- Candy despierta dormilona.

- Un ratito más tengo sueño.-sé abrazo a Terry.

- Recuerda que ya estamos muy cerca del hogar de ponny.

- Tienes razón.-Candy muy perezosamente sé levantó de la cama.

- Te vez tan hermosa Candy.

- Gracias mi amor!... Pero dices eso porque me amas.

- Te amo más de lo que te imaginas.

- También yo te amo mucho.

Terry sé levantó de la cama abrazo y beso a Candy, luego ella fue a su recamara para arreglarse después de un rato estaban desayunando para luego continuar con su recorrido.

-Ya estamos muy cerca.

- Si amor en una hora aproximadamente esteremos en el hogar.

- La señorita ponny y la hermana Maria sé llevarán una gran sorpresa al vernos juntos.

- Más grande será su sorpresa al saber que dentro de poco nos casaremos.

- Si amor...¿Terry crees que tu papá ya este en New York?.

- Creo que si llegando al hogar le escribiré a mi madre.

- ¿Qué abra dicho o qué dirá el duque por nuestra boda?

- Te aseguro que sé pondrá muy feliz con la noticia.

Terry y Candy continuaron su viaje hablando de su próxima boda.

- Mirá Terry es el padre árbol, ya estamos en mi hogar.-Unas cuantas lágrimas salieron de sus ojos.

- Si amor ya llegamos.

Habían llegado un poco pasadas las 12 del medio día por lo que los niños aún estaban dentro de la pequeña casa, unos días antes había nevado y por lo que sé veía los niños habían estado jugando en ella ya que habían muñecos de nieve y pruebas de una guerra de nieve, al acercarse más al hogar y estar casi enfrente de el Candy no pudo más con la emoción y salto del automóvil antes de que este sé detuviera por completo.

- Mi Candy nunca cambiaras.-Terry la miraba correr en dirección a la puerta del lugar.

- Señorita Ponny, hermana Maria!-grito Candy al entrar a la casa, todos sé miraban entre si al escuchar esa voz.

- Es Candy! -Dijo unos de los niños y corrió hasta el marco de la puerta de la habitación para echar un vistazo hacía el lugar de dónde venia esa voz.

- Si es Candy... Candy está de regreso vengan todos Candy está aquí. - Todos los niños corrieron y abrazaron a Candy.

- Candy estás de regreso que alegría.- decían los niños muy felices, uno de ellos corrió hasta el despacho de la señorita ponny.

- Señorita Ponny!

- ¿Qué pasá? ¿Porqué gritan todos?

- Es Candy señorita Ponny... Esta de regresó.- Al escuchar eso la señorita Ponny fue de inmediato hacía dónde Candy estaba.

- Candy... Hija!

- Señorita Ponny.- Candy corrió hasta ella y la abrazo.

- Que alegría verte de nuevo Candy.

- Lo mismo digo, los extrañe mucho.

- ¿Pero cómo has venido hasta aquí? ¿Y tu trabajó? - Con esas preguntas Candy recordó que Terry aún seguía afuera.

- Espere un momento señorita Ponny.-Candy salio del lugar.

- ¿Pero qué pasá Candy? - Candy no puedo escuchar porqué ya estaba fuera del hogar.- Sigue siendo la misma, no ha cambiado en nada.

- Terry perdóname mi amor...

- No te preocupes Candy, sé que estás muy emocionada.

- Si mucho.- Candy extendió su mano y Terry la tomo entre las suyas.

-¿Lista?

- Si.

Candy y Terry caminaron hasta la puerta del hogar, al entrar al lugar la señorita Ponny sé sorprendió mucho al ver a Terry junto a Candy.

- Buenas tardes señorita Ponny.

- Buenas tardes joven, que gusto verlo por aquí otra vez.

- Muchas gracias, para mi es un placer.

- Niños terminen de levantar la mesa.

- Señorita Ponny, pero queremos jugar con Candy.

- Chicos hagan lo que dice la señorita Ponny y en cuanto terminen me esperan afuera para jugar ¿Qué les párese?

- Está bien, Candy te esperamos afuera, no te tardes.

- Acompáñenme a mis despacho.- Dijo la señorita Ponny.

- ¿En dónde está la hermana Maria?- Pregunto Candy.

- Fue al pueblo a comprar la despensa, aprovechamos que Tom vino a dejarnos leche para traer los comprados en su carrera, pero tomen asiento y cuénteme que hace aquí.

- Vera señorita Ponny... Estamos aquí porqué...

- Señorita Ponny... Señorita Ponny acaba de llegar la hermana Maria y trae muchas cosas.- Interrumpió un niño la conversación.

- Felipe te he dicho muchas beses que antes de entrar tienes que tocar la puerta.

- Lo siento señorita Ponny.- Cuándo de repente alguien azoto la puerta de un solo golpe para entrar al despacho.

- Señorita Ponny los niños dicen que Candy está aquí.- Era la hermana Maria quién había entrado de un solo golpe al lugar.

- Hermana Maria pero... - No termino de hablar porqué Candy ya sé había levantado de su asiento y estaba abrazada a la hermana Maria.

- Mi niña que alegría volverte a ver.

- Si hermana Maria estoy muy feliz de estar aquí otra vez.

- Todos aman a mi quería Candy.- Terry hablaba consigo mismo.

- Hermana Maria aparte de Candy tenemos otra visita.- La señorita Ponny volvió a ver a Terry.

- Oh lo siento, buenas tardes joven Grandchester, que bueno verlo por aquí otra vez.- Terry sé puso de pie.

- Buenas tardes hermana.

- Bueno alguien más va a entrar a mi despacho sin avisar.-Dicho ésto Tom entro al lugar.

- Candy hasta no verte no les iba a creer a los niños que estabas aquí.

- Tom ya eres todo un hombre mirate, si te veo por la calle no te conozco.

- Que cosas dices Candy.- Tom sé sonrojo un poco.

- ¿Cómo está el señor Ckaray?

- Muy bien Candy, gracias por preguntar.

- Me alegra mucho Tom, en cuanto pueda lo iré a visitar.

- Te aseguro que sé alegrara al verte.

- Eso espero.

- Fue un gusto verte nuevamente Candy, ahora tengo que marcharme.

- Pensé que te quedarías un poco más.

- Vendre mañana, aún me falta hacer unas cosas.

- Está bien te estaremos esperando.

- Adiós señorita Ponny y hermana Maria las veré mañana.

- Adiós Tom y gracias por ayudarnos con los comprados.

- No es nada saben que siempre estaré ahí cuándo me necesiten.- Tom salio del despacho y sé marcho.

- Candy, ¿Ya vendrás a jugar con nosotros?.- Pregunto el niño que aún estaba en el despacho.

- Felipe, Candy ira enseguida... Ahora ve con los otros niños a jugar.

- Si señorita Ponny, con permiso.- El niño salio un poco desilusionado del lugar.

- ¿Dónde está Candy?- Preguntaron los otros niños.

- Aún está hablando con la señorita Ponny y la hermana Maria.

- Yo creo que Candy no quiere jugar con nosotros por culpa de se chico que vino con ella.- dijo uno de los niños.

- Si, ¿vieron que estaba tomada del brazo de el?.- Pregunto Felipe, quién era el nuevo líder del grupo de los niños.

- Tenemos que evitar que Candy no este tanto tiempo con el, acérquense todos tengo un plan.- Mientras los niños planeaban separar a Candy de Terry, en el despacho de la señorita Ponny estaba apunto de iniciar una conversación muy importante.

- Hermana Maria, vaya por el té por favor.

- Si, señorita Ponny.

- Yo le ayudare hermana Maria.- Candy sé puso de pie.

- De ninguna manera Candy, tu vienes desde muy lejos así es que quédate aquí.

- Pero no estoy cansada deje que le ayude.

- Nunca cambiaras.- Las dos mujeres salían del lugar en dirección a la cocina.

- Digame Terry, ¿Qué lo trae de nuevo por aquí?

- Cómo usted lo sabe Candy y yo nos amamos... Pero tuvimos que separarnos por nuestras malas decisiones, no vaya a pensar mal de mi... Sé que la situación por la que pasamos no fue nada fácil para ninguno de los tres, digo los tres porqué Susana también sufrió mucho por ésto.

- ¿Ella es la persona con la que estaba comprometido usted?

- Si, y no es que sienta algo por ella, sé que eso sé escucha muy cruel después de estar comprometido con ella, pero créame que para mi no hay otra mujer en mis pensamientos que no sea Candy.

- Entonces... ¿Usted rompió su compromiso con ella por Candy?

- No señorita Ponny, fue Susana quién dio por terminada nuestra relación y es por eso que decidí buscar a Candy.

- Ya veo, pero aún no a contestado mi pregunta.

- ¿Qué hago nuevamente aquí?... Pues he venido a pedir su consentimiento para casarme con Candy, sé que ustedes son sus madres y para ella es muy importante que ustedes estén presentes el día de la boda, sé que Candy sufrió mucho por nuestra separación pero créame señorita Ponny yo sufrí de igual manera por ella, y ahora la vida nos da una nueva oportunidad para estar juntos es por eso que queremos casarnos el próximo mes.- La señorita Ponny sé levantó de su asiento y camino en dirección hacía Terry.

- Vera Terry... Sé muy bien lo que Candy siente por usted y ahora sé que con nadie más será feliz si no es a su lado... Es por eso que tienen mi aprobación para casarse.

- Muchas gracias, le prometo hacer muy feliz a Candy.

- Ya está haciendo muy feliz a nuestra Candy... Lo puedo ver en el brillo de sus ojos.

Candy y la hermana Maria regresaban al despacho de la señorita Ponny con el té, cuándo estaban todos reunidos las señorita Ponny le dio la nueva noticia a la hermana Maria.

- Candy, joven Terry muchas felicidades me alegro tanto por ustedes.

- Muchas gracias hermana Maria.

- Señorita Ponny yo quisiera que nuestra boda sé realizará en la capilla que está aquí, Terry y yo queremos una boda íntima, compartir ese momento con las personas que en realidad nos quieren ¿Qué le párese?

-Me párese excelente Candy, arreglaremos todo muy bien para ese día tan especial.

- Candy, ¿Ya tienes pensado en cómo quieres que sea tu boda?- Pregunto la hermana Maria.

- La verdad es que quiero algo muy sencillo.

- Pero... ¿Y tu vestido de novia?

- Ya lo tengo listo la madre de Terry me ayudo con eso.

- ¿La madre de Terry?

- Si verán hace unas semanas atrás tuve que viaja a New York por unas cosas de trabajó... Candy y Terry empezaron a narrar lo que había sucedido y de cómo sé encontraron nuevamente.

- Vaya que la vida puede darnos muchas sorpresas!.

- Así es señorita Ponny, el volver a vera Candy para mi fue una gran sorpresa nunca imaginé que ella leería la carta que le envíe justamente en New York.

- Y ahora estaremos juntos para siempre Terry.

- Bueno y ahora tenemos que hablar de la boda, Candy tenemos que ir a comprar algunas cosas para tu boda.

- Si hermana Maria... Pero eso lo podemos hacer después de noche buena.

- Claro que si Candy.

- Hermana Maria olvidamos decirle a Tom que cortará el árbol para ponerlo en el centro del hogar.

- ¿Y yo para qué estoy aquí?.

- Candy...¿No estarás pensando en cortar tu el árbol?

- ¿Por qué no señorita Ponny? Usted sabe que soy muy buena para eso además Terry me ayudará.

- Si Candy vamos por el árbol.

- Muy bien iré por los chicos paraque nos ayuden.- Candy fue a buscar a los niños estaba por entrar a la habitación cuándo escucho el plan que estaban tramando encontrar del pobre Terry.

- Recuerden cada quién su parte, tenemos que lograr que Candy vuelva a jugar con nosotros y que no pase tanto tiempo con el chico que la acompaña. Felipe.

¿De qué plan hablan niños?

- Candy!- Dijeron todos al mismo tiempo.

- ¿Qué están planeando?

- Candy, ¿Quién es el chico qué te acompaña? ¿Es por el qué ya no quieres jugar con nosotros?

- Niños vengan acá vamos hablar.- Candy entro a la habitación y sé sentó en piso.- Los niños sé sentaron junto a ella.

- El chico que me acompaña se llama Terry y es una persona muy importante para mi...

- ¿Más importante que nosotros Candy? ni siquiera saliste a jugar con nosotros.

- Niños ustedes también son muy importantes para mi, verán que si le dan la oportunidad a Terry de conocerlos nos divertiremos mucho.

- Candy...¿Terry es cómo un príncipe azul igual que en mi cuenta?

- Si pequeña Nathalie, Terry es cómo un príncipe azul, es por eso que estoy muy feliz, pero no me vean así... Ustedes también me hacen muy feliz, cuándo crezcan me entenderán.

- Está bien Candy nos vamos a portar bien con tu amigo Terry... Pero solo porqué tu lo dices.

- Gracias Felipe veras que nos divertiremos todos juntos, ahora vamos afuera Terry y yo cortaremos el árbol de navidad y ustedes lo van a decorar.

- Siiiiii.- Gritaron los niños y salieron a buscar el árbol de navidad.

- ¿Qué les párese este chicos?- Pregunto Terry.

- No, ese no.- Contestó uno de ellos.

- Muy bien busquemos otro.- Terry sé acerco a Candy.- Párese qué no les simpatizo a los niños.

- Dales tiempo veras que al igual que yo te llegarán a querer mucho.

- Está bien amor tendré paciencia.

- Candy ya encontramos el árbol.

- Muy bien niños ya vamos.

Terry y Candy cortaron el árbol y con la ayuda de los niños lo llevaron hasta el interior del hogar.

- Muy bien ahora lo vamos a decorar.- Los niños empezaron a colocar pequeñas bolitas de colores y otras con destellos brillosos en cada rama del árbol, mientras ellos estaban entretenidos en la decoración Terry sé acerco a Candy, el pequeño Felipe sé dio cuenta de eso y sé acerco a la pareja.

- Candy ayúdame a poner ésto en esa rama es que está muy alta y no puedo. Alcanzarla.

- ¿Porqué no le ayudas tu Terry?

- Eh! Si.- Terry aprovecho para acercarse un poco más a los niños.-¿Dónde quieres colocarla?

- Dónde tu quieras.- Contestó el niño sin interés.

- Felipe, puedo preguntarte algo.

- Mmju.- Contestó el niño sin dejar de ver un adorno que iba a colocar en el árbol.

- ¿Porqué no quieren que me acerque a ustedes?.

- Por que Candy no quiere jugar con nosotros por estar contigo y no queremos que ella sufra ya una vez la vimos sufrir y llorar mucho y ella es cómo una madre más para nosotros.

- Te entiendo pequeño, te confieso algo yo tampoco quiero que Candy sufra y me encararía mucho jugar contaremos.

- ¿Tu nunca le harás daño a Candy?

- Te lo prometo.- Terry levantó la mano derecha.

- ¿Y vas nos vas ayudar a cuidarla?

- Claro que si, yo les ayudare.

- Oigan todos! El amigo de Candy es nuestro amigo también y nos ayudará a cuidar de Candy.- Todos los niños rodearon a Terry y empezaron a conversar con el.

- Terry, ¿Tu nos ayudaras hacer un muñeco de nieve gigante?

- Si, pero eso será mañana por que ahora ya es tarde y está muy frío allá afuera.- Unos pequeños jalones en el pantalón de Terry lo hicieron voltear.

- ¿Me puedes ayudar a poner la estrella en el árbol?.

- Claro que si pequeña ¿Cómo te llamas?

- Me llamo Nathalie.

- Muy bien pequeña Nathalie aquí vamos.- Terry puso a la niña en sus hombros para que colocará la estrella.

- Ya está... Sé ve muy lindo.

- Si pequeña sé ve muy lindo.

- Candy dice que eres cómo un príncipe azul.

- ¿Eso dice Candy?

- Si ¿Y lo eres?

- Si pero no le digas a nadie.

- Está bien príncipe.

Candy estaba en la cocina preparando chocolate caliente y galletas para merendar, cuándo regresó con los demás grande fue su sorpresa al ver a los niños jugando con Terry.

- Niños vayan a lavarse las manos para merendar.- Los niños hicieron lo que Candy les dijo.

- Veo que tu relación con los niños está mejorando.

- Digamos que ya dimos el primer pasó.

- Eso es muy bueno amor.

Después de eso todos sé sentaron frente al árbol mientras Terry y Candy les contaban una historia los niños escuchaban muy atentos.

Continuará...