- Título: Reuniendo las piezas perdidas
- Autor: Babi Cullen
- Disclaimer:Twilight y todas sus referencias no me pertenece, son de la escritora del best-seller, Stephanie Meyer.
- Algo que deben saber:
1.- Esta historia es de mi completa autoría, aunque no los personajes. Tiene aportes de mi amiga Jennifer, así que es de ella en parte.
2.- Escribo solo porque me gusta. No soy una experta y puede que tenga muchos errores, pero trato de hacer lo que se puede.
3.- Espero que a ustedes también les guste.
ENJOY!
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Odiaba a los niños, odiaba que gritaran, lloraran y que estuvieran llenos de mocos todo el rato. Odiaba el hecho de que siempre quisieran coger sus cosas o jugar y odiaba más aun… que su madre lo obligara a cuidar de los hijos de su noviecito solo como castigo por lo que había ocurrido hace ya un mes.
Primero le había reducido la mesada, lo había distanciado de Bella, le había obligado a conocer a esos ancianos— que gracias al cielo ya se habían marchado porque no lo dejaban tranquilo y le preguntaban muchas cosas— y más encima ahora tenía que cuidar a los hijos de Carlisle porque ellos iban a salir a disfrutar de su día libre al otro extremo de la ciudad donde navegarían, irían a comer y quizás que cosas más harían.
— ¿Y por qué no los llevan con ustedes? — inquirió con molestia, cruzándose de brazos y apoyándose del marco de la puerta.
— Porque es una salida de él y mía. Además que Rosalie se marea en los botes y Jasper está empezando un resfrío— respondió Esme, aplicándose la máscara de pestañas frente al espejo.
— ¡Pues con mayor razón! ¿Qué padre deja a su hijo cuando está enfermo? Mamá, en serio, yo huiría de él— intentó disuadirla, pero Esme solo sonrió
— Hijo, creo que sabrás cuidar de él y vas a tener la ayuda de Bella— lo miró con una sonrisa, abriendo su labial para aplicárselo en los labios— Además aún estás castigado y me lo debes.
Edward iba a reclamar nuevamente cuando el timbre de la casa sonó. Esme le pidió que fuera a abrir la puerta mientras terminaba de arreglarse y el chico así lo hizo, aunque no sin cierta molestia.
Al abrir la puerta vio a la pequeña cogida de la mano de su padre y a Jasper en sus brazos y con su cabeza apoyada en su hombro. Carlisle lo saludó con una sonrisa y entró en la casa.
— Espero que no sea mucha molestia que los cuides, Edward
— La verdad es que bastante. Tenía planes, pero que más da. Mamá me castigó— respondió enojado y se encogió de hombros
— Lo siento— lamentó Carlisle, no esperaba una respuesta tan molesta de su hijo mayor— Traje todas sus cosas en este bolso. Viene una ropa de cambio para los dos ya que suelen ensuciarse cuando juegan y más si es en el patio; algunas golosinas de más para ellos y ustedes, sus juguetes favoritos, vienen las medicinas de Jasper con sus horarios y dosis para que se los des y un termómetro si es que notas que tiene fiebre y… Bueno, un poco de dinero por si quieren comprar algo ¿Alguna pregunta o inquietud?
— ¿Están vacunados contra la rabia? — preguntó con preocupación y Carlisle solo sonrió.
— Son solo niños, Edward— le respondió, dejando al niño sobre el suelo, pero de inmediato se aferró a su pierna
— ¡Qué hermosa! — exclamó Rosalie mirando hacia las escaleras y, cuando los demás se voltearon a verla, quedaron pasmados.
Esme se veía reluciente con su vestido color rosa pastel hasta más arriba de la rodilla y una pequeña cola que quedaba más larga que el resto y sus zapatos de tacón. Su cabello caía en ondas tras su espalda.
Edward se apoyó en el marco del arco que dividía el pasillo de la sala mientras veía como Carlisle se acercaba para ayudarle a su madre a bajar los últimos escalones. Solo pudo rodar los ojos con molestia mientras bufaba, sintiendo que su estómago se revolvía ante aquella escena.
Los dos le indicaron al chico que ya se marchaban y que ante cualquier cosa que pasara los llamara y ellos regresarían. El asintió y los siguió hasta la puerta con Jasper a su lado. Rosalie se había ido a la sala para ver dibujos animados en compañía de Chimuelo.
Justo cuando el automóvil desaparecía por la calle vio a su novia entrando. Venía con una enorme sonrisa en el rostro y en poco pasos estuvo frente a él para darle un beso en los labios.
Luego se agachó a saludar a Jasper y lo cogió en sus brazos para entrar. Edward los siguió hasta el interior.
— ¿Qué te dijeron? — preguntó la chica mirándolo con atención.
— Solo me dejó este bolso. Según él ahí está las medicinas de él, un termómetro, juguetes y otras cosas más— indicó con su cabeza al pequeño
Bella se acercó a revisar el bolso después de dejar al pequeño en el suelo. Ella había hecho de niñera de los hijos de sus vecinos en otras ocasiones, así que tenía cierta experiencia cuidando niños sanos y enfermos.
— Ropa, juguetes, un termómetro, jugos, feverall para la fiebre… Mm, otras cosas más… Sí, creo que nos las arreglaremos con todo esto— le sonrió y se volteó a verlo. Edward estaba apoyado en la mesa con los brazos cruzados y enfurruñado— ¿Qué pasa? — se acercó con una sonrisa y pasó sus brazos por su cuello para besarlo
— Odio a los niños— sentenció el cobrizo y ella sonrió
— Ya verás que no es tan malo
— Claro, claro… Solo prométeme que tú te encargaras de sus medicinas. Odio esas cosas y más con niños llorones.
Bella solo sonrió y negó por las palabras de su novio. Sabía que en algún minuto se terminaría acostumbrando a los niños y los adoraría. Lo besó nuevamente en los labios y fue a buscar a los pequeños mientras Edward suspiraba y luego la seguía.
Estuvieron toda la mañana jugando con ellos, más bien Bella jugaba con ellos ya que Edward se había ofrecido para preparar la comida. Se había decidido por pasta, algo fácil y la única cosa que sabía preparar— siendo sinceros—.
Una vez estuvo todo listo los llamó a la mesa y se sentaron a comer. Para fortuna de los dos adolescentes, los pequeños adoraban la pasta y no hicieron mayor escándalo para comer.
Después de eso llevaron a Jasper a dormir. Había comenzado a tener un poco de temperatura, así que decidieron darle un poco de tiempo para descansar y que se le pasara, claro que siempre teniendo un ojo sobre él.
— Y bien… ¿Qué quieres hacer? — le preguntaron a Rosalie y ella solo se encogió de hombros.
— No que los niños siempre saben que hacer— le susurró en el oído a Bella y ella le dio un golpecito en el brazo
— ¿Quieres ir a jugar afuera con Edward y conmigo? — inquirió la castaña y la niña asintió. Le hacía ilusión jugar con el ogro y ver si de verdad era tan malo como se mostraba.
Edward bufó con molestia cuando Bella comenzó a jalarlo por el brazo para salir al patio trasero de la casa a jugar con la pequeña.
Primero jugaron a la escondida, después con un balón que Edward tenía en su casa y finalizaron jugando a pillarse, pero no esperaban que Rosalie fuera a caer mientras escapaba del cobrizo.
La niña cayó sobre sus rodillas y manos, rasguñándoselas y haciendo que sangraba levemente.
Los dos chicos se acercaron de inmediato a ayudarle a ponerse de pie y limpiarse. Edward la cogió en sus brazos y la llevó hacia el interior para llevarla hasta el baño y limpiarse las heridas.
— Ya, pequeña, ya pasó— trataba de calmarlo Edward mientras le lavaba las manos y rodillas par después curarlos cuando Bella llegara con el botiquín que su madre mantenía en el baño de su cuarto.
—Aquí tienes, Edward — le informó, teniéndole el botiquín. Él lo cogió después de sentar a Rosalie en el retrete.
— Bien, vamos a limpiar esas heridas— le informó sacando una pomada antiséptica desde el interior del bolso y aplicándolo en las heridas. Ella se quejó y quiso alejarse, pero Edward y Bella le impidieron hacerlo, a la vez que él soplaba las heridas para quitar el escozor de la crema— Ya está, ya está.
— Me duele—sollozo la pequeña, pasándose las manos por los ojos para quitarse las lágrimas
— Mm... Eso es un problema. Habrá que cortarlas si no se te pasa el dolor— Edward torció la boca e hizo una mueca. Rosalie lo miró con miedo y Bella no entendía que decía — Pero hay algo que quita todos los dolores del mundo y no será necesario cortarlas.
Ninguna de las dos se esperaba lo que pasó después. Edward cogió las dos manos de Rosalie y, sobre los parches que le había colocado para que no se infectaran, dejó dos besos en cada una y luego hizo lo mismo con sus rodillas.
— Ya está ¿Mejor?—le preguntó y ella asintió — Bien, vamos a ver una película.
Bella quedó impresionada cuando vio a su novio saliendo con la niña en sus brazos y como si el hecho de que fuera una pequeña no le incomodara. Primera vez en todos los años que llevaba conociéndolo que lo veía siendo tierno con una niña.
Los siguió hasta la sala, donde encontró a la niña sentada en el sofá y a Edward buscando una película en la televisión. Cuando la pilló se fue a sentar al lado de Rosalie.
No pudo hacer nada más que sentarse al otro lado de la niña y ver la película con ellos.
— Esta bien ¿Qué fue eso? — preguntó una vez que la niña se quedó dormida en la mitad de la película
— ¿Qué cosa? — preguntó Edward, sin voltear la mirada de la pantalla. La película estaba buena y lo tenía atrapado.
— Eso, lo que pasó en el baño— repitió Bella, aun mirándolo con atención. Edward volteó la mirada y se quedó viéndola, observando esa mirada de intriga que reflejaba el rostro de su novia.
— Pues nada. Es solo algo que mi madre hacía cuando era un niño y siempre me hacía sentir bien. Su llanto me tenía enfermo y resultó ¿No? — se encogió de hombros como si nada
— Si, resultó— sonrió Bella. Lo conocía bien y sabía que, en el fondo, había algo más en el fondo de todo esto: Edward les estaba cogiendo algo de cariño a estos niños— Pero nunca pensé verte así con un niño. Es… Tierno.
— Fue solo algo que tenía que hacer para que dejara de llorar— se molestó Edward y se cruzó de brazos, pero la mirada sonriente de Bella no desaparecía y eso le exasperaba— ¡Ya, no fue nada!
Incómodo, se levantó de su puesto y se fue a la cocina a buscar un vaso de refresco. Bella solo sonrió y se levantó para acomodar a la niña en el sillón y así durmiera más cómoda, pero la imagen de Edward siendo tierno con ella no desaparecía de su cabeza.
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Cuando Esme y Carlisle llegaron esa tarde Bella fue la que les abrió la puerta pues Edward se encontraba durmiendo en la sala, impresionantemente, con Rosalie y Jasper a sus lados. Eso los impresionó a los dos, pero decidieron no decirle nada cuando despertó al coger a los niños para llevarlos al automóvil.
Bella les contó cómo se había comportado su novio con los niños y todo lo que había pasado y ellos no podían creerlo ¿De verdad Edward había sido tierno con los niños? Esme no se lo creía.
Desde ese día ya había pasado una semana en la que Esme había evitado tocarle mucho el tema a su hijo por miedo a cómo podría reaccionar, pero le alegraba saber que por lo menor con sus hermanos estaba siendo un poco más amable que con otros niños.
Esa mañana se había ido a trabajar con la esperanza de que las cosas siguieran bien entre Edward y sus hermanos pequeños, o en lo posible que siguieran mejorando.
— Eres una llorona sin mamá— se burló Mike Newton
— ¡Ay! ¡Me duele! — se quejó la pequeña de cabellos rubios cuando su compañerito de clases le jaló de la coleta que le había hecho su papá esa mañana— Suéltame, Mike.
Los gritos de ayuda llegaron a los oídos del cobrizo que pasaba por ese lugar con su novia y amigos de la escuela. Se volteó a ver de dónde venían y vio a la chica de cabellos rubios que no dejaba de fastidiarlo cada vez que podía. Pero eso no le importó, sino que fue el hecho de que ese niñito la estuviera lastimando.
— Edward... — lo llamó su novia, impresionada porque se hubiese soltado de su mano y verlo alejándose de ellos. Cuando miró mejor se dio cuenta de lo que ocurría
El cobrizo tocó el hombro de niñito de cabellos rubios y este se volteó a ver quién lo molestaba. Palideció al ver a un chico mucho mayor que el a sus espaldas e inclinado a su altura.
— Perdón, pero creo que estas molestando a mi amiga— dijo con voz áspera y entrecerrando los ojos.
— Yo... Yo no...
— ¿Rose, te está molestando? — la chica no dijo nada. No sabía que hacer. El ogro Edward la estaba defendiendo— Mira, niñito, si me vuelvo a enterar que estuviste molestando a mi amiga o a su hermano te voy a buscar y te haré picadillo ¿entendido? — el niño no respondió— ¿Me has entendido? — asintió velozmente al ver como Edward se enojaba— Ahora vete ¡Vete!
El chico salió raudamente por el pasillo hacia uno de los patios del lugar, dejando solo al cobrizo y la rubia.
— Me defendiste— comentó impresionada— Gracias.
— Tendré que enseñarte a defenderte sola— suspiró y se dio la vuelta para ir a donde sus amigos. Rose sonrió y salió corriendo a ver a sus amigas.
— Ay, que tierno. Eddie si tiene corazón y ama los niños— se burló Jacob y Sue sonrió, dándole un leve golpe en el brazo para que no lo molestara.
— Calla, Black— lo riño el cobrizo mientras abrazaba a su novia y le besaba la frente
— Fue un lindo gesto— le sonrió.
— No podía dejar que la molestara— suspiró— Vamos a clases antes que lleguemos tarde.
— ¿Hijo, te sientes bien? — preguntó Esme acercándose a tocarle la frente a su hijo, haciendo que él se quitara con molestia.
— Si…
— Es que me parece raro que estés preocupándote por los niños y que los protejas— se burló con una sonrisa y comiendo un trozo de su estofado
— Que chistosa, mamá. Mira como me rio— dijo con sarcasmo el chico mientras jugaba con su comida
— Lo que hiciste por ella fue lindo, hijo. Es un gran gesto
— Y no volverá a ocurrir. Esa niña va a aprender a defenderse sola— sentenció con una sonrisa y llevándose el vaso de agua a la boca.
— ¿Edward, qué tienes en mente? ¿Qué está planeando esa mentecita tuya? — inquirió seria la castaña. Sabía que su hijo podía planear algunas cosas locas en ocasiones.
— Nada. Juro que nada— sonrió con malicia tras darle el ultimo trozo de carne a Chimuelo— Gracias por la cena.
Esme vio cómo su hijo salía de la cocina aun sonriendo y sabía que estaba planeando algo, pero no qué. Solo suspiró y se preparó para lo que fuera que pudiera venir de esa mente tan imaginativa de su hijo.
El fin de semana había llegado y con eso el día en que Edward le había dicho a Carlisle que llevara a Rosalie a la casa. Los había tomado a todos por sorpresa esa petición, pero la intriga por saber que era lo que estaba ocurriendo era mucho mayor así que había aceptado llevarla solo para calmar su intriga.
En cuanto llegaron, Esme les abrió la puerta para que entraran y pronto vieron al cobrizo bajando las escaleras con su pequeño gato tras de él, quien ahora lo seguía a todos lados y hasta dormía con él a pesar de los reclamos de Esme, y vestido con un uniforme deportivo.
Sin decirle nada más que un corto sígueme, salió de la casa hacia el patio trasero y la pequeña rubia así lo hizo. Jasper miró a su papá y le preguntó que pasaba, pero no sabía que responderle y solo buscó la respuesta en Esme pero ella solo se encogió de hombros sin saber que decirles.
Los tres caminaron hacia el gran ventanal que daba al patio trasero y vieron a Edward con unas paletas de espuma y hablándole a la pequeña con una seriedad que pocas veces habían visto en él, pero lo más impresionante era que le estaba hablando a Rosalie.
— Bien, no podemos dejar que los chicos te sigan molestando y debes aprender a defenderte porque no estaré todo el tiempo para hacerlo. Así que… ¡Guardia arriba! — le indicó, pero ella solo se quedó de pie sin mover un solo músculo— Dije: en guardia.
— ¿Qué es en guardia? — preguntó la rubia y tanto Esme como Carlisle no pudieron evitar reírse de la situación, provocando el enojo del cobrizo. Edward bufó con molestia y apretó el puente de su nariz con frustración
— Ponte así— le indicó con sus puños y ella lo imitó— Eso es en guardia y no puedes bajarla cuando los niños te molesten. Ahora… golpea esto con fuerza— chocó las dos paletas haciéndolas sonar y luego colocándolas frente a la niña. Ella se encogió de hombros e hizo lo que le indicó el chico.
— ¿De dónde saco eso? — preguntó Carlisle con intriga, viendo como Edward le enseñaba a Rosalie a defenderse
— Hizo taekwondo cuando pequeño porque era un caos y tenía que hacer algo para que gastara sus energías. Ahora, de vez en cuando, le ayuda a sus ex maestros en su tiempo libre— respondió Esme, encogiéndose de hombros.
Volvieron a centrar su vista al patio donde practicaban y vieron como Rosalie elevaba su pierna en una patada, directamente hacia las partes nobles de su hermano.
Edward se encogió en su lugar y cayó de rodillas en el suelo, cubriendo su miembro con sus manos. La mueca de dolor cruzaba todo su rostro y no podía evitar quejarse por el dolor.
Esme y Carlisle salieron a ver cómo estaba y el rubio comenzó a ayudarle a que el dolor pasara con unos ejercicios, mientras que Esme le preguntaba cómo se sentía. Pero ninguno de los dos podía evitar reírse de la situación.
Una vez se recuperó, el chico se puso de pie y entró con molestia hacia la casa. Le cargaba que la gente se riera de él y más si era su madre. Pero ellos no podían evitarlo.
Edward se lo había buscado solo al pedirle a una niña pequeña que pateara sin tomar las precauciones necesarias y él lo sabía.
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Hola a todos ¿Cómo están? Espero que bien y que me perdonen por la demora, pero tenía que hacer cosas para la universidad.
Aquí les traigo un nuevo capítulo como cada semana, el que espero les haya gustado ¿Qué les pareció? ¿Creen que las cosas cambien entre Edward y los niños? Yo creo que por lo menos es bueno que ahora les hable y los cuide ¿O no? Es un avance.
Como cada semana le agradezco a mi amiga Jennifer por su ayuda. Sin ella sería difícil seguir escribiendo estas historias.
También les quiero agradecer a:
— Adriu: Hola. Bueno, no puedo adelantarte nada con respecto a la reacción de Edward… Pero puede que si reaccione mal, lo que sería bastante lógico. Esme nunca le ha hablado mal de su padre, solo le ha dicho que no puede estar con ellos y con el tiempo Edward dejó de insistir. Besos y nos leemos.
— Yolo: Hola. Si, fue bueno que se supieran controlar y no armaran la tercera guerra mundial. Aunque no sé si con Edward pasará lo mismo. Gracias a ti por leerlas a pesar de que son solo locuras en su gran mayoría. Besos y nos leemos.
— RadioactiveMonsters98: Hola. Que bueno que te gustara el capítulo pasado. Que bueno saber que pudiste arreglar tus problemas y que mis capítulos haya sido una buena terapia para poder superarlos. Besos y nos leemos.
— mellarkcullen: Hola. Que bueno que te guste la historia y pienso igual que tu, que se armará la grande cuando Edward se entere de la verdad. Creo que la reacción de los padres de Carlisle fue bastante calmada considerando lo grande de la noticia, pero ellos ya son grandes y su hijo también así que no había nada que recriminarle. Tranqui si tardas, se lo difícil y apretada que puede ser la universidad (estudio enfermería) así que comprendo si a veces te ves pillada de tiempo. TE deseo lo mejor y ánimo. Besos y nos leemos.
Bueno chicas, me tengo que retirar para seguir estudiando.
Nos leemos la próxima semana. Bye!
Babi Cullen.
