Esta vez os traigo un oneshot de Whispering Mink (que creo que va a convertirse en una de mis autoras fetiches, porque sus fics son muy raros, muy oscuros y maravillosos, la verdad). Espero que le deis una oportunidad, porque merece la pena!

Duodécimo oneshot: Depredador

Sabía que la estaban siguiendo y un instinto básico de su cuerpo le dijo que corriera; que corriera por su vida.

No tenía que haber sido testigo de lo que había visto. Nadie tendría que haberlo hecho; ese pecado se llamaba "derramamiento de sangre". El corte limpio de un cuchillo, el duro metal tajando el cuello de aquel hombre inocente y toda la sangre que salió después, seguían clavados en su mente. Al principio, se quedó en shock. No fue consciente de lo que había visto en aquel callejón, de lo que había ocurrido. Sólo vio el color rojo. Y, entonces, cuando el dueño del cuchillo se giró, con las manos cubiertas de sangre y los mechones negros ondeando al viento, por haber notado su presencia, ella divisó el color verde que había al otro lado de la oscuridad; los ojos verdes de un depredador, que hicieron que sintiera escalofríos.

Ella huyó.

El sonido de sus zapatos contra la dura calzada hizo que el miedo la invadiera, mientras las calles que se extendían ante ella parecían interminables, sin mostrarle piedad ni posibilidades de escapar. ¿Acaso su destino era morir en esas oscuras calles, donde la luz jamás volvería a alumbrarla?

Trató de calmar su respiración al correr, pero fue inútil. El pánico exigía cada vez más y más aire fresco para sus pulmones y las intensas inhalaciones lograron que su garganta se secara y su pecho se moviera cada vez más rápidamente.

Sabía que él podía oírla. A pesar de su fuerte respiración y del sonido de sus zapatos, sabía que no podría escapar. Aunque no supiera quién era ese hombre ni porqué había hecho aquello, Orihime sabía que aquel depredador de ojos verdes no sentiría nada de compasión. No podía ser humano; no estaba huyendo de un hombre, estaba huyendo de un monstruo.

Trató de huir por todas las direcciones posibles, girando en cada esquina, pero no dejó de sentir que él estaba cada vez más cerca. Nunca había sentido nada parecido; era como si alguien estuviera ahogándola en el agua. Sus sentidos se nublaron, el sonido de su respiración y de sus pies desapareció e hizo frío; mucho frío. Por un momento, se preguntó si aquella sensación era parecida a la muerte, pero pronto se dio cuenta de que no era eso.

Él estaba ahí, en ese callejón oscuro, con ella.

Incapaz de aceptar su destino, ella giró en otra esquina, pero la derrota pronto mermó sus fuerzas, cuando se dio cuenta de que había caído en su trampa de muerte; en su final de muerte.

Sus manos trataron de buscar apoyo abrazándose a la suave tela de su camiseta, en su pecho, pero así sólo logró asustarse más. Podía sentir y escuchar sus propios latidos, resonando en sus oídos, recordándole sin cesar que seguía viva. Pero, ¿cuánto duraría aquello? ¿Durante cuántos más minutos o incluso segundos sería capaz de sentir los latidos de su pecho?

Temblando por la derrota, se apoyó en la pared más cercana; la áspera y fría superficie en la que apoyó la cabeza, pareció tranquilizarla. Y lo necesitó, porque podía oírlo mejor. El eco de sus pasos llenó todo su ser y tuvo que obligarse a respirar con más calma. Estaba lista para él.

Él salió de la oscuridad, tenso y orgulloso, escondiendo sus manos llenas de sangre en sus bolsillos. Sus mechones de pelo negro cuadraban perfectamente con su rostro y los ojos verdes de bestia parecían tranquilos. Si no hubiera visto lo anterior, lo habría considerado guapo.

Al principio, él no habló. Sólo la miró, acercándose a ella despacio y relajado. Orihime quiso escapar de esa mirada verde que parecía infinita, pero, cada vez que trataba de apartar la vista de él, sus ojos volvían a los suyos, casi inmediatamente. Sabía que era un asesino, sabía que estaba maldita, pero ni aún así pudo evitar sentirse fascinada por aquellos ojos.

Se preguntó… si él sería el ángel de la Muerte.

- ¡A-Aléjate!- trató de parecer decidida y valiente, pero estaba totalmente asustada. Se apoyó aún más contra la pared, pensando que, quizá, si empujaba con la fuerza suficiente, los ladrillos le darían la seguridad que buscaba.

No obstante, él ni se inmutó al escuchar su voz asustadiza, a diferencia de lo que ella se había imaginado. En su lugar, se detuvo a un metro de ella; sus manos ensangrentadas permanecían en sus bolsillos y sus ojos verdes estaban tranquilos y acompasados. Orihime pensó que no parecía un asesino… sino un hombre solitario.

De pronto, ella dejó de temer por su vida. Era totalmente consciente de que era peligroso y de que, de una manera u otra, terminaría muerta, pero no le asustaba. En su mente, él había pasado de ser un monstruo a algo que aún no comprendía. Sin embargo, esa nueva forma no le daba miedo. Y Orihime Inoue, para su sorpresa, no estaba asustada.

- Vas a morir aquí- su voz sonó fría, monótona y tranquila. Era como si los muros hubiesen decidido susurrarle al oído. La espiración de la chica se entrecortó cuando sintió el frío que irradiaba de su cuerpo. Pero no era una sensación incómoda; sencillamente, no estaba acostumbrada a ella… aún.

Cuando se acercó aún más a ella, pudiendo sentir la esencia de la sangre que emanaba de él, ella giró la cabeza hacia un lado y cerró sus ojos marrones. Se sumergió en esa sensación, en ese placentero pero peligroso cosquilleo, que comenzó en sus dedos y se extendió por todo su cuerpo. Él estaba cerca, muy cerca; la tela de su abrigo negro rozaba su camiseta y su aliento retumbaba en su mejilla.

- Estás sola- su voz resonó en su oído de nuevo y, a pesar de seguir con los ojos cerrados, la chica pudo sentir sus ojos verdes clavados en ella- Nadie vendrá a salvarte.

Tenía razón, Orihime lo sabía; pero, por raro que pareciese, darse cuenta de aquello hizo que sonriera. No había necesidad de llorar, de sentirse sola ni de lamentarse por su fatalidad… porque sabía que ese hombre, ese fascinante y frío hombre, era mucho más de lo que parecía. Podía sentirlo.

- Lo sé- ella abrió los ojos, lo miró con su recuperado valor y siguió sonriendo. Tenía que haberle parecido una idiota, sonriéndole cuando debería estar llorando, asustada y suplicando por su miserable vida. Pero todo iba bien- y sé que no voy a salir de aquí con vida…

Sus dedos se estremecieron al sentir que necesitaba tocar esa piel blanca como el mármol de su cara. Sabía que aquello era ilógico y, al principio, negó ese repentino impulso. Pero, ¿qué tenía que perder? En lugar de contenerse y temblar por su inseguridad, llevó sus delicados dedos a su rostro y le acarició la mejilla, con cuidado. Estaba increíblemente frío, como un cadáver viviente. Pero no se movió. Ni siquiera se inmutó.

- Desearía haber vivido un poco más…- rió levemente, nerviosa, al sentir que movía la cabeza, entre sus manos- La vida nunca ha sido muy buena conmigo, pero no he llegado a odiarla.

Recordó lo mal y lo bien que lo había pasado. Habría mucha gente a la que echaría de menos, pero ella no era nadie para desafiar al destino, si lo que tenía planeado para ella era sumirla en el sueño eterno de la Muerte… ay si su ejecutor sería ese hombre tan solitario, de profundos ojos verdes. Ella no lo culpó; incluso simpatizó con él.

Otra pequeña carcajada se escapó de sus labios y sintió que él se acercaba aún más a ella; su abrigo ya se había pegado a su pecho, aunque ella trató de ignorarlo y seguir hablando.

- ¿Sabes?... El destino es algo muy raro- sonrió suavemente para sí misma- Esta mañana pensé que hoy sería un día más de la semana, pero ahora estoy aquí, contigo.

Ella suprimió un escalofrío cuando sintió una fría mano deslizándose por su columna. Ni siquiera le molestó pensar en lo que aquellas manos cubiertas de sangre pudieran hacerle a su camiseta blanca ni que el color rojo se la tiñera, así que siguió hablando.

- Tal vez, si nos hubiésemos conocido en otras circunstancias, podríamos haber sido amigos…- la idea logró que volviera a sonreír, mirándolo. Podía sentir su cuerpo contra el suyo y la sangre de sus manos humedecerle la camiseta, pero no le importó- pero supongo que no estaba previsto que eso ocurriera.

- ¿Tienes miedo?

Su voz sonó clara, directa y capaz de cortar el ambiente con un cuchillo, pero ella no tardó más de dos segundos en contestarle.

- No, no tengo miedo.

Y eso fue todo. Sus ojos se estrecharon, mostrando el primer atisbo de emoción y ella sintió la yema de sus dedos atacando su camiseta, hasta sentirlas directamente contra su piel.

Automáticamente, un pequeño suspiro abandonó sus labios ante aquella sensación y, por algún extraño motivo, sintió que le pesaban los ojos. Al principio, ella lo ignoró, pero, al poco tiempo, el sueño le invadió todo su cuerpo, envolviéndola como si fuera una pesada tela que tratara de arrebatarle todos sus sentidos. No tenía ni idea de porqué, de pronto, se sintió tan cansada y relajada, pero a los pocos segundos dejó de mantenerse en pie por ella misma, pues el hombre de ojos verdes la tenía cogida de la cintura, sujetándola.

Ella trató de murmurar algo, pensando que quizá ese sueño fuera un anticipo de la muerte que estaba a punto de llegarle, pero él le calló la boca, poniéndole un dedo en los labios. Entonces, ella sintió algo parecido a lo anterior… cuando creyó estar ahogándose en el agua.

- Ulquiorra- a pesar de que la chica hubiera entrecerrado los ojos, consiguió ver cómo se acercaba peligrosamente a su rostro. Su voz fue lo único que sonaba con claridad, en su mente- Eso es todo lo que necesitas saber por ahora, mujer.

Ella vio cómo su rostro se acercaba más y más, al tiempo que su visión se volvía cada vez más borrosa. Sin embargo, no necesitaba ver lo que estaba ocurriendo… y, cuando sintió la fría y suave sensación de unos labios presionándole los suyos, así como el sabor de la sangre en su lengua, supo que no acababa de compartir un beso normal.

Había recibido el beso de la Muerte.

Apenas duró unos segundos pero, cuando abrió los ojos, estaba en su casa; fría, húmeda y confundida. Al principio creyó que todo había sido un sueño, que se habría golpeado la cabeza con algo, de camino a casa, pero cuando descubrió que su camiseta blanca estaba llena de la sangre de las manos del asesino… las manos de Ulquiorra… supo que se había apiadado de ella.

El depredador le había mostrado su piedad.

Fin del oneshot

¡Ya está! Qué os ha parecido? Creo que voy a escribir ahora mismo a la autora para suplicarle que siga con esta historia (me imagino que ya se lo habrán dicho, pero bueno, no se pierde nada por intentarlo otra vez), porque me ha parecido BRUTAL. No sé, es que es muy raro, la verdad y con una idea bastante típica, pero que apenas he visto en fanfics. Además, está tan bien llevada y en tan pocas palabras, que ha sido un gusto para leer y traducir. Espero que a vosotros os haya dejado un buen sabor de boca también y ya me contaréis qué os ha parecido! Un beso!

Yuuri no Mai: hola de nuevo! Ya, la verdad es que me ha gustado ver esa parte tan enamoradiza de Ulquiorra, así como su "rivalidad" con Ichigo. Menos mal que Orihime se ha dado cuenta de cómo son realmente las cosas con ambos y ha acabado… pues como tenía que acabar XD. Espero que este oneshot te haya gustado igualmente, aunque tenga poco que ver con el anterior. Un beso!

Emo Romantica 03: hola! Ya, la verdad es que Ulquiorra es todo un amor. Siempre he creído que hay como un Dr. Jekyll y Mr. Hyde dentro de él; por un lado, protege a Orihime a toda costa, pero por otro parece tener un lado más sádico al que le encanta torturarla, puede que incluso sexualmente. Sn embargo, creo que ese sadismo se va diluyendo en el manga, a medida que se "humaniza" (el adiós es lo más emotivo que llevo visto hasta el momento en Bleach, con perdón del GinRan XD). Espero que este cap te haya gustado mucho y nos vemos en el siguiente. Un beso!

Myri Weasley28: hola! Me alegra que te haya gustado tanto el oneshot! A mí también me parece bastante más acorde con la realidad que muchos otros fics; creo que, en caso de resucitar, será Ulquiorra quien primero se enamore de Orihime y luego ella (de hecho, creo que eso es lo que se vio en la muerte de Ulquiorra). Además, ella aún tiene que desenamorarse de Ichigo para poder enamorarse de Ulquiorra, mientras que él ya lo está de ella, así que lo único que puede hacer es esperar a que ella pase ese nivel. Espero que esta historia también te haya gustado y un beso!

kawaiineka: hola! Me alegra que te estén gustando todas las historias y espero que ésta no haya sido una excepción. Un beso!