CAPITULO 12 UN PASEO DE RECUERDOS

Algo más tarde de lo esperado, pero he vuelto con otro nuevo capítulo de una historia que me ha gustado, y de la que he recibido una gran motivación por sus reviews

¡Muchas gracias por eso! :)

Espero lo disfruten! ;)


"¿Estará bien pedírselo? ¿Este demonio que me mira ahora, será capaz de dar su existencia a cambio de mi vida?"

-Ni pensarlo... me disgusta considerar algo así...-murmuró Ventus, dejando caer sus brazos para soltar al de cabello negro.

¡Se sintió tan molesto! ¿Desde cuando se dejó influenciar tan fácil?

Aunque había prometido encontrar la forma de seguir viviendo, nunca iba a considerar quitársela a alguien.

Estaba fuera de sus principios.

¡Pero lo consideró!

¡Era un tonto!

Y recordando que Vanitas aún estaba con él, limpió sus ojos con arrebato.

¡Parecía un niño!

Intentando ocultar sus lágrimas de esa forma.

Últimamente había llorado mucho, pese a que siempre lo ocultó cuando era una persona viva.

¿La muerte te hacía débil?

"Supongo que es mas por el concepto de que revela tu verdadero ser"

-¿Hm?

¡No podía creer lo que de repente vio!

Vanitas, cuya mano se detuvo a milímetros de tocar la mejilla de Ven, estaba llorando...

-Vanitas, ¿estás...?

-¡Deja de imaginar cosas!- le dijo con rudeza, dándose la vuelta.

Pero Ventus estaba seguro, de que ese par de lágrimas que vio escaparse a través de esos fríos ojos dorados, eran de verdad.

-Lo siento- le dijo, -soy un tonto, por considerar que un extraño podía ayudarme con mi problema, y bajo cualquier costo.

La sombra del imponente demonio cubría la suya propia, no hacía falta levantar la cabeza para ver cómo reaccionaba Vanitas... su sombra se posó de perfil, dejando escapar los pesados respiros fríos, que aunque leves, Ven podía capturarlos en los poros de su piel.

-Vayámonos de aquí.

Sin esperar una respuesta, el demonio puso de pie al humano con sus manos aferradas a sus brazos. Sin embargo, no lo soltó. Ventus contemplaba aquellas grandes manos frías, que lo sujetaban sin lastimarlo, de una manera tan suave...

"¿Por qué...? Estos raros sentimientos hacen que mi interior duela tanto, pero no quiero dejar de sentirlos... es difícil de describir, como un dolor así me puede hacer tan feliz... ¿soy un masoquista?"

La idea de tener a Vanitas tan cerca, hizo que su corazón comenzara a dar tumbos en el pecho... era tan doloroso...

Porque Ventus tenía una ligera idea de lo que estaba pasando, y sin embargo, prefería no decírselo a sí mismo...

-Vamos- la voz cortante del demonio lo hizo asustarse aún más, y cuando sus frías manos comenzaban a soltarse ¡hizo algo sin pensar!

Se lanzó al pecho del demonio, en un fuerte abrazo.

El cuerpo de Vanitas era un poco más grande que el suyo, por lo que era fácil esconderse entre sus brazos con más cobijo.

Contrario a lo que pensó que iba a pasar, Vanitas le había correspondido con ligereza. Podía sentir su abrazo tembloroso, rodeando su cintura.

¡No era justo!

¡Si lo aceptaba con esa facilidad iba a ser más difícil para Ventus callar sus propios sentimientos!

"¡No lo digas, Ven! ¡Ni siquiera lo pienses! Porque es imposible... no puedes encariñarte con alguien que es responsable de tu muerte"

Inmersos en ese conmovedor momento, ignoraron por completo que uno de los demonios se les había quedado viendo...

Lea, cuya sonrisa aún quería alimentar inútilmente.

Estaba sorprendido de que aquel humano, fuera a mostrar cariño con uno de ellos... no, más bien, estaba sorprendido de que no fuera él...

¿Es que siempre iba a ser así? ¿Aún en su vida como un demonio?

No importa cuánto lo había intentado, nunca fue suficiente...

La imagen del joven alto, de cuerpo atlético, y cabello azul. Leyendo a los pies de un árbol, con total indiferencia al pelirrojo que le hablaba.

"Lea o Axel, ¿cuál nombre usarás en mi hoy...?

-No lo digas, me da escalofríos en tan solo pensar llamarte.

El pelirrojo se acercó juguetonamente para besarlo, pero el otro se puso de pie, en cuanto vio sus intenciones...

Cruel recuerdo de agonía, porque aún ahora, su imagen caminando muy lejos de Lea, parecía tan real.

-¿No soy suficiente?

El recuerdo saltó a una escena donde ambos estaban sentados en la parada de autobús, totalmente solos.

Era un día muy caluroso, y eran vacaciones. Sin embargo, por más que Lea insistió, el nunca accedía a que salieran juntos en una cita.

El de cabello azul, se quedó pensando. Parpadeó un par de veces, sin dirigir la mirada a su compañero.

-¿No soy suficiente, Isa?- le insistió, con un dejo de ira.

-Supongo que no...

La respuesta causaba una sensación de aplastamiento en su corazón.

-Tu no puedes darme lo que quiero, Lea.

El pelirrojo, reacio a renunciar a sus propios sentimientos, se puso de pie y casi con lágrimas en los ojos, le dijo:

-¡Dime lo que es! ¡Juro que lucharé por conseguirlo y dártelo todo a ti! ¡Lo haré! ¡Lo prometo!

Isa parpadeó de nuevo, con la misma indiferencia de antes.

-Lo dudo.

-¡Por favor! ¡Dame una oportunidad!

El de cabello azul enfocó su mirada directo al pase de peatones detrás de Lea...

Con ello, el recuerdo se esfumó"

Al principio, cuando aquellos recuerdos amenazaban sus días solitarios, Lea soltaba una risa. Era fácil divertirse sabiendo que en aquel entonces el había sido muy inmaduro e impulsivo con el amor. Eso es porque era la primera vez, y tenía mucho miedo de arruinar esa experiencia.

Mas con el paso del tiempo, inmerso en la repetición de esos recuerdos, Lea se llenó de tristeza... ¡había sido un tonto por portarse de esa forma!

Por eso lo perdió de la peor forma. En una separación definitiva con Isa.

De haber sido mas prudente, aunque Lea hubiera renunciado a amarlo o Isa se hubiera molestado, podrían ser capaces de volver a verse, si así lo querían.

Pero eligiendo el camino de ahora, Lea no podía volver a verlo...

Sus sentimientos quedaron dormidos durante tanto tiempo, hasta que conoció a ese humano, Ventus.

Cuando le fue encomendada la misión de terminar su vida, había decidido vigirlarlo un par de semanas antes, solo para decidir su muerte más convincente.

Y al ir conociéndolo desde lejos, no pudo evitar enamorarse de el.

Sus sentimientos lo llevaron a cometer nuevamente una imprudencia que afectaría su vida...

Engañó a los otros demonios para hacerse cargo él solo, y falló a propósito...

¡Deseo mantenerlo con vida!

Sabía que Roxas se apiadaría del humano... ¿por qué?

Porque aunque nadie más lo veía o sabía al respecto, ese humano, Ventus, había nacido con un rostro semejante a Roxas... quizás mofa o deseo piadoso del ángel que se encargaba de las vidas...

Y al darse cuenta de ello, el líder de los demonios, impuso un poder sobre Roxas y el humano Ventus, para que no pudieran verse como iguales ante sus propios ojos.

Sin embargo, por causas desconocidas, decidió darle fin al humano Ventus.

Así que Roxas, al encontrarlo por primera vez, frente a frente, sintió cierta empatía, y le dio una oportunidad.

Lea sabía, y se aprovechó de todo eso, tan solo para mantener al humano a su lado y lograr convencerlo de que lo amara.

Y al final de todo eso, ¿qué consiguió?

Un amor no correspondido, justo como el de Isa.

¿Qué iba a hacer ahora? ¿Qué consuelo tenía?

"Tu no puedes darme lo que quiero, Lea" aquellas palabras resonaron en su cabeza.

-Lo siento, pero no es así... estoy seguro de que puedo dar lo que el quiere...

-¿Es así?-la presencia fría y oscura que se posó a sus espaldas cortó la fuerza en sus palabras.

-Señor...

-Es muy interesante lo que me han ocultado aquí mis peones.

-¿O-Ocultar? ¡esa es una palabra muy fuerte,señor-con unos nervios que luchaba por ocultar, el demonio intentó darle frente a su líder, haciendo honor a la palabra "ocultar", cuando su cuerpo escondía la escena del demonio con el humano.

El líder, que usaba unas elegantes vestimentas negras, para cubrir su identidad, dio un par de palmadas como un intento de aplauso... eso solo hacía pensar que estaba más enfadado de lo que imaginaba.

-Hay algo que adoro en ti, Lea. Y es una de las razones por las que permití que te quedaras como uno de los nuestros. Eso es porque tienes la dificultad para mentirme. Lo sabes todo, y eso trae beneficios, o como ahora... una graves consecuencias...

El demonio pelirrojo posó una mano detrás de su cabeza, intentando pensar en una manera de salir de ese problema.

Y como leyendo sus pensamientos, el líder volvió a tomar la palabra:

-No hay manera de ocultar algo así de mi. Sin embargo, podrás ser perdonado con una tarea muy simple...

Con una tenue sonrisa dentro de la sombra de la capucha del líder, Lea comenzó a sospechar algo horrible relacionado con el destino de Ventus.

-¿Vanitas? Aún existe un lugar al quiero ir, antes de regresar a su casa...

Sin pedir más explicaciones, ambos se encaminaron al lugar elegido por el rubio.

-¡Me da muchísimo gusto de verte a salvo, Ventus! ¡Esa broma de tu amigo Sora fue demasiado! Aqua y yo llegamos a creer que en verdad habías muerto por ese carrito de hot-dogs.

Ventus rió nervioso, -A Sora le gusta hacer ese tipo de bromas.

-¡Como sea, me siento muy feliz! Ahora mismo viene la comida para ti y tu novio- Xion les guiñó el ojo, mientras el demonio Vanitas hacia una mueca de total desagrado.

Cuando la chica se fue, Ven intentó explicarle muy apenado a su compañero:

-La última vez el profesor Lea estuvo alardeando que yo tenía novio y que lo traería en la próxima visita, pero en cuanto Xion vuelva le explicaré que no es verdad.

-Está bien.

-¿Eh?

Miró como las mejillas del demonio comenzaban a tornarse muy ligeramente rojas, tenía una expresión enojada a pesar de todo, lo cual lo hacía verse increíblemente atractivo para el rubio...

"Espera, ¿¡Por qué pensé eso!?"

-No me molesta- continúo explicando Vanitas. -a menos que alguien lo anunciara de nuevo, entonces sí lo golpearé.

Ventus comenzó a toser, fue una especie de tic nervioso, intentando disipar el comentario.

-Por cierto, ¿qué piensas hacer ahora?

Ventus lo miró confundido, -¿A qué te refieres?

-Estás pensando en salvar tu vida, ¿no? ¿o es que ya renunciaste así de fácil?

El rubio recordó con amargura su situación, pero sobre todo, que estuvo a punto de pedirle a Vanitas que ofreciera su vida a cambio de la de el.

-No sé...- de reojo, pudo percibir que Vanitas resoplaba con un gesto gruñón hacia su alrededor. No sabía si era porque le estaba fastidiando el ruido de los niños pequeños que peleaban en la mesa de al lado, o porque Ven volvió a su depresión de antes.

"Espera, el no debería sentirse mal si yo estoy deprimido o algo. No es posible que Vanitas sienta algo por mi... ¿y por qué estoy pensándolo? ¿Desde cuando me pregunto si alguien siento algo por mi?"

Nervioso, sus ojos volvieron a buscar de manera inconsciente al demonio de cabello negro... sus brazos largos, ligeramente torneados y pálidos. Su cuello y barbilla que goteaba en perlas de sudor. Luego sus labios, tenían un color más cálido de lo que imaginó...

Los dedos de Vanitas hicieron ruido contra la superficie de la mesa, y ese movimiento bastó para despertar al rubio de su contemplación... pero también, lo golpeó un pensamiento de lo más fuerte:

¡Vanitas es especial!

"¿Especial? ¿Por qué?"

Ventus no estaba seguro de conocer la respuesta directa a eso... lo único que llenaba sus pensamientos era que Vanitas era alguien especial, alguien único... alguien que no necesitaba nada más para capturar su atención...

Verlo resoplar malhumorado, le ponía feliz... ahora, cualquier cosa que fuera propia de Vanitas, podía hacerlo feliz...

-¡Hey! ¿Me estás escuchando?

-¿Qué?

Vanitas frunció el ceño, entendía que estaba molesto, pero se le escapó la felicidad que estaba describiendo antes.

-¿Te diviertes?

-¡No! ¡No es así! Lo que pasa es que... ¿Vanitas? ¿puedo confiarte algo?

-En el pasado lo negaría, pero ahora, quizás me quite este aburrimiento.

El valor del rubio de repente se desplomaba un poco,

-¿aburrido? ¿por eso lo preguntaste antes?

"Ya veo. No es que le interese lo que pase conmigo"

Vanitas también titubeó, -Dilo ya.

-No es nada- una sonrisa débil enmarcó su rostro, -no es nada.

Se quedaron callados unos minutos. Recibiendo la comida que Xion les había ofrecido. Luego del primer bocado, Vanitas preguntó de súbito:

-¿Qué piensas entonces?

Quizás era imaginación de Ven, pero creyó ver a Vanitas algo sonrojado, mirando tímidamente a su alrededor.

"Creo que me está preguntando sobre ese tal Isa, si es que iré a verlo"

-Ya no tengo el valor para hacerlo. Sí lo pensé, y eran mis intenciones, porque lo deseaba, pero...

¡Y de pronto Vanitas comenzó a toser! Estaba raro, como incómodo.

-Puede que se haya escuchado raro, viniendo de mi sobre todo, pero... ¿no era broma? si no era broma...

-¡Sí es verdad! Lo admito- Ventus se sintió muy culpable por admitir que estuvo a punto de traicionar la confianza de los demonios.

-Ejem, ¿es un sí lo que está escuchando mis oídos?

-¡Xion! ¿De dónde saliste?- el rubio saltó de su lugar, cuando la joven de cabello negro había abrazado a su compañero por la espalda. -¿desde cuándo estás ahí?

La vio en un cómodo espacio entre su mesa y la de los niños escandalosos, pero lo más alarmante era su sonrisa divertida y la atención de toda la gente de su alrededor.

-¡Ventus! ¡Acabas de declararte en público!

-¿Que yo qué?

El joven humano intentó hacer memoria en sus diálogos, sus palabras no le daban pistas sobre lo que Xion afirmaba, entonces intentó recordar las de Vanitas...

"A ver, lo que había dicho cuando estaba distraído antes... estoy seguro que escuché algo..."

La escena de Vanitas apareció en su mente, luego de que Ven admitiera no saber si ya había renunciado a su vida:

"Antes, habías prometido que no desaparecías... si lo hiciste por mi, puede que tengas, un... bueno, un aprecio especial por alguien como yo, ¿por qué me has traído a este lugar cuando prometiste traer un novio o algo así? ¿pretendías obligarme a hacerme pasar por tu pareja?"

Luego siguió recordando que después de su silencio, Vanitas le había insistido preguntando ¿qué pensaba?

"Y ahora repasando mis diálogos, pareciera... ¡pareciera que en verdad me estaba declarando culpable de querer hacer pasar a Vanitas como mi pareja!"

Ventus comenzó a sentir que el corazón le latía descontrolado, se puso rojo y negó en voz alta, sin embargo, poco podía hacerse en ese momento, cuando Xion anunciaba por lo alto la declaración del rubio.

Luego, por lo bajo, escuchó que Vanitas se levantaba.

"¡Va a golpear a Xion!"

-¡Vanitas vamos a salir!

Un "OHHHHH" inundó el restaurante y Ventus se puso más nervioso, había capturado la mano del demonio de cabello negro por accidente.

Lo arrastró fuera, entre el bullicio y los curiosos que tomaban fotografías o grabaciones, por desgracia eran compañeros de la escuela, así que estaba predicho lo que les esperaba en el próximo día de clases.

Llegaron al parque, y Ventus, intentando descansar (o calmar su propio corazón por la impresión) se derrumbó sobre el césped.

Mientras tanto, Roxas, el demonio, también pasaba por una serie de problemas arrastrados gracias a sus recuerdos...

-Era una chica rubia, ¡estoy seguro!- exclamaba Sora.

-Nadie niega eso, lo que me parece ilógico es que digas que iba rodeada por demonios heartless, y no la lastimaban.- Riku a su lado, estaba más incrédulo al respecto.

Pero para Roxas era una impresión totalmente diferente a la de ambos. Se concedió a sí mismo el privilegio, así como castigo, de recordarla.

"Naminé"

La recordó como una silueta algo borrosa de una joven rubia, acariciada por la lluvia de flores de cerezo, mirándola desde lo lejos, ambos esperando su presencia.

-¡Roxas!- el eco de su dulce voz, y los labios del mismo Roxas pronunciando su despedida...

-Naminé, perdóname.- a diferencia de la voz de la joven, la de Roxas transmitía dolor y un fuerte eco de muerte.

-¿Por qué?- ella cruzando la calle para arrastrarlo al lugar donde llovían flores.

Era un lugar único, porque ningún pétalo parecía tener el mismo tono que el anterior. Además la luz del día tocaba los árboles disipando sus sombras por completo. Porque ambos tenían miedo de las sombras de oscuridad.

Aunque Naminé había querido hablar sobre su ingreso a la Academia Oblivion, aunque Roxas hubiera tenido la intención de decirle que el también ingresaría, las cosas habían cambiado de camino a su encuentro.

Cuando un misterioso hombre que se autonombró demonio le dijo que la chica moriría.

¿Cómo se atrevía a decirle eso? y si era verdad, ¿por qué confesárselo al pobre Roxas?

Pues porque ese demonio de cabello negro quería mofarse de que su amor por esa humana era inútil para salvarla.

Roxas, que siempre fue a lo largo de su vida resolviendo los conflictos con el consuelo del amor de la chica... ¡siendo feliz aunque su familia lo echó de casa porque la tenía a ella!

¡proclamando que el amor lo había salvado!

-Irónico, que tú amor no podrá salvarla a ella...-le había dicho, mientras levantaba el vuelo con sus imponentes alas negras, el aire helado que dejó atrás, había congelado la felicidad del rubio.

-Naminé, perdóname.

-¿Qué dices?- fueron las últimas palabras que lograron intercambiar, antes de que la empujara lejos de su lugar favorito... Roxas recibió un impacto de bala en la cabeza.

¿El responsable?

Un maniaco, al que se le ocurrió la descabellada idea de que esa lluvia de flores tan única era una señal divina de su dios, y cualquiera que se posara en ella, era un elegido para sacrificarse.

Había estado vigilando a la pareja, según las declaraciones del loco, y ese día decidió dispararles.

Pero el demonio le había dado los detalles a Roxas, se suponía que Naminé moriría con ese impacto, y Roxas tan solo iba a resultar herido en el hombro.

¡Le demostró a ese demonio que su amor podía salvar a Naminé!

Su sacrificio despertó el interés en el jefe de ese demonio, y le ofreció ser uno de ellos. Roxas se vio obligado a aceptar, con tal de que ese demonio de cabello negro no intentara asesinar a la joven. Y también pidió a cambio que cualquier persona que conoció al Roxas vivo, lo olvidara.

Solo así el dolor sería más llevadero, era la única forma de agradecer a Naminé, por haberlo hecho feliz en vida, disipando un poco ese dolor...

Con el tiempo, Roxas se propuso a no recordarla. Nada pudo hacer con su rutina automática, en sus viajes de motocicleta, de alguna manera, siempre terminó observando los árboles y su lluvia única...

Los dolorosos recuerdos estaban uniendo los destinos de los demonios con el humano Ventus, ellos no lo sabían, pero pronto se darían cuenta, cuando los lazos de su destino se hicieran más fuertes...

Por lo pronto, Roxas buscaría las respuestas...


Continuará...

Bueno, espero no haber pasado por alto demasiados errores de ortografía, y si es así, una disculpa XD

También me gustaría mencionar que, debido a que el VanVen fue bien recibido (además de que también me agradó XD) decidí ponerlo nuevamente.

De nuevo agradezco mucho mucho sus reviews, que alimentan los ánimos de una escritora novata en yaoi como yo, gracias! ;)