Memorias Perdidas
(Parte 12)
Por: Huesos_Potter
Las horas habían pasado, donde cada minuto, cada segundo, hacían martillar a su corazón por la espera de ella.
Los Weasleys hablaban, reían y comían alrededor de él, pero él no notaba nada. El desayuno acabó, dejando recorrer el tiempo, para que entrara la hora de la comida. Las platicas de sobre mesa no terminaron en ningún momento, los regalos y los chistes tampoco. La nieve cayó en las afueras de la casa, cubriéndola de una capa blanca que se extendía hasta las montañas cercanas. Durante el día, se necesitó más leñas para la chimenea, más comida y más temas de conversación, pero Harry permaneció estoico a las emociones a su alrededor.
Tenía su mente, su corazón y su alma en un solo punto.
Ginevra.
Sentía una opresión en el pecho que no lo dejaba respirar, los últimos meses habían sido un infierno, se sentía solo y desesperado. Sus sueños, sus anhelos, sus deseos se habían perdido.
Las primeras semanas a pesar del dolor de saberla herida, perdida y tratándose de recuperar, se había convencido que era lo mejor. Día a día había tratado de mantener su promesa, la promesa de alejarse, de dejarla vivir, que fuera feliz, que volviera a empezar. Aunque fuera sin él. Solo quería que ella fuera feliz.
Muchas veces había pensado durante las primeras semanas, buscarla, explicarle, hacerle recordar, pero después de las platicas con los sanadores, había luchado contra ese deseo desesperado. En esa misma desesperación había buscado médicos muggles que habían expresado lo mismo que los sanadores. Que esperara, que poco a poco los recuerdos llegarían o simplemente no lo haría nunca, pero que siguiera adelante con su vida.
Tristemente, los recuerdos llegaron, uno a uno, y él siguió esperando, ella había recordado a su familia, a sus amigos, a los maestros, algunas pociones y hasta minimidades estúpidas, pero a él, a él nunca lo recordó. Y eso dolía, y dolía mucho.
Los gemelos le hicieron un comentario que él no escuchó, estaba pedido en sus recuerdos. La ironía casi lo hubiera hecho sonreír, pero el dolor lo comía por dentro.
Quería atravesar el lugar, y subir con ella. Quizás había sido demasiado imprudente mandarle esos recuerdos, quizás no había visto ninguno, ya sea porque no quisiera recordarlo o porque él ya no significara nada para ella. Quizás había pasado algo mucho peor, no quería ni pensar en que por su estupidez, por su ilusión, le había causado un daño mucho mayor. Se volvería loco si otra vez la lastimaba.
Tenía tantas dudas que el moustro dentro de él rugía por ir tras ella y rogarle que lo amara de nuevo, que hiciera un intento por recordarlo, que él no era nada sin ella.
Hermione intuyó el dolor de su amigo, ya que tomó su mano en un claro gesto de apoyo, Harry la observó regalándole un rostro afligido, el mismo que lo había acompañado en meses.
-¿estás bien? – preguntó por lo bajo su amiga, solo para que él la escuchara. Él solo asintió, con un claro gesto de insuficiencia, volviéndose a perder en sus recuerdos. En los recuerdos de ella, con ella, dentro de ella. Hermione no insistió, observó a su novio preguntando con desesperación silenciosa por ayuda; Ron solo se encogió de hombros, no había nada que ellos pudieran hacer, solo una persona sacaría a Harry de su vacio.
Todo dependía de Ginny.
Se sentía al borde de la locura, acompañado de la desesperación, ¿Dónde estaba Ginny?, ¿Qué haría él si ella no regresaba a su lado? Ya no se encontraba seguro de nada. Debería irse, pensó Harry con pesimismo, si ella no quería verlo, estar con él, intentar recordar lo que tuvieron, eso lo mataría. Una explosión del otro lado de la mesa, los sacó de su estoicismo, alzó la vista, donde se dirigía el estruendo y las risas de las personas; pero para él, el tiempo se detuvo, dejó de escuchar, dejó de respirar, todo dejó de existir, lo único real, lo único perfecto, era la persona parada en el marco de la puerta de aquella cocina.
La reacción de Harry instó a los Weasleys y allegados a observa el mismo punto donde este observaba petrificado.
-¡Ginny! – Gritó la señora Weasley, mientras avanzaba hacia su hija estrechándola ente sus brazos.
A pesar del abrazo efusivo, de los comentarios graciosos, de las distracciones a su alrededor, sus ojos solo estaban en un punto.
En él. En Harry Potter.
Sentía que su respiración le faltaba con su sola presencia, que su corazón martillaba por la visión de ese hombre que había estado en sus recuerdos, en sus anhelos y en sus sueños.
Era alto, atlético, y varonil, tenía una ligera barba que matizaba sus mejillas y su quijada, haciéndolo ver desaliñado y sensual, con un magnetismo animal que la llamaba a gritos, se veía tan diferente ha como lo recordaba. Ese pensamiento casi la hizo llorar, ella no lo recordaba, los pocos encuentros en esos últimos meses no se comparaban a lo que debería de recordar, tampoco ser una observadora en aquellas maravillosas escenas. Nada se comparaba a lo que debía recordar. Lo vio cambiar, de aquel niño solitario de la plataforma, al joven pasional y al maravilloso hombre que se había convertido, recuerdo tras recuerdo.
¿Cuánto daño les habían hecho?, ¿Cuánto daño le habían causado a él?, ella no valía la pena para causarle tanto sufrimiento.
¿Cómo podía reclamarle algo?, ¿Cómo reclamarle lo que había visto en su departamento?, ¿Cómo reclamarle que buscara consuelo en otro cuerpo, en otra mujer, si ella lo había herido en todas las formas?
-¿estás bien? – preguntó su mamá.
-Si –contestó Ginny rompiendo el contacto visual con el hombre que alguna vez amó con todas sus fuerzas.
Molly no necesitaba que le dijeran lo que por la mente de su hija pasaba. Necesitaba a Harry tanto como él a ella. Observó a su familia dispuestos a comenzar con las bromas, suspiró fuertemente, entendía que muchas ocasiones tantas personas en una familia, podían presentar alguna complicación, más si son cosas del corazón lo que se quiere arreglar.
Soltó a su hija, tomando su rostro entre sus manos y besó su frente. Ginny entendió ese gesto, Molly Weasley la apoyaría, pasara lo que pasara.
La señora Weasley encaró a su familia pidiendo, no, ordenando sutilmente que salieran de la habitación, extrañamente todos obedecieron sin ningún comentario, Ginny dentro de ella se los agradeció enormemente, uno a uno fueron saliendo de aquella cocina, los últimos fueron Ron y Hermione, al pasar junto a ella, Hermione la abrazó fuertemente, pero Ginny no podía quitar sus ojos del hombre frente a ella. Ron arrastró a Hermione a la sala, dejando solos a Harry Potter y Ginny Weasley.
Afuera nevaba, pero el calor que se sentía en la habitación lejos estaba de deberse al calor del fogón de la chimenea o el hechizo calentador de ambiente.
Sus ojos verdes eran tan profundos que se podía perder en ellos, era lo que más le había llamado la atención la primera vez que lo vio, después de su despertar, en aquella triste habitación del hospital meses atrás. Su corazón martillaba, las palabras se aglutinaban en su mente, su respiración la sentía entre cortada, necesitaba respuestas, necesitaba tantas cosas que no sabía cómo explicar, necesitaba saber que necesitaba él, pero su presencia, la intensidad de su mirada, una mezcla de tristeza, desolación y sensualidad, hacían imposible articular cualquier razonamiento, o argumento lógico.
Se acercó a él, sin quitar su mirada de su rostro, él no se movió; Harry no podía, estaba perdido en ella, la observó, tenía los ojos y la punta de la nariz rojos por las lágrimas que había derramado, a pesar de que había tratado de ocultarlo con el maquillaje, la conocía tan bien que eso no impidió que supiera lo que había sucedido, pocas veces Ginny lloraba, y el saber que la había hecho llorar por un arranque desesperado de su corazón o por el anhelo de hacerla regresar a él, lo volvía loco. Trató de no moverse, de no acercarse a ella, de no reflejar ningún sentimiento, tratando de ocultar sus emociones, sus sentimientos, pero era imposible, se veía hermosa, la había extrañado tanto… la amaba tanto, para él, no había ser más perfecto como aquel que tenia frente a él. Quizás las memorias habían despertado en ella los recuerdos que Voldemort trató de eliminar. Quizás…
-¿Qué te proponías al enviarme el baúl? – su pregunta lo descontroló. Ella supo que Harry no se esperaba tal pregunta. Por primera vez, se sentía en control, como hace tantos meses no se sentía, era extraño como una pregunta, la hiciera sentirse como su antiguo ser, como aquella persona que había observado en los recuerdos, como aquella persona que era el igual de Harry Potter.
No se esperaba eso, no tenia respuesta para eso. – No lo sé… yo, no lo sé- su voz sonó profunda y cansada, en verdad no lo sabía, ahora ante ella, no sabía por qué había mandado tal cosa, ¿cómo podía haber enviado todo eso?, estaba tan cerca de él que solo quería estrecharla entre sus brazos, besarla y rogar por que lo quisiera de nuevo, que lo perdonara por lo que le había ocurrido.
Ginny se cruzó de brazos, encarándolo de frente, tuvo que inclinar un poco la cabeza hacia atrás para poder verlo de lleno al rosto. Sus ojos eras aun más hermoso de cerca.
La mujer que tenia frente a él, en una clara postura de preponderancia, de retro y de orgullo, era una clara postura tan Ginny. No había forma de describirlo, bien sabían los Dioses que solo ella se atrevía a retarlo, amenazarlo o presionarlo de tal modo. La esperanza y el anhelo de su corazón estaban ahí, en tal gesto, esa era su Ginny, siempre lo sería, tal realización casi lo hacían abalanzarse sobre ella, tomarla entre sus brazos y besarla hasta dejarla sin sentido. El aroma florar invadió sus sentidos.
-¿Qué esperabas ganar con eso?-
(((A ti))) Gritó su mente y su corazón, mas su voz no lo hizo. Ginny vio la desesperación en sus ojos, algo dentro de ella supo que Harry Potter podía esconder o negar cualquier sentimiento a cualquier persona, pero no a ella, nunca a ella. Era lo que había observado, era lo que sentía.
Quizás aún había esperanzas, quizás la mujer o las mujeres que estuvieron con él en esos meses no habían significado nada para él, quizás a pesar del todo el sufrimiento que le había causado, que les habían causado, quizás, aun hubiera esperanza. Pero la duda, los celos y la posesividad, la carcomían por dentro. No se consideraba una mujer posesiva, pero con los recuerdos que observó y con lo que sentía en esos momentos, supo que todo cambiaba cuando se refería a Harry Potter.
- ¿Te acostaste con ella? – La intensidad de sus ojos penetró el alma de Ginny, parecía desconcertado por la pregunta, pero aun así, sabía lo que ella le estaba preguntando o por quien.
-No. – afirmó Harry, quería asegurarle eso, independientemente de lo que pasara, quería dejar claro que no había otra mujer para él. Que solo había estado ella, que siempre, solo sería ella. – No yo… no quise… - a pesar de titubeo de la revelación, su voz era profunda, tan varonil como excitante, produciendo escalofríos en su cuerpo. - no con ella… -
(((No con ella))) pensó Ginny sintiendo un ligero alivio, (((y ¿con otras?))) quiso preguntar, mas no era el momento, había cosas más importantes que esas mujerzuelas. ¿Qué derecho tenia ella para reclamarle algo?, cuando era ella la que lo había olvidado.
Pudo ver un brillo diferente en sus ojos miel, la esperanza que tenia se quebró en ese instante, al ver la triste verdad reflejada en los hermosos ojos de la mujer que amaba.
-No me recuerdas… - era una afirmación, no había duda de eso.
-No.
(((No me recuerda))) Pensaba una y otra vez Harry. Quería salir, quería alejarse, esconderse del olvido y lamer sus propias heridas. Pero ahora ya no había marcha atrás, no cuando la tenía frente a él. Quizás no había visto las memorias, quizás él ya no valía la pena para ella, había quedado en el olvido, en sus memorias perdidas.
-¿viste los recuerdos? – preguntó Harry, odiaba que su voz sonara tan insegura, tan débil, pero no quería ver el rechazo y el desamor en los bellos ojos de la mujer que era todo para él.
-sí… yo… - su respuesta quedó suspendida en el silencio, Ginny sentía que su cuerpo era jalado por hilos invisibles que la impulsaban a unirse con él, instintivamente se acercó más, solo alejada por un suspiro, el cuerpo y los sentidos de Harry se tensaron por la cercanía de ella, quería pasar sus manos por su cuerpo atlético, que era mucho más grande que su cuerpo pequeño.
Ya no había más que hacer o que decir, la había perdido, el observar recuerdos no era suficiente, el amarla como lo hacía no era suficiente, ella no lo recordaba. El no era suficiente para ella.
-No te recuerdo. – dijo Ginny tratándose de explicar. - Mi mente, mi cabeza… no puedo Harry - sus palabras terminaron suspendidas en el aire, se acercó a él con el corazón acelerado, sus bocas estaban tan cerca la una de la otra, apenas separadas por un suspiro. Él era tan alto, tan hermoso, que no sabía cómo expresar sus sentimientos y sus emociones en ese momento. Si, no lo recordaba o al menos su cerebro no lo hacía, pero una parte de ella, sabía que lo había amado, que lo amaba y lo amaría siempre.
Se acercó un poco más, quería besarlo, saborear su boca, su piel. Quería tener el privilegio de saborear esa boca que tan experta se veía en los recuerdos cuando besaba sus labios.
-No quería ofenderte con el contenido… yo… - Harry tenía tantas ganas de estrecharla entre sus brazos, de besarla hasta dejarla sin sentido, que todo lo que pensara, sintiera y recordara fuera a él, a sus besos, a su amor, pero no podía. No podía tomarse esas libertades, pero, ¿por qué lo tentaba de aquella manera?
La boca de ella lo tentaba como el pecado. Su boca, con sus labios sonrosados que tanto habían sido de él, buscaban los suyos apenas sin tocarse, lo estaba tentando, instando, jugando con él, reconoció a la mujer que esta frente a él. Esa era su mujer, su Ginny. Dejó de respirar, el tiempo se detuvo, lo único que podía sentir era la respiración de ella sobre su boca, sobre su mentón matizado por la ligera barba. Solo podía sentir, la proximidad de su pequeño cuerpo junto al suyo. Quizás todavía hubiera esperanzas.
-No te recuerdo. – Volvió a confirmar, lo sentidos de Harry se dispararon al igual que los de ella, Ginny estaba tan cerca pero sus palabras negaban cada movimiento, eso lo lastimaba más allá del dolor físico – mi mente no te recuerda… - dijo ella por última vez – pero mi cuerpo… mi alma… nunca te podrían olvidar. – sentenció Ginny, mientras tomaba con determinación el rostro de él inclinándolo hasta que sus labios se posaron uno sobre el otro, lo besó con determinación tratando de hacerle olvidar el sufrimiento que le había causado, abrió sus labios, dejando que Harry tomara posesión del interior de la misma.
La desesperación del encuentro, los envolvió, después de tantos meses de soledad, se besaron como si no hubiera un mañana.
Sus labios sobre los de ella eran como un bálsamo en el olvido, ella intensificó el beso, podía sentir las manos de Harry sobre su cuerpo, pegándola a él, casi levantándola del piso. Se pegó mas a Harry, de alguna forma demostrándole que el olvido no importaba.
Rompió el beso aun cuando él no dejaba de besar su mandíbula, su cuello y que sus manos la tomaban posesivamente de las caderas. Las caricias se sentían tan familiares que sabía que toda ella le pertenecía a él.
- Mi cuerpo, mi alma… te recuerdan – gimió mientras Harry giraba con ella para colocarla sobre la mesa de la cocina, no sabía bien de donde salían las palabras pero sabía lo que significaban y él también. Significaban que él estaba impreso en cada parte de ella.
-Bebé… - Dijo Harry, mientras se acomodaba entre sus piernas, el cuerpo de ella sabía lo que quería, lo que debía hacer, acomodó sus piernas alrededor de las caderas masculinas, y lo besó, con un beso ardiente, con un ardor que no sabía que existía en ella.
Harry le devolvió el beso y sintió una felicidad que no podía compararse con nada, un bienestar mucho mayor que el producido por el whisky de fuego o por todos aquellos embriagantes que había digerido en los momentos de desasosiego.
Sintió que Ginny era lo único real en el mundo; Ginny, su contacto, una mano en su cadera y la otra en su largo y fragante cabello, sus piernas envolviéndolo de lleno.
El animal dentro de él rugió después de meses de dolor, reconociendo a su mujer, había estado tan perdido sin ella.
-Ginny… perdóname… fue mi…-
-No…no tienes nada por que pedir perdón… es culpa de Voldemort…nos hizo tanto daño. Amor, yo soy la que debería de pedirte perdón… olvide nuestro amor, nuestras promesas, nuestros sueños…
-Shhh… no importa Ginny... estas aquí conmigo… estamos juntos…
-Te amo… - dijo ella y las palabras sonaban naturales y adecuadas como respirar el mismo aire.
Se abalanzó de nuevo sobre ella casi recostándola sobre la mesa, a ella no le importó, al contrarió, estaba tan desesperada por sentirlo como él a ella, tantos sucesos había pasado durante los últimos meses, que aún parecían irreales, y lo único real era la cercanía de sus cuerpos, donde no existía el mundo exterior solo ellos, su amor, la esperanza contra el olvido.
-Te amo Ginny… Te amo.
Escuchar aquellas palabras en sus labios, y que fuera a ella, a la Ginny actual y no solo un recuerdo casi la hacen llorar, pero ya había llorado mucho, se dijo, no era tiempo para llorar, era tiempo para vivir, disfrutar, amar.
-Te amo – Gimió Ginny las palabras, reteniendo el gemido dentro de la boca de su amor, él metió sus manos dentro de las ropas de ella, su piel se sentía cálida al tacto. La barbilla y mejillas raspaban por la ligera barba, y la excitación nubló sus sentidos.
Aquello que estaban haciendo sobre la mesa de la cocina de la madriguera, era correcto de alguna forma.
Harry empujó sus caderas entre sus piernas, algo gritó dentro de ella, haciendo murmurar algo que ni ella misma entendió, pero que Harry entendió a la perfección volviendo a empujar contra ella.
Necesitaba el contacto de su piel, algo dentro de ella despertó con un hambre desesperada que nunca había sentido, o al menos su mente no lo recordaba. Necesitaba algo que solo Harry le podía dar, algo que cada poro de su piel pedía a gritos, algo que necesitaba ser llenado, que solo Harry complementaba.
-Harry… por favor… te necesito… te necesito dentro de mi… - no supo si lo gritó, lo gimió o lo ronroneó, lo único que quería y necesitaba era que Harry desgarrara su ropa y la tomara.
-Maldición… Ginny…
Harry estaba perdido, Ginny busco entre sus cuerpos hasta encontrar el cinturón que llevaba tratándolo de desabrochar, observó el rostro de su Ginny, sonrojado por la excitación, la tomó del cuello para encontrarse en un nuevo beso, ella lo mordió y él se encontró perdido. Las manos de él buscaron la calidez de sus senos por encima del encaje de su ropa interior.
No escuchaban nada más, que a la necesidad, al instinto y al amor.
-¡GINNY!-¡HARRY!
El sonido de sus nombres fue lo que los interrumpió en el momento de la pasión creciente. Se quedaron petrificados ante la realidad de la situación al escuchar como la señora Weasley gritaba sus nombres, no podían distinguir si fue terror o sorpresa en su voz, estaban tan perdidos en ellos, que solo supieron que toda la familia estaba en la puerta de la cocina, siendo testigos del rencuentro de la pareja, Ginny pensó que se sentiría avergonzada en una situación similar pero la realidad es que no lo estaba y al parecer Harry tampoco, la observaba con deseo y amor, aun bajo la seriedad de la determinación.
Sus respiraciones entre cortadas, el desarregló de sus ropas, sus labios hinchados por sus besos, la posición comprometedora y quizás lo sonidos que hicieron, fueron suficiente para alentar a la familia, no había duda de lo que estaba haciendo o lo que estaba a punto de hacer, no supieron cuanto tiempo tenían observándolos, solo sabían que estaban juntos y que su amor había sido lo suficientemente fuerte para superar el olvido.
Observaron a la familia, la señora Weasley los observaba como si en cualquier momento se fuera a desmayar de la impresión, las mandíbulas de los gemelos casi tocaban el suelo de la cocina no pudiendo creer lo que observaban, el resto de la familia trataban de observar a diferentes puntos mientras no fuera la pareja, el señor Weasley miraba sus zapatos como si fueran lo más interesante del mundo. Tanto Ron como Hermione los observaban con pequeñas sonrisas en sus rostros, sabían que de una u otra forma tanto Ginny como Harry estarían bien.
Encararon a la familia, acomodando sus ropas discretamente, la vergüenza nunca llegó, tampoco el arrepentimiento, pero Ginny no sabía que decir, no pediría disculpas. No podía disculparse por dejarse amar por Harry, pero sabía que la situación era nueva para la familia, los únicos que sabían de la realidad de sus sentimientos eran Ron y Hermione.
Harry tomó su mano entre la de él, pasara lo que pasara ninguno de los dos estarían solos se tenían el uno al otro siempre.
Sus amigos sacaron discretamente a la familia, solo dejando a Arthur y a Molly Weasley. La señora Weasley tenía lagrimas en sus ojos, y el señor Weasley se veía incomodo de alguna manera, abrazó a su esposa y se acercó a la pareja, Ginny no sabía que esperar de sus papás, o no sabía que decirles, al parecer ellos tampoco.
La voz de Harry sonó profunda y varonil, las memorias observadas no hacían justicia al hombre solido que estaba junto a ella.
-Señor, Señora Weasley – Dijo Harry. - Siento que hayan observado esto, mas no lo que estábamos haciendo, amo a su hija Señor… Ginny… -
- Yo también lo amo papá. Mamá yo… he estado perdida sin él, ambos lo estábamos. – Harry tomó su mano dejando un ligero beso en sus nudillos regalándole una ligera sonrisa.
Para desconcierto de ellos fue el señor Weasley quien los sorprendió.
-Lo sé Ginny… siempre lo hemos sabido. –dijo Arthur con una ligera sonrisa.
-Papá…-
-Harry Potter, te llevas a lo más preciado de esta familia, no lo olvides.
-No señor, nunca.
Como podría olvida aquel detalle, si para él, Ginny Weasley era lo más importante de su vida, soltó la mano de Ginny mientras ella abrazaba a sus padres, quizás la reprimenda o los comentarios vendrían después, pero por ahora era suficiente, la señora Weasley se acercó a él tomó sus mejillas entre sus manos besando maternalmente cada una de ellas, lo abrazó y él la abrazó, Harry siempre era tan distante con todos, era el primer abrazo que le regresaba después de tantos años de conocerlo.
Ginny regresó junto a Harry depositando un besó en su mejilla y él le sonrió con una sonrisa de medio lado que le fascinó, la besó lentamente en los labios, con un besó cálido y de ternura, que hizo recorrer por cada parte de su cuerpo deliciosos escalofríos. No importaba que su mente no lo recordara, lo único que sabía es que no podía vivir un día más sin el hombre que amaba y amaría más allá del olvido. Aun faltaban muchas cosas que aclarar, pero eso llegaría con el tiempo, tiempo que ocuparía en volver a conocer al hombre que amaba.
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¿Y qué dijeron, ya terminó?, pues no, me falta alguno que otro detallito, ¿Ginny recuperar la memoria, seguirá igual, se cumplirán sus sueños?, ¿cuchiplancharán de nuevo, ahora en tiempo real? Jaja No lo sé, espero.
No se crean si lo sé, pero mi tiempo es una porquería y tengo tantas ideas nuevas para nuevas historias que se mezclan una con otra dentro de mi cabeza.
Gracias por los comentarios recibidos y espero que este capítulo les siga siendo de su agrado, cualquier duda pregúntenme espero poderles responder esos detalles. Tengo twitter.
Jazu, Jor, ¿Dónde están? las extraño.
Saludos
Karla "Huesos"
Nos leemos pronto.
