Disclaimer: Los personajes pertenecen a Hiro Mashima.

¿Hola, qué tal a todos?

Ha pasado muchísimo tiempo, pero no quiero que crean que me he olvidado de todas las personas que han estado esperando por la actualización de mis fanfics. He estado sumamente atareada y con problemas de inspiración así que recién hoy pude tener lista esta entrega.

Esta vez no me siento capaz de decirles cuándo estará lista la próxima actualización, pero en vez de deprimirlos pensando que no la tendrán pronto digamos que haré que "los pille de sorpresa"

Los quiero y espero que disfruten del capítulo

- - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - o - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - o - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - o - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - o - - - - - - - - - - - - - - - - - - - -

Cap 12. Rescate

No han pasado ni 30 minutos, cuando salimos de mi casa para reunirnos con Erza a la salida de Magnolia.

Todavía me siento agitada... ¡no puede ser que haya tenido que salir de entre las sábanas a tanta prisa! Yo quería quedarme abrazada a Natsu un poco más... Más les vale que esto realmente sea una emergencia porque, si no lo es, voy a asesinar a alguien.

Si bien el Mt. Hakobe no está lejos Charle insistió en que fuésemos en un carro para llegar lo más rápido posible... pero no nos ha dicho claramente qué es lo que ha visto, aunque su cara dice que no es nada bueno.

Natsu estaba reticente a subir al carro, pero Erza lo tomó y lo subió a la fuerza por que era un caso de emergencia. Sus mareos no se hicieron esperar porque Charle insistió en que Wendy no le ayudase, porque tendría que reservar sus energías para lo que vendría, así que Natsu sufrió y se quejó hasta que las nauseas no le dejaron hacerlo más... Por mi parte, lo único que deseo es encontrarlos bien, a Gray y Juvia, porque Charle no nos ha dado detalles y me preocupa la situación en la que los podamos encontrar... sobre todo si van a requerir la ayuda de Wendy.

Llevamos varias horas de camino cuando los vientos fríos del Monte comienzan a inundar el carro. Menos mal que esta vez vine con una chaqueta, aunque de no haberlo hecho tendría con qué cubrirme de todos modos, porque Erza trajo una gran cantidad de mantas que esperan apiladas a un lado.

Cuando el frío comienza a consumir el interior del carro, nos detenemos.

Si avanzamos más en el camino nos podemos hundir así que tendremos que dejarlo aquí. – indica Erza desde el frente.

¿Natsu-san, lo siente? – pregunta Wendy a un Natsu muy desorientado todavía.

El olor de esos dos está por aquí cerca – responde Natsu, saliendo a gatas del carro, lentamente.

Bajo del carro para encontrarme con el frío cortante de la montaña y la gélida visión del blanco resplandeciente de la nieve iluminada por la luna.

A pesar de la poca visibilidad consigo seguirle la pista a Wendy y Natsu, que revisan tras un grupo de rocas.

Es el equipaje de los chicos – dice Wendy, con un dejo de preocupación, mostrando una especie de paquetes semi-ocultos entre las rocas.

Dejaron esto hace horas – indica Natsu, con una seriedad que me hiela por dentro.

Están perdidos en la montaña – interrumpe Charle.

¿Perdidos? – Pregunto. Suena raro viniendo de Gray, que suele venir aquí de vez en cuando.

Están desorientados porque se encuentran heridos – explica Charle – les vi luchando contra algo y luego intentando bajar de la montaña, pero no sé exactamente dónde están. Lamentablemente sólo tengo algunas imágenes, no el cuadro completo... el futuro no es algo lineal, siempre hay muchas posibilidades; por eso debemos actuar rápido.

Va a ser difícil seguirles el rastro con este viento – dice Natsu como respuesta.

Y no podemos sobrevolar la montaña por mucho tiempo o nos congelaremos – les recuerda Happy

Okay, esto si se ve mal... me pregunto qué les habrá pasado como para que hayan terminado así las cosas...

Erza llega a interrumpir nuestro silencioso pensar para coordinar la búsqueda. Dice que no podemos perder tiempo así que me encomienda subir el equipaje que encontramos de los chicos al carro mientras Wendy y Charle buscan por el oeste, Happy y Natsu sobrevuelan hacia el este y ella se encarga de ir hacia el norte. Si alguno los ve ha de enviar alguna señal de luz a los demás para que nos reunamos y volvamos de prisa.

Cada uno parte en la dirección indicada y subo las cosas al carro, manteniéndome alerta a cualquier ruido a mi alrededor en caso de que los chicos consigan volver hasta aquí por sus medios, pero sólo oigo el sonido del viento silbando en mis oídos.

Erza es la primera en volver, cuando ha pasado alrededor de una hora, luego lo hace Wendy con Charle y, por último Natsu con Happy, todos sin resultados. No hay rastros de ellos... como si se los hubiese tragado la montaña. Todos parecen desanimados y cansados, excepto Natsu, quien parece molesto, aunque no sé si está enojado con Gray o consigo mismo.

Voy a salir de nuevo – dice resueltamente.

No les vas a servir si estás extenuado – le dice Erza en medio de la frustración.

Tampoco les voy a servir si mueren – Responde con seriedad, dejándonos a todos repasando sus palabras.

Hemos estado en muchos peligros juntos, en muchas ocasiones, pero es la primera vez que estoy asustada y paralizada, es como si pudiese percibir en el aire que las palabras de Natsu son ciertas. Si no seguimos buscándolos de inmediato... podrían morir.

Nos miramos unos a otros un momento, para acordar sin palabras seguir con la búsqueda. Esta vez voy con Erza hacia el este, mientras que los demás van hacia el oeste. Grito a todo pulmón, todo el camino, a pesar de sentir como el aire helado corta mi garganta a cada palabra.

Repentinamente, cuando ya se comienza a iluminar suavemente el cielo, vemos como una luz a nuestras espaldas recorta nuestras siluetas en el suelo. Es la señal de Natsu.

Volvemos a toda prisa hasta el carro, pero cuando llegamos allí no encontramos a nadie aún. Pasan los minutos y miramos al horizonte sin cesar sin resultados, hasta que vemos una silueta en el cielo. A medida que se acerca vemos que es Happy quien viene con Gray, quien no parece estar consciente.

Cuando llega hasta nosotras, notamos lo herido que se encuentra, aunque ninguna de sus heridas parece de gravedad. Happy se encuentra muy cansado y se recuesta un momento en el carro antes de que le tapemos a preguntas.

Ju-juvia está grave... – Dice tratando de articular palabras, tragando pesadamente – We-wendy no-no con-sigue estabilizarla.

Tomo una botella de agua y se la ofrezco, para que se calme, mientras reviso las heridas de Gray. Son como quemaduras... está muy magullado... pero hay algo que no comprendo ¿¡por qué está semi desnudo en este clima!?

Wendy dice que no pueden trasladar a Juvia volando porque tiene una herida interna que no puede sanar, así que la traerán caminando – dice Happy ya más repuesto – ¡Es cierto! Dijo que pusiéramos mantas.

Mientras arreglamos un lecho de mantas en el fondo del carro y acomodamos a Gray a un costado, vemos a lo lejos que se acercan unas siluetas recortadas contra el blanco de la montaña.

Natsu viene cargando a Juvia, mientras que Wendy se mantiene a su lado, imponiendo sus manos sobre ella con mirada de preocupación.

A medida que se acerca noto que tiene magulladuras y quemaduras en la piel, pero no parecen graves, aunque hay un manchón de sangre excesivo en su falda, el cual me quita el aliento apenas lo veo.

Natsu acomoda a Juvia en el carro, sobre el lecho de mantas y la cubre por encima con otra de ellas, provocando que tiemble en su inconsciencia. Su pelo se pegotea a su cara, de una manera antinatural, igual que su palidez.

Juvia necesita ser operada, de manera urgente, no podemos esperar a llegar al gremio. – dice Wendy apenas se acomoda junto a Juvia en el carro.

Sé dónde debemos ir, pero debemos informar al gremio y al hospital que la va a recibir – dice Erza, escribiendo en un papel que le entrega a Happy antes de aprontarse a la parte frontal del carro.

Partimos a toda velocidad, bajando por el camino que da al Monte Hakobe, rebotando en cada curva y haciendo que las caras de asco de Natsu se intensifiquen.

Happy ve con preocupación el papel por varios minutos como si no pudiese entender lo que allí dice, antes de que Charle se lo arrebate.

Gato, tu ve al gremio, yo me ocuparé del hospital – dice muy resuelta, devolviéndole el papel a Happy después de leerlo.

Happy asiente como respuesta y se acerca a la parte trasera del carro, preparando sus alas para salir disparado desde allí hacia el gremio. Charle, en tanto, se acerca a Wendy y le susurra algo al oído, antes de seguir a Happy fuera del carro. Wendy se queda con una expresión extraña después de ello, me parece que está avergonzada, aunque podría equivocarme...

Todo ocurre en oleadas, y cuando una cosa ya se ha retirado otra le sigue, sin que tenga tiempo de reponerme de la anterior. Necesito un respiro, como todos los que estamos aquí... pero no hay tiempo para eso...

Me quedo en un rincón deseando que esto sea parte de un sueño y que la hora de despertar llegue pronto, pero no lo hace.

Después de muchísimo rato veo que Gray se estremece en un costado, como si algo le doliese, por lo que me acerco a él, arrodillándome a su lado, pero siento la mirada quemante de Natsu a mi espalda. Le miro, sufriendo por los mareos pero con los ojos fijos en mí.

Sólo voy a comprobar cómo se encuentra... – digo sorprendiéndome a mí misma al darle explicaciones. No me gusta tener que explicar mis acciones... no se siente correcto... Gray es mi amigo, nuestro compañero de equipo y de gremio, no debería tener que explicar que estoy preocupada por su bienestar.

Natsu sigue mirándome, puedo sentir su mirada sobre mí mientras pongo una de mis manos en la frente de Gray. No tiene fiebre, pero se ve intranquilo. Debería ayudarle con sus heridas, tal vez, o despertarle para que tome un poco de agua. Tomo una botella con agua y un botiquín, para buscar gasas con las que limpiar sus heridas pero, cuando me acerco a hacerlo, siento una ráfaga de viento a mi espalda.

Charle ha vuelto y se ve agitada así que le ofrezco la botella con agua. Bebe un poco y luego nos dice que nos estarán esperando en el hospital. Me devuelve la botella y se acerca a Wendy con lentitud mientras la sigo con la mirada.

Siento una presión al costado de un muslo, por lo cual miro rápidamente para saber qué ocurre, encontrando que Gray ha apegado su cara a mí lado... supongo que está dormido así que no hago caso mientras mojo una gasa pero, cuando estoy cerrando la botella, siento una mano que me rodea sobre las piernas, abrazándome. Es incómodo, así que intento apartarme, pero parece apegarse aún más a mí, hasta que, repentinamente siento que algo lo arranca de golpe de mi lado, sacándome un grito.

¿Qué mierda pretendes hacer, cabrón? – le escucho decir a Natsu, con un puño adelantado hacia él en forma de amenaza, aunque pierde toda credibilidad en el siguiente movimiento del carro.

Estaba dormido así que sé que Gray no lo hacía intencionalmente, por lo que trato de disimular mi vergüenza y molestia para ofrecerle agua, aunque me cuesta bastante reponerme.

Se ve muy desorientado, con unos ojos abiertos ampliamente y gestos de no comprender nada, por lo que parece muchísimo rato. Explora todo con la vista hasta dejarla fija al fondo del carro. La mueca impasible que tiene siempre se desmorona dejando vía libre a la preocupación y el dolor, que se ven fácilmente en su rostro antes de que se acerque a Juvia.

¿Cómo está Juvia? – pregunta Gray, con un tono que jamás le había escuchado... tan gentil y suave que me asombra.

No se encuentra bien... – Dice Wendy, imitándolo – Tiene una herida interna y no consigo detener el sangrado... Algo interfiere con mi magia, pero sólo puedo presumir lo que es... – Hace una pausa que me da escalofríos – La mantendré estable hasta que lleguemos, pero va a tener que ser operada. Ya enviamos un mensaje al gremio para avisar.

¿Happy? – Pregunta Gray, a lo que Wendy asiente.

Dios, entiendo que esté preocupado por ella (todos lo estamos) pero él tampoco se encuentra bien. Debería descansar, por ella... ella no estaría contenta de verle así...

Deberías preocuparte por tus propias heridas – le digo, sin que parezca que me escucha, pues se acurruca a un lado de Juvia, tomando una de sus manos y repasándola una y otra vez en un ritual doloroso de observar.

Miro a Natsu, quien no puede disimular su asombro, inclusive por sobre sus mareos, y no puedo evitar preguntarme si él me miraría de la misma forma si fuésemos nosotros quienes estuviésemos en esa situación.

Pareciera que vamos aún más rápido, dado que nos balanceamos más todavía dentro del carro y hasta yo me siento mareada con tanto vaivén, aunque puede ser mi imaginación.

No demoramos mucho antes de que frenemos de golpe, dejándonos a todos arrinconados al fondo del carro. Nos incorporamos rápidamente al sentir que Erza se acerca a la puerta del carro, impacientes por ayudar.

Sacamos a Juvia con mucho cuidado y Erza me envía a buscar dinero en las bolsas de los chicos para pagar la atención. No me gusta meterme en las cosas de ellos, pero se supone que esta es una emergencia. Intento no mirar de más, aunque veo varias cosas extrañas de paso (realmente espero que el traje de conejo haya sido parte de una misión) intento pasarlas por alto hasta dar con el dinero... bastante, de hecho.

Entro a toda prisa con lo que he encontrado, solamente para hallar una escena desgarradora... un desesperado Gray luchando por quedarse junto a Juvia, que está siendo llevada por un grupo de doctores y enfermeros a otra sala... al menos hasta que Erza le deja inconsciente de un golpe en la nuca.

Se llevan a Juvia, mientras que Erza toma a Gray por la cintura, igual que si fuese un muñeco.

¿Dónde podemos llevarlo a él? – pregunta a una de las enfermeras que quedan en la sala, para luego dirigirse hacia el lugar donde le apunta la enfermera. – Chicos – nos dice volviéndose hacia Natsu y yo – ¿pueden encargarse del registro?

Sí... – le digo, aunque no sé cómo se supone que hagamos eso.

Vamos hasta una ventanilla de informaciones, registramos el ingreso de nuestros compañeros y pagamos la atención de Gray, ya que nos dicen que en el caso de Juvia hay que esperar a ver el resultado de la operación para saber el costo total.

Esperamos frente a las puertas por las que entró Juvia hasta que sale Wendy, quien parece un poco conmocionada.

Ta-tanta sangre... – dice temblorosa y con las manos enrojecidas, como si las hubiese frotado demasiado.

We-wendy, dinos qué pasó... – le suplico, a pesar de su conmoción

Juvia-san... tuvieron que anular su magia para operarla... tuve que quedarme ahí hasta que comenzaron la cirugía, pero me pidieron que saliera... no pude hacer nada... – su voz se convierte en sollozo y deja de hablar, ante lo que no pude evitar abrazarla... tal vez no debí preguntar.

La mañana transcurre lenta, sin que nos den mayor información. Pasa al menos una hora antes de que Erza vuelva a la sala de espera y al menos tres completas antes de que Gray lo haga.

Gray se ve destrozado, y no lo digo por los vendajes nuevos y la capa brillante que le pusieron las enfermeras para las quemaduras. Hay algo perceptible sólo en sus ojos, como si algo se hubiese roto en él.

Van cinco horas completas desde que entramos a este lugar, cuando llega un grupo por la entrada principal. Gajeel, Levy y Lily son los que traspasan las puertas, seguidos más atrás por el Maestro, Happy y Mira-san. Gajeel viene a paso firme hacia nosotros, con un aire agresivo como el que solía tener antes, pero que se desmorona apenas siente el ánimo que hay aquí dentro.

¿Qué se sabe de ella? – pregunta Gajeel al aire, sin mirar a nadie en particular, pero dándole la espalda a Gray e ignorándolo por completo.

Nada aún. – indica Erza.

Le pedí a Porlyusica que viniese por esta emergencia, apenas Happy llegó a avisarnos, pero demorará varias horas en llegar aquí. – indica el maestro, sentándose en las sillas frente a las nuestras, seguido de Mira.

Ya veo. Gracias. – vuelve a contestar Erza.

Luego de su intervención, Gajeel se acomoda silenciosamente al otro extremo de la habitación, siendo seguido por Lily. Levy, en tanto, se sienta a mi lado y reposa su cabeza en mi hombro en mudo gesto de preocupación.

Lamentablemente todo lo que nos queda es esperar...

- - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - o - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - o - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - o - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - o - - - - - - - - - - - - - - - - - - - -

Prox. Capítulo: Espejo