¡Hello, preciosuras! Bueno, por si acaso, la nota que hice la borré y publiqué el cap 11, tal vez por eso no les notificaron... pero igual. Bueno, yo cumplo con decirles :3 ¡MIIIIL PERDONES POR NO PUBLICAR ANTEES! Pero es que ustedes saben que estamos en tiempos difíciles u.u. No tuve chance de escribir hasta ahorita. Igual, no tengo perdón u.u Cambiando de tema. Me he dado cuenta de que tengo nuevas fans, ¡Bienvenidas a este loco fic n.n! Espero contagiarlas con la ardiente aura psicópata de Lola :3 Y a mis fans antiguas: ¡AI LOVIUU SOU MOOCHH!

IMPORTANTÍSIMO: Ejem... no les quería decir pero... este es el último capítulo de "El Deseo de Lola" :s y es super corto. Sí, lo sé. Odienme, doy asco.

Ouran High School Host Club NO me pertenece, sino a Bisco Hatori

El Deseo de Lola

Capítulo 12

Negro, eso era lo que veía Lola. O... también una luz, ¡Una lucecita!

– ¡No quiero mooriiir! ¡ALEEJAATEEE! – Lola se fue alejando de tal luz-. ¡AAAAAAAAAAAH! ¡Fuera, luz fea! ¡FUERA! ¡No me iré a ningún lado! ¡NO LO HARÉ! ¡Sálete! ¡Sálete!

–Parece que estará bien... – decía un doctor de la sala después de alumbrar cada pupila-. Ella está algo cansada... por eso es que no responde. Pero ella puede oír todo lo que pasa alrededor.

–Gracias, doctor –Haruhi se sentó en un mueble pegado a la pared y se llevó las dos manos a la cabeza, para después afincar los codos en sus piernas, adoptando una posición depresiva-. Lola...

–Señorita, por favor, responda –rogaba Petra.

–Petra... no le digas nada a los condes Wildember, por favor –Haruhi la vio colocando su cabeza hacia arriba, sin cambiar su posición-. Se preocuparían y... no sería lo mejor.

–¡Pero está en camilla! La señorita Lola no es así, se ha empezado a comportar diferente. ¡Eso no puede ser!

Misteriosamente, alguien le dio una patada en la pierna a Petra, fue una mini-patada. Petra miró hacia abajo y no notó nada.

–Acabo de... –Petra veía el suelo con confusión.

Mientras tanto en el interior loco de Lola...

–¡Wuuujuu! ¡No me morí! ¡WIIIJIII! –daba saltos en su imaginación. Ésta tipa va a parar en esquizofrenia paranoica-. ¡EN TU CARA, LUUZ! ¡SOOY DUURA DE MAATAAAR! ¡Wiiijiiiii!

–Loolaa... –Brujilda entró en su mente.

–¡Heeyy! ¡No entres en mi mente sin permiso, Sinforoza!

–Esto es serio. Casi te mueres, casi.

–Ñee –se quejó con una mano, restándole importancia a lo dicho-. Yo sobreviví al Titanic, ahora, ¿por qué sigo joven? Porque, soy una pinche inmortal –sus ojos se volvieron brillantes de ilusión.

Brujilda Sinforoza Pardemedia Chupi-Chupi, resultó irritada por el comportamiento tan poco interesado de Lola. Para descargar su rabia, le dio un zape en la nuca con todas sus fuerzas, no fue muy fuerte ya que su mano era pequeña y su brazo tan flaco como corto, pero igual dolió.

–¡Aayyy! –Lola se llevó las manos a la nuca, no se esperaba el golpe-. ¡¿A qué viene eso?! ¡LE PEGASTE A UNA ENFERMA!

–... Mental –completó Sinforoza-. ¡Anastacia!

–¡Ese no es mi nombre! –se quejó Lola-. Mi nombre es Lola a secas.

–Anastasia –contraataque de parte de Brujilda, ya le tocaba vengarse por su infinidad de nombres ¿no?

–¡No te copies de mi! ¡Yo soy la que pone los nombres cool! ¡COPIONA! ¡De mi nadie se copia! ¡Yo soy original y única! ¡COOPIOONAA!

–Óyeme bien –su seriedad era enorme, sus ojos se volvieron rojo escarlata-. Ya me cansé de tu comportamiento infantil, así que me haces el favor de prestar atención y comportarte como alguien capaz de cumplir su misión. El rubio está enamorándose de ti. Si ese enamoramiento llega a suceder tu caerás en cama. Empezarás a tener síntomas primarios: fiebre, dolor de cabeza, gripe, entre otros. Hasta que te llegue a dar una enfermedad de verdad. Mas, te salvas, porque a Haruhi está empezando a gustarle, por lo que no morirás. Pero si ninguno de los dos tienen ojos para sí... –silencio total en la cabeza de Lola–... morirás.

–... Me estás chiflando ¿verdad? ¿Dónde está la cámara escondida?

–Lo único que te puedo aconsejar es: no dejes que Tamaki se enamore de ti. Y para eso, tienes que... romperle el corazón.

Su corazón dio un palpitar. Romperle el corazón, palabras muy fuertes.

–¿Qué... qué dices? –empezaba a tomárselo en serio.

–Lo que quiero decir es... le tienes que dar el "sí" a Kaoru. Igual, te gusta, ¿no?

Era cierto, a Lola le gustaba Kaoru, así que no habría problemas en aceptar la petición de amor de él. Sin embargo, el rubio... no era que ellos dos se trataban de las mil y una maravillas, pero, Lola le tenía aprecio. Romperle el corazón, a quién sea, era un acto de repudio. No quería hacerlo.

–Yo... no puedo hacerle eso a Tamaki –su voz empezó a entrecortarse, como si estuviera a punto de llorar.

–Sé que es complicado, pero debes hacerlo, para el bien de todos. O, espera –pareció haber recordado algo-. Puedo hacer algo... con mi magia –Lola pareció que le devolvían el mundo.

–¡Sí! ¡Haz algo!

–Pero, no estoy segura que te guste...

Oh no. Con solo decir eso ya se sabía que iba a traer consecuencias malas.

–¿Qué es lo que vas a hacer? –preguntó Lola.

–... no puedo borrarle sus sentimientos por ti pero... –sacó su varita-. Puedo borrarle... los recuerdos sobre ti.

Los recuerdos sobre ti. Esa palabra hizo eco en su cabeza.

–Eso... –Lola estaba en shock.

Que la olvide... Todos esos momentos de rabia, bromas, cariño... todos ellos... ¿en el olvido? Poco a poco, mientras recordaba los momentos, Lola se fue dando cuenta de que Tamaki era como un hermano para ella, con el que se peleaba, pero... que lo tenía ahí, siempre. La prueba fue en el Host, cuando Lola lo consoló, y, cuando Tamaki le devolvió su afecto en un cálido beso en la mejilla. ¿Cómo no pudo darse cuenta de que él empezaba a sentir cosas por ella?

–Yo... –una lagrima recorrió su mejilla. "Los recuerdos sobre ti" Volvió a resonar esa frase en su cabeza-... no quiero que me olvide...

–Lola... –Brujilda le tomó de la mano, apiadándose. La bruja tenía un deber, pero también sentimientos-. Vamos a hacer algo –le quitó las lagrimas con el pulgar a Lola-. Si no te sientes bien en el momento para decirle que "sí" a Kaoru, Tamaki va a creer que tiene el camino libre y te buscará, por lo que se le borrará la memoria. Pero si le dices que "sí" a Kaoru, Tamaki no te buscará más, así que no habrá necesidades de borrarle la memoria.

Brujilda trató de decirlo lo más facil posible para que Lola no se preocupara tanto. Pero Lola empezó a pensar. Si le decía que no a Kaoru, lo iba a dejar lastimado y Tamaki perdería los recuerdos de ella, por lo que el rubio no saldría lastimado.

Kaoru era importante para ella, mucho, muchísimo, por lo que no le gustaría dejarlo herido, pero Tamaki no quedaría destrozado, es mas, ni supiera quién era ella. No le gustaba para nada esa opción.

Pero si se iba por la segunda opción, se podría quedar con Kaoru, la persona a quien quería, más, mataría a Tamaki por ese acto.

Pensar, pensar mucho. Eso era lo que hacía Lola. Tanto así que le empezaba a doler la cabeza ¿será alguno de los síntomas?

–Prefiero que lo hagas en el momento –dijo Lola-. Cuando sea el momento, actúa según sea la opción que tome. No me quiero arrepentir de algo ahora. Terminaremos esto en el último segundo.

–Si así lo prefieres –Brujilda le dedicó una sonrisa de media luna preocupada-. Te dejaré todo hecho para que suceda según tu elección –hizo unos movimientos con la varita hacia Lola-. Dios te cuide, mi niña –le dio un ligero beso en la frente y, se fue.

Lola abrió los ojos ligeramente con dolor, dolor de cabeza. Haruhi había salido a comprar unos cafés para tomar mientras esperaban Petra y ella. La mucama estaba dormida en el sillón de espera del cuarto, con una bolsa de víveres en las manos.

Lola volteó a sus lados, viendo los cables y las máquinas del hospital. Recordó su primera estancia en Ouran, cuando se había encontrado a Haruhi en un estacionamiento y terminó en un hospital, solo que en el que estaba ahora era mucho más lujoso. Tenía calentador, baño, closets, era muy espacioso, la iluminación era agradable, las lámparas costosísimas, decoraciones de cuadros modernos, la ventana hiper grande, una mesa de ajedrez por un lado, un televisor pantalla plana... ahí fue donde se preguntó algo: "Si Haruhi no tiene dinero para pagar algo como esto y Petra no sabe utilizar la tarjeta de crédito... ¿Cómo llegué aquí?" En definitiva ninguna de las dos la había pagado.

Haruhi tocó la puerta del cuarto, ya que tenía dos vasos de café y no las podía abrir. Pero por nada del mundo Petra se levantaba. Lola iba a pararse a abrirle la puerta pero, la puerta se abrió.

–Gracias, Hikaru –dijo Haruhi entrando, dejando los cafés en una mesita redonda-. Oh, por fin despertaste, Lola.

–¿Hikaru? –oh no. Si estaba Hikaru, de seguro le seguía...

–¿Cómo te sientes, mi amor? –el rostro idéntico salió detrás de Hikaru, acercándose a Lola.

–Ejjjjeeeegghhmmm –tosió Hikaru, haciendo despertar bruscamente a Petra-. ¿Quieren dar una vuelta por los jardines de la clínica? –preguntó Hikaru, dirigiéndose a Haruhi y Petra, abriéndo los ojos enormemente.

–Sí, por favor –dijo Petra casi de inmediato.

–Vale, Hikaru –Haruhi volvió a salir del cuarto. Hikaru como buen caballero, o quién sabe qué, les dio paso, dejando solos a su hermano y, casi, cuñada.

Kaoru cerró la puerta de la clínica, y sí, era una clínica, no un hospital. Se sentó al lado de su amada y le vio fijamente, acariciando su mejilla con delicadeza.

–¿Ya te sientes bien? –sus ojos se veían cariñosos. La posición era tan tierna...

–Sí... –bajó la mirada-, un poco de dolor de cabeza nada más...

–Ya veo... –sonrió de medio lado un segundo-. Me alegro de que estés bien –se inclinó para darle un abrazo.

El perfume de Kaoru era muy agradable, exquisito por así decirlo, no era lo suficientemente fuerte como para opacar ni lo suficientemente ligero como para no ser detectado. Tenía un olor divino, su olor era una combinación extraña, cítricos con ginseng, con algunos aromas de rosas. Por alguna razón Lola pensó en una rosa azul marino, en vez de las típicas rosas rojas, para ella el color que identificaba a Kaoru era el azul marino.

Torpemente, pasó sus brazos por la espalda de Kaoru, correspondiendo al abrazo.

–Apenas Haruhi me llamó pedí una reserva de habitación en esta clínica –dijo sereno, quedándose en la posición.

–¿Haruhi te llamó? –preguntó desubicada.

–Sí, estaba preocupada por ti.

Ahí se notaba el aprecio que le tenía Haruhi a Lola, otra razón más para cumplir su misión. Pero bueno, tomaría la decisión en el instante de decirle el "sí" o el "no". En ese momento solo quería estar con el.

–Hueles bien –le dijo Lola.

–¿Te gusta? Ya se cuál perfume ponerme para verte –se separó para verle la cara, sonriente-. Dentro de poco te darán de alta, ¿no quieres ir a dar un paseo por los jardines de la clínica?

–Me encantaría –sonrió Lola-. Pero... ¿ahora?

–Déjame preguntarle a la enfermera si puedes salir un rato, para que despejes tu mente.

–Vale.

–Ya vuelvo –se acercó a su rostro y le dio un cálido beso en la frente, siendo cariñoso en el tacto.

Par de tórtolos. Todavía Lola no le había aceptado la propuesta de amor y ya se veían como los propios novios. "Awww... ¡Qué tierno!" ronroneaban las fans televidentes.

El M.P (Modelo Playboy/Playgirl) caminó hacia la puerta, abriéndola y saliendo de la habitación, dejando en soledad a Lola.

–Kaoru...

Abajo en los jardines de la clínica, estaban Petra y Haruhi sentadas en una mesa cercana a una fuente, esperando al gemelo mayor que traía una merienda típica de una cafetería.

–Tengan –Hikaru les entregó dos sandwichs a las mujeres, sentándose a continuación.

–Gracias –agradeció Petra-. Usted es un joven muy amable.

–Ñee.. no me lo agradezca –dijo restándole importancia al asunto-. Fui a comprarle la comida a éstas niñas y practicamente pagué la clínica... puto Kaoru. Ojalá use condón.

Pero qué pensamientos eran los de Hikaru, impactantes. Desgraciadamente para él, las últimas dos oraciones las habló en un susurro, que solo Haruhi pudo oír.

–¡Jajajaja! ¡Poor Diooos, Hikaaruu! –la Alpargata Yanki casi se ahogaba con el café que estaba tomando.

–Es verdad –dijo Hikaru con rencor en el habla-. Si ese puto no usa condón... lo mato.

–¡¿Y vas a seguir?! –no podía evitar la risa. Ahí se dio cuenta de que se estaba juntando mucho con Lola, porque normalmente ella no hubiera reaccionado así-. Ejem... No creo que pase...

–Já –bufó-. ¿Tú crees que yo contaba conque mi hermano se encaprichara con tu amiga esquizofrénica? ¡Pffff! ¡Sí! ¡Y tanto los mundos alternos como las brujas existen!

Puede ser... quizás... a lo mejor... probablemente... quién sabe...

–¡Pero si la señorita Lola es un ángel! –se quejó Petra-. Los condes Wildember tienen planes de inscribirla en un convento de monjas si no llega a casarse.

–¡¿MOOOONJAAAAS?! –los dos se exaltaron.

–¡Ya quiero ver a Lola como reverenda! –Hikaru no podía parar de reír-. ¡JAJA! ¿LOLA? ¿DE MONJA? ¡Ya me la imagino persiguiendo a la gente con agua bendita! ¡"ARREPIÉNTETE, ESPÍRITU MALIGNO, O TE VIOLO!"! –hizo como si fuera Lola diciendo aquello.

–Yo creo que ni chance le va a dar para exorcizar a la gente... –dijo Haruhi secándose unas lágrimas por la risa-. Para mi que apenas pise la iglesia el cura va a pensar que es un demonio y la echará a palos.

–¡JAJA! ¡TIENES RAZÓN!

Petra quedó en shock total. ¿Estaban hablando de la misma Lola?

El celular de Hikaru dio un timbre de llamada entrante. Se levantó de la mesa y se fue al baño de hombres para contestar la llamada. Ni un "ya vuelvo" dijo. Ahí se veía la diferencia entre los dos hermanos gemelos.

–¿Cómo osan a hablar así de la señorita Lola? –Petra estaba ofendida-. ¡Ella no merece una clase de amigos como ustedes! ¡En Lovelia debería de estar!

–Pero no se ofenda... –Haruhi trataba de calmarla.

–¡NADA! ¡Me voy! ¡Adiós! –por alguna razón, esa frase sonó muy tipo "Blancanieves", en la parte cuando Blancanieves huye de los bichos feos del bosque.

–¡Petra! –trató de pararla Haruhi.

Petrolina entró a la inmesa clínica.

–¡Saca a la señorita Lola inmediatamente de aquí!

–¡Wow wow woow! –Uno de los gemelos estaba caminando tranquilamente por los pasillos de la clínica, cuando la sirvienta histérica se le acercó con actitud amenazante-. ¿Qué le pasa, Petra?

–¡¿Cómo que qué me pasa?! –Petra estaba furiosa-. ¡Ustedes hablaron mal de Lola! ¡Lola es una chica adorable y bien educada! ¡¿Cómo pudieron decir que ella actuaria de una forma tan poco correcta?!

–Señora... creo que me está confundiendo con... –Kaoru no pudo terminar de hablar.

–¡NADA! ¡Usted habló muy mal de la señorita Lola y debe pagar por ello! ¡Pídale una disculpa a ella y a los condes Wildember! ¡USTED ES UN MALEDUCADO!

–¡Pero si yo soy...! –Kaoru no podía hablar.

–¡BÚSQUESE UNA VIDA! ¡NO VUELVA A HABLAR ASÍ CON LA SEÑORITA LOLA...!

–Me está confundiendo con mi hermano –Kaoru le tomó de las muñeca a Petra, que estaba a punto de pegarle-. ¿Me ve? –hizo que la sirvienta le viera directamente a los ojos-. Soy Kaoru, no Hikaru –le sonrió-. Tranquila, yo hablaré con él mas tarde. No se preocupe, señora. Las mujeres lindas no tienen por qué discutir con alguien, simplemente, no tienen por qué rebajar su nivel –le soltó-. Yo nunca hablaría mal de Lola. Jamás –le guiñó un ojo-. Con permiso –se retiró.

Parece que a Petra le agradó Kaoru. "Claro, es un M.P Super Star. Un papi que está super bueno y super 'cuadrado'. Un bombón de los que no están llenos de aire. Está mejor que comerse la cremita de la Oreo con la lengüita. Un chico con super mega ultra crazy flow. Seguro que la sirvienta estaba como que: "¡MALDITA SEA! ¡VIÓLAME!". Apuesto a que esa Petra se le fue lo 'correcta' ante ese casi novio de La Flaca sin dientes", pensó una fan televidente con obviedad. Obviamente, esa fan estaba loca*.

Lola estaba en el cuarto clínico, acariciando una de las rosas que le había traído Kaoru.

–¿Qué haré? –pensó en voz alta-. Tamaki...

Kaoru entró a la habitación, se acercó a ella y le sostuvo la mano.

–Lola, no me dieron permiso de sacarte al aire libre –dijo con algo de tristeza.

–No importa –dijo casi de inmediato-. Kaoru... tengo que decirte algo...

No pudo terminar de hablar, porque los finos labios del gemelo se posaron en los suyos.

Lola quedó con los ojos abiertos. ¡Le habían robado su primer beso!

Y la muy hija del vecino se comportaba como una mujer cuando ni el primer beso había tenido...

Lola quedó dos segundos paralizada. Pero ni modo, el calor de Kaoru era contagioso. Sus labios eran exquisitos. Como acto voluntario, posó la mano en la nuca de él, acercando más su rostro. Kaoru se avalanzó un poco para quedar más cerca de ella, y no como estaba antes, que era casi en la esquina de la cama.

La puerta del cuarto se abrió. Lola y Kaoru estaban casi seguros de que era Petra, sino hubiera sido porque en vez de ver unos mechones negros timotocuicas de cabello, vieron unos parecidos al dorado trigo.

–Lola... –articuló el rubio con un ramo de rosas en la mano-. Kaoru...

–¡Ta-Tamaki...! –Lola no podía creerlo.

–¿Señor? –preguntó Kaoru extrañado-. ¿Por qué está así?

–¡Lola! ¡¿Eres la novia de Kaoru?! –preguntó el rubio furioso, con unas lagrimas en los ojos.

–Yo...

Lola se dio cuenta de que ese era el momento del "sí" o el "no". No tuvo otra elección.

–Sí... soy su novia, Tamaki.

*: Jiji... e.e la fan soy yo ¿Ok xD?. Solo sigan leyendo y no me presten atención jijijiji (u).

Lean esto:

¡UUUUUWW! ¡YA LO SÉ! Soy mala *n* Pero bueh. Así es la vida u.u

Muchas gracias por leer (y esperar) este capítulo de "El Deseo de Lola", que es el último u.u.

Tal vez... si veo que tienen interés en mi fic, haga una segunda temporada.
OJO: si veo que ustedes de verdad quieren continuación, publicaré una nota, dando unos cambios para la siguiente temporada.

Ejemm esto es muy obvio. ¡PUBLIQUEN "!¿Qué?¡ ¡PERRA! ¡Obvio que quiero segunda temporada!" SI QUIEREN SEGUNDA TEMPORADA DE "EL DESEO DE LOLA"!

... Espero que quieran segunda temporada, ¿ok? *amenazando con un cochillo*. Si no me dejan reviews, las mato ¬¬'. Pero no sé si hacerla a parte o en el mismo fic. No sé, diganme ustedes c:

Agh, por cierto, hay una página en Face de este fic n.n Busquen: "El Deseo de Lola" y les aparecerá C= ¡Espero verlas ahí!

Nos vemos :D