Meses y mas meses sin actualizar esto, en definitiva es el fic q mas descuido y prometo no volverlo a hacer y lo vuelvo a descuidar n_n' ustedes perdonarán. Espero que les guste y les ayude a querer un poco a Ash que lo he hecho un poc insoportable en mis demás fics. Disfruten!
Incendios de Nieve
De: Love of Lesbian
Álbum: 1999
- ¡Demonios! ¡Demonios! ¡Demonios!... ¡Gaaaaahhhh!
Sus exclamaciones iban acompañadas de mímica que trataba de reflejar físicamente la frustración que tan bien se expresaban en sus palabras.
El joven alto de obscuros cabellos parecía querer gritarle al mundo su exasperación y tal vez así abandonaría su cuerpo, su razón... Tal vez así sentiría su alma menos lastimada. Pero nada ocurría, los impulsos se volvían más violentos, ya había abollado dos o tres botes de basura a lo largo del parque que recorrió entero tres veces; su lista de improperios se le había agotado y parecía que en lugar de palabras sólo podía emitir sonidos guturales, como un animal herido.
Era un hecho: no sabía que hacer, no sabía que hizo mal en primer lugar, mucho menos tenía idea de como dejar de sentirse así.
¿Cuándo es que todo se había complicado? Esa era la pregunta que lo agobiaba, incapaz de responderse a sí mismo. Demasiado cansado para dar una vuelta más, se sentó sobre la banca más cercana, dejando cada miembro de su cuerpo caer de forma desordenada sobre el metal. Su cabeza girada totalmente al obscuro cielo nocturno que parecía tan enmarañado como lo pudiera estar su cabeza.
- ¿Por qué todo tiene que ser tan difícil? - Dejó escapar las palabras esperando que alguien, quién fuera, le contestara. Lamentablemente se encontraba sólo. - ¿Por qué ya no somos los mejores amigos? ¿Por qué no puedes ser mi mejor amiga como lo eras antes? - Entonces toda su frustración, su locura, su ira y las ganas de destruir todo a su paso por fin desaparecieron al evocar el nombre de aquella que lo había provocado en primer lugar - ... Misty.
...
..
.
Estaba nervioso, tal vez demasiado cuando no debería. Ella era su amiga y sabía que a pesar de no haberse visto en años, seguiría siendo la misma de siempre, aquella que lo molestaba, ella con quién discutía por cualquier cosa para después arreglarlo con risas. No importaba que ahora fueran casi adultos, estaba seguro que su amistad sería inamovible.
No pareció tan seguro de eso una vez que la viera sentada frente a una mesa en el café donde habían acordado encontrarse.
Algunos cambios eran evidentes, como la innegable belleza que Misty poseía: su figura esbelta, su cabellera larga y ligeramente ondulada, su arreglo tan prolijo y femenino que era aún más notorio con aquel vestido celeste. Su apariencia no podría representar un problema entre ellos, pero su actitud... Esa era otra historia.
Cuando se acercó a ella, tan sonriente, tan ligero, esperaba que le correspondería de la misma manera, cosa que no sucedió. La pelirroja apenas lo miró con una expresión más bien de fastidio, como aquella que se llega a asomar cuando se tiene un compromiso que desearía no tener en primer lugar. Tal vez estaba imaginando cosas, tal vez era sólo cuestión de que iniciara la plática para que todo tomara su curso natural... Iba a ser muy difícil si la pelirroja sólo se limitaba a contestar las preguntas que él lanzaba con monosílabos y nada más.
Al cabo de un rato se le terminaron las interrogantes. Sabiendo ahora que todo en el gimnasio de su amiga iba "bien" y que "nada" nuevo acontecía en su vida, Ash no tuvo más remedio que beber de su gran malteada de chocolate, permitiéndole al silencio extenderse entre ellos por largos minutos.
- ¿Cuánto tiempo dices que te vas a quedar? - Esa fue la primera pregunta que ella realizaba en toda la tarde, apenas mirándolo unos segundos para después retomar la tarea de estudiar a detalle su taza de café.
- Aaamm... No lo sé, supongo que eso depende cuanto tiempo estés dispuesta a pasar conmigo - intentó bromear, pero la pelirroja pereció no apreciar ni un poco su sentido del humor.
- No es que tenga mucho tiempo para estarlo desperdiciando - esa fue la primera frase que logró desanimarlo, aunque no tanto como lo haría las palabras que faltaban por salir de sus bellos labios - Ya bastante me voy a retrasar en mis deberes porque insististe en esta... Salida.
Muy a pesar de las evidencias, siendo el optimismo otra de sus tantas (y posiblemente desesperantes) cualidades, estaba dispuesto a probarse a sí mismo que él no era una molestia para Misty, estaba seguro que el fastidio en ella lo provocaba algo más, sólo era cuestión de averiguar qué, entonces, él podría ayudarla y así todo volvería a la normalidad. Sólo debía hacer que le sonriera como antes.
- Pero ya te tomaste la tarde libre, ¿no? - Ash se levantó de golpe, aún alegre, como si el comentario anterior de su amiga jamás hubiese perforado sus oídos ni su corazón - por lo menos que valga la pena.
- ¿Qué quieres decir con eso?
- Digo, que salgamos a hacer algo más interesante que estar aquí
- Ash, no creo que sea tan buena idea...
- Por lo menos intentémoslo, ¿quieres?
- Pero...
No la dejó terminar con sus reclamos cuando ya la estaba arrastrando fuera del local, dejando un puñado de billetes en la mesa para cubrir su cuenta antes de empezar a caminar rápidamente por las calles. Podía sentir a la entrenadora aún renuente de todas sus palabras y acciones, su muñeca se sentía tensa aprisionada entre su mano y sus ojos esmeralda se notaban disgustados, sólo quitando esa agria expresión de su cara hasta que él se dignó a soltarla.
- Apuesto que hay un montón de cosas por hacer en la ciudad - Seguía ignorado todas las señales que le indicaban era mejor huir, aún hablando con cierta esperanza en su voz - Oí que abrieron un parque de diversiones, podría ser entretenido...
- No para mi, no me agrada mucho la idea de los juegos mecánicos.
- ¿Desde cuando? Viajando por Kanto siempre preguntabas si podíamos parar en lugares así.
- Eso fue antes... - él la miró con la interrogativa muy marcada en el rostro - una mala experiencia hace un par de años... La verdad no quiero hablar de eso.
- De acuerdo... ¿Qué tal el cine? ¿Aún te gusta el cine cierto?
- Por supuesto. - Se detuvo pensando, apenas rozando su propia mejilla con su dedo índice. Ash consideró un buen avance que por fin lograra interesarla en alguna actividad - "Si vous m'aimez, Suivez-moi" Ha sido una película con muy buenas críticas, y estoy segura que aún podríamos… - La poca emoción que expresaba por la función de cine murió apenas vio el rostro de repulsión que el entrenador hacia con respecto a su sugerencia - ¿Qué pasa?
- No tengo idea de lo que acabas de decir
- Estoy hablando de una película que quisiera ver, es de una producción de Kalos, para alguien que recientemente estuvo en esa región no creí que fuera problema ver algo más romántico.
- Siempre han sido muy raros por allá… estás segura que no quisieras ver algo más, tu sabes… ¿normal?
- ¿Cómo qué?
- Pues… escuché que estrenaron "Need for Speed" yo creo que suena interesante… - fue el turno de Misty para hacer un gesto de disgusto que Ash simplemente no podía ignorar. – ¿Qué tiene de malo?
- No me emociona mucho la idea de ver dos horas de autos en llamas y esas cosas.
- ¡Ah vamos! Antes veíamos películas así todo el tiempo, nunca parecía disgustarte.
- Porque teníamos suerte de ver alguna de vez en cuando, no podía echar abajo las pocas oportunidades de pisar un cine, pero no quiere decir que me gustaran. Ahora no tengo porqué soportarlas.
Su elección de palabras no era precisamente muy alentadora, además que hacía evidente que ella ya no estaba dispuesta a "soportarlo" como lo hacía antes, preguntándose si es que siempre lo vio como una carga en su vida.
Y de nuevo, la afonía, a pesar de encontrarse rodeados de personas que disfrutaban en el parque lo que quedaba de la tarde con juegos, con risas y helado… ¡Eso era! Sin importar cuanto pudiera cambiar Misty o cuantas cosas de sus viajes se hubiesen desvanecido, si podía haber algo que estaba seguro que jamás odiaría, eso era el helado. Sin avisarle nada se alejó corriendo hasta donde se encontraba un vendedor obteniendo de él dos enormes conos, uno de cerezas para él y uno aún más grande de chocolate con menta para su amiga.
- No hace daño un poco de helado en lo que pensamos que hacer ¿No crees? Ten, traje tu favorito – extendió su mano derecha hacia Misty, esperando que prácticamente se lo arrebatara de las manos, pero de nuevo, solo miraba la ofrenda con desdén, sin intenciones de siquiera tocarlo – No puedo creer que de verdad ya no te guste el helado.
- Si me gusta, solo… no ese sabor.
- ¿Por qué? Siempre fue tu preferido.
- Eso fue antes.
- ¿Antes de qué?
- Fue algo muy tonto que pasó hace algunos años...
- Y déjame adivinar, ¿no quieres hablar de eso?- Lo dijo en tono de broma, aunque Misty solo volteó el rostro, dejando muy claro que en verdad no quería contarle nada. Aquello fue el colmo para Ash, quien botó los dulces al césped y no pudo evitar expresarse con rudeza - ¿Pues que ha sucedido contigo? ¡¿Que demonios pasó en estos años?!
- ¿Quieres saber que pasó? Pasó que no estabas aquí, ¡No lo has estado por mucho tiempo! – la contestación iba dirigida con tanta rabia que el entrenador no pudo hacer otra cosa más que callar, pero estaba seguro que el enojo era solo algo pasajero en Misty, en realidad se notaba más bien herida - La gente cambia con el tiempo Ash, y si de verdad esperabas que encontrarías a la misma persona que dejaste atrás cuando te fuiste, entonces eres...eres...
- Un ingenuo, un tonto que creía que vería a su mejor amiga a pesar de todo ¡Lo que me convertiría en la misma persona que se fue hace siete años! – Gritó exasperado y su arrebato sin duda logró silenciar a Misty - La verdad es... Que no importa cuanto cambies, en el fondo seguimos siendo los mismos, sólo que no quieres ser esa persona, la auténtica Misty, por lo menos no frente a mi.
- No es cierto, ¡soy diferente! Tu también lo eres y yo no se sí pueda manejar el hecho que tu vienes aquí buscando a alguien que simplemente no existe.
- ¿Qué… qué estás tratando de decir?
- Tal vez todo esto sea un error
- Misty…
- Es mejor que me vaya, no creo que debamos ir a ningún lado ahora y no creo que debieras quedarte más tiempo en la ciudad, al menos no por mi.
- ¡Vamos, Misty! ¡No es para tanto!
- Adiós Ash, fue lindo saber de ti, pero no creo que debamos seguir viéndonos como los mejores amigos cuando realmente somos desconocidos.
Si ninguna otra cosa lo había alcanzado a lastimar, sin duda esa ultima declaración si y fue devastador de tal forma que no hizo otra cosa más que quedarse de pie observando como la chica daba media vuelta con un movimiento grácil y se alejaba despacio, casi flotando, pareciéndole como si se estuviera esfumando frente a sus ojos, sin que él pudiera hacer algo para detenerla.
Una vez que se hubo perdido de su vista, comenzó a caminar, seguro que iría a buscarla, arreglar sus problemas con ella, pero a cada paso que daba solo traía más y más dudas a su cabeza ¿Si Misty tenía la razón?
Así fue como terminó dando vueltas una y otra vez hasta que el sol se esfumara por completo y quedara solo en la noche.
…
..
.
Esa situación se repetía en su mente como un mal video, una película cuyo final lo hacía enojar simplemente porque no era el escenario que se hubiera imaginado para su reencuentro.
Pensaba una y otra vez que podría haber hecho para cambiarlo, ¿de qué manera le haría ver a Misty que estaba equivocada? Que desechar su amistad no era una opción. En todo caso, debieran verse más seguido y no separar sus caminos nunca más, evitando así todavía más brechas entre ellos, pero ¿y si Misty tenía razón? ¿Si en verdad se habían convertido en casi desconocidos que estaban mejor separados? La sola probabilidad de que aquello fuera real lo hacía temblar y volvía a crearle la interrogante clave de todo ese asunto: ¿por qué le afectaba tanto? había visto pasar tanta gente por su vida y aunque muchos de ellos prometían seguir en contacto, simplemente se desvanecían en su pasado. ¿Por qué no habría de hacerlo ella también? Porque ella era diferente, tenía que ser diferente, gritaba que lo fuera, lo necesitaba... La necesitaba a ella en su vida.
- Tal vez... En cierta forma Misty tenga razón, tal vez si he cambiado... - Pensó en voz alta, levantándose por fin de su aletargada postura sonriendo por su descubrimiento. Porque ya no era el mismo chico denso de antes, estando más consciente de sus sentimientos, porque podía darse cuenta a la perfección que, esa voluble pelirroja no podía salir nunca de su vida, simplemente porque él no quería, era más importante que una simple acompañante y porque la palabra "amiga" ya no le bastaría para referirse a ella... Porque estaba perdidamente enamorado de Misty. - ¡Y tiene que saberlo, ahora!
Algunas cosas de su personalidad de todas formas no se desvanecerían, siempre impulsivo, sin perder el tiempo o siquiera pensar una forma más inteligente de proceder. Empezó a correr con dirección al gimnasio de ciudad Celeste aunque no tuviera un plan, ni siquiera una frase coherente que decir... Pero la suerte era otra de sus cualidades. Apenas avanzó unas calles cuando vio algo que le sería de utilidad.
- Es un bien inicio... - dijo para si, trotando hacia el punto que llamaba su atención - aunque conociendo a Misty probablemente me termine matando en lugar de perdonarme.
oOoOoOoOoOo
Giraba, daba patadas a sus sábanas, se giraba de nuevo, quedaba totalmente boca abajo brevemente asfixiándose con su propia almohada y al cabo de unos segundos repetía todo el procedimiento. Tal vez se estaba imaginando cosas, pero de pronto su colchón le pareció increíblemente incómodo… o en realidad nada de malo tenía su cama y en verdad algo la estaba molestando.
- Ash. – Dijo su nombre en seguida dándose a si misma de manotazos en la cara. Alguien tenía que abofetearla y no había nadie para desempeñar esa tarea más que ella misma… porque Ash no había sido el problema esa tarde, ella, solo ella había estado mal.
Como no ponerse mal cuando él fue a verla como le había dicho que lo haría, sonriéndole encantador y luciendo todavía más apuesto de lo que él mismo se daba cuenta, sin que tuviese una razón de peso para en verdad estar molesta con él por su larga ausencia, sin embargo lo estaba.
No podía recriminárselo, ellos eran amigos y a menos que Brock o Tracey o quien sea le montara una escena por eso, entonces no habría problemas. Sabía perfecto que ninguno de ellos haría tal cosa, si Ash llegaba a visitarlos después de incluso un viaje entero, lo recibirían con los brazos abiertos, lo mismo debía hacer ella… el problema radicaba en que tenía mucho tiempo de sentir algo más que amistad por su ex compañero de viaje y un problema aún mayor: él no.
Entonces no podía molestarse con él por darle el mismo trato que a los demás, no podía odiarlo porque no la quisiera, aunque eso no significaba que no encontraría una razón para hacerlo, tal vez pudiera despreciarlo por algo más.
Sería entonces por las pequeñas nimiedades que se interponían entre ellos, como el que no pudiera simplemente contarle su vida solo porque resultaba ser tan… común. A lado de alguien que vive una eterna aventura, sus anécdotas iban a parecer insignificantes. Por supuesto que no le interesaría saber de esa vez que comió tanto helado de chocolate y menta hasta que enfermó y el solo recuerdo del sabor le hiciera revivir el dolor de las dos semanas que pasó en cama. No, eso era tan absurdo, ella resultaba tan aburrida y él… Bueno era Ash, ese temerario chico que acababa de llegar de una glamorosa región como lo era Kalos.
Se había comportado como una verdadera tonta, hasta se podría decir que fue un poco cruel con Ash sobre todo con aquello de que no quería ser su amiga ¡Era ridículo! Por supuesto que quería serlo, siempre lo sería, sin importar que eso a veces resultara un poco doloroso.
"Ser su amiga suena mucho mejor a no tenerlo para nada en mi vida"
Razonó al fin, resoplando para alejar los cabellos que se atravesaban entre su vista y el fascinante techo de su alcoba.
"Debo hacer las paces con él" finalmente se giró sobre su costado derecho, segura que ese último pensamiento le daría la paz necesaria para conciliar el sueño, esperando que al día siguiente Ash continuara en la ciudad y así tuviera oportunidad de hablar con él.
"Tal vez no sea demasiado tarde"
Ensayando entre dientes alguna que otra disculpa, le sirvió como un arrullo que de a poco la llevaba al mundo de los sueños, esperando descansar, esperando a que llegara la mañana y con ella una nueva oportunidad… Todo lo contrario a lo que tenía planeado Ash.
- ¡Pssssst!
¿Acaso había mosquitos? No, aquello no sonaba como un zumbido, era algo más que no alcanzaba a identificar.
- ¡Pssssst… Misty!
En definitiva no podía ser un insecto. No importaba cuanto quisieran sus amigos investigadores convencerla de que los bichos eran seres inteligentes, estaba segura que no llegarían al punto de decir su nombre, pero en definitiva había alguien que si la llamaba…
Un fuerte impacto en su ventana le indicó que quien sea estuviera llamándola, ahora estaba agrediendo al vidrio con pequeñas rocas, una tras otra.
- Misty… ¡Misty Despierta!
La sutilidad se había terminado para quien tan desesperadamente llamaba su atención, los siguientes impactos resonaban más, producto de piedras más grandes. Corrió hasta la ventana temiendo que en cualquier momento el vidrio se quebrara. Aunque había reconocido la voz de su mejor amigo, la imagen del joven sonriendo, agitando su mano en forma de saludo al verla, igual le parecía muy desconcertante.
- ¿Ash? ¿Qué demonios haces aquí? ¿Acaso estás loco?
- Un poco, si.
- Pero… pero… - Regresó a su lecho presurosa, buscando entre las almohadas su teléfono celular para verificar la hora para luego volverse al marco de su ventana, informándole su descubrimiento al joven visitante – ¡Son más de las tres, Ash!
- Lo sé, lo siento, no quería despertarte, bueno si, ¡Pero tengo una buena razón para hacerlo!
- ¿En serio? ¿Tan buena razón que no podía esperar hasta la mañana?
- Es obvio que no, si pudiera esperar entonces hubiera llegado temprano y así podríamos…
- ¡Ash!
- ¡Esta bien no me grites! Ya sé que está mal que intente romper tu ventana, pero en verdad tienes que escucharme.
- De acuerdo, solo deja…
- ¡No! ¡Solo escucha o juro que se me olvidará!
- Pero Ash, yo solo…
- Por favor, solo tomará unos minutos.
- ¡Bien! Por Arceus… - Miraba hacía sus piernas, pensando la suerte que tenía porque no se revelara su escases de vestimenta y agradecía que su amplia t-shirt rosa con un enorme wigglituff la cubriera hasta las rodillas, no se enfocó más en su propia apariencia, cuando escuchó como Ash se aclaraba la garganta, listo para hablar sin importarle que lo hiciera de esa manera tan extraña, al pie de su ventana. "Casi como en esos cuentos de caballeros y princesas" pensó brevemente antes de volcar toda su atención hacia él, en definitiva le interesaba saber de que iba todo el asunto.
- Ni todas las veces que te has equivocado...
- ¡Oye!
- O no importa cuanta cosa estúpida hayas dicho en el pasado...
- ¡Esto era lo que no podías esperar a decirme mañana, Ketchum!
- ...De todos los errores que pudieras cometer en tu vida, ¡nada sería tan fatal y tan increíblemente absurdo como lo sería terminar nuestra amistad! - Ash apresuró las palabras levantando la voz para que Misty no cerrara su ventana, pues parecía un poco ofendida con sus frases. - Porque es una total mentira que seamos desconocidos, no podríamos serlo después de todo lo que hemos vivido juntos y eso no pudo haberse desvanecido con los años, ¡estoy seguro de que no!
- Ash... - Llevó un puño a su pecho, como si esa sola acción tuviera el poder de tranquilizar su corazón que emitía más latidos de los normales todo provocado por las palabras del entrenador. No fue capaz de decir nada más que su nombre, pues después de tomar una gran bocanada de aire esperando que ese fuera combustible suficiente para terminar con su inspirador discurso, Ash continuó.
- Tal vez pudimos haber cambiado un poco con los años, ¡pero eso no es ningún problema! Solo... Sólo tenemos que re-conocernos. No sé si sea una palabra o tenga sentido siquiera, pero yo sé que quiero atreverme a conocerte, Mist. Quiero saber todo de ti y nada de lo que digas podría hacerme cambiar de opinión, porque ya no tengo miedo de decirte todo esto, porque ¡Misty yo te quiero! Por eso no puedo dejar que las cosas terminen así…
Si Ash continuaba hablando no lo sabía. Había echado el cuerpo para atrás segura de que si su silla de escritorio no estuviera cerca, hubiera caído de espaldas en el piso de su alcoba. Trataba de entender lo que escuchó. Ash diciendo todas esas cosas lindas le había causado vértigo, sobre todo en la parte que dijo que la quería. Pero era Ash quién lo decía, tal vez para él significaba lo mismo quererla a ella, a sus pokemón o a su madre, seguro no era en el sentido que soñaba, no podría serlo, no era posible porque... ¡Porque era Ash! Aún así, una minúscula parte de si misma quería creer que él si podría verla más que una amiga y era esa misma parte la que deseaba moverse, correr hasta el patio, abrazarlo con fuerza o incluso besarlo de una vez.
Pero sólo lo pensaba. El tiempo avanzaba y ella seguía absorta a causa del impacto, mirando a la ventana que parecía alejarse de ella con cada segundo que transcurría.
Intentaba ordenar sus pensamientos e intentaba hacerlo rápido, el tiempo seguía su marcha sin que ella sé dignara a asomarse, decirle algo a Ash, lo que sea, no podría ser que lo dejara así, allá abajo, donde había estado bastante callado.
- Oh no, - ¡Vaya que si era tonta! No contestó nada en sólo Arceus sabía cuanto tiempo y ya no se escuchaba ni un sonido, no la había llamado, ninguna otra piedra había aterrizado en su habitación. Lo más seguro es que él hubiese tomado su acto de cobardía como un claro rechazo y se marchara sin molestarla más.
- ¡Tonta, tonta, tonta! - Dijo entre dientes, cubriéndose el rostro con más fuerza de la necesaria. Si antes requería una bofetada, sin duda se había ganado una paliza, había echado a perder todo - Soy la reina de las tontas... - Sentía como sus ojos comenzaban a arder, listos para soltar las lágrimas que la amargura de ese momento le provocaba, pero no lo hizo. Había algo extraño en el ambiente, algo armónico y agradable: Los acordes de una canción que empezaban muy despacio, llenando sus oídos con una canción suave, totalmente desconocida.
- ¿A... Ash? - De un salto se levantó de su asiento, aún sin atreverse a mirar por la ventana. De igual forma se obligaba a si misma para hablar más alto, mucho más confiada a cada palabra - ¿Ash sigues allí? ¿Qué está pasando? Ash, dime...
- Sólo mira hacia abajo y deja de hacer tantas preguntas - Escuchaba la ligera burla en sus palabras, seguro podía detectar el nerviosismo en ella, aún cuando no la estaba viendo - Traje algo para ti.
La música subía de tono, como una montaña rusa que estaba a punto de llegar al punto más alto, se iban sumando diferentes sonidos a cada momento, guitarras, percusiones, el ligero silbido de las flautas y los acordes de violines, murmullos que acompañaban a coro la letra de aquella canción... La verdad es que temía saber que pasaba en su jardín, pero la curiosidad fue más fuerte. Caminó despacio hasta el marco de su ventana sin dar crédito a sus ojos una vez que echó un vistazo hacia el exterior.
Era obvio que Ash no se encontraría sólo, pero nunca imaginó que su patio estaría repleto de gente. No podía ni siquiera contarlos, eran por lo menos un centenar de personas y en medio de todos ellos, como si fuera el maestro de ceremonias de esa extraña serenata (si, estaba segura que eso era), estaba Ash, aún sonriéndole, girando entre sus dedos una sola flor amarilla.
- Ash… por qué… haces todo esto. – Las piernas le temblaban, lo mismo que su voz.
- No estoy seguro, – Confesó rascándose la cabeza como acostumbraba hacerlo – en las películas siempre que un chico quiere declarársele a alguien... – Ambos se sonrojaron, sobre todo Misty que ya no tuvo más dudas sobre lo que él chico había querido decir con ese te quiero – hacen todo tipo de locuras, además Brock siempre habla de "Grandes detalles", No estoy muy seguro si estoy haciéndolo bien, yo solo quería demostrarte que hablo en serio, con respecto a todo lo que te dije y no voy ir a ningún lado hasta conseguir que lo entiendas.
- Ash.. tu… yo… tu no… Esto es…
- ¿Lindo? ¿Perfecto? ¿Algo por lo que me podría ganar una oportunidad?
- ¡Es demasiado! ¡Podrías despertar a media ciudad, podría llegar la oficial Jenny!
- No me importa, no me iré, nadie aquí lo hará, todos ellos accedieron ayudarme hasta que tu bajes y me prometas que podemos intentarlo, que podemos estar juntos de una vez y por todas, Mist.
La música subía de decibeles, las voces de todos los presentes se sumo en un solo silbido, creando un intermedio, esperando que ella diera una respuesta.
Ya no podía dudar más, no podía quedarse en su habitación. Tomó los jeans más cercanos a ella poniéndoselos al mismo tiempo que avanzaba hacia la puerta, bajó las escaleras a tropezones aún acomodándose la prenda de mezclilla y salió corriendo hasta el patio donde la enorme banda musical pareció aún más grande, sobre todo atemorizante. Todos esos ojos de extraños sobre ella, expectantes.
Ash, por el contrario, parecía relajado, demasiado feliz de verla y muy esperanzado a que su plan en verdad hubiera funcionado.
- Entonces… ¿Eso quiere decir que me darás una oportunidad? – Preguntó el joven, apenas escuchándose sobre los silbidos que no habían parado ni un solo instante. Misty le sonrió como no la había visto hacerlo en mucho tiempo, pero no pudo disfrutar aquella imagen porque cuando menos se dio cuenta, ella se había lanzado hacia el, abrazándolo con fuerza. Apenas la sintió tan cerca, enredó sus brazos en la esbelta muchacha que tenía su rostro totalmente pegado a su hombro derecho.
- Si Ash, creo que podría intentarlo… - Dijo aquello aun sin despegar su rostro del cuerpo del entrenador, siendo esas palabras lo único que necesitaba para ser feliz, no pretendía nada más o al menos eso pensó. Cuando Misty por fin se alejara un poco de él con la intensión de regalarle un inocente beso en la mejilla, simplemente no se pudo resistir. Buscó con rapidez la boca de la chica y antes de que ella pudiera protestar, ya la estaba besando. La mejor sensación de su vida sin duda, pareciéndole aún más épica con todos los presentes aplaudiendo y vitoreando el momento.
Era el mejor inicio de algo que sería perfecto.
oOoOoOoOoOo
Tal vez era demasiado perfeccionista. Había tenido la mejor declaración de amor que hubiera podido imaginar, con el primer beso más maravilloso que ni en películas podrían igualar, no contenta con todo eso, todavía tenía que poner a prueba la paciencia del entrenador.
El timbre de su puerta sonó, anunciando la llegada de Ash a su casa dispuesto a tener su primera cita. Por insistencia de la pelirroja habían acordado que debían ir despacio y realmente llevar a cabo la idea de Ash, reconectarse como amigos sería lo más prudente antes de dar el siguiente paso.
Misty abrió la puerta captando enseguida la atención de Ash, quien parecía no molestarse que uno de los cambios en ella fuera el uso frecuente de esos cortos vestidos. Sus ojos no dejaban de repasar cada línea del cuerpo femenino, casi dejando caer la caja de pizza que llevaba en sus manos.
- Traje la cena – Anunció entre balbuceos.
- Que bueno, la verdad no había preparado nada… - Se inclinó para tomar la caja y al hacerlo, Ash buscó sus labios con la misma urgencia que lo hizo noches atrás, en aquella serenata. Por unos segundos Misty le permitió que la besara, en parte porque la había sorprendido, además que en verdad deseaba aquel contacto tanto como él lo hacía. Después lo separó de un empujón, dispuesta a fingir molestia.
- ¡Ash! ¡Habíamos acordado que no podíamos hacer esto todavía!
- Lo siento, tus labios me distraen, no es mi culpa – Dijo en un tono seductor que sin duda logró sonrojarla.
- Pues aguántate.
- Trataré…
Un tanto decepcionado, caminó atrás de Misty, quien se dirigía a la mesa para dejar lo que sería su cena en ese lugar. Lo que el joven no esperaba fue que al girarse, ella lo sujetara del cuello de su camisa para después besarlo con una intensidad que él desconocía hasta ese momento. Después de saciar sus ganas, Misty simplemente lo soltó, excusándose por su comportamiento.
- Tus labios también distraen – Le dedicó un guiño coqueto antes de alejarse hacia la estancia, donde pasarían la tarde viendo televisión.
- Claro, ella si puede hacer lo que quiera… ¿Y hasta cuando podré besarte yo?
- ¡Hasta que nos conozcamos tanto como antes! – Gritó desde la sala
- Cierto… Pues más vale que no tengas planes para hoy ni mañana y más vale que empieces a hablar Waterflower, dime todo de ti, ¡quiero saberlo esta misma noche!
- ¡No hagas trampa! Llevará tiempo, debes tener paciencia.
- ¡Oh vamos!
Lentamente volvían a ser los mismos de antes, aunque no del todo, su amistad había mutado, transformándose en algo más… y eso es lo mejor que les pudiera pasar en la vida.
Que puedo decir más que… amo esta canción y todo el disco y todo lo que he escuchado de estos muchachitos españoles :P
Creo que la próxima canción no es tan alegre, así que espero les alcance lo tierno que fue este shot (por lo menos a mi me provocó una sonrisa mientra lo escribía) Hasta la próxima!
Mislu. Creo que muchos pensaron que iba a pasar alguna tragedia, pero no! Espero te guste este también
Princess Kasumi. Princess! Un review tuyo, que felicidad. Creo que me encanta escribirlos discutiendo.
Elphie. Si pues como lance es la autoridad es fácil ponerlo del malo de la corporación :P
Sumi. Gracias por todos tus comentarios, son cosas tan lindas que no sé ni por donde empezar a decir que te equivocas sobre mi O_O jaja solo espero me sigas leyendo y te siga gustando :D
Alan. Si es dificil que a veces los padres no están, pero que trabajan para darnos lo mejor y de esa forma demuestran que quieren a su familia :)
. Buscaré tu sugerencia, gracias
Mistyket. Yo quisiera tener esa suerte de Ash jaja
Original Mermaid. Gracias :)
