LECHE CON GALLETAS
Había llamado dos veces a Ranma, pero no me contestaba. Estaba en mi habitación haciendo mi maleta, literalmente arrojando algunas prendas con rudeza. Kenjio esperaba por mí abajo junto a mi padre y Nabiki. Después de tanto rogar y tanto protestar, no me dieron la razón. Mi padre estaba demasiado preocupado por mí y decía que estaría más segura si estaba a lado del señor antipatía. También había dicho que quería que ellos vinieran conmigo ya que si yo corría peligro, no quería que ellos también lo corrieran. Pero Kenjio me aseguro que solo me querían a mí –algo demasiado bizarro- también había prometido mantener a salvo a mi familia, los mantendría vigilados con su gente. Para suerte y dicha de Nabiki, le había hecho escoger entre algunos de sus compañeros para que la cuidara, mostrándole algunas fotos. Ella no dudo en escoger al más apuesto.
Listo, no empaque mucho, no me quedaría por siempre. Ya que Ranma no me contestaba, decidí mandarle un mensaje de texto "necesito hablar contigo urgente, no te va a gustar lo que te tengo que decir, a mi no me agrada nada" resople y metí el celular en mi bolso. Antes de cerrar la puerta mire mi habitación, aun no me había familiarizado mucho a ella, y ahora la deja para irme a un nuevo lugar con alguien que no me agradaba.
Baje los escalones y encontré a mi padre al final de la escalera. Me miro preocupado y triste, debió ser gracias a mi aspecto facial, no estaba nada complacida. Sin decir nada baje y quede frente a él. no sabía si abrazarlo o no, no sabía que decir.
-Akane ¿entiendes lo delicada que es la situación? Yo aún no creo que sea cierto, pero así pasa en ocasiones, y por desgracia nos está pasando a nosotros – soltó un suspiro y cerró los ojos, de repente vi como envejeció diez años más, debido a la preocupación y estrés – no se porque pasan estas cosas, estoy tratando de averiguarlo por mi cuenta, pero no encuentro una razón –
-Es tan… injusto – murmuré. Tener que alejarme de mi familia era un golpe duro. Pero no dejaría que algun psicópata se saliera con la suya y nos destruyera.
Mi papá seco una lagrima de mi mejilla con su pulgar. Me sorprendí ya que no me había dado cuenta de que estaba llorando. Me acerco a el y me abrazo fuerte. Quise reprimir los sollozos pero era algo imposible.
-Prometo ir a visitarte siempre que sea seguro, juro que no dejare que nada malo le pase a mi pequeña – dijo apretándome a su cuerpo.
-¿Por qué yo papá? ¿Qué hice? – gruñí mientras las lágrimas caían.
-A veces no tenemos las respuestas, pero prometo que nada te pasará y averiguaremos porque nos han hecho todo esto –
Nabiki apareció junto con Kenjio. El caminaba despreocupado con sus manos en los bolsillos, sus ojos verdes se posaron en mí, no hizo ningún gesto de compasión ni preocupación. Parecía tan… normal. Me seque las lágrimas y me separe de mi papá. Mire a Nabiki, ella mordió su boca y arrugo su frente. Me abrió los brazos y corrí hacia ella.
-Eres mi hermana pequeña, y cuando naciste te hice una promesa ¿sabes? – ella se separó de mí y me miro con ojos vidriosos – te prometí que le patearía el trasero a cualquiera que se metiera contigo.
Reí entre sollozos. Kenjio llevo mi maleta al auto y se despidió de mi familia asegurando que me protegería. Cuando nos fuimos, iba ausente en el auto, mi mente estaba en otro lado. Pensaba en mamá, pensaba en lo injusto que era todo, en que las cosas malas no les pasaba a las personas buenas. ¿Por qué nosotros? Recuerdo cuando mi mamá y yo pasábamos la tarde juntas viendo la televisión o comiendo galletas preparadas por ella, deliciosas galletas. Y me decía que cuando uno se sentía mal, siempre el remedio era galletas y leche tibia. Ahora me sentía pésima, y no había quien me diera galletas y leche tibia. Me acurruque en el asiento. Sentía la mirada de Kenjio sobre mi en varias ocasiones, pero no me decía nada, respetaba mi silencio, respetaba mi dolor. Al cabo de un momento mi celular comenzó a vibrar. Abrí mi bolso y vi la llamada de Ranma. Conteste rápidamente.
-Ranma – dijo soltando un suspiro. Mi aliento se entrecortaba, tenía ganas de llorar. Escuchar su voz era un aliento de vida para mí, en momentos tan duros.
-¿Akane? ¿Qué sucede? Lo siento nena, estaba ocupado hace un rato ¿dime que pasa? ¿Estás bien? – sonaba un poco alterado, su respiración no era normal ¿había pasado algo malo? Cerré los ojos y le conté lo sucedido, el me oía con calma, nunca me interrumpió y en ocasiones podía oír como murmura alguna mala palabra.
-¿Estas con el ahora? – su voz sonaba disgustada. Mire de reojo a Kenjio, este había parado en un semáforo. No me miraba.
-Si ¿Por qué? Se que esto es injusto, pero no quiero que te preocupes – trataba de hablar lo más bajo posible, aunque en un carro, era obvio que Kenjio escucharía.
-Quiero que me pases con el Akane –
-¿Qué? Pero… -
-Por favor Akane – me interrumpió. Tomé aire y valor.
-De acuerdo – murmuré. Carraspee mi garganta atrayendo la atención de Kenjio. Me miro intrigado y señale el teléfono – Es Ranma, quiere hablar contigo –
-Oh ¿es Ranma? Cual… ah si tu novio, ¿Por qué quiere hablar conmigo? – arranco de nuevo y giro en la esquina, estábamos llegando a su casa al parecer. Podía ver a lo lejos una villa.
-No lo sé, pero dice que quiere hablar contigo. Contéstale – le alce el teléfono, el hizo un sonido de disgusto, no tomó el teléfono.
-Si quiere hablar conmigo, que saque una cita –
Puse los ojos en blanco mientras soltaba un suspiro. No estaba de humor, quería que hablara con el para que se calmara, sabía que Ranma estaba muy preocupado y podía llegar a ser muy insistente.
-Si no quieres verlo esta noche tocando tu puerta será mejor que le contestes – volví alzar el teléfono con afán. El rodo los ojos y tomo el teléfono con mala gana.
-Aquí Kim – alzo sus cejas mirándome, como diciéndome ¿contenta? No dejaba de mirarlo ¿Qué le estaría diciendo Ranma? –No chico, imposible. Eso es algo confidencial, no me importa que sea tu novia, es mi responsabilidad mantenerla a salvo… - Kenjio soltó una risa, pero esta no llegaba a sus ojos – Absolutamente no, oye, eso no es discutible – Kenjio me miro arqueando una ceja, sorprendido al parecer – No creo que a su padre le agrade eso. Está bien, solo eso, pero tendrás que traerla a mi casa o te meterás en problema, no puedes meterte en asuntos de la ley. Claro que no la estoy privando de su libertad. De acuerdo, te mandare la dirección en un mensaje – Kenjio me devolvió el teléfono sin mirarme. Entro a la villa.
El guardia lo miro y saludó cordialmente. Alzo la ceja y me miro, Kenjio se dio cuenta de su gesto y soltó una risa negando con la cabeza.
-¿Ranma? – pregunte con algo de temor ¿estaría molesto?
-Prométeme que si se trata de pasar de listo contigo me lo dirás – no sonaba tan molesto, parecía tranquilo, pero al mismo tiempo triste. Solté una risa nostálgica, lo extrañaba.
-Lo prometo, además, se defenderme –
-Te amo – dijo en un susurro – No dejaré que nadie te haga daño, y no dejaré que Kenjio se haga cargo de ti. Tu eres mi novia, y yo tengo que estar pendiente de ti, no él.
-Solo hace su trabajo, a mí tampoco me gusta pero… - le eché una mirada a Kenjio, este apretaba sus labios para no reír. Y me miro con aire ofendido.
-Mañana iré por ti temprano. No sabes cómo quisiera que estés aquí – dijo soltando un suspiro, sonaba derrotado.
-¿Estas bien? – pregunté. Ranma no respondió en ese momento, oí como tomaba algo y lo dejaba sobre la mesa ¿de la cocina? No lo sabía parecía estar haciendo algo.
-Sí, no es nada malo, pequeños inconvenientes nada más. Solo sé que te necesito aquí y ahora conmigo – su voz sonaba tan desgastada. Quería correr y dejar a un lado a Kenjio y su estúpida ley, correr a brazos de Ranma y quedarme a su lado, protegiéndolo de cualquier cosa que le estuviera pasando.
-Desearía estar contigo, si tienes algún problema, no dudes en contármelo. Para eso estoy a tu lado, para apoyarte – murmure. Pude notar que sonreía, lo conocía bien.
-Mañana te secuestro ¿me meteré en problemas? – cambio su tono a uno más juguetón, no pude evitar sonreír.
-No lo sé, pero me haría muy feliz – trataba de no decir mucho frente a Kenjio. Llegamos a un garaje, su casa era de dos pisos, algo moderna. Las paredes de blanco y plomo, las ventanas eran oscuras. No tenía ni una pinta de que alguna mujer viviera allí, solo había césped, no habían plantas en la entrada.
-Lo intentaré, ahora esto imaginándote en mi cama. Imaginarte a ti y a mi cama es una mezcla muy provocadora – murmuro travieso. Me sonroje al extremo, el cuerpo se tensó deliciosamente de solo pensar en Ranma encima de mí.
-Bien Julieta, es hora de que entremos a tu nuevo palacio – Dijo Kenjio matando mis pensamientos con Ranma.
-Ya llegamos Ranma, será mejor que cuelgue. Necesito dormir, estoy agotada – dije bajándome del auto.
-¿Akane? – su voz sonó casi apagada, casi en un murmullo.
-¿Si? – me detuve y me arrime al auto.
-¿Me quieres? – mi corazón se detuvo, todo mi ser se estremeció de ternura. A veces Ranma podía llegar a ser tan inseguro de sí mismo, pero al mismo tiempo se lo veía el hombre más seguro que había. Solo yo podía llegar a conocer todas sus facetas y temores.
-Cada día mucho más, te amo, no quiero que dudes de eso – dije con mucho cariño. Escuche el resoplido de su sonrisa.
-No quiero sonar como una niñita, me gusta escucharlo. Dios, no puedo creer que sea tan cursi –
-Eres adorable, y me encanta – tomé mi bolso y seguí a Kenjio al interior de la casa.
-¿Estarás bien? Mañana prometo ir temprano a recogerte –
-Estaré bien. Te esperaré mañana, duerme bien –
-Tú también, nos vemos nena – colgamos.
Kenjio encendió las luces del recibidor. La casa era amplia, pero poco amueblada. Había un gran espacio en la sala, solo había un sillón grande y frente a él una chimenea y un televiso encima, pantalla plana sobre la pared. El piso era de madera bien pulida y las paredes de color café con blanco. Al otro lado estaba la cocina, un mesón de mármol negro dividía la cocina con el comedor. Había una mesa grande y la cocina era moderna y muy bonita. Junto al comedor se vía una escalera de vidrio pegada a la pared, daba al segundo piso, no podía ver nada. Me quite los zapatos. Y entre siguiendo a Kenjio.
-¿Bien, que te parece? –
-Estoy muy cansada, ¿Dónde dormiré? – mi voz apenas era audible.
-Gracias a mí también me gusta mucho mi casa – entro y comenzó a quitarse la chaqueta y dejarla en el perchero junto con su cinturón de policía, ver su arma me ponía nerviosa. Alzo la mirada hacia mi mientras se sacaba el reloj y me indico el sillón - ¿Cómodo no? –
Lo mire aturdida por un segundo y luego mire el sillón - ¿Quieres que duerma allí? ¿Así es como tratas a tus invitados? – dije molesta.
-Dos cosas Akane, primero, no eres mi invitada, eres una víctima que tengo que cuidar y dos, el cuarto de invitados no tiene cama, a menos que quieras dormir en el piso. Lo cual sería incómodo y preferiría el sillón en tu lugar –
-¿Qué hay de tu cama? – solté enojada. El arqueo la ceja y me mostro una sonrisa lasciva - ¡No es lo que piensas! Quiero decir que duermas en el sillón y yo dormiré en tu cama –
Kenjio soltó una risa y avanzo hasta llegar al pie de las escaleras.
-Te aseguro que en mi cama no dormirás por muchas razones, la primera, es mi lugar sagrado. Además, yo trabajo muy duro para atrapar a los chicos malos, merezco el descanso adecuado. Te traeré unas mantas para que duermas a gusto – dicho esto subió las escaleras. Cerré los ojos buscando tranquilizarme, estaba furiosa con ese tipo.
Estaba ya cómoda en el sillón, Kenjio tenía razón, no era tan desagradable. Ya me había duchado en el baño de abajo y estaba lista para dormir. Encendí la chimenea ya que hacia un poco de frio. Me gire quedando de costado hacia ella y me puse a pensar ¿en qué momento cambio tanto mi vida? Mamá murió, me volví fría con los demás, conocí a Ranma, cambie mi manera de ver las cosas, y ahora, alguien me seguía para matarme. Mi vida subía y caía en torno pasaba el tiempo ¿Qué pasaría después? Extrañaba a mi mamá, extrañaba mi vida normal. Extrañaba cuando nos reuníamos a contar anécdotas de cuando éramos pequeñas a la hora de la cena. Extrañaba a mis amigos, extrañaba reír como antes. Hubo un tiempo en que había dejado de hacerlo, hubo un tiempo en que me encerraba en mi misma, aunque aún lo hago, pero no como antes. Gracias a Ranma, supere un poco mi dolor, pero no del todo. Ahora, me enteraba de cada cosa, y eso dolía mucho.
Me sentía fuera de órbita, quería volver el tiempo, quería mi vieja y aburrida vida. Aunque…
Solté un suspiro, y me odie a mí misma. Las lágrimas comenzaron aflorar en mis ojos. Sentía que todo era mi culpa, sentía que no merecía la pena, quería morir en lugar de mi mamá. Tal vez Ranma se hubiera casado con Shamppo y su papá fuera el hombre más feliz ya que su hijo unió dos compañías muy importantes. No quería pensar en eso, amaba a Rama, el me había devuelto a la vida, le estaba dando un significado nuevo. Lloré, lloré por mamá, lloré por papá, lloré por mis hermanas… lloré por Ranma. Y me quedé dormida.
-¡Despierta! – Me desperté de golpe aturdida, estaba entre los brazos de Kenjio. El me miraba preocupado, su rostro angustiado. Yo tenía las manos sobre su pecho, al parecer lo había estado golpeando. Toque mi rostro, estaba húmedo ¿habré tenido una pesadilla? No lo recordaba.
Murmure en voz baja, palabras incoherentes. Kenjio me soltó despacio, sin desprender su mirada de mí. Soltó un suspiro y pasó la mano por su rostro.
-No me dijiste que tenías pesadillas nocturnas – llevo sus codos a sus rodillas y miró el fuego y luego a mí.
Me acurruque en el sillón, las lágrimas seguían corriendo. Mi cuerpo estaba temblando. El sueño estaba viniendo a mí, mi mamá ensangrentada parada en frente de mí, diciéndome que corra, su rostro angustiado. Mi papá señalando que era mi culpa, dándome la espalda. Luego Ranma, mirándome con asco. Cerré los ojos al recordarlo y solloce.
-Hey – Kenjio se acercó a mí y paso su mano por mi hombro. Me tensé y pareció darse cuenta – No soy bueno consolando personas pero, ya se, espera aquí – se levantó y se dirigió a la cocina.
Al cabo de un momento regreso, en su mano tenía un vaso con leche. Se acercó a mí y tomo mis manos para que tomara el vaso. Lo miré con nostalgia, lo mismo hacia mi mamá.
-Faltan las galletas, no tengo, pero esto es algo ¿no? – dijo en voz baja y pausada.
Lo miré sorprendida ¿Cómo lo sabía? Tome el vaso y sentí su calidez. Tome un sorbo y sentí como rodaba por mi garganta, me estaba sintiendo mejor.
-Mi abuela siempre decía, que para calmar a una persona, galletas y un vaso de leche tibia era la solución –
-Mi mamá… también decía lo mismo – mi voz era rasposa. Sonreí y me enfoque el vaso.
-¿Qué tenían las mujeres de antes? Siempre sabían el remedio casero para todo – lo mire, parecía perdido en sus pensamientos, como si lo que hubiera dicho lo hubiera en voz alta sin querer decírmelo a mí. No respondí.
-Gracias – murmuré. Tome toda la leche y la deje en la mesita de centro.
-¿Tomas alguna clase de medicamento? – me miró muy serio, parecía preocupado – Estabas gritando y pensé que te había pasado algo, cuando te vi moviéndote así, supe que tenías una pesadillo. Me golpeaste varias veces por cierto –
-Lo siento – llevé las manos a mi cabeza, estaba contrariada – Suelo tomar unas pastillas para dormir, deje de tomarlas un tiempo, pero con todo esto que está pasando… - no pude terminar de hablar. El asintió, me entendía.
-¿No las tienes aquí? –
-No, pensé que, no las necesitaría. Mañana iré por ellas, no te preocupes. Lamento… haberte despertado de ese modo – me acomode en el sillón, para volver a dormir, aunque creo que ya no podía. No sabía qué hora era, pero para no molestar a Kenjio, estaría despierta. Además, no quería volver a tener pesadillas.
-Oye, no te preocupes, te entiendo perfectamente. No es algo que puedas controlar – su voz sonó lejana ¿le habrá pasado también? No quería preguntarle, no quería meterme en su vida – me quedaré aquí hasta que te quedes dormida, será bueno que descanses.
-No… no pretendía dormir, no después de haber tenido esa pesadilla –
-¿De qué se trataba? –
-Yo… - negué con la cabeza. No quería recordarlo, sentía como el nudo se apretaba en mi garganta.
-No te preocupes si no quieres contármelo está bien. Bien, será una pijama entonces ¿Qué prefieres? ¿Monopolio, ajedrez, alguna película clásica o si prefieres puede ser una juvenil con romance y esas cosas?
Lo miré arqueando la ceja. Me senté y lo escudriñe con la mirada.
-¿Quién eres y que hiciste con Kenjio? –
El alzo las manos ofendido. Yo reí y el también.
-Oye, no soy tan malo ni un ogro. Tengo un lado bueno que nadie puede apreciar. Pero ya que estas bajo mi techo, tengo que ser educado y hospitalario – su sonrisa descarada me hacía gracia. Negué con la cabeza sonriendo.
-No hace falta, necesitas descansar para atrapar a los chicos malos ¿lo recuerdas? – apoyé mi mentón sobre las rodillas. Él se dejó caer al otro extremo del sofá.
-Mañana no habrá chicos malos, solo papeles y más papeles. Tal vez alguna que otra charla con alguien, algún testigo. Un día ordinario – cruzo sus manos atrás de su cuello. Miraba al techo. Podría ver el brillo de su cabello gracias a luz del fuego.
-Enserio, no hace falta, estaré bien – dije tranquilamente. No quería que se desvelara por mi culpa.
-¡Ya se! Podemos ver esa película de acción, sobre unos retirados que trabajaban en la cia. Es una película americana muy buena – se levantó de un golpe, al parecer haciendo caso omiso a mi sugerencia que se retirara a dormir. Puse los ojos en blanco.
Busque mi teléfono, eran las tres de la mañana. Tenía mucho tiempo para ir a la escuela. Kenjio llego con una película en la mano, la puso y se sentó al otro extremo del sofá. No parecía cansado, a diferencia de mí. Me había acostado tarde y había despertado demasiado temprano, no quería pensar en cómo se vería mi cara. Nos quedamos viendo la película. Era muy interesante y me hizo olvidar de mi pesadilla. A la chica le gustaba el romance peligroso y hacia pareja perfecta con el protagonista, ambos es embarcaron en una aventura peligrosa para atrapar a los malos, ella era muy osada y le gustaba el peligro aunque también era algo imprudente y miedosa. Mire de reojo a Kenjio, estaba cabeceando, tenía los ojos entrecerrados. Los cerraba por minutos y luego los abría de golpe, yo reí y desee que se quedara dormido.
Al final cuando la película se acabó, miré de nuevo a mi guardaespaldas estaba profundamente dormido. No podía entenderlo, era tan molesto y antipático, pero al mismo tiempo era dulce y se preocupaba por mí. Era la primera vez que tenía ese gesto conmigo, aunque solo nos hayamos visto unas tres veces. Pero en esas veces se comportaba grosero conmigo. Ahora, parecía un hermano protector. Sonreí y me acosté alzando las piernas para no tocarlo. Miré hacia el techo, no podía dormir, a la mañana siguiente estaría muy cansada. Me puse a pensar en todo, todo lo que había pasado, en todo lo que pasaría después, no sabía que vendría pero esperaba que no fuera nada malo. No quería que nadie corriera peligro por mi culpa, estaba preocupada por mi familia, si algo les pasaba, jamás me lo perdonaría.
Sin darme cuenta el tiempo paso rápido. Vi como la luz de la mañana iluminaba el comedor y la cocina. Me fije entonces que no era una ventana que había en el comedor, era una puerta corrediza que daba a un patio. De lo que pude fijarme era que no tenía plantas tampoco, solo césped y el muro que dividía el patio con el de otro. Me levante y mire la hora, eran casi las siete. Sin hacer ruido me acerque a la puerta corrediza. Abrí un poco y respire el aire de la mañana, era un poco frio, me abrace a mí misma. Salí y alce el rostro recibiendo los rayos de sol de la mañana. Alce mis brazos un poco y respire hondo. Mi piel se erizo por el frio. ¿y cómo no? solo tenía puesto un short de dormir y una camisa larga, pero encima una chaqueta deportiva que caía de lado por mi hombro, las mangas eran más largas que mis manos y las cubría. Mi cabello ondeaba por el viento.
-¿Quieres cereal? – la voz de Kenjio me hizo dar un brinco del susto. Mire a mi lado y estaba de pie, adentro, mirándome – Si no entras te vas a enfermar. No se supone que te proteja del clima - dicho esto se encaminó hacia la cocina.
-Gracias, cereal suena bien – entre y cerré la puerta.
-bien, porque no se cocinar y no tengo nada más en la nevera – Oh, aquí estaba el viejo Kenjio. –Por cierto, creo que tu novio está afuera – dijo señalando con la cuchara hacia la puerta.
-¿Enserio? – miré extrañada y me dirigí hacia allí, era muy temprano para que viniera por mí. Pero, conociéndolo, sé que sería capaz.
Al abrir la puerta, lo vi. Estaba apoyado sobre el muro de la entrada. No dude ningún segundo y corrí hacia él, enganchándome a su cuello. El me abrazo fuerte rodeándome por la cintura. Beso mi sien y mi frente. Tomo mi rostro con sus manos examinándome.
-¿Estas bien? Te ves cansada – asentí, el me beso suavemente. Un beso corto y casto.
-No dormí muy bien, pero estoy bien ¿Qué haces aquí tan temprano? Ni siquiera estoy lista – reí por debajo, el me miró dolido pero sonrió.
-Te dije que vendría temprano. No me agrada la idea de que mi novia tenga que dormir en la casa de un tipo – miro hacia dentro y yo también. Kenjio estaba sentado en la mesa revisando su celular - ¿Se está portando bien contigo?
-No tienes por qué preocuparte, no le agradó mucho – no quise decirle el inconveniente de anoche, Ranma se pondría furioso – Entremos, hace frio y tengo que arreglarme.
Entramos tomados de la mano. Kenjio me miro y luego miró a Ranma.
-No hay cereal para él, espero que hayas comido antes de venir –
-Sí, ya comí y gracias – llevé a Ranma hacia el sofá. Al ver las sabanas el me miro arqueando la ceja.
-No es tan incómodo – le dije, le di un beso y me dirigí a la cocina a tomar mi tazón de cereal.
-¿Por eso no dormiste bien? – dijo en voz alta.
-No es por el sillón, tuvo una pesadilla nocturna por eso no durmió – comento Kenjio. Yo cerré los ojos para no querer matarlo. Ranma me miro preocupado y se dirigió hacia mí.
-¿Por qué no me lo dijiste? ¿No tienes tus pastillas? Pensé que no las necesitabas – me tomo de los hombros y me volteo hacia el.
-Yo también lo pensé, pero, después de tantas cosas que han pasado. No lo sé, volvieron –
-Solucionaremos esto, lo prometo – beso mi frente – si es necesario vendré a dormir contigo – Kenjio comenzó a toser, lo miramos, y el nos vio haciendo un mal gesto.
-Lo siento amigo, pero en mi casa no caben tres – dejo su comida a un lado.
-Entonces ella se irá conmigo – me tomo de la mano y me acerco a el en un gesto protector.
-Tengo obligaciones. Esto no es un juego, no es un chiste. Es algo muy serio, la vida de Akane corre peligro, y te aseguro que estoy muy capacitado para cuidarla. Solo son unos niños, esto no es un juego te lo repito –
-¿Crees que no puedo cuidarla? – el tono de Ranma era molesto. Yo lo tome del pecho para tratar de calmarlo.
-Sí, sé que puedes, pero este trabajo no te corresponde, no ahora. Mira, entiendo que quieras protegerla, pero estamos hablando de gente peligrosa. Si quieres puedes venir a visitarla, pero no quiero que te expongas tampoco, ¿Qué pasa si te siguen? Sabrán que estas con ella –
Note como el cuerpo de Ranma se tensaba. Coloque mi mano sobre su cintura y lo apreté a mí.
-Mira, puedes verla, llevarla a la escuela si lo prefieres. Pero, tendrás que traerla de vuelta. De todas formas, tendré gente vigilándola y a ustedes también. Mas a ti y a su familia, no quiero que más gente corra peligro – dicho esto se marchó.
Me quede estupefacta. Me arrime al mesón ¿corrían peligro por mi culpa? Ranma noto mi reacción ante lo que había dicho Kenjio. Me sentía pálida, porque sentí como toda la sangre abandono mi rostro.
-Oye – murmuro, alzo mi cara con sus dedos suaves – No pasará nada, nadie me separará de ti. Afrontaré lo que sea, te protegeré con mi vida, nadie te hará daño –
-¿Qué hay de ti? – mi voz se quebró, de solo pensar que algo malo le sucedería.
-Se defenderme, he estado metido en problemas y siempre salgo de ellos. Oye, soy Ranma Saotome – sonrió de lado y me hizo sonreír a mí también.
Lo abrace, lo abrace fuerte, cerré los ojos queriendo olvidar todo lo malo, queriendo imaginar otra situación entre nosotros. Él se aferró a mí fuertemente. Acariciaba mi espalda y mi cabello y no dejaba de darme besos en la frente y murmúrame palabras de amor y promesas. Lo amaba, lo amaba con locura, era todo para mí. Y lo protegería con mi vida si fuera necesario.
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Hola a todos aquellos que siguen mi historia. La hora aquí es 2:48 de la mañana, no tengo sueño asi que decidi responder a sus comentario –un milagro- lo se jaja y me siento mal por ello, ya que antes estaba muy ocupada y solo tenia tiempo para mandar Saludos y subir el cap. Bueno aquí me tomaré el tiempo. Por otro lado, quería recomendarles la historia de mi hermana se llama RENACIDOS la esta subiendo desde mi cuenta y personalmente esta interesante. Pueden pasarse y leerla.
karlaisabelortizhernandez : jeje hola ¿Qué tal estas? Gracias por tu comentario. ¿sabes? No puedo adelantarte nada, pero yo también me cortaría las venas porque soy fan de Ranma & Akane. Pero en una historia siempre pasan cosas y siempre tienen subidas y bajadas, pero Kenjio, bueno Kenjio es un tipo por el cual cualquier chica suspiraría –pero yo suspiro por Ranma- jejeje conforme a la historia lo conocerás. Por otro lado, ¿si mousse será malo o bueno? No te lo puedo decir, tal vez sea Ryoga o Ukyo o no se jajaja lo siento no puedo decirte nada, pero espero que este capítulo te haya gustado. Saludos desde ecuador.
Sav21 : Saludos amiga! Gracias por tu comentario ¿sabes? Solo porque Mousse sea de China no quiere decir que este involucrado con Shamppo ¿o si? Jajaja no se no se no se no te puedo adelantar nada. Pero creo que Mousse diría en estos momentos -¿Por qué a mi?- jajaja y no los intento separar, pero con Kenjio ahora creo que las cosas serán un poco complicadas para la pareja. No me odies! Jajaja
SSmarties : hola! Pues sii lo pusoo ajajaj puso un grito en el cielo. Pero mi amado Ranma es comprensible y calmado… bueno tal vez no un poco. Gracias por tu comentario y espero que este cap te haya gustado.
AbiTaisho : Graciiiiaas! Espero dar mas giros que te gusten. De hecho, ya estoy pensando en algunos. Saludos.
yessi-chibi : Kenjio en lo personal creo que es el chico rudo pero con buenos sentimientos en su interior. Tienes que conocerlo conforme avance la historia. Gracias por tu comentario, y si, Ranma se enojo y con mucha razón. saludos.
netokastillo : Saludos también para ti! Gracias por leer! Un beso desde Ecuador.
Rizzasm : Hola! Sabes, he estado un poquitín ocupada, pero siempre escribo la historia y después hago mis cosas y luego cuando tengo tiempo sigo escribiendo. Nunca me olvidaría de ustedes, yo mataria si alguien me dejara con la intriga.
Ikita : Hola Ikita! Jajaja no me parecio corto, bueno siempre trato de subir 9 o 10 paginas. En esta si fueron mas, gracias por tu comentario. Y espero que este te haya parecido menos corto
Guest : pues asi es la ley aveces jeje solo quieren proteger a Akane como sea ¿y que se traerá Kenjio en manos? No lo se jaja no te puedo adelantar nada pero te prometo que sus intensiones son buenas jajaja gracias por leer y gracias por desearme lo mejor en la uni que me tiene estresada.
DenKar : hola y gracias por tu comentario. Existen chicos apuestos y buenos, no se si lo será Kenjio. Bueno, si lo se, yo estoy escribiendo jajaja pero no puedo adelantarte nada. Tendras que concerlo te aseguro que no te arrepentiras. Un saludo enorme
