Capítulo 12: Renacer
—Shaoran—
Un mal presentimiento me obligo a regresar con Sakura. No encontré a Eriol, y no me importo, en esta ciudad tan pequeña es muy raro ver taxis disponibles. En mi cabeza navegaban ideas que prefería omitir. Ya empezaba a obscurecer, el cielo las nubes negras en el cielo me indicaban que seguramente llovería. Cuando estaba enfrente de la casa sentí un alivio al no ver ningún auto en el estacionamiento. Toque a la puerta un par de veces y nadie respondía. Empezó a llover y tuve que moverme de la puerta principal, me dirigía a un costado de la casa donde había un pequeño techo para cubrirme de la lluvia. Por la ventana pude captar una imagen, no estaba tan seguro que era, las cortinas color melón me cubrían gran parte de esta.
Había claveles blancos regados en el suelo, manchados de sangre. Mi corazón latía demasiado rápido, busque con la vista algo firme, mire a lo lejos junto al cobertizo un martillo viejo y oxidado corrí bajo la lluvia y lo traje hacia ventana, de un golpe fuerte y directo partí la ventana, cristales volaron hacia mí y solo llegue a voltear mi cara sin embargo sentí cortes en mi piel. Seguí golpeado el cristal hasta que tuve la oportunidad de pasar sobre ella. Me recupere y seguí los claveles manchados de sangre hasta encontrarla.
Su pequeño cuerpo estaba contraído, boca abajo solo logre ver sangre en sus brazos y dedos marcados. Me acerque a ella, creí que no podría ver algo peor; su rostro me cógelo la piel. Pálida, su nariz sangraba, su labio estaba roto, sus pómulos estaban demasiado inflamados, toda la órbita de su ojo izquierdo estaba obscurecida, ella no reaccionaba.
—Sakura, Sakura—la llame, no hubo respuesta la agite un poco y seguía sin responder
Estaba alarmado, tome mi teléfono y llame al número de emergencias. Continúe, a pesar de que me daba miedo hacerlo lo hice, aplique un estímulo doloroso en su pecho se quejó ligeramente, pero su respiración no era normal, y su pulso tampoco.
La tenía en mis brazos agonizando, no podía verla morir, estaba muriéndome con ella. No tenía cabeza para nada.
No me percate cuando él llegó. Estaba de pie observando como tenía a Sakura agonizando en mis brazos. Seque mis lágrimas bruscamente con mis hombros y lo mire a la cara.
—Déjala mocoso
Ignore su comentario, pero sabía que tenía que alejar a Sakura de él, no quería que terminara de matarla.
—Maldito hijo de puta—me lancé hacia el dándole los golpes en la cara, como nunca antes había golpeado a alguien. Sentía un dolor intenso en mis nudillos pero seguí.
Las artes marciales son para defensa propia nunca para dañar a alguien más. No me importo. Aplique toda mi fuerza, técnicas dolorosas que estaban casi prohibidas. Lo vi quejarse, intentar de defenderse pero era inútil. Mi ira era lo suficientemente poderosa para hacerme olvidar mis principios. Con mi codo golpee su nariz cuando me había acorralado. Retrocedió mientras me incorporé tome un pedazo de cristal largo del jarrón que se había roto. Empuje a Yukito contra la pared, estaba muy débil y pude manipularlo muy fácil, el levanto su rostro y pude ve la sangre rojo vivo recorrer sus fosas nasales, era tan abundante que mojaba su boca. El cristal estaba tan filoso que podía sentir como lastimaba mi mano pero lo tome con fuerza y lo dirigí directo a su cuello justo en esa vena grande y palpitante. El esbozo una sonrisa, mientras yo amenazaba con cortarle el cuello.
—Anda, ni si quiera puedes atreverte…eres débil…
Pude matarlo, iba a hacerlo. Pero Eriol me detuvo.
La policía estaba aquí. Tomaron a Yukito esposado. Los paramédicos que llegaron un poco antes ya estaban atendiendo a Sakura. La llevaban en una camilla. Me acerque a ella le tome la mano, entre muchas cosas que habían conectado a su cuerpo estaba una mascarilla de oxígeno, movió ligeramente la cabeza, abrió un poco los ojos y me miro.
El brillo de sus ojos estaba ausente.
…
-Sakura-
Es mi culpa, solo mía. Soy una idiota siempre lo he sido, estar aferrada a una persona como Yukito ha sido el gran error de mi vida. Debí de saberlo el nunca cambiara por más terapias que tome para el control de la ira, el siempre será un machista golpeador.
Tal vez mi problema fue que no me quise lo demasiado. Siempre me sentí menos preciada por todos, mi padre siempre me amo y me cuido, pero él tenía que irse, dar clases era lo que lo hacía feliz y se alejó de mí. Mi hermano me quiere no lo dudo pero él también se equivocó.
Desde niña Yukito siempre estuvo ahí dándome confianza, fue como un hermano bueno con el cual podía contar cada vez que discutía con Touya o cuando me sentía sola. Me volví dependiente de él, le permití muchas cosas, él me manipulaba de cierta manera que no podía negarme. Cuando empezamos a salir sabía que estaba prohibido y las cosas que hicimos fueron incorrectas, tomando en cuenta que yo aún era menor de edad.
No te culpo mama, te fuiste no por tu voluntad, dios necesitaba un ángel como tú, pero de todas formas me hiciste mucha falta, mi papa hizo lo mejor que pudo, enserio es un gran hombre no quiero que te enojes con él. Fui yo, mis malas decisiones me llevaron a esto. Pero esta vez no habrá vuelta atrás mama, aunque Touya o mi propio padre insistan que Yukito cambio y lo mejor sería volver con él, no lo hare. Los amo, son mi única familia, pero esta vez decidiré lo que es bueno para mí y yo no quiero esa vida.
Sabes desde que volví a Tomoeda me di cuenta de algo, Shaoran es un gran hombre y nunca lo vi. Me enamore de él, como nunca me había enamorado ya no tenía miedo, me sentía segura y especial. Él siempre ha estado perdidamente enamorado de mí, mi vida hubiese sido distinta si lo hubiera notado, si hubiese sido él desde el principio.
Me alegra saber qué crees que Shaoran es un buen chico, mamá me encantaría pasar mi vida con él, es el indicado ¿verdad?
Gracias por estar conmigo…me haces tanta falta, aunque creo que aún no es tiempo. Aun quiero hacer muchas cosas con mi vida. Creo que esto fue una dura lección, que se quedara gravada en mi piel, pero no dejare que esto me destruya; renaceré mama.
La imagen de mi madre sonriéndome se borró suavemente, su cálida mano que sostenía la mía se alejó poco a poco. Todo estaba obscuro y escuche un ligero sonido rítmico un "pi" que me obligaba a abrir los ojos, pero pesaban mucho, empecé a sentir mi espalda adolorida y poco a poco todo mi cuerpo. La vista era borrosa y cuando por fin pude fijarla vi una pared blanca. El dorso de mi mano se sentía cálido, alguien me tomaba la mano. Y ahí estaba su melena alborotada, castaña obscura, su rostro recargado en su antebrazo izquierdo que estaba apoyado al borde de la cama, su mano derecha que estaba vendada sujetaba la mía. Sonreí. No podía evitarlo, fue un instinto muy mío, le toque el cabello una ligeras carisias fueron suficientes para que se despertara y levantara su cara. Su rostro estaba adormitado, un poco rojo con las marcas que dejo su antebrazo por el reposo, y creo distinguir una cicatriz que apenas se estaba cerrando justo en su pómulo derecho. Sus ojos brillaron, y me sonrió. Pero esa sonrisa parecía cansada.
—Hola—su voz se volvió dulce y a la vez grave tan varonil como siempre
—Hola—logro responder
—Me alegra que despiertes—me dijo acariciando mi mejilla— ¿Cómo te sientes?
—No ciento nada— fui sincera
—Bueno eso debe ser por los medicamentos—se bufo bajo sin borras esa sonrisa tan atractiva
— ¿Saldré de aquí pronto?
—Espero que sí, solo dormiste un día, tus huesos están bien, solo reposo—parecía nervioso y supongo que no me diría nada de lo que me paso, así que no insistí
—Bien…—deje de mirarlo a él y mire directamente a un peluche que estaba colocado en la mesita de estar junto a un jarrón con flores de cerezo. El peluche era especial, diferente es un adjetivo mejor, era algo rectangular color verde limón con cuernos, manchas color purpura, dos puntos por ojos y una sonrisa lineal con colmillos dibujados, además creo tenía una diminuta cola con espinas. Era un monstruo.
—Touya está preocupado, pero no tiene cara para enfrentarte—me dijo Shaoran y me quede en silencio un tiempo
Realmente no puedo culparlo, tal vez si me indujo a regresar con Yukito me convenció que era lo mejor para mí y que le había cambiado. Pero sin embargo yo soy la que acepto y la que se quedó con él, es mi culpa. Tal vez el monstruo no era el, si no yo.
—Lo perdonare—suspire —Algún día
—Te amo—no me di cuenta cuando se puso de pie y me beso los labios. Fue corto frio pero a la vez cálido
No pude responder, alguien se aproximaba de la cama de alado abriendo las cortinas y dijeron mi nombre entre susurros.
—Sakura—murmuro una voz femenina muy débil
Su cara estaba pálida pero tenía una brillante sonrisa en su rostro, su cabello algo alborotado y sujetado por una diadema. Tomoyo con sus grandes ojeras me veía como si viera un fantasma.
—Tomoyo... ¿qué?—mi pregunta se fue interrumpida por un agudo quejido, dos pequeños cuerpecitos enrollados en una sabanita de color rosa y azul.
La niña tenía un abundante cabello negro azulado como el de Tomoyo, y el varón lo tenía un poco más obscuro como el de Eriol. Intente contener las lágrimas pero me fue imposible, eran preciosos y muy calmados, cuando los tuve entre mis brazos me sentí mas aliviada, mis sobrinos habían nacido.
Cuando Shaoran vino a buscarme Tomoyo entro en labor de parto y Eriol tuvo que ir por ella. Mientras yo moría ellos nacían. Lamento no poder estar ahí con ella cuando dio a luz y no me imagino la preocupación que ella sentía al saber que yo estaba siendo intervenida quirúrgicamente mientras ella estaba dando a luz. Gracias al cielo todos estamos bien.
Tuvieron que decirme que Yukito estaba en prisión ya que tenía que testificar contra él. Ahora estaba segura y el pasara el resto de su vida ahí. Me siento tranquila, él se lo ganó a pulso. Mi hermano sigue sin presentarse ante mí. Yo regrese a Tomoeda. Por un tiempo mientras me recuperaba y que mejor con el cariño de mis amigos, mis sobrinos y con Shaoran.
Estoy segura, lo amo. Solo esperare que esto sea estable y que no se destruya ante cualquier ventisca.
—Shaoran—
Las sabanas de seda me incitaban a seguir acostado en la cama, me envolvía en la suavidad y el sonido del ambiente era tan relajante, las olas se sincronizaban creando una melodía perfecta para seguir soñando. Pero me siento vacío, estiro mis brazos a lo largo de la cama y no toco nada, estoy solo de nuevo. Y eso no es de mi agrado. Me levanto de la cama con facilidad y camino descalzo hasta llegar a ese punto, donde usualmente la encontraba en las mañanas. La ventana corrediza estaba abierta y por el pasillo llegaba ese aroma salado a mar. Sigo las luces anaranjadas del amanecer era preciosa la vista que captaban mis ojos. El sol asomándose entre las nubes grisáceas, el mar azul que bailaba coordinadamente. Su cabello castaño revoloteaba ligeramente por la brisa que inundaba el ambiente, su camisón blanco de esa tela fina y casi transparente también se movía ligeramente a causa de la brisa, los finos tirantes que lo sujetaban mostraban sus atractivos hombros desnudos. Me acerco a ella y entre el aroma al mar capto su perfume personal que me vuelve loco y me enamora cada día mas.
Acaricio sus hombros desnudos bajando hasta sus brazos y luego beso el espacio medio entre su cuello y su hombro, para luego abrazarla por la espalda justo por la cintura.
Ella nuevamente esta pensativa viendo el amanecer. Lo cual siempre me causaba preocupación, temía que se arrepintiera de algo, sobre todo de estar conmigo. Ella nunca me decía nada, pero suponía lo que ocurría. Me correspondió acariciando mis brazos con sus suaves manos.
—Buenas días—le dije
—Buenos días—suspiro
— ¿Qué piensas?—pregunte como si fuera de rutina
—Es hermoso el amanecer
Se dio la vuelta y sus grandes ojos verdes me miraban distinto, esa luz en sus ojos me indicaba que algo había cambiado desde que salió del hospital, hasta hoy lo note, nunca me había besado así. No fue un beso como los que me da a diario, sus labios se movían más, su lengua cálida salió a juguetear un poco con la mía.
— ¿Estas lista?—le susurre al oído, ella me miro a los ojos y asistió confirmándolo con un beso.
Sujete sus caderas alzándola y ella me abrazo con sus piernas desde la cintura. La sostenía con mis manos en la espalda seguía besándome y sus manos estaban en mi pecho sujetando mi playera, ella tenía miedo de caer, pero yo nunca, nunca la dejaría caer.
Sentí sus pies fríos rosar con mis pantorrillas, pero no impedía que caminara hasta la cama, el lugar donde una reina merece hacer el amor.
Su piel se igualaba a la seda en cuando a su suavidad, si había unas ligeras cicatrices pero no dolían, el tiempo se encargará de borrarlas. Ella aún se mostraba tímida pero segura de lo que quería. Bese cada centímetro de su piel, su aroma me enloquecía. Sentir el calor de su piel era una experiencia única. Su cabeza recostada en la almohada y su mirada a veces en mí y a veces en el techo. Sus mejillas ligeramente sonrojadas, su boca soltaba suspiros mientras la besaba y la hacía mía. Fui despacio introduciéndome en ella tratando de no dejar de verla a los ojos, estaba segura y yo nervioso. Desde hace mucho tiempo que no lo hacíamos.
Fue como si fuese la primera vez, nuestros cuerpos encontrados nuevamente. La noche más pasional en mi vida. Fue distinto a nuestra primera vez, esta vez había más experiencia más sentimientos. Su gemidos me hacían volverme loco, mis movimientos rítmicos y suaves hasta que ella empezó a moverse, arrugo la nariz y soltó un largo suspiro, su cara estaba totalmente colorada, poco después termine yo.
Bese sus labios para acostarme y que ella estuviera en mi pecho. Pase el resto de la mañana acariciando su espalda desnuda contando sus lunares mientras ella con sus dedos caminaba sobre mi abdomen y empezaba a juguetear.
Después de esas semanas en la playa, regresar a Tomoeda fue difícil, volver a trabajar, Sakura intento regresar a sus cursos de pintura, club de lectura incluso intento conseguir algún trabajo, pero yo siempre la note distante en cierto modo. No es que fuera fría conmigo, pero algo le hacía falta.
—Te amare toda mi vida Sakura, incluso cuando mi vida acabe mi amor por ti no terminara—le dije mientras me dejaba caer en el sofá junto a ella
—Oh Shaoran—se sonrojo y tomo la flor que le estaba ofreciendo—Te amo tanto, gracias
Me beso sinceramente, y yo sonreí interrumpiendo ese beso. Se escuchó el timbre indicando que alguien estaba esperando detrás de la entrada principal
—Deben ser el resto de las flores—le dije en un tono juguetón, y ella sonrió como una niña cuando saben que la sorprenderán con un regalo, se puso de pie y camino de puntitas hasta la puerta.
Trate de encontrar una posición adecuada para observar la escena perfectamente. Ella que estaba de puntitas lentamente fue bajando hasta poner los pies sobre el piso. Un enorme ramo de flores amarillas era lo que más resaltaba de la escena, además de una sonrisa que inspiraba confianza y ese rostro lleno de experiencias. Sakura cubrió su rostro con sus manos ahogando un grito. Podría jurar que ella estaba llorando en ese momento mientras se lanzaba a los brazos de su padre.
—Mi pequeña Sakura—dijo el hombre con lágrimas en sus ojos
—Papa—su voz estaba entre cortada por el llanto—te extrañe tanto
—Lo siento, lo siento—repito muchas veces
Lo demás fue difícil de comprender.
Estuvieron unas horas platicando, no quise quedarme ahí, pero me llamaron con el tiempo. Le pidió disculpar por irse, pero él tiene un trabajo como profesor y llego a avanzar tanto que está dando cursos en varias partes del mundo, cuando se enteró que Sakura no estaba tan bien como Touya le comunicaba intento regresar, tardo 2 meses en volver a Tomoeda, yo le ayude a conseguir los boletos de avión y el permiso. Aunque no podría estar mucho tiempo aquí, tiene que volver ya que el contrato que firmo le exigía mínimo unos meses más para acabar de cumplir la meta del proyecto. Cuando el Profesor Kinomoto pidió mi opinión fue para llevarse a Sakura estos meses a recorrer el mundo.
Sentí un nudo en el estómago. Sabía que no podía negarme a ella le haría muy bien estar con su padre y vivir nuevas experiencias, a la vez me estaba muriendo de saber que se alejaría de mí nuevamente. Ella quería eso, y sé que le haría mucho bien. Solo tendré 2 días con ella antes de que se vayan. Quería tenerla siempre junto a mí fue el fin de semana que más hemos estado juntos cada vez que nos veíamos a los ojos estos se ponían llorosos. No quería sepárame de ella.
—No puedo creerlo ya te extraño demasiado—le tome sus mejillas con mis manos y la bese
—Sharon no sé si pueda…
— ¡Claro que podrás!, Te ayudara mucho, solo serán algunos pocos meses, se pasaran volando
—Sí, pero… tengo miedo a que esto se arruine
Tenía el mismo miedo que yo. Me puse de pie y fui a mi habitación sin antes despedirme con un corto beso en los labios. Puse la clave en la caja fuerte y la abrí, ahí estaba esta cajita rojo de terciopelo él tome con mi mano, pero me detuve pensativo. Si yo le daba el anillo ahora, tal vez no querrá irse. Lo dejé dentro y en su lugar tome una caja alargada. Este era un recuerdo que pensaba dárselo el próximo mes en una fecha especial, no era caro pero le gustaría. Cuando regreso con ella le coloque en su muñeca el brazalete color oro rosa, no era tan grueso, delicado y hacia que su mano se viera más hermosa.
—Pensaba regalártelo el próximo mes, solo quiero que tengas claro que esto no se arruinara, será una distancia grande entre nosotros, pero nuestros sentimientos no cambiaran, te amare igual si estás aquí conmigo o estas en la luna. Esta es mi promesa, te amo hoy, te amare mañana y siempre.
Y fue así como Sakura se fue de nuevo de mi vida, esta vez era diferente, porque nosotros siempre estaremos juntos en la distancia. Solo serán unos meses y cuando ella regrese, le hare una nueva promesa, de no alejarme de ella por el resto de nuestras vidas.
Sakura Kinomoto el día que regreses a Tomoeda me casare contigo.
…
¡Hola!
No sé qué decir esto se acaba, usualmente nunca acabo mis historias, el final siempre está planeado pero es difícil llegar a él. Bueno espero que les haya gustado y gracias por la paciencia .
