Naruto pertenece a Masashi Kishimoto.

En mis historias Hinata y Sasuke son los protagonistas.


Nombre: Jugando a Cupido.

Autor: Eyesgray

Pareja: Sasuhina

Clasificación: K+

Género: Romance, Friendship.

AU. Crackfic.


- Hablan. -

Piensan

*Hablan ruso*


Capítulo 12

Shion aparece.

Al separarse con las respiraciones agitadas y un sonrojo apoderándose de las mejillas de ambos decidieron seguir disfrutando de aquel vaso de chocolate caliente y dando pequeñas probadas al pastel de chocolate también.

Todo marchaba bien, se habían puesto acaramelados y ya la había besado varias veces, esta vez trataría de no arruinar su cita. Miró fijamente a la chica, ésta aunque se veía feliz también tenía un deje de tristeza era como si algo la perturbara. – Hinata. – La aludida le miró, interrogante ante su repentino llamado. - ¿Sucede algo? – La chica suspiró, al parecer era muy obvia.

Hinata asintió levemente. – Sí. – Susurró. – Hay algo que me preocupa, Sasuke-kun. – El moreno le miró interrogante. - ¿Qué harías si de pronto te enteraras que tienes un hermano? – El Uchiha abrió los ojos sorprendido, aquello no se lo esperaba.

– Me estás diciendo que… ¿Tienes un hermano? – La chica suspiró.

– Al parecer tengo una hermana menor. – Susurró. – Mi padre me dijo que… dijo que conoció una mujer en Rusia y tuvo un romance con ella… él tampoco sabía lo de Shion. – Sasuke levantó una ceja extrañado.

- ¿Así se llama? – Preguntó. Hinata asintió a modo de respuesta.

Suspiró.

Al parecer era complicado. – La verdad no sé qué haría, el pensar que mi padre estuviera con otra mujer que no fuera mi madre sólo me haría odiarlo.

La chica sonrió. – Ya veo… - Susurró. Ella también sentía esa inconformidad, ¿Cómo pudo su padre hacerle eso a su madre?, la verdad agradecía que ella no se haya enterado de Natasha.

Suspiró, de nuevo.

- ¿Eso es lo que te preocupa? – Preguntó el moreno. Hinata le miró interrogante. - ¿Te preocupa tener una hermana que no conoces? - La chica asintió a modo de respuesta.

– Tengo miedo… ¿Y si ella nos odia?, ¿Qué pasará si me odia?, ¿Qué debo hacer ante aquello? – Sasuke sintió toda la preocupación de Hinata en sus palabras, también, sonrió ante las palabras de la chica.

En vez de odiar a su padre, en vez de querer evitar conocer a esa chica lo que más le preocupa es ser aceptada por ella.

Su novia sí que era extraña. – Todo estará bien. – Le dijo. – No creo que sea posible odiarte, eres una buena chica. – Hinata sonrió agradecida.

– Gracias Sasuke-kun. – Susurró. En verdad necesitaba aquellas palabras, necesitaba pensar que todo estaría bien. – Me siento mejor.

El Uchiha asintió, prefería verla sonreír. - ¿Quieres hacer algo? – Preguntó. La Hyuuga le miró fijamente, luego, terminó por sonreír un poco sonrojada.

- ¿T-Te gustaría v-ver algunas tiendas? – Preguntó en un susurro, la verdad se moría de ganas por buscar regalos para sus amigos con anticipación.

El moreno suspiró ante aquello. – Vamos. – Dijo levantándose y caminando hacia el cajero de la tienda para pagar la cuenta.

Hinata se le quedó mirando fijamente.

Su físico, su postura, su forma de caminar.

Todo en Sasuke soltaba un aire de superioridad, es como si él estuviera en otro nivel, como si ella fuera poco para él.

Suspiró. Debo dejar de pensar así, debo ser una buena novia para Sasuke-kun… debo demostrar que yo merezco a Sasuke-kun, quiero que él se sienta orgulloso de mí.

Sonrió ante sus pensamientos.

Sasuke influía bastante en ella, pero aquello le gustaba, Sasuke le daba confianza.

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Cuando volvieron al auto se encontraron con la grata sorpresa de que su hermano y su "cuñada" no estaban, se sintió molesto, muy molesto al ver como su hermano había escapado de él.

La pequeña a su lado había sonreído satisfecha. – Se fueron. – Dijo. – Entonces… ¿Quieres hacer algo, Itachi-sensei? – El mayor le miró interrogante. – Ellos decidieron tener su propia cita, ¿No quieres salir conmigo sensei? – El mayor sonrió levemente mientras acariciaba con cariño la cabeza de la pequeña.

– Claro. – Respondió. - ¿Qué quieres hacer, Hanabi? – La pequeña sonrió satisfecha.

– Navidad está a dos semanas sensei, quiero ver los almacenes y buscar regalos. – El mayor asintió.

– Entonces, vamos. – La pequeña sonrió.

- ¡Sí! – Soltó enérgica mientras tomaba la mano del mayor y lo jalaba hacia las tiendas del centro comercial.

El mayor suspiró al ver el sonriente rostro de la pequeña.

Siempre tiene tanta energía, a su lado me siento más joven.

Aunque, era obvio que aquello no significaba que era más joven.

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Al salir de aquel pequeño local donde tomaron chocolate y comieron pastel se tomaron de las manos, como era costumbre Sasuke empezó a jalarla un poco de su mano izquierda mientras caminaban entre las personas que ese día visitaban el lugar.

Aunque, aún había chicas que se fijaban en el moreno esta vez las ignoró.

No quería sentirse inferior, no más, ella debía demostrar que no era la niña que hace semanas temblaba con temor por cualquier cosa que sucedía, ahora tenía más confianza en sí misma.

Pasaron por un almacén de ropa, la verdad se había enamorado de algunas prendas para regalarle a su hermanita y su nana.

Entonces se preguntó, ¿Cómo estaría Shion?, ¿Estaría cómoda?, ¿En dónde estaría?, ¿La conocería algún día?

Mientras divagaba en sus pensamientos pudo notar como el Uchiha se quedaba mirando frente a una repisa unos colgantes, había uno con una espiral naranja. Suspiró. - ¿Extrañas a Naruto-kun? – Preguntó sabiendo que era imprudente pero le preocupaba ver a Sasuke así.

El moreno sólo giró hasta darle la espalda. - ¿De qué hablas?, me da igual lo que haga ese idiota. – Hinata suspiró sabiendo que aquello no era cierto, lo extrañaba, estaba segura de ello.

Se acercó hasta el moreno, luego, con su pequeña mano izquierda tomó la derecha de él logrando que el Uchiha la mirara fijamente, sus ojos se notaban vacíos. – Quiero que confíes en mí Sasuke-kun, no quiero que te guardes todo para ti. – Susurró preocupada, el Uchiha apretó el agarre de sus manos tratando de mantener la compostura.

Soltó un pesado suspiro. – En estas fechas siempre buscaba algo que hacer, nunca me dejaba en paz, era un idiota molesto. – La Hyuuga sonrió levemente. – Pero en mi interior agradecía que no me dejara en paz, lo último que quería era estar en mi habitación recordando el pasado. – La chica a su lado bajó la mirada.

¿Por qué tanto misterio con su pasado? - ¿Sabes?, y-yo… enserio quiero saber de tu pasado, ¿Qué sucedió, Sasuke-kun? – El moreno se le quedó mirando fijamente.

– Algún día te lo contaré. – La chica asintió más aliviada, por lo menos Sasuke intentaría abrirse a ella.

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Ese día se había despertado de buen humor, como había programado tenía una cita con Sakura y debía tratar de no arruinarla. Organizó su habitación, recogió la ropa sucia y desayunó cereales, su madre lo había visto como si aquello que le sucedía a su hijo era algún trastorno de personalidad ya que Naruto no era para nada organizado, y cuando desayunaba se servía ramen instantáneo.

En fin, cuando se le hicieron las 2 de la tarde fue hora de partir, con su chamarra naranja y jeans oscuros partió de casa alegando que llegaría en la noche, en el trayecto encontró a varias personas en las calles, por la época de invierno que empezaban a vivir todos se armaban con sus abrigos y bufandas.

Suspiró al ver un grupo de niños pequeños, donde dos resaltaban en particular.

Un pequeño de cabello castaño y otro de cabello rojizo, ambos peleaban y se llevaban la contraria pero a la final terminaban riendo y dando tregua.

Sonrió ante aquello.

¿Cómo estaría Sasuke?, mentiría si dijera que no lo extrañaba ¡Claro que lo extrañaba!, era su mejor amigo, su hermano y aún no se acostumbraba a no dirigirle la palabra. ¿Cuánto más debía soportar?, ¿Debía ser él quien debía dar el primer paso?, ¿Qué debería hacer?

Él quería que todo fuera como era antes, claro, ahora con la diferencia de que tenían a las chicas que les gustaban a su lado.

Sonrió, una brillante sonrisa al pensar que hoy sería el día.

¡Le diré a Sakura-chan que sea mi novia!,¡Quiero hacer nuestra relación oficial-ttebayo!

No se fijó en que ya había llegado a su destino sino hasta que vio a la Haruno llamarlo, esta le miraba extrañada.

- ¡Naruto! – La miró fijamente, se veía hermosa con ese vestido blanco y su suéter rojo.

Sonrió. - ¡Sakura-chan! – La chica sonrió. - ¡Te ves hermosa-ttebayo! – Ella se sonrojó desviando la mirada al instante.

– Gracias. – Susurró.

Él también se sonrojó, no se acostumbraba a la Sakura amable aún, todavía le era difícil recordarse a sí mismo de que ella ya no veía a Sasuke sino que lo veía a él.

Su corazón se agitó ante eso. Por fin, por fin Sakura lo había notado. - ¿Vamos?, no quiero perder tiempo valioso junto a ti, Sakura-chan. – La chica le miró avergonzada, pero aun así sonrió asintiendo.

Ella se colgó de su brazo mientras empezaban a caminar hacia alguna cafetería.

Hoy era un gran día, estaba feliz de compartir con ella un momento así, y deseaba que éste durara por siempre.

Quiero estar así con Sakura-chan por siempre, sólo me falta el teme para completar mi felicidad.

Pensó confiado en que pronto sería el momento de arreglar las cosas con su viejo amigo y hermano.

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Después de darle algunas vueltas al lugar pensaron que sería bueno descansar, Sasuke quería cumplir el deseo de Hinata por lo que la llevó a aquella cafetería tipo cosplay donde más de una vez habían tenido una cita.

Al entrar se sentaron en una de las mesas apartados de los demás clientes, Hinata sonreía mientras miraba el lugar.

Mi primer cita con Sasuke-kun fue aquí, me alegra estar de nuevo aquí aunque ahora si es una cita verdadera.

Su perla mirada se clavó en el Uchiha, éste veía desinteresadamente la carta de postres buscando algo que fuera comestible y no produjera diabetes.

Al percatarse que la Hyuuga le miraba fijamente también la miró, ambos, sintieron una especie de conexión con sus miradas, se sonrieron levemente. – Hinata… - La chica tornó su total atención a él, aunque, era obvio que ya la tenía. – Te ves hermosa.

El sonrojo en la Hyuuga fue inmediato.

¿Sasuke le dijo eso?

¿Era enserio?

Sintió su corazón palpitar a mil, bajó la mirada avergonzada mientras llevaba ambas manos a su pecho. – Gra-Gracias. – Susurró sintiendo un gran esfuerzo el que saliera su voz. – T-Tú t-también, Sa-Sasuke-kun… - El Uchiha sonrió levemente al ver a la chica de aquella forma.

Me gustan todas tus facetas, puede ser frágil y fuerte a la vez, tímida y valiente, tierna y graciosa… ¿Qué más sorpresas guardas Hinata?, he quedado prendado de ti y todo lo que eres.

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Cuando terminaron de ver tiendas y comer una que otra golosina Hanabi tuvo la idea de ir al famoso café cosplay donde se reunieron la primer vez los cuatro, no se negó ya que siendo sincero le era imposible negarle algo a esa niña.

Caminaron a la cafetería despacio, Hanabi al ver que no había tema de conversación decidió que era hora de sacar el tema que la había tenido ansiosa desde hace unos días: la víspera de navidad.

Sonrió levemente, el mayor no lo notó.

– Tal vez padre se vaya de viaje, será muy aburrido pasar la navidad sola. – Se quejó la pequeña, Itachi le miró interesado.

– Pero, tus hermanos estarán contigo Hanabi. – La pequeña negó.

– No creo Itachi-sensei, Nissan debe de tener planes y Neesan ella tal vez tenga una cita con Sasuke-nii. – Suspiró abatida. – Todos me dejan de lado por ser menor… - El mayor suspiró al verla así.

No quería ver a Hanabi triste, ella era una niña alegre y sonriente. – Si ese día no tienes nada que hacer te puedo llevar a comer pasteles, ¿Te parece? – La pequeña le miró con ojos centelleantes, chispitas de emoción salían de ellos.

- ¡Nada me haría más feliz que eso sensei! – El mayor sonrió.

– Es una promesa. – La pequeña miró sorprendida al mayor y como éste acercaba su dedo meñique a ella, sonrió levemente cruzando el dedo del mayor con el suyo.

– Prefiero el término cita. – Itachi empezó a reír bajo mientras acariciaba la cabeza de la pequeña.

– De acuerdo, tenemos una cita. – Hanabi asintió satisfecha.

Estaba feliz, su plan de tener una cita con Itachi progresaba y la verdad le emocionaba la idea de pasar navidad junto a su sensei, haría lo que fuera por estar con él.

Ése día sería especial.

Ambos siguieron su trayecto hacia el café cosplay, estando allí pudieron encontrar con sorpresa a Sasuke y Hinata quienes comían bollos calientes y té.

Se acercaron hasta ellos, ambos les miraron un poco sorprendidos, de inmediato la mirada del menor de los Uchiha se posó en la menor de las Hyuuga. Ésta negó levemente con la cabeza, ella no había planeado encontrárselos allí.

- ¿Dónde estaban, Sasuke? – Preguntó el mayor frunciendo un poco el ceño.

El menor de ambos bufó.

Y él que planeaba tener una cita tranquila con Hinata. – Por ahí. – Fue su vaga respuesta, Itachi frunció aún más el ceño ante aquello ¿Acaso se burlaba de él?

– No bromeo Sasuke, no deberías irte así no más. – El moreno menor le miró con una ceja arqueada.

– No necesito una niñera Itachi, puedo cuidarme solo. – El mayor bufó. – Además. – Sasuke tomó la mano de Hinata haciendo que ésta se sonrojara y baja la mirada evitando ver al mayor. – Estaba con mi novia. – La pequeña Hyuuga sonrió divertida.

Al parecer era hora de intervenir. – Parecen niños. – Ambos morenos la miraron con reproche, ¿Qué podía decir ella?, Hanabi era la niña. – No me vean así, ¿Por qué no nos sentamos y olvidamos el tema? – Suspiraron.

– De acuerdo. – Dijo el mayor sentándose en una silla frente a su cuñada, lo mismo hizo la pequeña. – Entonces… ¿Sobre qué hablaban? – Preguntó la pequeña. Hinata se mantuvo inmóvil, le daba vergüenza levantar la mirada y saber que Uchiha Itachi la miraba.

No con aprecio.

Tal vez con odio, o celos.

Estoy segura de que ahora Itachi-san me odiará más.

Suspiró.

¿Por qué estas cosas le pasaban a ella?, aunque no se arrepentía, el tiempo que estuvo a solas con Sasuke fue más de lo que podría haber pedido.

Sonrió sintiendo el agarre de sus manos aún más fuerte.

Desearía que Sasuke-kun no me soltara nunca, sus manos son tan cálidas… Sasuke-kun es cálido.

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Neji se sentía inseguro, celoso, hasta un idiota al imaginar todo lo que sus amadas primas y hermanas menores estarían haciendo con esos dos Uchihas, ¡Odiaba esperar!, había estado dándole vueltas a la casa por dos horas y según su reloj pronto serían las 19:00 pm y su padre llegaría a las 21:00.

¡¿Qué le diría si ellas aún no llegaban?!

"Están en una cita doble"

¡Claro!, y con eso sería suficiente para que su padre enloqueciera y tratara de localizar a ambas hermanas.

Suspiró cansado. Se sentía viejo y eso que sólo tenía 18 años.

El timbre de la gran casa resonó por todo el lugar, escuchó los pasos en el pasillo de tacones por lo que supuso era su Nana. – Bienvenida. – Escuchó un chillido por lo que decidió levantarse del sillón y salir de la sala hasta el corredor.

Lo que vio lo dejó impactado. – Hi-Hinata… ¡¿Hinata-sama?! - El grito que pegó y su cara fue como de fotografía, en la entrada de la mansión Hyuuga con una sonrisa divertida y una mujer espantada a su lado se pudo ver a la que por un momento creyó que era su prima. – Su cabello… ¿Qué pasó? – Ella negó levemente.

- Menya zovut Shion *Me llamo Shion* Dijo la rubia viendo fijamente al castaño.

Éste le miró sorprendido.

¿Qué estaba sucediendo?

¿Quién era esa chica tan parecida a Hinata? Y ¿Por qué estaba allí?

Fuera lo que fuera había algo que no le cuadraba, algo no estaba bien.

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Después del "emotivo" encuentro en el café cosplay decidieron que era hora de partir, ambas chicas estaban seguras de que su padre no tardaría en regresar y que su hermano mayor los estaba esperando en la puerta de su casa hasta que decidieran aparecer.

Al salir del local Hanabi sin perder el tiempo se pegó al mayor tomando la mano de éste, Itachi no la soltó alegando que había mucha gente y así evitaría perderla. Hinata sonrió emocionada, su pequeña hermana no se rendía para nada, ella amaba a Itachi y Hinata admiraba la persistencia de su pequeña hermana, el como ella no se rendía por acaparar toda la atención de aquel hombre de 21 años.

Sasuke sonrió burlón, su hermano enserio era un pedófilo de primera, además, ¿Qué era esa tonta excusa? "No te sueltes, no quiero que te pierdas entre las demás personas Hanabi" ¡Ja! Que mentiroso.

Pero el no quedaría atrás, no, por ello fue que decidió tomar la mano de la morena entrelazando sus dedos y logrando sacar aquel sonrojo en su mejillas, les gustaba como se sonrojaba.

Sonrió de medio lado mientras recibía una avergonzada sonrisa de la morena, sus ojos claros brillaban dejándole ver emociones, las mismas que él sentía.

Me siento un idiota.

Pensó al sentirse tan cursi de sólo pensar en ella.

Estoy jodido.

Sonrió, sí, lo estaba, estaba jodido por ella.

En el trayecto prefirieron guardar silencio, aunque, Hanabi era la excepción ya que se encontraba muy emocionada hablando con el mayor sobre las vacaciones de invierno. Ambos morenos recordaron que esa sería su última semana de instituto antes de año nuevo y que ya no se verían más por lo menos en clases.

Se vieron de reojo, Hinata quería verlo en las vacaciones pero ¿Cómo debía decirlo?

"Tengamos otra cita"

Tal vez sería una buena opción. Sonrió dándose fuerzas a sí misma, le diría a Sasuke que salieran de nuevo en el momento en que partieran ambos morenos.

No supo cuánto tiempo divagó en sus pensamientos, pero, cuando el auto se detuvo y posó su clara mirada en la ventana vio su casa.

Suspiró sabiendo que ésta sería la despedida, vio de reojo a su compañero, éste le miraba fijamente como si tratara de decirle algo. – Sasuke-kun. – Susurró, éste pareció sorprenderse un poco al verla hablar, tal vez ambos pensaban lo mismo.

– Vamos Neesan, es hora de irnos. – Dijo la pequeña interrumpiendo el momento de la pareja.

– S-Sí. – Susurró ésta abriendo la puerta del auto. – Me divertí mucho hoy Sasuke-kun, gracias. – El moreno asintió viendo cada movimiento de la Hyuuga, el cómo salía del auto, cerraba la puerta y le miraba desde afuera, también, como se daba la vuelta y caminaba hasta su casa junto a su hermana pequeña hasta posarse en la entrada.

Esperaron hasta ver cómo les abría el castaño, Neji, éste se miraba bastante serio cosa que les pareció extraño pero que decidieron ignorar al ver como entraban los Hyuugas a su casa.

Itachi suspiró. – Vamos a casa, Sasuke. – El moreno asintió sin despegar la mirada donde segundos atrás estuvo su novia, algo no andaba bien, estaba seguro de ello.

Bufó ante aquel sentimiento. – Vamos. – Dijo, y así el auto arrancó, por si las dudas llamaría a Hinata más tarde.

De todas formas había olvidado pedirle otra cita.

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Cuando ambas se bajaron del auto y caminaron hasta la puerta de la Mansión Hyuuga la menor de ambas tocó el timbre un poco enérgica, se encontraba tan feliz a raíz de aquella cita que rogaba porque ya fuera mañana y poder verlo de nuevo con la excusa de que le daría clases.

No tardó mucho en abrirse la puerta dejando ver a su hermano-primo con una seriedad palpable. – B-Bienvenidas. – Ambas sonrieron.

– Estamos en casa, Nissan. – El castaño asintió.

– Suba un momento a su habitación Hanabi-sama, Hinata-sama venga conmigo por favor. – Ambas asintieron extrañadas por la actitud de su primo, ambas entraron, Hanabi como ordenó el castaño subió a su habitación con la excusa de quitarse esas ropas y tomar un baño.

Hinata en cambio siguió a Neji quien la guió hasta el pasillo. - ¿Qué sucede Nissan? – Preguntó contrariada ante el misterio y la seriedad que mantenían el rostro de Neji. Éste se detuvo girándose hasta posar su clara mirada en ella.

– Tenemos un problema Hinata… - Susurró sintiendo que esa situación se salía de sus manos. Hinata se extrañó aún más.

- ¿A qué te refieres? – Preguntó.

- ¡Neji! – El llamado por parte de una voz femenina logró llamar la atención de ambos, Neji posó su mirada en la azabache, ésta le miró no entendiendo qué estaba sucediendo.

– Hay una chica en la sala que dice querer ver a Hiashi-sama. – Hinata sintió un escalofrío recorrerle, entonces, de forma apresurada pasó de largo a Neji en busca de la chica.

Escuchó un leve tarareo que provenía desde la sala de estar por lo que sin pensarlo dos veces corrió hasta el lugar. Sus ojos se abrieron de par en par al ver lo que veía.

Frente a ella estaba una chica, rubia, ésta levantó su mirada dejando ver aquellos ojos plata que tanto distinguían a su familia.

Entonces lo supo, era real, estaba allí, ella era… - Shion… - Susurró perpleja viendo a la chica de cabellos rubios, ésta sonrió.

- ¡Hinata! – Soltó la chica, por fin la conocía, después de tantos años añorando verla, por fin estaba frente a ella. – Ho… ¿Hola? – Trató de saludar en el idioma de su hermana.

Hinata no lo podía creer.

Su peor temor, Shion estaba allí, en la sala de su casa sonriendo alegremente.

Se preguntó mentalmente, ¿Cuáles eran las intenciones de la rubia?

Tragó grueso. Esto no me lo esperaba…

¿Qué harías tú, Sasuke-kun?

Se preguntó mentalmente deseando saber qué hacer en un momento como ese porque a ella no se le ocurría nada, absolutamente nada.

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Sintió que el aire le faltaba, hasta se vio con señales de tener un desmayo pero trató de tranquilizarse lo mejor posible.

Shion aún la veía con una sonrisa, la chica se había levantado de su puesto para acercarse hasta ella y sonreír ampliamente. - *¡Eres tú!, ¡Eres tú!, hace mucho que deseaba conocerte Hinata.*
- Soltó emocionada la chica rubia mientras se posaba frente a la morena.

Hinata no supo si aquello que había dicho la chica era algo bueno o malo.

¿Por qué no aprendí ruso?

Se regañó mentalmente viendo como la rubia que se encontraba frente a ella decía oraciones en su idioma natal algo que la dejaba aún más nerviosa. – D-Disculpa, S-Shion-san. – La rubia dejó de hablar para posar su mirada perla en ella. - ¿Qué haces aquí? – Preguntó, la chica le miró sin entender.

- *Ella preguntó, ¿Por qué estás aquí?* - Intervino Neji quien se encontraba parado tras Hinata.

La rubia frunció el ceño al ver al castaño. - *Quiero conocer a mi padre y a mi hermana, ¿Está mal eso?* - El castaño también frunció el ceño ante la actitud de la chica.

– Dice que quiere conocer a su padre y también conocer a su hermana. – Hinata vio con sorpresa al castaño, éste al notar la mirada de la morena arqueó una ceja extrañado. - ¿Qué? – Preguntó un tanto indignado.

- ¿Desde cuando hablas ruso Nissan? – Éste suspiró.

– En la universidad me dieron a elegir tres idiomas para aprender, elegí Inglés, Francés y ruso ¿Contenta? – Hinata hizo un puchero. – Hinata… ¡Hay cosas más importantes que lo que yo haga!, ¡Tenemos en la sala a una desconocida que se autoproclama hija de Hiashi! – Hinata se tensó ante el regaño del castaño.

– L-Lo siento. – Se disculpó levemente sonrojada. – Entonces… ¿Qué haremos Nissan? – Éste suspiró no sabiendo que decir, él también estaba sorprendido por aquella repentina aparición.

- *¿Nissan?, ¿Eres hermano de Hinata?, entonces… ¿Eres mi hermano?, ¡No puede ser!* - Soltó la rubia indignada, el castaño la fulminó con la mirada.

- *Soy primo de Hinata, ¡ah!, y a mí tampoco me agrada ser familiar tuyo rubia* - La rubia le vio molesta, ¡Era increíble lo maleducado que podía ser ese chico!, lo odiaba, en definitiva lo odiaba.

Hinata se sintió incómoda ante las múltiples miradas que se enviaban Neji y Shion, sin duda se estaba perdiendo parte importante de la conversación.

Suspiró. – N-Nissan. – El castaño posó su mirada en ella, aún se veía molesto cosa que en verdad no entendía. - ¿Sobre qué hablan? – Preguntó avergonzada, no es que fuera chismosa o algo por el estilo pero le era bastante incómodo verlos hablar en otro idioma y no saber sobre qué.

Neji bufó. – Esta chica no me agrada Hinata. – Soltó. - ¿Quieres que llame a seguridad y que la saquemos de aquí? – Hinata vio con total sorpresa a su primo-hermano, en verdad le sorprendía aquella faceta de Neji ya que eran contadas las veces en las que el castaño perdía aquella seriedad.

– ¡Nissan! – Reprendió. – No podemos hacer eso… ella tiene el mismo derecho de nosotros a estar en esta casa además… ella necesita ver a padre. – El castaño gruñó inconforme con la decisión de su prima.

- *Hiashi-sama no está así que tendrás que esperar rubia* - La chica viró el rostro, aquello molestó aún más al castaño. - *Molesta* - Gruñó entre dientes. Enserio, apenas y la conocía y sentía que no podría soportar más a esa chica.

Hinata suspiró de nuevo. Esa situación se complicaba. – No puede ser… - Y por si fuera poco sintió que le faltaba el aire, sintió que en cualquier momento caería desmayada. – Neesan… ¿Quién es ella?, y ¿Por qué se parece tanto a ti? – Preguntó la menor entrando en escena con su pijama de mostacho.

Los tres mayores giraron a ver a la menor, Shion con curiosidad, Neji con impresión y Hinata, bueno, Hinata la miraba como si fuera un fantasma. –Ha-Hanabi-chan… - Susurró entre tartamudeos, lo que menos había deseado es lo que sucedía.

- *¿Quién es ella?* - Preguntó Shion, a Neji le pareció irónica la pregunta ya que la menor había preguntado lo mismo.

- *Es Hanabi, tu hermana menor rubia.*- Respondió el castaño sin una pisca de respeto hacia la extranjera.

- *¿Hermana menor has dicho?, ¿E-Ella es mi hermana menor?* - El castaño suspiró.

- *Sí, y no hagas nada extraño, Hanabi no es como Hinata ella… * - Titubeó el castaño. La menor frunció el ceño.

- ¿Yo… qué?, habla Nissan. – Tanto Neji como Hinata vieron con horror a la menor. – Sí, entendí lo que dijeron o bueno parte de lo que dijeron, ¿Me pueden explicar qué es eso de hermanas? –

Mierda. Ahora sí que estaban jodidos, ¿Dónde se había metido Hiashi cuando lo necesitaban?

Regresa pronto, padre.

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Cuando llegó a la puerta de su casa el reloj de su muñeca marcaba más de las diez de la noche, se le había hecho bastante tarde, esperaba que sus hijos estuvieran bien, hasta sentía ansiedad por verlos y recibir un cálido abrazo de cada uno de ellos.

Al tocar el timbre lo recibió Kana, la Nana de sus hijos, ésta tenía una cara de clara preocupación cosa que en verdad le extraño. – Bienvenido, Hiashi-sama. – Asintió al saludo. – Tenemos problemas Hiashi-sama. – Susurró la mujer cerca de él. Arqueó una ceja extrañado.

- ¿Qué clase de problemas? – La mujer dirigió de forma inmediata su mirada al pasillo. – Kana, ¿Sucede algo? – La mujer asintió sin despegar la mirada del pasillo.

– Hiashi-sama, sus hijos… están en la sala y están acomañados por Shion-sama. – Sintió que la sangre se le congelaba, vio con sorpresa a la mujer buscando algún indicio de que aquello que ésta decía era una broma pero no, la mujer hablaba enserio.

- ¿Es una broma? – Ésta negó levemente. - ¿Todos están allí? – Esta vez la mujer asintió, tragó grueso ante aquello. – No puede ser… - Susurró. Se despojó del abrigo que traía puesto en pocos segundos entregándoselo a la mujer a su lado, dejó caer al suelo su portafolio de oficina y caminó apresuradamente por el pasillo hasta llegar a la sala de estar, cuando se posó bajo el arco marfil pudo ver como sus hijos se encontraban sentados en el gran sofá de la habitación, todos al verlo llegar posaron sus miradas en él y claramente cada uno expresaba diferentes emociones.

Neji lo miraba con alivio, seguramente estaba en apuros.

Hinata lo miraba con cariño, con deseo, con miedo, seguramente quería correr a él y esconderse en su regazo.

Hanabi lo miraba con reproche, con recelo, se veía bastante molesta, tragó grueso al pensar en lo difícil que sería tratar con ella.

Y por último Shion, la chica rubia que podía hacerse pasar perfectamente por Hinata si no fuera por esa larga cabellera clara lo miraba con admiración, lo veía como si fuera Santa claus entregándole el regalo pedido a un niño, ésta se levantó y caminó de manera lenta hacia él como si con un movimiento demasiado salvaje lo hiciera desaparecer.

- *Pa-Padre… * - Susurró la chica, parecía al borde del llanto, se encontraba muy feliz.

Sonrió de medio lado ante aquello. – Shion… - Susurró.

– Entonces es cierto. – Cortó Hanabi llamando la atención de todos. – Ella… es tu hija. – La pequeña le miraba fijamente, ahora no sólo era reproche también se podía ver algo de odio. – Eres un mentiroso, ¡Engañaste a mamá!, ¡¿Cómo pudiste?! – Hinata se levantó de golpe abrazando a la pequeña castaña por la espalda.

- ¡Tranquilízate Hanabi-chan!, nosotras no podemos juzgar a papá además… Shion no tiene la culpa de nada. – La pequeña se soltó de la morena dándole un empujón en el trayecto.

– No lo cubras Neesan, ¡Lo que hizo es imperdonable!, ¡Nos engañó!, ¡A todos!, ¡También a mamá! – Gritó la castaña hecha una furia. Se giró a verlo, había mucho resentimiento en esa perla en infantil mirada. – Mentiroso, ¡Te odio! – Gritó partiendo de la gran habitación hacia las escaleras teniendo como ruta final su habitación.

Todos vieron con impresión a la pequeña, Hinata bajó la mirada cabizbaja sintiendo la presión en su pecho. – Y-Yo… iré a hablar con ella. – Susurró, dicho esto empezó a caminar de forma lenta hacia el segundo piso con intensión de ver a su hermana menor.

Neji suspiró, Shion sólo vio todo con curiosidad, y Hiashi, él sintió que su vida perfecta empezaba a desmoronarse poco a poco.

No tengo perdón Hana pero aun así deseo que me perdones.

Pensó el hombre mayor viendo por donde partieron sus hijas, luego, con la mirada le rogó a Neji que los dejaran solos. Éste suspiró mientras se retiraba, ahora sólo estaban ellos dos.


¡No tengo perdón!, enserio lamento mucho el haberlos abandonado y haber dejado en espera la historia ¡No quería! pero estoy sin internet y pues no he actualizado por ello u.u espero entiendan.

Pues quería hacerlo más largo pero eso significaría dejarloas esperando más lo que no me parece muy justo, espero les haya gustado. ¿Qué les pareció Shion?, xD la verdad ella me gusta y no quiero que sea mala pero creo que causará algunos problemas de aquí en adelante xD en fin, ¡Gracias por leer y comentar!, ¡Los adoro!, ¡Son los mejores!,

See you!

Eyesgray o Lider-sama.