Guerra en Naboo
Anakin
Cuando bajamos de la nave nos dirigimos inmediatamente hacia el imponente Palacio que se apreciaba frente a nosotros. A medida que nos acercábamos a la entrada principal los guardias que se encontraban delante de esta se hicieron a un lado para dejarnos entrar.
—La Reina Amidala ha solicitado nuestra presencia — nos dijo Obi-Wan una vez que nos encontramos dentro del Palacio. Miré a Lydia quien ya se encontraba con la mirada fija en mí, le di un leve apretón en el hombro antes de que comenzara a caminar al lado de mi Maestro. Inhalé y continué con mi camino unos pasos detrás de ellos.
Al entrar al despacho de Padmé, los tres hicimos una leve reverencia. Levanté la mirada y la dirigí hacia la Reina, quien tenía la vista fija en Obi-Wan con una expresión neutra. —Maestro Kenobi, estoy poniendo la vida de mi pueblo en sus manos — Comenzó. —Esta guerra no solo será peleada por los Jedi, los Gungan se han ofrecido para luchar junto a ustedes
—Reina Amidala, le prometo que ni usted ni su pueblo sufrirán daños — Dijo Obi-Wan. —Esto es solo el comienzo
Las puertas se abrieron repentinamente y todos dirigimos nuestra mirada hacia estas, en donde se encontraba el Capitán Typo de pie con una expresión seria.
—Disculpe la interrupción Milady, pero han habido reportes de un ejército que se encuentra en los campos del sur — Anunció.
La Reina Amidala miró a Obi-Wan. —Es su turno Maestro jedi
Lydia me intentaba seguir el ritmo, mientras iba a paso apresurado por las escaleras del Palacio. —¿Qué vamos a hacer?
—Mi Maestro me ha ordenado que te lleve al otro lado de Naboo — Respondí.
Lydia abrió sus ojos con sorpresa. —¡No, no voy a escapar de la batalla!
—Lydia...
—Anakin, no me hagas esto — Dijo con sus ojos café fijos en los míos. —Quiero convertirme en una Jedi. No escapar de algo que me pudiera hacer ganar experiencia
Suspiré. —Si Obi-Wan se decepciona de mí, le diré que tu me dijiste esto
Lydia sonrió. —Yo soy mi propia dueña
—Quien está siendo protegida por mí — Le recordé.
Ella hizo a un lado su cabello en el momento en que se quitaba la túnica. —Puedes protegerme y pelear al mismo tiempo
Me mantuve caminando detrás de ella con mi labio atrapado entre mis dientes mientras nos dirigíamos hacia los campos. En mis pensamientos solo se encontraban las posibles formas de proteger a Lydia.
Al llegar al lugar desenfundé mi sable de luz empuñándolo con fuerza, al mismo tiempo que recorría con la mirada el lugar, había droides esparcidos por todos lados.
—Hola Maestro — Hablé en el momento en que llegué a su lado mientras desviaba los disparos con mi sable láser.
—Anakin... — Dijo en tono de reproche a la vez que se volteaba y me fulminaba con la mirada. —¿Por qué no se encuentran en el otro extremo de Naboo? — preguntó mirando el espacio entre Lydia y yo.
—Maestro, no me gusta la idea de tener que huir de una batalla — argumentó Lydia. —No me parece profesional
—No es huir si estás salvando tu vida — dijo Obi-Wan entre murmullos.
Mientras los que se encontraban al rededor de nosotros corrieron hacia los droides que marchaban, comenzaron más disparos. Lydia agarró su sable de luz, y ambos corrimos.
Montones de metal caían al suelo mientras cortaba los droides. Lydia me tomó por sorpresa al imitar mis movimientos. Ella se agachó en el momento en que un droide arrojó su bláster hacia ella, y pateó sus duras piernas, provocando que este cayera al suelo para así atraversarlo con su sable de luz.
El Maestro Windu se encontraba luchando junto a Obi-Wan, ambos dividieron a los droides en dos montones para acabar con ellos. Quizás esa era su versión de diversión.
Desde mi posición, utilizando la fuerza empujé a un droide hacia un tanque, y en ese preciso momento, este explotó llevándose consigo a todos los droides que se encontraban a su al rededor. Sonreí con suficiencia, pero aquella expresión se borró de mi rostro cuando volteé la mirada y me encontré con un tanque que se dirigía hacia un grupo de Jedis que incluía a Lydia.
—¡Que alguien se deshaga de ese tanque! — Uno de aquellos Jedi gritó.
Antes de que pudiera hacer algo, Lydia rápidamente saltó sobre el tanque y trepó hasta que se encontró en la cima de este. Cuando la tapa se abrió, un droide asomó su cabeza, y ella comenzó a luchar con él.
Lo que no me esperaba era ver que el tanque se detuvo bruscamente, y Lydia se agarró del costado tan fuerte como pudo antes de golpearse fuertemente con el suelo. Salté rápidamente y terminé con el droide que detuvo el tanque.
Me acerqué a Lydia y tomé su mano para ponerla de pie. Cuando ya estaba a mi lado lo suficientemente cerca como para sentirme seguro, miré al rededor y me encontré con el Maestro Windu quien estaba destruyendo los últimos droides.
—Me tomaste por sorpresa — respiré pesadamente en el momento en que posaba discretamente mi mano sobre la cintura de Lydia.
—Esperaba esa reacción — Ella sonrió.
Cuando los Jedi se reagruparon, todos se miraban entre sí.
—Volveremos a Coruscant y continuaremos buscando a quien está detrás de estos intentos de asesinato. — anunció Mace Windu. —Jedis, este es solo el comienzo
En el momento en que todos comenzaron a dirigirse hacia las naves Obi-Wan fijó su mirada en mí. —¿Vienes? — preguntó.
—En realidad... — Anakin miró hacia donde estaba Lydia. —Creo que nos quedaremos aquí un poco más, Maestro. Pienso que será seguro mantenerla aquí hasta que todo se resuelva en Coruscant
—Buena idea — Obi-Wan felicitó a su antiguo Padawan. Luego se acercó a Lydia. —La veré pronto Princesa
Obi-Wan les dedicó una última mirada, y luego se encaminó a su nave. Apenas Obi-Wan se volteó, Lydia miró a Anakin.
—¿Ahora qué?
Disculpen la demora :( No he tenido ni tiempo para respirar, pero ya no me queda nada de clases, so, espero poder pasar por aquí más seguido. No puedo esperar para que lean el resto de la historia.
Espero que les guste, besitos.
