El caballero más hermoso
Había logrado manipular su cosmos aunque se aun poco, pero ya lo había hecho, eso la tenia emocionada y como no?, si después de tanto tiempo ya había podido hacer algo con esa energía.
Aun no es suficiente – su maestro sabia como matarle las ilusiones – pero has mejorado – le sonrió y revolvió sus cabellos castaños, como si fuera una niña pequeña –
Estaba feliz, aunque sea poco la mejora. Eso era bastante para ella, aunque para los ojos de los demás no lo sea.
***M***
Era extraño ver a los caballeros dorados, pues siempre estaban fuera del santuario. Había muchos comentarios con relación a ello, aunque ella no le prestaba mucha atención a estos, pero con la insana curiosidad que tenía, por la misma que se había metido en muchos problemas, quería saber más de esos guerreros que los libros de Acuario y Leo describían.
Sus ojos, tras la máscara, siempre miraban con cierta ilusión a esos guerreros, aunque muchas veces no fueran lo que imagino. Y es que ella los había idealizado de una manera que cuando los conoció, esa imagen gloriosa que tenía se desvaneció.
Aunque aún no había tenido el privilegio de conocer a todos a pesar de ya estar cerca de cumplir los dos años de estancia en ese lugar. Hasta ahora le faltaba ver a Piscis, Aries, Géminis, Sagitario, Capricornio y Virgo.
Todos eran un misterio, todos tenían algo que ocultar y ella quería poder siquiera verlos a todos, aunque sabía que a Sagitario, libra y Géminis no los podría conocer jamás.
No veo el porque no? – Milo, el caballero dorado de Escorpio desde su segundo encuentro la trataba con más familiaridad, sin embargo ella se preguntaba aun el porque? –
Enserio?! – sus ojos brillaron con emoción –
Si, solo evita que alguien te vea allí o te meterás en problemas – advirtió –
Eso significa que…-
Si, no pienso acompañarte -
Porque no? – hizo una mueca de enfado –
Voy de salida – se encogió de hombros – además seguro Aioria me arma un escándalo si se entera que anduve ayudándote con tu locura –
Mi maestro no lo haría – defendió –
Sí, claro – expreso irónico – no vemos luego – se despidió con la mano, pero apenas dio tres pasos se giro a ver a la joven - que no te sorprenda la condición en la que se encuentra Sagitario y menos si no vez al Centauro – dicho ello siguió su camino –
***M***
Adonde pequeña? – casi le da un infarto escuchar esa voz tras de sí –
Se…señor Aldebarán! Buenos Días! – saludo con una gran sonrisa e hizo una inclinación con la cabeza – como esta? –
Bien, gracias – el joven tauro le sonrió con amistad – adonde ibas? – Pregunto con curiosidad – según tengo entendido Aioria te prohibió subir más allá de leo si no estaba, y ya estamos cerca a Virgo – entrecerró los ojos -
Pues, por favor Aldebarán, por favor en verdad quiero ver Sagitario y no solo de pasada – pidió al ver que mentir no tenía caso –
Está prohibido ir allá, si alguien te ve… - trato de negar – solo no dejes que te vean, si? – Acepto al ver la carita de pena de la chica – cualquier cosa me avisas – sin más que decir siguió con su descenso –
***M***
Sagitario…- el templo que una vez lucio como los otros, ahora parecía una de esas ruinas de Egipto. Todo cubierto de polvo, capaz y capaz de este – que cosa tan mala hizo, para recibir este trato? – se pregunto –
Intento matar a la razón de nuestra existencia – por segunda vez casi sufre de un infarto, al escuchar esa voz desconocida para ella –
Este…- se giro tan rápido como el susto le permitía y…sus ojos tras la máscara se abrieron de par en par - …- era un hermoso chico el que estaba frente a ella. Jamás en su corta vista había visto una belleza como la de este –
Supongo que eres la alumna mediocre de Leo – dijo con desdén – eres peor de lo que imaginaba – el joven siguió se puso en marcha –
…- esas palabras la sacaron de su ensoñación inicial – quien se creía se tipo para tratarla así?! – un dorado – dejo salir en un suspiro al ver la armadura resplandeciente –
Soy piscis – escucho al joven detenerse y mirarla por encima del hombro – y si has escuchado de mi, estoy seguro que en este momento debes estar agradecida de que no te haya asesinado – miro con una sonrisa de lado a la joven temblar levemente – es una imprudencia y una insolencia que una miserable aprendiz este por aquí, no sé como los demás guardias lo han permitido – no cambio su postura – pero lo dejare pasar, solo evita cruzarte por mi camino otra vez – sin más el caballero dejo el templo de Sagitario –
Que odioso – mascullo –
***M***
Ya desde ese encuentro desagradable que había tenido con el doceavo guardián, Tania había abandonado sus ansias de siquiera conocer a Capricornio, Virgo y Aries, seguro los tres eran iguales a como decían los rumores, estos no se había equivocado con el guardián de piscis.
Que tal tú paseo – sus ojos plomizos se concentraron en el guardián de Acuario que le miraba con seriedad –
Cómo? – paso saliva al ver la mirada del peli aguamarina – Milo se lo dijo, mugre soplón! -
Más respeto para un dorado –
Va – bufo – le dirá a mi maestro? –
Es lo correcto – acepto –
Pero…me reprenderá y…-
Te lo mereces –
Lo sé pero…-
Me entere que Piscis te encontró – expreso sin dejar su postura seria –
Cómo?! – pregunto con espanto –
Lo que pasa en las doce casas, no se queda allí precisamente – respondió y desvió la mirada – tu maestro se enterara –
Me despellejara – dramatizo –
Ahora entiendo el porque te llevas con Milo – cerro los ojos con cansancio – y eso que al inicio casi te mata, creí que lo evitarías o le tendrías miedo –
No soy rencorosa y además se me pasa rápido el susto – sonrió. Algo de eso era cierto –
***M***
Puedo pasar?! – Como aun no podía manejar bien su cosmos, aun hacia uso de su voz para pedir permiso en las casas, claro siempre tomando en cuenta quien era el dueño –
Que escándalo – ambos se vieron por unos instantes, aunque él retiro su mirada después de breves segundos, al parecer le había aburrido su presencia –
…- esperaba al guardián de cáncer en la casa de cáncer, no al de piscis – buenas tardes…- debía ser educada por más que ese caballero le cayera mal. Estrujo sus puños al no obtener respuesta del caballero, eso era grosería -
Ya era tiempo, me muero de hambre – la voz sombría y sarcástica del cuarto guardia rompió el silencio que se había instaurado – que hay para hoy? – le importo un pepino lo que pasaba, ya que de inmediato fue a arrebatarle la canasta a la niña y comenzó a rebuscar en este – Ey! Solo hay para uno…- se quejo – y que pasa con Dita?! – reclamo –
…- no pensaba cocinar para ese ser tan molesto – no sabía que tenía visita – respondió –
Pues ya lo vez, ahora vuela –
No soy su esclava – reclamo molesta – el trato era cocinarle a usted, no a sus visitas –
Pero que niña más insolente – al fin se dejo escuchar – DM, no te moleste, como te dije yo no estoy acostumbrado a comer porquerías – dicho eso se dio la vuelta –
Qué?! – eso había sido el colmo de todo. Ese comentario le había saturado la paciencia –
…- DM y Afrodita miraron con sorpresa la manera en que el cosmos de la mocosa había explotado –
Nadie, escúchame bien, Nadie! Puede decirle a mi comida porquería! – Grito furiosa – crees que porque eres un Caballero dorado eres algo?, pues déjame decirte que no, que solo eres alguien despreciable, que por muy bonito que puedas ser por fuera eres espantoso por dentro! –
Uh! – La expresión de DM lo decía toda, esa mocosa quería morir – ni el cosmos que emanas te salva – negó con la cabeza – que desperdicio tan bien que cocinas…-
Insolente! – Afro en menos de lo que Tania pudo parpadear ya estaba a su lado – muchos aun muerto por menos… y de la manera más dolorosa – sus ojos celeste se tornaron levemente rojos –
Ya déjala Dita, no la mates – DM al fin intervino –
No me jodas, DM – mascullo –
Si la matas quien me cocina – expreso con seriedad y sosteniendo el brazo con el que apretaba la ropa de la aprendiz y la alzaba - además tú la ofendiste –
Cállate – le sostuvo la mirada retadoramente –
No – le devolvió el reto – prueba – sin esperarlo el sueco fue atragantado con la tortilla que DM le metió de golpe en la boca –
…- Tania cayó en seco y empezó a respirar agitada, eso estuvo demasiado cerca –
Idi…ota…- Dita apenas y podía respirar –
Permíteme – DM, dejo su canasta antes de darle un golpe en la espalda al pez y así evitar su muerte –
Imbécil, cangrejo de mierda! Qué diablos te pasa?! – reclamo al fin poder respirar –
Oye yo solo quería que probaras – le sonrió de medio lado –
Yo te voy a sacar tu probar…- el peli celeste le amenazo con el puño –
Ya lárgate! – Tania miro a todas parte al escuchar esa voz – soy yo tarada, te hablo por cosmos – la aprendiza asintió y salió hecha una bala –
