Tienen derecho a querer asesinarme, lo sé, pero lo siento enserio. Total falta de tiempo, y el clásico 'Pasas mucho tiempo en la computadora' de mi mamá. Lo lamento mucho.
Lloré al final del capítulo mientras escribía, se me hizo algo muy cruel, pero es una escena que vale la pena.
Ojalá les guste y me perdonen por tardar tanto. ¡Gracias de nuevo por los Reviews!
P.D.: Si hay errores de ortografía, culpen a mi gata por subirse al teclado mientras escribo.
El Origen de los Guardianes no me pertenece, es de Peter Ramsey y William Joyce.
Si fuera mío, digamos que las cosas habrían sido algo diferentes.
Por los Niños
Capítulo 12: Regresando a la normalidad.
Los chicos dejaron a Pitch en su casa y se despidieron de él agitando las manos desde el auto.
Pitch sonrió hacia las personas ocupando el vehículo, dándoles un saludo cansado con la mano. Al menos no tenía porque fingir, 15 minutos de haber estado en ese monstruoso auto navideño lo dejaron agotado. ¿Cómo podían aguantarlo ellos?
Cuando el Jeep se perdió de vista, su sonrisa se transformó en una mueca calculadora. Entrando a su casa soltó un risa maniática, sorprendido de lo bien que habían ido las cosas. Sabía que había logrado engañar a la policía, pero también fue capaz de convencer a los tontos de que realmente le importaba Jack. Era algo que no había esperado, pero iba a aprovecharlo al máximo. Caminó a través de la sala, sus muletas haciendo ruido contra el suelo, sin preocuparse por encender las luces, pensando.
Parecía que el plan A no había sido un total desastre. Si podía ganarse la confianza de los chicos y entrar en el grupo, entonces aún podía lograrlo. Jack ya le había ofrecido una vez ayuda para que los otros lo aceptaran, y era hora de averiguar si la oferta seguía en pie.
Jack se recargó sobre el marco de la ventana con los brazos cruzados, mirando el jardín trasero, cubierto ya de nieve. Al fin estaba en su cuarto. Los pasados días habían sido un borrón de exámenes, visitas, interrogatorios policiacos y cansancio. Ahora estaba sólo finalmente, con una gran cantidad de tiempo disponible. Era algo agradable y necesitaba un poco de tiempo para pensar. Había estado a punto de morir, después de todo. Le molestaba no poder recordar gran parte de los eventos que lo habían dejado medio muerto en medio del bosque. Todo lo que recordaba de ese día era una visión borrosa de la tumba de sus padres y los pocos segundos en el bosque antes de ser noqueado. Pitch le contó que habían ido juntos a visitar el cementerio y que había empezado a llorar, y por eso habían ido a caminar al bosque. Deseaba poder recordar el resto de los detalles.
El albino volteó y dirigió su atención a la mesita de noche al lado de su cama. Allí había una foto de su familia – su verdadera familia. Jamie estaba en los brazos de su padre y Pippa en los de su madre, mientras Jack estaba parado en medio de los dos adultos. Todos sonreían felices. La fotografía había sido tomada el día antes del incendio y sobrevivió solo porque aún estaba siendo impresa en la tienda.
Jack recargó su cabeza sobre el cristal, observando los rostros sonrientes de sus padres. "Realmente los decepcioné, ¿no? Siempre ayudaron a los demás, siempre hicieron lo correcto, pero yo…" dejó caer su frente sobre el frío material, una sonrisa sardónica en sus labios, "… yo me di por vencido. Dejé de intentar hacer sonreír a los demás. En los últimos siete años no hecho nada más que provocar problemas y permitir que el mundo me llevara a la deriva. Es como si, cuando los perdí a ustedes, perdí la parte de mí a la que le importaba, la que se preocupaba por los demás."
El silencio llenó la habitación y Jack regresó su mirada al jardín, pensando. "Ni siquiera he vuelto a patinar o a cantar desde ese día. Dejé a un lado todo lo que me dieron… incluso a Jamie y Pippa."
Cruzó por su mente la idea de llorar, pero no quería. En lugar de eso, sentía una extraña calma al hablarle a la memoria de sus padres. "Una parte de mi corazón murió con ustedes y jamás voy a conseguir estar completo de nuevo. Nadie puede tomar su lugar, pero eso no quiere decir que no pueda darles espacio a otros en mi corazón. Si estoy tan asustado de que se vuelva a romper que nunca más vuelvo a querer, ¿no es lo mismo que desecharlo?"
Se bajó del alfeizar y caminó hasta su cama. Se sentó en las arrugadas sábanas azules y tomó el retrato en sus manos, pasando sus manos sobre las figuras. "Lo siento mamá, papá. Siento haber dejado de ser yo, pero ahora eso va a cambiar. Estoy volviendo intentar hacer sonreír a los demás. Estoy ayudando a crear una feria infantil, como el festival de verano que ustedes dos hacían cada año. Voy a empezar a vivir de nuevo, en lugar de estar viendo como el mundo pasa sin hacer nada." Abrazó la foto contra su pecho, sus ojos cerrados, "Gracias por todo lo que me dieron. Los amo."
Se quedó así durante un largo rato, hasta que escuchó la puerta principal abrirse. La Sra. Overland había llegado. Dejó la foto de nuevo en la mesita y salió de su cuarto, bajando las escaleras para saludarla. Llegó al piso de abajo cuando ella se quitaba las botas y se recargó sobre el barandal. "Bienvenida mamá."
Ella le sonrió a su hijo adoptivo y abrió la boca para contestar cuando procesó las palabras dichas por el joven. Jack siempre los había llamado señor y señora, pero allí estaba él diciéndole 'mamá' por segunda vez en la semana. Había supuesto en el hospital que estaba aún en shock como para darse cuenta.
Jack sonrió algo apenado, "Cuando llegué aquí por primera vez, dijiste que podía llamarte así si quería. Creo que me gustaría hacerlo."
Ella terminó de quitarse el abrigo y caminó hacia donde el adolescente estaba parado, tomándolo entre sus brazos. "A mí también me gustaría Jack."
A pesar de la preocupación de los Overland, Jack decidió ir a la escuela al día siguiente. Ellos aceptaron con reservas, y con la condición de que los dejaría llevarlo en auto y que Nick lo regresaría después de la escuela. Una llamada después, Jack tenía asegurada la ayuda de Nick, así que a las 7:30 la mañana siguiente despertó a los adultos y un somnoliento Sr. Overland tomó el auto y lo llevó a la escuela. "Que tengas un buen día Jack, y si te sientes mal, llámanos y vendremos por ti."
El rió y asintió antes de responder, "Está bien papá."
El Sr. Overland sonrió con cariño y Jack salió del auto para enfrentarse al frío aire de octubre. Del otro lado del estacionamiento estaban Aster, Sandy, Ana y Nick, sentados dentro del trineo, esperándolo. Se sentía bien estar de vuelta.
Sandy abrió la puerta y se acomodó un poco para que Jack cupiese, "¡Buenos días chicos!" saludó el albino.
Sandy le dirigió una sonrisa mientras los otros respondían verbalmente. Estaban felices de tener a su nuevo amigo con ellos. Les sorprendía lo mucho que Jack les había hecho falta. Era como si toda la alegría les fuera arrebatada.
Ana se inclinó hacia adelante, descansando su barbilla sobre la cabeza de Sandy, y sonrió. El pequeño chico se cruzó de brazos, no muy contento con ser usado como muro para recargarse, mientras Ana hablaba. "Así que… ¿vas a estar libre mañana o tendré que llevarme a las minis yo sola?"
Sandy se removió, quitándose a Ana de encima antes de que Jack pudiese contestar, acusándola con el dedo.
Los otros tres chicos rieron ante la escena, aunque era raro ver a alguien siendo regañado sin que el que hablaba pues… hablara. Jack interrumpió al rubio. "Sabes Sandy, no recuerdo habértelo preguntado nunca, así que no sé realmente por qué nunca hablas cuando estás con nosotros. Estoy seguro de haberte visto responder cuando un profesor te pregunta algo."
Sandy alzó una ceja y señaló a Ana, dejando que la chica explicase.
Ella suspiró, aún apenada por el regaño, pero asintió. "Su mamá padece de migrañas muy severas y el más mínimo ruido le causa dolor físico; su papá trabaja en el turno de noche del hospital, lo que significa que duerme la mayor parte del día. Sandy nunca ha podido hacer mucho ruido en casa así que se volvió realmente bueno comunicándose a través de movimientos y miradas. Se siente más a gusto cuando no tiene que hablar y lo entendemos perfectamente, así que nunca ha representado un problema."
Sandy asintió, claramente feliz con la explicación de Ana.
"¿Tu papá trabaja en el hospital?"
Fue Nick quien contesto esa vez, "Si, ¿cómo creías que nos dejaron estar en tu cuarto y prácticamente vivir allí toda la semana? El padre de Sandy es el jefe del Departamento de Emergencias en el turno nocturno."
"¡Vaya!"
Sandy, claramente complacido con la reacción de Jack, le guiñó un ojo a su amigo.
Aster sonriendo, intervino en la conversación. "Si, también es por eso que Sandy pasa Halloween llevándoles dulces a los niños enfermos."
"Y nosotros siempre lo ayudamos." siguió Nick, señalando a Aster y a sí mismo.
Ana se encogió de hombros, "Saben que los ayudaría si pudiera, pero debo cuidar a las minis."
"De hecho este año yo tampoco puedo…" dijo Aster, "Ana, he querido preguntarte esto desde hace unos días. ¿Puedo ir contigo?"
La chica lo miró sorprendida, al tiempo que Nick y Sandy fruncían el ceño.
"Sophie ya tiene edad para ir a pedir dulces y le prometí que la llevaría." continuó el artista.
El rostro de Sandy se relajó, mostrando una sonrisa comprensiva y alzando su pulgar en señal de aprobación, mientras Nick hablaba, "¿Por qué no nos dijiste antes?"
"Estaba un poco ocupado temiendo por la vida de cierto amigo nuestro en estado de coma, por si lo has olvidado. ¡Ni siquiera habíamos pensado en esto hasta ahora!"
Era cierto. El grupo había dejado de funcionar en cierto modo por varios días, hasta hoy que las aguas regresaban a su cauce. Jack tenía una mirada avergonzada. "Lo siento chicos, no quise…"
"¡Jackson Nathaniel Frost, no te atrevas a disculparte!"
La mirada de completo asombro en la cara de Jack logró que los chicos estallaran en carcajadas mientras que Ana solo sonreía, con su mirada fija en su amigo. "No te dejaremos lamentarte por algo que está totalmente fuera de tu control, ¿entendido?"
"¿Dónde rayos escucharon mi nombre completo?"
Aster tenía un brazo sobre el tablero del Jeep, su cabeza recargada en su mano, sonriendo. "En el hospital Jackson."
Sandy trataba de reprimir otro ataque de risa mientras Jack lanzaba rayos por los ojos en dirección del australiano. "No vuelvas a llamarme así nunca. Jamás."
La sonrisa en el rostro de Aster se hizo más grande. Había extrañado las peleas con Jack más de lo que admitiría, "Pero es tu nombre."
"No, mi nombre es Jack."
"Te darás cuenta que ese es el diminutivo."
"Aster…" el nombre no fu más que un gemido salido de los labios del albino, "Jackson es nombre de viejo."
"Entonces supongo que eres un viejo, Jackson."
Una brillo malicioso apareció en los ojos de Ana, "Bueno, si vas a llamarlo por su nombre completo, ¿no sería mejor que él también lo hiciera?"
Aster palideció, "No te atrevas, Ana. Eso es jugar sucio."
Jack estaba intrigado, "¿Su nombre no es Aster?"
"Si, lo es, pero es su segundo nombre."
"Ana, vamos, no lo hagas."
"¿Que no haga qué, Emerson?"
Aster enterró su rostro en sus manos mientras el auto se llenaba de risa. "Mi madre y su estúpida obsesión por ese maldito poeta. ¿Por qué rayos tenía que decirte mi nombre?"
Ana seguía riéndose, y Jack le dedicó una sonrisa llena de cariño. Fue entonces que Sandy dejó de reír y señaló su muñeca, mirando al ojiazul.
"Sandy tiene razón, ya es hora de ir a clases o si no llegaremos tarde." Nick se apresuró a quitar los seguros y abrir la puerta del conductor. Los chicos salieron rápidamente del Jeep para no llegar tarde, y mientras se separaban y Jack iba a la entrada más próxima a su salón, gritó sobre su hombro, "¡No te preocupes Ana, seré tu príncipe mañana por la noche!"
"¡Vamos Pip, apúrate!" Jamie comenzó a correr hacia la puerta, llamando a su hermana. Finalmente era Halloween y Pippa estaba gastando tiempo en asegurarse que su disfraz fuera 'perfecto'.
La niña apareció al principio de las escaleras, su largo cabello castaño atado en una trenza baja, un capuchón blanco sobre su cabeza y un vestido café hasta las rodillas como vestimenta. "No todos vamos vestidos de algo tan simple como una momia, Jamie."
Su hermano movió un brazo cubierto de vendas en su dirección. "Hey, me tomó bastante tiempo enrollar estas cosas, sabes."
Pippa rodó los ojos y bajó las escaleras hacia su gemelo. "¡Bueno, ya estoy lista!"
"¡Genial, vámonos!"
Oyendo el alboroto de sus hijos, la Sra. Bennett salió de la cocina, "Esperen un segundo, necesito una foto de esto antes de que se vayan."
Corrió a buscar su cámara mientras su esposo salía del estudio para ver los disfraces, "El hermano mayor de Claude va a ir con ustedes y los otros chicos ¿cierto?"
Los pequeños asintieron y contestaron a coro, "¡Sí!"
El hombre sonrió y se agachó para envolverlos en un abrazo, "Bien. ¡Los dos se ven increíbles!"
Pippa rió y Jamie sonriente contestó, "Gracias papá."
La Sra. Bennett regresó y los gemelos posaron para la foto. Un momento después, el flash de la cámara los cegó por unos segundos y su imagen quedó grabada en la memoria del aparato. "Listo, pueden irse."
Jamie abrió la puerta, pero su padre lo detuvo, "Espera hijo, hace frío allá afuera, llévate un suéter."
El niño hizo una mueca mientras su madre los cubría. "No querrán que Jack Frost les congele la nariz."
Tan pronto como las palabras dejaron su boca, una expresión sombría apareció en la cara de la mujer. Era un dicho que madre le había enseñado de pequeña y en un descuido, había pronunciado su nombre. El Sr. Bennett miró a su esposa una sonrisa triste. Los gemelos estaban demasiado emocionados como para darse cuenta de la situación y del cambio de humor en sus padres, así que jugando, Pippa contestó, "No te preocupes mamá, estoy segura que Jack Frost tiene mejores cosas que hacer que molestarnos."
