Al despertar noto que su esposo, ya no estaba a su lado, se puso de pie y fue a darse un baño. Se visito con rapidez y al bajar vio que su esposo estaba ¿Almorzando?

- ¿Estás almorzando a estas horas? Pregunto Candy a Terry.

- Buenas tardes, preciosa.

- ¿Buenas tardes? Pero si son… Candy vio el reloj y se quedo helada.

- Son la 1:00pm, es la primera vez que despiertas tan tarde .Quise despertarte para el desayuno pero luego decidí no hacerlo, estabas tan cómoda.

- No puedo creerlo.

- Pony, trae el plato de mi esposa, por favor. Pony asintió y se fue a traer el plato de Candy.

- A pesar de haber dormido mucho, me siento cansada.

- ¿No estarás enferma? Terry se acerco para tocarle la frente, ella le sonrió. Tranquilo tal vez sea porque estuve muy preocupada por ti, cuando te fuiste, temí lo peor, afortunadamente ya estás aquí.

- Yo te dije que volvería, pero de todos modos llamare al doctor para que te revise.

- Terry no hace falta, además es la primera vez que me siento así.

- Pues con más motivos, si es la primera vez puede indicar que algo te pasa.

- Candy se dio cuenta que su esposo no aceptaría un No como respuesta, así que finalmente acepto.

- Correcto, mañana temprano mandare a que lo busquen , para ello necito que despiertes temprano.

- Está bien, solo fue una vez.

- De igual forma eso lo comprobaremos mañana.

- … Terry.

- ¿Qué?

- Gracias.

- ¿Por qué?

- Por preocuparte por mí. Dijo Candy con una sonrisa.

- Terry tomo el rostro de su esposa entre sus manos.- Me preocupa todo lo que te pase, eres mi esposa y además yo te a…

- Aquí está el plato de la Reina. Pony llegó y sin intensión interrumpió algo importante que Terry estaba por confesarle a Candy.

Tras terminar de almorzar, Candy fue a dar un paseo por los alrededores, Claro que en compañía de un soldado, Terry se aseguraba de que si no era Edward podrían volver a atacar al castillo.

- Cesar, no creo que sea necesario que me acompañes todo el día.

- Hago lo que mi Rey me ordene.

- Pero y tú… no tienes otras cosas que hacer.

- Mi labor es cuidarla, mi Reina.

- Uff Entiendo…

Mientras Candy pensaba en cómo podría escabullirse de Cesar el soldado, vio a Paty que llegaba de visita con su hija.

- Oh, es Paty. Eh… ¿También me acompañaras?

- Si.

- Cesar, por favor, prometo no decirle a nadie, además Terry solo dijo que estarías conmigo cuando yo estuviera sola, ahora estaré con Paty.

- Lo siento, mi deber es cuidarla.

- Candy soltó un gran suspiro. Está bien pero ¿podrías mantenerte un poquito a distancia? Necesito privacidad para hablar con mi amiga.

- Le parece bien ahí. Dijo Cesar señalando un lugar.

- Si, ese es perfecto.

Entonces Candy se acerco a Paty.

- Candy… Mm Ya veo que Terry te cuida como un tesoro.

- Lo dices por el soldado ¿verdad?

- Ah.. no… para nada.

- Paty se que es por el soldado.

- Jajaja, bueno te diste cuenta, Terry te ama mucho.

- Lo mismo me gustaría decir… Candy bajo la cabeza.

- ¿Por qué lo dices?

- Terry jamás me ha dicho que me ame.

- Oh, ¿Estás segura?

- Si, jamás me ha dicho algo así.

- Pero es extraño, el siempre te cuida y cuando regreso lo primero que hizo fue besarte delante de todos. Stear me conto que durante la batalla, él simplemente no podía dejar de pensar en ti. Tal vez él ya te ame, solo que no sabe como decírtelo.

- ¿En serio crees eso? Dijo con cierta duda Candy.

- Claro que si amiga, él te ama.

- Pero a veces el demuestra un lado que me hace dudar de que me ame. Por ejemplo una vez le pregunte sobre su ex esposa y se enojo, no quiso hablar del tema… Creo… creo que él aún la ama.

- ¿Acaso perdiste el juicio?

- Es que…

- Es qué nada, Candy, esa bruja solo le trajo desdichas, tú en cambio le has traído solo alegrías, desde que llegaste a su vida cambio. Antes era conocido por ser un Rey amargado y mujeriego, desde que se casarón no se le ha visto con ninguna mujer que no seas tú y él demuestra su afecto hacia ti delante de todos, algo que con esa arpía de Susana no lo hacía jamás. A sí que no dudes de que él te ame, tal vez está esperando un momento especial para decírtelo.

- Gracias por tus palabras, Paty, entonces seguiré amándolo con todo mi corazón y mi paciencia.

- Por supuesto que sí.

- Oh…

- ¿Te pasa algo?

- No… solo, es cansancio… y un pequeño mareo.

- ¿No será otra cosa, amiga? Dijo Paty preocupada.

- No te preocupes, mañana el médico me revisara.

- No olvides de decirme que es lo que te pasa.

- Seguro no es nada. Dijo Candy.

...

- ¡Mi, Rey! ¡mi, Rey!

- ¿Qué pasa por qué tanto alboroto?

- Traemos malas noticias…

- Qué pasa, ¡LE OCURRIO ALGO A MI ESPOSA!

- No, mi señor, estas noticias vienen desde Holguents.

- ¡MIS PADRES! ¿Le ocurrió algo a mis padres?

- No precisamente, Se trata de su tío…

- ¿Qué paso con el hermano de mi padre?

- Él…él fue asesinado.

- ¡¿Qué?! ¿Quién lo hizo?

- Eso es lo que no sabe aún, al parecer alguien enveneno su copa de vino y lo encontraron muerto.

- Maldita sea, mi padre debe estar destrozado, alista mi caballo, tengo que ir a ver a mi padre.

- Lo hare señor, pero ¿Qué le diremos a la señora?

- Cuiden de ella, yo tratare de volver lo más pronto posible, tendremos que posponer la revisión del médico.

Terry dejo encargado de que cuidaran bien de su esposa y partió rumbo al reino de su padre. En su mente rondaba el nombre del probable asesino pero era muy pronto para sacar conclusiones.

Luego de que Paty se marchara, Candy se encontraba cuidando de su jardín, algunas flores habían empezado a perder sus pétalos, pero a pesar de ello, las "Dulce Candy" se mantenían fuertes.

Vio que ya el sol empezaba a ocultarse y regreso al castillo. Ya en la hora de la cena, su esposo no estaba.

- Pony, ¿Por qué mi esposo no está presente?

- Oh, disculpe ¿No lo sabe aún?

- ¿Qué se supone que debería saber?

- El Señor se fue a Holguents.

- ¿A Holguents? Pero ¿Por qué?

- Fue a ver a sus padres, el hermano de su padre… fue asesinado.

- ¿Cómo? El padrastro de Edward… recordó. – Pero ¿por qué soy la última en enterarme de todo?

- Lo siento señora.

- Está bien… ahora lo importante es que se haga justicia, pobre del señor Richard, debe sentirse muy mal.

- Lo más seguro es que si, era su único hermano.

Al llegar a Holguents, fue recibido por su madre, ella traía un rostro lleno de tristeza.

- Madre…

- Hijo, llegas en el momento correcto, tu padre se siente tan mal.

Acompaño a su madre y cuando vio a su padre, su corazón se lleno de tristeza. Traía los ojos rojos, los parpados caídos.

- Terry…

- Padre. Dijo Terry y fue a abrazarlo.- Lo siento tanto, padre, te juro que encontraremos a su asesino y la pagara con su vida.

Al día siguiente fue el entierro, Estuvo cerca a su padre durante todo el momento, ese era un momento difícil para la familia Grandchester.

De pronto vio a alguien llegar… Edward.

Se supone que debería estar acompañando a su madre. Pero él recién llegaba. ¿Dónde había estado?

A Terry nadie le quistaba de la cabeza que ese imbécil tenía algo que ver con la muerte de su Tío. Ahora Edward quedaba como único heredero de la fortuna.

Estuvo unos días acompañando a su padre para que pudiera sobrellevar la muerte de su hermano, hasta que se dio cuenta que ya no podía seguir separado de su esposa, cuando se fue ella aún estaba algo mal.

- Padre, prometo volver pronto, y te juro que encontraremos al culpable de esto.

- Gracias hijo, ahora debes ir al lado de tu esposa, ya han pasado varios días, seguro debe estar muy preocupada por ti.

- Sí, además tengo tantas ganas de verla.

- La amas ¿verdad?

- Bueno, yo…

- No hace falta que lo digas, puedo verlo en tus ojos. Realmente ella te ha hecho bien.

- Ella llego para cambiar mi vida.

Luego de despedirse, Terry tomo su caballo y regreso a Sunland, había querido regresar antes pero su padre lo necesitaba. ¿Cómo estaría su esposa? La había extrañado tanto, ni siquiera se había despedido de ella, quería llegar… abrazarla, besarla y muchas cosas más.

- ¡Mi Rey! Sea bienvenido. Dijeron los solados cuando llego Terry.

- Espero, que hayan cuidado muy bien de mi esposa.

- Los soldados se miraron y luego asintieron.

- Terry…

- Pony.

- Que gusto me da, que hayas vuelto.

- Yo también estoy feliz de volver, dime como esta mi esposa.

- Oh… ella, esta bien, bien.

- ¿Me estas ocultando algo? ¿Por qué todos están como si quisieran decirme algo pero callan?

- No es nada, mi señor, simplemente estábamos preocupados por lo de su Tío.

- Ese asunto se solucionara pronto. Ahora necesito ver a mi esposa.

Terry entro al castillo, sentía una un pequeño nudo en el pecho, busco a su esposa y no la encontraba, entonces recordó que a ella le gustaba tanto estar en el jardín. Fue y la encontró, se encontraba de espalda, el soldado que la cuidaba se dio cuenta de la presencia de Terry y este le hizo una seña para que se retirara. Una vez que el soldado se retiro, Terry fue detrás de su esposa y la levanto en sus brazos.

- Te… Terry, volviste.

- Si, preciosa, te extrañe mucho… pero ¿por qué estás pálida?

- Eh… no es nada, es solo que te eche de menos.

- Terry le dio una pequeña sonrisa y la beso.

Al llegar la hora de la cena, se dio cuenta que Candy casi ni comía.

- ¿Por qué no comes, preciosa?

- Es que… ya comí.

- ¿Eso es verdad Pony?

- Señor… ah no puedo mentirle.

- ¿A qué te refieres? Ah pasado algo durante mi ausencia.

- Mi señor no queríamos preocuparlo, pero en estos días… la señora no ha estado comiendo bien, hubo una vez incluso que devolvió todo lo que había consumido.

- Candy…

- No es tan grave… no exageres Pony. Dijo Candy.

- Señora no exagero, acaso no recuerda la vez que se desmayo.

- ¿Te desmayaste?

- Bueno… si, pero, pero solo fue una vez.

- Esto no puede ser así, ahora mismo mandare a llamar al doctor.

- Pero, Terry ya es de noche.

- Eso no me importa, lo mandare a traer aunque sea a rastras.

- Candy se dio cuenta que no podría oponerse a Terry así que simplemente acepto.

De pronto un trueno se escucho.

- Terry… hay una tormenta, no creo que él medico pueda venir.

- Lo hará.

Mando a llamar a uno de sus solados y le exigió que hiciera venir al doctor. El soldado obedeció y cuando se disponía a marcharse una silueta apareció en la entrada del castillo.

- ¿Quiénes son ustedes? ¿Y cómo han entrado? Si no se van tendré que llevarlos al calabozo.

- Atrévete a hacerlo y será la última vez que puedas ver algo. Necesito que me lleves ante el Rey.

- Él no puede recibirla, ahora está muy ocupado.

- Exijo que me lleves ante él.

- El soldado asintió y la llevo, le pidió a la mujer que esperara, mientras hablaba con el Rey.

- Mi señor, una mujer quiere verlo.

- Te pedí que me traigas al médico, despide a esa mujer, ahora lo único que me importa es el bienestar de mi esposa.

Mientras Terry hablaba alguien lo interrumpió.

- ¿Acaso ya no te importo, querido?

- Volteo en dirección a la voz y la vio… Era Susana.

- Me extrañaste…

- Terry se quedo helado.

- Bueno parece que sí, ¿acaso no vas a invitarme a pasar?

- ¡Qué… rayos haces aquí! ¡TE DIJE LA ULTIMA VEZ QUE SI TE VOLVI A VER TE MATARIA!

- ¿Serias capaz de matar a la madre… de tu hijo? Dijo Susana, de pronto un niño apareció este estaba justo detrás de ella.

- ¿Hijo?

- Así es querido, el es tu hijo. El niño estaba totalmente asustado, en sus ojos solo se podía observar terror.

- Terry no salía de su asombro. No encontraba palabras que decir.

- ¿Terry sucede algo?

- Candy…

- ¿Quién es esa mujer? Pregunto Candy.

- Oh, tú debes ser la nueva Reina, bueno déjame preséntame yo soy Susana y este pequeño es Louis, el hijo de tu querido esposo y mío.

- Candy simplemente miro a Terry, todo quedo en silencio. ¿Qué haría ahora? él tenía un hijo y seguramente aún amaba a esa mujer.

Continuará…