Cuando Julián recupero el conocimiento se dio cuenta que estaba en una cama, lo primero que escucho fue la voz de una mujer.

Julián… - llamo Joel sobre una cama - ¿Estas bien?

Estoy vivo así que, si estoy bien – respondió el hasta que recordó a su pareja – Ellie.

Ella está bien. La trajeron de vuelta – dijo Marlene, tranquilizando al pelicastaño – Realmente… llegaron hasta aquí… ¿Cómo lo hicieron?

Joel suspiró.

Fue ella, lucho mucho para llegar aquí – respondió el adulto cansado – Quiza tenía que ser así.

Joel se incorporo lentamente, por su parte Marlene se levantó de su silla.

Perdí a la mayoría de mi gente cruzando el país – dijo ella, negando con la cabeza – Perdí prácticamente todo. Y luego aparecen y de alguna manera los encontramos a tiempo para salvarla.

La morena los miraba, asintiendo.

Quizás tenía que ser así – murmuró ella.

¿Dónde esta ella? – pregunto Julián ya al incorporarse.

Ya no tienen que preocuparse más por ella – dijo Marlene, cruzándose de brazos – Nos encargaremos…

Nos preocupamos – dijo Julián, ahora tocándose el pecho dándose cuenta de que no tenía el anillo de su padre – Solo… déjanos verla y… donde está mi anillo.

Tu anillo no tiene importancia – respondió ella sin mucha gana.

Perteneció a mi papá – confeso el pelicastaño.

Tú papá no era más que un ladrón con delirios de grandeza – refuto la líder luciérnaga.

¿Cómo sabes de él? – pregunto sorprendido Julián.

Una pariente mía me hablo de él, el y tu tío fueron un dolor de cabeza para ella una vez – respondió Marlene – Sin embargo, ella junto con tú madre y tu tío, trabajaron juntos para poder encontrar el colmillo de Ganesha meses antes de la pandemia.

Esas palabras dejaron sorprendido a Julián ya que no tenía idea de eso.

Parece que tu madre nunca te hablo sobre algunas cosas – dijo Marlene caminando por la habitación.

Al menos nos dejaras ver a Ellie – pidió el pelicastaño.

No pueden – dijo la morena – La están preparando para cirugía.

¿A que te refieres con cirugía? – demando el adulto, acercándose a Marlene lentamente. El guardia de ella se acercó también.

Los doctores dicen que el Cordyceps dentro de ella ha mutado. Por eso es inmune – explico Marlene, lentamente – Una vez que lo saquen podrán crear una vacuna mediante ingeniería inversa… una vacuna.

Pero crece por todo el cerebro – dijo Joel. La sonrisa de Marlene desapareció mientras los miraba.

Así es – dijo, enfatizando el hecho de que Ellie debe morir.

Joel y Julián se quedaron en silencio, mirándola sin poder creer lo que estaba pasando.

Busca a alguien más – ordenó Joel, severo.

No hay nadie más – refuto la morena.

Mira… - dijo Joel, acercándose a Marlene – Vas a mostraros dónde…

El guardia se colocó detrás de Joel, pateando la parte de atrás de una de sus rodillas para dejarlo caer, Julián iba a hacer algo, pero el mismo guardia le apunto con la pistola.

Detente – ordenó Marlene. Su subordinado la miró y se apartó, pero poniéndose delante del pelicastaño – Entiendo pero por lo que sea que piensen que están pasando ahora no es nada comparado por lo que pase yo. La conocí desde que nació. Le prometí a su madre que cuidaría de ella.

¿Y por qué dejas que esto pase? – pregunto Joel desde el suelo.

Por que no se trata de mi ni de ustedes o incluso ella – respondió ella – No hay otra opción aquí.

Joel reprimió una risa, haciendo que Marlene se enfocara en Julián.

Si… - suspiro el adulto y miro a la líder – Sígueme convenciéndo de esta basura.

Escóltalos – ordenó Marlene a su guardia – Si intentan algo, dispárales. No desperdicien este don…

Y sin nada más que agregar el subordinado los saco de la habitación con la pistola detrás de ellos, caminando lado a lado. Por el rabillo del ojo Julián veía a Joel mirándolo también, ya sabían que tenían pensado hacer.

Siguieron por el pasillo, con la pared a la izquierda. Mas adelante, estaba un puesto de recepción sobre el cual estaban sus mochilas.

Pasaron junto a la recepción sin agarrar sus cosas, pero tras unos pasos, Julián se detuvo.

Que mierda haces, camina – ordeno la luciérnaga.

No me iré de aquí sin mi anillo – dijo el mirándolo.

No me interesa – dijo el tipo - ¡Muévete!

A regañadientes acepto Julián, cambiando de lado con Joel que con un movimiento rápido con su codo, desviando la mano con el cual sujetaba el arma. El movimiento brusco hizo que saliera una bala hacia el techo, seguido le agarro el arma y le dio 2 golpes en la cara.

¿Dónde esta la sala de operación? – pregunto Joel, apuntándole el arma al estómago – No tengo tiempo para esto.

¡BANG!

¿¡Dónde!? – pregunto de nuevo, sin obtener respuesta, volvió a disparar - ¿!DÓNDE!?

Piso de arriba… en el extremo – jadeo el guardia, agonizando. Joel se hizo para atrás y acabo con su sufrimiento.

¡Disparos! ¡Revisen el piso! – dijo una voz a lo lejos.

Rápidamente el dúo recogió sus mochilas, con el objetivo claro, salvar a Ellie. Escondiéndose detrás de una esquina justo a tiempo en el que 2 luciérnagas aparecieron.

El contrabandista y su niño están aquí – dijo uno de ellos.

Esperaron que se acercaran un poco para poder matarlos silenciosamente.

¡Oh mierda! Mato a Ethan – dijo una luciérnaga acercándose al cadáver.

¿Qué? – dijo el otro que no se dio cuenta de que Joel estaba detrás de él procediendo a estrangularlo.

Ethan está muerto – respondió el sin obtener respuesta – Ey me escuchaste, amigo estas ahí.

El adulto procedió a estrangularlo también.

Estaba buscando algo así – dijo Joel, agarrando la M4 que dejo caer el tipo.

Bien, recuperare mi anillo, salvare a Ellie y volveremos a lo de Tommy – murmuro irónicamente el pelicastaño – Si, nos reiremos de esto mañana.

Al avanzar encontraron un pequeño baño para poder ver que tenían, 2 bombas de clavos, 3 de humo y una molotov.

Cuando escucharon a mas soldados acercarse, Joel arrojo un ladrillo hacia el centro de la sala de espera.

Creo que están ahí – susurro uno de ellos.

Durante estos meses Julián ya sabia como romperle el cuello a un humano, así que junto a Joel agarraron a los 2 al mismo tiempo y los eliminaron sin problemas.

El que lo encuentra se lo queda – dijo Julián, agarrando la M4 del tipo también.

A través de la ventana, se desplazaron con sigilo hasta refugiarse detrás de unas camas, al frente de ellos, 3 tipos los esperaban.

Joel saco una bomba de clavos.

Distráelos para poder matarlos a todos – susurro Joel.

Piensa Julián, piensa – murmuro para sí mismo el pelicastaño – Ya se.

Se adelanto frente a la puerta que cruzaron, hacia un estrecho pasillo, que conducía a otra sala similar a la que estaban, con una gran imitación, imito el sonido de un infectado

¡Infectados! - anuncio uno de ellos, juntándose con un grupo de 4 luciérnagas.

¡Atrapen esto! – anuncio Joel, lanzando la bomba.

¡BOOM!

Julián, vámonos antes de que aparezcan más luciérnagas – propuso Joel, saliendo de su escondite.

En eso – dijo el solamente.

Se pusieron en marcha de inmediato, manteniéndose agachados en todo momento hasta llegar a las escaleras hacia el 3° piso.

¡Oh mierda! – dijo Joel, agarrando una silla para trabar la puerta – Listo.

Subieron las escaleras llegando a otra recepción.

Que tenemos aquí – dijo Julián, agarrando una grabadora.

28 de abril: Marlene tenía razón. La infección de la niña no se parece a nada que haya visto. La causa de su inmunidad se desconoce. Como hemos visto en casos anteriores, las titulaciones de antígenos del Cordyceps de la paciente permanecen altas en el suero y el liquido cefalorraquídeo. Los hemocultivos extraídos de la paciente en medios rápidos desarrollaron el Cordyceps en medios fúngicos en el laboratorio… sin embargo, las líneas de leucocitos, incluidos los porcentajes y conteos absolutos, son totalmente normales. No existe elevación de citoquinas proinflamatorias y una resonancia del cerebro no revela evidencia de desarrollo fúngico en las regiones límbicas, lo cual normalmente acompañaría al pródromo de agresión de los pacientes infectados. Debemos hallar una manera de reproducir este estado bajo condiciones de laboratorio. Estamos a punto de marcar un hito en la historia de la humanidad igual al descubrimiento de la penicilina. Después de años de dar vueltas en círculos, estamos a punto de llegar a destino, marcar una diferencia y permitir que la humanidad vuelva a controlar su propio destino. Todo nuestro sacrificio y el de cientos de hombres y mujeres que dejaron todo o más por esta causa no habrá sido en vano.

Casi lo logran amigos – comento Julián, guardando la grabadora – Pero no hoy… ni mañana.

En el mismo lugar, Joel hayo una puerta que abrió con una daga, recogiendo cosas útiles, más atrás en otra sala encontraron otra grabadora.

Otras más, a ver que dice – dijo Julián, agarrándola.

Son las 5:30 pm… 28 de abril. Acabo de terminar de hablar…mas bien de gritarle a nuestro jefe de cirugía. Aparentemente no hay manera de eliminar el parasito sin eliminar al paciente… una manera elegante de decir que hay que matar a la niña y ahora me piden que los autorice, las pruebas se ponen cada vez más difíciles ¿no es así? Estoy tan cansada y estoy exhausta y deseo que esto termine… que así sea.

No te dejare morir Ellie – murmuro el pelicastaño

Avanzaron hacia el pasillo iluminado fuertemente por una luz desde dentro, al entrar vieron por la ventana a varias luciérnagas colocándose en posición.

Si se acabó – dijo Joel, asomándose por esta – Hay vamos Ellie.

Joel, hay más amigos más adelante – anuncio el pelicastaño.

Avanzaron rápidamente por el frente de las luciérnagas que apenas se dieron cuenta de ellos, Joel estrangulo al primero que se les apareció y al segundo le disparo con el arco para no hacer ruido, ahora el adulto decidió darle una al tipo que estaba parado al frente, para su mala suerte los descubrieron.

¡Allí están! – anuncio un tipo.

¡Te tengo niño! – dijo un tipo que procedía a estrangular a Julián.

¡Retrocede hijo de perra! – gruño Joel, quitándoselo de encima, seguidamente entre los 2 le hicieron un chokeslam – bien hecho.

Julián miro por unos segundos el cuerpo del tipo que acabaron, dándose cuenta de que tenía algo brilloso en el cuello.

¡Ey esto es mío imbécil! – dijo el, quitándole el anillo y colocándoselo en el cuello.

Luego de eso las ráfagas de balas no se hicieron esperar, asomaron la cabeza respondiendo ese fuego matando a 2 de ellos, después de eso se desplazaron rápidamente hacia el quirófano, los guardias no notaron esto, volviendo a perderlos de vista.

¡No los veo! – dijo una luciérnaga – Quiero que empiece la búsqueda.

¿Julián? – llamó Joel - ¿¡Julián!?

Sigo aquí – respondió el.

Vamos – urgió Joel – Vienen más.

El adulto lanzo la bomba de humo al final del pasillo, dándoles la oportunidad de no ser vistos cuando abrieron la puerta, una vez que lo hicieron, la bloquearon con un contenedor con algunos objetos en ella.

Listo, vamos – aseguro Joel, bloqueando la puerta – Eso nos dará algo de tiempo.

El pasillo era bastante amplio, a la derecha había una puerta que les llamo la curiosidad, en ella encontraron otra grabadora.

Julián no tenemos tiempo – dijo Joel, angustiado.

Solo tomara un momento – aseguro el, reproduciendo la grabadora.

Hey Anna… ha pasado un tiempo desde que hablamos. Yo uh… di autorización para proceder con la cirugía, en verdad dudo que haya tenido opción, el pedido fue más bien una formalidad. Quiero que sepas que cumplí con mi promesa todos estos años… a pesar de las responsabilidades que tuve la cuide, habría hecho cualquier cosa por ella a veces… tenemos una oportunidad de salvarnos… todo. Esto es lo que buscábamos… lo que ustedes buscaban. Me pidieron que matara al contrabandista y a su niño que parece estar enamorado de tu hija. No matare a los únicos de este lugar que quizá comprenden la única importancia de esta elección. Tal vez ellos puedan perdonarme. Oh te extraño Anna. Tu hija estará contigo pronto.

Aún hay tiempo en marcha – dijo determinado Julián.

Corrieron hacia el final del pasillo largo, directamente hacia una puerta señalada con letreros de ¡RESTRINGIDO! Ya adentro era una sala de lavado de manos de los cirujanos y a través de las ventanas, podían ver las siluetas de los doctores inclinados sobre una mesa de operaciones.

De una patada, Joel abrió la puerta e ingresando en la sala de operaciones. Un doctor junto a una enfermera y un enfermero se voltearon a mirarlos, con expresiones de horror en sus ojos y sobre la mesa hay estaba la pelirroja, dormida y envuelta con una bata de hospital totalmente sedada por la anestesia. Los enfermeros se hicieron para atrás

Santo cielo– dijo Joel.

¿Qué están haciendo aquí? – pregunto el doctor con las manos alzadas.

El dúo se acercó lentamente.

No, no dejare que se la lleven – dijo el doctor, alarmado y amenazándolos con un cuchillo – Es nuestro futuro. Piensen en las vidas que salvaremos.

Julián miro a Ellie; tenia una intravenosa conectada al brazo izquierdo y una manguera de aire en la nariz.

No me interesa – dijo el pelicastaño.

No se acerquen más – amenazo el medico a Joel.

Por su parte Joel agarro el cuchillo que sostenía aquel médico y se lo enterró en el cuello, Julián aparto la mirada para no ver lo cruel que era Joel.

¡No! ¡Maldito animal! – grito la enfermera.

Carlie cállate carajo – ordeno el enfermero.

Joel había levantado su arma con la intención de no dejar a nadie, pero el chico lo detuvo.

Joel déjalos, solo venimos por Ellie – refuto el pelicastaño – Recuerda que me dijiste, solo matamos lo que es necesario ellos no tienen nada que ver.

Hazle caso al niño, tomen la niña y váyanse – dijo el enfermero.

Joel acepto a regañadientes, seguido se acercó a Ellie, desconectándola de las mangueras, la situación se le hacía bastante familiar cuando cargo a Sarah el primer día de la pandemia.

Mantennos a salvo – pidió Joel.

Julián solo asintió y sacó su pistola.

Los 3 se dirigieron a la puerta hacia el otro lado del quirófano, abriéndola, dejándolos pasar. Ingresaron en un amplio pasillo que se extendía; a la izquierda estaba la sala de pediatría y a la derecha la sala de espera.

La llevan hacia el área de pediatría – anuncio uno de ellos – Aquí arriba ¡Ahora!

Corrieron buscando la salida, hasta llegar al ascensor

Esta es la última oportunidad ¡Suéltala ahora!

Siéntate imbécil – dijo Julián, matando al tipo que dijo eso.

¡He dicho que regresen! – ordeno Joel, entrando al ascensor, las balas no se hicieron esperar.

Rápidamente en pelicastaño marco el subterráneo.

Oh dios… - dijo Joel – No sé cómo hicimos eso.

Luego de un momento, el ascensor se abrió.

Bien ya casi salimos – dijo Julián saliendo primero, pero una mano le rodeo el cuello y en la cien de la cabeza tenía una pistola.

Suelta tu arma – ordeno la voz detrás de el - ¡SUELTALA!

Sin tener otra opción. Julián arrojo su pistola.

No pueden salvarla – dijo la voz que resulto ser Marlene ahora apuntando a Joel – Incluso si la sacan de aquí ¿Entonces qué? ¿Cuánto tiempo pasará antes de que la destrocen los chasqueadores? Eso si no la violaron y asesinaron antes.

No es tu decisión – dijo Joel mirando a Marlene.

Es lo que ella querría – refuto la morena – Y lo saben.

Olvídate de mi Joel sálvale la vida – pidió Julián

Miren aun pueden hacer lo correcto – dijo ella apartando el arma del chico – No le pasara nada.

Joel miró a la mujer en silencio, dándole la oportunidad a Julián de sacar la navaja de Ellie de su bolsillo y enterrándoselo en la costilla.

¡AHH! ¡Hijo de perra! – dijo Marlene, sujetando su pistola hacia el pelicastaño.

Joel por su parte fue más rápido en desenfundar su pistola y dándole una bala en el estómago dejándola, agonizando.

Después de aquella situación, en el estacionamiento, había un auto cerca de allí. Joel abrió una de las puertas traseras y acomodo a Ellie, Julián vio la mochila de la pelirroja, recordó que cuando la saco del agua el se quedo con su cuchilla, vaya que le sirvió después de todo.

¿Qué hacemos con ella? – pregunto el pelicastaño recogiendo su pistola.

Joel se dirigió hacia Marlene que estaba con su mano en su abdomen sangrando.

Espera… - suplico Marlene débilmente – Déjame ir… por favor.

El adulto la miro por unos segundos, tomando una decisión.

Vendrías a buscarla – dijo y sin nada más le disparo en la cabeza.

Julián aparto la mirada, subiéndose en el asiento del copiloto sin decir ninguna palabra. Joel llego después, encendió el auto y se fueron.

Pasaron unas horas en la carretera, Ellie finalmente despertó, sintiendo el cuerpo pesado y dándose cuenta de que estaba en el asiento trasero de un vehiculo.

¿De quien diablos es esta ropa? – pregunto la pelirroja, apoyando su cabeza sobre el asiento trasero del auto.

Tranquila – dijo Joel – Aún están haciendo efecto las drogas.

¿Qué paso? – pregunto Ellie. Joel se mantuvo en silencio un momento, ni que hablar de Julián que no la quería ver a la cara por lo que le iban a decir.

Encontramos a las luciérnagas – dijo Joel – Resulta que hay muchos como tú, Ellie. Gente inmune docenas de hecho. Y no sirvió de nada de todas formas, a decir verdad, han dejado de buscar una cura

Lo que me preguntaste en la universidad parece ser cierto – mintió el pelicastaño sin voltearse.

Nos vamos a casa – dijo finalmente Joel.

Lo siento – murmuro para sí mismo Julián.

Continuara…