Aquí está el siguiente capítulo:

Diego:

Cuando cometes un mal acto, piensas que huir de él es lo mejor. Después piensas en lo que hiciste y en las consecuencias. Y te das cuenta de que para remediarlo, tienes que afrontarlas. Yo hice eso despues de reflexionar.

Al día siguiente, Diego se levantó antes que los demás. En su mente tenía preparado un plan para solucionar todo. Decidíó que, ahora que lo veía, solo remediaría lo que hizo afrontando las consecuencias.

Y nada ni nadie lo iba a parar.

Como los piratas sabían el camino, decidió tomar otro, el cual fuera menos llamativo, para darles la sorpresa a los malvados. Este camino era más engañoso y oscuro que cualquier otro que él hubiera tomado. Aún así, lograba evitar las trampas del bosque con menos facilidad que antes, pero era con facilidad.

En la noche había hecho un plan: Se levantaría antes que los demás, iría hacia el bosque, tomaría un camino sorpresa para llegar a la aldea y ahí sorprendería a los malvados piratas. Explicaría la verdad, les diría que fue un engaño la causa de lo que pasó y después afrontaría las consecuencias de sus actos, para no quedar mal frente a sus amigo y listo. Todo resuelto.

Antes de que se diera cuenta había llegado al límite, el cual era la diferencia de espacio de la aldea a donde él se había alojado. Digamos que, lo que para nosotros es la frontera, el límite era lo mismo para Diego y los demás. Diego respiró profundo, pues sabía que , al llegar al límite, tendría dos opciones: 1) Ir hacia adelante dirigiéndose a la aldea o 2) Ser un Sid (lo que para nosotros es ser Gallina), y regresar a su refugio.

Hace algún tiempo habría escogido la segunda de sus opciones, pero ahora iba decidido, e iría hacia adelante. Tomaría la segunda opción y, como se había dicho antes a si mismo, afrontaría las consecuencias.

Volvió a respirar hondo, pensó en los buenos momentos de toda su vida, desde que era pequeño hasta ahorita y, armándose de valor, avanzó hacia lo que hace un tiempo era su hogar,pero que había abandonado para escapar de la verdad.

Ahora no había marcha atrás, había tomado una decisión y armado un plan. E iba a cumplir ese plan ahora mismo, al entrar apenas un centímetro a la aldea.

Lamento que sea corto, pero tengo dejado lo demás para después.