^Todos los personajes pertenecen a Stephenie Meyer^
*Jane*
Las fiestas no le agradaban mucho. Lo suyo eran reuniones con amigos donde se podía platicar agusto, escuchar música, cantar y convivir tranquilamente, al contrario de las fiestas, donde siempre había eccesos, drogas y música a alto volumen que hacía imposible la comunicación y, al parecer, a su querida nueva amiga, Cynthia Brandon, le gustaban las mismas cosas que a ella, por lo que cuando Cynthia le comentó que se había reconciliado con su hermana Alice y que esta le estaba organizando una reunión por su próximo cumple años número 13, le dijo que sí iría.
—¡es genial eso, Cynthia! ¿Entonces, cuándo será y dónde?- Le preguntó Jane entusiasmada.
—En mi casa, te traeré la dirección mañana mismo…-
—¡Ahí estaremos! ¿Verdad que sí, Alec? ¡Nos vamos a divertir mucho!-
—Por supuesto, da por hecho que contarás con nuestra presencia. Es un día muy importante para ti, y nosotros, como tus amigos que somos, queremos acompañarte- le comentó Alec sonriendo.
—¿Y cuéntanos, cómo fue que te reconciliaste con Alice? ¿Sigue teniendo pesadillas y va al psicoanalista?-
—Sí, mi madre insiste…- Cynthia resopló de fastidio –Yo no entiendo cómo es que dice que eso es ayudarla. No lo hace, al contrario… deberías ver a Alice cuando está con ese doctor extraño, ella dice que no es humano y no habla con él para nada… al contrario, son las 2 horas de mutismo absoluto más aterradoras que se puedan imaginar-
—¿pero… porqué pintas la situación tan aterradora? No creo que sea para tanto… ¿O sí?- Le preguntó Alec.
—Es que… Alec, tú nunca has estado ahí. Es un consultorio donde todas las paredes son blancas, no hay ni un maldito poster, una fotografía, o un recetario… luego todo está muy pulcro, y el doctor tiene la piel oscura y unos ojos bastante… raros. Podría decir que son negros, o cafés… pero miraban a Alice de una forma muy rara, como si quisiera obligarla a abrirse… como si fuera a hacerle algo-
—Es una descripción bastante rara… ¿No lo crees, jane?- Alec se quedó pensativo y miró a su hermana, como queriendo alarmarla de algo.
—A como lo describes, Cynthia- Comentó jane –Me gustaría conocerlo para saber si no hay nada raro en él… y si le hace algo a Alice, tan solo dímelo. Yo le haré sufrir como nunva ha padecido en su vida, eso puedo prometértelo- jane le sonrió y la abrazó con ternura.
—También… siento que mi hermana necesita un poco de comprensión. No lo está pasando nada bien…-
—De seguro la mudanza le ha afectado un poco…- Alec intentó sacar conclusiones.
—En parte, no. A ninguna le gustaba Chicago, lo único que nos gusta más de allá es que el clima es más cálido-
—¿Entonces, qué es lo que ocurre? ¿Porqué lo está pasando mal Alice?- Jane preguntó.
—Es una chica de su instituto, se llama Victoria. Dicen que es una maldita… que siempre está molestando a las personas y no ha tardado en ganarse un lugar en la mesa de las populares-
—¿Y qué hay de malo con ella?- Preguntó Jane sin comprender del todo.
—ha asustado a Alice. Le ha dicho que cuando menos se lo espere, vendrá por ella… la describe como una joven pálida de cabello rojo, usa lentes de sol…-
Las clases pasaron con normalidad aquél lunes. Faltaban tan solo 3 días para el 10 de septiembre, el cumple años de Cynthia, y jane y Alec querían hacerle un regalo espectacular. Alec por su lado, estaba muy agradecido con Cynthia. Era una chica genial, abierta de mente, que gustaba de ayudar a los demás… y estaba ayudando mucho a Jane. Desde que Cynthia entró a sus vidas, había ayudado a Jane a darse cuenta que sus esfuerzos por hablar con rosalie eran nulos. No era que Jane no quisiera seguirlo intentando, si no que a penas 50 años después, se estaba dando cuenta que ella no tenía qué ser otra persona para agradarle a los demás. Ella simplemente debía ser como ella quisiera y el que fuera su amigo era porque la iba a querer con todo y virtures y defectos. Cuando hablaba con Cynthia se sentía genial, sentía como si Cynthia fuera su hermana y no Rosalie. Y aunque Rosalie no la quisiera y Jane le diera un trato cordial, ahora Jane sentía lo que era verdaderamente la amistad y la hermandad que uno elige.
Al ir caminando hacia su casa junto con Alec, se quedó pensando en aquél doctor que Cynthia comentaba. Parecía una descripción muy extraña, nada típica de un humano. ¿Y si quizá Alice tenía razón y no lo era? Trató de atar cabos, pero había muchas cosas que no le concordaban…
—Alec… ¿Qué piensas sobre lo que nos comentaba cynthia hoy, del doctor extraño de su hermana?- le preguntó jane con curiosidad.
—Pienso que no es un humano, y que si lo fuera, sería uno muy extraño…- Dijo Alec pensativo.
—¿Y si… y si nos estamos enfrentando a un vampiro? El doctor del hospital psiquiátrico desapareció de una forma muy extraña y ese… Da revin, creo que así decía que se llamaba en el periódico digital, apareció de forma muy espontánea a ocupar su puesto-
—Suena alocado, en serio. Pero… ahora que soy un vampiro y todo eso… no me sorprendería nada que lo fuera. ¿Pero… qué pretende?-
—Pienso yo que mata a los humanos de tal forma que ya nadie se preocupe por ellos, por eso devora a los que están en el hospital psiquiátrico… y siento que… tal vez, Alice tiene un olor muy peculiar, que ese tipo ha puesto los ojos, el olfato o lo que sea, en ella… y le quiere poner ya sea, las manos o los colmillos encima- jane empezó a pensar en voz alta –También creo que la tal Victoria es un vampiro. Nada más mira la descripción, pálida y con lentes de sol… ¿Lentes de sol? ¿Será porque no quiere que nadie mire sus ojos rojos?-
—Jane, ¡Cálmate, no empieces a crear disparates! Cielos, esto suena a uno de esos libros que a todos los chicos de nuestra edad les gustaría leer...-
—Ya… tal vez yo también me estoy poniendo algo paranóhica. ¿Y qué me dices de Cynthia? ¿A que es una gran amiga, no?- Ella le sonrió.
—No tengo ningún problema con ella… bueno sí, y ese problema se llama "Olor"-
—Humm… su olor no está nada mal- jane se relamió los lavios al recordarlo –Pero… por lo que veo, a ti te parece insoportable-
—Sí, en efecto… me gusta su olor, me gusta mchísimo-
—La tua cantante- jane esbozó una enorme sonrisa.
—¿La tua cantante? ¡no empieces con eso tú también!- Refunfuñó Alec.
—¿Qué? ¡Entonces sí es cierto! Yo pensé que eran ironías de Rosalie… lo dijo un día que jasper y tú se fueron de caza hace como… 3 días-
—¿Dejemos ese tema por la paz, sí? Solo tengo 3 semanas de conocerla. Si algo me ha enseñado nuestro gran hermano mayor es que nunca hay qué tomar decisiones precipitadas-
—En eso tienes mucha razón… y en cuanto al tema anterior a este, yo digo que ese tal Laurent da Revin no es humano… ¡Y me encantaría investigar!-
—Algo que se me hace muy extraño es que los lobos no los allan notado. ¿Crees que tengan a alguien con algún don como el de ocultar su olor vampírico?- Preguntó Alec en tono escéptico.
—Podría ser… y en caso de ser así, los Vulturis se enterarán y… pasarán cosas malas. Tú y yo sabemos que nos buscan para formar parte de su élite… pero por mucho que me guste la idea de vivir en Italia, no quiero ir. Jasper, Rosalie y tú son mi familia-
Esa semana se fue demasiado rápido. Cynthia siempre estaba ansiosa, odiaba saber que le preparaban una sorpresa debido a su personalidad curiosa. No tenía ni idea de la fiesta que su hermana le estaba preparando, pero cuando se llegó el viernes, todo fue alegría y diversión. El día de su cumple años, Jane fue la primer persona de todo el instituto en darle un abrazo. Eran 13 años… y jane recordaba haberse quedado en los 14.
Pasaron un día genial. Era el cumple años de Cynthia, por lo que casi ttodo el octavo grado le daba un gran abrazo y sus felicitaciones. En 3 semanas, Cynthia se había convertido, junto con jane y Alec, en personas que eran muy queridas por su generación debido a la vida y al entusiasmo que irradiaban ellos. A Jane le encantaba ver a Cynthia feliz, sentía que no había podido encontrar mejor amiga que ella. Y el verla tan radiante, tan llena de alegría y haciéndola sentir querida, era algo que a Jane también le hacía feliz. Quizá ese era el mejor regalo de cumple años que le pudieran dar a Cynthia…
Se despidieron, acordando que mañana la fiesta sería estupenda y jane y Alec se marcharon a casa, donde ya Jasper y Rosalie les esperaban.
La comida humana podía ser consumida por ellos, pero no les agradaba mucho que digamos. Bueno, había cosas que le gustaban a cada uno en particular, por ejemplo, Jane tenía una pequeña obsesión por el chocolate. Ese día, salieron todos a comer hamburguesas, como cualquier familia normal de hermanos adolescentes. Se sentía bien ser normal, ser humana… se sentía bien creer que no tenías qué matar personas, quizá, a las que a veces, llegabas a querer, para sobrevivir…
—Uf, mañana Alec y yo saldremos de la monotonía vampírica- les comentó jane a sus hermanos.
—¿Porqué lo dices, Jane?- preguntó Jasper con una sonrisa. Caminaba junto a rosalie, quien no decía palabra alguna.
—tenemos la fiesta de cumple años de la Tua cantante de Alec- Ella sonrió más aún.
—¡Que no es mi tua cantante! ¿Cuándo vas a comprenderlo?- Alec le dio un amistoso golpe en el hombro.
—Quizá, quizá…- Ella reía sonoramente –Por cierto, hay un asunto que debemos comentarles… ¿Cierto, Alec?- jane volteó a ver a su hermano, seria.
—Así es, y es un asunto de una importancia muy grande-
—¿De qué se trata?- Intervino Rosalie, para sorpresa de todos.
—Creemos que hay dos vampiros merodeando por aquí y no exactamente con buenas intenciones…- Aseguró jane.
—pero si los hubiera, los chuchos ya los hubieran rastreado… ¿No lo creen?- Contradijo Rose.
—Ese es el problema. Cumplen con todas las características de un vampiro, pero ni los chuchos ni nosotros conocíamos de su existencia. Cynthia Brandon nos ha dado los datos necesarios para creer que sí lo son, así que la única explicación que tengo es que…- Explicaba Alec.
—Que tal vez, tengan un don o a una persona con el don de ocultar su aroma para no ser rastreados y hacer lo que se les venga en gana- Interrumpió jasper. Los 4 se quedaron estáticos donde estaban, en medio del bosque.
—Cynthia nos ha comentado que su hermana Alice necesita intervenciones psiquiátricas. Nos dijo cómo fue la primera sesión, ya que Alice se reusa a ir sin su hermana a las sesiones… dijo que el cuarto es completamente blanco y que el doctor es raro, que tiene las manos heladísimas y que puede fijar la mirada sin parpadear por mucho tiempo. Tiene una voz suave y un acento francés… probablemente proveniente de las islas Vírgenes, Haití o un lugar de esos…-
—Miren, chicos- Rosalie dijo con molestia –Deberían de dejar de meterse en asuntos que no nos importan, ni a ustedes ni a mí. Si esos vampiros quieren hacerles algo a esas niñas, ¿A nosotros, qué? Ellas no nos importan a nosotros, ni si quiera las conocemos… ¿porqué deberíamos investigar? Lo único que ocasionaríamos, sería que los VUlturis se entrometieran y eso, a su vez, causaría que, si esas chicas tienen dones, de cualquier forma las conviertan, y de paso, que nos separen a nosotros- finalizó con frialdad en su voz.
Este cruel comentario hizo estremecer a jane de furia, quien en seguida se paró frente a Rosalie, utilizando su don contra ella. Rosalie chilló y se retorció del dolor, Alec y jasper reaccionaron para apartar a jane de ella.
—¡Jane, detente! ¿Pero en qué rayos estás pensando? ¡Es Rosalie, nuestra hermana!- Le gritó Jasper.
—Pero es que… ¿Siempre será tan egoísta? ¡Solamente está viendo por ella! Cynthia y Alice son humanas inocentes que no le han hecho nada a nadie… ¡Y ella nos está diciendo que dejemos que mueran! A mí- Se dirigió a rose –Sí me importan. Cynthia es la mejor amiga que he podido tener. Quiere a todo el mundo, es muy inteligente y es más bonita que tú porque ella si tiene vida- Jane estaba furiosa, realmente enfadada…
Sorpresivamente, aunque se había pasado, a Jane ya no le dolía. Se sentía liberada, se sentía como si le hubiera dicho a Rosalie todo lo que sentía desde que fue tratada con la mayor de las indiferencias por esa hermosa y frívola mujer.
Y se llegó el día de la fiesta. Jane iba vestida con un blusón color lila y unas mayas azules, calzando unos zapatos de tacón pequeño color blancos. Alec por su parte, llevaba unos zapatos negros, un pantalón oscuro y una camisa formal en color café. Llegaron a la casa de Cynthia, era una casa céntrica, cercana a la escuela y era grandísima. La casa en sí, era pequeña, lo que tenía de enorme eran los jardines y el patio, donde se haría la pequeña renión. Cynthia salió a recibirles con mucho entusiasmo. Los hizo pasar y ellos admiraron los muebles. Eran muebues finos, pero antiguos. La sala era de piel y el comedor era de madera de caoba. Abrieron la puerta tracera y salieron a los jardines…
En el momento en el que saludaron a los invitados de la fiesta, Jane quedó en shok. La hermana de Cynthia, Alice, estaba frente a ella, con una sonrisa radiante. Le dio un gran abrazo y fue a poner música y servir una fuente con fruta y chocolate.
Jane y Alec se fueron a sentar a una de las mesas, concretamente, en la mesa donde Cynthia estaba. Algunos amigos de Alice y compañeros del instituto de Cynthia se encontraban presentes, pero solo Jane comprendía muy bien lo que ocurría ahí. Nadie, solo ella, conocería aquél pequeño pero gran secreto.
Examinaba a Alice mientras mordisqueaba una pequeña fresa con chocolate. Sí, no había ninguna duda de ello…
Alice Brandon era la hadita del bosque a la que Jasper observaba todo el tiempo…
*x
N/A: ¡Wiiii! ¡Capítulo 12!
¿Les cuento un pequeño secreto? Sí, prometí actualizar todos los días, pero esto ya estaba escrito desde ayer. ¡Ayer escribí 11 y 12! xD
¿Qué les parece? Jane ha tomado un papel muy relevante en esta historia. Ha descubierto quién es la chica a la que Jasper va y observa… ¡y cuando se entere de los sueños de Alice…!
Esto me encanta cada día más…
¡Agradezco su interés por mi historia!
¡nos leemos!
