Luka ahora estaba más calmada, sabía que sus hijos estaban a salvo y eso era lo que más le importaba ahora. Gakupo aparecería con Kaito y Miku los tres llorando, sólo era cuestión de esperar, el efecto de la anestesia había pasado y ahora se sentía incómoda. Tomó una revista y se dispuso a leerla, al parecer la familia real hizo otro escándalo ''de esos''.

-Hola Luka-chan.-Dijo Miku entrando con Kaito y Gakupo tras de sí.

-Hola.-respondió dejando la revista en la mesita de noche. Ni Kaito ni Miku, ni Gakupo estaban llorando, sólo sonriendo de oreja a oreja. Gakupo se acercó a ella y le plantó un beso en los labios.

-Son hermosos.-Dijo Gakupo que ya había pasado por la sala de neonatos.-Como su madre.

-Buen trabajo Luka-chan.-Kaito con una sonrisa de idiota imaginándose a Miku en esa situación, Miku lo nota y le da un puerrazo.

-De-déjense de tonterías.-Dijo la madre ruborizada hasta el tuétano.- Só-sólo queda registrarlos.

-Está bien pero, bajo que nombre.-Preguntó Kaito con una hemorragia y toda la cara llena de golpes.

-Todos han decidido nombres, ahora me toca a mí ¿Qué les parecen Kirenai y Kazemaru?

-Está muy bien.-Dijeron los demás (excepto Kaito que ahora era llevado a emergencias).

Luka iba en una silla de ruedas hacia la sala de neo natalidad, Gakupo la empujaba contemplándola como siempre lo hacía. Luka iba sonriente en vez de con su ''cara de nada'' que en ocasiones así usaba como máscara. Un montón de bebés durmiendo y uno solo llorando en el fondo, allí en ese montón de ternuritas habían dos que estaban separados en sus lugares, en sus fichas decía simplemente Kamui Megurine 1 y 2.

-Son muy hermosos.-Dijo Luka mirándolos a través del cristal.

-Lo mejor es que podremos ir a casa mañana temprano.-Gack se sentía la persona más afortunada del mundo, como si nada le fuera a arrebatar sus tres cosas más preciadas en la vida. Sus segundos de paz fueron interrumpidos por una pareja que peleaba cerca de ellos.

-Yo no quiero esa cosa, soy muy joven mírame estúpido.-Gritó una joven de cabello negro ondulado, labios negros y aspecto gótico.

-Pues yo tampoco.-Respondió el muchacho de aspecto algo descuidado con mechones rubios en la frente.-Eso tú lo pariste es tuyo.

-Está bien que se vaya al carajo.-Gracias al cielo el cristal que dividía la sala de los bebés y el corredor era bastante grueso. Nadie había notado que una pequeña rubia estaba junto a su silencioso esposo, silencio que un corazón mal cicatrizado guardaba desde hace tres años, donde se dio cuenta de lo obvio.

Flashback.

-Len, quiero que tengamos un hijo.-Dijo Rin haciendo que su hermano se atragantara con los rollitos de sushi que estaban almorzando.-Sería lo más lindo del mundo, imagina llevarlo a la escuela, que te digan papá o mamá…

-Rin…

-No sería precioso tener la casa llena de huellitas haciendo desorden, llevando las cosas de aquí para allá.

-Rin…

-La graduación y todo eso…

-Rin

-Cuando tengamos nietos y envejezcamos juntos

-Rin mírame.-Gritó Len sacudiéndola por los hombros.- Soy igual a ti no importa desde que punto lo veas, soy tu HERMANO gemelo.

-¿Y eso que importa? Yo…-la realidad llegó de golpe a la mente de la rubia, su mundo se hizo trizas, trató de levantarse de la mesa pero cayó de rodillas. El sueño de formar una familia se esfumaba a pedacitos, Rin la fuerte ahora lloraba en el suelo, su cara trataba de no mostrar dolor pero sus lágrimas demostraban todo lo contrario. Len había sido muy cruel, pero al menos eso la había traído de vuelta a la realidad, ahora él se dio cuenta del impacto de sus palabras sobre su esposa. Ahora sólo deseaba haberse quedado callado.

Fin flashback

-Me parece que la perra de tu amante lo puede cuidar.-La chica estaba pasada de copas y con un tambaleo constante

-Carajo Melisa cuantas veces te tengo que decir que no te engaño con nadie.

-Me importa un pepino, me voy de aquí.-Terminó la chica yéndose del lugar evitando a las sorprendidas enfermeras. El chico hastiado se fue por la otra salida del hospital.

Rin se quedó ''callada'', se tragó todo su dolor y junto a su esposo caminaron hasta donde se encontraban los nuevos padres, ahora sus sentimientos eran lo menos importante.

-Felicidades.-Dijo Rin abrazando a ambos recibiendo una sonrisa como respuesta.

-Espero que sean muy felices.-Agregó Len. -¿Ya los registraron?

Rin veía a través del cristal a los hijos de Luka y Gakupo, una niña de cabello morado y niño de cabello rosado oscuro que dormían plácidamente, a unos metros de ellos un pequeño niño de cabellos negros que también dormía, no tenía ningún apellido registrado en su ficha. ¿Sabría él que sus padres lo despreciaban?

-¿Rinny? Estas ahí.-Preguntó Luka.

-Ah sí, sí ¿Qué pasó?

-Te preguntamos si querías almorzar con nosotros.

-Seguro.-Dijo sonriente. El dolor de Rin se intensificaba a cada segundo, sólo Len sentía un poco de ese sufrimiento a diario.

-Rinny por favor ábreme la puerta.-Gritaba Len desde afuera del baño.

-…

-Por favor piensa en mí y no hagas una locura.

-Hago esto porque mereces a alguien mejor.

-Sólo te amo a ti.-Pedía Len desesperado.

-…-Luego, un peso que caía al suelo, Len decidió abrir la puerta a la fuerza.

-¿Rin? Por favor respóndeme.-Rin estaba tirada en el suelo con un tarro de pastillas a su lado, los ojos abiertos y respiración casi imperceptible. Len le daba pequeños golpes en la cara pero ella no le contestaba.

-Aishiteru, Len-kun.-Fue lo último dijo Rin antes de perder la conciencia.


Hola :3

Traté de hacer este capítulo lo más entendible que se pudo, la parte de Rin la tuve que cortaar (zass zass zass) por que luego le quedaba el capítulo solo a ella, bueno el siguiente lo enfocaré más hacia Gakupo y Luka-chan :D.

Espero que les guste.

BYE BYE!