Hola, bueno, es mi primer fics de VA y realmente espero poder hacerlo bien, aunque no estoy segura de como jeje. La historia es basada después del final de El último sacrificio así que espero que les guste. En está historia habrán muchas cosas nuevas y viejas, como drama, celos, amor, peligro y sobre todo (el elemento fundamental) sangre, es decir, es de vampiros, ¿no?
Aviso:
.: Vampire Academy :. - POV General
.: (nombre) :. - POV Personaje
~ Debo decir que la saga Vampire Academy fue un libro escrito por Ritchelle Mead
~ Instinto de Sangre ~
Capítulo 12:
Nuevo descubrimiento
.: Dimitri :.
Levante la mirada al cielo sintiendo los suaves rayos del sol que estaba por ocultarse tras la oscuridad de la noche. Había pasado apenas unos tres días desde que Rose había despertado y saber que estaba bien era lo mejor del mundo. Sinceramente me había asustado demasiado cuando supimos que hubo una emboscada. Por un lado me sentía feliz de no haber visto su cuerpo cubierto de sangre, pero por el otro me sentía impotente de no haber estado allí para ayudarla cuando más me necesitaba.
– Liss, ¿estás segura? – Pregunto Rose con una mueca en su rostro. Yo sonreí levemente al verla.
Su cabello estaba bien peinado como siempre, ya no había rastros de sangre seca en el, puesto que ella lo lavo varias veces para asegurarse. Usaba unos jeans ajustados y unas zapatillas, una polera roja que tenía el diseño de una guitarra negra. Su brazo derecho estaba apoyado en un cabestrillo por el corte que tenía, apenas si podía moverlo sin quejarse de dolor. Lo bueno es que caminaba, ya no cojeaba tanto, pero las heridas aún las tenía por todo el cuerpo. Las vendas en su frente habían desaparecido al fin y solo quedaban aquellas pequeñas gasas en su mejilla y ceja.
– Sí, sí. Tú solo siéntate de una buena vez por todas – Dijo Lissa sonriendo despreocupada.
Eddie le dio un asentimiento a Lissa y luego se puso a una distancia moderada. Rose se mordía el labio inferior preocupada de que pudiera salir lastimada y Christian le sonreía apoyándola.
Después de saber sobre el ataque de Rose Lissa no dudo en querer hacer algo, quiso curarle las heridas, pero ella se negó entonces puso a Rose en la espada y la pared. Para ser una chica que odia pelear ella dijo que quería aprender defensa personal con la excusa de protegerse de ladrones y acosadores. La idea no me parecía mala, en especial si ella quería por su cuenta, pero a Rose le disgusto tanto como quedarse sentada de brazos cruzados mientras Eddie le enseñaba un par de movimientos de pelea.
Sonreí levemente y mire a la orilla del lago, en el puente. Mia y Jill estaban practicando con agua, ellas sin duda querían aprender a pelear y con ellas Rose no tenía problemas, solo con Lissa. Imagino que es normal.
– Auch – Volteé a ver a Lissa y la vi en el suelo. Rose enseguida se puso en pie, pero Christian la detuvo. Se notaba muy impotente y sin duda alguna podía ser normal cuando tu mejor amiga se encontraba así.
– Problemas – Abe apareció de la nada en el pórtico y se dirigió hacia abajo en las escaleras – Ya debo irme. Nos mantendremos en contacto
– Solo promete que la próxima vez tomarás precauciones – Musito Rose. Abe le sonrió levemente, se puso unos lentes y le entrego una bufanda de cashmir con colores brillantes.
– El invierno va a llegar así que es mejor que te abrigues – Le guiñó el ojo – Ten cuidado. Cuando vuelva nos iremos a Inglaterra
– Suena bien – Dije sonriendo levemente. Abe me miro fijamente y asintió. Luego miro a Lissa y le hizo una breve reverencia.
Tal y como dijo Abe el invierno estaba por llegar así que era mejor comenzar a prepararse para el frío. Yo iba a llevar a los Moroi y a los Dhampir al centro comercial mañana por el día, ya que era menos peligroso, y comprarían ropa de invierno. Abe estaba financiando todo y presiento que algo se trae entre manos para gastar tanto dinero en nosotros.
– Ten cuidado Eddie – Dijo Rose – Le vas a hacer daño
Lissa se puso en una posición de pelea muy parecida a la de Eddie e hizo lo que él le indico. Lanzo un par de puños contra él, pero no logro golpearlo. Eddie era un poco más rápido para su suerte. Ella ponía todo su esfuerzo en la pelea contra Eddie. Pelear era algo nuevo en su vida, aunque sé que logro dar un puñetazo con la ayuda de Rose y por su parte Eddie estaba intentando no hacerle daño.
– Puedes hacerlo Lissa – Ánimo Christian.
– No, no puedes, ya ríndete – Contradijo Rose. Ambos lo miramos y ella se encogió de hombros – No quiero que salga lastimada
Me reí divertido y acerque a Rose a mi pecho. Volví a mirar a Lissa y sonreí al ver que ya le estaba tomando el control en la batalla, logro derribar a Eddie y dio un salto emocionada. Me puse en pie y camine hasta ellos.
– Eso fue muy bueno – Le estire una mano a Eddie – Pero recuerda, Lissa, que si saltas emocionada pueden tomarte desprevenida
– Lo siento – Me miro apenada. Sonreí levemente y mire a Eddie.
– Fue un buen golpe – Dijo Eddie sonriendo.
– Rose, hora de cambiar las vendas – Mire a la entrada y vi a Janine Hathaway con una expresión seria en su rostro. Rose soltó un suspiro pesado y se puso en pie, con algo de dificultad ya que aún cuando podía caminar sin cojear tanto su pie aun le dolía bastante.
– Bien, ya que estamos – Alberta se nos acerco – Es mi turno de enseñarle
– ¡No lo creo! – Rose se devolvió de la nada. Me reí entre dientes al ver como protestaba. Christian le dijo a Alberta que siguiera adelante y luego tomo a Rose para llevarla adentro. Me reí divertido ante la sobre-protección de Rose, pero Lissa tiene razón: debe aprender a defenderse. Rose no iba a estar siempre para ayudarla.
– ¿Qué tal una pelea? – Vi a Mia acercarse – Dragomir vs Mastrano
– ¿Espera, qué? – Pregunto Jill sorprendida.
Ambas susodichas se miraron sorprendidas y luego nos miraron a nosotros. No creo que tengan entrenamiento suficiente para una pelea, pero tampoco creo que lo hagan tan mal. Asentí con la cabeza para apoyar la idea y finalmente ambas aceptaron. Las pusimos en una distancia y luego retrocedimos.
– No olviden, la primera en derribar a su oponente gana – Dijo Alberta sonriendo. Ambas asintieron y dimos inicio.
Lissa miro a Jill de reojo buscando un punto débil, lanzo una patada que rozo en el pecho de Jill y ella intento darle un puñetazo. La batalla en sí era de principiantes, pero pude notar que Jill tenía un poco más de habilidad y Lissa apenas si podía contenerse a buscar una opción. Al cabo de patadas y golpes decidí entrar en la casa. Rose estaba sentada en un sofá mientras su madre le cambiaba la venda y Christian la sujetaba para no alejarse.
– Yo me encargare – Dije sonriendo. Christian asintió y salió de la casa. Al termino de cambiar las vendas la madre de Rose se fue sin decir nada. Ella suspiro pesadamente mientras se volvía a poner el cabestrillo.
– Creo que no me quedaba de otra – Dijo de mala gana – Odio esto
– Ya va a mejorar – Me senté frente a ella en la mesa de centro – Vas a estar bien
– ¿Cómo está Lissa? – Me miro preocupada.
Solté un suspiro pesado y la besé en la frente. Rose estuvo a punto de volver a preguntarlo cuando la tome en mis brazos y camine en sentido contrario. Se quejo un poco hasta que termino guardando silencio.
– ¿Qué te preocupa más? – Pregunte recostándome en el chaise longue con ella – ¿Qué Lissa aprenda a defenderse o que no puedas ser tú quien le enseñe?
Ella se mordió el labio inferior. La besé en los labios sabiendo que era la segunda. Por supuesto que a Rose no le molesta que ella aprenda, pero si le molestaba que no pudiera ser ella quien le enseñe a Lissa.
– ¿Sabes? – Sonrió levemente – Tú ganas. Eddie lo hará bien
Sonreí divertido. Nos besamos. Profundicé el beso inclinándome hacia delante, ella estaba sentada a horcajadas sobre mí rodeando mi cuello con una mano mientras yo tenía las mías apoyada en su cintura. Sonreí levemente pegando mi frente a la suya mientras ella baja su mano a mi mejilla, me sonrió dulcemente y me volvió a besar.
– Por favor – Nos separamos bruscamente al escuchar una voz masculina que sonaba molesta. Rose se mordió el labio inferior al ver a Adrian frente a ella y yo me sentí incomodo también – Consíganse una habitación. Le harían la vida más feliz a los demás, o al menos a mí
Se sentó en el sillón que estaba al lado de nosotros, aquel que estaba en el semicírculo y luego encendió una consola de play. Rose y yo nos miramos preocupados y luego ella miro a Adrian.
– Ahm… ¿qué haces? – Pregunto sin saber bien que decir.
– Ps duh jugaré – Dijo Adrian como si fuese obvio. A su lado había una botella de vodka que hizo que Rose rodara los ojos. Intente no prestarle atención a presencia de Adrian, pero era casi imposible. Hablaba un montón de cosas mientras jugaba y no dejaba de beber.
Mire a Rose con una leve sonrisa al notar el mohín en su rostro, la besé en la mejilla y luego me puse en pie. Le hice un ademan para que nos fuéramos y ella negó con la cabeza. Solté un suspiro y salí a ver que tal iba el entrenamiento.
– No lo hacen tan mal – Escuche decir a Lissa. Ahora ella se encontraba sentada en el pórtico mientras Christian peleaba contra Eddie. Lo cierto es que tenía razón, pero había un montón de cosas que pulir.
– Silencio – Dijo la madre de Rose mirando a un lugar apartado de nosotros. Pude sentir la presencia de alguien observándonos y busque con la mirada. El sol estaba por ocultarse así que no sería de extrañar que fuese un Strigoi, pero aún así un Strigoi ahora sería muy extraño.
– ¡Santa mierda! – Rose salió de la casa con una estaca en su mano.
– ¿Qué crees que haces? – Pregunte serio – No vas a pelear
Ella ni siquiera me miro, su vista estaba puesta en unos árboles. Tan seria y preparada para cualquier cosa. Mire en dirección y vi los árboles fuera de la barrera de protección. Había alguien allí recargado mirándonos serio.
– Allí – Advertí.
– Eddie lleva a todos adentro. Rose ve con él – Dijo Alberta seria. Una vez que se llevarán a Rose arrastras adentro nosotros tres fuimos a ver que estaba sucediendo. Efectivamente había un Strigoi del otro lado de la barrera. Nos miro fríamente y luego se fue entre las sombras de los árboles.
No lo pude reconocer ya que las sombras me impedían ver quien era, pero podía afirmar que se trataba de una mujer. Luego de que se alejara sin decir nada decidimos volver a la casa. Al entrar allí pude ver a Rose amenazando a Eddie para que la dejará salir, me reí entre dientes y sacudí la cabeza para explicarle que ya se había ido.
– ¿Qué pensabas? – Pregunto Janine mirándola seria – ¿Qué solo por haber despertado y poder caminar, cojeando, podrías pelear sin problemas?
– No me dirás que hacer – Desafió Rose guardando la estaca. Antes de que sucediera algo más ella se dio la vuelta y se fue a las escaleras. Intercambie mirada con Lissa y ella me indico que fuera a verla.
Al llegar arriba la vi parada en el balcón así que me acerque a ella lentamente. La mire preocupado parándome a su lado. No hubo conversación, pero ella tenía la vista puesta en el árbol de endenante. Era sencillo que pensar sobre eso. Ella pensaba en la Strigoi.
– Creo que es Samara – Dijo suavemente – No, no lo creo. Lo sé
– Sea o no, no tiene importancia. Estamos protegidos por la barrera – Dije sonriendo levemente.
– Al igual que en la academia – Rodó los ojos – No puedo creer que este aquí sin hacer nada. Maldito sea el ataque
– Debes descansar. El descanso es requerido después de cada ataque – Dije sonriendo.
– No otra lección Zen – Se quejo ella. Sonreí levemente y la abracé – Necesitas buscar otra cosa porque eso ya se hace agotador
Me reí divertido.
– La nieve aquí es preciosa – Musite a su oído mirando el paisaje que teníamos enfrente – Ya verás que cuando caiga desearas no irnos
Me miro con una leve sonrisa y negó con la cabeza.
– No creo extrañar este encierre – Dijo riendo. La bese en la sien y luego la tome en mis brazos al estilo novia, me miro con una sonrisa.
Íbamos a ir camino a mi habitación cuando me detuve al ver a Alberta, nos echo una mirada rápida y sacudió la cabeza. Baje a Rose y me rasque la nuca nervioso. Ella rodó los ojos y luego abrió la boca para decir algo.
– Iremos a la ciudad – Dijo tranquila – Sé que el plan era ir mañana, pero mientras más pronto vayamos menos arriesgaremos. Rose ahora que tu protección terminó supongo que vas a venir, ¿no?
– No le digas así, ambas sabemos que fue un arresto domiciliario – Dijo Roza despreocupada – Sí, supongo si es que no caminan muy rápido
Alberta miro el pie de Roza y asintió lentamente. Luego nos indico que bajáramos. Ella suspiro pesadamente y miro al balcón. Baje las escaleras y mire a Janine que nos asintió. Al parecer todos estaban ya afuera, le dijo a Rose que no iba a salir desabrigada y ella solo le sonrió forzada sacando la bufanda que Abe le había dado.
La tensión entre ambas estaba creciendo mucho en estos últimos días, probablemente siempre fue así, pero ahora que están juntas día y noche entonces quiere decir que la tensión es perceptible para todos nosotros. Como guardianes nuestro deber era protegerlos, oficialmente solo habíamos venido Alberta, Janine y yo así que Eddie y Roza no deberían de meterse en cosas como estas, pero aún así lo hacen. Él porque siente que es su deber y ella porque es terca y porque sabe que no puede quedarse de brazos cruzados mientras nosotros arriesgábamos nuestra vida.
.: Rose :.
Mire por la ventana con una expresión aburrida y desinteresada del paisaje. Apenas nos habíamos puesto en marcha para ir al centro comercial y era cerca de una hora de viaje. Estaba sentada en la segunda fila junto a Lissa, Christian y Adrian. Ellos hablaban y hablaban como cotorras sobre el super centro comercial de Moroi. Yo no lo había visto aún porque gracias a Abe tenía prohibido abandonar la casa.
De todos Lissa parecía ser la más emocionada de que al fin pudiera salir de mi arresto y algo me dice que ella pensaba en comprar de todo hoy. No es que me queje, adoro poder salir de allí, pero el problema es que con Samara por ahí no sé que esperar. Mi madre tiene razón, odio admitirlo, pero es verdad. Yo no puedo pelear con el cuerpo lastimado así que tengo que abstenerme de los problemas. Como si fuera tan sencillo, ellos me buscan a mí no yo a ellos
– …y te va a encantar los aparadores tienen la ropa más hermosa que he visto – Siguió hablando. Rodé los ojos y seguí mirando por la ventana.
Yo había comprado ropa en Ottawa cuando estaba por mi cuenta durante tres días, compre aquel atuendo de cuero negro para pelear, pero no fue en el centro comercial de Moroi, de hecho fue en uno de humanos. Al parecer esta ciudad tiene muchos.
Cerré mis ojos suavemente pensando nuevamente en la pelea en el almacén. Las armas que estaba haciendo los Strigoi y la emboscada. Es obvio que planean algo y bien puede ser que ataquen la corte o pueden tendernos a nosotros otra emboscada. Yo tenía razón cuando dije que con Lissa fuera del camino habría que elegir otro monarca y entonces para ellos sería el momento más oportuno para atacar la corte. No sería de extrañar que a eso se deban los recientes ataques.
– Hemos llegado – Abrí mis ojos al escuchar la voz de Alberta y sentir una mano sacudiéndome. Me di cuenta de que Adrian me sonreía maliciosamente, yo rodé los ojos y me baje del auto.
Pose la vista en el super y genial centro comercial Moroi. Lissa no había exagerado cuando dijo que era demasiado grande. De noche estaba lleno de luces, la entrada principal abierta las veinticuatro horas, un estacionamiento gigante. Debía tener unos tres piso de altura el centro comercial.
– ¿Es aquí? – Parpadeé un par de veces por las luces – No me parece la gran cosa
– Te encantará – Dijo Lissa emocionada.
– Bien, vamos a ver – Dijo mi madre seria – Eddie cuidarás de Jill al igual que la última vez…
Espere a que mi madre terminara con su organización de guardia. Obviamente yo no tenía problemas ya que me encargaría de Lissa, pero a ella no le pareció bien ya que dijo que se encargaría por su cuenta de cuidarnos a ambas. Eso me ofendía. Dimitri estaba con Christian por ser su guardián, Alberta se encararía de cuidar a Adrian y a Mia y Eddie a Jill. Hablando de Jill, ella menciono que se vería con un chico llamado Dylan así que arrastro a Eddie adentro rápidamente.
– Yo no necesito un guardián – Mire a mi madre con firmeza – De hecho soy un guardián
– Pues mientras estés así lo tendrás – Dijo ella. Gruñí y estaba por replicar cuando Lissa me tomo del brazo bueno y me llevo adentro apresurada. Termine saltando ya que apenas si podía caminar bien con mi tobillo. Ella se ofreció a curarlo ya que se estaba tardando mucho en recuperarse por su cuenta, pero yo me negué y ella gruñó.
Estuvimos moviéndonos en muchas tiendas, demasiadas para el gusto de mi pie, hasta que nos detuvimos en una donde había ropa de invierno. No me apetecía mucho comprar ropa dado que íbamos a viajar nuevamente, pero como no sabíamos mucho cuando sería entonces no había nada que hacer. Abe seguía sin llamarme y eso que se fue apenas hoy, de todos modos me preocupaba un poco.
– Este swater te quedará bien – Me enseño uno verde con algunas franjas rojas – ¿Qué dices?
– Que me recuerda al de Freddy Krueger. ¿De verdad me vez como una loca quemada con fascinación por los niños y la sangre, además de las pesadillas? – Dije con una mueca de horror – Lissa, no sé si te diste cuenta pero no puedo probarme ropa. Tengo un brazo quebrado
– No lo tienes quebrado – Me frunció el ceño – Solo es tu patética excusa para poder irnos al patio de comida
Abrí la boca indignada. Estaba por replicar y ella me lanzo una mirada de «no puedes engañarme». Tuve que asentir lentamente, pero le recordé que estaba usando un cabestrillo, que era casi igual, pero ella recordó que yo podía quitarme el cabestrillo porque ya me había visto hacerlo. Maldije a mis adentros y tome el swater.
Estuvimos un buen rato buscando ropa de todos los tipos. A Lissa le hacía gracia verme intentando probar los swater con un brazo, pero también sabía que ella rogaba por curarme las heridas. Yo seguía igual, no pensaba dejar que ella me curara. Compramos unas cuantas cosas, no compre mucho debido a que solo podía cargar un máximo de dos o tres bolsas con una mano, pero Dimitri se ofreció a cargarme las bolsas así que me dijo que podía comprar más si quería.
Le había sonreí agradecida y lo besé en la mejilla. Luego mire a Lissa que no me dio tiempo de hablar ya que me arrastro de nuevo en la tienda. Christian estaba eligiendo unos guantes mientras nosotras buscábamos algo así como una parka. Mi madre estaba recargada contra una pared cerca de nosotras y Dimitri cerca de Christian. Le había echado una rápida mirada y luego mire a Lissa que me llamaba la atención.
– ¡Rose! – Me di la vuelta y vi a Jill acercarse rápidamente a nosotras. Le di una sonrisa que se cayó en cuanto vi un moretón en su mejilla.
– Santos cielos. ¿Quién te hizo eso? – Pregunto Lissa preocupada.
– Hubo una pelea. Estaba con Dylan en una tienda y entraron unos Strigoi – Dijo ella preocupada – Dylan los ataco, pero escaparon y me golpeé con algo
– Espera, ¿Strigoi? – Fruncí ceño – Eso no puede ser cierto
– ¿No sentiste nada? – Pregunto Lissa sorprendida y yo negué con la cabeza. Mire a Jill sorprendida y luego mire a mi madre que no dejaba de mirarnos seria, ajena a nuestra conversación.
– ¿Quién es Dylan? – Pregunte confundida.
– A eso venía yo – Dijo sonriendo inocentemente – Quería que lo conocieras
– Su nuevo pretendiente – Rió Lissa divertida mientras Jill se sonrojaba – Deja que paguemos esto y vamos contigo
– Estupendo, estaremos en la tienda de música – Dijo sonriendo ella mientras se daba la vuelta y se iba. Mire a Jill alejarse y luego a Lissa.
– ¿Pretendiente? – Pregunte confundida.
– Un chico que conoció la primera vez que vinimos. Te hable de él, ¿recuerdas? – Dijo ella mientras caminábamos a pagar las cosas – El hermano del chico del que Mia estaba interesado
– Entonces… algo así como pares – Dije divertida. Lissa rió y pago las cosas, luego llamamos a Christian quien se nos acerco después de pagar unos guantes sin dedos – Deben protegerte las manos y los dedos
– Ya sé, pero no interesa – Me sonrió divertido. Rodé los ojos y luego salimos de allí para ir a la tienda de música – ¿A quién vamos a buscar?
– A Jill y a su novio – Dijo Lissa despreocupada.
– No sabía que tenías cuñado – Dijo Christian mientras yo soltaba una carcajada.
– No lo tengo – Dijo irritada – Ese chico no va a salir con ella
– Aw, te preocupes por tu hermanita – Dije divertida. Lissa me dio un codazo debajo de las costillas y aunque fue suave y sin la intensión de hacerme daño no pude evitar soltar un gemido y encogerme un poco. Ella me miro preocupada y arrepentida, yo le sonreí levemente para que no se preocupara.
Al llegar a la tienda de música, que no estaba a más de dos tiendas de distancia de donde habíamos estado anteriormente, buscamos a Jill rápidamente. Me encontré con Mia y Adrian discutiendo sobre un grupo de música. Yo me acerque a ellos y les pregunte en donde se encontraba Jill, pero ni siquiera me pescaron. Hice una mueca y tome el cd que Mia tenía: Kiss.
– Ambos están mal. Ésto es una basura y punto – Devolví el cd a donde yo creía que iba. Ambos me miraron molestos.
– Tú no sabes de música Pequeña Dhampir – Dijo Adrian.
Rodé los ojos – ¿Y Jill?
– Por allá con el chico – Me indico Mia molesta – ¿Puedes creer que él vino, pero no Ryan?
– ¿Quién es Ryan? – Pregunte confundida.
– El hermano de novio de Jailbait – Explico Adrian con una mueca molesto.
– Alguien está celoso – Me reí divertida. Decidí ir a ver a Jill y Lissa fue conmigo. Entonces lo vi.
Sus ojos color ámbar se cruzaron con los míos. Era imposible no reconocerlo siendo que tenía un ojo morado, aunque ya se estaba pasando el color y volvía a ser del mismo tono que su piel. Apreté los puños con fuerza. Su teñida era la misma con aires de despreocupado. Era él.
– Rose, él es Dylan. Dylan, ella es Rose – Dijo Jill.
El chico me miro de reojo y luego cayó en cuenta de quien era yo. Se quedo estático dudando de si extender su mano y estrecharla o salir corriendo por mi amenazada de romperle todos los huesos si lo encontraba cerca de alguien que yo conociera.
– Un gusto – Su tono de voz salió tembloroso, preocupado. Estiro la mano y yo la mire. Primero pensé en rechazarla, pero quería saber a cual era su plan así que la acepte a regañadientes.
– El gusto es mío – Dije asintiendo aunque no fuera verdad.
Mire al chico fríamente, algo que no paso por desapercibido por nadie. Lissa incluso me mando un mensaje telepáticamente diciendo que me mostrará con una sonrisa por lo menos, pero yo ni siquiera la pesque. Todo lo que tenía en ese momento era la hostilidad para ese idiota que nos había atacado hace una semana cuando estábamos en nuestra cita doble. Alguien que trabaja para Robert.
– Y ahm Dylan – Dije. Él se tensó – ¿Cuál es tu apellido?
– Lynch – Dijo él – El tuyo debe ser Hathaway, ¿no? Jill habla mucho sobre ti
– Sí seguro fue casi imposible reconocerme con el brazo en un cabestrillo y las múltiples heridas – Dije fríamente. Hubo un silencio incomodo – Lo siento, no es que nos hubiéramos visto antes
Trago saliva asustado. Sonreí.
– Liss, ¿vamos a comer? – La mire sonriendo. Ella me miro sorprendida y asintió lentamente. Le regale una sonrisa amable a Jill y luego nos fuimos de ahí.
– ¿Qué fue eso? – Pregunto Lissa sorprendida – Parecía que querías aventarlo contra la pared y sacarle los ojos
– Solo protejo a los Dragomir – Me encogí de hombros – Es mi deber, ¿no?
Lissa me miro fijamente y negó con la cabeza. Coloco una mano en mi hombro – Eso no fue proteger. Fue atemorizar al chico. Apenas lo viste y sobre todo… querer sacarle los ojos
– Hablando de ojos, ¿el moretón como se lo hizo? – Pregunte curiosa por la mentira.
– No lo sé – Se encogió de hombros.
Me detuve en seco. No hubo un Strigoi aquí, estoy segura de eso. Pero entonces alguien más debió de haber atacado y tratándose de ese chico pudo haber sido cualquiera con un poco de maquilla y lentes de contactos rojos. De esa forma hacerle creer a Jill sobre un Strigoi y quedar como un héroe. Es por eso que los dejo escapar intencionalmente.
– Eso fue grosero – Christian se nos acerco tranquilamente – El chico no es malo
– Es porque no lo has conocido aún – Dije fríamente echándole una mirada. Él no dejaba de mirarme asustado.
– ¿Ves? Ya asustaste al cuñado de Lissa – Dijo Christian riendo – Eres mala Hathaway
Escuche a Lissa protestar que no era su cuñado, pero no dije nada. Mis ojos aún estaban clavados en los de ese chiquillo. Fuimos al patio de comida, al fin, y compramos una pizza. Lo malo es que no pude prestarle atención a mi comida porque Dylan había venido con nosotros. Nuestras miradas no dejaban de cruzarse y demostrarse odio y miedo.
El chico no dejaba de mirarme aterrado y dudo mucho que sea por la forma en como lo trate hace unos minutos, aunque todos creían que sí. Tome un sorbo de la bebida y me recargue de espaldas intentando no prestarle atención al chico para hablar con Lissa. Al termino del almuerzo yo me excuse para ir al baño, lo cierto es que el dolor punzante en mi frente se hizo algo molesto de la nada y quería revisarlo, pero sin preocupara nadie. Sin embargo cuando estaba por llegar alguien me tomo de la mano y jalo con fuerza a un rincón.
– Vaya, si es Dhampir débil – Dije seria. El chico me tenía pegada de espaldas en la pared con un brazo apoyado a mi lado como si impidiera que escapara.
– ¿Qué haces aquí? – Pregunto serio.
– Cuidado o tu otro ojo podría terminar morado – Advertí. Él se tensó un poco y supe que todo el valor del que se había armado para atraparme por sorpresa se desvaneció. Me aleje de él y entre al baño, revise la herida debajo de una venda y luego salí tras confirmar que estaba bien.
– No hemos terminado – Escuche su voz. Lo mire fijamente. Baje la mirada considerando mis oportunidades: estaba sola, camino al patio de comida y él estaba conmigo. Lo tome de un hombro y lo aventé contra una pared.
– Te advertí que si te acercabas te iba a romper todos los hueso del cuerpo y puede que ahora esté lastimada, pero eso no me lo va a impedir – Dije con firmeza acorralándolo con una sola mano – Ahora… tienes dos opciones: te despides de Jill y nunca más te vuelves a acercar a ella en lo que resta de tu vida o te afrontas a las consecuencias por haber llegado a nuestra casa con Strigoi y haber intentado hacernos daño. Elige: vives o mueres. Hazlo fácil para mí, ¿sí?
– Ese anciano me prometió dinero – Dijo él serio – Y yo no sabía que Jill y tú eran amigas
– Creí que te hablo mucho de mí – Sonreí maliciosa. Él palideció – Es por eso que te acercarse a ella, para poder llegar a mí. ¿Qué tan tonta crees que soy? Aléjate de ella o te mandaré directo al hospital
Él sabía que yo estaba hablando enserio y me tenía miedo, ¿cómo es posible temerle a alguien que cojea al caminar y tiene un brazo en un cabestrillo? Probablemente el romperle la nariz y moretearle el ojo pudo ayudar, pero estoy segura de que ahora él sabe de pies a cabeza quien soy yo realmente. La chica salvaje. Problemas. La chica que nunca piensa antes de hacer las cosas. Quien da su vida para defender a sus amigos. Aquella es capaz de matar a un Strigoi sin problemas.
– No quiero volver a verte cerca de Jill o de otro de ellos – Susurre fríamente – Si te acercas… te rompo los huesos y te mando a una prisión por haber trabajo con Strigoi para atacarnos. Tú eliges – Dije seria – Tienes diez segundos
– ¿Rose? – Levante la mirada y me encontré con Christian que me miraba serio. Solté al chico y le hice un ademan para que corriera a despedirse de Jill y no volver a verla más. Él salió arrancando en busca de ella y yo me acerque tranquilamente a Christian para poder volver con los demás. – ¿Qué le dijiste? – Pregunto.
– Nada – Respondí inocentemente.
– Por favor. Oí como lo amenazabas con matarlo – Dijo él serio – ¿Por qué?
– Eso no tiene importancia – Dije suspirando. Llegamos con los demás y vi al chiquillo hablando con Jill quien parecía incrédula, me lanzó una mirada y apresuro en terminar las cosas luego se fue y antes de cruzar por mi lado me dio una mirada asustado y se fue.
– No sé que le hiciste, pero veo que lo amenazaste con alejarse de Jill – Musito Christian a mi oído – No le gustará cuando se entere
– No tiene porque enterarse – Dije tranquila.
Pude notar la expresión débil en el rostro de Jill, parecía que todo signo de emoción había desaparecido y si bien me sentí culpable no deje de repetirme a mi misma que era por su bien. Ella no tiene porque saber que ese chico había llevado a los Strigoi hace una semana atrás cuando ellos se preparaban para dormir.
Volvimos en un viaje muy silencioso tal y como había sido devuelta. Mi celular comenzó a sonar y me sorprendí de ver a Abe. Dude si hablar con él ya que desde el accidente no habíamos hablado mucho. Toque un extremo de la bufanda y acepte la llamada.
– Viejo – Dije con un aire despreocupado.
– Niña – Supe que tenía una sonrisa en su rostro.
– ¿Qué paso con problemas? – Pregunte intentando sonreír.
– No es el momento. Ha sucedido algo – Dijo serio – ¿Dónde estás?
– Volviendo a la casa. Por favor no me digas que quieres otro tiempo padre e hija porque te recuerdo que el último no resulto tan bueno conmigo en el hospital – Al parecer mi comentario hizo que todos me voltearan a ver serios, incluso mi madre que estaba conduciendo me miro por el retrovisor.
– Ponte el cuero. Tenemos cosas que hacer y esta vez llevo guardianes conmigo –
– Eres tan inteligente – Dije con sarcasmo – ¿Dónde iremos?
– Al almacén –
Fruncí el ceño seria.
– Olvídalo. No estoy tan loca como para ir allí – Negué con la cabeza – Vas solo viejo
– Escúchame niña, vendrás conmigo – Sonaba serio, pero a mí no me parecía en nada volver al lugar donde casi me matan – Lo que he encontrado es muy grande y los Strigoi no están
– Gracias por la advertencia – Me pase una mano por el rostro – Sin embargo me rehúso a ser golpeada como saco de boxeo nuevamente. Y por cierto, me cortar con una espada, mi chaqueta está rota
– Compraremos otra – Dijo despreocupado.
– ¡Abe! – Alcé la voz enojada – No todo en la vida lo puedes comprar. Yo casi pierdo la vida allí por protegerte y quieres que vuelva. ¿Qué pasa contigo? Se nota que ni tu ni mi madre tienen la más mínima idea de lo que ser padres significa. No iré, si quieres ve solo, pero a mí no me metas en tus locuras. Ya tuve suficiente con tu anterior descuido…
Hubo un silencio y dado que él no respondió yo colgué la llamada. Gruñí y mire por la venta seria. Tenía curiosidad por saber que es lo que encontró Abe, pero no me iba a dejar engañar e ir al lugar donde casi me matan. Ese lugar estaba plagado de Strigoi y recibí una paliza enorme, no volveré a ir.
– ¿Qué quería? – Pregunto mi madre seria.
– Solo conduce – Dije intentando contener unas malditas lagrimas que quería salir de mis ojos.
Sentía tanta rabia por lo sucedido. No habíamos podido hablar de lo que sucedió, pero ahora… ahora solo pude desquitarme por el peligro en que nos expuso. Lo había tenido guardado mientras fingía que todo estaba bien, pero lo cierto es que no. Todo estaba tan mal como comenzó. Vale, fue mi culpa por no darme cuenta de que podríamos estar en peligro, pero santo Dios, él sabía que íbamos a estar rodeamos.
Al llegar a la casa del lago todo lo que hice fue ignorar a cualquiera que quisiera hablarme, necesitaba estar sola un rato y pensar así que fui al templete y me senté en una banca. Necesitaba despejar mi mente y pensar un poco en lo que Abe me dijo, necesitaba decidir que iba a hacer.
– Salir lastimada es algo que se me da muy bien – Bufé rodando los ojos – Tal vez debería ir con él
Abe no tenías malas intenciones con lo que paso, pero aún así no dejo de sentir que fui utilizada a pesar de que no fue así ni por error. Todo lo que hicimos fue ir a un lugar en donde nos emboscaron sin que pudiera darme cuenta. Ya, pensándolo bien no tengo ni idea de si la culpa fue del todo mía o del todo de Abe. Quizás de ambos.
– ¿Abe? – Había sacado mi celular. Abrazaba mis rodillas y miraba el suelo tranquilamente. Del otro su voz somnolienta me causo una sonrisa, pero me limite a no reírme.
– ¿Qué quieres niña? –
– Iré contigo – Guardo silencio – Pero de día
Otro silencio.
– ¿Abe? –
– Bien, iremos de día – Dijo él. Pude darme cuenta de que sinceramente tenía una sonrisa aunque no la podía ver, su voz lo delataba – Te comprare una nueva chaqueta
Quise darme una bofetada. Colgué la llamada y mire al vacío unos minutos. Luego pensé en que no quería ir adentro, pero quería saber cómo estaba Lissa así que entre en su mente como ella lo había estado haciendo conmigo. Se notaba feliz de que el vínculo fuera bidireccional y no dejaba de violar mi privacidad, era mi turno.
~.~.~
Bien, ella estaba bien, tranquila y aunque algo preocupada por mí no intentaba querer ir a buscarme. Estaba con Jill escuchándola quejarse de cómo Dylan había sido malo con ella, eso de querer demostrarle que le importaba para que luego la mandara al diablo sin siquiera importarle lo que ella pensaba la tenía muy enojada. Por un lado me sentí culpable y claro porque yo tenía la culpa, pero por el otro seguí recordándome que ese chico fue quien nos ataco con un montón de Strigoi.
Christian estaba también allí, él tenía la cabeza recostada en el regazo de Lissa y a su vez ambos estaban sentados en chaise longue. Ella le desordenaba el cabello enterrando sus dedos en él mientras pensaba en lo mucho que amaba hacer aquello. Sentí que me darían caries por sus cursilerías.
Por otro lado Adrian estaba jugando con la play, estaba con Eddie echando una carrera en el Need for Speed y para su mala suerte Eddie iba ganando. Mia era la única que no se encontraba allí y a través de Lissa supe que ella se estaba pintando las uñas en su habitación.
Yo quería que Lissa quitara la vista de Christian y buscara a los guardianes, pero ella seguía sonriéndole dulcemente mientras intentaba ignorar un poco las quejas de Jill aunque en su mente ella también estaba molesta por como la trato el chico. Christian era el único que sabía que yo le amenacé para que se alejara de ella y por lo visto no lo había comentado aún así que me sentí agradecida por él.
Como era de esperarse mi madre estaba hablando con Alberta y Dimitri intentando buscar la raíz del problema en que Abe quería meterme. Pude sentir en Lissa la incomodidad de saber todo y no poder decir nada, ella podía escucharlos hablar y hacía todo lo necesario para no prestar atención a su conversación.
– Estoy seguro de que ese chico tenía una muy buena razón para hacerte aquello, pero eso no implica que le rompa los dientes – Dijo Adrian molesto. Por supuesto, para Adrian Jill era como una hermanita pequeña.
– Es extraño lo que hizo – Comentó Lissa. Aunque no lo admitiera del todo odiaba ver a Jill así, ella también se preocupaba por Jill, más de lo que debes esperar. Pese a lo que ha estado sucediendo ella la cuidaba como a una hermana, porque lo era.
Me sentía algo celosa de que al fin Lissa estuviera considerando a Jill como su media-hermana, probablemente no me gustaba mucho tuviera otra hermana porque según ella yo era su hermana, no de sangre, pero lo era. Quería mucho a Lissa era por mucho una de las personas más importantes en mi vida y luego vendría Dimitri.
– Si veo a ese chico lo va lamentar – Amenazo ella. Pude sentir que efectivamente estaba molesta por lo que sucedió. Christian se tensó, pero omitió comentario. Gracias Christian.
Lissa no dejaba de pensar en las mil formas de torturar al chico que le había hecho falsas ilusiones a su hermana. Por un momento me pregunte si ese chiquillo realmente le había interesado Jill o solo fue imaginación mía y él intentaba llegar a mí como lo había dicho antes.
~.~.~
Salí de la mente de Lissa y decidí volver para poder cambiarme de ropa. Realmente extrañaría la chaqueta de cuero e imagine que Abe iba a tardar en llegar por tener que comprarla. Al entrar en la casa Lissa me miro con ansiedad por saber si me encontraba bien o no, en su lugar le sonreí levemente y fui arriba.
Me cambie de ropa rápidamente y tome mis botas negras ya que los tacones no eran una opción aunque me ayudaron mucho cuando ese Strigoi me derribo, pero con el tobillo malo no era opción viable. Usaba una camisa sin mangas color negra, el atuendo entero es negro.
Baje cojeando y saque mi celular recordándole a Abe que no podía caminar bien y su respuesta me dio ganas de abofetéalo con tanta fuerza: dile a Lissa que te cure. ¿Acaso habla enserio? No le pediría a mi amiga que lo hiciera, ni en mis más locos sueños. Mire el cabestrillos y decidí quitármelo, lo lancé sobre el barandal de la escalera. Llegue abajo y mire a todos tranquila.
– ¿Por qué te vestiste así? – Pregunto Christian confundido.
– Me hace ver sexy – Me encogí de hombros con las manos en las caderas y una sonrisa despreocupada. Lissa rió divertida y me miro fijamente.
– Te hace falta la chaqueta – Dijo ella con un tono suave.
Asentí y camine hasta un pote de uvas sobre la mesa, me lleve una a la boca y deje cinco en mi mano. Me senté en una silla de piernas cruzadas con mi tobillo derecho elevado para no tocar el suelo. Cerré mis ojos suavemente intentando no pensar en que iba a salir con Abe para que Lissa no lo supiera, fue tarde, no pude dejar de pensar en la salida que tendría con Abe.
– ¡Rose! – Hice una mueca y me mordí el labio inferior. Ella me miraba sorprendida y molesta – ¿Estás loca?
– Definitivamente era mejor cuando no sabías mis pensamientos – Dije suspirando.
Estuve a punto de decir algo más cuando la puerta de la casa se abrió y el viejo entro con una sonrisa y una bolsa en sus manos. Le di una mirada extrañada con una ceja levantada, me puse en pie y le apunte confundido. Abe me sonrió divertido y me lanzo la bolsa. La mire y me sorprendí al ver la chaqueta. Era idéntica a la que ya tenía y si fuera otra persona jurara que ni siquiera se rompió la que ya tenía y era ésta.
– ¿Qué diablos haces aquí viejo? – Saque la chaqueta – Santa mierda es la misma en talla y marca. ¿Acaso estabas pendiente de mis compras?
– Sí, algo así – Dijo sonriendo – Anda póntela. Vasilisa necesito pedirte un favor, uno muy especial
– Hey, hey, hey. ¿La palabra amanecer te suena de algo? – Pregunte.
Él me miro sonriendo y sacudió la cabeza.
– Iremos en auto, si nos vamos de día llegaremos día. Es un día de viaje, ¿lo olvidas niña? Para estar allí de día, tenemos que irnos ahora – Explico. Rodé los ojos y me puse la chaqueta – Como iba diciendo. Vasilisa podrías curarle el tobillo a mi hija problemática
Rodé los ojos y Lissa asintió. Sabía lo mucho que ella quería que yo la dejará curarme si quiera el tobillo para así poder caminar, pero no quería que ella lo hiciera. Para mí lo más conveniente era que mi tobillo sanara solo.
– No lo va a hacer – Advertí.
– ¿Quieres correr cojeando? – Pregunto.
– ¿Correr? – Abrí los ojos sorprendida – Abe…
– Confía en mí, por una vez en tu vida, confía en mí – Dijo serio. Solté un suspiro y asentí a Lissa quien se puso feliz.
– Entonces espero que tu plan sea más sólido – Dije mirando al viejo fijamente.
– Oh lo será – Asintió.
– No te la vas a llevar a ningún lado. Aún está lastimada y no creo que vuelva intacta – Dijo mi madre seria. Podría ser mi imaginación, pero también podría ser solo coincidencia. ¿Janine Hathaway está preocupada por mí y actúa como una madre? Bueno, en ocasiones su preocupación es lo más cercano a una madre.
– Janine es importante – Dijo Abe. Solté un suspiro y di unas cuantas vueltas luego de que Lissa termino. El dolor ya no estaba y podía caminar libremente sin preocuparme, salvo por las heridas en mi cuerpo y mi brazo.
– Ya deberías decirle – Dije mirando a Abe – O de lo contrario nos meterás a Lissa y a mí en problemas
– Será luego, ahora te necesito en ese auto – Dijo Abe serio. Pude notar que algo estaba sucediendo, mire a los demás y me encogí de hombros salí de la casa siguiendo a Abe hasta el auto donde halle a cuatro Moroi sentados en la parte de atrás. Eso si era protección – Escucha finalmente he descubierto que está sucediendo
– ¿En tres días? Wow eso es sorprendente – Dije entrando en el auto.
– Rose, escucha. Le di vueltas al asunto de la reina fuera de la corte, de las armas y sobre todo de las manadas que los siguen – Puso el auto en marcha – No piensan atacar por sorpresa. He hablado con un viejo amigo, muy confiable de hecho, con unos cuantos favores, logramos encontrar la respuesta
– ¿Y esa es...? – Lo mire intrigada.
– Una guerra – Dijo serio – Piensan exterminar a los Moroi y a los Dhampir
Continuara…
Aquí ha terminado el capítulo de hoy. Wow ha estado bueno y el final muuuuuy intrigador y revelador, ¿no lo creen así? Yo creo que sí. Ha estado bastante bueno y me ha gustado. Conque el chico que Jill conoció fue el mismo que ataco en la velada y aparte los Strigoi planean una guerra ¡OMG! ¡Eso es demasiado! Pero, ¿qué hay de Robert? En algo se relaciona o solo son dos cosas por separado, hmmm...
Bueno, nos veremos en el siguiente capítulo, espero sus opiniones.
Dejen Reviews (y)
Se despide Lira12 (L)
