Capitulo 12
Por fin había llegado a la mansión de aquella detestable mujer, realmente la odiaba pues sabía muy bien que andaba detrás de su Wesker y nadie más que ella se adueñaría de él, era suyo, simplemente suyo y mataría a quien tratara de quitárselo. Los sirvientes salieron a recibirla, Albert y Svetlana ya estaban en la sala esperando por ella
- llegas tarde como siempre, una de tus muchas cualidades – dijo la rubia mientras miraba sobre el hombro a Excella
- veo que los años siguen pasando por encima de ti, una de tus cualidades – contesto la mujer de blanco ganando un gruñido por parte de la nombrada, ninguna dijo más al notar a Wesker caminando al interior de la mansión ignorándolas
- tenemos trabajo que hacer deberían comportarse ¿Excella en donde esta Jake? – pregunto en tono serio el rubio
- El…- dijo la peli negra un tanto nerviosa, no podía decirle que lo había perdido, que este había escapado, sabía que eso le molestaría y le restaría confianza a ella dejando como victoriosa a la otra mujer - lo he dejado en mi palacio, no me arriesgue a que algo le pasara en este viaje
- Más vale que así sea – termino Wesker continuando con su camino
- ¿Y que me dices de nuestros aliados? imagino que lograste encontrarlos…- dijo sonriente con malicia Belikova- al menos creo que una misión así de simple si pudiste cumplirla con total éxito
- Ya hable con ellos, aceptaron el trato y ya están en camino- contesto Excella de pronto parándose frente a la rubia para no dejarle pasar – no lograras ponerme en ridículo bruja, Albert es mío y no permitiré que me lo quites
- Ya es tarde linda, logro complacerme de forma gloriosa la otra noche – contesto feliz al notar el rostro de sorpresa que la ultima de los Gionni ponía ante la noticia, ni siquiera ella había tenido el placer de sentir a Wesker y ella… sin otra palabra más la rubia paso a lado suyo y alcanzo al hombre en la sala, Excella quedo en trance, pero continuo con su camino, no era posible que perdiera ante ella, recuperaría lo que por derecho era suyo, Alber Wesker era suyo.
La noche había caído, pero Chris había decidido no salir de su habitación, aun continuaba leyendo el libro que Willow le había entregado, los relatos en el, las historias sobre su raza le eran impresionantes, sobre todo aquella en donde narraban la verdad sobre "la llave de la vida eterna" ya había escuchado algo de ella gracias a su padre años atrás pero jamás pensó en el verdadero impacto de esta, humanos transformados en vampiros. De pronto escucho como la puerta de su habitación se abría, despacio se introdujo la rubia que conocía y apreciaba vistiendo un delicado fondo de noche para dormir, su cabello estaba suelto, sus labios rojos y sus ojos decididos, sin una palabra más camino paso a paso hasta llegar al borde de la cama aun bajo la mirada de aquellos misteriosos ojos azules, mostrando repentinamente algo de timidez que pronto olvido
- ¿Jill?, ¿que pasa?, ¿que haces aquí? – pregunto el peli negro sorprendido, más al verle subiéndose en la cama para luego gatear hasta posarse sobre el, sin mayor palabra, sin mayor advertencia la rubia le beso, tomo sus labios con pasión invitándole a hacer lo mismo, por un instante Chris se quedo estático, congelado ante la sensación de los labios de la chica sobre los de él, sin embargo aun y pese a que sus sentidos empezaban a despertar por ella aun tenía algo de conciencia, la tomo por los hombros y la separo para mirarle, para hablarle
- ¿qué esta sucediendo Jill?¿por que…?
- Quiero estar contigo Chris – contesto ella tratando de besarle de nuevo, pero el pelinegro le detuvo de nuevo, algo había en esa forma de actuar que no era la de siempre, no era la Valentine de siempre
- Jill tu sabes que no podemos, nosotros… esto no es correcto
- Se que no somos iguales, se que nos soy tan importante para ti como tu lo eres para mi, que jamás dejarás que atraviese esa barrera que has puesto, pero Chris… tan solo… si tan solo una noche tu… - dijo logrando finalmente tomar de nueva cuenta los labios del joven, este comenzó a corresponderle, a perderse en el beso, pero con toda su voluntad volvió separarse de ella
- Jill debes parar… no sabes… no sabes lo difícil que es para mi resistirme a ti… y es que yo.. Jill yo… no quiero hacer algo que tu...
- te quiero a ti… Chris… alguna vez... tan solo esta vez… ¿podrías quererme a mi? – dijo ella sin perder sus ojos de los del chico, algo se quebró dentro de él al escucharla, esa mirada de ella logro por ese instante derribar toda barrera, toda duda, sin más la beso, tomo sus labios con pasión, tomo con sus manos su rostro jalado más de ella para sentirla cerca, para devorarla con ese beso, la chica se poso sobre su regazo mientras el beso tomaba mayor intensidad, los labios de la joven se abrieron despacio haciendo una invitación a los del muchacho, este exploro cada centímetro de su boca con su lengua logrando gemidos dulces por parte de la bella dama, pero no estaba satisfecho, sentía que deseaba más de ella, necesitaba más de ella, tenía que poseerla toda… pues ella era para él, sería para él. Con cuidado se giro logrando que la chica quedara debajo suyo sin dejar de besarla, sus manos comenzaron a explorar, a sentir cada parte de su cuerpo, las de ella se enredaron poco a poco en su cabello, los áridos dedos del muchacho llegaron hasta los hombros de la vestimenta de dormir de Jill y aprovechando que el nudo del listón al frente del vestido estaba suelto jalo de uno de los lados sobre sus hombros para descubrir poco a poco su piel, le deslizo por su brazo hasta que finalmente uno de sus perfectos senos fue descubierto, su fuerte mano lo cubrió, lo masajeo y lo apretó despacio mientras sus labios ahora estaban sobre el cuello de la chica, la respiración de Jill comenzaba a hacerse distorsionada, la de Chris se volvía pesada y ansiosa, algo estaba despertando dentro de él y es que aunque la joven no pudiera verlo, los ojos del pelinegro comenzaban a brillar en un tono rojo mientras que el deseo de reclamarla para él lo consumía como fuego, su otra mano pronto deslizo el otro tirante descubriendo su otro seno, sin perder más tiempo le cubrió también con su mano dando el mismo trato que al primero. Sus masculinos labios comenzaron a bajar de su cuello a su pecho capturando uno de los bellos montes con ellos, rodearon la rosada corona, lamiendo en círculos primero, luego lo tomo y lo succiono despacio tomando su tiempo para disfrutar de la textura y sabor de este mientras la jadeante rubia susurraba su nombre colocando sus manos en su cabeza para acercarlo más a ella.
Era casi increíble lo que estaba pasando, era como un sueño, una fantasía, Jill había deseado tanto sentir a aquel hombre y ahora por alguna razón sentía que nada le detenía, por el contrario en su mente solo estaba fija la idea de ser una con el, era más que pasión, más que necesidad, era un objetivo que simplemente no podía rechazar, tenía que hacerlo, el deseo también le estaba dominando, sus manos llegaron hasta el borde de la camisa blanca que Chris portaba y jalaron de ella hasta pasarla por su cabeza para dejarle descubierto, sus manos recorrieron sus brazos primero, sus dedos se perdían entre sus poderosos músculos llegando hasta sus hombros, para luego deslizarlos por su fuerte pecho presionando los marcados pectorales ganando un gruñido por parte de su compañero, poco a poco llego hasta su marcado abdomen, con cada trazo que hacía sobre la piel del muchacho podía sentir un cosquilleo creciendo en su bajo vientre, y escucharlo suspirar con fuerza le enloquecía más por el. Chris la tomo en sus brazos juntándole más a el, dándose cuenta de que sus cuerpos encajaban perfecto, hechos el uno para el otro, los labios de ambos se juntaron en otro apasionado beso logrando que la joven arqueara un poco su espalda juntando su suave pecho al fuerte de él, aquello encendió más a Chris, casi más de lo que se podía controlar pues no quería que todo terminara tan rápido
"Mia" penso el muchacho, estaba completamente excitado, erecto y deseoso por poséela, por hacerla suya pues aun con lo que hacía, con lo que estaban haciendo y estaban por hacer sentía que no estaba satisfecho de ella, quería más, más de ella y sus ojos brillaron más ante aquello.
- Chris, quiero … quiero sentirte … - dijo en un susurro la joven, el peli negro, se dejo llevar mientras esta volvía a colocarse sobre él al tiempo que quitaba el resto de ropa del muchacho y la suya, despacio se volvieron a besar, las manos inquietas del chico volvieron a su pecho, pero no se quedaron ahí, comenzaron a bajar hasta llegar a su plano vientre que acaricio una y otra vez, se deslizaron otro poco y llegaron hasta la unión entre sus largas piernas, se aventuro a tocar los suaves pliegues ahí situados, sus dedos le recorrían con facilidad gracias a la humedad creada por su cuerpo, la espalda de Jill se arqueo al sentirlo introducir con cuidado uno de sus dedos en ella, comenzaba a prepararla para pronto recibirle – Chris…- susurro la chica envuelta en la sensación que el hombre estaba creando, sus caderas inconcientemente comenzaron a moverse al compás que el chico estaba creando haciendo que su pequeña perla se rozara con la piel de su mano incrementando la excitación en ella, se estaba acercando al limite y el peli negro no podía más que disfrutar las reacciones que estaba provocando en la dulce dama.
Jill toco los cielos luego del intenso movimiento de los dedos del chico en ella, este los acerco hasta sus labios lamiendo el brillante liquido que les cubria, fue en ese momento que la rubia noto el tono en los ojos del muchacho, no eran del hermoso azul que conocia, si no un potente color rojo, "lunas rojas" pensó la joven, pero poco le importo al sentir aquellos labios sobre los suyos nuevamente, el conjuro en ella volvio a tomar fuerza, su blanca mano recorrio de nuevo el abdomen del muchacho llegando hasta el crecido miembro, quería sentir su textura, su fuerza, lo acomodo debajo de ella oprimiendole un poco y ganando así otro gruñido por parte del pelinegro, poco a poco lo fue introduciendo en ella, era grande y un poco incomodo,sin embargo la fricción que provocaba lo era mucho mayor generando un intenso placer al instante.
Chris coloco sus manos en la cadera de la joven y esta le miro, en esos ojos pudo ver que el deseaba que ella marcara el paso, que ella disfrutara primero, volvió a darle un beso corto en los labios y comenzó a moverse, primero despacio adaptándose a la invasión en ella, pero conforme el placer aumentaba la velocidad también, las manos del joven en su cadera le ayudaron a guiarla, a apoyarla para marchar el movimiento perfecto para ambos, a soltar toda la frustración que había en ellos luego de negarse por tanto tiempo, cada penetración fue más y más fuerte hasta que finalmente ambos llegaron a la gloria, el joven terminando dentro de ella mientras la chica caía entre espasmos sobre su pecho, la rodeo con los brazos y la sujeto con fuerza a el besando su frente antes de que esta se quedara profundamente dormida ante el cansancio.
La tarde del día siguiente estaba cayendo, Claire se arreglaba luego de despertar en su habitación, pero se detuvo al escuchar el sonido de alguien tocando a la puerta del departamento, salio de su cuarto y observo como una joven de cabello negro entraba saludando cariñosamente a Leon, sabía que se trataba de Helena, el ya le había hablado de ella, sabía que era una gran amiga suya y sin embargo no pudo evitar sentir un poco de celos al verla con él, se acerco despacio hasta la pareja y aclaro su garganta para dar a notar que se encontraba ahí
- Claire ella es Helena Harper – dijo Leon presentando formalmente a las chicas, la pelirroja hizo una pequeña reverencia que la vieja amiga del oficial que contesto del mismo modo, se miraron seriamente sin decirse palabra alguna y de pronto… rieron, simplemente rieron ante la mirada sorprendida del rubio cenizo que por un momento había sentido tensión en el ambiente
- Vamos, tenemos mucho de que platicar – decía Helena tomando de la mano a Claire y a Leon para llevarles hasta la sala, la verdad es que ambas habían sentido esa tensión también y rieron al darse cuenta de las tonterías que estaban pensando.
Helena les contó que había logrado hacer contacto con la familia Miller, que ellos se encontraban en un poblado llamado Hamershol no muy lejos de ellos y que debido a que la familia Harper estaba dispuesta a una negociación, a una inversión con ellos ahora tenían una cita, estarían esperando con gusto la llegada de Helena y compañía para mantener esa conversación de negocios.
- es una buena idea la que has organizado, pero no podemos partir aun - dijo serio Leon
- ¿qué dices? – pregunto la joven de cabello negro sorprendida
- Helena debemos esperar a que la información de los Ashford llegue si queremos encontrar a Wesker… debemos esperar
- Pero Leon… podríamos atrapar a Irons, se que los Miller hablaran con tal de no ser involucrados, no sería bueno para ellos
- Lo se, pero por el momento… no podemos marcharnos – la pelirroja pudo ver como el rostro de Helena caía, la decisión de Leon no había sido lo que ella esperaba, y aunque estaba molesta por esta… entendía que en ese momento… todo su mundo, su atención estaba puesta en la chica Redfield
- Lo entiendo – dijo la peli negra en voz baja- se que por ahora… hay… un peligro mayor que deben atrapar… yo … seguiré adelante con el plan y les mantendré informados… espero que puedan hacer lo mismo ustedes… - comento la chica poniéndose de pie - debo volver a casa, gracias… por atenderme – sin otra palabra y luego de una reverencia de despedida la chica se marcho, Leon le alcanzo afuera del edificio preocupado por ella, Claire desde la ventana no pudo escuchar lo que estos hablaban pero sabía que había hecho sufrir sin quererlo a la amiga… del hombre del que se había enamorado.
Nuevamente estaba mirando la danza del fuego en la chimenea de su habitación, los viejos hábitos no se olvidaban, escucho la puerta abrirse y un par de delgadas zapatillas entrar al cuarto, no tuvo que girarse, sabía de quien se trataba.
- ese habito tuyo de mirar el fuego ahora comienza a tenerlo tu muchacho, realmente se parecen
- ¿que es lo que quieres Excella?
- Hablar contigo, ¿por que no fui yo el primer contacto?, sabías que yo había ido hasta ese apestoso pueblo para ayudarte – Albert solo sonrío de medio lado girándose para mirarla y luego simplemente pasar por su lado y tomar asiento en la cómoda silla de la habitación
- ¿Que te hace pensar que tienes la altura, el poder como para reclamarme algo? Tu trabajas para mi y eso es todo lo que debes de saber o ¿es que quieres que nuestra sociedad se termine?
- ¡No!, sabes que no quiero perderte – dijo la mujer cayendo de rodillas al suelo con sus manos en las piernas del rubio y una mirada de suplica en el rostro – eres todo para mi, quiero estar contigo, pero esa mujer… esa mujer quiere apartare de mi lado
- Esa mujer es solo un recurso, uno necesario para el momento y nada más
- Pero ella ha obtenido más de ti que yo, y quiero igualar las cosas – dijo la peli negra subiendo sus manos por los fuertes muslos de hombre hasta llegar a la unión de los mismos masajeando un poco el cubierto miembro.
- No obtendrás más de lo que ella obtuvo, te lo aseguro
- Con eso me conformo – dijo la mujer al tiempo que se sentaba en el regazo del rubio comenzando a mover sus caderas sobre el tratando de hacerle despertar, pero no estaba funcionando del todo, en un rápido movimiento este la giro a manera que la espalda de la mujer estuviera sobre su pecho, con sus propias piernas separo las de la dama de blanco lo suficiente para exponerla un poco, su mano subió por el muslo de la chica subiendo así su falda por arriba de su cintura dejando al descubierto su ya húmedo sexo, sin mayor preámbulo acerco sus dedos a ella abriendo los pliegues encontrado la pequeña perla en el interior que masajeo poco a poco ganando ligeros gemidos de la doncella, su otra mano viajo hasta la abertura en el vestido blanco de la Excella capturando uno de sus senos, le apretó con fuerza pues en sus acciones nunca habría delicadeza, el no hacía el amor, el creaba sexo, pero nunca lo tenía con alguien, no con nadie más …
Acerco sus labios al cuello de la peli negra y le beso, le succiono tan fuerte que pronto una marca roja había aparecido mientras los gemidos de la chica le indicaban que se estaba acercando al punto máximo, inclusive la humedad en su interior se hacía más intensa manchando uno de los dedos que comenzaba a introducirse en ella, la espalda de Excella se arqueo al sentirlo dentro, pero el gesto fue mayor al sentir no uno si no dos dedos en su húmedo interior, la velocidad en la penetración se fue incrementando, la peli negra ya no susurraba, gritaba su nombre mientras su caderas trataban de seguir el ritmo que Albert generaba, pero con la emoción a todo lo que daba le era imposible, simplemente no se resistió más a la caricia y se dejo guiar hasta que finalmente la explosión le alcanzó. Respiraba con dificulta mientras se recargaba en el pecho del apuesto hombre, quería más de el, lo deseaba tanto
- Albert, algo… más yo… quiero
- vete, conseguiste lo que querías ahora quiero estar solo - sin otra palabra más la mujer se levanto, acomodo su ropa y salio del cuarto con casi lagrimas en los ojos. Wesker regreso sus ojos al fuego, se levanto de su asiento y le observo más, ese fuego dorado le recordaba tanto los ojos de esa mujer, de su mujer… como deseaba… tantas mujeres le habían excitado, pero ninguna le había hecho sentir como ella, perderse tanto en una emoción como lo había hecho ella… como deseaba… volver a sentirla...
Jill abrió los ojos despacio, trato de moverse pero pronto noto que un par de fuertes brazos estaban atados a su cintura no permitiendo que ella pudiera moverse de algún modo, la rubia por un momento se congelo al no recordar como es que había terminado en semejante situación, lo ultimo que recordaba era su conversación con Jessica y ahora se encontraba con toda su piel expuesta en la habitación de un hombre solo cubierta por una sábana, era más que obvio que había pasado la noche con ese hombre, con ese apuesto hombre por el cual su corazón latía sin compasión, el hombre que despertaba en ella sentimientos que nunca antes había tenido, el hombre por el cual había caído, el hombre del que se había enamorado. Chris comenzó a despertar también y grande fue su sorpresa al encontrarse con el rostro de Jill directamente frente al suyo, le soltó de su agarre y se sentó sobre la cama al mismo tiempo que ella lo hacía
- ¿Jill estas bien?... ¿te, te lastime?
- No.. tu.. un poco, pero… bueno no recuerdo bien como es que yo… tu …- entonces los ojos de la rubia cayeron en los de él y las imágenes de la pasión que habían compartido la noche anterior llegaron a ella y llegaron con tanta fuerza que su corazón comenzó a latir sin control mientras su rostro se teñía de rojo- no se que paso… Chris yo… mi comportamiento… yo no entiendo que … – dijo un tanto alarmada al darse cuenta que ella había provocado todo, jamás en su vida pensó que llegaría a actuar de esa manera y ahora… se sentía tan…
- ¿Te arrepientes Jill?- pregunto en suave voz el pelinegro
- ¿Que?
- Dime ¿te arrepientes? – pregunto de nuevo Chris mirándole a los ojos, esperando, teniendo la esperanza de que ella dijera que no, que compartiera con el la sensación de haber pasado el mejor momento de toda su vida… a lado de la persona querida.
- No… ¿y tu?
- Jill… haz sido lo mejor que ha pasado en mi vida… la verdad es que yo te, te am…- iba a decir el chico, pero el sonido de alguien tocando a la puerta le calló, Harly estaba del otro lado avisando de una reunión en la que necesitaban de la presencia de Chris, la pareja guardo silencio y se levantó, tomaron un baño y luego de arreglarse salieron para encontrarse con Willow y Tweet que esperaban por Chris, este antes de partir se acerco hasta la rubia y dejo un pequeño beso en su mejilla prometiendo que se verían más tarde, sin embargo una vez que se alejaron la chica sintió como alguien se aproximaba a ella, al girarse noto al Tyrant detrás de ella, ni siquiera tuvo tiempo de gritar pues todo se volvió negro para ella.
Al fin se había decidido a ver a la mujer de cabello negro y corto, había faltado a la primera cita sin embargo algo le decía que la encontraría en el bar, efectivamente ahora estaba ella sentada en el fondo vestida de rojo, tenía que admitir que era bastante atractiva, pero no se dejaría engañar por esa cara bonita pues aun no estaba muy seguro si debía confiar en ella
- y yo que pensé que no te volvería a ver – dijo Ada al ver a Sera tomando asiento frente a ella
- tenía que esperar el momento correcto, Alexia dejo la mansión al parecer sin permiso de su prometido con ayuda del monje, no se exactamente a donde se marcho pero se llevo a su horrible hermano con ella
- ¿Alfred sigue con vida? No le había notado, ¿que estará tramando ahora me pregunto?, que me dices de la muestra, ¿lograste sacarla?
- Tengo una muestra, lo que no tengo es la seguridad para entregártela, te la daré una vez estemos lejos de este pueblo
- Eres listo chico, yo tampoco confiaría mucho en mi, pero si con eso consigo lo que necesito y que creas en mi estoy de acuerdo, te veré en la estación del tren en dos días antes de que salga el ultimo de la tarde, más vale que estés ahí puntual y con la muestra – dijo la mujer poniéndose de pie saliendo del bar bajo la atenta mirada de Luis quien aun no entendía bien que era lo que estaba pasando, ninguno había notado que otro par de ojos les estaba observando en el fondo
Helena había llegado a la estación de policía buscando a Ingrid, Leon le había dicho que ella podía ayudarla con la información, caminaba directo a ella pero de pronto se sintió jalada por el brazo y empujada hacía un cuarto en silencio, cayo al suelo debido a la fuerza y grande fue su sorpresa al observar al hombre que lo había hecho
- ¡Irons!, maldito miserable
- pensé que para este tiempo ya se habrían encargado de ti
- maldito, tu mataste a mi hermana, lo se y voy a descubrirte – dijo la joven poniéndose de pie
- tu hermana, tu hermana, es de lo único de lo que hablas, como si de verdad ella hubiera sido la dulce chica que tu creías que era
- no te permito juzgar a mi hermana asesino
- yo no mate a tu hermana pero te aseguro que lo que lo paso, ella bien se lo gano, jugo con gente muy poderosa y pedio, del mismo modo en el que tu perderás, no estas ni cerca de saber quien la mato – envuelta en ira Helena se puso de pie y se lanzo a Irons con el que forcejeo, pero este era más fuerte así que la tomo del pelo y la azoto contra la pared, mareada no opuso resistencia cuando este volvió a jalar de su brazo para acercarla y así tomarla por el cuello, comenzó a hacer presión en este para asfixiarla, a la chica le faltaba el aire, poco a poco comenzó a perder la conciencia ignorando ya por completo su alrededor, sin embargo alcanzo a escuchar el ruido de algo estrellándose contra la cabeza de su agresor y como poco a poco el aire regresaba a sus pulmones, pero luego de eso ya no supo más.
El sol estaba en pleno cielo para cuando Leon abrió la puerta de su departamento, del otro lado estaba Ingrid Hunnigan con un gran sobre en sus manos, la información que tanto habían esperado al fin había llegado.
- Leon espero sepas lo que haces, pedir este tipo de información levanta muchas sospechas, la familia Ashford es una de las más poderosas en la nación
- Lo se y demostrare que no por eso se salvaran del castigo por lo que han hecho
- Debo irme o el Sr. Simmons se dará cuenta de que he salido de la casa sin el debido permiso, Leon ten cuidado – dijo la mujer de piel morena partiendo de inmediato, el joven oficial cerro la puerta y poco a poco comenzó a romper el sobre que contenía aquellos datos, pero los pasos de alguien cerca suyo le alertaron logrando con sus reflejos esquivar el ataque del hombre con el cuchillo, aunque si recibió una ligera herida en la mejilla, grande fue su sorpresa al levantar la mirada y darse cuenta de quien se trataba
- Ha pasado mucho tiempo Leon
- Krauser…
- Mori durante nuestra exploración de entrenamiento en la academia, ¿fue eso lo que te dijeron no es así compañero?
- ¿Que haces aquí? – pregunto alertado el joven oficial
- Me entere de tu nuevo empleo y tus nuevas compañeras de juego, según me han contado una de ellas podría tener gran valor para el cliente correcto
- Claire… ¿estas aquí por ella?
- El nombre de la bella pelirroja supongo, y supongo esta descansando ahora que el sol esta afuera, un buen momento para llevármela sin que cause problemas
- ¿por qué supones que permitiré tal cosa?
- Porque también estoy aquí, pera evitar que tu y tu amiga Harper sigan siendo una molestia, aunque primero disfrutare matándote a ti - dijo el gran hombre lanzándose al ataque con su cuchillo, Leon apenas y logro esquivarle logrando llegar hasta la repisa en la que tenía la daga que su padre le había obsequiado al marcharse a la academia, una pelea entre los dos buenos guerreros comenzó, toda la habitación se lleno con el sonido de los filosos cuchillos chocando, uno atacaba mientras el otro esquivaba una y otra vez, ninguno perdía su defensa, ninguno perdía el momento para atacar. Krause se acerco hasta una de las sillas decorativas del lugar y la pateo hacía el rostro de Leon haciendo que este perdiera su concentración, aprovechando el momento se lanzo al ataque pero el rubio cenizo al verle venir coloco su cuchillo al frente evitando su filo, más movimientos de ataque se dieron, Leon logro arañar el pecho de Krauser, pero este en una nueva ola de ataque le derribo dejándolo en el suelo, se aventó a él con la punta del cuchillo sobre el cuello del joven oficial solo detenido por los brazos de este, pero su fuerza no lograba pararlo lo suficiente, la filosa punta estaba por tocar ese cuello cuando la silla que había aventado se estrello en la cabeza de Jack logrando que Leon le pateara para alejarlo de él, Claire había escuchado el alboroto y se había levantado para ayudar a su compañero, el enemigo sonrío de medio lado al verla de manera lujuriosa, la entregaría al mejor postor eso era seguro, pero se divertiría con ella primero, el rubio cenizo al notarlo se molesto lanzando el ataque, furioso por el insulto de su parte hacía la muchacha le ataco con mayor presión cuando este le ataco de un brinco Leon levanto su daga logrando clavarla en el pecho del hombre que cayo de espaldas al suelo. Claire se acerco hasta el joven Kennedy preocupara por el, pues Jack si había logrado lastimarle un poco el hombro. Entonces Krauser se levantó listo para clavar su daga en la espalda de la pelirroja, León se dio cuenta y en un rápido movimiento cubrió a la chica recibiendo la fuerza y el filo de la daga en su cuerpo, esta atravesó su espalda, su pulmón, pero el hombre de la cicatriz no conforme con eso la giro causando un grito de dolor por parte del rubio cenizo ante la impactada mirada de la chica debajo de el
- moriré, pero no me iré sólo al infierno, saluda a Irons de mi parte niña - dijo cayendo al suelo con su vida ya lejos de el, Claire ayudo a León a recargarse en la pared que ya comenzaba a marcharse con el líquido carmín que brotaba de su cuerpo. Su respiración ya era con dificultad mientras que el brillo en sus ojos comenzaba a apagarse
- León tu...
- tenía que hacerlo, no pude evitarlo, no quería verte herida, deberás disculparme pero... creo que ya o podré seguir ayudándote Claire... ya no podré... pasar más tiempo a tu lado... - decía el joven colocando una mano en la mejilla de la chica mientras los ojos de esta se llenaban de lágrimas
- no puedes dejarme, tu prometiste ayudarme hasta el fin, ahora no puedes marcharte, yo no dejare que te marches hasta que cumplas con tu palabra León, no puedes dejarme así
- lo lamento Claire … - dijo antes de que su mano resbalara por la mejilla de la chica ya casi sin vida
- no voy a dejarte hacerlo, no voy a dejarte, no voy a permitirlo - dijo la joven antes de abrir sus labios y dejar crecer sus colmillos, de un momento a otro los clavo en el cuello del muchacho y bebió todo lo que aún había en su interior, luego extendió su mano y si saber porque, sin saber del todo el porque lo hacía se cortó la palma y la coloco sobre los labios del chico permitiendo que el líquido carmín cayera dentro de ellos, por un instante Claire pensó que nada pasaría, que era una tontería, pero de pronto sintió como los labios del chico se cerraban al rededor de la herida que se había provocado, poco a poco comenzó a beber más y más de la sangre de la dama, no podía parar pues con cada sorbo sentía que la vida le regresaba, bebió más y más hasta que sus ojos se abrieron y en lugar de los grises que poseía había unos rojos intensos.
Hola!
una capitulillo más jajajaj espero les guste, gracias por los comentarios
