La sombra que guía mis pasos

12: Cabellos salvajes

-Te ves peor que yo.

-Wow, hombre.

-Es en serio, Midoriya. Tus ojeras son más grandes que las mías y las de Aizawa-sensei juntas.

-Necesito mediciones concretas para eso.

-¿Qué peso enorme te has sacado de encima?

Izuku se detuvo en medio de un cruce de pasillos. Miró a un lado y al otro, y agarró la manga de Hitoshi, tirando de él hacia el baño de varones. Abrió todas las puertas de los cubículos, asegurándose que el baño estaba vacío, y cerró la puerta de entrada antes de apoyarse contra ella y frotarse los ojos.

-Shinsou, ¿te acuerdas de cuando dije que la violencia no soluciona siempre todas las cosas? Como en los casos de rescate luego de catástrofes, o las líneas de ayuda a suicidas.

-Sí.

-Bueno... Tengo miedo, Shinsou. Estoy aterrorizado a veces, porque hay cosas... hay cosas que aún no han terminado de cambiar, y un paso en falso puede resultar... en un daño gigantesco. No solo para mi, sino para... para gente que me importa, Shinsou. Anoche... ayer volví a casa y le dije algunas cosas a mi madre. Cosas que pasaron hace mucho, antes de entrar a Yuuei. Y se lo dije después de explotar con Bakugo.

En otras circunstancias, Shinsou habría sonreído, pero el tono de Midoriya indicaba que no era adecuado. Esperó, en silencio, hasta que el otro muchacho se sintiese cómodo para continuar.

-Bakugo no lo sabía, pero básicamente le dije que, después de lo que él hizo, para mí fue como morir y renacer, y que él era parte de una vida anterior. De un Izuku anterior, y que ahora él... él no merece mi amistad, Shinsou. Estoy mucho más feliz ahora, en Yuuei, contigo en la misma clase, que lo que nunca lo fui desde que me dijeron que no tenía habilidad especial- Shinsou pestañeó, sorprendido -Es ese caso de algo muy específico que gatilla bajo ciertas circunstancias... y Bakugo causó esas circunstancias. Nunca le había dicho a mamá cómo había sido, pero no fue bonito. Y ayer... ayer se lo dije, y creo que le rompí un poco el corazón, Shinsou.

No se movió cuando Hitoshi se acercó, posándole una mano en el hombro. Sorbió un poco por la nariz antes de continuar.

-Tenía que decírselo, pero así y todo... le dolió que pasase tanto tiempo sin decírselo. Me dijo que... que a veces parezco que tengo el síndrome del héroe crónico.

-Bueno, eso es verdad.

Izuku se echó a reír y luego a llorar, sin perder el ritmo.

-¿Por qué la vida es tan peligrosa para quienes no estamos en la norma, Shinsou? Tenemos habilidades especiales raras, que podrían hacer grandes cosas en ayudar a la humanidad... y hay gente a la que le encantaría mantenernos en un laboratorio secreto y cortarnos para saber qué nos hace funcionar.

-Por eso quería entrar en Yuuei, Midoriya- dijo Hitoshi después de unos segundos -Porque en ninguna otra escuela aceptarían a alguien con mi habilidad- le alcanzó un pañuelo de papel, e Izuku se limpió primero la cara y después la nariz -Sospecho... En mi familia hubo media docena de casos, cada quien con alguna variante del control mental. Creo que al menos dos fueron espías o comandos especiales. No tengo forma de probarlo, pero desde que se manifestó mi habilidad nos han llegado cartas con invitaciones de... de ciertas organizaciones. Gubernamentales y de las otras.

Izuku lo miró, atónito.

-Yo tengo la misma habilidad que mi madre. Ella reconoció lo que pasaba y por eso nos mudamos aquí, cerca de Yuuei. Es la escuela más inclusiva y avanzada en estos temas. Y es triste, sí, que no se haya avanzado más, pero por otro lado, aquí es donde debemos estar, ¿no?- lo miró a los ojos, llenos de una tristeza larga con gotas de esperanza -Para cambiar las cosas, echando a rodar el primer copo de nieve por la ladera de la montaña.

Izuku ladró una risa y le cayeron un par de lágrimas más.

-Ah, Shinsou... Creo que te hizo bien ir con Present Mic y Jirou.

-Me hizo mucho bien conocerte.

-Y tú... eres... un amigo... genial... - logró decir, con los ojos desbordándose de lágrimas.

Tomó aire y se lo dijo.

Hitoshi le creyó sin que tuviese que mostrarle su fantasma.

.-.

Llegaron con el tiempo justo a clase.

Lo cual fue una suerte, ya que Aizawa-sensei parecía más irritado de lo normal.

-Los resultados de sus exámenes teóricos han llegado- dijo, y se le notaba la tensión en la voz. Izuku creía saber, en parte, por qué -Y en algunos casos han sido decepcionantes. Si creen que sólo aprobando los prácticos pasarán, espero aprendan antes que la experiencia les haga pagar un precio mayor.

La clase cayó en el silencio.

Izuku notó que todos los asientos estaban ocupados, pero que no había visto que Bakugo estaba allí. Era casi como si no tuviese presencia, o quizás se debiese a que no exudaba rabia contenida, ni lanzaba maldiciones en cada frase, junto con promesas de superarlo, hacerlo pedazos y matarlo. Parecía... apagado. Izuku no sintió la satisfacción que creyó que sentiría ayer, sino una extraña calma.

Debía de ser la buena compañía.

Casi sonrió.

-Así y todo, deberán tener un examen práctico, que llevaremos a cabo en la fecha asignada. Como serán un número par de alumnos, irán en parejas (1), y eso será todo lo que tienen derecho a saber. El personal docente seleccionará quién irá con quién, y no quiero protestas.

-Sensei.

La mano y la voz de Yayorozu se alzaron en medio del silencio.

-¿Sí, Yayorozu?

-Que sólo haya un número par de alumnos... ¿es algo definitivo, o sujeto a cambios? Por si alguien más... se reincorpora.

Aizawa la miró con ojos cansados.

-No se puede obligar a nadie a asistir. Tampoco se recomienda venir a clase sin alguna habilidad especial, aunque se la haya tenido antes. Así que a menos que alguien recupere lo que se le ha robado, y decida venir por propia voluntad, el número continuará siendo par.

Se dio la vuelta y empezó a escribir en el pizzarrón.

Bakugo pareció hundirse más en su asiento.

.-.

La primera sesión con la psicóloga fue algo... incómoda.

-Entonces, Midoriya, es la primera vez que vienes a una consulta.

-Sí, señora.

-Es como ir a ver dentistas. Para prevenir antes que curar, no quiere decir que tengas caries.

-Y tampoco que estás loco.

-Así es. Veo que estás mucho más contento ahora que un año atrás.

Silencio.

Y ahí empezó el baile alrededor del tema principal. Izuku sabía cuál era, pero no se sentía del todo cómodo discutiéndolo. Podía evitar el tema de ser ajin, de eso no se requería mucho detalle, pero de todas maneras, era algo difícil.

-Estoy cansado de intentarlo siempre, y que él sólo me desprecie- dijo al fin, en la tercera sesión -Es decir... por años lo idolatré, pero luego... me di cuenta que no iba a cambiar. Como las mujeres golpeadas que creen que no las van a golpear más si vuelven. Sé cómo termina. Y ya dejé atrás mi vida en la que Bakugo era... en la que yo quería que fuésemos amigos. No va a cambiar. No dejará de lastimarme. Y lastima a otras personas, además. No es justo. La vida no es justa pero no pienso darle el privilegio de mi confianza de nuevo. Y usted, por secreto profesional, ni siquiera me puede decir si él tiene alguna intención de no ser... de no empujar a la gente a la miseria. En vida o de otro tipo.

Respiró hondo, lo contuvo y lo dejó ir, despacio.

-Ahora mi vida es mejor, sí, en parte porque no me importa lo que diga Bakugo. Hitoshi es más parecido a mí, y nos entendemos mejor. Nuestras filosofías son parecidas. Y hay gente que lo comprende. Yo comprendo que el ambiente ha cambiado. Bakugo parece haberse adaptado, no cambiado, sólo un poco, y eso no basta. Si hubiera justicia, no aprobaría el curso por violento.

-Y si Bakugo cambiase de verdad, ¿qué harías?

-No va a cambiar. No hay forma en que me convenza que va a cambiar. El Izuku que quería ser su amigo ya no existe, y no quiero volver al pasado. A lo sumo seré civilizado, pero no merece mi amistad. Ya no desperdiciaré mi vida en eso.

.-.

El primer fin de semana, Shinsou le propuso ir al parque.

-¿Parque?- preguntó Izuku, confundido.

-Para que no te hierva el cerebro. También debes descansar y tomar aire. Y probar lo que hacen en mi casa, que si no se siente que tú no tomas riesgos y yo siempre pongo mi cuello en peligro.

-¿Cuello?

-Cuello, boca, sistema digestivo completo. Además, hace rato que no voy al parque y mi madre quiere que pruebes algunos de sus experimentos en la cocina. Me dio hasta planillas para llenar.

Izuku pestañeó, sin entender.

-Midoriya, ¿quieres ir de picnic y llenar tablas de datos?

-Er... ¿bueno? Digo, sí- se corrigió, al ver que Shinsou alzaba una ceja -Sí, vamos. Espera que me ponga ropa para salir...

Y así fue que Izuku y Hitoshi fueron, en bicicleta, a un parque lleno de verde. Shinsou pedaleando y Midoriya sentado atrás, con un almohadón entre su cuerpo y el portaequipajes, llevando una mochila con cosas que su madre le dio a las apuradas, mientras Shinsou llevaba la suya sobre el pecho en vez de la espalda. Con casco. También le dio uno a Midoriya, lo que le hizo sonreír, por más de un motivo. Uno le calentaba el pecho y el otro le recordaba, con certeza a temperatura ambiente, que él no iba a morir si chocaban.

No por mucho, al menos.

-No sabía que había bicisenda en este parque- comentó, mientras pasaban unos árboles al lado de un curso de agua.

-Está algo olvidada, pero tiene su encanto.

-Lo veo- dijo, observando cómo el agua reflejaba la luz del sol, como una tela de oro ondeando.

Con el viento en la cara, el aire fresco que olía a plantas, el suelo pasando bajo él y el sol brillando sobre su cabeza, sintió que algo de su tensión se iba, flotando, y se quedaba atrás. Era casi como haber cambiado de acto, más que de escena, o de escenario. Por unos momentos se sintió parte de una película de Ghibli, y no fue nada más.

Entonces llegaron a un claro alcostado del camino, bajo un pino.

-Y aquí estamos- dijo Shinsou, parando la bicicleta -Baja, Midoriya.

Izuku obedeció, y entre los dos prepararon el picnic. Shinsou apoyó la bicicleta contra el tronco del pino, dejó colgado su casco y se sentó sobre el mantel que el otro había estirado sobre el suelo. Sacaron tuppers, botellas, platos, servilletas de tela y tenedores.

-Wow, hombre- dijo Izuku al ver la cantidad de cosas en recipientes pequeños -¿Todo esto lo hizo tu madre?

-En realidad, hubo una fiesta con sus amigas ayer, y me dijo que alguien tenía que terminárselo todo, y que aprovechásemos ahora que adelgazamos fácil y somos jóvenes, dijo. Lo que cocinó ella está en los recipientes blancos, y aquí está la tabla de datos.

Le alcanzó un cuestionario con preguntas sobre sabor, textura, presentación, color, etc. Izuku se rió por lo bajo al leerlo.

-Oh, bueno, haré el sacrificio- dijo, y tomó una galletita con mermelada y azúcar de un tupper blanco.

.-.

El sol se elevó por sobre sus cabezas, mientras disfrutaban de la compañía del otro, de la conversación esporádica, de la poca gente que pasaba enbicicleta, del viento que movía las hojas, de la comida y de los cómodos silencios. Izuku fue rellenando los cuestionarios, Shinsou tenía su celular y miraba fotos de gatos, y cuando terminaron con la comida Izuku se sentía relajado, satisfecho y en paz.

-Midoriya.

-¿Jum?

-Si sigues así te sacaré una foto, pondré el filtro de gatos y lo usaré como tu foto de perfil de contactos.

-Hmmm... bueno.

Sonrió sin abrir los ojos, y oyó a Shinsou sacar la foto, reírse por lo bajo y tocar cosas en su celular. Izuku se estiró, con los brazos hacia atrás, casi tocando el tronco del pino y alcanzando la tierra más allá del mantel.

-Midoriya...

-Izuku.

Silencio

-Puedes llamarme Izuku si quieres.

-B-bueno. Izuku. ¿Quieres regresar ahora? Más tarde llega el grueso de gente a la zona y se vuelve complicado salir.

-Ujum- dijo, y abrió los ojos, levantándose del mantel y sacudiéndose la ropa.

Shinsou estuvo callado durante todo el viaje de vuelta, pero a Izuku no le preocupó. Cada quien a su tiempo, se dijo. Si vida no era mala, almenos esta, y estos momentos lo hacían sentir bien. Hacían que quisiera vivir su vida. Era como estar bajo una frazada con una taza de algo dulce y caliente, mirando nevar tras la ventana.

-¿Izuku?- dijo Shinsou al llegar a la casa del muchacho.

-¿Sí?

-Puedes decirme Hisothi si quieres.

Izuku le sonrió de oreja a oreja.

.-.

El examen práctico llegó más rápido y más lento de lo que esperaba.

Sospechó que algo raro estaba pasando cuando vio que había muchos colectivos, y muchos docentes, en vez de los robots que les habían mencionado la clase 1-B. Confirmó cuando empezaron a dar los equipos de docente-parejas. Perdió algo de tensión al ver que Bakugo iba con otra persona (y le tocaba con All Migth). Hitoshi iba con Sero y Midnight, y le dio un pulgar arriba recíproco. Y a él...

-Midoriya- dijo el director Nedzu -Tú y Yayorozu irán contra mí.

Esto iba a ser muy interesante.

.-.

.-.

(1) Aquí casi va cuán feliz estaba Mineta, pero luego me acordé que ya no estaba en 1-A. La trama no permitía el chiste.