Cap12
Chibs abrió la puerta y entró en la oscura habitación. Esperó a que su vista se adaptara a la falta de luz mientras terminaba de convencerse de que estar ahí era una buena idea. Ella dormía oculta bajo las sabanas de la pequeña cama. Se acercó a la silla que descansaba contra la pared opuesta y se sentó en ella, dejando la botella de whiskey sobre el escritorio a su lado. La había llevado con él por si acaso el valor le fallaba, aunque aún no había decidido del todo para qué lo iba a necesitar.
La botella se tambaleo levemente al dejarla sobre la mesa, el sonido que provocó, aunque apenas audible, fue suficiente para sacar a Anne de su intranquilo sueño…
No había sido capaz de dormir bien y mucho menos de dormir toda la noche de un tirón desde que los rusos habían irrumpido en su vida, más específicamente uno de ellos, al que prefería no recordar en esos momentos.
Alzó la mano, abriendo los ojos adormilados y se acercó su reloj. Apenas había conseguido dormir un par de horas. Pensó en tomar otra pastilla, pero descartó la idea. Ya había abusado mucho del medicamento. Dejó el reloj de nuevo sobre la mesa, cuando algo captó su atención. Había alguien más en la habitación?
Alarmada, le dio un manotazo al interruptor más cercano mientras se sentaba rápidamente sobre la cama cubriéndose con las sabanas, en un intento desesperado de que el ligero material le sirviera de alguna protección.
-"Chibs!"- Dijo, aún asustada, al reconocer al intruso.
Éste no dijo nada, sólo la observó unos segundos dándole tiempo a calmarse. No había sido su intención asustarla. No sabía que su sueño fuera tan ligero.
Anne se acomodó en la cama. Sentándose contra la pared, la sabana cubriéndole las piernas, mientras su respiración se tranquilizaba. Cuando Chibs notó su mirada fija en él, posiblemente preguntándose qué hacía él allí, se decidió a hablar.
-"Nuestro negocio con los rusos ha finalizado."- Comenzó, lentamente y marcando el nuestro, claramente incluyéndola a ella en esa afirmación, indicándole que su problemilla con ellos había quedado resuelto también. –"Han abandonado Charming."-
Anne le miró en silencio, una duda en su mente, pero incapaz de formular la pregunta. No necesitó hacerlo, Chibs entendió su silencio.
-"Les hemos seguido hasta el limite de la ciudad."- Aclaró. –"Todos ellos se han ido. Ya tienen lo que quieren, no volverán."-
Ella no estaba tan segura de eso, aun así asintió.
-"Tú trato con los SOA también ha concluido."- Continuó él. Anne no necesitó más que esa frase para entender lo que le estaba diciendo. Ya no contaba con la protección de samcro, puesto que ya les había entregado la información y los rusos ya no estaban en la ciudad.
A Chibs no le gustó lo que se reflejaba en la expresión de Anne en esos momentos. Estaba asustada. Posiblemente creía que al haber perdido la protección del club ya nada iba a detener a Yuri de terminar su trabajito. Tenía que decirle que el ruso ya no supondría una amenaza para ella, pero no estaba seguro de si quería hacerlo. Estaba convencido de que en cuanto ella se enterara, ya nada le impediría irse de Charming, recogería sus cosas y desaparecería para siempre.
Durante medio segundo pensó en la posibilidad de no explicárselo. Retenerla en Charming bajo la falsa amenaza de que era el único lugar donde estaría a salvo. Pero desechó la idea casi de inmediato.
Palpó uno de los bolsillos del chaleco y sacó algo de él. Con un rápido movimiento, se lo lanzó a Anne. Ésta lo cogió al vuelo, con las dos manos, sorprendida de sus propios reflejos y abrió sus manos para ver de que se trataba. Lo supo con certeza, nada más poner un ojo sobre la lisa y blanca superficie, con algunas trazas rosadas, pues ya había tenido otra en sus manos esa misma semana. Era una muela.
Alzó la vista sorprendida. Primero miró al escritorio, sobre éste descansaba su muela junto al ipod y una de sus camisetas. Extrañada miró a Chibs. Cómo es que había una segunda muela? Al ver que éste la observaba atento y sin el mínimo rastro de emoción en su rostro, comprendió el motivo.
Chibs vio como su expresión pasaba de desconcierto a sorpresa, al entender de quien era ese diente. –"Es... Es de.."- la escuchó balbucear.
-"Yuri"- pronunció él el nombre por ella.
Eso hizo que la expresión de Anne cambiase de nuevo. Ahora parecía alerta y algo preocupada.
-"Está..."- Comenzó a hacerle la siguiente pregunta que se formó en su mente -"...está vivo?"-
Chibs la observó un instante, no muy seguro de cual era la respuesta que ella querría oír. De nuevo, optó por decir la verdad. –"Sobrevivirá."- Y era cierto, no tenía ninguna duda de que el ruso sobreviviría a su paliza, de lo que no estaba tan seguro era de que siguiera siéndole de utilidad a su jefe, después de haber perdido contra uno de los moteros. Pero ella no necesitaba saber eso... o quizás sí, pensó al ver la extraña mirada que le echaba a la muela.
-"Quieres que le mate?"- Preguntó el escocés, sin rodeos. Aun no debían estar muy lejos. Podía terminar lo que había comenzado hacia unas horas.
Anne le miró, la duda claramente visible en su rostro. Finalmente, suspiró como desechando sus pensamientos. –"Me haría eso parecer peor persona?"- preguntó, con media sonrisa carente de humor en los labios. Lo que dejaba claro que la idea le había resultado, por lo menos, tentadora.
-"No a mis ojos."- Respondió él, ganándose una tímida sonrisa que sí parecía sincera.
Ese simple gesto bastó para hacerle dudar. Desvió la vista, sus ojos involuntariamente se posaron en la olvidada botella. Necesitaba el valor que el cristal encerraba dentro, pero para qué? Para dejarla marchar o para hacer que se quedara? De un zarpazo cogió la botella y tomó un largo trago.
-"Me la pasas?"- La escucho preguntarle, alzando su mano sana hacia él. Necesitaba algo que le ayudara a bajar toda la información que acababa de darle el escocés.
Chibs se puso en pie y se acercó un par de pasos, tendiéndole el whiskey. La observó mientras ella bebía y sonrió involuntariamente al ver la cara de angustia que ponía al notar la quemazón del alcohol deslizarse por su garganta.
-"Puaj, no se como podéis beber esto."- Comentó, aunque su tono denotaba que había necesitado ese trago desde hacia rato.
Chibs le quitó la botella de las manos y se sentó a su lado, poniendo las botas sobre la colcha sin ningún tipo de miramiento. Tomó otro trago, antes de admitirse a si mismo que había tomado una decisión. Iba a arriesgarse. La quería en Charming.
-"A mi me gusta, amor."- Alzó la botella para darle énfasis a su frase, volviéndose un poco para mirarla.
Ella hizo una mueca antes de quitársela de las manos. –"Puedo entender los motivos. Sabe fatal, quema la garganta y mata las papilas gustativas. Quién no lo adoraría?"- aun así, le dio otro trago.
Chibs sonrió. La ironía había vuelto, e incluso había conseguido una sonrisa autentica. Cogió la botella que ella le tendía y, apoyando el brazo contra su rodilla, la balanceo lentamente, observando durante unos minutos el vaivén del amarillento liquido antes de volverse hacia ella de nuevo.
La expresión de Anne había cambiado, ahora parecía preocupada. Tenía la vista fija en su mano. Chibs sabía bien que era lo que estaba mirando. Sus nudillos estaban rojos y la piel algo rozada de la pelea con Yuri. Notó como sus ojos le escaneaban en busca de más heridas. Llegaron a su rostro y supo que su labio partido y un moratón en el pómulo y otro en la barbilla, resultado de un par de buenos golpes por parte del ruso, no iban a pasarle desapercibidos a esa distancia.
Anne sabía que arrancarle una muela a Yuri no había sido gratis, aun así se sintió un tanto responsable del estado de Chibs. Las magulladuras visibles eran pocas y bastante leves, pero también lo eran las suyas. E igual que en su caso, estaba prácticamente convencida que sus ropas escondían más golpes.
Desvió la vista, algo abrumada, mirando, sin pensarlo, a la muela del ruso que aun tenía en las manos. Y si Chibs no hubiese resultado el vencedor de esa pelea? Sería su muela la que sostendría en esos momentos? No, probablemente no. Yuri le habría matado sin dudarlo. Ella había sido un juego, él solo una molestia.
De pronto esa muela le quemaba la piel. Se inclinó, alargando el brazo, para dejarla sobre la mesa. No quería tocarla.
Chibs la observó en silencio, al moverse, sus piernas habían quedado al descubierto unos segundos, aclarando una de las sospechas que había tenido desde que ella había encendido la luz. Sólo llevaba una camiseta de algodón. Involuntariamente se acercó más a ella, intentando sentir el calor de su piel a través de la tela de las sabanas y sus tejanos.
Bebió un nuevo trago, intentando mantener su autocontrol. Había algo que necesitaba decirle, no podía distraerse antes de hacerlo. Intentó olvidar que sus piernas estaban desnudas bajo las sabanas, antes de decir en un tono mucho más serio que de costumbre: -"Así es como funciona."-
Ella se volvió para mirarlo, sorprendiéndose un poco de que estuviera tan cerca, intentado comprender a que se refería.
-"A veces vuelvo algo magullado."- Siguió, mostrándole sus nudillos. –"Otras ensangrentado. En el mejor de los casos, la sangre no es mía."- Añadió con media sonrisa. –"Otras, en cambio..."- hizo una mueca, dejando la frase inconclusa. –"La mayoría de veces, no puedo discutir los asuntos del club con alguien que no pertenece a él. Y en ocasiones, dichos asuntos me mantienen fuera de Charming por una temporada."- Continuó, mirándola, atento a como reaccionaba a sus palabras, pero no consiguió distinguir demasiado. Aun así, se arriesgó con la siguiente frase. –"Si no quieres involucrarte en algo así, sólo mantente alejada de mi."- Terminó.
Ahí estaba otra vez, pensó Anne. Esa frase ya se la había dicho la tarde anterior. En ese momento, creyó que se trataba de una advertencia, aunque ahora sabía que era una excusa. Le estaba ofreciendo una salida fácil a la que aferrarse, para irse de allí ignorando lo que fuera que hubiera entre ellos, y eso no le gustaba, no era de las que salía corriendo. De ser de esa clase de persona, haría tiempo que Charming sólo hubiese sido un insignificante puntito lejano en su retrovisor.
Ella alzó una ceja. –"Ya es la segunda vez que me dices esto. Es lo que quieres que haga? Qué me vaya?"- Le espetó, algo molesta. Sin esperar respuesta, continúo. –"Por qué yo podría decirte lo mismo..."- Paró a media frase al darse cuenta de que su tono era cada vez mas desagradable.
Le quitó la botella de las manos y dio un rápido sorbo. Necesitaba calmarse, no estaba muy segura de porque él comentario de Chibs la había molestado tanto, pero la verdad es que lo había hecho. Cerro los ojos y respiro hondo, intentando calmarse, consciente en todo momento de la mirada de Chibs fija en ella.
-"Te agradezco que me cuentes como funciona esto"- comenzó de nuevo, moviendo la mano para indicarle que se refería al club. –"Pero yo no voy a poder ser tan sincera contigo."- Le miró, tímidamente, no muy segura de como sus palabras iban a ser recibidas. –"Aunque el tema de los rusos era completamente ajeno a mi, he estado metida en muchos trapicheos con Will y los demás. No puedo asegurar que algo como esto no vuelva a suceder."- Dijo, refiriéndose a un nuevo encontronazo con alguna banda con la que ella y su grupo hubieran 'coincidido' antes.
Él solo asintió. Eso era algo en lo que ya había pensado. –"Hay muchas cosas que no puedo contar y otras que simplemente no quiero. Sin contar que Will sabe que estoy aquí. Ni siquiera se decirte si se contentará con el desenlace que ha tenido todo este asunto o intentará algo más."- Le dio unos segundos para que comprendiera bien sus palabras, antes de continuar. –"Así que, si no quieres involucrarte en algo así, sólo mantente alejado de mi."- Terminó, con las mismas palabras que había usado él, pues también valían para su situación.
Chibs la miró en silencio unos segundos antes de sonreír. Lo había entendido. Él se lo había dicho como una manera fácil de alejarse del club, en cambio el tono de Anne había sido una clara advertencia. Eran algo que no le gustaba. Tenía un serio problema con la autoridad desde siempre, que quedó bien patente en su fugaz carrera en el ejército británico. No se le daba bien acatar órdenes, a menos que respetara al líder, como pasaba en los SOA. En el caso de las advertencias ocurría algo similar. Era incapaz de hacerles caso, en cuanto alguien le advertía de algo, sentía el irremediable impulso de desoírlas.
Y si ella le avisaba que lo mejor para él era que se alejara, inevitablemente sentía la necesidad de hacer justo lo contrario. Ya había comenzado a inclinarse hacia Anne mucho antes de ser consciente de ello, lo que no le sorprendió. Se había sentido atraído por ella desde el primer momento que la vio, para que seguir mintiendo.
Sus labios se encontraron a medio camino. Se besaron, lentamente al principio, pero el escocés se impacientó rápido, no tardando en sujetarla con una mano tras la nuca, acercándola más a él y profundizando el beso.
Anne respondió casi inmediatamente. Se deshizo de las sabanas que le cubrían las piernas desnudas y, amarrándose a su chaleco, se sentó sobre Chibs, con una pierna a cada lado de él. Notó como sus manos no perdían el tiempo y se colaban bajo su camiseta, acariciando la suave piel que la tela ocultaba.
Chibs sonrió e, involuntariamente, la acercó con fuerza hacia él, cuando la segunda de sus sospechas quedó aclarada. No llevaba sujetador.
Entre besos, caricias y mordiscos, Anne intentaba deshacerse de la ropa que cubría el cuerpo del escocés, pero sin éxito. Había necesitado tres intentos para quitarle sólo el chaleco. Sus manos estaban demasiado ocupadas acariciándole la espalda, caderas y piernas, para perder el tiempo en pormenores como permitirle a ella quitarle la camisa. En cambio, Chibs sólo necesitó tirar levemente de la tela de la camiseta de Anne, para que ésta, obedientemente, alzara los brazos y permitiera que se la quitara.
No era justo, pensaba Anne, mientras los labios de Chibs se deslizaban por su cuello. Se sorprendió al notar que éste paraba de golpe. Se separó un poco de él y vio que Chibs observaba atento el cardenal que le cubría la clavícula derecha. Su mano siguió la dirección del hematoma, pero sin llegar a tocarlo, hasta que su vista se encontró con otro que comenzaba en su cintura y se desviaba hacia su espalda.
Anne vio como la expresión de Chibs cambiaba, notó como la mano que descansaba en una de sus caderas, se cerró con fuerza. Estaba furioso, pensaba en ir en busca del ruso y terminar lo que había empezado.
Ella comprendió los pensamientos que cruzaban su mente y, en un intento por calmarle, se inclinó hacia él y le besó, primero los labios, y fue descendiendo por la mejilla. No fue hasta que le mordió detrás de la oreja que no consiguió hacerle reaccionar. Anne sonrió para si, recordaría ese punto para atacarlo más tarde, ahora tenía algo más urgente que hacer.
-"No es justo"- le murmuró al oído –"Por qué llevas tanta ropa?"-
Chibs sonrió al escuchar la queja, se separó un poco de ella y, de una vez, se deshizo de la camisa y la camiseta interior. Dejando su piel al descubierto y con ella, todos los tatuajes que la cubrían. Cuando volvió a acercarla a él y notó su piel contra la suya, se olvidó por completo del asunto de Yuri.
Anne apenas tuvo tiempo de contemplar las decenas de tatuajes que cubrían su pecho y brazos. Los labios de Chibs volvían a deslizarse por su clavícula, esta vez con más suavidad, como si evitara ejercer excesiva presión sobre la zona herida. Ella, desde su posición, tuvo que conformarse con acariciar sus hombros y espalda, y fue entonces cuando el tatuaje que cubría su espalda llamó su atención.
Se trataba del mismo dibujo y las mismas letras que llevaba en el chaleco, prácticamente del mismo tamaño, pero dibujado en su piel. Pasó una de sus manos sobre él, mientras pensaba que de haber visto ese tatuaje antes, habría comprendido mejor el significado de ser un SOA. Ahora lo entendía. Ese no era el tipo de club al que se pertenece, sino que se trataba de la elección de una forma de vida.
-"Preparada?"- Le escuchó susurrar antes de, de un zarpazo, tumbarla sobre la cama.
Anne cayó de espaldas sobre el colchón, riendo, sorprendida por el rápido cambio de posición, mientras Chibs se acomodaba sobre ella.
-"No te hagas la sorprendida, amor."- la riñó falsamente, con media sonrisa en los labios –"ya te dije que la próxima vez no te librabas."- añadió, antes de lanzarse hacia sus labios.
Sus manos volvían a recorrer ávidas su cuerpo, mientras Anne aprovechaba las ventajas que la nueva situación le deba y hacia lo mismo. Ambos se alegraban de que ninguno hubiera hecho caso del consejo del otro.
Chibs despertó poco antes del amanecer. La habitación estaba en completo silencio, sólo interrumpido por la regular respiración de Anne. Se volvió un poco para mirarla. Descansaba de lado, cubierta por la sabana, a la que sujetaba con su mano sana y su larga melena cubriendo parte de la almohada. Sin pensarlo pasó un brazo por su espalda y la atrajo hacia él, disfrutando de la calidez de su cuerpo, acurrucándola contra él. Ese pensamiento le inquietó. Él no era de los que se acurrucaban, ni siquiera era de los que se quedaban a dormir después. Qué estaba aún haciendo allí? pensó, mientras se erguía y se apoyaba contra la pared.
Si bien era cierto que la noche anterior había decidido que la quería en Charming, había estado demasiado ocupado como para pensar en los detalles. Cuanto quería implicarse, era algo que no tenía claro. Cuanto querría ella que se implicara, era algo en lo que prefería no pensar.
Dios santo! Soy demasiado viejo para plantearme ahora estas cosas!
El sol ya entraba por la ventana cuando Anne abrió los ojos. Se desperezó lentamente, mientras notaba su cuerpo algo dolorido como consecuencia de las 'actividades nocturnas' de la noche pasada. Inconscientemente, alargó una mano y se sorprendió al notar que no había nadie a su lado.
Se sentó lentamente sobre la cama y observó la habitación. No había nadie mas allí, sólo ella. Palpó el colchón. Estaba frió, Chibs hacía rato que se había ido. Lo único que (delataba) quedaba de su presencia allí la noche anterior, era la olvidada botella de whiskey a los pies de la cama.
En ese momento, se sintió algo dolida, pero prefirió no estudiar sus sentimientos en ese instante. En cambio, se mantuvo ocupada en arreglarse y recoger sus cosas. Varios minutos después, abandonó el club. En la sala común aún quedaban alguno de los soa que dormían tirados en el sofá o directamente en el suelo, pero no reconoció a ninguno. Aunque el taller estaba cerrado, había varias Harleys aparcadas en la entrada, pero no tenía ni idea de a quien pertenecían. Se colocó las gafas de sol para protegerse de los primeros rayos y salió del recinto.
Habían pasado dos semanas. Dos largas semanas durante las cuales Chibs no había dado señales de vida. Anne sabía muy bien como interpretar eso. Si te acuestas con un tío que desaparece en mitad de la noche, lo más probable es que no lo vuelvas a ver. Así que, si tenía claro lo que eso significaba, no entendía porque ella seguía en Charming. La situación favorecía su huida de la ciudad, pero por un extraño motivo que no se había atrevido a analizar en detalle, no era capaz de abandonarla.
Había vuelto a su rutina habitual. Dory la había readmitido en el garden, aunque al principio había estado muy enfadada con ella por haber estado desaparecida varios días. La pobre mujer se había asustado de verdad, pero no tardó en perdonarla.
Había habido tres partidos de fútbol hasta el momento, pero no se había atrevido a retomar su costumbre de ir al pub de Mick a verlos. Para el primero, pasó por delante del pub y al no ver la moto de Chibs ni siquiera paró. Él solía ir a ese lugar desde mucho antes de que ella apareciera, así que no quería inmiscuirse en su mundo si él la estaba evitando.
El día del segundo partido, pasó dos veces por delante del pub, sólo para cerciorarse de que realmente él no había ido. Para el tercero, estaba decidida a entrar en el local. Estaba claro que Chibs ya no iba por ahí, así que porque no podía quedarse ella con ese lugar?
Aparcó cerca de la entrada, pero no se atrevió a bajar del coche, a fin de cuentas, a la tercera va la vencida, y si ese día si que se lo encontraba allí? Para entonces, ya había dejado de estar molesta por su ausencia, aun así le dolía que ni siquiera se hubiese molestado en llamarla, y le dolía aún más que eso la afectara.
El sábado siguiente, ni siquiera lo pensó. Dejó el coche frente a la puerta del pub y entró decidida. Si iba a quedarse en Charming, no iba a cambiar su rutina habitual por un tío. Saludó a Mick, sonriente, antes de dirigirse a su lugar habitual. Después de dudarlo unos segundos, se sentó en el sitio que normalmente ocupaba Chibs. Qué más da, pensó, si no va a venir.
Después de dar unas pocas explicaciones a Mick, quien también había estado preocupado por ella, consiguió que le sirviera una Guiness e información de Chibs por el mismo precio. El escocés no había estado por el pub desde el día que los secuestraron. Lo ves, pensó, ya no viene. Reclamo este lugar como territorio de Anne!
-"Quizás debí advertirte sobre samcro."- Decía ahora Mick –"que te vieras implicada en uno de sus asuntos..."- añadió, sintiéndose culpable por no haberle contado algo de lo que sabía sobre ellos.
Por suerte las heridas de Anne hacia días que se habían curado por completo, de haberlas visto, el irlandés, se habría sentido mucho peor.
Ella desecho sus palabras con un gesto de su mano. –"No fue nada grave."- Intentó quitarle importancia al asunto, aunque no se atrevió a confesar que, en realidad, el secuestro había sido por ella y no por Chibs.
Mick intentó decirle algo más, pero desistió al ver que Anne miraba atenta la pantalla. El partido ya llevaba unos 10 minutos y apenas había pasado nada, pero prefirió centrar su atención en el televisor, a seguir con la conversación.
Pasaron los minutos y el partido fue ganando intensidad por momentos, logrando captar verdaderamente su atención. Ambos equipos estaban muy igualados y, aunque había habido varias jugadas peligrosas, el marcador seguía a cero. Tan absorta estaba en las imágenes de la pantalla, que no se percató de que había alguien a su espalda, hasta que escuchó decir tras de ella:
-"Vuelves a estar en mi sitio, amor."-
Abrió los ojos por la sorpresa y se aferró, involuntariamente, a la cerveza, el partido pasando a un segundo plano. No esperaba encontrárselo ahí, no esperaba que apareciera, no estaba preparada. Respiró hondo y, con su mejor cara de póquer, se dio la vuelta lentamente.
Chibs la miraba serio al principio, sus ojos la recorrieron lentamente, buscando alguna señal de sus heridas, pero, a excepción de la mano izquierda que aún seguía vendada, no había nada más. Su expresión se relajó y alzando una ceja, dijo: -"Y bien?"- Al ver que ella seguía sentada en su sitio.
Anne sonrió, aunque Chibs se dio cuenta al instante de que no era una sonrisa auténtica.
-"La ocupación equivale a la posesión."- Se limitó a decir antes de volverse hacia el televisor y centrar su atención de nuevo en el partido.
Chibs sonrió para si mismo, sabía que no iba a ser fácil. Se sentó a su lado, a la vez que aceptaba la cerveza que le tendía Mick. Tomó un trago mientras la observaba en silencio. Tenía todo el derecho a estar enfadada. Se había ido en mitad de la noche y no había vuelto a aparecer. Que ella aún siguiera en Charming y no hubiese aprovechado la oportunidad de marcharse, era algo que le inquietaba y le daba esperanzas al mismo tiempo. Aun así, después de dos semanas tratando de quitársela de la cabeza primero y de intentar comprender que era lo que quería de ella después, sólo tenía claro una cosa. La había echado de menos, y eso era más de lo que había sentido por ninguna otra mujer en mucho tiempo.
-"Cómo va el partido?"- Preguntó, intentando entablar una conversación simple e inocente.
Ella le miró de reojo antes de responderle que estaba bastante interesante.
Hizo un par de preguntas más referentes al encuentro, a las que ella respondió con frases de no más de tres palabras.
-"Eh!"- Le dio un golpecito en el brazo para que le mirara, cansado de las mini frases. Pero cuando sus ojos oscuros le miraron, se dio cuenta de que no sabía que decir. Ella le observó un par de segundos mas antes de preguntarle: -"Ibas a decir algo?"-
-"Em..."- dudó un segundo antes de atreverse a enunciar la pregunta que rondaba su mente desde hacia días. –"Por qué estas aquí?"-
Ella le miró sorprendida, perdiendo su máscara neutral durante apenas unos instantes, pero lo justo para que Chibs detectase cierta alarma en su expresión. –"No sabía que el pub fuera tuyo."- Respondió, algo a la defensiva.
Chibs rió al entender que ella le había mal interpretado, pero se contuvo al ver que eso la estaba enfureciendo.
-"No me refiero al pub, sino a Charming."- Reformuló su pregunta, más serio.
-"Oh!"- Alzó las cejas, sorprendida, maldiciéndose internamente porque no se refiriera al pub, pues para esa pregunta tenía respuesta, pero para la que le acababa de hacer... Desvió la vista, intentando buscar una respuesta creíble y completamente falsa que no la delatara. Como le iba a decir que se había quedado con la esperanza de verle, aunque fuera de lejos. –"Que patético!"- murmuró.
Ahora fue Chibs quien alzo las cejas sorprendido. –"Vaya"- dijo, mientras dejaba la cerveza y comenzaba a ponerse en pie. Si esa era su opinión, él no pintaba nada allí.
Anne le miró sin comprender su reacción hasta que entendió lo que había pasado. –"No, no, no. No hablaba de ti."- Dijo, involuntariamente una de sus manos se había cerrado sobre su manga, no dejando que se alejara más. –"Pensaba en voz alta."- Añadió, soltándole algo avergonzada. Estuvo a punto de decir 'estúpida mano' en voz alta, pero por suerte, esta vez pudo contenerse.
Chibs asintió y volvió a sentarse. Tomo un nuevo trago mientras decidía que lo mejor era seguir su técnica habitual y ser directo. –"Soy demasiado viejo para esto"- dijo al fin, sin volverse, la vista fija en la pantalla. –"Sólo dime qué es lo que quieres y veré si es algo que puedo ofrecerte."-
Anne le miró, agradecida de que el Chibs de siempre hubiera reaparecido. Sabía por experiencia que no era del (No le había dado la impresión de ser) el tipo de persona que le gusta dar rodeos, (sino que) siempre se había mostrado directo y decidido. No estaba acostumbrada a verle dudar.
-"No recuerdo haberte pedido nada."- Respondió ella.
Él la miró, no muy contento con la respuesta. –"No me ayudas."- Se quejó, antes de insistir. –"Dime por qué te has quedado?"-
Ella le miró unos segundos, intentando descifrar el motivo tras la insistencia del escocés en ese tema. –"Dime por qué has venido?"- Preguntó ella cuando creyó entenderlo.
Chibs sonrió. Que ella estuviera allí por las mismas razones que él, era un pensamiento que le agradaba. Sabía que por el momento era todo lo que iba a sacarle, así que asintió, aceptando su respuesta, antes de tomar un nuevo trago.
-"No llegamos a comer esa hamburguesa"- dijo el escocés, unos minutos mas tarde.
-"Cierto."- Anne intentó no sonreír, mientras recordaba como Chibs la había invitado casualmente en el aparcamiento del pub después de un partido. Lamentablemente, el plan quedó frustrado por la inesperada aparición de los rusos.
-"Quieres ir cuando acabe el partido?"- Continuó Chibs, observándola de reojo para ver su reacción.
-"Claro."- Respondió, encogiéndose de hombros, para quitarle importancia al asunto.
Chibs la vio coger su Guiness y tomar un trago, intentando ocultar su sonrisa. Él sonrió a su vez, satisfecho. Esa sí que había sido una sonrisa auténtica. Sabía que aún quedaban muchos temas por aclarar entre ellos, pero tenía planeado robarle muchas sonrisas más por el camino.
FIN
