Teen Wolf no me pertenece, y este es un pobre intento de fanfic.
Saliendo poco a poco del bloqueo. Estás cosas me afectan por meses, pero me recuperé un poco más rápido porque mi autor favorito ha vuelto a actualizar su fic, después de dos años y medio de espera. La vida es bella, para los que no pierden la inspiración...
Indeseada vida nueva
Capitulo 11
El padre (convenientemente) secuestrado
(…)
Al abrir los ojos, Stiles se dio cuenta que apenas podía ver lo que había a su alrededor, debido a la oscuridad que lo asediaba. No tardó mucho en sentir el aroma a humedad y encierro, mezclado con un fuerte hedor a orina y desechos.
Sus ojos picaron por un momento, mientras intentaba acostumbrarse a aquella desagradable sensación. Levantó su cabeza del suelo, y sintió un terrible mareo. Mientras pensaba que tenía que tomárselo con calma, un líquido cálido descendió desde su mejilla hasta sus labios. Sin poder evitarlo, sintió un sabor metálico en su boca.
Tocó con sus dedos el bulto que se había formado en su cara, que de seguro iba a dolerle más tarde, y sintió algo pegajoso entre sus dedos. Era sangre. Tenía una cortada en la mejilla por un terrible golpe que le había dejado inconsciente.
¿Qué había pasado después de desmayarse? ¡Parecía que solo hace unos momentos estaba en el estacionamiento de la escuela! Si tan solo pudiera recordar que sucedió después…
—Despertaste—
Stiles levantó la vista, que se estaba acostumbrando a la oscuridad, y el chasquido de un encendedor a gas se escucho en aquel silencioso lugar. La voz que llamó su atención le pertenecía a una niña de cabello rizado y piel bronceada. Sus ojos color azabache le miraron con frialdad, no propia de una pequeña de solo ocho años de edad.
Noto que estaba insanamente delgada, mucho más de lo normal. De seguro estaba desnutrida. Vestía unos pescadores que parecían estar manchados de tierra y grasa, y una camisa vieja, llena de agujeros. Sus delgados dedos sostenían un encendedor de un tamaño considerable y la llama que emitía, crispaba las sombras a su alrededor.
—¿Dónde estoy?— Preguntó finalmente Stiles, con una voz un poco débil para su gusto.
—En un lugar oscuro y cerrado ¿Recuerdas como llegaste aquí?— La niña no parecía importarle mucho donde estaba, sino más bien como había llegado allí. De seguro planeaba escapar, y no tardo en interrogar a Stiles para lograrlo —¿Escuchaste algún sonido extraño, como agua corriendo, sirenas o maquinas trabajando? ¿No viste algo que te llamara la atención?—
La niña tenía un acento raro al hablar, como si no estuviera utilizando su lenguaje natal. A Stiles le recordaba un poco a la madre de Scott. Negó levemente al darse cuenta que no tenía idea de lo que había pasado, y trató de seguir hablando, pero presintió que alguien se les acercaba. La pequeña desvió la mirada hacia atrás, y la luz de su encendedor iluminó a un niño un poco más pequeño de ella.
—¿Es uno de los hombres malos?—
Stiles se sorprende al escuchar La criatura hablando en español. Era posible que ambos no sean de Beacon Hills, lo que significaba que podía estar fuera de la ciudad.
—No, solo es un inútil— Le respondió la niña usando el mismo idioma.
—Hey, entendí eso— Stiles se sintió un poco ofendido y miró a la niña con mala cara. Se perturbo un poco cuando se dio cuenta que ella le miraba de una forma espantosa.
—Es un adulto blanco muy débil, pero de todas formas, no te le acerques Nico— Cuando la niña termina de decir esto, el más pequeño asiente con cierta obediencia, y se aleja de Stiles con algo de temor.
—No vengas con esas cosas…— Stiles no podía creer que la niña no confiaba en él por ser un caucásico promedio.
—No me malentiendas, realmente pensé que tenías información, pero resultaste ser un inútil, arréglatelas solo—La niña apagó su encendedor y se marcho de allí, utilizando la oscuridad para ocultarse.
Stiles frunció el ceño, se levantó del suelo y comenzó a revisar su ropa en busca de su teléfono celular de emergencia. Se lo habían sacado. Tampoco tenía su billetera, ni las llaves de su auto. Esto solo empeoraba cada vez más y más.
De repente, una potente luz invadió la oscura habitación. Sorprendentemente, Stiles no pudo ver a los niños que le habían encontrado hace poco, por lo que supuso que se habían escondido. Vio a un hombre delgado y alto, entrado por el único acceso que parecía tener aquel sitio. Miró a su alrededor con suma prepotencia, mientras un par de sujetos fuertemente armados se le acercaron lado a lado.
—¿Cuántos niños quedan?— Preguntó el extraño sujeto vestido con una túnica negra con un manto dorado que llegaba al suelo. Tenía una voz chillona y desagradable, Stiles estaba sintiendo nauseas de solo verlo allí.
Tenía un muy mal presentimiento.
—Solo dos— Respondió de repente el guardia, de seguro refiriéndose a la niña del encendedor y a Nico —Los demás han muerto por las heridas del último ritual—
El hombre hizo un sonido extraño, como si gruñera. No parecía feliz con la respuesta del guardia.
—Veo que consiguieron un adolescente— El hombre miró con prepotencia a Stiles, y luego se dirigió a uno de sus compañeros —¿Es virgen?—
—El Darach ha confirmado que lo es, confiamos en su percepción— Respondió el otro guardia, con voz un poco rasposa.
—Perfecto, será un sacrificio poderoso para revivir a Nemeton—
Stiles mordió el interior de su mejilla, haciéndose daño a sí mismo para evitar gritar. Su muerte no iba a revivir a Nemeton, siquiera él sabía si algún día aquel poderoso ser regresaría. Se había secado por completo después de darle aquel cuerpo humano a Nogitsune.
"¿Cómo termino metido en estas cosas? Debo averiguar qué está pasando, y escapar de este sitio lo más pronto posible" Pensó Stiles mientras miraba con intensidad al sujeto ataviado con aquella ridícula túnica. Pudo distinguir que llevaba un broche con el símbolo de la secta que había estado a punto de investigar al salir de la escuela.
¿Eso significaba que ellos ya tenían en mente secuestrarlo? Tal vez solo era una coincidencia.
—¿Quiénes son ustedes? ¡¿Qué piensan hacer con los niños?!— Stiles no duda en llamar la atención de los extraños guardias, y estos le apuntan con sus armas de fuego de calibre considerable ¿Por qué se asustaron tanto? No tenía como defenderse a sí mismo.
Posiblemente, aquellos sujetos no eran profesionales.
—¿Qué es lo que hacen, montón de inútiles? No entienden que este es el sacrificio perfecto— El hombre mira con cierta vehemencia a Stiles, y se inclina hacia él, sonriéndole con sus falsos dientes —Muchacho, vas ayudarnos a crear una nueva era, ya verás—
Stiles abrió la boca para protestar, pero se dio cuenta de que era inútil. Internamente, rogaba que Derek se diera cuenta del peligro en el que se encontraba y logre dar con él, porque estaba muy seguro de que si no salía de aquel sitio, de seguro le asesinarían.
(…)
Derek se sentía extremadamente ansioso en aquel momento, tal así que ya había dejado el mensaje número 39 en el móvil de Stiles. Algo malo le había pasado, podía presentirlo, pero por alguna extraña razón, la conexión que compartían se había interrumpido por completo.
Desde que había comenzado su relación con Stiles, jamás se había sentido tan solo, y eso comenzó a desesperarlo.
No entendía que había pasado, pero de algo estaba seguro, debía evitar a toda costa estresar a Mosley. Nogitsune era un ser de naturaleza vengativa, y a juzgar por su apego con Stiles, si llegará a darse cuenta de que algo malo le sucedió, su energía negativa podría aumentar y perjudicar su cuerpo humano.
Derek necesitaba pensar rápido y actuar aún más rápido. Llamar la policía no era opción, las denuncias por desaparición de personas solo eran investigadas al haber pasado las 48 horas, pero aún así, debía hablar con el padre de Stiles.
Llamar al teléfono particular del sheriff le puso muy nervioso, no quería preocuparlo, pero realmente sentía que era su responsabilidad informarle de la situación. Para su sorpresa, John Stilinski parecía estar al tanto de la desaparición de Stiles, ya que le terminó preguntando a Derek cuando fue la última vez que lo había visto.
El hombre lobo sintió que su mundo se desplomaba a medida que contestaba las preguntas del sheriff. No sabía muy bien qué hacer en ese momento, pero salir de aquel departamento y correr por la ciudad en busca de Stiles parecía ser una buena idea. El problema era el pequeño Mosley ¿Lo tendría que dejar solo? ¿Debería llamar a una niñera?
—Se nos está acabando el tiempo, y estoy seguro que Stiles debe haberse metido con personas bastantes peligrosas— Aquel comentario desconcertó al hombre lobo.
Por alguna extraña razón, el sheriff temía lo peor y Derek no entendía porque, hasta que este le explicó como Stiles se contactó con él antes de desaparecer. En primer lugar, quería hablarle de la escuela, pero sobre todo, quiso pedirle información sobre una secta religiosa que había llegado hace unas semanas atrás a Beacon Hills.
En aquel momento, el sheriff no se dio cuenta de lo que estaba haciendo. Creyó que no haría daño comentarle sobre las quejas de algunos vecinos por los ruidos que provocaban sus rituales, en el edificio que actualmente ocupaba sus seguidores.
A Derek le costaba trabajo creer que Stiles haya sido tan irresponsable de ir, completamente solo, a investigar algo tan extraño. No, estaba seguro de que él no se iría así, sin avisarle o preguntarle por Mosley. Algo no estaba bien aquí e iba averiguar lo que era, a como dé lugar.
—No se preocupe sheriff, yo lo encontraré antes de que amanezca— Derek cortó la comunicación después de despedirse, y se dirigió al cuarto de Mosley. Iba a necesitar dejarlo en algún sitio seguro para que lo cuiden durante la noche, y ya sabía a quién confiárselo.
(…)
A diferencia de Kira (que parecía estar extasiada) Scott apenas podía creer que Derek estuviera en la puerta de su casa, cargando al bebé Nogitsune en una mochila porta bebés, mirándolo como si alguien hubiera muerto trágicamente.
No podía entender porque Kira había accedido, tan fácilmente, a cuidar del pequeño engendro. Para colmo, ese mismo día, él había planeado una cita romántica con ella. La joven kitsune aseguró que esta experiencia sería muy buena para su relación, pero Scott no pensaba lo mismo. Él planeaba tener hijos en un futuro muy, muy lejano.
Derek les explicó la situación con sumo cuidado, pidiendo que guarden la calma en todo momento, para no alterar al niño.
—Stiles podría estar en problemas, así que lo buscaré y lo traeré de regreso, por eso necesito que hagan lo posible por entretener a Mosley— Derek miró la cuna improvisada que había preparado Kira, donde había dejado al niño durmiendo plácidamente —Si se asusta o se da cuenta de que algo malo le paso a Stiles, probablemente sea perjudicial para su salud—
—La energía negativa de Nogitsune podría llegar a lastimar el cuerpo de Mosley-chan— Comentó Kira con seriedad, viendo como Derek asentía conforme.
—¿Estás seguro que no quieres que te acompañe?— Scott no quería cuidar al niño, en realidad no sabía nada sobre bebés. Stiles nunca pudo convencerlo en hacer aquel taller sobre criar niños, en la secundaria baja.
—Será mejor que te quedes, si Mosley pierde la calma, utiliza tus poderes de alfa para doblegar al Nogitsune— Explicó Derek de mala gana. No le gustaba esa idea, pero era mejor que dejar que Mosley se lastime a sí mismo sin darse cuenta.
Scott iba a protestar, pero Kira parecía estar de acuerdo con aquella idea. Ante el peor escenario, el alfa podría evitar que la rabia del espíritu del zorro consuma la energía del bebé.
—Si necesitas ayuda, no dudes en llamarnos— Dijo Kira, mirando con vehemencia a Derek.
El hombre lobo asintió, acarició la cabeza de Mosley en señal de despedida, y salió de la casa de Scott. Subió a su camioneta negra y rápidamente se perdió en la esquina de aquella cuadra.
Scott suspiró con algo de molestia, y de repente sintió un olor extraño que provenía del niño.
—Creo que hay que cambiarle el pañal al niño— Kira no terminó de decir esto, que el pequeño Mosley comenzó a berrinchar con fuerza.
(...)
Stiles dudó en sentarse en el suelo, con miedo de caer sobre todos aquellos desperdicios y heces humanas que le rodeaban, pero sus piernas ya no soportaban más. Busco el lugar más oscuro y menos hediondo de aquel sitio, y finalmente se derrumbó por el cansancio.
Había recorrido aquel recinto por completo. Para su mala suerte, descubrió que los ductos de ventilación estaban reforzados, y las ventanas no daban hacia el exterior. Sin duda, estaba atrapado en un sótano, pero era difícil determinar a qué profundidad y donde se localizaba.
Los pequeños niños mexicanos no intercambiaron palabras con él por un largo rato, aunque la niña de ocho años parecía estar ausente, pensando en vaya saber qué.
Finalmente, pocos minutos antes de que le trajeran su última cena, la niña de nacionalidad mexicana comenzó hablarle a Stiles con un inglés claro y conciso…
—Van a sacrificarte esta misma noche, pero a nosotros van a sacarnos los órganos para ofrecérselos a un estúpido tocón de madera seca—
(Y era espantosamente directa)
Stiles no sabía cómo interpretar lo que estaba diciendo la niña. Era raro que hablara como un adulto, pero se notaba que era demasiado inteligente para alguien de su edad. A pesar de esto, tuvo que aceptar que tenía razón, estaban en peligro mortal y si no trabajaban juntos, ninguno de los tres iba a sobrevivir esa noche.
—¿Cómo sabes eso?— Le preguntó Stiles.
—Estuve espiando a los guardias durante todo el día, y parece que están entusiasmados con este asunto— Ella señaló a Stiles con algo de prepotencia —Suponen que tu muerte les bastará para lo que sean que estén planeando con ese tal Nemeton—
—Tenemos que salir de aquí— Realmente no tenía deseos de participar en aquella locura, ni siquiera en presenciarla.
La niña asintió, y luego miró pensativa hacia la puerta reforzada de la prisión. Frunció el ceño levemente y le dedicó una mirada tranquila a Stiles.
—Si nos organizamos y actuamos rápido, podríamos salir de aquí, pero no sé muy bien que nos espera allá afuera, este sitio parece estar debajo de un edificio—
Stiles no quería preguntar como se había enterado de esto, pero supuso que la niña llevaba bastante tiempo en aquel lugar. A juzgar por su cara de cansancio, consumida por la falta de alimentos y sueño, podría haber estado encerrada allí por meses.
—Ahora traerán la cena, no comas ni bebas nada de lo que te sirvan, las drogas que ponen en la comida son potentes, y te necesito consiente— Ordena la niña.
—¿Por eso no has comido? ¿Por las drogas?— Stiles supuso que tal vez solo había estado allí hace unos días, si se negaba a comer y beber para no ser dopada, la desnutrición solo se aceleró más.
—Al tercer día de estar encerrados aquí, la mayoría de los niños comenzaron a comer por el hambre, Nico y yo fuimos los únicos que simulamos consumir los alimentos que traían, por eso seguimos con vida—
Era increíble, y a la vez aterrador.
La pequeña se dio cuenta de la trampa, pero el resto de sus compañeros no soportaron el hambre. Debía estar demasiado cansada ya, pero aún parecía tener la determinación suficiente como para escapar de allí. Stiles dudaba que aguantara un día más, aunque parecía mantenerse firme en ese momento.
—¿Qué hay de Nico?— Pregunto Stiles.
—Está demasiado débil y parece tener fiebre, creo que si no salimos hoy, morirá— La niña quería sonar impasible, pero realmente le estaba afectando no poder salvar al pequeño niño que había sobrevivido con ella.
—¿Qué sugieres que hagamos entonces?—
Aunque se veía muy joven e inofensiva, Stiles pudo apreciar como la actitud de la extraña niña había cambiado. Podía asegurar que estaba delante de una genio, pero seguía siendo un poco ingenua. Su plan era adecuado, pero las fallas que tenían indicaban un cierto grado de inexperiencia en la vida real.
—Te diré lo que puede llegar a funcionar— Stiles llamó su atención, arreglando su esquema de nuevo —Necesito tu encendedor, y cualquier cosa que encuentres que se pueda quemar—
(…)
Con sus delgados dedos, Stiles sentía el bajorrelieve de una calavera grabada en aquel encendedor a gas. Era un emblema extraño para ser portado por una niña de ocho años, y por eso supuso que no le pertenecía. Tal vez era de su padre, pero no quería pensar que clases de padres le dan un objeto tan peligroso a una pequeña.
En cuestión de segundos, recogieron todo lo inflamable que pudieron hallar en aquel recinto, incluyendo unos viejos libros y periódicos, la ropa de los niños que habían muerto y el plástico de las bandejas de comida que traían sus captores.
Stiles colocó los bultos en lugares cercanos a la puerta, para encenderlos y comenzar a generar el humo que llamaría la atención de los guardias.
—Nico no podrá moverse por ahora, pero cuando aseguremos a los guardias, tú lo cargaras hasta la salida— La niña dijo esto con una actitud completamente apacible. Estaba decidida a sacar de allí al niño, y al parecer, no tenía intensiones de morir en aquel horrible lugar. Stiles comenzaba a pensar que ella estaba acostumbrada a ese tipo de cosas, y eso lo perturbó un poco.
—¿Cómo te llamas?— Preguntó de repente el adolescente, al darse cuenta que nunca se habían presentado.
—Mica, Mica Morales…— La niña se quedó callada cuando escuchó la puerta abrirse. Era el momento de la verdad —Ahí vienen ¡Ahora, muévete, muévete!—
La aguda voz de la niña no altero demasiado a Stiles, pero no dudo en tratar de taclear al primer guardia que entró. Su ataque sorpresa no fue demasiado fuerte, pero por la poca visibilidad que producía el humo, el hombre no lo vio venir. Este perdió fácilmente el equilibrio, soltó el arma que llevaba en la mano y cayó al suelo desparramado.
Stiles sintió un fuerte golpe en sus costillas al caer al suelo tras el ataque que había hecho, y vio con horror como el segundo guardia ya le estaba apuntando, preparándose para dispararle. Para su suerte, dudó por un momento en hacerlo (Tal vez porque le necesitaban con vida para el ritual, vaya uno a saber).
De repente, el sonido de un par de disparos los sorprendió tanto a Stiles, que no pudo evitar cerrar los ojos. Cuando volvió abrirlos, entendió lo que había pasado en ese corto lapso de tiempo.
Mica había caído al lado del cuerpo de Stiles, usándolo como escudo. Con sus pequeñas manos, sujetaba el arma que dejó caer el primer guardia, con la que le había disparado a las piernas al segundo guardia que le estaba apuntando. Este cayó al suelo, sollozando por el dolor, al ver la sangre brotando de sus destrozadas extremidades.
En ese momento, el primer guardia reaccionó y trató atacar a Mica, pero ella levantó el arma y le dio un tiró justo en el corazón. Se desplomó sin vida justo delante de Stiles, haciendo que el adolescente se apartara, horrorizado al ver como los ojos del hombre se nublaban.
Esto… Esto no era parte del plan.
—No dijiste que los matarías— Stiles jamás imaginó que ella fuera capaz de hacerlo, era demasiado joven.
Ella no estaba bien. Mica no era normal.
—Estuvieron violando y asesinando niños durante semanas, ellos merecían morir— Escupió Mica con frialdad, sin importarle que su acento delatara su procedencia mexicana.
—Solo tienes ocho años, no deberías matar, siquiera deberías saber usar armas— Stiles no estaba seguro que decir, la niña no debía estar allí, debería estar con su familia, yendo a la escuela y preocupándose por recibir un bicicleta en su próximo cumpleaños.
—Todos dicen que es raro para mi edad, pero ya soy una cazadora— Ella abre la cámara de balas para asegurar el contenido —Aprendo más rápido que una persona normal, por eso me reclutaron—
Stiles no sabía que decir. Estaba horrorizado. Los niños superdotados solo estudiaban y sacaban dieces en la escuela, no que eran convertidos en maquinas asesinas a tan corta edad. Ahora todo parecía encajar, si ya la reclutaron, el encendedor que tenía encima era el emblema del grupo de cazadores al que pertenecía.
—Eres una calavera— Stiles no podía creer que aquella organización no tuviera escrúpulos e involucren a niños en un mundo tan violento.
Mica no respondió, solo le miró con cansancio.
—Se nos acaba el tiempo, trae a Nico y salgamos de aquí—
Stiles chasqueo la lengua, y salió a buscar al pequeño, pensando con algo de tristeza, que a aquella extraña niña le deparaba un espantoso futuro al salir de aquella prisión.
(…)
Nico no pesaba mucho, Stiles podía sentir los huesos del niño presionando su espalda y sus débiles músculos apretando su cuello. Estaba muy enfermo y se notaba que la desnutrición estaba haciendo estragos en su cuerpo. Se le partió el corazón pensando en que algo así podría haberle pasado a Mosley, si Derek y él no lo hubieran adoptado. Esperaba que estuviera bien en su ausencia, no faltaba mucho para que saliera de aquel sitio.
Por otro lado, Stiles temía que Mica termine disparándole al final, ya que nunca confió en él y parecía estar demasiado débil para pensar bien. Tal vez debería intentar quitarle el arma, pero no podía descuidar a Nico.
No importaba de donde lo mire, la situación no dejaba de ser peligrosa.
Finalmente, los tres llegaron a la salida del cuarto de calderas del sótano, y encontraron la puerta que daba a las escaleras de emergencia.
—¿Qué es ese ruido? Suena como una multitud— Murmuró algo preocupado Stiles. Tal vez habían descubierto su plan de escape.
—Al parecer, están comenzando con el ritual, supongo que están yendo a por nosotros en este momento— La niña se detuvo en la esquina del pasillo, para ver hacia arriba. Stiles la imita y descubre una cámara de seguridad, que vigilaba celosamente el pasillo siguiente con su lente de alta definición.
De repente, Mica le dispara con precisión, y la cámara es destruida por completo.
—Rápido, nos esconderemos en el armario del conserje— La niña le hizo una señal a Stiles y este la siguió hasta un pequeño armario, lleno de químicos que de seguro servía para borrar la evidencia de los asesinatos que producían allí. El olor era insoportable, sin embargo Mica siguió hablando —Cuando me llevaron al primer ritual, descubrí este lugar—
—¿Por qué destruiste la cámara?— Stiles estaba molesto, el ruido y la pérdida de aquel artefacto podría hacer que los descubrieran. La niña respondió de inmediato, demasiada confiada en su plan, podría decirse.
—Para que piensen que abandonamos el edificio, no sé donde está la salida pero nos dará tiempo para buscarla—
Stiles no sabía que pensar. La distracción les daría tiempo para recorrer aquel lugar, y encontrar una forma de salir de allí, pero solo funcionaría si no lograban atraparlos. No recordaba mucho aquel sitio, pero supuso que los dos podrían descifrarlo fácilmente.
—Aquí vienen— Murmuró Mica con voz recortada —Son más de los que pensaba—
—Deben estar asustado por la muerte de nuestros guardias— Comentó lacónicamente Stiles, pero a la niña no pareció molestarle.
—Ya se fueron, salgamos de aquí y busquemos la salida de emergencia…— Mica quería irse de allí, Stiles sabía que por eso no espero un solo momento en abrir la puerta para salir del armario. Desesperado, trató de detenerla, pero Nico seguía en su espalda, tosiendo y quejándose por el dolor que le provocaba su enfermedad, y no podía hacer movimientos bruscos.
Cuando se dio cuenta, ya estaban de nuevo en el pasillo. Estaba completamente desierto cuando lo atravesaron corriendo. El cartel de la salida de emergencia brillaba a pocos metros de ellos, y cuando estaban a punto de alcanzarla, las puertas del ascensor se abrieron de par en par a sus espaldas.
Alguien los había descubierto, y no iba a dejar que se escapen tan fácilmente.
Un extraño sujeto, de cabello canoso, que pasaba de los cincuenta con una mirada depredadora, salió del ascensor y comenzó a caminar hacía ellos con decisión. Estaba vestido con un traje a medida, que parecía ser bastante caro, y olía de una forma espantosa.
Mica no dudó un solo instante en dispararle desde la distancia que los separaba, y la bala acertó justo en el pecho de aquel sujeto. A pesar del tiro certero y mortal, el hombre comenzó a reírse con cierta sorna. Cuando la niña iba a intentar disparar de nuevo, una fuerza invisible la lanzó hacía la pared más cercana, impactando su pequeño cuerpo contra la dura superficie y dejándola completamente inconsciente.
—¿Quién hubiera dicho que la mocosa latina era una cazadora? Demasiado joven pero inteligente, será mejor deshacerse de ella antes de que se convierta en una verdadera amenaza— El hombre miró a Stiles con una sonrisa ladina, y este le dedicó una mirada feroz —Al fin nos conocemos, Guardián de Nemeton—
—Creo que me estas confundiendo con otra persona, yo solo soy un humano normal— Stiles trata de ganar tiempo, mientras retrocedía lentamente, buscando proteger a Nico y recoger el cuerpo inerte de Mica, que había quedado desparramada en piso como una muñeca de trapo.
—No, no eres un humano ordinario… Stiles—
En ese instante, el adolescente se quedó paralizado ante una sensación que bien conocía. Era la misma que le había dado cuando vio a Jeniffer cara a cara, pasando de ser una humana ordinaria, a un Darach.
—¿Cómo sabes mi nombre?— Pero Stiles sintió que debía haber preguntado "¿Quién te dijo acerca de mi?". Dudaba que Jorogumo le hubiera delatado, pero aún quedaba Deaton y su hermana Morrell, que no dudarían en venderlo si fuera una amenaza para el equilibrio de Beacon Hills.
Era gracioso, no los veía aquí deteniendo a este druida sociópata o a sus desquiciados seguidores —¿Quién se supone que eres?—
—Me llamo Jeff, pero eso no es importante— El hombre solo atinó a sonreírle de forma horrible, mientras sus ojos se tornaban de un color blanco reluciente —Estoy aquí para revivir a Nemeton, utilizando el poder que dejo dentro de ti—
—Nemeton no volverá la vida, no importa lo que intentes hacer— Stiles debió verlo venir, la energía corrompida en Beacon Hills y todos esos secuestros ¿A cuántos había asesinado ya ese sujeto? Podía sentir como el vello del cuerpo se le erizaba por la cantidad de energía que estaba acumulando para atacarlo.
No había duda, ese tal "Jeff" era mucho más fuerte que la misma Jennifer.
—¿Te diste cuenta? Los sacrificios humanos son necesarios para aumentar nuestro poder— Jeff miró despectivamente a Stiles y luego agrego —Si no fueras tan cobarde para quitar una vida, serías más fuerte—
Stiles frunció el ceño deseando darle un buen puñetazo a ese horrible sujeto, pero estaba seguro que terminaría mandándolo a volar, como lo hizo con Mica. Finalmente, había alcanzado a la niña y estaba a punto de levantarla del suelo, cuando se dio cuenta que el Darach estaba decidido a continuar con su horrible ritual.
—Veo que no te das por vencido, pero después de que mate a los dos niños, voy arrancarte el corazón para devorarlo por completo—
Jeff no esperó mucho más para lanzarse encima de Stiles, blandiendo un enorme cuchillo con forma de medialuna. El adolescente se quedó quieto, protegiendo a los niños con su propio cuerpo, deseando encontrar una solución para semejante desastre. Todo fue tan rápido, sin embargo, para él parecía que el tiempo corría cada vez más y más despacio.
Por un momento, pudo sentir el aliento de aquel sujeto sobre su cara, y sus ojos desbordados por la codicia del poder. Ahí fue cuando la escuchó. Era una voz oscura y maliciosa, resurgiendo desde el interior de su mente.
"Sabes muy bien que solo es un insecto, aplástalo Stiles. El muy infeliz se lo merece."
Nogitsune. No había dudas, era su voz resonando en su cabeza.
Stiles cerró los ojos por un momento, respiró con calma y el mundo se detuvo a su alrededor. Su cabeza dolía terriblemente, mientras que un hilillo de sangre descendió desde uno de los orificios de su nariz. Fue en ese instante que entendió las repercusiones de los horribles rituales que efectuó Jeff en Beacon Hills.
"Esto es lo mejor para todos" Se dijo a sí mismo Stiles.
"Di lo que quieras para sentirte mejor, pero este bastardo merece morir" Replicó Nogitsune con voz socarrona.
El tiempo volvió a correr. Algo estalló delante de Stiles, y le salpicó la cara con una generosa cantidad de sangre. Sus ojos se abrieron, enfocando con algo de dificultad el cuerpo que tenía delante de él, pero finalmente interpretó lo que había pasado.
—No puede ser… yo… yo era más fuerte…— Jeff sonreía incrédulo, pero ya no podía moverse.
El mundo de Stiles fluctuó por un instante y sintió que sus piernas se volvieron de gelatina, mientras veía como aquel horrible hombre, terminó cayendo delante de él. No sentía absolutamente nada en aquel momento, solo un zumbido molesto en sus oídos. Tal vez también estaban sangrando, pero ¿acaso importaba?
Aún así, escuchó como las puertas de emergencias eran derribadas y la alarma del pasillo se había disparado. Levantó la vista y se giro para ver, a la única persona en aquel maldito planeta, que no deseaba que lo viera en aquella horrible situación. Pero allí estaba Derek, que no parecía sorprendido al ver ese hombre tirado a los pies de Stiles, con un agujero sanguinolento en su pecho.
—Lo siento… tuve que detenerlo… iba a matar a los niños…— Stiles sabía que le habría roto el corazón a Derek en aquel momento, e intento disculparse, como siempre. No terminó de hablar que se desmayó en el pasillo, pero antes de caer, el hombre lobo ya estaba sujetándolo con fuerza.
—No tienes porque disculparte Stiles, yo fui demasiado lento…—
Creyó escuchar la voz de Derek en aquel momento, pero el mundo de Stiles finalmente se había vuelto negro.
(…)
TBC
N/A: Tal vez extrañaron a Nogitsune!Mosley en este capitulo, pero como quedó al cuidado de sus tíos no oficiales (Scott es un pésimo tío, pero el unico que va a tener) el próximo capitulo se relatara todo desde su punto de vista. Saludos a todos los lectores, y entenderé si no quieren comentar este capitulo :)
N/A2: Me enteré que Jeff Davis ha matado al Sterek por completo en la siguiente temporada :( Dedico este capitulo al creador de Teen Wolf y su terrible decisión.
