Mikan18, me alegra que te gustara :3 Bueno, hare un especial/extra parte para Emma al final de la historia :)
Nada de Katekyo Hitman Reborn me pertenece, solo la historia y uno que otro agregado que aparecerán más adelante en la historia.
An Unwanted Wish
Capítulo 12: Sawada Tsunayoshi
-… ir al parque y jugar un rato sin que Reborn nos moleste?
- Ma Ma, lo lamento Tsuna, pero tengo practica hoy. ¿Por qué no le preguntas a Gokudera? – Respondió el beisbolista con la sonrisa de siempre, tratando de hacer sentir mejor a Tsuna.
- Oh, lo siento, pensaba que estabas libre… - El martes pasado no había tenido practica... – Le preguntare, nos vemos y que te vaya bien hoy en la práctica Yamamoto. – Mintió con la mejor sonrisa que podía ofrecer en el momento.
Gokudera ni siquiera había venido hoy a clase, ni lo haría los próximos días, ayer le había dicho y se había disculpado demasiadas veces por ello, ya que iría a entrenar a solo Dios sabe dónde. Mukuro y Chrome… no creía que fuera buena idea molestarlos por el momento, eso y no quería caminar hasta la guarida de ellos. Ya se estaba cansando de ofrecerles un espacio en casa, o siquiera ofrecerles una casa aparte como Reborn había sugerido, porque siempre decían que no. Además, Mukuro le daba un poco de miedo y a donde iba Chrome él siempre estaba cerca, y en cualquier momento podía poseer su cuerpo…
- ¡SAWADAAAAAA!
- Oni-¡Blam!-ita ita…
Y allí iba su pobre cara… y su brazo también. Tsuna casi chilla al ser levantado de forma brusca y luego quedo perplejo cuando en lugar de ser llevado como un saco de papas o simplemente arrastrado como usualmente pasaba, fue sencillamente ayudado a levantar y luego aplastado en un abrazo de oso.
- ¡Gracias por invitar a mi hermana y a mí a un crucero en…
En este punto, Tsuna dejo de escuchar por dos simples razones. La primera porque solo podía pensar en que Reborn había hecho eso, pues ayer su madre le había comentado algo demasiado similar para ser casualidad, y si recordaba bien, el viaje era en dos días contando el actual… ¿qué estaría tramando Reborn ahora?, no lo había visto en todo el día… Y la segunda razón era: simplemente no podía, pues estaba más preocupado por cosas más importantes como lo era respirar y no desmayarse debido a la falta de aire.
-… Despierta ya mocoso. – Se quejó alguien, y lo próximo que sintió fue caerse de algún lugar.
- ¡Ita! - ¿Qué tenía la gente hoy con tumbarlo de algún lado?, cielos… - ¿Doctor Shamal? - ¿Qué hacia el aquí…?, espera, ¿qué hacia el en la enfermería en primer lugar?
- El tipo gritón te dejo aquí, esta ofendido de que te quedaras dormido. – Comento Shamal como quien no quiere la cosa, regresando a su silla a fumar y a seguir viendo su revista llena de chicas eróticas en trajes de baño muy ajustados. – Ya lárgate de mí enfermería.
-… Ya… - Desanimado, cansado y hasta cierto punto irritado debido a todo lo que ya le había pasado en lo que iba de la mañana, Tsuna se fue del lugar con solo un leve gracias.
Tal vez solo debería irse a casa a jugar video juegos, tenía el nuevo Resident Evil… su habitación era insonora así que no había problemas con los gritos, solo tenía que cerrar bien la puerta. Sí, eso haría, por otro día no importaba… Esa frase se repitió varias veces, durante el resto de la semana, siendo cada día más duro de creer.
Claro que siempre pregunto, incluso se encontró a Chrome una vez, pero todos estaban ocupados de una forma u otra. Aunque no todos le habían sido sinceros…
- Lo siento Tsuna, tengo práctica, más bien voy tarde, ¡nos vemos!
- Pero-oh, está bien… - Suspiro profundamente y decidió ir a la cafetería para comprar un refresco antes de irse a casa.
- Me pregunto si Gokudera-kun habrá regresado ya… - Se preguntó en voz alta, caminando por los pasillos ahora desiertos del instituto en dirección a la salida.
Era bastante diferente sin sus amigos cerca, y francamente no le gustaba… a pesar de todo el desastre y destrucción que se presentaba cuando estaba con ellos, de los dolores de cabeza que nunca podían faltar cuando comenzaban las explosiones y las peleas… lo estaba echando todo de menos. No entendía que había pasado, hace unos días estaba con sus amigos y el caos que estos siempre traían consigo y de la nada-
- Lo siento, tengo prisa chicos.
- ¡Pero no puedes saltarte la práctica de hoy Yamamoto!, ayer-
- Ma Ma, vendré mañana, pero ahora no puedo, lo siento.
Dicho esto, y aun con una sonrisa amable y un último gesto de disculpa, Yamamoto giro y continuo con su camino, casi corriendo, en dirección a su casa. Refresco olvidado en el suelo, Tsuna trago pesadamente y una vez que los chicos se habían ido, murmurando quejas sobre que Yamamoto nuevamente los había abandonado en las prácticas, continuo su camino como si nada hubiera ocurrido, aguantando las lágrimas y preguntándose porque Yamamoto le había mentido de ese modo… Si no quería ir con él, podría simplemente habérselo dicho… ¿verdad?
-… Hay frio hoy… - Murmuro para sí, mirando hacia el hermoso cielo, sentado en el césped cerca del rio.
- Espero que hayan traído juegos nuevos, ya me voy a acabar-¿Gokudera-kun?
Casi con miedo, su buen humor ido, se acercó cuidadosamente, cuidándose de no ser visto. En efecto, era Gokudera-kun…
-… verdes!, dije que tenían que ser naranjas y rojas. – Reclamo molesto Gokudera, con ganas de hacer estallar al pobre empleado que tenía en frente.
- Lo siento señor, pero es que no hay naranjas, y el rojo… - Se apagó con vergüenza, señalando algo de color… ¿se suponía que eso debía ser rojo?, ¡juraría que era rosa!
-… Gokudera-kun… - Sin querer ver más, decidió irse antes de empeorar las cosas.
Otros dirían que era una bendición tener la casa para él solo, pues los niños ni su madre estaban, andaban en un crucero 5 estrellas a… la verdad no se acordaba a donde, ni cuánto tiempo estarían fuera, si le dijeron no se acordaba. Quizás en otra ocasión se hubiera alegrado y hubiera hecho alguna locura… nah, se la pasaría leyendo manga o jugando, lo más desastroso que podía hacer era asaltar la nevera. A Reborn no lo había visto en un buen tiempo, así que suponía que también estaba en ese crucero, y no lo culparía si solo quería unas vacaciones cortas… no quería pensar en otras posibles razones…
-… Todo sería mejor si no estuviera aquí… - Murmuro para sí, desanimado.
Se mantuvo allí, observando su reflejo en el agua, y luego mirando un rato las hermosas estrellas resplandecientes en el cielo, pensando en cómo todo podría ser si el no estuviera vivo. Muchas cosas parecían encantadoras en su cabeza, y en cierto modo eso hacía que se sintiera culpable por empeorar las vidas de toda su familia y amigos, en especial porque no podía hacer nada para cambiarlo. Con un pesado suspiro, Tsuna se levantó y comenzó su camino de regreso a casa, la cabeza inclinada hacia abajo y pensando en nada más que llegar a su cama y dormir para no pensar en nada más.
-… es una lástima… - Oyó a una anciana decir. – Era una buena mujer…
Tsuna se detuvo, mirando a su alrededor para asegurarse que estaba en el sitio correcto, y ciertamente lo estaba. Lo que no comprendía era porque algunos vecinos estaban fuera de su casa…
-… sí, sí que lo era. – Un largo suspiro de la otra anciana. – Bueno, ahora estará mejor con su esposo…
Tsuna agacho la cabeza un poco, recordando muy bien el amor que su madre tenía con su padre, quien nunca estaba en casa. No obstante, ese no era momento para sentirse mal, pues ellos no parecían querer irse… y ya era tarde. Además, no veía nada fuera de lugar…
- Eto, disculpen… - Llamo con cuidado, pero ninguno le dio la más mínima atención. – Perdón, ¿sucede algo?
Ni la más mínima reacción, como si no hubiera hablado en lo absoluto.
- ¡Oka-san! – Llamo un niño pequeño, fuera de la vista.
Para gran shock de Tsuna, quien quedo helado en el sitio, un niño salió corriendo fuera de su casa, tomando la mano de una de las señoras en el lugar, y pidiendo que regresaran a dentro o la cena se enfriaría. Para Tsuna, todo paso en cámara lenta, casi sin recordar que estaban diciendo, viendo como la señora pareció despedirse de los demás, regresando a la casa tomada de la mano del niño, y saludando a un hombre que había aparecido en la puerta con un delantal y guantes de cocina, detrás de él un adolescente con mala cara quejándose de algo.
Cuando Tsuna finalmente logro reaccionar, no había casi nadie en la calle y la luna ya había aparecido en el cielo. Casi horrorizado, fue a ver por las ventanas, tratando de no ser visto, y lo que vio solo lo dejo más en shock: había una familia viviendo en su casa. Peor, su casa era diferente, como si por dentro fuera otra casa. Tragando profundamente y sin saber qué hacer, salió corriendo sin rumbo fijo. En este punto, fue cuando se dio cuenta que nadie lo había estado ignorando antes: no era visto, oído, ni sentido, y fue más que comprobado al atravesar a un posible ladrón como si no fuera más que un mero fantasma.
-… Debe ser un sueño, si, debe ser un sueño… - Dijo para sí, tratando de buscarle algún sentido a lo que estaba pasando.
Desgraciadamente, lo que había dicho no era más que una mentira blanca para sus propios oídos, porque no logro pegar ojo en toda la noche. De hecho, vago por un buen rato sin saber que pensar o hacer, terminando por llegar y sentarse en el parque, agotado y tratando de calmarse…
- Buenos-… días… - Trato de saludar, solo para ser atravesado como si ni siquiera estuviera allí.
Sí, no era ningún sueño. Con un suspiro, y más cansado que cualquier otra cosa, Tsuna decidió simplemente descansar en el parque en donde estaba. Nunca fue su intención quedarse dormido, así que cuando despertó en plena oscuridad fue una total sorpresa.
-… Me pregunto si… - Sonrió tristemente al pensarlo, esta vez lo suficientemente calmado como para aceptar lo que pasaba, y como para tomar las cosas con calma.
Cualquiera aun estaría en fase de negación, cosa que si bien Tsuna aún estaba en ella, él estaba más preocupado por su familia y amigos que por el mismo. Por otra parte, se sentía un tanto alegre (enfermizamente alegre) ante la posibilidad de que todos estuvieran mejor ahora… Esta esperanza término en miles de fragmentos, tal y como un espejo roto, mientras más veía los resultados de lo que había ocurrido, borrando cualquier clase de felicidad y remplazándolo por nada más que culpa y tristeza. Culpa, por haber deseado no estar allí, no haber existido, aunque fuera levemente. Tristeza, al verse incapaz de hacer nada de nada para ayudar…
El primero en ver fue Yamamoto, pues era uno de los pocos que permanecía en Namimori, en el sitio esperado al menos. Lo que Tsuna encontró solo hizo que su corazón se retorciera. Tsuna no era tonto, no importa quién lo dijera, ni cuan cierto creía el mismo que era, así que al ver a Yamamoto sonriendo falsamente casi todo el tiempo y con tendencias a permanecer solo y a no cuidarse debidamente, Tsuna sabía que en cualquier momento algo pasaría y Yamamoto trataría de quitarse la vida… y el no estaría allí para salvarlo.
El segundo en ser visto fue Hibari, y quizás fue el único a quien Tsuna no sintió tristeza al ver. Hibari era Hibari, seguía siendo el mismo de siempre, quizás solo un poco más solo. Aun así, Tsuna estaba seguro de que el estaría bien.
Kyoko… le alegraba verla, se veía feliz, al igual que su hermano. Tristemente esa pequeña felicidad de verlos a ambos bien desapareció al ver que a uno querían que lo expulsaran y buscaban meterlo en cualquier clase de conflicto con ese propósito, y a la otra la acosaban y hasta se propasaban con ella, a pesar de que era muy claro que ella no quería mas que irse del sitio.
Haru… honestamente Tsuna no sabía mucho de cómo era antes de conocerla, así que honestamente no podía decir si estaba mejor o peor, solo que parecía más solitaria que cuando estaba con ellos. Eso, por sí solo, bastaba para sentirse culpable por haber pensado siquiera que todo sería mejor sin él.
Gokudera, uno de los primeros que buscaba, y quizás uno de los últimos que encontró. Solo, muy irritable, vagando de sitio en sitio y entrando en peleas a cada rato, con o sin razón para las mismas. No era feliz, eso era más que obvio, en especial cuando buscaba pertenecer a casi cualquier familia y estos lo echaban solo por ser un mestizo. Si Tsuna era honesto consigo mismo, no sabría decir cuántas veces se disculpó solo para no ser oído.
Mukuro… si antes pensaba que él era espeluznante y no sabía que esperar de él la mitad del tiempo, verlo ahora solo lo hizo peor, en especial porque ahora el ilusionista era más sádico y su grupo era más determinado en lograr sus objetivos, eso incluía el asesinato. Por cómo se veían las cosas, Vendicare no tardaría en involucrarse…
Chrome, quien le había costado mucho localizar, fue una de las pocas que lo hizo sentir aliviado al ver que no había empeorado como la mayoría, pero no lo hacía sentir feliz ver el deprimente estado de su vida. Chrome era mil veces más feliz con ellos y Mukuro que ahora, y eso era dolorosamente obvio.
Reborn… increíblemente no le había costado tanto de localizar, pero sí que le había costado mantenerse en su ritmo. Reborn no paraba por más de dos días en el mismo sitio, misión en misión, lugar en lugar, asesinato en asesinato… Era tedioso solo verlo, y quizás solo porque conocía un poco a Reborn, podía darse cuenta de que el mejor asesino a sueldo del mundo no era tan feliz como lo era cuando le había la vida de cuadritos. En todo caso, parecía estar siguiendo una rutina para tener algo que hacer. Era más seco, frio y directo, y honestamente eso le daba más miedo que verlo tramando algo.
Lambo… no había cambiado mucho, al menos en el presente. Su yo futuro casi le da un infarto. ¡¿Quién demonios le permitió y/o enseño a fumar?!, ¡¿o a beber?!, ¡y todas esas malas palabras Dios!
Varia… o debería decir: Vongola… era un solo desastre. El único de ellos que parecía ser feliz era Lussuria y era porque iba de fiesta en fiesta, algo no muy diferente de lo que conocía. Realmente era un desastre, daba dolor de cabeza solo verlo. ¿Quién iba a decir que obtener lo que más quería te destruiría la vida tan mal?, porque desgraciadamente eso era lo que parecía haberle pasado a Xanxus…
Nono… quizás era el único a quien veía feliz y gozando de la vida. ¿Quién no estaría así si estaba de vacaciones casi permanentes en Hawai con servicio de primera estrella?
Los demás… no se veían tan mal, pero no estaban exactamente mejor ahora. Ni los Arcobalenos, ni los otros… aunque no mentiría: había algunas cosas que lo dejaban con los pelos de punta.
-… ¿Qué se supone que deba hacer ahora? – Se preguntó en voz alta. No importaba, nadie lo oiría de todos modos.
¿Acaso su castigo era vagar y ver lo que pasaba ahora sin poder hacer absolutamente nada?, no quería creer que eso fuera cierto… Suspiro profundamente, y luego frunció el ceño, apretando un puño. Si esperaban que se quedara sin hacer absolutamente nada mientras sus amigos tenían problemas, estaban increíblemente equivocados. Nadie, ni siquiera el mismo Tsuna, se dio cuenta de la llama naranja que ahora resplandecía en la frente del chico.
En otro lugar…
- ¡Jefe!, se ha detectado la señal de flamas del cielo en-
- ¿Qué has dicho?
Extra
-… Esto ya se está volviendo ridículo… - Murmuro Tsuna para sí, muy irritado. – Puedo comer por mí mismo, ¿saben? – Ni siquiera era exactamente… necesario que comiera.
- Pareces un fideo. – Fue la respuesta inmediata del ilusionista, quien se rio un tanto burlón. – Además, tú mismo te lo-
- No me gustan los caracoles crudos… - Él no era francés, Santo Cielo… - ¿Qué esperaban que hiciera?
- Pues los ca-
- No voy a comer caracoles crudos no importa lo que me digas y cuan saludables puedan ser. – Sentencio sin siquiera dejar que Gokudera terminara. – En fin, me han tenido toda la semana así y ya estoy más que arto, ¿qué demonios quieren?
Ni siquiera se podía bañar solo y de paso ahora no podía comer por su cuenta… ¡hay un límite para todo!, ¡y ya estaba harto!
- ¿Explica la maravillosa idea de hacerte un verdadero fantasma? – Esto fue dicho casi inocentemente, muy alegre, pero obviamente no era así.
Tsuna se detuvo, por un breve momento y luego suspiro profundamente, dejándose ir en el sofá.
- Por supuesto, por supuesto, debí de haberme esperado eso… - Murmuro para sí, sin importarle que lo estuvieran oyendo. Estaba cansado, irritado, molesto… la verdad, quería hacer estallar algo. – Pues la respuesta a eso es simple, claro que la explicación podría ser algo larga o no muy lógica que digamos… - Otro suspiro aquí. - ¿Pero qué importa verdad?, a pesar de todo a ustedes no les importa porque no les dije nada de nada, ¿no es así?
- Tsuna-sama-
- No pertenezco a este plano de la realidad. – Corto Tsuna sin ninguna clase de piedad. – No pertenezco a este mundo, a esta realidad, ni siquiera puedo ser llamado un fantasma porque la verdad ni siquiera existo. – Otro suspiro aquí. - ¿Cómo explicar eso?
Tsuna tomo un sorbo de un té, sin importarle mucho a quien se lo acababa de robar.
- Solo mirarlos me hace sentir muy culpable, ¿saben? – Una leve pausa. – Si bien podría decirse que debido a eso preferí alejarme, pues me temo que no es solo eso. No pertenezco a esta realidad, así que no sé cuánto tiempo tengo, o que tanto puedo o no afectar la realidad en la que ustedes viven, tampoco quería que dependieran de mí, y hay días en las que me siento como si no estuviera del todo aquí. Además, también es un castigo para mí mismo. – Los miro cansado. – Ustedes no son los únicos que se sienten mal o les duele hacer esto, pero bueno, ya eso no importa…
-… Tsuna-sama, no-
- A decir verdad, todo esto es enteramente culpa mía. Solía ir a la escuela con algunos de ustedes, pelear, hacer payasadas, locuras… ustedes eran mis amigos, mi familia, mis guardianes…
- Tu-No me-
- Era el Décimo Vongola, Reborn. – Le confirmo con cansancio. – Era tu alumno, pero antes de eso, e incluso ahora, era un chico bueno para anda muy asustadizo de todo, un cobarde también. La verdad, me hacías la vida un infierno, pero no me importaba, era feliz al lado de todos ustedes. O al menos así fue hasta que en cierto momento comencé a quedarme solo, pues ustedes tenían otras cosas que hacer, y algunos incluso llegaron a mentirme… - Una pausa, Tsuna contemplo su reflejo en la tasa de té. – Fui un tonto, la verdad, y nada me hará cambiar de opinión. Llego un punto en el que llegue a pensar en cómo serían las cosas si no estuviera, si no existiera, y en mi mente las cosas lucían hermosas, por así decirlo. No exactamente llegue y lo desee al viento o algo así, solo lo murmure para mí mismo, pero parece que eso era lo único que hacía falta, pues una vez que fui a casa… mi casa ya no era mi casa, y nadie podía verme, orime o siquiera tocarme, ni siquiera era un fantasma.
-…
-… Saben, nunca pensé que las cosas se irían tan mal. Era, y aun soy, un chico bueno para nada, que siempre sacaba malas notas, ni siquiera en deportes, que vivía solo con su madre, y que siempre era inseguro de sí mismo. Era el hazme reír de muchos sitios, y hasta incluso mi madre se había rendido conmigo. No tenía aspiraciones ni nada… Así que realmente no pensé que las cosas serían así si no estaba. – Otro suspiro. – Para algunos pocos, las cosas son casi iguales en ambas realidades, para muchos es peor, como tu caso Yamamto, y el tuyo Gokudera-kun…
-… ¿Por qué llegaste a pensar en algo así? – Pregunto Reborn, muy fríamente. Estaba molesto, muy molesto.
- ¿Importa? – Una leve risa cansada. – Me sentí solo, Reborn. Volver a sentir esa soledad que tanto detestas sin realmente una razón aparente… Me siento aun culpable por ello, fui un tonto. Aun si hubiera quedado olvidado, ustedes estarían mucho mejor de lo que están ahora. – Una pausa. – Creo que, la única razón por la que sigo anclado a esta realidad, son mis llamas. Honestamente, cuando logre mi objetivo de reunirlos para que se apoyaran mutuamente sin mí, pensé que eso sería todo. Parece que mi voluntad es más fuerte de lo que creí, o que mi suerte es bastante buena, o quizás sea una combinación, quien sabe… - Una sonrisa triste que solo uno podía ver. – Ya no importa, la verdad. Lo mejor sería que se olvidaran de mí y siguieran con sus vidas, porque honestamente no sé cuánto tiempo podré permanecer así. Estoy muy claro que no pertenezco, y la verdad, aunque no se mucho de ciencia y esas cosas, me extraña que no haya sido ya rechazado de esta realidad.
