-Luego conversaremos Albert, ahora estoy ocupada.

-Sólo dime dónde estás, yo haré el resto, Candy te sentí vibrar en mis brazos otra vez, me sigues amando y tu cuerpo sigue deseándome.

Candy colgó el celular, sus palabras la habían inquietado, Jean pudo darse cuenta de eso.

-¿Lo amas?

-Con todo mi corazón.

-La distancia hará que lo olvides, quizás conozcas a alguien que te merezca.

Candy pensó: Si a Jimmy nunca quise darle un padrastro, menos a este bebé que nacerá de mi ser.

Llegaron a la casa de Jimmy, era de un solo piso tenía tres habitaciones, Jean estacionó el auto en la cochera y se despidió de Candy con un beso en la mano.

-Mamá, parece que le agradaste a mi jefe.

-Jimmy ¡Por favor!

-Te enseñaré tu habitación.

-Es más chica que nuestra casa de Chicago, creo que cuando traigas a Leslie me tendré que ir, ella querrá tener su espacio.

-No mamá, quizás debamos buscar un lugar más grande, quiero que vivamos juntos, además nos tenemos que ayudar mutuamente, tu tendrás a mi hermanito y Leslie a mi bebé y ustedes como mamás se pueden apoyar, algunas veces necesitarás que Leslie te cuide al niño cuando te toque guardia y viceversa.

-Me alegra saber que te apoyaran para que te cases con Leslie.

-Si es algo que no esperaba, El señor Paul es muy bueno

Por fin llegó el Lunes, Candy se presentó en la oficina de Robert Clark.

-Candice White, no parece que tenga 37 años, se ve como de 30 o menos y eso que nosotros los doctores nos envejecemos más rápidamente por las guardias nocturnas que realizamos.

-En el hospital en el que trabajé raras veces me daban guardias nocturnas.

-Ahora comprendo todo, aquí si hay rotación una semana te tocará en el turno matutino, la siguiente en el vespertino y por último el nocturno, pero cuando cumplas los 7 meses de embarazo te dejaremos fijamente en el turno de la mañana, para que puedas atender a tu bebé por las tardes.

-Gracias

-Te admiro, tu sola te aventaste al ruedo, ser madre soltera ha de ser difícil.

-Ser mamá es la bendición más hermosa que Dios nos puede dar a las mujeres.

-¿Podemos almorzar juntos en la cafetería? Nos sirve para conocernos más.

-Si Doctor

-Dentro de una hora empezaran mis consultas, soy cardiólogo, en las tardes me toca operar, pero hoy tendré libre d así que nos vemos en la cafetería.

-Si doctor Clark

-Llámame Robert es más íntimo.

-Por el momento prefiero decirle Doctor Clark.

-Entiendo…

-Jean quiero que organices todos para nuestro viaje a Escocia.

-Señor Paul, creo que sería conveniente que usted viajara sólo con su hijo, así tendrán mucho tiempo para conversar y conocerse más.

-Quizás tengas razón, ¡está bien iremos solo Jimmy y yo!

-Qué bueno que aceptó mi sugerencia, así tendré oportunidad de frecuentar a la doctora, lo vi interesado en ella pero le ganaré el parpadeo-pensó Jean.

Mientras en el hospital el primer día, fue un poco desgastante presentaciones, hacer nuevos amigos…

-¿Qué tal tu primer día?-preguntó Robert

-Extenuante, estoy segura que cuando llegue a mi casa me dormiré hasta el siguiente día.

-¿Estás tomando vitaminas prenatales?

-No

-¡Doctora White! Es usted una mala paciente, hoy mismo iremos con el ginecólogo para que le haga un ultrasonido y le recete sus vitaminas ¿De acuerdo?

-¡De acuerdo!

-Pero primero vamos almorzar que muero de hambre.

-Como guste.

-Pues si Candy, ahora a mis 45 años tengo una carrera exitosa pero estoy solo, quisiera regresar el tiempo y fijarme en una de mis compañeras, ya ahora hasta sería abuelo, no que ni hijos tengo.

-Pero todavía está a tiempo.

-Hace un año estuve saliendo con una chica que estaba haciendo sus prácticas en el hospital, hasta le di un lugar en mi consultorio, era mi aprendiz, se llevó a varios de mis pacientes, se hizo de renombre conmigo y luego me dejó por uno más joven, ¿Te cuento un secreto?

Candy encogió los hombros.

-Congelé mi esperma, quiero esperar dos años, si no logro encontrar pareja, rentaré un vientre para ser un padre soltero.

Candy le sonrió y siguió comiendo.

Robert Clark la acompañó para que le hicieran el ultrasonido, cuando escucharon los latidos del corazón del bebé, Candy y Robert se llenaron de emoción.—Albert me gustaría que estuvieras conmigo para que escuches a nuestro hijo.

Candy llegó de trabajar, fue a la habitación de Jimmy y lo encontró alistando su equipaje.

-¿Qué haces?

-Se adelantó mi viaje, el Señor Paul me acompañará, te dejé encargada con mi jefe Jean.

-¡Por favor! Soy una mujer adulta.

-Si pero quiero que estés protegida.

Jimmy a la mañana siguiente abordó el jet de Paul Schulemberger, Candy fue a despedirlo, se encontró con Jean en el aeropuerto.

-La invito a desayunar Candy

-Es que temo que se alborote el tráfico, prefiero desayunar en la cafetería del hospital.

-Entonces comamos algo ligero…

-Pues si Candy, por eso le sugerí a mi jefe que fuera solo con Jimmy, él quiere enmendar su pecado por haber abandonado a la mamá del muchacho.

-¡Que hombre tan cruel! Espero haya cambiado-

-Al parecer usted le gustó, sería conveniente que se casara con la mamá adoptiva de su hijo, serían una hermosa familia.

-Yo no me fijaría en alguien que abandonó a una mujer moribunda además no puedo casarme con nadie pues estoy embarazada.