Hola! Bueno tengo dos cosas para decirles. Primero, ayer di mi ultimo parcial de la universidad o sea creo que es obvio que mi horrible ausencia se debe a que estudio, ya no estoy sin hacer nada :p y estoy en una especie de trabajo también. Por eso ya no tengo tanto tiempo libre. Hace poco recibí un review en mi otro fic, que me dio la necesidad de decir esto. No es que no actualizo porque no quiero o no tengo ganas o inspiración, es porque no puedo n.n Y si fuera por mi viviría escribiendo, amo hacerlo. Sin embargo, voy a seguir con los fics e.e y aunque tarde en actualizar no los voy a dejar tirados tarde o temprano :p creo que era eso nada mas, no eran dos cosas xD hice este capitulo super largo wiii. Pero ya se terminan las cosas buenas y después de esto viene el angst bien angstioso(? Mas que nada, les agradezco a Gabi17, por haberse acordado de mi y de este fic u.u ojala que la gente que lo leía siga ahí después de tanto tiempo de ausencia lasdhals. Les dejo el capitulo.


Por primera vez en la semana, el día no estaba enteramente nublado ni amenazaba con largarse a llover. Varias nubes blancas cubrían el cielo y se movían a la merced del viento, pero aun así se podían apreciar pedazos azules cubriendo aquella eterna inmensidad. Las calles estaban vacías porque las personas trabajaban en sus acostumbrados negocios y los adolescentes asistían a la escuela. El sol se asomaba por la ventana, con débiles rayos que no transmitían calor y apenas una tenue luz. La temperatura perfecta para salir a caminar y disfrutar del clima no tan acostumbrado en South Park.

-¡Craig!-

Un gemido seguido de jadeos constantes salen de los labios sonrojados del rubio, quien cerraba sus ojos con vergüenza y trataba de no revolverse tanto en su lugar. Ambos cuerpos estaban desnudos, disfrutándose el uno con el otro luego de tantos tropiezos en sus caminos, necesitaban un poco de paz y sobretodo, de tiempo a solas, tiempo juntos sin que el resto del mundo sea consciente de que ambos existían y siguiera su rumbo. Pero el estremecimiento que sufría su tan sensible piel y sobretodo la sensación de placer que lo torturaba desde hace horas, eran más fuertes que él. El pelinegro le abrazaba la cintura desde atrás y mordía su cuello con suavidad, luego pasaba su lengua por su piel, provocando más gemidos agitados departe de Tweek. Sus pieles se rozaban, haciendo que Tweek se encendiera mucho más a cada momento que pasaba, los roces lo volvían a quemar y a hacerlo enloquecer, esa era la esencia que Tucker le transmitía en esa clase de situaciones.

Craig succiona aquella parte terriblemente sensible y causa que su acompañante deje caer su cabeza hacía atrás y jadee con fuerza. Su pecho subía y bajaba con rapidez, Tucker pasa una de sus manos por su vientre, luego sube hacia la piel de su pecho y empieza a acariciarlo con cada uno de sus dedos. Tweek mantiene sus puños cerrados con mucha fuerza contra las sabanas de la cama y se sacude, lo hacía de vez en cuando, en los momentos en que Craig lo tocaba en ciertos lugares. El pelinegro sonríe con lujuria y rosa sus tetillas con sus primeros dos dedos, siente el tibio sudor de Tweek sobre su pecho que se movía velozmente y escucha con claridad otro gemido ahogado, al borde de convertirse en un grito apasionado.

-C-Craig… ¡Craig!... Ah, ah… S-si tocas… ahí, yo…-

Mientras jugaba con sus tetillas y las presionaba para luego formar círculos con sus dedos a su alrededor, lleva su otra mano hacia su entrepierna e intenta llegar a su parte intima. Tweek sacude su cuerpo y por reflejo, cierra sus piernas sin dejar de temblar. Pero para Craig no era un problema que tratara de resistirse, le hacía las cosas más difíciles pero realizando los movimientos correctos, podría llegar a su objetivo. Le acaricia los muslos, introduce su mano entre ambas piernas y sin ejercer fuerza, acaricia esa leve abertura de un lado hacia otro. Le roba más gemidos a Tweek, quien de a poco perdía las fuerzas y se dejaba llevar por el placer, hasta el punto de dejar su cabeza en blanco.

-¿Qué tenemos aquí?- Craig aprovecha el momento en que Tweek deja por fin de ejercer fuerza entre sus piernas y palpa con sus dedos su miembro.

-¡Ngh! ¡AH! ¡N-No…! ¡Me voy a…!- Tweek se retorcía una y otra vez, que acariciara ese lugar era una delicia, estaba más sonrojando que nunca y continuaba respirando entrecortadamente por su boca. Bajo sus gemidos y jadeos bruscos, intenta articular palabras. Pero le era imposible en el momento en que Tucker había conseguido acceder a su debilidad.

-Estás tan… duro. Podría ayudarte, ¿Te gusta esto?- Continúa su juego con un tono de voz demasiado lujurioso y se atreve a sujetar el miembro de Tweek con suma delicadeza. Lo jala hacia arriba una vez, Tweek grita sin controlarse, arqueándose hacia atrás. Craig aprecia la blancura y suavidad de su cuello y pecho, empapados en sudor, y no duda en atacarlo con sus labios. Mientras que besaba esa zona, decide masturbar con rapidez al vulnerable rubio. Mueve su mano lo más rápido que puede y se excita cada vez más al oír los gemidos agudos y entrecortados de Tweek, parecía enloquecer de placer bajo los toques de Tucker. El pelinegro jadea y cierra sus ojos, siendo consciente de su propia erección y comprende que era solo cuestión de segundos para que…

-¡CRAIG!- Tweek gime por última vez su nombre, acabando en los dedos de su amado. El semen se derrama en su mano y varias gotas caen sobre las sábanas blancas.

Se escuchan los jadeos del rubio, estaba tan cansado que se deja desplomar sobre la cama de costado. Craig lo imita y se recuesta a su lado, quedando ambos frente a frente, tranquilizando sus respiraciones de a poco. Pero el pelinegro abre sus ojos un poco antes y no puede evitar observarlo y contemplar su cálido rostro. Sus oscuras ojeras, sus labios enrojecidos que se abrían levemente para poder respirar, el movimiento de su pecho húmedo…

"Permanece inmóvil acostado a un lado de mí, con su cabello rubio abarcando esa suave almohada, con sus ojos cerrados completamente, con su expresión totalmente agotada.

Al verlo así, tan vulnerable a todo… pienso en lo afortunado que soy con el hecho de que es mío."

Cuando el rubio abre los ojos, nota que él lo mira fijamente, acción que lo hace volver a sonrojarse y a ponerse totalmente nervioso. Pero un momento después, Craig cierra los ojos con una expresión algo adolorida y toma aire por su boca. Como si estuviera resistiendo una enorme presión. Tweek lo entiende de inmediato, entrecierra sus ojos y razona que lo que le estaba haciendo no era justo de cierta manera. Se preocupa y vuelve a enfrentar su rostro, torciendo sus labios, inseguro. Porque siempre le había tenido terror a ese asunto y había hecho lo imposible para evitarlo cuando se trataba de eso. Podía ponerse del lado de Tucker y saber que la incomodidad estaba a flor de piel. No obstante no tenía idea de cómo lidiar con eso sin expresar nuevamente su debilidad.

-¿Te duele?- Presiona sus labios con amargura y no reitera su pregunta a pesar del silencio que se había formado. Odiaba ser así, no quería hacer que su compañero sufriera, era lo que menos deseaba en su vida. Necesitaba tomar una decisión que quizás en parte podría ser contraproducente. Pero ya no quería seguir haciendo siempre lo mismo. Craig abre sus ojos y tarda un poco en responder.

-No te preocupes. Yo sólo… ¡Ah!- Siente que Tweek sujeta su miembro erecto y eso hace que jadee de la sorpresa y su cuerpo tiemble por un instante, de inmediato le sostiene la muñeca para que detuviera lo que fuera que quisiese intentar y la aparta de allí.

-¿Qué haces?-

-Quiero… que lo hagas.-

Tucker no cambia su semblante serio, se le queda mirando un tiempo. No era como si sintiera dolor, era solo una presión que duraba minutos y que luego se disipaba. Admitía que al principio era frustrante y lo irritaba demasiado quedarse con todas las intenciones de penetrar de mil maneras a Tweek. Pero ya no quería seguir lastimándolo, daba igual, si tenía que resistirlo lo haría por él. Aunque lo que le estaba diciendo ahora, estaba contradiciendo todo lo que había pensado hasta el momento.

-¿Seguro? Dolerá, y mucho.-

-Agh, lo sé. Pero no me parece bien que… tú siempre me des placer y que yo nunca pueda brindarte… nada.- Termina murmurando el rubio con cierto tono de culpabilidad. Craig arquea una ceja, haciendo grandes esfuerzos por no expresar una opinión sarcástica que hiriese sus sentimientos. No era bueno en ser amable después de todo, ni tampoco en fingir serlo. Pero al final, esos pensamientos se desvían de su mente. Quería seguir apreciando un poco más el rostro de esa persona. Siempre había algo en él que lograba captar toda su atención.

"Lo podría observar por siglos sin aburrirme. Tantas veces había pensado lo contrario, que él era del montón y que era soberanamente aburrido. Tal vez, era solo negar una parte de mí."

-Idiota. No tienes idea de lo caliente que me pones, por supuesto que me brindas placer.-

-¡Gah! ¡Pero quiero que lo hagas de todas formas! Me elegiste a mí, me dijiste muchas cosas y siento que… tengo que agradecerte que… me ames. Sé que no podré igualar el nivel de Kenny, pero podría intentar…-

"Su forma de ser es indescriptible, su locura me ha arrebatado el corazón de inmediato."

Craig no deja que termine su frase, le sujeta el rostro con una mano y lo acerca a sus labios. Se unen en un beso, que vuelve hacer que el cuerpo de Tweek tiemble de la emoción. Al separarse, Tucker le corre unos cabellos de su rostro y le acaricia la mejilla.

"Rozo mi mano con su mejilla, sintiéndome como un imbécil perdidamente enamorado. Su tersa piel me produce cierto sentimiento extraño."

-No tienes que agradecerme nada.- Trata de consolar su sinfín de pensamientos pesimistas. Pero Tweek, más allá de eso, le dedica otra mirada preocupada por no poder dejar de pensar. Siempre le daba muchas vueltas a cada uno de sus pensamientos, era su forma de ser.

-Craig… No sabes lo aburrido que soy, no logro entender que es lo que te atrae de mí, no tengo nada especial. ¿Cómo no sentirme agradecido porque alguien como tu siente algo por mí de verdad? Hay personas más inteligentes, más sexys, más especiales, más populares, ¡Podrías conseguir a cualquiera de ellas en un abrir y cerrar de ojos! Y muchas veces lo has conseguido. Que elijas de entre todos ellos a alguien como yo, me hace sentir que debo agradecerte… por el resto de mi vida.-

Tucker pasa a suspirar pesadamente y a envolver con sus brazos el delgado cuerpo de Tweek, lo atrae hacia su cuerpo y lo abraza sin ejercer mucha fuerza.

-Quizás si podría, pero no quiero. Te amo a ti. No serás el mas inteligente, no serás perfecto... no obstante, para mí los demás son oscuros, tu resplandeces entre el montón. Así que te equivocas... eres totalmente especial, por lo menos para mí. Y ahora que te he encontrado y he entendido lo que siento, que puedo admitirlo... no quiero dejarte ir.- La franqueza de sus palabras llegaba a asustar algunas veces. Pero era uno de los rasgos que también admiraba de Craig y le gustaba que fuera así de honesto en cuanto a sus verdaderos sentimientos. Tweek se aferra fuertemente a su abrazo y se conmueve por las hermosas palabras que había pronunciado, que le dedicaba solo a él y que lo hacían sentir una profunda calidez en el corazón, una felicidad que hacía demasiado tiempo no experimentaba.

-He pensado en ti, cotidianamente. Todos los días desde que te conozco, Craig. Puedo afirmar con seguridad que estoy listo, que te amo lo suficiente como para intentarlo.- Se separa levemente de Tucker, para mirarlo a los ojos con un tierno sonrojo en sus mejillas, sonriendo tímidamente y dándole un toque adorable.

"Me ha dicho que no es especial… Que gran mentira."

-Mentiría si dijese que no quiero aprovechar la oportunidad.- El pelinegro le asiente y vuelve a acariciar sus cabellos rubios con sus finos dedos.

-Craig…- Larga en un suspiro el rubio, sin dejar de sonreír.

"Es especial porque antes de conocerlo yo no creía en el amor, solo en el sexo. En el memorable instante en el que lo observé en aquel lugar y nuestros labios se unieron por primera vez, me asusté terriblemente al darme cuenta de que el amor si existía y surgía de él."

-Seré cuidadoso.- Le besa la mejilla por última vez y observa sus grandes ojos verdes, admira su pureza. Tweek también admiraba las orbes azuladas del hombre que amaba con el alma. Y estaba seguro de que nunca se arrepentiría de la decisión que había tomado, era Craig Tucker después de todo. Suelta un jadeo de sorpresa y cierra sus ojos, empezando a temblar. El pelinegro había llevado una mano a su entrepierna, acariciando su pene que no tardaría en endurecerse otra vez.

-Lo terminarás amando.- Sonríe con malicia, deleitándose con el rostro angelical y absolutamente frágil e inocente que le dedicaba el rubio que lo volvía loco.

"Me conformo con hacerte feliz, mientras que pueda hacerlo. Quiero ser tu felicidad, quiero que no sospeches de nada. Quiero amarte e ignorar que no falta mucho."

No te dije nada acerca de la herida de mi corazón.

Y tan solo me incliné al dolor que se acerca.

Eso es algo que nosotros no queríamos,

algo que me arrastra desde mi sucio pasado.

Fue el pecado que causó esta incurable herida.

Craig terminaba de vestirse con pereza y lentitud, ya que había dormido bastante. Se coloca su camiseta azul, algo holgada acorde a su cuerpo, sus jeans negros y sus zapatillas deportivas. Encuentra su gorro azul en el suelo, a un costado de la cama, y lo recoge. Lo sacude un poco y se lo coloca sobre la cabeza sin acomodárselo demasiado. Permanece sentado sobre la cama, mirando un punto indeterminado de la habitación, y no piensa en nada en particular. Tweek "dormía" del otro lado de la cama, cubierto entre sábanas blancas. No quería despertarlo, lo mejor que podía hacer era irse antes de que volviera en sí. No quería deberle explicaciones ni quería ser interrogado.

-¿Irás a tu casa?-

Tucker maldice en el interior de su cabeza y pasa a suspirar desganado, porque el rubio al parecer, había estado despierto todo ese tiempo, desde que se había comenzado a vestir. Su voz sonaba demasiado lucida pero al mismo tiempo decepcionada, de seguro no quería que se fuera pero él no deseaba ser una carga, no en esos momentos tan difíciles.

-No. No puedo volver a mi casa nunca más.- Craig gira hacía atrás y apoya una mano sobre la cama para sostenerse y enfocar toda su atención en Tweek. Él estaba sentado en su lugar, sosteniendo las sabanas con ambas manos, en una posición muy parecida a la que había estado en el momento en que Craig había cortado todos los lazos con él, ese horrible día. No había ocurrido hace tanto tiempo, el recuerdo aun le traía pensamientos amargos y desagradables.

-¿Por qué no puedes volver?- Algo en el interior del rubio le indicaba que la respuesta que estaba por recibir no sería una de las más placenteras. Se estaba volviendo un experto en percibir malos presentimientos o algo así, porque en su estomago crecía un nudo incomodo cada vez que un mal pensamiento lo acechaba. Tendría que haber adivinado que el pelinegro le largaría la verdad como si nada.

-Mi padre me echó porque no pudo aceptar que su hijo fuera un marica de mierda, mi madre no hizo nada y se quedó allí mirando todo. Nadie hizo nada en realidad, recogí mis cosas y me largué.- La tranquilidad reina en la voz de Tucker, al momento que decide dejarse caer de espaldas contra una suave superficie y descansar sus parpados. Su nuca queda recostada sobre los muslos de Tweek y no abre los ojos en ningún momento. Hablar y confesar algo de suma importancia para cualquier adolescente racional no era una carga tan pesada como lo había imaginado. Tendría que haber pensado que lo que sentiría el rubio no iba a ser una soberana y entera lastima hacia su persona, sino todo lo contrario.

-¿Por qué… nunca me…?- Tweek traga saliva y frunce el ceño con extrema preocupación. Nunca se había imaginado que él habría atravesado algo tan horrible, que su propia familia lo rechazara y se negara a alojarlo. La sensación de soledad y el sufrimiento que debió soportar sin decir nada, ¿Cómo había sido capaz de ocultárselo? ¿Por cuánto tiempo habría estado sin vivir en su casa? ¿Con quién se había quedado todo ese tiempo? Su corazón se encoge y jadea bruscamente, aprieta sus puños contra el colchón y miles de ideas se cruzan por su cabeza, cosas terribles que odiaba pensar pero que de hecho eran una realidad.

-¡Tendrías que habérmelo dicho! ¡Yo nunca te hubiera rechazado y te podrías haber quedado conmigo todo este tiempo! No quiero… pensar… con quien…-

-No es tu culpa.- Craig abre los ojos en totalidad y su mirada fría provoca que el rubio no termine sus palabras y se quede estático, porque esa clase de miradas expresaban una clara amenaza. Tiembla abrumado y vuelve a dirigir su gesto preocupado hacia Tucker, porque sabía que hasta cierto punto tenía la razón. Tenía todo el derecho del mundo en saber la situación actual de su pareja.

-Y la mayoría de las veces me alojé en lo de Token o Clyde, si es eso lo que te preocupa tanto.- Se coloca de costado y le da la espalda a Tweek, sin dejar de apoyar su cabeza sobre sus piernas. Suspira una vez más y vuelve a cerrar los ojos, con una autentica actitud de niño malcriado.

-Sé que estuvo mal no decírtelo, pero estaba demasiado enojado con todos como para confiarte ese secreto.-

-¿Es lo único que me ocultabas?-

La pregunta descoloca un poco los pensamientos de Tucker, una cosa que odiaba con todo su ser era ser interrogado como un criminal. La voz de Tweek no sonaba severa, no parecía exigir una respuesta concreta, sólo suplicar un poco más de honestidad. Pobre rubio, no sabía que Craig seguiría siendo Craig por más que su mundo haya dado un vuelco de trescientos sesenta grados. Se levanta de su cómodo lugar y apoya ambas manos sobre las sabanas, de un simple movimiento llega a acercarse a diez centímetros del rostro de Tweek, quien retrocede emitiendo pequeños ruidos nerviosos y temblando como era habitual.

-Claro. Debo irme rápido ahora, no creo que quieras acompañarme.-

-¡Gah! ¿Irte?- La voz del rubio volvía a reflejar decepción y melancolía, sentimientos que se reflejan en su semblante de inmediato. No quería que ese chico volviera a irse de su lado, ¡Si era necesario lo acompañaría hasta el fin del mundo!

-No es un lindo lugar. Traeré mis cosas y las dejaré aquí.- Sonaba como si estuviera hablando en serio. Pero eso no hace que las dudas incesantes del rubio se fueran, crecían más y más.

-¿Puedo acompañarte?- Tampoco sabía a qué se refería con exactitud.

-Mmm. No. Volveré de todas formas.-

-¿Pero a dónde vas?- Tweek estaba a punto de escupir su infinidad de preguntas, pero Craig le roba un rápido beso en los labios. Juraría que lo había hecho porque sabía que era la única manera de hacer que su mente se pusiera en blanco y no procesara millones de preocupaciones y dudas. Se separa, ladea su cabeza con incredulidad y finalmente parpadea un par de veces hacía Tweek.

-A la casa de McCormick. Mi ropa, dinero y demás cosas están allí…-

Antes que el rubio expresara su miedo en un certero grito, Craig le cubre la boca la palma de su mano y cierra sus ojos formando un gesto severo en su semblante. Mierda, Tweek nunca había visto esa clase de expresión en su rostro. Era algo así como si tuviera que cumplir una responsabilidad que no podía evitar bajo ningún tipo de concepto.

-No te alteres. No puedo vivir aquí sin ropa y dinero, de cualquier otra manera no volvería a su casa. Es un jodido basurero lleno de…-

-¡C-Craig! ¡Ngh! Espera, ¿Estás diciendo que…?- Los oídos de Tweek habían escuchado correctamente, y la felicidad vuelve a invadir todos sus sentidos. El pelinegro había apartado la mano de su boca, luego pasa a arquear una ceja como si lo que le estuviera diciendo no fuera la gran cosa. Siempre haciendo eso.

-¿Qué sucede? Necesito mis cosas para poder vivir…-

Su frase nunca llega a concluir, porque Tweek se le arroja en un fuerte abrazo, rodea su cuerpo y se aferra con todas sus fuerzas a Craig. El pelinegro lo recibe, a pesar de que no entiende muy bien el porqué de su euforia.

-¡Vivirás conmigo! Esto… es la felicidad… nuestra felicidad.- Era posible darse cuenta de lo simple que eran las cosas. De que el más mínimo cambió podía causar una linda sonrisa en la persona que había aprendido a amar de mil maneras.

-No era imposible, Craig. Podemos ser felices estando juntos. No es algo irreal, está sucediendo.- Tenía razón, lo estaban viviendo en ese presente. No tenía por qué terminar tan rápido.

¿Por qué no? Vivir al máximo por un día, sentirse libre por un día… ¿Por qué no darse esa libertad para siempre? Acaricia los cabellos rubios de su pareja y entierra su rostro en su cabeza, entre esos mismos cabellos alborotados. Adoraba ese aroma, el aroma a Tweek que invadía su cuerpo.


-Ngh, ¿No dijiste que… nosotros íbamos a…?-

-Sé bien lo que dije.-

Más allá de que no había un gran dialogo de comunicación entre ellos, se llegaban a entender lo suficiente como para mantener una armonía estable en la pareja. Por lo menos esto pasaba cuando ninguno de los dos estaba alterado o en un estado irritable u hostil.

El pelinegro deja de caminar a la delantera, se detiene y permanece de pie a un metro de distancia de Tweek, que también dejar de caminar y se dedica a observar su amplía espalda. Seguía sin poder adivinar las intenciones de Craig. De la nada, Tucker toma asiento en el pasto levemente húmedo, gira un poco su cabeza para poder tener a la vista a su rubio compañero y alza ambas cejas en señal de "¿Qué estas esperando?". Como si fuera demasiado obvio lo que deberían hacer en ese lugar. Tweek traga saliva y mira a su alrededor antes de tomar asiento, ¿Cómo no recordar ese lugar? Era el parque en el que habían pasado muchísimas tardes juntas, hablando de trivialidades o simplemente no hablando y dejándose llevar por el silencio que los invadía, admirándose el uno con el otro sin medir el tiempo que pasaba. Esos días lejanos en los que muchas veces las cosas estaban o muy bien o muy mal, eran recuerdos que se había grabado en su memoria y que jamás podrían ser borrados. Como cuando alguien graba los nombres de unos enamorados en un árbol con una vieja navaja.

El rubio decide no concretarse tanto en esas memorias porque Craig había vuelto a mirarlo con cierta impaciencia, como si fuera un idiota que planeaba quedarse parado todo el día. Toma asiento a un costado del pelinegro y se cruza de piernas. No sabían que estaban haciendo allí, el plan original era ir a lo de Kenny para recoger las cosas de Craig y luego volver a su casa. Mira de reojo a su pareja y no logra leer ningún pensamiento en su mirada, la fijaba en la nada misma o en algo muy lejano que no se podía apreciar, esos ojos azules parecían más brillantes a la luz del día. Era verdad, era un día precioso, quizás simplemente buscaba que pasaran más tiempo juntos y recuperar un poco de todo lo perdido el tiempo que se habían separado. Tweek forma una mueca de inseguridad al pensar eso, porque no era el estilo de Craig pensar de esa manera. Pero hasta donde sabía, las cosas entre ellos estaban bien, así que decide no arruinar el ambiente ni preguntar nada. Gozar el silencio y la compañía de Tucker era más que suficiente.

-¿No vas a preguntar nada?- Increíblemente para el rubio, Craig abre el dialogo con una pregunta que tenía un poco de carga irónica. Después gira su cabeza hacia Tweek, para que se apresure a responderle y no haga un gran debate emocional al intentar contestar una simple interrogante con un "si" o un "no".

-Eh… n-no. ¿Por qué debería?-

-No lo sé. Siempre preguntas todo. Recuerdo que al principio eso me irritaba.-

-¡Gah! No voy a preguntarte nada si eso te irrita. Además no lo hice porque debes tener una buena razón para venir aquí.- Los temblores nerviosos sacuden un poco el cuerpo de Tweek, quien baja la mirada tratando de dejar de temblar y volver a recuperar la compostura.

-Dije que al principio era así.- Le señala Craig, emitiendo luego un suspiro pesado. Se tira hacia atrás y se recuesta de espaldas en el pasto. Todo esto bajo la ahora atenta mirada de su pareja. Tucker posa sus manos sobre su estómago y mueve su cabeza hacia él, con toda la seriedad que lo caracterizaba.

-Ahora me parece adorable, al igual que esos frecuentes nervios.-

Tweek se abraza a si mismo luego de recibir una descarga eléctrica por toda su columna vertebral, había jurado que la había sentido. Sus mejillas se sonrojan fuertemente y le desvía la mirada a Craig con total vergüenza. Últimamente siempre era así y debía hacer que él también fuera consciente de las cosas que amaba de él, que era todo en realidad. Envidiaba la manera de decírselo, porque era tan claro, natural y espontaneo. Craig era eso en esencia y muchas veces había pensado que él dejaba salir de su boca los primeros pensamientos que invadían su mente. Sin meditarlo o razonarlo, era directo y te miraba a los ojos, escupiendo desde las cosas más hirientes a los sentimientos más hermosos.

-Quería que estemos aquí, como al principio. Pasar unas horas en donde todo empezó.- Tucker cierra sus ojos y se relaja, su voz se vuelve un poco más baja pero aun así el rubio podía escucharla. El viento soplaba y ellos dos eran los únicos que podían sentirlo en ese parque desierto.

-Me gustaría pedirte perdón por ser una mierda en muchas ocasiones.-

Pasan un par de segundos antes de que Tweek jadee sorprendido y se altere, girando su cuerpo enteramente hacia él.

-¡No tienes que pedírmelo! Yo… sabía que las cosas no iban bien en la escuela. Aunque no lo creas siempre te entendí, Craig.- Sabía que no era su culpa completamente. Las difíciles circunstancias que ambos atravesaban serían insoportables para cualquiera, y a veces descargarse era inevitable, hasta con las personas que uno más quiere. Pero para Tucker no era tan simple, a pesar de todo se reprochaba a si mismo haber sido más fuerte y no haber desencadenado tantas situaciones dolorosas en el pasado.

-No tengo excusas y no trates de justificarme. Porque aunque no queramos, debemos volver en poco tiempo y volver a enfrentar esos problemas. Pero será diferente, yo seré diferente.- Al momento que abre los ojos, fija su mirada en el rostro de Tweek que comenzaba a reflejar tristeza una vez más. En ese momento estaban ellos dos, juntos, no quería pensar en lo que debían enfrentar en el mañana. Era como si el resto de la sociedad los odiara y repudiara y costaba trabajo enfrentarlos a diario. ¿Cómo no agotarse emocionalmente con el paso del tiempo de esa manera? Más que nunca, comprendía los sentimientos de Tucker.

-Creo que… eres lo más importante que tengo. Voy a protegerte y esta vez sabré porqué lo hago.- Se incorpora un poco en su lugar y toma una distancia muy próxima hacia Tweek. No le gusta que él mantenga la mirada baja, con un semblante sombrío que rosaba el sufrimiento una vez más. Pero antes de poder agregar cualquier cosa, Craig es interrumpido por un suave murmullo proveniente de los labios del rubio. Eran palabras débiles que manifestaban su más profundo miedo.

-No quiero que te lastimen.- Porque recordaba las veces que era protegido y la impotencia inaudita que se formaba en él como si fuera un nudo en su garganta, cada vez que él no podía no hacer nada y se quedaba allí mirando. Por supuesto que era espantoso y por eso hubiera dado cualquier cosa por volverse más fuerte. Pero no podía hacerlo y se limitaba a ver como herían a la persona que más amaba. Era un debate terrible en su interior, porque nunca abandonaría a Craig y su presencia en su vida le hacía bien. No obstante, el dolor que sentía al verlo pelear por él y siempre estar en frente suyo para cuidarlo, era un gran peso con el que tenía que cargar.

-No lo harán.- Cuando sujeta el rostro de Tweek con su mano derecha, se limita a sonreírle con una calidez fuera de lo habitual. Esa sonrisa provoca que Tweek abra los ojos y se petrifique, que pierda la capacidad de respirar por breves momentos. ¿Cómo podía hacerlo? ¿Cómo podía brindarle tanta alegría y felicidad a su corazón? Craig se enternece al ver su rostro sorprendido y le acaricia su mejilla con su pulgar.

-No lo harán nunca más.- Sin dejar de sonreírle, acerca sus labios contra los de Tweek para plantarle un beso casto repleto de sentimientos correspondidos.

-Craig…- Murmura el rubio antes de que sus bocas se unifiquen en un beso, ellos cierran sus ojos y se dejan llevar. Esa unión suave y húmeda permanece de esa forma por un tiempo, bajo la brisa que causaba que el pastizal se moviera de un lado a otro y los arboles de grandes hojas verdes se sacudieran y emitan unos susurros, las hojas chocaban unas contra las otras varias veces. Tweek se separa del beso y se lleva una mano a su pecho, sonrojándose apenado y volviendo a bajar su rostro como si tuviera intenciones de ocultarlo.

-Haces q-que sienta que mi corazón… esté a punto de estallar.- Para su sorpresa, Craig le toma la mano y la deposita sobre su propio pecho. Se le queda mirando directamente, acto que hace que el rubio quede hipnotizado por sus ojos azules. Entonces lo siente, era lo mismo que le pasaba a él, era una sensación magnifica que lo hacía emocionarse.

-Tú también lo haces.- Termina murmurando Tucker, porque Tweek acababa de corroborar que el ritmo de sus corazones eran iguales. Agitados y bombeando fuerte, por todo lo que les tocaba vivir juntos y por el solo hecho de que en ese momento, en ese desolado parque, se amaban con locura. Tweek anhelaba más que nada permanecer el resto de su vida con esa persona. Y no quería arruinar el momento, pero era necesario saber que harían a partir de ahora si habían decidido estar juntos verdaderamente.

-¿Sabes que sucederá… con tu familia?- Pregunta con un poco de timidez en su voz y tragando saliva luego. Tucker no cambia su expresión, porque se esperaba que el tema fuera a salir en algún momento y si no era en ese, sería más adelante cuando empezaran a atravesar más cosas, juntos. Suelta la mano de Tweek con delicadeza y le desvía la mirada hacia un costado contrario.

Quizás todavía existía una esperanza…

Para evitar que las cosas terminaran mal.

-Les robé dinero.- Entrecierra sus ojos con desinterés, recordando que la mayoría de ese dinero permanecía en la residencia McCormick. Se aseguraría de contarlo, moneda por moneda, para corroborar que Kenny no se hubiera robado ni en las mínimo centavo. Sigue sin mirar a Tweek a los ojos. De pronto, extraña a su hermana y a su casa con la vida. Todavía era muy pronto, no quería pensar en eso.

-¿Qué?- Cuestiona con extrañeza su pareja, sin saber a qué venía esa respuesta que no respondía su pregunta original. Tucker aprovecha esa confusión, cierra sus ojos y lo larga en una especie de suspiro cansado.

-Quiero que huyamos.- Una ráfaga de viento hace que los árboles y el césped vuelvan a agitarse, pero esta vez con violencia. El ruido de los murmullos provocados por las hojas que se frotaban entre sí, había resultado bastante fuerte. No estaba observando el rostro de Tweek, pero podía apostar a que estaba en shock. ¿Quién no lo estaría? Cuando Kenny se lo dijo, también le había parecido algo incoherente. Pero a veces esa clase de soluciones le cierran las puertas a las cosas malas que podrían suceder.

-Que nos larguemos de aquí. No sé en cuanto tiempo, pero quiero irme y que vengas conmigo.- Se limita a explicar ante el silencio que provenía del contrario, entendía que aún no procesaba la información correctamente y que ya no era solo confusión lo que corría por su mente. La adrenalina de hacer algo así y dejar todo atrás era más que suficiente como para dejar entrar al miedo, y al qué podría pasar en el futuro. Tal vez era una elección cobarde, pero ya se había cansado de enfrentar los problemas sin obtener ninguna clase de solución.

-No puedo.- Contesta Tweek en un tono lo suficientemente fuerte y firme, como para que Craig gire hacia atrás y se le quede mirando sin ningún sentimiento en particular en su rostro. El rubio se siente muy presionado ya que no le estaba diciendo nada y ese tipo de silencios eran muy incomodos, tiembla y se abraza a su mismo con un gesto de incomodidad bastante notable.

-P-perdóname… es que… tengo a mi única familia aquí y a mis únicos amigos. Aunque tengamos dinero, ¿Cómo haremos para sobrevivir afuera? ¿En dónde viviremos y de donde sacaremos más dinero? ¿Van a querer emplearnos si no terminamos la secundaria? Yo… no quiero irme de aquí todavía. Es demasiada presión y…-

-Está bien.- Lo frena Craig sin querer seguir escuchando excusas, nunca se las pediría, porque sus razones de seguro eran las más lógicas. Él tampoco recurriría a una salida así si no fuera un caso extremo. Por eso no quería escucharlo de esa manera apenada, como si le pidiera infinitas disculpas por su comportamiento. La inseguridad de Tweek se refleja en sus ojos verdes, a lo que Craig vuelve a hablar. Le sonríe para poder transmitirle confianza y para que dejara de preocuparse.

-No te preocupes, está bien. Entiendo tu punto de vista, nunca te obligaría.- Acerca una mano a sus cabellos rubios y entrelaza sus dedos entre ellos, Tweek cierra sus ojos fuertemente y se sonroja al sentir su mano sobre su cabeza. Se sentía tan bien cuando lo acariciaba, lo hacía sentir seguro, que nada podría pasarle si permanecía a su lado.

-Si lo que quieres es que sigamos estando juntos aquí, así será.- La sonrisa que le dedicaba era fresca y no parecía ser diferente a la anterior, volvía a sentirse cálido en su interior al admirarla cuando abre los ojos. El rubio no puede evitar sonreírle también, con auténtica alegría y amor hacia Craig. Estaba agradecido de que las cosas hubieran seguido aquel rumbo y que ellos estuvieran tan bien el uno con el otro.

-Te amo.- Tweek rodea sus brazos alrededor del cuello del pelinegro y vuelve a besarlo con suavidad y cuidado. Por supuesto, es correspondido al instante y su espalda es rodeada por unos fuertes brazos masculinos que no querían soltarlo jamás.

"De pronto todo se había iluminado.

Y en vez de preguntarnos cuánto duraría la felicidad…

Por primera vez, habíamos decidido que aunque fuera por poco tiempo…

Valía la pena disfrutarla.

¿Por qué al final que otro sentido tiene la vida?

¿Más que buscar con desesperación el camino más rápido para poder disfrutarla"?

Ellos caminaban por las veredas de concreto de South Park, tomados de la mano. Pero a pesar de eso, Craig siempre llevaba un poco la delantera. En un momento, detiene su caminar y se vuelve hacia atrás para poder hablarle a Tweek.

-Ve a tu casa. Yo volveré en un rato, sabes a donde debo ir.- Le menciona porque era el momento adecuado para ir a la casa de Kenny y regresar luego con todas sus pertenencias a su hogar.

-¿No quieres que te acompañe?- El rubio ladea su cabeza extrañado, pero el pelinegro le contesta de inmediato para no hacer que sus dudas incrementen.

-Iré solo. Todo estará bien, confía en mí.- Se quedan un momento en silencio, sin despegar sus miradas. Pero no pasa mucho tiempo antes que Tweek le asienta con la cabeza y le regale una dulce sonrisa, como sólo podía mostrarlas él.

-Confío en ti.- Le suelta la mano y se da la vuelta para seguir en su camino y regresar a su casa.

Craig lo observa alejarse, dar apenas unos dos pasos… se inquieta al observar su espalda, sus rubios cabellos y su silueta al caminar. Se estaba yendo… y la desesperación lo invade, un miedo profundo que le desgarra el pecho en una milésima de segundo. Se estaba yendo. Y algo muy parecido al pánico invade cada fibra de su ser. Él nunca lo había pensado así, nunca lo había considerado y tampoco se había detenido a pensarlo con detenimiento y paciencia. Pero al darse cuenta de lo que estaba pasando, reacciona y comprende que dolía.

Dolía a horrores. Y asustaba al borde de querer arrojarse al suelo y llorar.

No lo piensa dos veces, extiende su mano en un movimiento rápido y sujeta el brazo de Tweek, que no se había alejado tanto. El rubio se asusta por ese brusco agarre y se da media vuelta, a punto de articular palabra. Sin embargo, Craig no se lo permite, porque lo abraza con fuerza y lo aferra a su pecho, sujetando su espalda con sus manos. Cierra sus ojos con fuerza y desea la eternidad que nunca obtendría, la felicidad que ansiaba con tanto esmero y de la que en poco tiempo se privarían para siempre.

"Tu amabilidad derrite al mismo sol.

La felicidad nunca terminará y se quedará conmigo siempre.

Cuando te vuelva a ver…

Di que ya estás en casa con una sonrisa y acaríciame la cabeza."

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