Hoa! Gracias por los reviews, comentarios, mensajes en Facebook, y twitter, etc.
Aquí les dejo el capítulo que tanto esperaban. Para vos Nattu, que con tus charlas vas aclarando las ideas.
KARLA HUESOS, HAY UN LEVE "ESO DE LO QUE TU SABES" CASI AL FINAL. TE AVISO PORQUE ME DIJISTE QUE POR TU SANIDAD TE ALERTARA!
No es una de mis grandes producciones, pero se deja leer.
Gracias por los comentarios del capitulo anterior, y lamento que este no sea tan bueno.
Capitulo 11
James no podía creer lo que estaba viendo. Su hijo ya adulto, más alto que él y más atlético, estaba frente a él vigilando desde la ventana hacia el exterior. Tan alto, y al parecer tan poderoso… tan… frunció el ceño. Había algo en sus ojos que le hacían pensar que su hijo no la había pasado bien a lo largo de lo que parecerían ser sus veintisiete años. Además estaban las reacciones de los demás al momento del encuentro. La linda pelirroja estaba conmocionada; el otro pelirrojo estaba nervioso, ansioso mirando la interacción entre Harry y Lily… y la muchacha con el peinado raro… ella sonreía contenta, como si… como si… como si fuera la primera vez que su hijo los viera.
Observó cómo reaccionaban sus amigos ante los visitantes. Sirius estaba embobado con la chica que decía llamarse Ginevra Weasley. Sonrió. Cada movimiento de la muchacha era seguido por sus sagaces ojos grises. Pero la pelirroja, no tuvo más atenciones para su amigo que una sonrisa tímida y cordial. Pero la atención de ella, y si la intuición no le fallaba, sus sentimientos, estaban solamente enfocados en su hijo.
Los ojos marrones de James, se encontraron con los grises de Sirius y sonrieron. Este se acercó y también lo hizo Remus, como en los viejos tiempos, buscando la forma de resolver este intríngulis. Acercaron sus cabezas, como cuando estaban en Hogwarts, y comenzaron a susurrar.
- Que crees… - dijo Sirius, señalando a Harry y los demás. – ¿en verdad crees que vinieron del futuro?
- Mierda Canuto, si no estuviera viendo lo que a todas luces será mi hijo, no lo creería…
- Es igual a ti… - dijo sonriendo su mejor amigo.
- Mas apuesto, y tiene algunos rasgos de Lily… - acotó Remus, y los demás rieron.
- Si, sus ojos… - terció Sirius.
- ¿Cómo te fijaste en los ojos del chico, si no le has quitado la mirada de encima a la pelirroja? – dijo Remus sonriente.
- ¿Qué esperabas… acaso no la viste? – dijo Sirius sonriente – esa mujer es fuego… y yo quiero quemarme mucho… mucho, mucho… por todo mi cuerpo; con ella encima y debajo de mí… - Remus rió.
- No creo que tengas suerte… - dijo James.
- ¿Por qué lo dices? – preguntó Sirius extrañado. Su amigo nunca había dudado de su capacidad para seducir mujeres.
- Es pelirroja, canuto… y donde hay una pelirroja… - miró a su hijo futuro, observar de reojo a Ginny que estaba cerca de una desvanecida Lily – siempre hay un Potter a la caza… - y los tres rieron.
Los ojos de Lily parpadearon insistentemente tratando de recordar lo sucedido. Estaba dormida con su hijito en brazos, cuando habían llegado dos mujeres, mayores que ella, y le habían informado que asombrosamente venían del futuro para proteger a su pequeño hijo de una amenaza de muerte. Entonces recordó… Y abrió los ojos de golpe. ¡Harry! Se levantó y la cabeza le dio vueltas… y maldijo su indisposición. Su pequeño hijo estaba en peligro y ella mostrando sus debilidades… todo porque frente a ella se había presentado ese joven… su hijo adulto. Cerró los ojos tratando de recordar que fue después de la impresión… si, oscuridad, la emoción de ver a su hijo hecho hombre, había sido superior a todas sus fuerzas, y por primera vez en su vida, Lily Evans… Potter, se había desvanecido. Se tomó las sienes, tratando de que el dolor de cabeza que la había embargado desde que abriera los ojos, remitiera; y luego una voz femenina, la llamó por su nombre. Abrió los ojos lentamente. La muchacha de cabellos rojos, estaba sonriéndole y ofreciéndole una copa.
- Buenas tardes señora Potter... – dijo sonriente – Te desmayaste después de ver… - miró hacia su costado, pero Lily no tuvo los cojones para seguir su mirada. Los pelos de la nuca se le habían erizado… si, ella sentía eso cuando Harry bebé estaba cerca, pero ahora, la sensación era más fuerte… Merlín ese muchacho tenía un poder increíble. Carraspeó para encontrar su voz, pero no pudo emitir palabra. Miró a la joven. Era hermosa, sus cabellos rojos fuego, estaban sujetos ahora por una coleta. Sus pecas parecían bailar alrededor de su nariz, y sus vivaces ojos castaños brillaban emocionados. – tranquila, es normal que te hayas desmayado… la impresión y el shock de verlo… - se agachó para susurrarle – Harry siempre tiene ese efecto en las mujeres... – y sonrió.
- Mi ca… mi cabeza… - solo atinó a decir Lily.
- Bebe esto…- Lily frunció el ceño y miró la copa con desconfianza – tomalo, es un potente analgésico… te quitará el dolor en un momento. – la instó poniéndole la copa cerca de sus labios – no temas… no te haremos daño, estamos aquí para construir, no para destruir. – la sonrisa de esa mujer fue suficiente para que Lily confiara. El primer trago le supo a rayos pero a medida que el líquido recorría el cuerpo, su malestar lentamente fue disminuyendo hasta ser una pequeña molestia. Sonrió a la pelirroja y esta se enderezó, mirando al que al parecer era su jefe… ¡Merlín, era su hijo! – tu, no la atosigues tanto…
- Weasley… - dijo Harry y Lily, se tensó. La muchacha chasqueó la lengua, y se levantó para enfrentarlo.
- No quiero ponerme celosa… – dijo suspirando, y luego sonrió burlona. Harry la miró sin entender – es la única pelirroja aparte de mí, que te interesa…
- Corta el rollo Weasley… - dijo Harry serio.
- Bien, me voy a interactuar con aquellos dos… - dio señalando a Sirius y Remus.
- Mucho cuidado por cómo te comportas… - siseó.
- ¿Con quién...? – dijo haciéndose la desentendida, pero Harry ya había notado como el joven Sirius, estaba atento a cada movimiento de su pelirroja… mierda, había creído superar las ganas de matar que tenía cada vez que algún individuo del sexo masculino se le acercaba… ahora era peor. Ese individuo estaba representado en un joven, apuesto, y muy vivo Sirius Black.
- Espero que sepas lo que nos estamos jugando en esta misión, Weasley… y espero que no te distraigas en pelotudeces…
- Hay cosas que para ti son pelotudeces, pero para mí son parte de la vida…
- Weasley…
- Está bien, Potter… pero si avanzan, yo no voy a frenar… - lo miró – no te olvides que soy de naturaleza curiosa.
- Naturaleza curiosa… de una buena vez te digo que…
- Mierda Potter… deja de fastidiarme la existencia. Enfócate tú en la misión, y no me fastidies… - se acercó. – si quiero tirarme a Sirius, voy a hacerlo… - le apuntó con el dedo – con o sin tu consentimiento. – y sin decir más, salió de la sala, seguida de cerca por Sirius. Harry cerró los ojos un instante. Tenía que controlar el deseo de hacerles saber a todos que cualquiera que osara tocarla… abrió los ojos otra vez y se encontró con una mirada del mismo color a la suya que lo observaba con intensidad.
- Señora…
- Dime Lily… - dijo ella sonriendo – al fin y al cabo… yo…
- Usted no es más que un objetivo en esta misión – comenzó a caminar y sin querer pisó un juguete sonoro. Lo observó un instante, era un patito de hule. Se agachó y lo tomó observándolo detenidamente.
- Es tuyo… - dijo ella. Harry la miró con la ceja levantada, y ella se ruborizó. – en realidad es de Harry… el bebé. – él dejó el patito de hule en una mesa, como si le quemara la mano, y siguió caminando – aun así… - él volvió a mirarla – aunque digas que solo soy un objetivo… me gustaría que olvidáramos las formalidades.. llámame Lily, por favor.
- Está bien… se.. – suspiró - Lily.
- Harry… eres tal cual, y como yo te he soñado… - dijo ella tratando de estirar su mano y acariciar su rostro como tantas veces hacía. Al fin y al cabo al bebé Harry le encantaban las demostraciones de cariño. Pero ese joven enfrente de ella, rehuyó a su toque. Lily arqueó las cejas confundida y desilusionada. Al parecer su hijo, con el paso del tiempo, había desistido de ellas.
- No lo crea… mejor dicho no se ilusione con la concreción de un tonto anhelo de madre primeriza - dijo él con una sonrisa irónica. Ella arqueó las cejas un tanto disgustada por aquella tosca reacción. Harry resopló – Espero que la explicación que mis colegas le han brindado haya sido suficiente, porque la verdad no quiero perder el tiempo repitiendo una y otra vez la misma historia.
- Yo…
- James y tú, están en peligro al igual que su hijo…
- Yo protegeré a Harry con mi vida... – dijo ella levantándose y acercándose. – ¿escuchaste? – él quiso gritar de exasperación. En sus pensamientos, la madre que nunca había conocido, tenía su reconocimiento y amor, por el simple acto de sacrificarse por su hijo. Pero esta Lily, se presentaba real, demasiado soñadora e idealista, demasiado… sofocante, lo desesperaba. Con que ganas la zamarrearía y le diría "despierta, tonta e ilusa mujer, la vida no es tan hermosa como crees… tu nunca vas a vivir… tu nunca veras crecer a tu adorado hijo… la realidad va a golpearte como nunca lo imaginas… perderás todo en segundos, no tendrás nada…" pero decidió quedarse callado.
- Si, lo se… - solo acotó.
- ¡James, Remus, Sirius, vengan aquí de inmediato! – dijo ella recobrando el valor. Ese muchacho enfrente de ella era tan parecido a ellos pero a la vez tan diferente. Sus ojos, verdes como los de ella, no tenían brillo, eran sólo dos órganos que rellenaban huecos en su cara… algo sin vida… como si algo le hubiera pasado y, con el tiempo, logrado convertirlo en una persona que aun estando en frente de sus padres, no tenía emoción alguna… Los demás regresaron.
- Que sucede Lily... – dijo James acercándose y abrazándola. Sus ojos marrones fueron a parar al nuevo visitante. Para James también era muy loco estar viendo a su hijo hombre. Más que nada porque hace unos minutos estuvo haciendo lo imposible para que el bebé se durmiera.
- Quizás deseen estar a solas... – dijo Ron encogiéndose de hombros.
- No, me gustaría que ustedes estén presentes… quiero escuchar todo con lujo de detalles… - dijo Lily.
- Lo esencial es que estamos aquí para salvar a Harry… al bebé, me refiero – dijo Ron.
- No quiero la versión almibarada… - dijo Lily - quiero saber cómo estamos en el futuro.
- Esa es información confidencial… – dijo Harry – no necesitan saber nada de lo que sucederá… - agregó serio – solo los datos que nos interesan. Un grupo de mortífagos usó un giratiempos especial, creado por Dumbledore, con el propósito de matarme… o matar al bebé y a todo el que se le cruce para evitar su objetivo.
- Harry... – dijo Ginny, viendo que la dureza de las palabras de Harry provocaban una tensión en los hombres y una extrema palidez en el rostro de Lily – deja de hacerte el duro y…
- No, querían la versión real, pues ahí la tienen… la vida es cruel, entiéndanlo y supérenlo… es bueno que lo sepan ahora antes de chocar con la realidad y terminar hechos mierda – los miró uno a uno – quince hijos de puta vinieron a matarlos… para evitar que yo mate a Voldemort a la edad de diecisiete años. – Lily jadeó, horrorizada por la actitud de su hijo - No sé ustedes, pero yo quiero seguir teniendo la mierda de vida que llevo, así que si no me rompen las pelotas, vamos a llevar la fiesta en paz… - el sonoro bofetón que Lily le dio le hizo girar la cara. Los demás solo resoplaron de asombro. Harry se recuperó rápidamente del golpe y miró a su madre – qué demon…
¡Mucho cuidado con el tono en que nos hablas! – dijo molesta – ¡Puedes ser un tío grande y adulto… pero no olvides - que aun eres mi hijo! – siseó – cuida tu lengua en frente de mí, porque te voy a dar otro de esos, ¿entendiste?
- Yo no...
- ¿Entendiste? – este asintió – bien… ahora vamos a entendernos mejor. – miró a los otros - Quiero saber cómo llegaron al pasado…
- No… - dijo Harry aun tocándose la mejilla. Ginny ahogó una risita y este la fulminó con la mirada. Ella le sacó la lengua. – no tenemos intenciones de revelar como vinimos…
- ¿Por qué? – dijo James.
- Porque fue una de las promesas que hicimos al aceptar la misión… secretismo. Solo nosotros cuatro sabemos cómo vinimos y cómo vamos a volver.
- No es justo… – dijo Sirius.
- La vida no es justa… - dijo Harry – o crees que es justo que tus amigos estén encerrados en una casa, escondidos, obligados a huir de un lugar a otro, por culpa de un desquiciado que por una estúpida prof…
- ¡No, Harry! – gritó Ginny, y este cerró la boca – creo que debemos hablar… la elite debe hablar… a solas. - miró a los demás – ¿tendrían la amabilidad de señalarnos una habitación donde podamos…?
- Síganme… – dijo James y los acompañó hacia una habitación escaleras arriba. Cuando estuvieron seguros que nadie iba a escucharlos, Harry insonorizó la habitación y miró a Ginny.
- Por qué diablos…
- La profecía aún no ha sido dicha…
- ¿Qué?
- Lo que oyes… - dijo Ginny – según los registros de la orden, los Potter utilizaron el encantamiento fidelio para agosto de mil novecientos ochenta y uno… - lo miró – lo que supone que estando en junio no ha sido dicha.
- Solo es una suposición…
- Harry… - dijo ella acercándose – Hermione habló con Aberforth… y está seguro de que Snape fue pillado espiando la entrevista de trabajo entre la profesora Trelawney y Dumbledore en julio…
- Mierda…
- Si, casi te mandas una cagada monumental…
- Debemos saber que vamos a decirles, entonces.
- Todo – dijo Hermione – debemos decirles todo… - miró a los demás – Merlín, no tenemos otra opción.
- No podemos decirle simplemente que de aquí a unos meses morirán… -dijo Ron – no es justo que… - los miró – ¿qué clase de vida tendrían de ahora en más si supieran que van a morir…? - miró a Hermione – ¿qué harías tú? – la presionó- ¿irías muy suelta de cuerpo a decirles que van a morir dentro de unos meses… serías capaz de no tener ningún tipo de reparos para soltarles algo así?
- Yo… bueno… eh… - por primera vez Hermione no tenía nada que decir para refutar una opinión de Ron.
- Ron tiene razón, Hermione – dijo Harry – debemos tener cuidado con la información que se da… y por ahora dejaremos la cuestión de las muertes para cuando… - suspiró y se tocó la mejilla – daremos la información selectivamente, - los miró a todos – nada sale sin que ninguno de nosotros no lo sepa. No diremos nada que no sea aprobado por el grupo – miró a Ginny – y eso va específicamente para ti Weasley.
- ¿Yo que hice?
- Estas muy empeñada en "interactuar" con Black – se acercó amenazadoramente – de una vez te lo digo, que no se te vaya a soltar la lengua porque no respondo… ¿entendiste?
- ¿Me estás amenazando? – dijo ella molesta – no eres…
- Soy el jefe de esta misión, todo se hace de acuerdo a lo que yo diga, piense o sienta…
- ¿Tu, sintiendo algo? – chasqueó la lengua – no veo que se te haya movido un puto pelo de la cabeza, al ver a tus padres…
- Deja de dar opinión respecto a lo que no sabes… - siseó – lo que yo haya sentido al ver a mi ma… - suspiró – no puedo entender por qué me gasto en darte una explicación a una cabeza hueca como tú.
- Puedes burlarte y decirme cabeza hueca, pero a diferencia de ti, yo si estoy viva… - se acercó a él – no tienes que decirme que cierre el pico. – dijo – sé muy bien que es lo mejor para esta misión – los miró a todos – las situaciones aleatorias que se sucedan, corren por mi cuenta y solo a mí me tienen que interesar… nadie… - y agregó al tiempo que abría la puerta – nadie tiene derecho a decirme lo que tengo que hacer, en lo que a mi vida se refiere – lo miró – ni tú, - señaló a su hermano – y mucho menos tu… – señaló a Harry - no voy a permitirlo. – Harry se acercó con rabia y dolor en la mirada.
- Me voy a permitir lo que se me cante el culo porque tú… - la miró. Merlín si las miradas mataran… o amaran… Ginny jadeó. Harry cerró la boca con fuerza, y bajó la mirada. ¿Qué razón podía tener si le dijera, "Porque tú eres mía…?" Seguramente ella se reiría en su cara, y lo mandaría a la mierda. – no sé por qué me gasto… Haz lo que quieras - pasó a su lado – vamos a hablar con ellos, y darles los detalles de cómo los sacaremos de aquí.
- ¿Vamos a sacarlos Harry? – dijo Hermione.
- Hermione, no podemos dejarlos aquí, y esperar que esos bastardos ataquen la casa con ellos dentro…
- No podemos poner en peligro al bebé… - dijo Ginny y Harry la miró. Ella no hizo caso de los ojos verdes que la observaban enternecido. Merlín, ellos eran tan bipolares respecto a su relación… podían experimentar odio, rechazo, dolor, traición… pero el amor, siempre sobrevolaba entre ellos. Harry estaba harto. Recordó la decisión de Ginny de alejarse… quizás él tendría que hacer lo mismo. Quizás, si volviera a Argentina, y se alejara de todos… Si, Esa podría ser una posibilidad. Olvidarse de todo, o al menos tratarlo. – digo, ¿por eso vinimos al pasado no? – dijo encogiéndose de hombros.
- ¿y donde los llevaremos?
- Eso vamos a resolverlo una vez que hablemos con ellos. – se dirigieron hacia la planta baja, donde estaban los cuatro integrantes de los merodeadores cuchicheando cerca del ventanal que daba al lago. Estos al sentir los pasos de los cuatro bajar las escaleras, enderezaron las cabezas y prestaron atención a la cara de los demás. Harry frenó en el último escalón al sentir la mirada de su padre en su rostro. Aunque ya habían permanecido en el pasado el tiempo suficiente para acostumbrarse a la presencia de sus padres, la impresión de verlos tan jóvenes, tan juntos uno del otro, tan llenos de amor y protección hacia ese pequeño niño… que era su pasado… que era todo lo que él no fue de niño: amado. Si le hubieran contado la historia, y no supiera que existía el mundo mágico, realmente se reiría y diría que se trataba de una película de ciencia ficción… Pero no, era la realidad que le tocaba vivir… Su yo futuro frente a su pasado, que poco le importaba el peligro que se cernía sobre él. El bebé Harry solo estaba interesado en chuparse el dedo y abrazar a su mamá… y ella, la mujer más importante, la que le dio la vida y dio su vida por protegerlo, estaba allí, protegiéndolo al lado del hombre que amaba. Sintió la presencia de Ginny detenerse a su lado. Él también tenía a la mujer que amaba a su lado. Pero eso solo era un mero tecnicismo. Harry no tendría jamás a Ginny de manera incondicional junto a él, como James tenía a Lily. Suspiró.
Bajó los escalones que lo separaban del grupo en la sala… y tuvo que reprimir de sacudir la cara de Sirius Black de un golpe, cuando lo vio acerarse con esa sonrisa tan seductora, y sin siquiera dirigirle la mirada, posar sus manos en las de Ginny y besárselas. Merlín que anticuado el gesto, pero al ver la reacción tan condescendiente de Ginny, al parecer surtía efecto. ¿Qué pasaría si Ginny sucumbiera ante esos gestos caballerosos y anticuados de Sirius? ¿Qué sucedería si ellos…? Si ellos se entendieran de la forma en que él y Ginny nunca se entenderían, es decir de manera romántica… ¿Qué pasaría si Sirius lograba lo que al parecer nunca nadie pudo, hacer que Ginny se olvide de Harry? Merlín, susurró cerrando los ojos para evitar que el dolor y la desesperación que ese pensamiento le infligía, no se notaran en frente de todos. Si perdía a Ginny por Sirius… Sin poder evitarlo, golpeó con su hombro el de su padrino, haciéndolo retroceder un paso. Sirius lo miró sorprendido y ofuscado a la vez… y recordó lo que hablara con James. Indefectiblemente donde había una pelirroja había un Potter enamorado. Suspiró y se encogió de hombros. Tendría que luchar por una mujer con su adorado ahijado… luego pensó: "Me importa tres carajos lo que piense este desconocido… por lo que a mí respecta, mi adorado ahijado es un bebé que pronto cumplirá un año… no este imbécil con ínfulas de gran jefe dictador… no me importa lo que pueda sentir…" miró a Ginny que le sonreía y volvió a manifestarse esa sensación en el estómago y deseos de besarla. Merlín era muy fuerte… no tenía idea de lo que era el amor. Nunca había tenido esa sensación, aunque si se exprimía el cerebro podría recordar que una vez, sintió lo mismo… y era por otra pelirroja. Una que tiempo después resultó ser una gran amiga, y el amor de la vida de su hermano del alma. Pero la pelirroja caída del futuro, era diferente… con ella si tenía ganas de hacer un movimiento… "y si tengo que lucharla con este tonto, no me va a faltar coraje… yo también puedo pelear rudo…"
- Tenemos que hablar... – dijo Harry a todos, y se sentó en el sillón. El sol estaba a punto de esconderse en algunas colinas, y estaba oscureciendo… al igual que su humor. Ginny sonrió a Sirius, pero sabiendo que Harry estaba a punto de lanzarse a su cuello, decidió alejarse y apoyarse contra una de las ventanas que daba al lago. Los demás se ubicaron en los diferentes asientos de la sala. Los merodeadores se sentaron en el espacioso sofá. Hermione miraba y sonreía cándidamente a Remus, lo que provocaba que Ron estuviera todo el tiempo a su lado, reprochándole la falta de profesionalismo. – lo cierto es que…
- Antes de que nos aclares la situación en la que estamos comprometidos todos… - dijo James – me gustaría que nos conociéramos un poco. Al fin y al cabo eres…
- Miren, entiendo que es un tanto increíble que estemos aquí, cuando en realidad… - no podía mirar a su padre a la cara – lo cierto es que no tenemos tiempo para socializar… - dijo secamente – entiendo que estén un tanto conmocionados por… - miró hacia un cuadro que se hallaba justo encima de la cabeza de sus padres – por las noticias que les traemos…
- No estamos conmocionados por las noticias… – dijo Lily y se levantó para acercarse a Harry. Este nervioso miró a Ginny, pero ella estaba demasiado entretenida mirando hacia el lago. Sirius estaba comiéndole la oreja, murmurándole vaya a saber qué… eso lo cabreó. Dio vuelta la cara y observó que su padre no le quitaba los ojos de encima. Sonrió para sí mismo… hasta en eso eran parecidos. La mano de su madre en su brazo lo sobresaltó. La miró a los ojos y luego miró su delgada mano, que delicadamente lo acariciaba – la verdad es que si no viviéramos en el mundo mágico, no podría creer que estuviera viendo a mi hijo… - lo miró a los ojos – hecho un hombre… y eso es lo que nos conmociona.
- No hables por mi… - dijo Sirius sonriendo burlonamente y acercándose al grupo, haciendo que Harry suspirara aliviado de que su padrino, se alejara de Ginny. – yo no reconozco a ese hombre como mi ahijado…
- ¡Sirius! – dijo Lily molesta. Sabía por qué su amigo tenía esa actitud. La lucha por el dominio de la manada, y la conquista de la hembra, era demasiado palpable entre ellos.
- Tendrías que hacerlo… – dijo Ginny – en un tiempo no muy lejano serías capaz de dar la vida por estar a su lado…
- Weasley… – dijo Harry en tono de reproche.
- Y eso por qué podría ser…
- No te atrevas… – advirtió Harry, y Ginny lo miró… y asintió.
- Es una larga historia, que no viene al caso…
- ¡Lo cierto es que me alegra ver a mi hijo hecho un hombre! – dijo James y esas palabras hundieron a Harry. – y me gustaría saber más de tu vida.
- Mi vida no valdrá ser contada, si ese pequeño no es sacado de aquí seguro. – lo encaró. – tenemos que buscar la manera de mantenerlos a salvo – miró a su madre – ellos tienen pensado atacar mañana… y tratarán de matar al niño.
- Tu amiga nos digo que son quince…
- No creo que quieran atacarnos todos a la vez. – dijo Harry
- Coincido contigo – dijo James sonriente, y Harry sintió otra vez el nudo en la garganta. – creo que primero lo intentarán cinco… y si esos no pueden, se replegarán y esperarán la ayuda de los otros… buscarán agotarnos, so solo física, sino mentalmente, para atacar con más fuerza y con más gente…
- Exactamente como Harry cree… – dijo Hermione asombrada – es como si estuvieran…
- Corta el rollo Hermione – dijo Harry – no estoy aquí para hacer una prueba de compatibilidad, ni mucho menos para averiguar qué tan igual a mi… padre puedo ser. – los demás lo miraron asombrados. James lo miró sospechosamente. El muchacho frente a él actuaba como si esa fuera la primera vez que se veían. Como si nunca se hubieran conocido. Como si ese joven no hubiera vivido un solo minuto de su vida junto a ellos. Lily le apretó el brazo y él la miró. Ella negó con la cabeza y él asintió. Ahora no era el momento de plantearse ese tipo de interrogantes. – Estoy aquí para cumplir una misión y mientras más rápido lo hagamos más pronto podremos largarnos de aquí…
- ¿Cómo es que vinieron, en primer lugar… - dijo Sirius – usaron otro giratiempos?
- No existe otro giratiempos mas que el que trajeron los mortífagos… - dijo Ginny – y ese les traerá problemas, si cumplen la misión…
- Principalmente porque el giratiempos, retrasa el tiempo, pero no lo adelanta. – acotó Lily.
- Ahora si estamos viendo a la inteligente Lily Potter – dijo Ginny sonriente, Lily, le devolvió el cumplido con otra franca sonrisa.
- Entonces… - dijo Remus.
- Que se cagaron a sí mismos… – dijo Ron, y Sirius rió. Le encantaba la honestidad bruta de ese pelirrojo. En cambio recelaba la actitud de su… de ese desconocido Harry – quizás cumplan la misión, pero su gran deseo de resurgir junto a su amo, nunca podrán verlo… o si, pero ya estarán demasiado decrépitos para disfrutarlo…
- No tanto si ellos cumplen su misión… – dijo Remus y Hermione asintió entusiasmada. Era tan gratificante tener alguien con quien discutir y sacar algo en limpio… tan diferente a sus charlas con Ron, que más que nada era discusiones donde se exponían los hechos y ninguno de los dos daba el brazo a torcer, y lo único que ganaba era frustrarse a sí misma, y luego llorar en la soledad de su casa. – porque si ellos llevan a cabo los asesinatos… tendrán la vía libre para hacer de este mundo lo que ellos quieren… un mundo donde los sangre impura, los híbridos como yo…
- Ya te dije que le hiciéramos un juicio a esa hija de puta de Dolores Umbridge… no sé cómo carajos consiguió ese maldito puesto en el ministerio, y ahora comenzó a reprimir a los que tienen…
- ¿Un pequeño problema peludo? – dijo Harry y Remus sonrió.
- Eso mismo me decía…
- James… - dijo Harry – y la gente solía pensar que tu tenías problemas con un conejo. Me contaste la historia.
- Claro…- dijo Remus – de seguro…
- Lo cierto es que… - dijo cortando el clima – debemos sacarlos de aquí… antes de las once…
- Oh, mierda… Harry… - dijo Ginny y comenzó a cerrar las cortinas con rapidez. Harry la miró y los pelos de la nuca se erizaron. – ¡ayuda aquí! – Ron rápidamente corrió a cerrar el resto de las ventanas, mientras Harry se acercaba a Ginny que observaba hacia afuera, por una pequeña ranura que quedó en la unión de los dos paños del ventanal superior – ¡apaguen esa luz ahora! – Ron sin perder tiempo, tomó el desiluminaddor de Dumbledore y lo accionó, haciendo que las bolas de luz, viajaran rápidamente hacia el aparato.
- Eso es de Dum…
- Ahora no, Canuto… – dijo Lily – ¿qué sucede? – preguntó asustada.
- Tu… – dijo Harry señalando a James – no pierdas de vista al niño, Black, Remus, aseguren las ventanas del piso superior o cualquier lugar por donde puedan entrar… Hermione, encantamientos anti aparición en toda la casa – ella asintió y comenzó a mover la varita, y unas finas hebras doradas fueron rodeando las paredes de toda la sala y el resto de la casa. En ese momento que un sonido casi imperceptible pero no por eso menos molesto comenzó a tintinear en la sala – mierda… - agregó – pasaron la alarma número uno. – suspiró – ¿puedes verlos…? - susurró en el hombro de Ginny, y apoyando su nariz en el rojo cabello. Ginny suspiró al sentir el cálido aliento en su nuca.
- Están a un metro fuera del bosquecillo… a unos quinientos metros de aquí…
- ¿Cómo los descubriste?
- No son los más inteligentes… de hecho, no son inteligentes en absoluto - resopló - vi la luz de las varitas… al parecer no les gusta caminar en la oscuridad.
- ¿Crees que van a atacar ahora? – dijo susurrando – mierda, aún no hemos planificado lo que vamos a hacer… - agregó frustrado – no tengo ni idea…
- Debemos ir al bosque… - dijo ella – la tienda será nuestro primer refugio… y luego que saquemos a Lily y al niño de la línea de fuego… - Harry asintió.
- Bien pensado, y saquemos a Hermione también – dijo Harry. Miró a Ron, y ante una seña, este se acercó. – van a atacar antes de tiempo…
- ¿Qué? – dijo Ron, mirando hacia afuera con cuidado – mierda se están moviendo hacia el perímetro donde pusimos el segundo sortilegio.
- El primero no fue tan potente… solo lo hice para que ellos piensen que les va a ser fácil… – dijo Harry y se puso los anteojos infrarrojos – el muy hijo de puta de Malfoy, va a atacar en segunda o tercera instancia… cuando los otros se hayan sacrificado.
- Típico de los Malfoy… - dijo Ron – lo que me extraña es que ataquen hoy… - los miró – ¿no iban a hacerlo mañana?
- No, no iban a hacerlo mañana - dijo Ginny. – ellos tienen que atacar antes…
- ¿Por qué lo crees? – dijo Harry mirándola. Ella lo miró de reojo y sonrió.
- Porque el ataque del que tenemos conocimiento fue perpetrado por los mortífagos de esta época… ya sabemos quién dio el chivatazo…
- La puta rata… - siseó Harry, y ella asintió. – pero estos…
- Son los nuestros… y tienen que hacerlo antes de que se encuentren con los otros…
- Bien pensado Weasley… - dijo mirándola a los ojos. Ella se dio vuelta y le devolvió una mirada coqueta, y Harry con su cara tan cerca de ella, estuvo a punto de agacharse un poco y darle un beso, pero se enderezó de golpe. Ella sonrió triste, mirando hacia la ventana frustrada, lamentándose que el momento hubiera pasado tan rápido.
- Es para que sepas que estoy enfocada en la misión – miró a Sirius – aunque la tentación es grande… - sonrió y volvió a mirar hacia la ventana. –
- Guarda las tentaciones… - dijo serio – no es momento para hacerte la…
- Puta... – dijo Ron.
- No le digas así… - dijo Harry a punto de golpear a su amigo. Este chasqueó la lengua.
- Puedo hacerle frente a mis batallas, sola, Potter. – dijo seria - dos están llegando al perímetro marcado por la izquierda… ah, y también vienen dos por la derecha…
- Y el otro por el centro… - Suspiró – Merlín son unos idiotas…
- Los mortífagos sobrevivientes de la segunda batalla, son unos cobardes de mierda… - dijo Ron.
- No son viejos, al menos los primeros cinco son jóvenes… carajo, me pregunto si hay algún auror.
- No... – dijo Ron – por la manera en que plantean la estrategia son unos pelotudos barbaros… los aurores plantearían una estrategia más encubierta… esperarían actuar en la noche cerrada. O al menos yo haría eso. – miró al cielo – no va a haber luna… un buen auror sabría eso y utilizaría la oscuridad para poder mimetizarse con el terreno. – ellos miraron a Ron, que miraba de reojo la amena interacción de Hermione con Remus – ¿mierda está dispuesta a follarse todo lo que se le cruce, no?
- ¿Quién, Hermione? – dijo Ginny – es hora que alguien le de un buen polvo… - Ron jadeó
- Y veo que no es la única que tiene ese pensamiento – ella sonrió – te vi mirando a Sirius…
- ¿Y?
- Y te recuerdo que es muy viejo para ti… - Ginny estuvo a punto de reír. Hace tanto tiempo que no escuchaba ese tono tan protector en su hermano.
- Ay Ron… - dijo haciendo una voz cargada de ternura.
- Dejen de boludear ustedes dos – dijo Harry molesto, tanto por la actitud de ellos como por lo que estaban hablando – no estamos aquí, para ver quien se enrolla con quien… - dijo colérico – luego vamos a tocar ese tema…
- No, no vamos a tocar ese tema… - dijo Ginny con dureza - no contigo, y mucho menos con Ron… hago de mi vida lo que quiero.
- Ahora no vamos a opinar sobre tu fabulosa vida… - dijo Harry irónico – quiero que me den una opinión sobre la misión… - los miró- ¿es mucho pedir? – los otros dos negaron.
- Creo que debemos sacarlos ahora… -dijo Ginny – llevarlos como dije, a la tienda en el bosque… y después… - lo miró – creo que es hora de ir a Hogwarts…
- Hogwarts… - dijo Harry.
- Es el lugar más seguro para el niño y los demás… - dijo Ron, y Ginny asintió.
- No debemos modificar el pasado Ginny… – dijo Harry.
- El pasado ya se ha modificado… - dijo terca.
- No, estos imbéciles solo han logrado que las cosas den un ligero giro, pero el pasado como lo conocemos debe quedar como está… y no hay manera de negociar en esto… – dijo mirándolos severamente. – acá no hay sentimientos que medien en mi decisión.
- Lo se… - dijo desilusionada - es conveniente ir a Hogwarts, solo porque debemos establecer un cuartel, para pensar nuestros siguientes pasos… y allí…
- Tendremos la oportunidad de idear una estrategia con calma. – dijo Ron.
- ¿Pero cómo hacemos el movimiento? - preguntó Ginny.
- Sin contar que tenemos que sacar a tu mamá y…
- No es mi mamá – dijo Harry.
- Es tu mamá – dijo Ginny molesta - a pesar de que no la conozcas y…
- No viene al caso discutir cómo debo llamarla… ahora debemos pensar cómo sacarla a ella, al niño, y a Hermione.
- Hermione…
- Enfrentémoslo… - dijo Harry – de los cuatro, ella es la más débil… y no quiero estar cuidándola o que Ron esté pendiente de cada puto paso que ella da.…
- Opino que… - dijo Ginny, pero la voz autoritaria de James Potter, los hizo dar un respingo.
- ¿Que están hablando ustedes tres? – dijo james.
- Me gustaría que nosotros participáramos de sus decisiones – dijo Lily acariciando a Harry bebé. Ginny sonrió al niño y este babeó.
- Si me das a ese chiquitirrín hermoso… - se lo quito de los brazos – ¡no puedes ser tan tiernitoooo! - y comenzó a comerlo a besos, logrando que el bebé riera. Harry la miraba, deseando estar en el lugar de su yo pequeño.
- Niño suertudo… - murmuró.
- Supongo que sabes que te lo dices a ti mismo… - dijo sonriendo Ron – Si te decidieras… - Harry le dio un golpe con su hombro y recorrió la sala.
- Tenemos que salir de aquí. – dijo mirando a todos – ellos están acercándose a la casa y las barreras protectoras que pusimos no los detendrán por mucho tiempo.
- Ya pasaron la barrera número dos y estarán en la tres en aproximadamente… - dijo Ron mirando su reloj – diez minutos… - los miró – si contamos que son unos redomados imbéciles, tardarán otro diez es sortearla – sonrió – es la mejor barrera que he logrado hacer.
- Y eso es un gran mérito viniendo de ti… - dijo Ginny aun con el bebé en los brazos.
- Deja al niño con su madre, Weasley… - dijo Harry y esta lo obedeció a regañadientes – esto es lo que haremos…
- Primero…
- No tenemos tiempo para explicaciones… - dijo serio – si no escuchaste a Ron, tenemos menos de veinte minutos para tramar un buen escape para Lily y el niño…
- Si lo sé, pero…
- No voy a escuchar tus peros… no ahora – miró a Hermione - Hermione, tú vas a ir con ellos para cuidarlos.
- Por qué yo…
- ¡No discutas una orden! – dijo Harry ya cansado – tomamos la decisión de venir y todos estuvimos de acuerdo en que yo daba las órdenes… - Ella asintió – ¡entonces deja de cuestionar una orden, y mueve tu culo ahora!
- No hay necesidad… - dijo Sirius
- Tú, metete en tus asuntos, y no te metas con los míos… - Rugió, y a Sirius le pareció que esa advertencia no era dirigida a él solo para que no cuestionara sus órdenes, sino a meterse con cierta pelirroja. – cuando doy una orden, quiero que se cumpla. Tienen cinco minutos para recoger lo necesario para salir de aquí – miró a su padre – James ayuda a tu esposa. – los dos azorados obedecieron.
- Remus, Black – estos esperaron las directivas - si están de acuerdo, necesitaremos ayuda extra – ellos asintieron sonrientes. – no hay directivas a cerca de lo que deban hacer… imperdonables están permitidos.
- Harry… - dijo Ginny – eso está permitido en nuestra época, y solo la elite… ellos…
- Hay momentos en que debemos dejar de lado nuestros principios, y saber que para lograr el bien mayor, es necesario hacer algunos sacrificios…
- Sí, pero hacer imperdonables… - dijo Sirius… - es algo que a nosotros…
- Si no tienes los cojones para lanzar un crucciatus, no lo hagas… - dijo burlón – siempre decías que el riesgo es lo único que importa… creo que el tiempo que pasaste en…
- Harry… -dijo Ginny en tono de advertencia – no.
- Está bien… - dijo cansado – utiliza los hechizos que se te canten, pero les advierto, para que no me miren azorados que, si tengo que matar a esos hijos de puta, voy a hacerlo… - los miró – no deben quedar rastros de estos imbéciles en el pasado.
- ¿Debemos matarlos? – dijo Ron
- ¿Quieres que lo haga por ti? – dijo indolente – por mí no hay problema…
- ¿Matas por placer? – dijo James horrorizado por la forma en que su hijo se expresaba. Con un palpable desprecio hacia la vida ajena.
- No mato, simplemente hago justicia... y solo lo hago, cuando no me queda otra que hacerlo – dijo furioso – no soy un maldito psicópata que mata a sangre fría… pero tampoco voy a ser el mismo imbécil de siempre, tratando de cuidar al oponente… - los miró a todos desafiante – no soy el inocente niño que con solo un expelliermus, puede vencer… lo aprendí por las malas. – respiró profundamente – no voy a pensar en la vida que me enfrenta… solo en la que debo salvar. Ellos saben cuáles son las consecuencias de andar en malos pasos… Tengo que pensar en mí y en cumplir la misión… mis enemigos no me importan una mierda. – ninguno de los presentes pudo refutar semejante declaración – ¿está claro? - sus amigos asintieron. Los demás no dijeron nada - tienen vía libre… - y salió hacia la puerta principal.
- Qué le ha sucedido… -susurró Lily a punto de llorar.
- Créenos... – dijo Ginny – no querrás saberlo – los miró – no les exigimos que hagan algo que escapa de sus ideales… simplemente piensen…- suspiró - ustedes saben lo que les pasó a los Mackinnon…
- ¿Qué les sucedió a los Mackinnon? – preguntó Lily preocupada.
- No… - Ginny se maldijo – será mejor que nos enfoquemos en esta situación…
- Dínoslo… - exigió James - asi podríamos ayudarlos…
- Maldición, No podemos cambiar la historia… - dijo Ginny
- Pero ellos…
- Morirán… - dijo abatida.
- ¿Marlene y su esposo? – dijo Lily aterrorizada – y que sucederá con sus hijos, James… son tan pequeños…
- Toda su familia será asesinada – acotó Hermione.
- ¡Oh, por Merlín, los niños también! – sollozó Lily
- No podemos ayudarlos…
- ¡Malditos hijos de puta! – dijo Sirius golpeando sus puños contra una pared… - Ginny se compadeció de su dolor y se acercó para palmearle la espalda. El dio un respingo y la miró, ella sonrió. El le tomó la mano y la besó. – mataré si es necesario…
- Créeme… yo también creía que podía vencerlos sin derramar… - suspiró - evitar la muerte de gente inocente, pero… - miró a Ron – es imposible….ellos nos llevan a situaciones límites, donde lo único que puedes hacer… ¡es matar o ver morir a alguien que amas! –mirando a Harry - y yo siempre voy a optar por lo segundo. – volvió la mirada a Sirius que la miraba asombrado – Siempre…
- ¿Van a deliberar mucho tiempo o van a hacer lo que les digo? – rugió.
- Si, Harry… - dijo ella y se acercó hacia él – ¿Tienes idea de lo que vamos a hacer para sacar al objetivo?
- Estoy pensando… - se tomó la cara con las manos – me duele la cabeza… - ella lo miró preocupada.
- Quieres que…
- Cuando termine… - la miró – te prometo que tomaré lo que me des, cuando saquemos al objetivo aquí.
- Como haremos…
- James… - este lo miró – ¿tienes la capa de invisibilidad?
- Dumbledore… - dijo y luego susurró una maldición.
- ¿Te la pidió prestada verdad? – dijo y este asintió – carajos…
- ¿No tienes la tuya?
- Maldita sea, estoy desenfocado… - buscó en su mochila, sacó la capa y la extendió – toma, dásela a Hermione – caminó hasta el centro de la sala. – informes, Ron.
- Están a punto de romper el sortilegio… tenemos ocho minutos, para entrar en choque.
- Bien… - los miró – Lily, toma el niño, Hermione tu irás con ellos… - miró a Black – tu abrirás la puerta para salir a fumar en la barandilla, eso logrará que ellos salgan sin que nadie los note, y así puedan desparecer…
- ¿Debajo de la capa? – dijo Lily. El asintió – ¿cómo haremos para desaparecer debajo de una capa? – miró a James y a sus amigos – eso es prácticamente imposible.
- Hermione sabe cómo hacerlo… no te preocupes. – dijo tratando de tranquilizarla. – James irá con…
- No… - dijo James, enfrentándolo con fiereza – quiero luchar… están amenazando a mi familia y entonces… - Harry lo tomó del cuello y le golpeó contra la pared.
- Estoy hasta las pelotas de esta situación… si te acercas un solo paso, Black, te voy a mandar a la mierda… - Sirius se detuvo.
- Suéltame… - siseó James, pero Harry apretó mas los puños en su ropa.
- ¿quieres cuidar a tu familia? – James asintió – entonces te iras con ellos. Ellas necesitan de alguien que los proteja, si nosotros no podemos detenerlos… tú serás el respaldo, tú vas a saber que hacer y cómo cuidarlos, si no salimos con vida – lo soltó – no los protegerás desde la tumba.
- James… - dijo Lily.
- Está bien… - dijo acercándose a su esposa y al bebé – pero no cabremos todos en la capa… - Hermione se acercó y lo tocó en la cabeza. James sintió el hechizo tocar su cabeza.
- Ah, encantamiento desilusionador – dijo Sirius – como no lo pensé antes.
- A veces las situaciones críticas, hacen que olvidemos las soluciones más simples… - dijo Ginny – Remus, usted también…
- Está bien… - dijo él joven tranquilo y miró a Hermione – veo que nuestros caminos se empeñan en unirse
- ya Romeo… no te olvides de cantarle una sonata a la luz de la luna… - murmuró Ron molesto – o aullarle que es lo mismo…
- Ronald. – dijo Hermione
- Basta ya, los ocho minutos se han convertido en tres. – dijo Harry - sesenta segundos para ponernos en posición. Sirius, sal ahora… Hermione, ponte la capa, y tu Lily calla al niño. James, Remus… si necesitamos ayuda, lanzaré una luz azul al aire. – miró a Ginny – tu, toma una frazada y haz como que tienes al niño. Siéntate en el sofá y cubre tu rostro con el pelo. Yo haré el papel de James… - suspiró – bien movámonos ahora. – Sirius salió afuera, a la galería, y con desidia apoyó su pie en el barandal, y encendió el cigarrillo. Pudo escuchar el murmullo de los demás saliendo lentamente y con un imperceptible plop, desaparecían. Caló el cigarrillo una o dos veces, lanzando al aire, el humo en forma de aros… miró hacia el apacible lago. Podía escuchar las pisadas de los desconocidos. El plan de ataque era perfecto, pensó. El chico sabía lo que hacía. Sonrió. Aun necesitaba saber muchas cosas respecto a ese ahijado suyo. Más que nada porque las miradas cómplices entre ellos, las reacciones… lo hacían dudar. Los silencios… la falta de información. Odiaba estar en ascuas. Quizás ahora no era el momento de hacer preguntas, pero después que este ataque pasara, arrinconaría a esa pelirroja y él tomaría el control… sonrió. Quizás le robara un par de besos… la podría seducir… y después de eso, haría preguntas, y exigiría respuestas.
- Entra… - el susurro de Harry, lo hizo volver a la realidad. Apagó el cigarrillo con la bota y con su caminar despreocupado, entró en la casa. El pelirrojo estaba apostado en el rellano de la escalera. Ginny, estaba con la cabeza gacha pero sus enormes ojos castaños, no se quedaban quietos. Abrazaba la mantita del bebé, pero era evidente que allí solo estaba albergando la varita. El chico Potter, estaba sentado indolentemente, una pose tan estudiada que si no lo miraba con atención, ellos parecerían la familia Potter. Harry se acercó a la chica, ella lo miró a los ojos y sonrió. Él se acercó más y sin mediar palabra, le dio un beso en la frente, y le susurró algo. Ella sonrió, con esos ojos tan brillantes. Ojos de enamorada. Se dijo a si mismo. Hizo dos pasos, y cuando quiso sentarse, la puerta y los ventanales explotaron. Harry, dio un salto y desapareció, al tiempo que Ginny, escudada por los hechizos que su hermano lanzaba, desde la escalera, tomaba a Sirius del brazo y lo lanzaba hacia detrás de la barra del bar. Ella lanzó hechizos a diestra y siniestra. Sirius trataba de buscar con la mirada a Harry, pero este aun no había aparecido. Cinco mortífagos entraron en la escena, distribuyéndose por toda la estancia. Fue cuando él apareció, y los rayos de innumerables colores, comenzaron a salir de su varita. El muy hijo de puta, había aparecido en la puerta de entrada cortándoles el paso. Ron estaba frente a la escalera y cuidaba desde allí escaparan por el piso superior y la cocina. Ginny y él, cuidaban los ventanales. Un rayo verde, le rozó la cabeza, y el grito de Ginny lo hizo salir de ese estado de shock, y rápidamente se agachó. Justo en ese momento el rayo verde de la varita de Harry, hizo caer inerte a su atacante. Sirius miró a Harry. Este ni siquiera se detuvo a ver su obra. Siguió en el camino de la destrucción. Ginny se acercó hasta su escondite y dando una patada a una mesa, golpeó al mortífago y lo hizo caer.
- Si no vas a ayudar… lárgate. - dijo Ginny.
- No puedo creerlo… él simplemente lo mató.
- Harry es así, lo aceptas o te largas… -dijo segura – además, te salvó la vida…
- Eres buena… - dijo sonriéndole, al tiempo que Ginny se elevaba de su escondite y un rayo morado, le daba al mortífago en el pecho. Este cayó inconsciente. – las aurores de esta época…
- Si, eran unas nenas de mamá… Tonks, me lo dijo una vez…
- ¿Tonks? – dijo
- Nimphadora Tonks… - lo miró - tu sobrina…
- Favorita… -sonrió. – me gustas Ginevra Weasley, de los Weasley de Ottery Saint Chadpole… - Ginny maldijo. – y si tu quisieras…
- Lamento tener que cortar la conversación, pero tenemos una situación de combate aquí – dijo ella – más adelante podremos hablar… - lo empujó hacia el ventanal – por ahora muévete… - los dos casi arrastrándose, se deslizaron hacia el ventanal que estaba liberado de la acción de los enemigos. Harry, seguía luchando con otro mortífago, mientras Ron, hacía lo propio con el restante – espera, Harry mató a uno, Yo bajé a otro… Ron está con el tercero, y Harry ahora con el cuarto – miró a Sirius - falta uno… - el rayo rojo, le dio de lleno en el brazo y la lanzó contra el ventanal, lanzando vidrios hacia todos lados.
- ¡Ginny! – gritó Harry, y sin decir más nada, desapareció, para aparecer detrás del mortífago y romperle el cuello con sus manos. Rápidamente se acercó hacia la chica, que trataba de quitarse los vidrios de la cara. – maldito imbécil… ¿por qué diablos no cuidaste su espalda? – le dio un empujón a Sirius y este cayó sentado. – ¿Ginny estás bien?
- Solo fui sorprendida… - dijo mirándolo a los ojos – estoy bien… fue más chisporroteo de fuegos artificiales, nada grave… - sonrió para calmarlo. Harry tenía la cara tensa.
- Estás sangrando en la frente… - dijo y le limpió la frente con su mano – en verdad…
- Estoy bien, en serio Harry, solo fueron los vidrios… nada de qué preocuparse… - dijo tratando de tranquilizarlo. Harry respiraba agitado.
- Te quedará una cicatriz… - dijo susurrando. Ella sonrió.
- Estaremos emparejados, entonces…
- Graciosa… - dijo – tienes esencia de…
- Si, Potter – dijo cuándo él se levantó – se caballero y ayúdame a levantarme… - cuando él le tomó la mano, la explosión los hizo abrazarse mutuamente
- Que mierda…
- ¡Están tratando de derrumbar la casa! – dijo Ron, que bajaba corriendo desde la escalera – El maldito hijo de puta escapó y dio la alarma… - una llamarada de fuego comenzó a avanzar por las paredes, quemando todo lo que estaba a su paso.
- ¡Larguémonos de aquí… Ahora! – dijo Harry, y tomando a Ginny la alzó en sus brazos y en un giro, desapareció.
- Vamos Black… - dijo Ron, y tomándolo del brazo desaparecieron, justo en el momento en que el fuego fagocitaba todo lo que alguna vez, fue la hermosa casa de veraneo de la familia Black.
####
La tienda estaba en silencio. Una vez, que dejara a Ginny en manos de Hermione para que la curara, y dado algunos pormenores de la actuación de los mortífagos en la casa, salió de la tienda para luego desaparecer. Ginny y los otros no se asombraron de la actitud de su jefe. Sabían que cuando Harry mataba, necesitaba unos momentos para estar solo y hacer catarsis. Aunque él se mostraba duro e indolente ante las muertes, sus amigos sabían que su conciencia sufría… era su manera de seguir siendo humano.
Ya habían pasado varias horas y ni rastros de él. James y Lily estaban sentados uno al lado del otro en una de las literas de la tienda. Su pequeño bebé estaba durmiendo a su lado, ajeno a toda la violencia que habían vivido desde que esos jóvenes los encontraran. Sirius entró en la habitación y cerró las cortinas. Se puso de cuclillas frente a sus amigos. Al rato entró Remus, y con un hechizo sello el lugar. Este, cansado, se sentó en una pequeña butaca, y suspiró. Ninguno de ellos sabía cómo empezar.
- Creen que…
- No puedo explicarte el miedo que me dio cuando… - Sirius miró al bebé – él no es normal…
- Mi hijo es normal, Sirius – dijo Lily con esa naturalidad tan propia de las madres cuando defienden a sus hijos. – y solo voy a recordarte que es de mi hijo del que estás hablando.
- Lo se… - dijo pasándose la mano por el cabello negro. – pero es… - la miró – no sabemos nada de este chico – aclaró su voz – sabemos del bebé… conocemos a nuestro pequeño Harry… mírenlo, parece un angelito allí durmiendo… pero…
- El Harry adulto… ese joven frío, y mal hablado… - dijo James.
- Es un demonio… - suspiró Sirius – maneja los imperdonables como… si fueran un simple hechizo de desarme... – los miró – ustedes lo escucharon... no le tiembla el pulso si tiene que matar…
- Y ellos, los otros… es como si estuvieran acostumbrados a ese Harry, tan siniestro. – dijo Remus.
- Es normal que no se sorprendan… lo conocen… - dijo James algo desilusionado. Lily lo palmeó suavemente y él suspiró – demonios, quiero saber qué fue de la vida de mi hijo. En algún punto parece que…
- No nos conociera – dijo Lily. – no entiendo… nosotros no íbamos a dejar que nuestro hijo… él parece que pasa de nosotros. No le importamos… solo quiere cumplir su misión. Es tan… - una lagrima recorrió su mejilla – no quiero que mi bebé se convierta en ese joven tan perdido…
- No sé ustedes, pero yo quiero saber que ha sucedido para que el bebé que conocemos se haya convertido en eso que nos asusta. – dijo Sirius – y creo que se quién nos puede dar las respuestas… - y sin decir más salió de la habitación.
- Pobre Sirius… - dijo James sonriendo. – está desesperado por encontrar el amor.
- Solo quiere divertirse un poco. – dijo Remus – Dumbledore nos ha mantenido aquí, alejados de las cuestiones de la Orden, y está a punto de explotar.
- Solo que no encontrará las respuestas que realmente quiere donde va a buscarlas – dijo Lily.
- Tu también te diste cuenta… – dijo James besándole el cabello rojo. Ella asintió
- Es prácticamente imposible no darse cuenta. – dijo arqueando una ceja – solo que me confunde la actitud… - lo miró – se aman, pero se tratan como si fueran enemigos.
- Hay cosas que no tienen explicación…
- Lo único importante aquí es que Sirius encuentre respuestas… - dijo Remus – lo demás, bueno… es cosa de Canuto. – el bebé suspiró y ellos lo miraron sonrientes. Habían logrado zafar del peligro. James frunció el ceño. Si esos extraños habían venido del futuro para matar a su hijo, no cejarían en sus intentos. Lily le dio un beso en la barbilla. Él sonrió. Mañana iba a preocuparse de la seguridad de su familia. Hoy dormiría algo tranquilo porque una vez más, los Potter habían escapado de las garras de los seguidores de Voldemort.
Ginny, Ron y Hermione, miraban en silencio las llamas que consumían en la otra orilla del lago, a la casa en la que habían estado hace unas horas. Era increíble que ningún muggle pudiera ver la inmensa columna de humo que se erigía en el cielo nocturno. Ninguno de ellos tenía idea a donde había desaparecido Harry. Ginny se adelantó en el terreno hacia la orilla y tocó con sus manos el frío lago. Sus manos se agarrotaron un instante, y formaron un cuenco, juntado un poco de agua que fue a parar a su frente. Aún tenía en su rostro suciedad y restos de sangre de la batalla. Hermione, le había curado el brazo y la frente, y no iba a quedarle cicatriz. Sonrió al recordar las palabras de Harry. La forma tan tierna de preocuparse, de levantarla en sus brazos como si estuviera inconsciente e impedida de moverse. Y ella se había sentido tan bien en sus brazos. Querida, amada. Ron movió un pie haciendo crujir el follaje del suelo. Suspiró. Nunca dejaría de soñar.
- ¿Te dijo donde iría? – preguntó Ginny a su hermano. Este negó con la cabeza, mientras jugaba con una pajilla de heno en la boca. – me enferma cuando no dice dónde va…
- Es… Harry del que estamos hablando – dijo Hermione. Ginny la miró. Tenía en sus manos el cuaderno de Malfoy.
- ¿Qué haces con eso? – dijo curiosa - ¿piensas encontrar el lugar donde van a esconderse ahora?
- En algún punto pienso que nos estamos perdiendo de algo. – dijo la castaña – tenemos el cuaderno… pero hay algo. Los demás no atacaron…
- Lanzaron bombas y el fuego del infierno… endemoniado o como mierda se llame – dijo Ron – ¿te parece que no intervinieron?
- Aun así… - dijo Hermione y luego mirando a Ginny suspiró – ya volverá…
- ¿Crees que se fue a beber?
- ¿Y no me invitarme? – dijo Ron – no, si hubiera ido a beber, me hubiera dicho… y después de allí nos iríamos de…
- De putas... – siseó Hermione.
- Si, porque a diferencia de ti, yo si estoy vivo – replicó – me voy a dormir… ¿quien empieza la guardia?
- Yo lo haré – dijo Hermione.
- No – dijo Ginny- vayan a dormir… -sonrió – yo me quedaré a vigilar… - Ron ya se iba.
- ¿Vienes Hermione? – preguntó.
- Si… - miró a Ginny – no te preocupes por él… ya volverá – se encogió de hombros – siempre vuelve.
- No me interesa…
- Sí, claro… -dijo y sonriendo volvió a Ron a la tienda. Ginny estuvo pensativa un rato. Estaba cansada. La batalla, el encuentro. Ese bebé. Merlín ese bebé era su deseo… ojala en algún punto de su vida hubiera tenido con Harry un bebé tan bonito como lo era ese Harry tan tiernito. Y esa sonrisa que derretía icebergs milenarios.
- Merlín… - dijo tapándose la cara con las manos – algún día debo superarlo… - miró al cielo – ¡quiero superarlo!
- Si no lo deseas no vas a lograrlo – la varita de Ginny fue a parar al cuello de Sirius. Este levantó las manos y sonrió – ¡Woah!, siempre alerta por lo que veo.
- Sirius… - bajó la varita – no vuelvas a aparecer así… - sonrió – puedes perder más que cabello.
- Me cuidaré de ti, pelirroja… - se sentó en el suelo y le hizo señas a ella para que hiciera lo mismo. Ginny sin guardar la varita, lo siguió – Me encanta este lugar…
- Lamento lo de tu casa.
- Ah, es solo una casa – dijo encogiéndose de hombros – lo bueno es que ninguno salió seriamente dañado – la miró – ¿cómo está tu hombro?
- Bien… - dijo tocándose la zona donde fue herida – gajes del oficio.
- Parece que estás acostumbrada…
- Hemos tenido días de paz, y días turbulentos últimamente… - suspiró.
¿Y donde está nuestro gran héroe? – dijo irónico.
- No deberías hablar de Harry de esa manera – dijo chasqueando la lengua - Harry es como es, y te aconsejo que no lo jodas… no sabes de lo que puede ser capaz si lo cabreas.
- Lo se… la forma en que mató a ese mortífago después que te hiriera…
- Es vehemente cuando se trata de cuidar de los suyos…
- ¿Eres suya? – inquirió. Ginny agradeció la oscuridad, porque no pudo evitar ruborizarse
- Cuando hablo de los suyos, me refiero a su equipo – respondió – es muy responsable por sus subalternos…
- Y tu… - la miro fijamente – tú te preocupas por él...
- Es mi jefe…
- Vamos pelirroja… – se acercó – eres una chica linda… que digo preciosa – ella sonrió – si tuviera una subalterna como tú, ya hace rato que te hubiera…
- Follado – dijo riendo – sí, bueno… Harry no es así.- ¡Merlín, estaba mintiéndole a Sirius! – prefiere revolcarse con la peor puta que con…
- Yo no tendría ese problema… – Ginny cerró los ojos. Sirius era un chico lindo, pero no era Harry. Quizás verlo tan joven y tan lleno de vida, despertaba su curiosidad, pero también estaba en su mente las palabras de Harry sobre enfocarse en la misión. Demonios. Si se distraía un segundo… ¿por qué no podría? No le debía explicaciones a nadie. Miró a Sirius. Estaba tan cerca, sus ojos grises brillaban en la oscuridad, podía sentir el perfume masculino un tanto anticuado, pero al parecer de moda en esa época. Sonrió. Si, Sirius podría ser un soplo de aire fresco en ese momento de agobio. – eres tan hermosa… - su mano recorrió la mejilla de Ginny hasta permanecer en el mentón, sujetándole la cara. Ella no se resistió. Los labios suaves de Sirius hicieron un intento de seducir… y ella se dejó besar, un segundo, dos… la boca del joven intensificó la embestida, pero Ginny ya no sentía nada, salvo incomodidad… Merlín, estaba besando a Sirius, al hombre que en épocas de verano de sus catorce años, la había hecho reír con sus ocurrencias y le había dado consejos sobre los chicos, cuando la viera mirar con adoración a su ahijado… aun así, permitió que él siguiera… - Merlín, eres tan dulce… tan - se separó un segundo y la miró a los ojos – en verdad me gustas... – dijo acercando su rostro y juntando su frente a la de la pelirroja – no se qué tienes, pero… pero..
- Vaya, vaya… lamento interrumpir tan acalorado encuentro… - la voz rasposa de Harry la hizo dar un respingo. Él había desaparecido después de matar a dos hombres. Todo el mundo creía que para él era un trámite satisfactorio. Levantar la varita y decidir el destino de una persona. Independientemente de lo mierda que fuera. Pero ninguno sabía del arrepentimiento que embargaba al joven una vez que la adrenalina de la batalla se consumía. Él era implacable a la hora de atacar y defender, pero cuando todo volvía a la normalidad, y una vez que se asegurara de que todo los que de él dependían estaban a salvo, él se sentía una mierda... una basura… y quería escapar. Todos creían que iba a un bar a ahogar su conciencia, pero lo que no sabían era que antes de hundirse en una copa de alcohol, iba a una iglesia católica y rezaba… y se confesaba ante un sacerdote y pedía perdón por sus pecados. El sacerdote que había visitado, le había recomendado dejar el alcohol y hablar con alguien a quien él considerara… y el muy imbécil había pensado en Ginny. Ella podría entenderlo. Hermione era muy maternal, y Ron, demasiado superficial. Ginny en cambio, era sanadora y había hecho un curso de psicología muggle en una universidad, para entender la psique criminal. Ella podría entenderlo, más que cualquiera. Solo que nunca se habría imaginado que la encontraría en brazos de su padrino. Oh por Merlín otra vez veía rojo. La rabia y los celos lograron resurgir su carácter… La odió, los odio a ambos… y deseó estampar a ese imbécil que ponía las manos encima en algo suyo, contra uno de los árboles del bosque… desmembrarlo lentamente, y mirándolo a los ojos decirle… vuelve a tocarla y serás mierda de pájaro… Pero controló su temperamento. Él no tenía derecho a nada. Ni a reprocharle su actitud, ni nada… él había desistido esa tarde en el acantilado al amor que ella le ofrecía, y ella le había jurado olvidarlo. Pero aun así, verla en brazos de otro…
- Harry… -dijo ella separándose rápidamente
- ¿Alguien, alguna vez te dijo que eres inoportuno? -suspiró Sirius exasperado – Ginny y yo estábamos conversando amenamente… a solas.
- ¿Y crees que me importa? - dijo serio – lo único que me importa es cumplir la misión…
- Y largarte al diablo… – dijo Sirius, acariciando la mejilla de Ginny. Ella resopló y se separó un poco. – deberías controlar tu temperamento.
- Así que según tú, debo controlar mi temperamento… - siseó - ¿Por qué no vienes y tratas de controlarme tu? – dijo acercándose al joven Black desafiante.
- Harry, por favor… - dijo Ginny, interponiéndose entre los dos – dejen de comportarse como gallos, tratando de pelear por el liderazgo del gallinero.
- No, si yo no quiero pelear por el liderazgo de nada… - dijo - yo quiero acomodarle un poco las ideas, a este mocoso imbécil…
- ¿A quién le dices imbécil? – dijo Sirius, golpeando el pecho de Harry con un puño
- ¡Basta ya! – gritó Ginny – dejen de comportarse como dos idiotas… ¡no hacen más que hacer el ridículo! - luego miró a Sirius – por favor, vete…
- Si lárgate idiota… aprovecha tu libertad… - dijo burlón - porque en unas de esas…
- Harry estás extralimitándote… - dijo seria – corta la estupidez… - miró a Sirius – déjanos solos, por favor.
- ¿Qué quiso decir con…?
- Ahora no Sirius… - dijo Ginny – quiero aclarar algunas cosas con mi jefe…
- Solo me voy porque, tú me lo pides, pelirroja… - le sonrió – pero no creas que no puedo darle un correctivo a este mocoso… - y ya se iba.
- Sí, claro, quiero ver que hagas el intento… - dijo Harry buscando pelea.
- ¿Basta ya! – gritó – ¿qué diablos te pasa?
- ¿Qué diablos me pasa? – rugió, y golpeó un tronco de árbol con el puño. Ginny se quedó horrorizada, pero la rabia la embargó. Harry no tenía derecho a reprocharle absolutamente nada. Harry en cambio veía todo rojo, y el dolor de la mano era ínfimo, comparado al inmenso agujero que sentía en su pecho, desde que viera lo que acababa de ver. Sirius y Ginny a los besos – ¡que carajos te pasa a ti! ¡Te salvo el culo, en la batalla, y resulta que estás comiéndote a Sirius…! - resopló – ¡A SIRIUS NADA MENOS! – la miró – como diablos tienes el coraje… Merlín, tiene el doble de tu edad…
- ¡Y a ti qué diablos te importa lo que yo haga con Sirius!
- Me importa… - la tomó del cuello y la acercó a su cara - me importa… ME IMPORTA TODO LO QUE TENGA QUE VER CONTIGO! – gritó. la asió con las dos manos del cabello y unió su frente con la de ella, dejando sus ojos a la misma altura, casi tocándola con su nariz – Cada… - carraspeo – cada vez que te veo coquetear con otro – susurró - cada vez que te veo sonreírle a algún desconocido… - cerró los ojos y suspiró – besar otros labios – le tocó con el pulgar su suave boca – me matas un poco… cada vez me atraviesas con un puñal, más hondo – Se tocó el pechó – aquí… – a ella se le aguaron los ojos – pero verte con Sirius… - la miró – ¿por qué me haces esto, Ginny… con Sirius? ¡Con él no! – rugió - ¡no voy a permitirlo!
- ¿Tu mueres un poco? ¿Qué yo te mato, cada vez que te hago sufrir, un poco? – rió histérica - ¡bienvenido a mi mundo, entonces! – chilló - ¡porque así me sentí yo cuando te vi salir del brazo de esa zorra esa tarde en el ministerio! – lo golpeó para que la soltara – ¿acaso no te acuerdas? ¡La tarde de lluvia cuando te casaste con la puta de Romilda Vane! – lo fulminó con los ojos - ¡Y ME TRAICIONASTE!
- No es lo mismo…
- ¡CLARO QUE ES LO MISMO! - le dio una bofetada – me traicionaste… aun cuando no te haya visto, la besaste, te acostaste con ella… me engañaste… e ibas a quedarte muy tranquilo, pero las cosas se salieron de su cauce cuando ella te vino con la "sorpresita," y ni siquiera allí tuviste los cojones para enfrentarme con la verdad… Así que…
- ¡No es lo mismo y tú lo sabes! – dijo - Yo no amaba a Romilda, solo me casé con ella porque…
- Porque la follaste… y fuiste tan pelotudo, que no pensaste en las consecuencias.
- No vale la pena revivir el pasado… - dijo apagado.
- Pero si vale la pena volverme loca con tus reacciones – se acercó – me dejaste bien claro, que no quieres nada conmigo – se alejó – cumple con tu palabrea y déjame en paz… - las lágrimas cayeron por su cara – solo… déjame en paz. – se iba caminando hacia atrás, y mirándolo- solo… hazlo… - y se dio la vuelta para alejarse de allí. Harry se quedó allí, sin poder decir nada. Ella tenía razón, debía dejarla en paz, pero era imposible. No con tanto amor desbordando por los poros. No con tanto dolor en la piel, cada vez que la veía cerca de otro. No con Sirius…
- Perdóname, preciosa… pero aunque sea lo recomendable… no puedo dejarte ser feliz… - miró los restos de humo de la casa del otro lado del lago, se sentía así, consumido, acabado… verla junto a su padrino era lo menos pensado… lo inesperado… el dolor más grande… aún más que la muerte de Nicky. – Te amo demasiado… si no eres para mí, no serás para nadie… eso puedo asegurártelo.
Nota de la autora:
Yo cumplí… tarde pero cumplí. Ahora es tiempo de que ustedes cumplan. Díganme que tal voy con esta aventura.
No crean con l aultima frase que Harry es capaz de matarla con tal de que ella no esté con otro hombre... o si... si, si puede, con lo cual les digo que sigan la historia! jajaja
