Aquí está otro de los capítulos de Out of time, espero les agrade, he estado muriendo de frío y con varios problemillas en casa, que de repente me es difícil sentarme a traducir y traerles más seguido la historia.
Si de repente hay algo que no entiendan bien, por favor díganme y trataré de explicarlo y traducirlo mejor.
Gracias a todos los que leen esta historia.
okashira janet: tal vez será más difícil para Saito si se enfrenta a Battousai vencerlo, aunque tiene más edad y más experiencia que el Hitokiri.
Sip, el chico del puente era Sanosuke. Y Battousai está herido por haber tratado de salvar a Tomoe quien murió 6 meses antes de que pasara todo el enredo de las caídas en los puentes y todo eso. Sobre la idea que planteas para que regresen, es algo cruel para el pobre de Sano, pero a ver como regresan.
Y pues si, Kenshin ya está algo viejito, pero se ve muy bien! xD y el resto de tus dudas será aclarado más adelante
Gabyhyatt: pff pobre chico, aunque no soy tan partidaria de la violencia, creo que si le sirvió un poco a Battousai el golpe, y pues aquí está el desenlace de quien ganó la pelea de las chicas.
Bueno, NI Rurouni Kenshin NI la historia me pertenecen, ambos son propiedad de sus respectivos autores: Nobuhiro Watsuki y SiriusFan13 así que no me demanden porque además no tengo ni 5 centavos
Ok, no lo hago más largo, los dejo con el capitulo 12:
Out of Time
Capítulo 12: Makoto
1878
Kaoru salió furiosa de la cocina, casi chocando contra Sano y Misao quienes estaban sobre su camino. Ella solo los pasó, sin decir nada. Pudo sentir sus miradas sobre su espalda, pero eso no la hizo ir más despacio. No estaba de humor para hablar. Megumi había pasado los últimos diez minutos gritándole sobre Kenshin, haciéndolo sonar como si Kaoru por poco, lo hubiese matado. La chica resopló. Si alguien había salido casi lastimada en el mercado, había sido ella. Kenshin estaba bien. Como siempre, el tomó rápidamente todo bajo control.
Kaoru tembló. Y después el se había marchado. Había sido tan frío y amenazador que, por un momento, ella pensó que era Battousai de nuevo. Desde luego, eso era ridículo. No había nada para provocarlo excepto Kyoto en si mismo...
Kaoru enrojeció cuando comenzó a comprender que era lo que tenía a Megumi tan alterada. Claro con Kenshin aún sin salir de la fiebre, ver a Kyoto era todo lo que necesitaba para perderse en su pasado de nuevo. Bruscamente dejó de caminar. Y él realmente no estaba en forma para pelear. Si ella hubiera llevado su bokken, él no hubiera tenido la necesidad de defenderla. Todo era su culpa... no era que realmente iba a dejar a Megumi saberlo.
Estaba tan perdida en sus pensamientos que, cuando la puerta en la que se detuvo se abrió, Kaoru fue tomada por sorpresa y tropezó hacia atrás, perdiendo el equilibrio. Cerró sus ojos, esperando caerse.
Unas fuertes manos la sostuvieron, estabilizándola. "Estás bien, Kaoru-dono?"
Kaoru parpadeó y se encontró mirando fijamente los ojos de Kenshin.
"Kaoru-dono?" El parecía preocupado. "Quizás deberías sentarte." Con cuidado, la condujo a su habitación.
Ella se dejó llevar. Por primera vez desde que Sano lo había traído, Kenshin estaba actuando casi como antes. Amable, tierno, considerado. Excepto que todavía había algo distante en su mirada. Como si ayudándole, el estuviera tratando de protegerse también. De que?
"Gracias," ella dijo suavemente, mirando fijamente sus manos. Porque era tan difícil hablar con él? Ella se sentía como cuando él se había marchado para enfrentar a Shishio. Como si no estuviese realmente ahí, con ella.
Hubo un silencio incomodo.
Finalmente Kaoru levantó la mirada, sorprendida de que él había estado estudiándola. "Kenshin? Puedo preguntarte algo?"
El vaciló un momento, después asintió.
"Que sucede contigo?" ella se ruborizó, comprendiendo como había sonado eso. "Digo, se que estás enfermo... pero no eres tu mismo. Me abandonaste en el mercado."
"Yahiko estaba ahí. Y Sanosuke. No te dejé sola." Su voz era plana.
Kaoru arrugó su frente, el dolor era claramente visible en sus ojos azules. "Eso no es a lo que me refiero. Tú no me habías abandonado así en mucho tiempo, Kenshin. Yo me preguntaba si tu estás-"
"Estoy bien." El miró hacia otro lado, incapaz de enfrentarse con su mirada.
Ella sintió una pequeña chispa de frustración. "No, Kenshin. Estás enfermo. Se que no debí haberte hecho venir conmigo al mercado, pero-"
"No me hiciste ir."
Kaoru apretó sus dientes. "Kenshin," gruñó. "Estoy tratando de hablar con-"
"Lo siento Kaoru-dono. Pero-"
No tuvo tiempo de terminar cuando finalmente Kaoru le habló de forma brusca, tomándolo por los hombros y sacudiéndolo. "Podrías dejar de interrumpirme, Kenshin! No tienes que responder a cada palabra que digo! Eso es sobre lo que estoy hablando. No estás actuando normal! Y no es que seas exactamente normal!
Ella había esperado hablarle duramente. Normalmente, lo hacía entrar en razón cuando comenzaba a pensar demasiado en su pasado como ella estaba segura que estaba haciéndolo ahora, pero esta vez no funcionó. Su expresión era endurecida, excepto por un pequeño músculo que trabajaba en su mandíbula. Que era todo aquello?
Entonces lo sintió a través del gi. Calido y mojado. Despacio, levantó su mano del hombro de él y la miró. Sangre. Ella realmente lo había lastimado.
"Oh! Lo siento!" Sus manos volaron automáticamente hacia su cara en horror y vergüenza.
El se movió tan rápidamente que, ella no comprendió lo que hacía hasta que la tomó por la muñeca. Deteniéndose a una pulgada de su cara. Silenciosamente, bajó su mano fácilmente, y tomó una de las vendas limpias a su lado, casi con devoción limpió su sangre de los dedos y la palma de ella. Ella miró sus movimientos con una especie de aterrada fascinación a través de su vista nublada por las lágrimas. El la tocaba con tanto cuidado, pero al mismo tiempo se movía de forma un tanto mecánica. Como si hubiera hecho esto antes. Como si no fuera la primera vez que tuviese que limpiar su sangre de otra persona.
Ella sintió un suave rubor que llegaba a sus mejillas mientras la áspera mano de él sostenía la suya.
Finalmente el habló. "Tus manos nunca se han manchado con la sangre de otros, cierto?" preguntó tiernamente.
Su rubor creció violentamente. "No era mi intención lastimarte," dijo, insegura de lo que él estaba preguntándole, pero aún así tratando de disculparse."
"Tu no puedes lastimarme," contestó suavemente. Tentativamente, extendió el brazo y le tocó la mejilla, quitando una lagrima que había escapado."Pero yo te he estado lastimando, verdad?"
"Kenshin—"
De repente el pareció comprender lo que estaba haciendo. Algo se cerró tras sus ojos, y una vez más era frío y distante. "No deberías estar aquí," dijo. "Solo podría herirte más." No deberías estar aquí." Se levantó.
El momento se hizo añicos cuando el se alejó. Kaoru sintió frío de nuevo. "Kenshin, por favor. Tú solías hablar conmigo. "Que te está pasando?"
"Nada."
Ella saltó sobre sus pies, enojada y herida. "No me mientas! No eres tu mismo. Algo anda mal. Porque ya no confías en mi?" Ella quitó las lagrimas de su rostro, así él no vería que seguían cayendo. "Siempre me decías la verdad, sin importar nada. Porque ahora no lo haces?"
El siguió de pie, dándole la espalda.
Ella finalmente dio la vuelta hacia la puerta. "Bien," contestó. "No hables." Con eso ella salió por la puerta, dejándolo solo de nuevo.
Battousai seguía de pie mirando la lejana pared, su cabeza se inclinó, mirando la sangre en sus manos. Cerró sus ojos, dejando salir emociones que no había sentido en meses. Algunas de las cuales no había sentido en años.
Inocente. Ella era completamente inocente del derramamiento de sangre. No había conocido a nadie así en mucho tiempo.
Durante un instante con ella, no había sido el demonio, Hitokiri Battousai. Había sido Kenshin.
No.
Había sentido su inocencia tan fuerte entonces, que casi lo había tocado.
Por ese instante, había sido Shinta.
Cerró sus ojos y por primera vez en seis meses, sintió lágrimas.
1865
Kenshin ignoró las miradas mientras caminaba por la posada. Katsura no había estado en su habitación como Kenshin esperó, así que ahora estaba forzado a la penosa necesidad de tener que dar la cara a los soldados de Choshu. Habían sido difíciles para el los primeros pasos por la atestada sala, cuando las conversaciones se silenciaron, y la gente había abierto el espacio para él. Había estado muy cerca de dar la vuelta y esperar hasta que el área estuviera despejada. Pero en cambio se forzó a proseguir su camino. Nadie hizo contacto visual con el. Todos estaban muy asustados. Eso era lo irónico de aquello. El podría sentir su alivio mientras pasó. Alivio de que su protector, su guardián, estuviera vivo y no los hubiera abandonado. Pero todavía seguían teniendo miedo del demonio que había sido no hace mucho tiempo.
Respeto y miedo, como lados opuestos de la misma espada.
Kenshin se deslizó en la cocina, esperando encontrar a Okami. Ella podría saber donde estaba Katsura. Varias de las muchachas que servían la comida estaban preparando el desayuno, pero Okami no estaba en ninguna parte.
Una de las muchachas más jóvenes lo observó titubeando en la entrada. Sus oscuros ojos se ensancharon. "Himura-san," dijo suavemente. "Necesitaba algo?"
Okami había entrenado bien a las chicas. Sin importar su reputación, ellas siempre lo trataban con respeto, cuidadosas de enmascarar su miedo. Pero la dueña de la posada no intuía que tan fácil podía leer sus emociones, sintiendo incluso sus miedos ocultos. Pero el siempre apreciaba que ellas lo intentaran.
Kenshin río apenas. Entonces también habían varias chicas como ésta, Nozomi, quien nunca entendió muy bien cual era su trabajo, y por eso nunca le había temido. Eso, el lo apreció más de lo que nadie sabría.
"Nozomi-dono," Kenshin contestó. "Está Okami por aquí?"
Nozomi se sonrojó en el "dono" y bajó la mirada. "Lo siento, Himura-san. No estoy segura de donde esté." Levantó la vista hacia él. "Podría ayudarle a buscarla si usted gusta."
Kenshin parpadeó, de pronto comprendiendo que la joven estaba ruborizada, y comenzando a percibir porqué. "Oro... N-No. Gracias, Nozomi-dono." Dio un paso hacia atrás, nervioso. "Estoy seguro de que puedo encontrarla por mi mismo, eso creo. Tú tienes trabajo aquí del cual te estoy deteniendo. Gracias." Se inclinó rápidamente y salió de la habitación, sabiendo que su rostro debía estar rojo. Especialmente cuando escuchó a algunas de las otras chicas soltar risitas cuando el deslizó la puerta detrás de si.
Rápidamente, caminó por el comedor, sacando firmemente a la joven de su mente. Estaba tan perdido en sus pensamientos que casi chocó contra Ushiro quien también estaba entrando.
"Lo siento," dijo el alto y pelinegro hombre. Cuando miró contra quien casi había chocado, sonrió ampliamente, tomando a Kenshin por sorpresa. "Battousai-san! Estás bien. Estuve preocupado."
"Estoy bien," respondió el pelirrojo, sobresaltado por la amistosa reacción. "Como estás tu?"
Ushiro se encogió, y después hizo una mueca, frotando su hombro vendado. "Ando. No es que Okami esté muy contenta por eso. Conseguí un regaño esta mañana por levantarme a comer. Pero ella no podría haber esperado que durmiera todo el día." Sus ojos se ensancharon cuando recordó con quien estaba discutiendo sobre aquello. "No es que haya algo malo en eso, si tu trabajas toda la noche," enmendó rápidamente.
Kenshin podría haberse reído si su mente no hubiese estado tan distraída.
"Battousai-san?"
El Rurouni levantó la mirada para ver que Ushiro lo miraba fijamente. "Oro?"
Ushiro levantó una ceja con extrañeza, "Oro, huh? Eso es nuevo." Sonrió. "Como sea, sólo me preguntaba si querías sentarte con Kano y conmigo. Se que normalmente tomas tu desayuno a solas, pero normalmente tampoco estas levantado tan temprano..."
Kenshin estudió a Ushiro. No había miedo. Era amistoso y considerado, pero no estaba asustado. Siempre había sido así? Kenshin no lo sabía. Siempre había respetado a Ushiro en el pasado, pero nunca había pensado realmente en el. Muchos otros pensamientos habían estado luchando por sobresalir en su mente. Ahora que era más viejo, era una agradable sorpresa comprender que no había estado tan solo como había pensado durante el Bakumatsu. Mientras el había estado protegiéndolos, hubo gente como Ushiro, Okami y Katsura cuidando de él al margen. Tratando de hacer los encuentros diarios llevaderos.
"No tienes que hacerlo, Battousai-san."
Kenshin parpadeó hacia el unas cuantas veces. "Oro?"
"Tu me mirabas fijamente como si estuviera loco por preguntar." Ushiro miro dentro de la habitación para ver a Kano enviándole una mirada de interrogación.
Kano era el nuevo "limpiador", ahora que Iizuka se había ido. Los ojos de Kenshin oscurecieron. No, ahora que Iizuka había sido asesinado. Katsura nunca había dicho mucho sobre eso, pero Kenshin sabía que enfrentarse a su traidor había sido la primera asignación de Makoto Shishio. Kenshin se había distanciado más de los soldados después de eso. Su confianza en Iizuka le había costado a Tomoe la vida. A causa de esto, no estaba seguro, incluso ahora, de si pudiera mirar a Kano de forma justa, sin los pecados de su predecesor manchándolo en la mente del ex-hitokiri.
Kenshin sacudió su cabeza y sonrió a medias. "Lo siento, Ushiro-san. Simplemente busco a Katsura-san. Eso es todo. Sabes donde puedo encontrarlo?" Ante el parpadeo de decepción en los ojos del hombre más alto, Kenshin añadió. "Quizás pueda unirme con ustedes más tarde en la comida."
"Bien. Más tarde entonces. Sobre Katsura-san… Asumo que está en el cuarto de reuniones, dando a conocer las asignaciones. Ahí es donde está por lo general a esta hora."
Kenshin asintió, sintiéndose tonto por no buscar ahí primero. "Gracias, Ushiro-san." Contestó, girándose para irse.
"Más tarde, entonces, verdad?" Ushiro llamó detrás de él. "Entonces cuento contigo para eso!"
Pero Kenshin ya había girado por la esquina.
Ushiro caminó por el comedor, consciente de las miradas sorprendidas y asustadas que venían de muchos de los hombres quienes debieron juzgarlo loco por hablar así con Battousai. Ushiro los ignoró. Porque al final, aún el gran Hitokiri Battousai era solamente un muchacho que necesitaba un amigo.
Kenshin caminó rápidamente hacia el cuarto de reuniones, esperando no interrumpir nada. Raras veces recibía sus asignaciones de Katsura temprano, así que no estaba seguro del protocolo. El pelirrojo se detuvo a unos pasos de la habitación, escuchando. Estaba seguro de haber oído voces hace un momento, y no quería interrumpir. Pero todo estaba silencioso ahora. Levantó su mano para tocar, justo cuando la puerta se deslizó y un hombre que Kenshin no conocía salió.
El cabello largo del hombre más alto estaba puesto en una coleta alta, y sus llameantes ojos evaluaron a Kenshin antes de que sonriera despacio y se alejara. Cuando pasó, Kenshin pudo sentir el ki de ese hombre centellear. El ex-hitokiri se congeló, volviéndose despacio para ver la figura retirándose. El conocía ese ki.
Un temblor recorrió su columna cuando reconoció al hombre.
Su sucesor...
Makoto Shishio.
