CONTRA TODAS LAS REGLAS
(Crossover)
Summary: Edward Cullen es el capataz del rancho que Isabella Swan heredó siendo una adolescente. Bella escapó del rancho hace años, después de un apasionado encuentro con Edwad. Él ha estado obsesionado por los recuerdos de su breve romance y cuando Bella vuelve finalmente al rancho, después de la muerte de su marido, Edward está decidido a que sea suya y no va a aceptar un no como respuesta. Pero Bella sabe que esta vez las apuestas están más altas, y las dudas asaltan su corazón, corazón que, finalmente comprende, siempre ha sido de Edward .
Capitulo 12
Dulce o Trato
Disclaimer: Twilight le pertenece a Stephenie Meyer, Contra todas las Reglas es propiedad de Linda Howard. Sólo la adaptacion es mía.
Cuando pasaron por delante de su equipaje que estaba en el vestíbulo, Edward se agacho, lo cogió y subió con él las escaleras. Detrás de él Bella dijo suavemente:
-Pierdes el tiempo, las bolsas volverán abajo directamente.
Él no contestó, simplemente abrió la puerta del dormitorio de ella y lanzó dentro las bolsas con indiferente seguridad. Después cogió entre sus largos dedos su delicada muñeca y la llevó a través del pasillo hacia su cuarto. Aunque estuviera cansado, ella no tenía la suficiente fuerza para oponerse, así que no gastó energías intentando soltarse. Abrió la puerta y la metió en el dormitorio, que estaba casi totalmente oscuro ya que se había ido la última luz del día. Sin encender la luz, la acercó, arqueándola contra él y la beso con un hambre enfadada que desmentía su visible cansancio.
Bella pasó los brazos alrededor de su cintura y le devolvió el beso, casi llorando al saber que no se atrevía a quedarse con él. Sus sentidos estaban inundados por él, por el sabor de su boca, por la percepción de su cuerpo duro contra el de ella, por el olor húmedo de su piel, su pelo y su ropa. La soltó, y encendió la luz, alejándose mientras hablaba.
-No te voy a llevar a Houston -dijo sombrío.
-Claro que no. Estás demasiado cansado -contestó ella exteriormente tranquila-. Pero Sam puede llevarme.
-No. Lewis no puede. Nadie te llevará a Houston si quiere seguir trabajando en Rancho S -soltó enfadado-. Se lo he dicho bien claro a todos. ¡Maldita sea, Bells, el primer día, cuando te fui a buscar, me dijiste que te quedarías! -empezó a desabotonarse la camisa, se la quitó y la echó a un lado.
Bella se sentó en la cama y entrelazó los dedos con fuerza mientras luchaba para mantener el control. Finalmente indicó:
-Sólo dije que tal vez me quedaría. Y no te molestes en amenazarme a mí o a algún trabajador, porque sabes que puedo marcharme mañana, si no lo hago esta noche.
Edward asintió con la cabeza.
-Tal vez, si Sue regresa esta noche. Pero ella tiene miedo de conducir por la noche, y si no está aquí ya supongo que volverá mañana. Y entonces tendrás que llegar hasta el coche antes de que yo lo deje inutilizado.
El control pasó al olvido y se levantó furiosa, los ojos brillando por la rabia.
-¡No me quedaré aquí como una prisionera! -gritó.
-¡Yo tampoco quiero que te quedes aquí de ese modo! -gritó también él, rodeándola-. Pero te advertí que no permitiría que te apartaras de mí otra vez, y quise decir exactamente eso. Maldición, mujer, ¿lo que pasó anoche no te dijo nada?
-¡Me dijo que hacía tiempo que no habías estado con una mujer! -dijo ella con los ánimos encendidos-. ¡No te hagas ilusiones!
Se hizo un silencio y Bella admitió con inquietud que él podría tener una mujer siempre que quisiera, un pensamiento particularmente desagradable.
Edward cogió ropa limpia y se la lanzó. Ella la atrapó automáticamente y la sostuvo.
-Da una oportunidad, Bella. Quédate aquí. Llama a tu jefe mañana y dile que dejas el trabajo -masculló él después de algunos momentos.
-No puedo hacer eso -contestó ella quedamente.
Él estalló otra vez.
-Maldita sea, ¿por qué no? ¿Qué es lo que te lo impide?
-Tú.
Edward cerró los ojos y ella hubiera jurado que había gruñido algo. Una sonrisa no deseada intentó asomarse a sus labios, pero no lo permitió. ¿Cómo lo había descrito Angela? ¿Todavía peligroso pero controlado? Podría apostar a que nadie sabía, como sabía ella, lo realmente volcánico que era Edward. Finalmente él abrió los ojos y la miró airadamente, sus iris oscuros brillaban enfadados por la frustración.
-Leah ha hablado contigo. La crees.
-¡No! -exclamó ella, incapaz de controlar su reacción. Él no la entendía y ella no podía explicárselo.
-¿Entonces qué? -rugió el hombre-. ¡Dime! ¡Dime qué tengo que hacer para convencerte de que te quedes! Lo has cargado todo sobre mis hombros, así que dime exactamente lo que quieres que haga.
Bella lo observó, allí de pie, furioso y desnudo y tan magnéticamente masculino que le dieron ganas de dejar caer la ropa, abrazarlo y enterrar la cara en los rizos oscuros de su musculoso pecho. ¡Cuánto quería quedarse! Ésta era su casa y quería estar aquí. Pero no podría manejar a Edward... a menos que consiguiera su cooperación. Una idea brilló tenuemente y no se detuvo a recapacitar con más detenimiento.
-Nada de sexo -le soltó simplemente.
Parecía asombrado, como si ella le hubiese dicho que dejara de respirar. Entonces juró en voz alta y le frunció el ceño.
-¿Realmente crees que eso es posible?
-Tendrá que serlo -aseguró ella-. Al menos hasta que yo decida si... si...
-¿Si? -la pinchó él.
-Si puedo quedarme permanentemente -terminó, pensando rápidamente que tenía que haber algún modo en que pudiera manejarlo si él prometía comportarse-. No busco una aventura amorosa. No soy una mujer a la que le gusten las aventuras amorosas, nunca lo he sido.
-No podemos ser sólo amigos -dijo él ferozmente-. Te deseo y nunca he sido bueno reprimiéndome. Ya fue bastante malo cuando te casaste, pero ahora es casi condenadamente imposible. ¿Cuándo vas a aceptar la realidad?
-No te pido que hagas un voto de celibato -replicó-. Sólo que me dejes hasta que haya decidido que voy a hacer.
La mandíbula masculina parecía de granito.
-¿Y si decides quedarte?
Los oscuros ojos femeninos se abrieron mucho cuando se dio cuenta de lo que esa decisión significaría. Si se quedaba, sería la mujer de Edward Cullen. No podría mantenerlo alejado para siempre con la excusa de que "intentaba decidirse". Pronto querría una respuesta definitiva, en ese mismo momento comprendió que lo que ella había concebido como una táctica dilatoria, se había convertido en una trampa.
Levantó la barbilla y contestó uniformemente, usando todo su coraje de mujer para hacerlo.
-Sí me quedo, aceptaré tus condiciones.
Edward no se relajó.
-Quiero que llames mañana y dejes tu trabajo.
-Pero si decido marcharme...
-No necesitas trabajar. Este rancho puede mantenerte.
-No quiero desangrar al rancho.
-Maldita sea, Bells, he dicho que te mantendré -gruñó él-. No pienses en ello ahora. ¿Vas a dejar el trabajo o no?
-Sé razonable... -empezó a suplicar, sabiendo que era una petición desesperada. La cortó en seco con un movimiento drástico de la mano.
-Deja... el... trabajo -ordenó con los dientes apretados-. Ése es el trato. Tú te quedarás si mantengo las manos alejadas de ti. Bien, estoy de acuerdo si dejas tu trabajo. Los dos tenemos que ceder.
Bella vio como los músculos de él temblaban y supo que si decía que no, el hombre perdería el control.
-Bien. Dejaré el trabajo -y cuando lo dijo se sintió perdida, como si hubiera cortado el último lazo con Chicago y con su vida con Jake, como si le hubiera vuelto la espalda a su memoria.
Él suspiró y se pasó la mano por el pelo bronce.
-Lorna ya debe tener la cena preparada -masculló, cogiendo la ropa que ella todavía tenía en sus brazos-, me daré una ducha rápida y bajaré enseguida.
Cuando abrió la puerta, Bella llegó a ella de un salto y la cerró de golpe, apartándola de su mano bruscamente. La miró alarmado.
-¡Estás desnudo! -siseó ella.
Una leve sonrisa cansada asomó a sus labios.
-Lo sé, normalmente me ducho así.
-¡Pero alguien te puede ver!
-Cariño, Sue no está aquí, Lorna está abajo, y Leah aún no ha entrado en los establos. Tú eres la única que me puede ver, y no tengo nada que ocultarte, ¿verdad? -la sonrisa cansada se transformó en burlona cuando volvió a abrir la puerta y se encaminó tranquilamente hacia el pasillo.
NA: En esta oportunidad queria agradecerles a todos los seguidores por sus comentarios y aquellos tras los velos que sé que leen continuamente, su perseverancia, a pesar de que cada vez se me dificulta subir con asuidad es realmente emotiva. Muchas Gracias a todos.
Recuerden que mi fics completos lo pueden encontrar en la página de potterfics, con el mismo nick, con excepcion de "Carta de Edward para Bella" que ya lo subi en esta web.
PD: si se pasan mañana por aqui, quizas encuentren una sorpresa!
