Muchas gracias a todos por vuestras reviews. Esta capítulo va a ser un poco especial porque lo he enlazado con algunos de los personajes de la 3ª temporada, para de esta forma no alejarme demasiado del hilo argumental de la serie (aunque no nos engañemos. Actualmente no tiene nada que ver, jeje). Abajo del todo voy a responder algunas reviews, si os parece bien ;). Ah! y me encanta que comentéis!

CAPÍTULO 12

Elena se quedó de piedra, sin poder reaccionar ante la visión de Stefan frente a ella. ¿Acaso estaba soñando? Lo miró detenidamente, y al cabo de unos instantes alzó la mano para tocarle el rostro.

- E... Elena.

Su voz resquebrajada denotaba sufrimiento, como si el tiempo transcurrido separado de ella hubiese sido un infierno.

- Ste... Stefan... Dios mío... ¿eres tú?

Una vez consciente de la situación y al darse cuenta de que no era un sueño, que Stefan había regresado de verdad, se acercó a él y lo abrazó con fuerza. Stefan permaneció quieto, como si le costase reaccionar ante el abrazo de Elena, pero finalmente cedió, y le respondió con ternura.

- Llevo tanto tiempo esperando este momento... – suspiró el vampiro.

- Lo sé... – respondió ella.

Siguieron abrazándose durante un rato.


Era ya tarde. Se había puesto a llover estrepitosamente y Damon decidió marcharse del grill. Mañana tenía que empezar a prepararse para ir a Chicago y quería irse a la cama temprano. Miró la hora. Eran las once de la noche y echaba terriblemente de menos a Elena. Había estado unos días junto a ella y a pesar de sus estúpidas disputas, se encontraba desolado sin su compañía. Apenas hacía unas horas que habían hecho el amor y el hecho de pensar en que tendría que permanecer separado de ella durante un tiempo le destrozaba el corazón. Pensó en llamarla, solo para escuchar su voz, pero no creyó que fuese una buena idea. Elena ya tenía bastante con sus problemas, y solo faltaba añadir uno más en su cabeza. Aun así no había perdido la esperanza después de todo lo ocurrido. Ahora veía cada vez más claro que todavía podía ganar la batalla una vez rescatase a su hermano y lo hiciese volver a casa. Sabía que cada vez estaba más cerca de conseguir a la mujer de sus sueños, y trataría de luchar por todos los medios en una guerra justa por su amor. La haría feliz, inmensamente feliz de tenerla siempre a su lado, como compañeros de viaje, de almas y aventuras. Pero necesitaba verla antes de partir a aquella peligrosa misión en busca de su hermano. Esta noche se conformaría solo con verla dormir una vez más aunque no fuese consciente de su presencia. Así que cambió el rumbo para hacer una última parada.


- ¡Oh Stefan! Tengo que explicarte tantas cosas...

El vampiro le selló los labios con el dedo índice.

- ¡Sssh...! No quiero saber nada, cariño. Me da igual todo. No me importa el pasado, solo el presente, aquí y ahora.

- Pero Stefan... debes saber que...

- No quiero escucharlo, Elena. He estado fuera, ha pasado mucho tiempo, y sé que ha debido ser muy duro para ti. Con saber que me sigues queriendo me conformo, mi amor.

Stefan se acercó para besarla en los labios, y ella le correspondió. Hacía tanto que ansiaba aquel momento, las incontables noches que se había quedado en vela esperando a que regresara de las tinieblas para tranquilizarla, decirle que todo iba a salir bien... ahora se hallaba a su lado, besándola y cumpliendo su mayor deseo, que era tenerlo de vuelta a su lado. Pero algo había cambiado en ella. De repente la imagen de Damon le vino a la cabeza. Recordó los días que habían pasado juntos en Nueva York, las peleas, sus aventuras, todos los momentos vividos y sus sentimientos hacia él unos minutos antes de encontrarse con Stefan. Aquel beso ya no era el mismo beso que tanto había ansiado desde que se marchó. Las caricias ya no le electrizaban como antaño, pero le quería. Dios sabe que le quería y eso nunca iba a cambiar. ¿Acaso el amor que sentía por él ya no era el mismo de antes? ¿Era amor hacia un ser querido, hacia un familiar o existía algo más?. Elena estaba muy confusa. ¿Se había convertido Stefan en su hermano y Damon en el dueño de su corazón?.

Lo tenía muy fácil. Ahora Stefan había regresado y estaba dispuesto a no importarle nada de lo sucedido durante su ausencia. Sería tremendamente cómodo volver a cómo se sentía antes de su desaparición, pero en el fondo sabía que se estaba autoengañando. Se reconoció a sí misma que incluso previamente ya había empezado a preocuparse por Damon más allá de la pura relación fraternal, y procuró no pensar más. "Damon..." Cerró los ojos e intentó centrarse en el beso. "Damon...". No podía evitarlo. Le venían a la cabeza todos los momentos vividos junto a él. Recordó con ironía la primera vez que se conocieron en casa de los Salvatore, cuando solo pensaba en Stefan. ¿Pero desde cuándo había empezado a fijarse en su malvado hermano?. Pensó en aquel viaje a Atlanta en el que la "secuestró" para fastidiar a Stefan. Al principio se había enojado mucho, pero se lo acabó pasando tremendamente bien durante el viaje. El sangriento, despiadado y violento vampiro la había respetado y no la había manipulado a pesar de que pudo haberlo hecho al no llevar consigo el colgante de verbena. Fue en aquel momento cuando él la hizo sentirse especial. No era una simple víctima a la que manipularía a su libre albedrío. Y esa conexión tan auténtica había durado hasta la actualidad, a pesar de que el camino no había sido nada fácil para ambos. Sumida en sus pensamientos, no se percató de que a lo lejos, entre las sombras de los árboles, se hallaba Damon espiándoles desde hacía unos instantes.

Damon debería estar acostumbrado a presenciar escenas de Elena y Stefan besándose, pues le había ocurrido muchas veces antes de su marcha. Pero ahora era diferente. Elena había sido suya durante unos días y se sintió herido, traicionado, dolido en el alma. El hecho de ver a su amada en los labios de otro le encolerizó profundamente a pesar de ser consciente de que Stefan era su novio. Pero aun así la ira le abrumó, y decidió alejarse para no cometer una locura.


Elena separó sus labios de los de Stefan y prefirió obtener explicaciones.

- Me alegro de que estés a salvo, Stefan. Pero la próxima vez me podrías haber llamado para tener que evitar acudir en tu búsqueda. Todo hubiese sido mucho más fácil.

- Lo siento Elena. Los planes salieron bien, pero no como nos esperábamos.

- ¿A qué te refieres? – preguntó ésta.

- Verás. Katherine me ha estado ayudando todo este tiempo...

Elena lo miró, sorprendido.

- Todo formaba parte del plan. Averiguó que vosotros dos estabais en Nueva York buscando pistas sobre mi paradero y acudió en vuestra ayuda. Le pedí por favor que enviara a Damon a Chicago para reunirse conmigo, pero tuve que interrumpir mi plan y regresar rápidamente a Mystic Falls.

- ¿Y eso?

- Klaus sabe que estás viva, y debes huir cuanto antes.

Elena se exaltó.

- No pienso huir Stefan. Mira lo que hizo Klaus con la familia de Katherine. Los mató a todos por huir, y no dejaré que esto vuelva a ocurrir. Explícame la historia desde el principio.

Elena le invitó a entrar y le sirvió una copia. El vampiro tomó un trago y empezó a explicar su historia.

- Llevo viviendo con Klaus en Chicago desde hace un par de meses. Está obsesionado en crear un ejército de híbridos y hace poco se dio cuenta de que no solo bastaba con transformar hombres lobo en vampiros, ya que morían a los minutos de ser convertidos. Averiguó que necesitaba la sangre de la Doble para conseguirlo. Irónicamente la Doble estaba muerta, así que intentó buscar otras vías por todos los medios. Hace poco más de quince días Katherine logró dar con mi paradero, y todas estas noches se ha estado metiendo en mi cabeza para quitarme las ansias de sangre, a base de crearme una atmósfera dentro de mi cerebro en el que cada minuto real ha sido para mí un año. De esta forma, toda la ansiedad contra la que tuve que luchar hace años, se ha esfumado en pocas noches.

- ¿Así que ya estás curado?

- Prácticamente... sí. Pero no del todo. Aunque se me hayan quitado las ansias, todavía es pronto para volver a probar la sangre humana, ni siquiera en pequeñas dosis.

Stefan prosiguió con su historia.

- Cuando Katherine me encontró, al principio fui reacio porque estaba a la merced de Klaus. Quería que confiara en mí para de esta forma permanecer a su lado y olvidarse para siempre de vosotros y de Mystic Falls. Pero Katherine me convenció para que dejase de ser su esclavo. Estaba cansada de huir e ideó un plan para librarnos de él de una vez por todas.

- ¿Cuál es el plan? – preguntó Elena.

- Primero de todo... mantenerte a salvo.

- ¿Pero cómo descubrió Klaus que sigo viva?

- Alguien te vio en Nueva York. Te confundió con Katherine pero tú se lo negaste. Le dijiste quién eras.

Elena recordó a aquel individuo que había atacado a Damon.

- Klaus tiene muchos aliados en todas partes. – admitió Stefan.

- ¿Pero por qué Katherine os iba a ayudar? ¿Qué pretende? – preguntó Elena sorprendida ante el interés repentino de la vampiresa más egoísta que había conocido hasta la fecha.

- Busca venganza. Quiere matar a Klaus para volver a llevar una vida tranquila. Piensa que lleva 500 años huyendo de él.

- No sé cómo te puedes fiar de ella, Stefan. En serio.

- Lo sé Elena. Pero mientras he estado a merced de Klaus, Katherine ha sido la única que me ha encontrado, me ha seguido, me ha ayudado con mi ansia... ¡me ha cuidado! Y por mucho que la odie le he de estar agradecido.

A Elena le dio un vuelco el corazón al pensar que Katherine había estado cuidando de Stefan durante todo aquel tiempo.

- ¿Y por qué me necesita viva? Katherine me dejó claro cuando la vi que por mucho que me odiase no me podría matar porque me necesitaba con vida.

- Existe un tipo de ritual que nos puede ayudar a vencer a Klaus, y se completa con tu sangre. Pero eso ya te lo explicaré más adelante. Lo mejor de todo es que no vas a morir porque no se necesita toda, simplemente medio litro.

- No me importaría morir si con eso consigo salvaros a todos.

- Lo sé, mi amor.

Stefan se acercó a ella y la besó en la frente.

- Escúchame. Debemos partir mañana con Damon. Katherine nos esperará en un lugar seguro donde te quedarás mientras nosotros tres partimos en busca de Klaus.

Elena tragó saliva.

- ¿Damon sabe algo?

- Todavía no. Ahora voy al grill a ver si lo encuentro y así le pongo al día.

¿Otro viaje con Damon... y Stefan? Esto ya era demasiado para Elena. Después de todo lo que había sucedido y el riesgo que había asumido Stefan por salvarla a toda costa le impedían pensar con claridad. Intentó reunir fuerzas para poder explicarle que estaba hecha un lío, pues le resultaba prácticamente imposible disimular como si nada hubiese pasado.

- Stefan...

- Dime mi amor.

Elena volvió a coger aire.

- Me alegro mucho de volver a verte. – contestó con una amarga sonrisa.


- ¡Mierda! – gritó Damon a los cuatro vientos mientras la lluvia inundaba su rostro. La imagen de Elena besando a su hermano se repetía en su mente sin cesar. Cogió una piedra del suelo y la lanzó contra una farola para apagarla. Necesitaba oscuridad, dejar de sufrir, dejar de amar por encima de todas las cosas... Pero era incapaz. Elena había hecho demasiada mella dentro de su ser y ahora le resultaba imposible apagar el interruptor de la humanidad. ¿Cómo era posible haberse vuelto tan loco por una simple humana? Ahora ya sabía que tras la vuelta de Stefan Elena nunca le correspondería, y mucho menos con su regreso de la oscuridad. Había perdido la batalla sin ni siquiera haber empezado a luchar. Tenía que sacarse la pena, la ira, la pasión que lo llevaba a cometer locuras, todo lo que sentía... quería empezar desde cero y olvidarse de Elena para siempre. Las lágrimas empezaron a brotar por sus mejillas, confundiéndose con la intensa lluvia. Se sentó en medio de la calle para contemplar la luna, pero casi no la podía vislumbrar debido a las nubes de la tormenta.

- ¿Un mal día? – irrumpió una voz desconocida.

Damon se giró hacia la voz y levantó la vista. Apoyada en la farola rota pudo distinguir una silueta femenina, rubia y bastante atractiva. Llevaba un paraguas granate a juego con sus botas de agua.

- ¿Quién eres?

La joven sonrió.

- Madre mía... me acabo de encontrar con Damon Salvatore y no me hubiese imaginado que se comportase nunca de forma tan patética. – se burló la desconocida.

Acto seguido Damon, ante la ofensa de sus palabras, se levantó velozmente para atacar a la joven, quien lo esquivó y derribó con un simple empujón.

- Además de patético eres un iluso. ¿Cómo te atreves a enfrentarte a una vampiresa que te saca novecientos años por lo menos?

Damon la contempló desde el suelo. ¿Una vampiresa de mil años? ¿Era eso posible a no ser que fuese un Original?

- ¿Quién eres?

La vampiresa le tendió la mano pero éste la rechazó. Se levantó por sí mismo para mirarla detenidamente.

- Me llamo Rebekah. Soy la hermana pequeña de Niklaus y de Elijah. Me han hablado mucho de ti. – sonrió.

¿Cómo podía ser posible? ¿Otro Original suelto? Damon creía que solo Elijah y Klaus seguían vivos.

- ¿Y qué haces aquí? ¿Qué quieres de mí?

- En realidad llevo siguiéndote desde hace un buen rato. He visto cómo espiabas a tu hermano y a la Doble. Te han roto el corazón, ¿verdad?

- ¿Has venido a burlarte de mí? Pues vete a un circo.

- En realidad he venido a reunir a mi familia, y creo que tú me puedes echar una mano con esto.

- ¡No te pienso ayudar en tus mierdas fraternales! – exclamó el vampiro, encolerizado. Ya se había sentido suficientemente utilizado por aquel día.

Rebekah se acercó hacia él, lentamente y con mirada firme. Agarró a Damon por cuello y lo levantó sin más.

- Escúchame idiota. Vas a hacer lo que yo te diga, por las buenas o por las malas. Me vas a agradecer lo que he hecho por ti, ya que voy a quitarte el sufrimiento.

Lanzó a Damon al suelo. Se quedó quieto y dolorido por el golpe. Miró a la vampiresa con ira.

- ¿Qué... qué es lo que quieres de mí?

Rebekah se miró las uñas y empezó a hablar.

- Primero de todo. Voy a hacer que dejes de sufrir por esa... ¡Elena!

- ¿Y qué vas a hacer?

Se volvió a acercar al vampiro para mirarle fijamente a los ojos.

- Escúchame bien. He luchado mucho para llegar hasta aquí. Necesito que mi hermano se olvide de esa obsesión insana suya de crear híbridos. Quiero que Nick vuelva a ser el que era, antes de perder la cabeza por esa estúpida idea, y debo eliminar el problema de raíz.

Damon la miraba sorprendido. Rebekah prosiguió.

- Elena debe morir.

- ¿Qué? – Damon se levantó para atacarla de nuevo, pero ésta lo volvió a empotrar contra el suelo.

- Logré manipular a Stefan para que atacase a Elena el día de su cumpleaños, pero su amor por ella impidió darle el golpe de gracia y en su lugar, la intentó forzar. Hubiera sido un final digno de novela, pero tú entraste en la habitación y lo impediste.

Damon recordó aquella noche con amargura. Se encontró a su propio hermano intentando violar a Elena. Le guardó el secreto porque se lo debía, y dejó que creyera que había sido un sueño.

- ¡Así que fuiste tú... zorra! ¿Por qué no has tenido las agallas de venir tú misma a por Elena?

- Eso es lo malo de intentar manipular a un vampiro cuyo sentimiento va más allá de la pura razón. Nunca salen las cosas como quieres. Verás... en el momento que ella muera, mi hermano va a hacer todo lo posible por averiguar quién la ha matado. Le quiero mucho, y también quiero que libere al resto de mi familia de los ataúdes en los que están encerrados. Así que prefiero que seáis uno de vosotros los que os encarguéis de ella. Me parece mucho más trágico y poético. – La vampiresa no pudo disimular una sonrisa.

- ¡Antes me tendrás que matar para que lo haga! – le gritó Damon.

- He estado estudiándote desde cerca, y sé que tu amor por ella va a poder combatir mi compulsión. Así que he pensado hacerte un lavado de cerebro.

Damon intentó escapar en aquel momento, pero Rebekah era mucho más rápida y lo agarró con fuerza.

- Sabes que no hay escapatoria, ¿verdad?

- ¡Déjame en paz!

Rebekah, haciendo caso omiso a sus palabras, volvió a mirar fijamente al vampiro.

- Escúchame atentamente. No conoces a Elena. Vas a olvidar completamente todo acerca de ella. La vas a secuestrar y sabrás que es ella porque es idéntica a Katherine. La llevarás a este lugar que te he apuntado en el mapa – le dio una pequeña hoja de papel con unas coordenadas. – Ahí te vas a encontrar con alguien de mi confianza que te dirá lo que tienes que hacer. Tarde o temprano, en el momento justo, te daré la orden para matarla y me obedecerás sin pestañear, ¿entendido?

Damon se quedó mirándola fijamente por unos instantes. No articuló palabra. Rebekah dudó si su compulsión había funcionado, pues sabía que la única posibilidad que tenía para que la obedeciera era haciéndole olvidar todo acerca de Elena. Ya se había demostrado que el amor que sentían los hermanos por ella era incompatible con la compulsión, por lo que decidió probar borrándole la memoria. Damon tardó unos segundos en reaccionar. Rebekah, nerviosa, repitió la pregunta:

- ¿Entendido, Damon?

El vampiro volvió a mirarla, sin pestañear.

- Entendido... – dijo al cabo de unos pocos segundos.

"Perfecto. Eres idóneo para el trabajo. Klaus pensará que te volviste loco de celos al regresar Stefan a Mystic Falls" pensó para sus adentros.

La vampiresa escuchó un ruido a lo lejos. Empujó a Damon contra el muro de forma que pareciese haber recibido un golpe en la cabeza. Se alejó apresuradamente sin dejar rastro alguno. Damon se hallaba en el suelo, malherido e inconsciente. La fuerte lluvia inundaba su cuerpo inmóvil mientras una figura humana se acercó a él.

- ¡Dios mío! ¿Damon? – Aquella figura era Elena, quien había acudido al grill a buscar a Damon. Stefan había ido a casa para ver si lo encontraba allí. La joven soltó el paraguas al ver el cuerpo malherido del vampiro. Se arrimó a él y lo abrazó fuertemente para darle calor. Lo miró a los ojos inundados en agua debido a la lluvia. Le agarró el pelo para acercarle la cabeza a su pecho. En ese mismo instante, simplemente con su abrazo, supo lo mucho que lo quería y necesitaba. Por fin se dio cuenta de que su amor era real, y que no concebía una vida sin tenerlo a su lado.

Damon abrió los ojos, y notó su olor. Un olor que le era terriblemente familiar.

- ¿Ka... Katherine?

Elena negó con la cabeza y se acercó a él, sin darse cuenta de que ambos estaban completamente empapados.

- Soy Elena... te he encontrado en el suelo.

El vampiro la miró fijamente. No podía entenderlo. Aquella joven era idéntica a la mujer a la que amó en el pasado, Katherine.

- ¿Elena...? – Damon la contemplo pensativo. No le sonaba aquel nombre en absoluto. Desvió su mirada hacia su pecho, que estaba completamente erizado debido al frío. De repente le entraron ganas de saciarse de aquella joven que le estaba ayudando. Era un ser humano al que podía utilizar a su gusto ya que se había convertido en su presa, y a él le encantaba jugar. Tenía hambre, demasiada, y ella era tan frágil, tan humana... perfecta para pasar un buen rato asustándola y obligándola a hacer cosas en contra de su voluntad. Damon la miró fijamente y ésta le correspondió la mirada de una forma que lo electrizó por completo. Se sobresaltó al notar que aquella muchacha era diferente a las demás presas. ¿Es posible que hubiese aquella química tan intensa por su parecido con Katherine? Empezó a desconfiar. Aquella mujer no era normal.

"Un momento" pensó para sus adentros. "Esta es la chica a la que debo secuestrar".

- ¿Me ayudas a levantarme, por favor? – pidió el vampiro siguiéndole el juego.

Elena le ayudó a incorporarse, y Damon aprovechó su distracción para taparle la boca y cogerla de los brazos con el fin de evitar que se escapase. Elena, sorprendida, intentó soltarse en vano. Contempló horrorizada cómo el vampiro rompía la ventana de un coche y la introducía dentro, atándola de pies y manos con una cuerda que había encontrado en el maletero. Damon la estaba secuestrando, y ella desconocía el porqué. Vio cómo sacaba un mapa de su bolsillo y cómo atacaba a un vagabundo que paseaba por las calles para alimentarse de él. Algo le había sucedido, y ella no podía contactar con Stefan para contárselo. Aquella noche iba a ser la más larga y tormentosa de sus vidas.

REVIEWS:

He decidido hacer un pequeño apartado en cada capítulo respondiendo a vuestras reviews, ya que de esta forma tenemos feedback y así os puedo contestar a las dudas que tengáis. Espero que os parezca buena idea. Pensad que nunca había escrito un fanfiction y cualquier sugerencia es bienvenida.

Nuri86: Fuiste la primera en hacer un review de esta historia. Muchas gracias por seguir leyéndola! :)

Tefi96: Muchas gracias por tus comentarios. Me encanta que te guste la historia.

MacaMitchell: Gracias por tu comment. Espero que sigas metida en el fic... ;)

Kari: Me preguntaste con qué frecuencia subía los capítulos. Normalmente cuelgo uno cada semana o cada dos semanas. Depende un poco del tiempo libre que tenga. Hice un parón hace un par de capítulos de un mes aproximadamente, pero ahora he vuelto a reanudarla.

Ana: Te preguntaste quién era el/la causante de los sueños de Elena. En este capítulo se ha descubierto que Elena no estaba soñando cuando Stefan la intentó forzar.

Claracatibiela: No dejé de escribir. Estuve un mes en "hiatus", pero he vuelto con fuerza y ganas de más. Jejeje... me pides que no haga que Stefan se interponga, pero huummm... no puedo evitarlo. Así el triángulo es más interesante. Piensa que lo bueno se hace esperar, y a mí me encanta que el amor cueste, que no sea todo precipitado... vamos! es la historia de Damon y Elena en la serie real :)

Abanana: Gracias por tu paciencia. Sé que me mantuve en hiatus durante un tiempo. Tuve varios problemas que me impidieron continuar escribiendo, pero ahora intento cumplir como puedo. Y tranquila, vas a tener a Stefan para rato ;).

Karymoon: Gracias por tus comentarios. Me encanta que la historia te resulte adictiva :D. Ahora le he dado un pequeño giro. Espero que siga pareciéndote interesante.

En fin... ¿qué os ha parecido este pequeño vuelco de la historia? Ahora vamos a explorar un poco el lado malo de Damon, ya que su amor por Elena era el que le humanizaba y le volvía loco al mismo tiempo. ¿Qué ocurrirá? ¿Logrará vencer su amor por ella a la compulsión? ¿Cómo se enfrentará Elena a este nuevo Damon que supuestamente no siente nada por ella? ¿Y Stefan? ¿Qué hará cuando se entere de que Elena ha sido secuestrada por Damon? ¿Os gustaría que explorase un poco más la relación de Katherine y Stefan? Es un pairing bastante interesante, pero os lo dejo a vuestro gusto.

Un beso... y FELICES FIESTAS! :*