Creo que te debo una explicación… yo… bueno, ya habrás podido comprobar que no soy… normal - dijo dándose la vuelta

-¿Desde cuando eres sirena? ¿Toda tu vida? - preguntó Ken decepcionado

-No, no, desde finales de verano, quería contártelo pero no sabía como, además últimamente… parecía que me evitaras, tenía miedo de que me odiaras aún más si te lo decía - Ken se dio la vuelta a su vez para enfrentársela

-Yo no… yo… no te odio, solo estoy nervioso por algo… no importa. El caso es que no pretendía hacerte sentir así. - le regaló una sonrisa a la joven - Por cierto, tengo algunas dudas…

Yolei se rió con ganas, ellos dos tenían más en común de lo que parecía, fue contándole todo lo ocurrido con sus amigas, hasta llegar a la parte en que la luna las 'utilizó' y…

-Espera, ¿Tú eras esa chica? - dijo comenzando a ponerse cada vez más rojo

-Sí… ¡Pero te repito que estaba en trance! - se justificó mirando al suelo - Por eso creo que tú, tú eres…. - evitó la mirada del joven y susurró las siguientes palabras, las cuales no llegaron a los oídos de Ken cuya curiosidad había llegado a niveles insospechados, se acercó a Yolei que volvía a evitar su mirada, cogió una de sus manos y acercó su cara peligrosamente a la de la chica.

-Yo, que - la animo a continuar mientras ella le miraba a los ojos sorprendida ante sus actos.

-Tú, podrías ser… mi… m-mi mi-mi-tad - dijo totalmente roja dejando mudo al peliazul. - Pe-pero no es se-seguro - se arrepintió de haber dicho eso al ver la cara de su amigo.

-No es seguro - repitió tranquilamente Ken mientras soltaba la mano de Yolei y sus ojos se oscurecían mirando al vacío.

-¿Ken? - volvió a susurrar pero el chico no hizo otra cosa más que tirarla en la cama y mantenerla ahí agarrándola de las muñecas - Ken, ¿Qué pasa? ¿Qué estas…? - no terminó la frase cuando sus labios fueron invadidos, era un beso desesperado, exigente. Trató de coger aire pero al mismo tiempo su cavidad fue invadida por una lengua que no dejaba de explorar su interior, poco a poco se fue suavizando y la ternura empezó a hacer acto de presencia, quizás al darse cuenta de lo asustada que se encontraba Yolei, quizás porque la rabia acumulada había desaparecido, al finalizar el beso Ken escondió su cara en el cuello de ella mientras le suplicaba, como horas antes ella había hecho, que se quedará con él, que no eligiera a otro.

Todo a lo que acertó hacer Yolei fue abrazarle de vuelta, sabía que él tenía miedo, ¿De quedarse solo? ¿De perderla? Eso la hacía muy feliz, no se había dado cuenta de lo posesivo que podía llegar a ser.

-Ken, yo creo que tú eres mi mitad, porque yo ya estoy enamorada de ti - Ken levantó la vista para mirarla a la cara, acarició con ternura su suave piel.

-Crees…- se limitó a decir.

-Bueno, ahora estoy más segura, se supone que la luna no falla pero tú, tú no te fijabas en mí nunca y claro, después de los de estas últimas semanas…- dijo atropelladamente mientras Ken posaba un dedo en sus labios.

-Lo siento, me prometí a mi mismo que te protegería y no he hecho otra cosa más que hacerte llorar - se levantó de su cama y ayudó a Yolei tirando de ella y atrayéndola hacia si en otro abrazo, acercó sus labios al oído de la joven y susurró: 'Yo también te quiero'


Ala, pos aquí os dejo, os podeis quejar del contenido pero NO de la longitud del capitulo ¬¬

Joe con ken! Pero q posesivo nos a salido XD

Pos como siempre muuuuuuuxos reviews!!! Q el capi se lo merece XP