Capitulo 12: "Una Gran Decisión Para Kagome".
Tenía la vista fija en el firmamento de color negro. Las pocas estrellas que se veían se reflejaban en esos hermosos ojos chocolates que brillaban cristalinamente. Ese cielo oscuro denotaba que pronto llovería ya que se notaba el cambio tan repentino del clima, pues no hacia frio, solo se notaba la suave brisa del verano. Lo escuchaba. Si, lo escuchaba claramente, podía oír, cada palabra que salía de su boca, no lo miraba pero podía describir cada gesto de su rostro mientras hablaba. Tenía esa cualidad en él por haber pasado tanto tiempo juntos. Sabía que Inuyasha la observaba inquisitivamente pues esa mirada azul la tenía clavada en la retina.
- …y cuando entre a esa habitación… -relato con ira pero con voz neutra.- vi a esa mujer con otro hombre. –espero a que ella dijera algo… pero Kagome no hablo, entonces continuo relatando lo sucedido mientras cerraba sus manos en puños por percibir el dolor de la muchacha.- al abrir la puerta… ellos se detuvieron y yo… grite tu nombre, pero la mujer no volteo y cuando hablo… dijo muy bajito, casi imperceptible que… -se detuvo apretando los dientes con mucha fuerza hasta hacerlos crujir.- me dijo que me fuera… pero no quería irme, entonces me grito y sintiéndome el hombre más estúpido del mundo… me marche… ya había visto lo suficiente para seguir viendo mas…
Silencio. En su entorno no se escuchaba nada más que el corazón acelerado de Inuyasha, estaba nervioso, no sabía cómo reaccionaría Kagome, temía a lo que le pudiese decir. Ella era muy sensible, así que, al menos, lo único que pensaba recibir era un buen golpe. Espero y espero. Los minutos parecían eternos y ella no decía ni una sola palabra, los nervios le carcomían el cerebro ¡Maldición¿¡Por qué demonios no hablaba!? Su silencio le dolía ¡No¡Peor¡Lo desquiciaba! Quiera que lo regañase, o lo golpeara, pero nada ¿No se merecía algo acaso? Tampoco se dignaba a mirarlo… parecía ser un perro que esperaba impaciente a que su dueño le tirara un hueso ¡Maldición se estaba comparando con un perro! Kami… después de esto iría a un psicólogo… o a un hospital si sobrevivía…
Kagome suspiro mientras cerraba los ojos cabizbaja y volvió su rostro para verlo. Sintió que su corazón dio un respingo tan alto que podría jurar ¡Casi salía disparado de su pecho! Ella que se encontraba a solo centímetros de distancia, lo observaba fijo, tanto como para sentirse bajo los rayos X, pero luego sintió que mentalmente ella lo abofeteaba… ¡Sus ojos estaban cristalinos! "Capas por la retención de lágrimas" –pensó. Su mirada estaba concentrada en la de ella, sintió un escalofrío de inferencia por parte de Kagome y carraspeo tratando de disimular su incomodidad.
- Inuyasha… -lo llamo. Él instantáneamente se quedo de piedra por no saber que sería lo que ella diría.- esa misma tarde… tú y yo nos comprometimos en el jardín de Tokio… ¿recuerdas? –dijo con calma y dolor a la vez. Inuyasha la observo expectante asintiendo levemente. Ella continuo.- me obsequiaste ese dije, que tenía nuestras iníciales en un corazón… tú me preguntaste si yo quería casarme contigo algún día… o cuando quisiera. Yo te respondí con un: sí .Y ese día parecía ser el más perfecto de todos. Cuando me dejaste en mi casa, me vistes subir los peldaños y yo desde la sima te despedí… lo recuerdas ¿verdad? –Débilmente él frunció su seño desconcertado a lo que Kagome quería llegar y volvió a asentir sin interrumpirla ni por un segundo.- ¿Cómo…¿Cómo puede ser… que hayas desconfiado de mí…¡Cuando te dije que sí me quería casar contigo! –Gimió con dolor mientras suaves lagrimas caían de sus ojos, lo miro con dolor y él sintió un nudo en el estomago.- ¡tu desapareciste de la nada! Y yo te espere como una estúpida… segura de que vendrías… pero nunca viniste y cuando fui a verte ¡tuviste el descaro de decirme que era una ramera!
- pero…
- y luego te vi besarte con esa mujer ¡en frente de mi! –sollozo.
- ¡Kagome escúchame!
- ¡no¡Escúchame tú a mí! –Gruño quebrándosele la voz- no tuviste la decencia de hablar conmigo y lo primero que hiciste fue engañarme con otra… porque sentiste que tu orgullo estaba herido… y sin saber o preguntarme… me juzgaste… -murmuró bajando su mirada- creo que nuestro amor no era tan fuerte como creímos…
Un refucilo surco el cielo nublado y nocturno alumbrando fantasmagóricamente los rostros de ambos actores. Inuyasha la observo perplejo, sin saber qué rayos decir. Ella tenía razón. Y él como un idiota, lo primero que hizo fue irse con otra y engañarla de la misma forma que "supuestamente" ella lo engaño a él. Tonto, tonto Inuyasha¿Ahora qué aria? Para solucionar su estúpidamente acción o mejor aún, para repara el dolor que Kagome sentía en ese momento. Miroku tenía razón, si Kagome había sido su novia por tanto tiempo, tenía que conocerla bien… y para decir la verdad: Kagome no era de esas mujeres que engañaban a un hombre. Ella era una niña. No. Ella era una mujer, pero con alma de niña ya que con solo la mirada notabas la inocencia de su corazón. Jamás podría engañarlo ¿Cómo se le ocurrió que ella era capaz de engañarlo? Y ahora se arrepentía de lo que hizo… Kami Sama, era el único con poder de devolverlo al pasado para que pueda reparar su error pero dudaba mucho que lo ayudase. Observo con un nudo en la garganta cómo se encontraba ella, tenía los ojos bañados en lagrimas, levemente rojos y sus mejillas al igual que su nariz sonrosadas. Bajo la mirada una vez más al suelo y hablo con una voz gruesa y profunda que hizo en Kagome observarlo expectante.
- tienes razón… me deje llevar por mis impulsos y eso fue porque creí que me engañaste. Tuviera que verlo pensado dos veces.
- pero no lo hiciste… -reprocho sintiendo que su corazón se ahogaba en lagrimas.
- lo sé… y lo lamento en el alma…
- con lamentarlo no podernos hacer nada –él asintió.- y menos volver al pasado. –asevero decidida.
Esas palabras le dolían en el alma y lo que más lamentaba era que ella tenía razón. Podía ver su dolor. Podía ver que por culpa de sus errores la persona que mas amaba estaba herida, lo que menos quería era ver la sufrir y gracias a sus estúpidos impulsos ella tenía su delicado corazón hecho trisas ¡maldición! Pero no lo vio hasta ahora. Una vez ya lo habían engañado y él entrego su corazón una vez más… porque de verdad la amaba, y pensando que por segunda vez jugaron con sus sentimientos… la engaño… Como quisiera reparar sus errores… como quisiera verla sonreír… como quería tenerla en sus brazos y consolarla, pero eso no podía ser porque él había sido la causa de todos sus sufrimientos. Suspiro. La miro fijamente y tomo su mano estrechándola con fuerza. Ella lo observo expectante y pidiendo a Kami fuerzas para hablar. Cerro sus ojos y cuando los abrió se los clavo serio en la mirada de ella.
- se que… -tomo aire y volvió a mirarla.- sé que me odias por lo que te hice. Y yo también me odiara –agrego con una sonrisa abrumada.- me deje llevar por el odio y el orgullo. No pensé lo que hacía y eso me llevo a donde estoy ahora… -observo el asiento con una media sonrisa y volvió su mirada a la de ella-. Me sentía engañado una vez más, ya que –suspiro– volví a confiar en otra mujer a la cual le di mi corazón –Kagome abrió sus ojos sorprendida.- sí… una vez, me enamore de otra mujer, a la cual quise mucho… pero ella me engaño con otro hombre, y creí que jamás volvería a enamorarme… pero te encontré y me enamore ignorando mis propias palabras. –ambos se quedaron en completo silencio. Tenían sus miradas fijas y ninguno era capaz de desviarla hasta que Inuyasha hablo-: Kagome… -dijo con la voz gutural.- no te pediré que me perdones, porque sé que no lo harás y para ser sinceros yo tampoco me perdonaría… pero –tomo su mejilla y con el dedo pulgar la acaricio. Acercándose a el rostro de ella, quedo a solo centímetros de el.- tampoco me resignare a perderte… y aun que me cueste toda mi vida buscar tu perdón… no me rendiré –susurró cerca de su oreja. Kagome quedo petrificada al sentir el rose sensual de su aliento en su oreja. Sabia a la perfección que él sonreía, estaba dispuesto a lo que afirmaba y conociéndolo sabía que no se rendiría ¡oh Kami! Estaba perdida, lo amaba, si claro que lo amaba pero no se permitía a aquello, él no creyó en sus palabras y una relación se mantiene en pie con la confianza mutua de las personas no con solo la confianza de una.
Con una mano en el hombro del joven lo alejo y lo observo desconcertada ¿Cómo se atrevía a mirarla con una sonrisa en sus labios¿Qué, acaso no escucho sus palabras¡Ella estaba dolida por su desconfianza¡Y él, decía que no se rendiría a perderla¿Estaba loco o qué? Frunció su seño y se levanto del asiento. Unas cuantas gotas bañaron el suelo hasta que le siguieron más y mojaron como baldes de agua las cerámicas, las mescladoras de cemento y todo lo que tenían que utilizar para refaccionar la plaza. Sin imaginarse como estaba de mojada camino hasta quedar enfrente de Inuyasha. Tenía su ceño muy fruncido y más lágrimas caían de sus ojos sin cesar. Sintiéndose humillada y estúpida, abofeteo a Inuyasha en su mejilla tan fuerte que hiso sentir a Kagome un hormigueo muy doloroso en la palma de la mano y se escucho el estrepitoso sonido de la mejilla azotada por todo el parque a pesar del crepitar de las gotas de lluvia. El golpe fue tan seco que Inuyasha sintió como ardía desmesuradamente su mejilla. Estaba indignada, harta, cansada de sufrir por él. Ya no quería llorar, estaba cansada de llorar y la única manera que encontró para dejar de sufrir fue… olvidarse de Inuyasha para siempre.
- debe ser la decima ves que me abofeteas… -bufo de soslayo y llevándose una mano a la mejilla lastimada. Se irguió en toda su estatura y desde la altura la observo. Tenía el ceño fruncido, los ojos aun despidiendo lágrimas y completamente mojada. Sus cabellos le se pegaban a los lados del rostro y como un sueño vio el dolor que habitaba en esos enormes ojos chocolates.
- ¡¿Cómo puedes decirme que no te rendirás a perderme?! –Grito con la voz quebrada.- ¡¡Cómo puedes mirarme a los ojos después de todo lo que me dijiste¿Crees acaso que yo me olvide de tus palabras, de tus insultos, de ese beso¡¡Pues no, no lo hice¡¡No me olvide¡Jamás lo olvide!
- entonces entiendes el dolor que yo sentí cuando vía a esa mujer que se parecía a ti.
Kagome no dijo nada. Lo observo por un eterno instante a los ojos y con una mirada que fue una bofetada para Inuyasha hablo:
- pero no era yo… -musito bajando su mirada al suelo, ya cansada de repetir siempre lo mismo.
- y yo creí que lo eras… -afirmo. Con la palma de la mano ahuecada la poso en la mejilla de Kagome. Estaba fría y mojada pero no por las lágrimas sino que por la lluvia que no parecía cesar. La hizo mirarlo a los ojos y él aprovecho el momento para acercar su rostro al de ella y como si fuera cámara lenta Kagome observo como todo sucedía y ella no hacía nada más que observar. Inuyasha cerraba sus ojos lentamente y se acercaba cada vez más y más. Roso con delicadeza sus labios y susurró con amor-: pero ahora creo… no… sé que no eras tú… -abrió sus ojos como platos sintiendo que el tiempo se detenía solamente para ellos. Inuyasha capturo sus labios con los suyos y la beso con una delicadeza que Kagome no supo responder. Era suave y lento casi como el vals de un casamiento, sus labios se rosaban con ternura mientras que sus lenguas se enredaban queriendo bailar. Era como ver el amanecer en una montaña: sentir la suave brisa fría y calentarse con el calor que emana el sol. Se alzo de puntitas para estar más cerca mientras que con sus brazos lo rodeaba del cuello como creando un lugar solo de ellos dos, siendo mojados por la fría lluvia que parecía bañarlos. Él por su parte la rodeo con sus fuertes brazos de la pequeña y cintura, acercándola más a él como queriéndose fundir en ese abraso.
¡Ella escucho bien¡Inuyasha creía en ella¡Creía que ella no era esa mujer que él había visto! Estaba feliz, sin duda feliz. Pero… ¿Y lo que no se permitía hacer¿Y si, lo que decía era mentira? Ella no lo soportaría, no podría recuperarse de un nuevo dolor. ¡Por qué tenía que dudar en un momento como este…¡Diablos! Quería disfrutar de las palabras de Inuyasha, pero tenía miedo a lo que él firmaba fuera mentira… ¡Por Kami¡Ella lo amaba con el alma¡Y quería estar con él! Nada la detenía… ¿Por qué privarse de lo que ella quería¡Si lo amaba, Kami como lo amaba! Hasta dijo, no… dio a entender, que él había dado su corazón a ella… por eso… sintió tanto dolor ¡Porque él entrego su corazón y creyó ser engañado! Ahora entendía… él estaba herido en lo más profundo de su alma. Se había dejado caer en el odio y el dolor por dar su corazón y sentirse engañado. Así se sentía ella. Ambos avían creído que fueron engañados… pero ninguno engaño al otro. Inuyasha creyó verla con otro hombre y como dio y mostro sus sentimientos desnudos, verla con otro le partió el corazón, fue por eso que decidió engañarla con una mujerzuela… tonto, tonto Inuyasha. No pensó las cosas y se dejo llevar por sus impulsos… como siempre.
Ella, delicadamente rompió el beso con cuidado. Sintió como Inuyasha acercaba su rostro, cuando ella lo alejaba del suyo, parecía un niño al cual quitaban su chupete mientras dormía. Sonrió y coloco su frente en la de él sin romper el abraso, suspiro llenando sus pulmones con el aroma de él y hablo aun con los ojos cerrados.
- ¿me amas? –pregunto por lo bajo. Inuyasha abrió sus ojos algo sorprendido ante la pregunta. Pero no vacilo al responder
Tomo aire y contesto.
- con toda mi alma –afirmo decidido. Ella sonrió y se volvió a abrasar a él con fervor como si de eso dependiera su vida escondiendo su rostro en el cuello de él.
- entonces estas perdonado…
Si, ella era la única que fue engañada ¿Pero qué podía hacer? Nada. Inuyasha se dejo llevar por el dolor y no se detuvo a pensar que si esa mujer era ella o no. Pero bueno, Inuyasha era Inuyasha, la engaño, claro que sí, pero aunque él haya cometido los errores más grandes de su vida… aun lo amaba. Él amor siempre es más fuerte que cualquier otra cosa, así que… ella lo perdonaba. Sabía que con esas palabras él decía la verdad, lo podía sentir, estaba segura y era cierto. ¡Él la amaba! Y ella a él. Por eso es que lo perdonaba… por amor.
Se volvieron a besar pero esta vez con más pación y desenfreno que con el primero. Inuyasha quien la abrasaba de la cintura comenzó a subir sus manos hasta la espalda de la chica recorriendo cada rincón de esa menuda espalda, era pequeña pero tentadora. Hizo un camino de besos hasta llegar a su cuello y lentamente saboreo con su lengua ese delicado cuello que tan tentador se le hacía. Mordisqueando, lamiendo y succionando sin detenerse a pensar que su joven actriz estaba estremeciéndose con cada acto que él cometía. Era esquicito, embriagante. La apego mas a si, sintiendo como su cuerpo se amoldaba al de él. Kagome percibió como Inuyasha provocaba con un simple rose de su lengua en su cuerpo un calor que no supo explicar, en partes de su cuerpo que jamás pensó pudiera provocar. Gimió sin poder evitarlo arqueando un poco la espalda y alentándolo a seguir con lo que parecía un inocente beso. Ese sonido fue como un ahogado lamento de placer y sonrió al saber que su Kagome lo estaba disfrutando tanto como él. Sus manos volvieron a descender hasta llegar al inicio de sus caderas ¡Kami eran perfectas! Ni demasiado grandes ni demasiado pequeñas. Por los lados de esas tentadoras caderas paso sus manos hasta no poder más. Sintió que un calor comenzaba a nacer en su entrepierna y necesitando más volvió a subir sus manos hasta meterlas por debajo de la blusa que ella llevaba pegada a la piel por la lluvia que aun los mojaba. Su piel era cálida y suave como el pétalo de una rosa, estaba mojada tanto que le hubiera gustado saborearla. Kagome entreabrió los ojos percatándose del juego peligroso que estaba llevando Inuyasha, y con un poco de temor quiso separarlo… pero algo que ella no entendía decía en su interior que no lo hiciese que era agradable sentir las manos de Inuyasha recorrerle la espalda y entrar en su blusa con delicadeza, pero más agradable era sentir la lengua de Inuyasha probar la piel de su cuello. Suspiro cuando sintió como Inuyasha, trataba de bajar la parte de la blusa de su hombro y besando la parte descubierta delicadamente. Comenzó a sentir calor de la proximidad nueva que estaba teniendo con Inuyasha y busco sus labios para saborear una vez más su sabor… se estremeció cuando Inuyasha subía cada vez más una mano por su espalda y rosaba su sujetador como… queriendo desprenderlo.
- ¡Inuyasha! –reprocho, pero rápidamente fue callada por los labios del hombre que la atraparon con un suave beso.
- Kagome… te necesito… -susurró es sus labios. Ella volviendo a abrir sus ojos lo observo inquieta ¿A qué se refería cuando decía que la necesitaba? Los abrió como platos… ¡Se refería a…¡A…!
- Inuyasha… yo… nun… nunca… -tartamudeo. ¿Cómo formular una oración que casi la dejo sin aliento?- eh… e…
- shhh… lo sé… por eso quiero ser el primero…
- ¡Pero yo no sé nada de eso! –dijo exaltada.
- puedo enseñarte… -sugirió asiendo que el pulso de Kagome se acelerase con demasía.- pero si, solo tú quieres… no te obligare… a nada que no quieras hacer… -quiso morderse la lengua, pero no podía obligar a Kagome aun cuando su miembro gritase que necesitaba atención rápidamente.
Kagome lo observo dubitativa, tenía miedo… y ella lo amaba pero… jamás había hecho… eso… quería estar con él pero es que el miedo no la dejaba. Lo observo con esos enormes ojos chocolates, él la miraba inquisitivamente, atento a lo que ella le pudiera decir. Una suave brisa con lluvia roso su cuerpo y la hizo estremecerse del frio, Inuyasha notando su estremecimiento la abraso con fuerza escondiendo su rostro en el hombro de la chica, tomo una gran bocanada de aire y lo expulso con pesar.
- Kagome… ¿quieres que te lleve a tu casa? –pregunto sin mirarla. ¡Quería estar con ella! Pero no podía… era mejor dejar que Kagome decida a presionarla con algo que capas ella ni siquiera lo desee. Se separo lentamente como si, no quisiera tener que hacerlo, le tomo la mano y la llevo a su automóvil sin decir ninguna palabra. Ella lo observaba atenta sintiendo un rubor en sus mejillas, por parecer una niñita a la que le deba vergüenza algo.
- Inuyasha… -lo llamo suavemente.
- Mmm… -emitió sin voltear, ya se encontraban caminando hacia el auto del actor y este iba delante de ella.
- yo… -silencio.- lo siento –dijo al fin, mirando el suelo. Él volteo y levanto una ceja observando lo tensa que se encontraba Kagome. Se acerco a ella y le tomo una mejilla bajando su cabeza para estar a la altura de ella.
- oye… mírame, Kagome. –La actriz levanto su mirada llena de lagrimas.- no tienes que sentir nada… yo estoy bien… lo aremos cuando tú estés preparada. –Sonrió de manera afable.- yo te esperare, no importa cuánto.
Kagome lo observo con una mirada llena de tristeza y sin pensarlo se abalanzo sobre él abrasándolo desde el cuello quedando de puntillas. Sollozo con una tristeza amagar, tenía una mezcla de emociones que no supo comprender, quería estar con él, estaba feliz por su comprensión, pero también tristeza por no poder corresponderle como quisiera…
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- bien… ya estamos aquí. –dijo mirándola con afabilidad.
Kagome observo su departamento desde adentro del vehículo, lo observo por un eterno ínstate. Ella ya era mayor de edad, hace bastante había cumplido sus 18 años y la escuela la había acabado hace poco, la mayoría de sus amigas tuvieron eso antes que ella no. E Inuyasha dijo que quería ser el primero, pero había algo que le carcomía el cerebro… tenía… tenía mucho miedo. No sabía nada sobre eso y ¡como la incomodaba! Ella también quería estar con él pero… volvió su mirada a la de él, estaba serio –como de costumbre– y la observaba tranquilamente. Estaba completamente mojado, sonrió, parecía haberse bañado y ni siquiera secado. Él era Inuyasha, impulsivo, celoso, bruto, poco atento, molesto Inuyasha… pero aun así… ella lo amaba. Se permitió perdonarlo, después de todo lo que sucedió… porque no permitirse experimentar… algo que según las personas era maravilloso. Suspiro y sintió un temblor por todo el cuerpo, cerro sus ojos y cuando los abrió poso su mano sobre la de él. Lo observo con un brillo es sus ojos que él no supo entender.
- Inuyasha… -tomo aire.- ¿quieres pasar… a… verlo? –pregunto llena de nervios, no sabía lo que le podía contestar, pero de algo estaba segura… quería estar con él.
- ¿eh¿Quieres que pase? –pregunto extrañado.
Ella sonrió mostrando todos sus blancos dientes.
- sí… así la conoces… además estas todo mojado y cuando llegues a tu casa de seguro estarás todo en gripado –sugirió con fervor. Bajo la mirada y miro hacia fuera.- y… también –sus mejillas se colorearon. Inuyasha trago saliva con dureza, temiendo de lo que podría llegar a decir.- tengo miedo a los truenos…
Un refucilo surco el cielo y a Inuyasha se le aflojo la mandíbula ¡pervertido! Pensar que Kagome le diría que quería estar con él¡ja! Que bobo.
Cuando entro en el departamento observo como todo se encontraba en penumbras. Kagome quien iba adelante encendió la luz sonriendo.
- no es muy grande pero para una persona basta –dijo entrando a una habitación.- siéntate no te quedes allí de pie, ya vuelvo traeré ropa seca y unas toallas.
Cuando lo dejo solo en el living de su departamento Inuyasha lo observo mejor, tenia sofás de color madera un televisor, una pequeña mesita de té, un modular, varias habitaciones, etc. Se sentó pesadamente y se acurruco sintiendo un escalofrío por el cuerpo. Cerró sus ojos y se cruzo de brazos tratando de encontrar calor. El lugar estaba en completo silencio, no se escuchaba nada, y eso le agradaba, sentía como el crepitar de la lluvia golpeaba las ventanas y como el sueño se apoderaba de él. Dejo su cabeza afirmar en el respaldo del asiento y notando como le pesaban los ojos se dejo llevar.
De la nada sintió como una cosa pequeña caía sobre su regazo y comenzaba a ladrar, abrió sus ojos con asombro y se levanto de un respingo del sofá en donde estaba. El pequeño can cayó al suelo de pie y ladro con más fervor.
- ¡pero qué…! –jadeo al ver como ese cachorro se le abalanzaba sobre él.- ¡no, suéltame¡No, no me toques¡No el pantalón¡KAGOMEEE! –grito tratando de que el cachorro soltara el Hakama que llevaba puesto. Ya que aun llevaban puesto las ropas de la película.
Kagome llego aturdida por los gritos exagerados de Inuyasha y sin notar lo que llevaba encima corrió hacia el cachorro tomándolo para que soltara a Inuyasha.
- ¡Ike, no! –regaño ya teniéndolo en sus brazos. Inuyasha abrió sus ojos de asombro al notar lo que Kagome llevaba puesto. Tenía un short rosa, su cabello recogido con la toalla y un sostén del mismo color que el short. Sintiendo que una nueva ola de calor llegaba a su entre pierna, volteo el rostro tratando de disimular su incomodidad, sentándose en el sofá y cruzando una pierna sobre la otra, haciendo lo mismo con los brazos.
- po… podrías… -tartamudeo y carraspeo para aclarar su voz.- taparte.
Kagome lo observo confundida y bajo su mirada para ver lo que llevaba puesto. Recién ahora se daba cuenta de lo que llevaba, sintiendo como sus mejillas se tornaban de un color rojizo, sofoco un grito ahogado y volteo casi corriendo para su habitación. Inuyasha suspiro. Estaba incomodo, el raro pantalón comenzaba a apretarle la entre pierna, sentía calor. Cerró sus ojos y como por inercia las imágenes de Kagome llevando solo ese sostén y el short, invadieron su mente, se veía hermosa, tentadora, sensual. ¡Maldición! Estaba excitado con solo verla de esa manera… pero no podía evitarlo, él no era de madera y ver a la persona que amaba… así… lo excitaba de sobremanera. Se relamió el labio inferior ya seco y abrió sus ojos. Era mejor marcharse a hacer algo estúpido, que sabía, lo aria. Se irguió, y volteo para marcharse, poso una mano en la perilla de la puerta y estuvo a punto de abrirla cuando sintió la voz de su querida actriz.
- ¿te vas Inuyasha? –dijo con una voz lastimera. Inuyasha oculto su semblante y respondió sin voltear.
- sí… ya estás en tu casa y… yo…
- ¡no te vayas! –asevero de pronto, clavándole la mirada en la espalda. Frunció su seño y la observo de soslayo.
- Kagome… no quiero hacer algo que después tú te lamentes. –Kagome abrió sus ojos sorprendida, él no quería que ella se arriesgara a hacer algo que luego ella pueda arrepentirse.
Bajo su mirada al suelo –últimamente encontraba algo interesante en el– sus cabellos cayeron a los lados de su rostro y sin pensarlo se encamino hacia Inuyasha que aun se encontraba de espadas a ella. Afirmo su frente en la amplia espalda del joven y sonrió con melancolía. Él se estaba preocupando por ella y no quería lastimarla. Pero lo que él no sabía era que ella sí quería estar con él, de la manera que Inuyasha quería protegerla. Lo abraso desde la espalda y con fuerza arrugo la tela de su Haori rojo.
- yo quiero estar contigo –musito bien bajito, haciendo que Inuyasha abriera sus ojos como platos. No lo podía creer. Él voltio sin la más mínima delicadeza sobre sus talones y ella lo deslumbro con una enorme sonrisa en sus labios, el pestaño repetidas veces creyendo que solo lo estaba imaginando pero cuando ella lo abraso del cuello y se puso de puntitas supo que no estaba soñando. Reclamo sus labios como si estuviera sedienta de él, mordisqueo delicadamente su labio inferior y sintió que toda su sangre se detenía en su miembro que sin poder evitarlo se estaba inflamando. Ella se apego mas a él y él no pudo evitar sentir como su cuerpo se rosaba con el pequeño de ella. Kagome continuaba con su beso hasta que sintió la erección de Inuyasha, se sonrojo al notar que él estaba excitado. Lo miro a los ojos y noto como una ola de calor quemaban esas hermosas lagunas azules. Él se acerco al oído de la joven y susurró con la voz gutural algo que Kagome la hizo enrojecer con intensidad:
- ¿Dónde está tu habitación?...
Continuara…
N/A: ¡¡CHAN, CHAN, CHAN!! Jajaja se que me van a querer matar por dejarlo así… pero bueno… entienda me iba a quedar muy largo así que mejor cortarlo a dejarlo demasiado largo, yo sé porque se los digo. ¡PIDO INMENSAS DISCULPAS! Por haberme retrasado tanto pero bueno, un lemon es muy difícil de escribir. Sorry prometo que en el próximo sí abra lemon y además… es obvio ¿no? XD
Dulce Kagome Lady!
