Capitulo 11

Buenas, aquí vengo con una nueva actualización cap dedicado a mi beta "Hera" a la que le agradezco de todo corazón, ya que la he hecho sufrir un poco con mi falta de intelecto gramatical XD Creo que es un capitulo que muchos esperaban y el cual ruego por que sea de su agrado que hasta el momento es mi capi favorito, sin más aqui lo dejo.

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Se encontraba parado frente a la Torre de Londres, después de 8 años volvía a pisar suelo británico.

—Es hermoso Draco— su acompañante lo saco de sus nostálgicos pensamientos.

—Lo sé, espera que esta ciudad es bellísima y estoy dispuesto a mostrártela toda— una ligera sonrisa adornó su rostro.

— ¡En serio!— exclamó fascinado el ojiazul— De verdad aun no me creo que este aquí, ¿cómo lograste convencerme?

Cierto ese era un factor importante, nada más que el problema no fue convencer a su compañero y amigo, el problema fue cuando tuvo que discutir con los tres directores y como su antigua compañera ayudaba al inglés.

—Te tengo esta propuesta Malfoy— había tomado la palabra el rubio después de algunos minutos de acalorada discusión— Como usted está muy enfrascado en su carrera y no piensa dejarla ya que le faltan solo las practicas y una que otra clase, podemos arreglar eso y que se titule en "The Institute of Child Health" que es parte de la escuela universitaria de Londres, podíamos llegar a un acuerdo con el director aquí presente para que pudiera tener un doble titulo— Volteó a ver a su futuro violinista y en la cara del joven estaba dibujado el interés— Además de que sería miembro inmediato de la sinfónica de Londres como primer violinista —El brillo en los ojos plata lo animaba a continuar— No tiene compromisos aquí, sus trabajos de medio tiempo pasarían a ser historia además de que volvería a su patria— una ligera sombra cubrió la antes emocionada mirada— Aunque todo se haría con toda la discreción posible— rogó por que el chico reaccionara pero al verlo quieto decidió continuar con su oferta— No será mucho tiempo el que le roba la orquesta unos ensayos a la semana y una que otra presentación ciertos días que avisaremos con anticipación—

—Vamos dragón, no te hagas del rogar si siempre quisiste tocar en la sinfónica —animó la rubia ante el mutismo del rubio.

—Tengo que pensarlo— soltó de pronto aun confundido por esos acontecimientos.

—Joven Malfoy, si se quiere negar no hay problema con ello— empezó a decir amablemente el hombre de piel oscura—

El chico volteó a donde estaba el director académico mirándolo fijamente, para saber su opinión.

—L e seré honesto joven Malfoy, me encantaría tenerlo aquí y que se recibiera en estas tierras — aquel hombre de porte firme y voz gruesa siguió hablando— Pero sé que esa universidad es una de las mejores y si usted quiere seguir con la carrera en su país tiene todo mi apoyo—

Varias reacciones hubo en ese despacho, la secretaria había abierto los ojos incrédula, el señor Fiedler cerró los ojos en gesto de derrota; Daphne solo atino a sonreír y el director Británico solo miro expectante la decisión del rubio.

—Está bien, solo tengo una pequeña petición— acepto entre entusiasmado y aterrado por la idea de regresar.

—Lo que guste señor Malfoy, solo pídalo— digo el Inglés entusiasmado y alegre ante semejante perspectiva.

— ¿Podría llevar a un amigo de aquí del instituto?, es de mi mismo curso y quisiera saber si podía hacer el intercambio a la UCL de pediatría — La amplia sonrisa del hombre se ensancho aun más.

—Por supuesto—

Ahora después de 3 semanas de papeleo se encontraban fuera de la torre de Londres paseando por la ciudad antes de ir al "Barbican Centre" cede de la Orquesta Sinfónica de Londres, donde lo recibirían para organizar todos los arreglos al concierto de presentación que harían ante su nuevo integrante.

—Fue demasiado fácil, te dije que te compraría una varita — Cierto, luego de aquella charla con los directores había pensado en que haría estando ahí, se suponía que todo estaba superado así que enterraría el pasado y volvería al mundo mágico, con un poco de suerte conseguía trabajo en San Mungo, ya se había recibido como medimago especialista en niños, rió internamente ante la falta de imaginación de los nombres.

—No es cierto, no vine solo por eso también podía comprar una en el barrio mágico de San Francisco— Exclamó fingiendo molestia el otro joven, aunque estuviera más alegre que nunca. Que Draco fuera y le pidiera irse con él a Inglaterra, eso había sido excitante y desconcertante pero no había quien menguara esa felicidad.

—Espera cuando terminemos de instalarnos, te voy a llevar al callejón Diagon y créeme te quedaras impresionado, luego pasaremos por el hospital mágico, haber si tengo suerte consiguiendo trabajo.

— ¿Otro?, pero si ya eres parte de la LSO, ¿qué más quieres?, te pagan muchísimo— dijo aun estupefacto.

— ¿Crees que me he medio matado todos estos años para dejarlo así como así?— habló el rubio un poco incrédulo— La música no es trabajo, al contrario, es una forma de escape ante el verdadero trabajo— Su acompañante sonrió ante su comentario.

—Oh bueno, está bien— dijo restándole importancia— solo tengo una duda ¿Por qué volviste? Antes no querías si quiera que se mencionara el regresar— una nota de tristeza había en la voz de su amigo.

—Es mi sueño— declaró firmemente mirándolo a los ojos.

Desde que lo conocía nunca había visto aquel brillo en los ojos plata; lo había conocido enojado, serio, distante, frío, amigable, emocionado, estresado, triste en alguna ocasión después de una pesadilla, Contento pero nunca feliz, siempre había ese halo de tristeza en aquellos hermosos ojos opacándolos casi por completo, pero ahora estaban brillando como no lo había visto nunca, aunque esa tristeza lograba apagarlos. Eso solo lo hacía querer verlos en todo su brillo, verlo realmente feliz sin aquella fría melancolía, quería que la sonrisa en su rostro se reflejara en aquellos ojos plata.

—En realidad siempre lo creí imposible— las palabras de su amigo lo sacaron de su burbuja— ¿Como un mago como yo iba a tocar en la LSO?, siempre creí que mi futuro era dirigir los negocios, estudiar leyes mágicas o algo por el estilo— Abrió los ojos ante las platica del rubio, ya que nunca lo escuchó hablar de su pasado.

—Bueno, entonces hagamos ese sueño realidad, vayamos a donde esta esa orquesta— el pelinegro sonrió emocionado ante la perspectiva de estar con el rubio cuando se cumpliera su sueño.

.—-.Días después.-—.

— ¿Harry ya estás listo?, el concierto no tarda en empezar— Marcus estaba parado en el recibidor del apartamento del moreno, esperanto que este se terminara de arreglar.

—Enseguida, es solo que…—se escuchó la voz proveniente de la recamara donde el ojiverde se encontraba peleando con su indomable cabello.

—Tenemos que estar ahí en 20 minutos o cerraran las puertas— reclamó enfadado el otro joven.

—Nos aparecemos y ya, bien sabes que tengo mi capa de invisibilidad, además podremos aparecernos cerca de la parada del autobús, después de todo la mayoría de gente llega en automóvil— el moreno salió del cuarto después de la lucha con su cabello en la cual resultó perdedor—Pero ¿por que es tan importante este concierto?, nunca te había interesado la música clásica— preguntó un tanto extrañado el ojiverde.

—Pues veras, este concierto es uno muy importante ya que presentaran a su nuevo violinista— empezó a decir el Ravenclaw — No recuerdo su nombre, pero es más que obvio que se tiene que lucir, además de que corren muchos rumores de este tipo, el mundo Muggle está a sus pies.

—Genial, eso se oye fantástico— expresó escéptico el moreno, no muy convencido de aquella salida.

Se aparecieron a las afueras del Barbian Centre, donde se haría el concierto.

Al entrar al gran edificio fueron caminando por donde estaría la entrada del escenario donde se llevaría a cabo el concierto.

— ¿Traes los boletos?— preguntó un tato intimidado por la multitud el ojiverde—

— ¿Crees que los olvidaría?— refutó el castaño— toma aquí está el tuyo— le tendió la entrada.

El moreno recibió su boleto y por curiosidad se puso a leer en qué lugar les había tocado. Estaban en primera fila justo al frente del escenario, su mirada se desvío hasta el precio y por un momento quiso no haberlo visto, luego el enojo fue mayor conforme las palabras de su amiga hacían eco en su mente "Ese tipo es un aprovechado, está queriendo que le compres algo y se pavonea de ti como si fueras un trofeo"

— ¿De dónde sacaste el dinero para las entradas?— su tono era peligrosamente calmado, cosa que hizo sudar al águila.

—Pues de donde saque lo otro— dijo intentando evadir la pregunta— vamos ya no tarda en empezar.

—Sabes que, esto no me gusta nada— su voz sonaba dura — Ya no estoy a gusto contigo, te he soportado demasiado lo mejor es dejar aquí esto— por el tono de su voz parecía que era más una sentencia de muerte que una separación.

— ¿Fue la sangre sucia quien te metió esas ideas en la cabeza?— sentencio el otro ante la mirada incrédula de su ex novio

—No la vuelvas a llamar así— rugió molesto el león.

—La llamó como me venga en gana— la molestia en la voz del otro también era presente— además ya no importa después de todo conseguí lo que quería y más— por primera vez se dejaba de ver la verdadera fachada del tipo— Bueno mi amor— ese tono irónico solo logro enfurecerlo más— Si no quieres entrar no me importa ya que según cuentas es que aquel violinista es todo un bombón y también compre pase tras bambalinas así que ya no me importas— se dio media vuelta y entro en el salón de conciertos dejando a un desconcertado, enojado y melancólico moreno.

Pasado el enojo vino la tristeza al saberse utilizado de tan cruel manera, sumido en sus pensamientos siguió caminando mientras una suave llovizna caía en toda la ciudad al ritmo de una triste canción que nunca llego a escuchar. Ignoró los carteles que ponían alrededor donde estaba la foto de tan codiciado violinista, pero tan grande la tristeza y tan pesada era la culpa que ni siquiera volteó a mirar.

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Varias sombras estaban reunidas en un sucio callejón del Londres Muggle.

— ¿Por qué nos llamaste tan urgente?- exclamó molesta una profunda voz.

— ¡No me grites estúpido!— replicó una voz mucho más aguda, la voz de una mujer.

—Bella querida— empezó con un tono siseante otra voz — Nos podrías decir el motivo de tan urgente reunión como para ponernos en este riesgo— conforme hablaba su voz se endurecía haciéndola escuchar mas aterradora.

—He visto a mi hermoso sobrino— declaró con una sonrisa aterradora la mujer— Draco ha vuelto a Inglaterra.

—Es que acaso no murió— preguntó una voz que sonaba más lenta y muy confundida—

—Al parecer se escapo a otro país y ha regresado hace relativamente poco— aquella tétrica voz hacía estremecer hasta el más valiente.

—Entonces tenemos que atraparlo, ha de ir al mundo mágico— habló la primera voz con tono firme dirigiendo a las demás sombras— nos repartiremos los distintos sitios donde podría ir, estaremos en grupos de dos para así tener más posibilidades de éxito.

Todos asintieron y empezaron a reunirse y turnarse horarios y lugares, para así atrapar cuanto antes al joven.

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— ¡El concierto estuvo estupendo!— exclamó emocionado el azabache mientras caminaba junto a un par de rubios.

—Anthony me dijo que eras bueno con ese cachivache, pero en verdad eso fue alucinante— exclamó divertida la ex Slytherin.

—Por favor no sean exagerados— dijo un tanto cohibido el rubio platino.

—Draco Malfoy siendo modesto, ¡es el fin del mundo!— exclamó bromista la chica— ¿Que tanto te hicieron esos Yanquis Draco?, te ves cambiado—

—Los yanquis son lo de menos— dijo intentando quitarle importancia al asunto y escapar del tema— Daphne, ¿sabes si todavía está conectado el caldero chorreante con el mundo Muggle?—

—Por supuesto, que acaso piensas ir al callejón Diagon— Exclamó sorprendida la chica.

—Por supuesto, pensaba llevar mañana a Johan para que conociera un poco la parte mágica de Londres, además de comprar varitas— una sonrisa que nunca llego a sus ojos como de costumbre adorno su rostro.

—Creí que querías tener todo en secreto— dijo un poco insegura la rubia.

—Daphne Greengrass insegura de algo— exclamo burlón el Slytherin — ¿Que te hicieron en estos años?—

—Oh, vamos Draco— le dio un suave empujón haciendo que los chicos se pegaran— Bueno aunque estoy contenta que vallas al mundo mágico, créeme cuando te digo que tu foto estará en todos los periódicos.

—En el profeta y cuales más, los otros son una revista de chismes y de criaturas extrañas—

—Creo que saldrías en la de criaturas extrañas— se burló el azabache interrumpiendo graciosamente la conversación y haciendo reír a la rubia.

—Esa estuvo buena— exclamó la chica ignorando a su compañero de clases— Dame esos cinco— extendió la mano y ambos la chocaron justo frente al rubio.

—Muy graciosos pero entonces, ¿crees que podamos entrar por el caldero?— volvió a preguntar el Slytherin — Quiero conectar la chimenea con la red Flu, además de que estando aquí creo poder sacar algo de Gringotts y así comprarme una pequeña casa.

-¿Qué acaso viven en un hotel?- dijo sonriente la chica.

—Algo así— hablaron ambos al unísono.

—Bueno entonces creo que tienes que ir urgente al callejón, si, la entrada por el caldero sigue abierta— La chica se adelanto un poco y se paro justo frente al rubio— Sabes que no será fácil ¿verdad? — su voz tomó un tono más firme y distante— Todos estuvimos buscándote por años Draco, tus padres, Pansy, Blaise, Theo y hasta la sangre sucia de Granger estuvo intentando encontrarte— Su mirada era fría para no dejar salir toda la angustia que la había consumido por años— Me alegra muchísimo que estés de vuelta, no te imaginas cuanto, pero nunca fue igual nuestro compañerismo a lo que eran tus amigos— su voz era cada vez más dura— Draco las cosas han cambiado, pasaron 8 largos años y todos seguimos con nuestras vidas, vas a llevarte grandes sorpresas—

El moreno estaba impactado, había llegado a creer que su rubio amigo no tenía nadie en ese país que por eso la extraña aura de tristeza, por eso su escape a otro continente, pero saber que había alguien ahí buscándolo y extrañándolo era otra cosa.

—Eso lo sé muy bien, no tienes por qué advertirme nada, si volví no es por ellos— su voz sonaba tan fría que dolía— Si regrese fue por mí, porque después de tanto estoy haciendo uno de mis sueños realidad y estoy seguro lograré todo lo que esté en mi camino—

La chica apretó los puños a su costado, ese no era el chico que conocía en Hogwarts ese ya no era un niño sino un joven hombre dispuesto a obtener lo que quería. Le dolía saber la distancia que había entre ellos, pero al parecer la vida no le había puesto las cosas fáciles al rubio y por eso había tanta fuerza y decisión en sus palabras, a su lado ella seguía siendo solo una niña.

—Bueno, entonces creo que los veré pronto en el diario, cualquier cosa me mandas una lechuza — la chica les sonrió y después de mirar alrededor y comprobar que estaba despejado desapareció.

—Jamás me acostumbrare a ver desaparecer a la gente frente a mis ojos— dijo el chico en cuanto la chica se desvaneció.

—Créeme lo harás— y sin más los dos empezaron a caminar rumbo al departamento que compartían cerca de su instituto.

.—-.A la mañana siguiente.-—.

El titular del profeta ponía en letras grandes y vistosas "Otra derrota para nuestro héroe dorado, su novio Marcus Belby, le destroza el corazón a nuestro niño de Oro"

El moreno al ver la imagen de ambos discutiendo arrugo el periódico, ni siquiera cuando iba al mundo Muggle lo dejaban en paz, suspiró ruidosamente no quería levantarse sabría que lo estaría esperando un enjambre de periodistas.

Llegó a la oficina de Aurores donde todos lo veían con cara de lastima, como si fuera un enfermo en fase terminal.

—Auror Potter reportándose para el deber— se anunció ante el jefe de aurores que no era otro que Moody —

—Señor Potter, debido a su escandalosa vida social me temo que cualquier misión asignada será un completo desastre, los periodistas no dejan hacer el trabajo— la voz sonaba dura y molesta ya que uno de sus mejores aurores siendo acosado no era de su agrado— Hoy le pondré una misión encubierto, muy fácil , deberá tomar una poción multijugos y mezclarse entre la gente para así ver lo que hacen cotidianamente los comerciantes de Diagon, así que esa zona la dejo a su cargo— Le entregó un informe un poco más detallado y un vial con tal asquerosa poción.

—Un honor cumplir con el deber— dijo solemnemente mientras se retiraba, tendría que beber esa asquerosa poción después de tantos meses sin haberla tenido que usar.

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Tenían poco que habían llegado al callejón y la gran mayoría de miradas iban con ellos, los más jóvenes, interesados ante la imagen de dos hombres tan apuestos y jóvenes; los más grandes estaban asombrados y uno que otro se mostraba asustado, pero nadie se atrevía a hablarles.

Cierto par de encapuchados los veía desde las sombras, vigilando atentos cada movimiento.

—Lo mejor será ir primero al banco, quiero ver que tanto me queda de mis ahorros— dijo el rubio guiando a su amigo ante el edificio blanco de la avenida mágica.

— ¿Tienes una cuenta bancaria? — Preguntó extrañado el joven—te la habrán congelado por no usarla en tanto tiempo— dijo un poco inseguro.

—No es como un banco muggle, la única forma que me cerraran la cuanta es con mi muerte o que yo mismo la traspase a otra persona, de ahí en más es imposible.

Al llegar se adentraron y para sorpresa del azabache había puros duendes, al parecer muy gruñones.

—Buenas tardes que se les ofrece— dijo un malhumorado gnomo.

—Quisiera ver mi estado de cuenta y posteriormente hacer un retiro— dijo el rubio mientras veía fijamente a su alrededor.

—Nombre y número de cámara— su tono gruñón era intimidante para el ojiazul pero el rubio acostumbrado no dijo nada.

—Draco Lucius Malfoy Black, cámara 583—el duende lo miro sorprendido para luego revisar un gran libro y aparecer unos papeles.

—Señor Malfoy, no tenía idea hace años que no se le ve por aquí— el trato había cambiado increíblemente a uno mucho más amable y atento— Este es su estado de cuenta, si me sigue podemos ir a su cámara para que retire lo que necesite.

El rubio no contestó, solo recibió los papeles y con una seña el duende empezó a guiarlos.

— ¿Y porque ese tipo se puso de pronto tan amable?— le pregunto al oído al rubio.

—Por que le conviene—

—Señor Malfoy, esta es su cámara— dijo señalando la entrada de aquella cámara.

El rubio saco una llave de sus ropas y la metió en la cerradura en cuanto le dio vuelta puso un hechizo protector alrededor de su acompañante y suyo, ya que una llamarada de fuego salió a su encuentro.

— ¿Qué demonios…?— alcanzó a decir mientras veía que las lenguas de fuego pasaban entre ellos.

—Es el dragón protector de la cámara, un método para tener mis intereses seguros.

— ¿Y esa cosa lleva 8 años ahí encerrado?— dijo molesto el azabache.

—No, casi libre, solo cuando alguien inserta la llave en la cerradura este aparece para calcinar a quien se atreva a robarme, de ahí en adelante siempre está a la intemperie.

— ¡Eso esta súper!— exclamó emocionado el americano mientras se adentraba a la cámara junto al rubio.

—Quiêtus Fôrmôsus Draco— Susurró el rubio mientras pasaban al lado de un imponente Gales verde.

—Es muy bonito— atinó a decir el otro joven.

—No— volteo a mirarlo desconcertado— Es realmente hermoso— una ligera sonrisa se apodero del rostro del extranjero mientras seguían caminando hacia una puerta al final de lo que parecía una cripta.

El rubio metió la llave y esta empezó a abrirse ante la atenta mirada del otro joven.

Se quedó de piedra, dentro de aquella cámara había una incontable cantidad de monedas de oro.

—Me estoy quedando pobre— murmuró el rubio mientras veía el reluciente metal.

— ¡Maldición, eres asquerosamente rico y dices que eres pobre!, no quiero saber cual es el estatus en mi economía— habló todavía impresionado el ojiazul.

El rubio saco una pequeña bolsa y fue metiendo varias monedas mientras contaba, el azabache estaba realmente sorprendido ¿Cuánto le cabía a esa pequeña bolsilla?

Luego de algunos minutos el rubio se levanto y la bolsa se veía igual que cuando la saco.

—100,000 galeones estoy retirando de la cámara— anunció el rubio mientras cerraba la pequeña bolsa.

—Contaste todos esos— dijo el otro incrédulo.

—Se llama magia querido amigo mío— la sonrisa burlona en el rostro del rubio hizo sonreír a su acompañante.

—Perdón, es que todo es tan fantástico—

—Espera, tenemos que ir a la tienda de varitas ahí sí que te impresionaras— anunció el rubio mientras cerraba la puerta de la cámara— Ya que después te enseñare algunos hechizos básicos y de ahí en adelante lo que tú quieras.

Salieron del banco mágico y se fueron directo a la tienda de varitas.

—Draco, tengo una pequeña duda, ¿cuánto vale cada monedita de oro que traes contigo? —

—Se llaman galeones y tienen un valor de 10 dólares— la sonrisa en el rostro del rubio se ensancho al ver como su amigo se quedaba con la boca abierta.

—¡Que te jodan!, ¿sacaste un millón de dólares y todavía esa cosa está llena?—

—Tú mismo lo mencionaste, soy asquerosamente rico—

Llegaron a Ollivander's donde al entrar por la puerta una campanilla anuncio su entrada y el viejo se apresuro a atender.

—Buenas tardes jóvenes— saludo el anciano mirando atónito al rubio quien estaba inexpresivo.

—Buenas tardes señor Ollivander, respondió respetuosamente el rubio—volteó a ver a su acompañante que veía todo con gran interés— Venimos a buscar varitas nuevas, la mía por desgracia se rompió hace mucho y la nueva que tengo aun no me convence del todo y mi amigo de aquí nunca ha tenido una varita— dijo el rubio viendo fijamente al dueño que pronto reacciono.

—Perdone mi descortesía, es algo impactante verlo después de tanto —

—No hay problema— contestó el rubio.

El anciano empezó a buscar entre los diferentes cajones alguna varita.

—Madera de espino de unos 26 centímetros y de núcleo membrana de corazón de Dragón— empezó a decir el anciano recordando las características mientras sacaba de sus estantes unas varitas con dichas cualidades—Pruébela a ver si le funciona el tamaño varía un poco.

El rubio la tomo y empezó a probarla.

—Lumus— sólo un tenue resplandor salió para luego apagarse— En realidad tengo una de un material perecido pero tampoco me funciona bien, ¿no tendrás otra diferente?

—Bueno esto que si es raro señor Malfoy, normalmente uno es compatible con su varita por siempre, aunque claro, ésta no es su varita, pero tiene todas las cualidades, déjeme buscar otra.

Luego de probar con unas 14 varitas el rubio estaba un tanto desesperado.

— ¿Me deja intentar algo?— pidió el rubio un tanto desubicado—

—Adelante—

—Accio varita—Dejo salir un hilo de magia mientras se concentraba en una varita compatible con su magia, como aquella vez en Hogwarts cuando llamaron a los anillos.

Se empezó a escuchar un sonido casi al fondo del almacén y algunas cajas removerse en unos segundos más tenía en sus manos una hermosa varita de un extraño color ónix.

—Haber, adelante pruébela— apuró el vendedor un poco impresionado.

—Lumus— un fuerte resplandor salió para luego ser controlado a la perfección por el rubio —Es perfecta.

— ¿Me la permite un momento?— pidió amablemente el hombre.

Al verla la empezó a examinar y pronto estaba verificando de donde había salido dicha varita, al encontrar la caja no pudo más que sorprenderse.

—Bueno señor Malfoy, veo que ha cambiado mucho su nueva varita es de Cenizo y su núcleo es de pluma de esfinge— un poco impresionado del material ya que era un cambio radical.

—Es flexible, me gusta mucho, ahora creo que mejor seguimos con mi amigo que también quiere una varita— respondió sonriendo el rubio mientras contemplaba su varita.

—Bueno joven, que varitas has manejado antes, me gustaría darme una idea— habló tranquilamente el anciano vendedor.

—Pues verá es mi primera varita— dijo apenado el joven.

—Entonces creo que será mejor que empecemos a probar, ¿qué le parece esta?—le pasó una con pelo de unicornio, pero no pasó nada— Tal vez algo más original, después de todo es un caso extraño—

El viejo desapareció entre varias cajas y volvió con una muy sonriente.

—Mira aquí tengo una que hice ya hace algunos años, su núcleo es muy interesante membranas de corazón de Runespoor y madera de manzano— Le entregó la varita y el otro la vio como un simple palo pero al tomarla entre sus manos sintió un extraño cosquilleo—Vamos agítela a ver si le sirve.

El azabache hizo lo que le indicaban y para su propia sorpresa y alegría del vendedor ésta reaccionó muy bien.

El fabricante estaba realmente contento por ambos chicos y conversaba animadamente con el morocho, pero el rubio se dio cuenta de un extraño olor que puso todos sus sentidos alertas esperando ver.

El rubio de pronto aventó a su amigo a una esquina del local y lo apunto con su varita ante el par asustado de magos.

— Haud cônspicuus— Un hechizo para la invisibilidad que había aprendido, pero que ocupaba de demasiada magia que no se permitiría gastar si no fuera necesario.

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Se encontraba patrullando por el callejón cuando de reojo vio una cabellera platina, se volteo atento a la tienda donde creyó verlo entrar, era la tienda de Ollivander.

Estuvo viendo fijamente la puerta hasta que empezó a escuchar cómo la gente rumoreaba.

— ¿Viste a aquel hombre?, se parecía a los Malfoy, crees que sea el heredero—

—No, su antiguo heredero está muerto— decían los más grandes, pero los de los jóvenes eran murmullos distintos.

—Estaba guapísimo, y volteo hacia mi—

—No es cierto solo se fijó en el estante que hay detrás de ti.

— "Tal vez puede que si sea él" — pensó el moreno mientras miraba fijamente la puerta, decidió quedarse para ver quién era el misterioso rubio.

El efecto de la poción había pasado, pero el moreno no se había dado cuenta de ese detalle, aunque no era que le importara seguía escondido entre dos tiendas esperando a que el extraño rubio saliera.

Después de un rato un par de encapuchados se acercaron a la puerta de aquel local y tenían las varitas en alto, cosa que lo puso en alerta cuando ambos encapuchados entraban al local salió de su escondite para confirmar sus sospechas ya que percibía muy fuertemente magia negra en el lugar.

—Mortífagos—se dijo a sí mismo, mientras se acercaba sigilosamente al establecimiento

—Haud paritum— susurró uno de los encapuchados mientras apuntaba hacia la tienda.

Conocía a la perfección ese hechizo uno anti desaparición muy fácil pero bastante efectivo.

— ¡Corra a la tras tienda!— Alcanzó a gritar mientras con un hechizo no verbal ponía un silencio a su amigo.

—Al parecer nos volvemos a encontrar Malfoy— dijo el más grande mientras se quitaba la máscara blanca, ahí frente a él estaba Amycus Carrow por lo que supo que la sombra más baja era su hermana Alecto Carrow.

—No es algo que me guste, siendo sincero es un verdadero asco—

—Calla estúpido engreído— dijo en voz alta la voz chillona de la mortífago.

—Crucio— gritó el mayor mientras el rubio caía al suelo presa del dolor.

—Bombarda— gritó una voz a la entrada de la tienda estallando la puerta, se trataba del salvador del mundo mágico—Bajen las varitas ahora— ordenó mientras apuntaba al mortífago mas alto.

—Petrificus Totalus— Gritó la mujer ya que su hermano seguía torturando al rubio.

—Protergo— alcanzó a pronunciar el ojiverde, mientras sentía una horrible opresión al ver al rubio en el suelo producto de la maldición imperdonable.

—Grita quiero escucharte rogar— dijo el mortifago mientras intensificaba el hechizo.

—Vete al diablo maldito— alcanzó a decir el rubio pero de inmediato se calló al sentir un grito al filo de su garganta, no iba a darles el place de oírlo gritar.

—Draco— gritó el moreno mientras se acercaba al rubio.

—Inmovilus— una cuerda amarró al héroe mientras caminaba rumbo al otro joven.

Un ruido a espaldas de ellos hizo que la tortura terminara y todos voltearan a ver, pero no había nada.

—Con que trajiste refuerzos Potter— dijo el mayor mientras miraba atentamente el lugar.

—Finite Incantatem— el hechizo se rompió ya que el rubio a penas se recuperaba de la tortura y su magia se hacía más inestable.

El azabache estaba parado casi en medio del salón, en sus ojos se veía el miedo de la situación.

—Un pequeño estúpido, mátalo no ocupamos más testigos después iremos por el anciano— Para Harry fue como un terrible deja vú de lo pasado en el torneo de los 3 magos, pero para Draco esas palabras lo agitaron y le dolieron.

—Avada— dijo la mujer en voz alta, pero el rubio lo veía todo en cámara lenta y su cuerpo reacciono antes que su mente.

—Aresto Momentum— dijo rápidamente el joven mientras dejaba salir su magia—Depulso— gritó viendo como su el rayo impactaba en su amigo momentos antes que aquella mortecina luz verde y este era arrogado lejos de la maldición asesina.

—Desmaius —lo secundo una voz impactando en la mortífago.

Ambos se encontraban de pie mirando fijamente al mortífago sobrante con varitas en alto.

—Expeliarmus— la varita del mortifago salió volando mientras el rubio lo miraba fijamente cosa que asustó al mortífago ya que en sus ojos se veía un gran odio y aquel destello de locura que anteriormente había visto cuando Bella se preparaba para torturar a alguien.

—Aviectum Ignis— dijo el rubio en un susurro aterrador y una gran llamarada salió de la punta de su varita impactando con el mortifago que empezó a gritar mientras sentía como su cuerpo se quemaba.

—Voltius— mandó otro hechizo el rubio deleitándose con el espectáculo.

El moreno estaba inmóvil, había visto esos hechizos pero casi nunca los usaba.

La mortífago despertó ante los gritos de su hermano y vio algo que le helo la piel, el joven Malfoy ya se cobraría lo que le hicieron y con creces si no se iban pronto de ahí, tomo el brazo aun en llamas de su hermano y aunque la corriente eléctrica del otro hechizo paso por su cuerpo logró activar el traslador y ambos desaparecieron.

Todo quedo en silencio ninguno se movía, fue hasta que el moreno terminó por reaccionar primero.

— ¿Pero qué pensabas? ¿Que hacías Malfoy?— gritó furioso el mago mientras veía el hombre frente a él.

—Se lo merecían— terminó por decir y su mirada se clavo en el cuerpo inerte de su amigo.

Se acerco corriendo a pesar del profundo dolor que la cruciatus había dejado en su cuerpo. Tomo el pulso y después de comprobar y curar las heridas menores se dispuso a despertarlo, ignorando los reclamos del moreno a sus espaldas.

—Enervate— susurró y aquellos ojos azules lo vieron asustados, pero al comprobar todo a su alrededor se vieron muy relajados.

— ¿Qué paso, por cuanto tiempo he estado inconsciente? —preguntó el otro mirando todo a su alrededor.

—Unos minutos cuando mucho, ahora dime, ¿te duele algo?— la seriedad en la voz del rubio le hizo ver que estaba hablando como un profesional.

—La espalda me está matando— dijo el chico mientras intentaba incorporar y abría desmesuradamente los ojos— No puedo levantarme.

El rubio se acerco al cuerpo de su amigo y con una gran delicadeza lo tomo en sus brazos y lo volteo mientras palpaba la zona herida. Toco ciertos puntos en la espalda y después empezó a hablar.

—Te sigue doliendo—

—No, ya no me duele, pero no siento tampoco nada—

El moreno estaba desconectado del mundo, ahí frente a él estaba su rubio, aquel que seguía amando incluso más que antes, le alegraba muchísimo saber que aun estaba vivo, pero también dolía verlo tan preocupado y atento con el otro chico y como lo cuidaba.

—Potter— lo llamo el rubio pero este no reaccionaba — ¡Potter! —Bajó de su nube y volteo a ver la escena.

—Tenemos que llevarlo a San Mungo, no puedo hacer mucho sin los instrumentos necesarios — dijo el rubio mientras ayudaba a su amigo a caminar—

—Apóyate en el tipo, es algo así como un policía por eso entró en nuestra ayuda— le explicó calmadamente al joven que cargaba.

—Pero…—No pudo replicar ya que la mirada furiosa del rubio lo calló— Más te vale que llegue a San Mungo completo o yo mismo me encargare de que se te queden algunas partes en tu próxima aparición— amenazó con voz dura mientras lo veía, si pudiera el mismo lo llevaba pero no se podía aparecer ya que sentía su magia toda descontrolada además de que sus músculos estaban resentidos por la cruciatus y además que tenía que esperar al señor Ollivander.

En cuanto el rubio dio un paso atrás todo se volvió negro y justo frente a los ojos de ambos azabaches se desvaneció.

— ¡Draco!- Gritaron ambos al verlo caer inconsciente.

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Tan tan tan tan.
A que no se nota que me gusta el suspenso
Bueno, pues hay esta el capitulo con un resto de paginas de Word
me emociono escribiendo, pero bueno
espero leerlos.

Hasta el próximo.

BYE