Bostece satisfecha y me estire entre las sabanas. Sentía como una sonrisa estaba perfectamente marcada en mi rostro y me preguntaba si había estado toda la noche con la misma cara de idiota enamorada.
- Buenos días, Bella durmiente- Me saludo una alegre y cantarina voz.
Abrí mis ojos, con la incontrolable necesidad de admirar su precioso rostro. Alice estaba sentada en el borde de mi cama, con las piernas cruzadas. Me estaba derritiendo ante sus áureos ojos y su luminosa sonrisa.
Me incorpore y me arrastre hasta ella, pero me detuve a mitad de camino cuando reconocí un cuadernillo y un lápiz en cada una de sus níveas y pequeñas manos. La mire con curiosidad.
- Hola- Le dije algo distraída, luego de mirarla sonriente- ¿Qué haces?
Ella acorto la distancia que nos separaba y se sentó frente a mí, con nuestras piernas rozándose. Luego, con una sonrisa casi infantil adornando su faz, me mostro un dibujo aun no terminado en una hoja de aquel cuaderno. Era una mujer, joven, bella y sonriente, y a juzgar por sus ojos cerrados y la cama donde se encontraba recostada, pude reconocer que estaba dormida.
La expresión en su rostro, sus pómulos, sus labios, sus facciones en sí y esa atontada sonrisa, me hicieron darme cuenta de algo: Aquella mujer que vivía dibujada sobre ese papel, era yo.
Eleve mi mirada y me encontré con sus ojos adorándome, al igual que una sonrisa jugueteando en sus labios.
- Cuando regrese te encontrabas así y no pude contenerme- Me explico entusiasmada- Regrese a casa en busca de esto y decidí dibujarte. Fue sencillo, dado que no cambiaste de posición en toda la noche.
Admire el dibujo unos segundos más.
- Eres muy buena- Dije con sinceridad. Era un dibujo estupendo, parecía salido de la mano de una profesional. Efectivamente este es otro punto a favor de mi convicción al asegurar que la pequeña pixie es perfecta.
- Gracias- Contesto Alice, un tanto engreída, ante mi cumplido- Entonces creo que te gustaran los otros- Dijo pasando las páginas del cuaderno hasta llegar al principio, hasta el primer dibujo. Eran cientos de elaborados bocetos, en todas las hojas mi rostro estaba plasmado, cada dibujo mostraba una expresión o gesto propio de mí y el tema más repetido era mi sonrojo. Los últimos cinco eran de esta misma noche, todos desde diferentes ángulos, algunos de cuerpo entero, o perfil, o primer plano, como el último.
- Oh, Alice, son bellísimos- Le dije asombrada- Pero no creo verme así- Dije insegura. La mujer de papel que suponía ser yo, era bien parecida y llena de gracia.
Alice negó con la cabeza, cerro el cuaderno y me enseño la tapa, y sobre ella, en una delicada y prolija caligrafía, brillaba mi nombre. Bella.
- Tu nombre hace honor a lo que eres. Por dentro- Dijo con seguridad, reposando la palma de su mano en mi pecho, a la altura de mi alocado corazón- Y por fuera- Susurro, trazando el contorno de mis cejas, nariz, mandíbula y labios, con sus finos y helados dedos- Esto es lo que mis ojos ven cuando te miro- Me dijo, sacudiendo levemente el cuadernillo en el aire.
Me ruborice al instante, con su mano sobre mis ardientes mejillas.
- Ahora, preciosa, debes cambiarte o llegaras tarde al instituto- Me hablo en plan madre.
- Sabes que eso no pasara- Le dije juguetona pellizcando su mejilla.
Me levante de la cama de un salto y me decidí por provocarla, solo un poco. Como si fuese lo más normal, sujete mi remera de pijama del borde y la deslice hacia arriba, quitándomela por la cabeza. Quede en corpiño, uno negro y sugerente.
- Bella ¿Qué haces?- El nerviosismo en su voz era notable.
Aproveche el momento para quitarme los pantalones, luciendo unas pequeñas e igualmente negras braguitas, que dejaban poco a la imaginación.
Atine a sujetar el borde de mis bragas y al segundo siguiente unas manos frías me lo estaban impidiendo. ¡Bingo!
- ¿Qué?- Pregunte, con inocencia, fingiendo demencia.
- No lo hagas- Me dijo con dureza. Cuando me asome a sus ojos los encontré perturbados y ennegrecidos- Por favor- Me rogo, casi gimoteando.
No era mi intención desnudarme, tan solo quería ver cómo reaccionaba ante la posibilidad de que lo haga. Di en el blanco, sabía que no me lo permitiría y que balbucearía como una niña.
- ¿Qué sucede? Me dijiste que me cambie, ¿recuerdas?- Le hable, como si fuera lo más obvio.
- B-bueno pero espera a que salga- Tartamudeó, ¡Tartamudeó! Esto es tan extraño y agradable.
No pude contener la risa. Era tan cómico verla nerviosa.
- ¿Qué es tan gracioso?- Pregunto algo exasperada.
Tape mi boca con una mano para esconder un poco el ruido de mis carcajadas y la señale con un dedo en forma significativa.
- ¿Ah sí?- Se notaba la molestia en su voz. Yo asentí en respuesta y ella bufo ante eso- ¿Por qué?- Intento ocultar el interés en su voz.
Tome aire varias veces y le hable en cuanto estuve segura de que podía hacerlo sin reír.
- Pues porque te pones nerviosa y actúas como si fuese a violarte- Le dije divertida.
- ¿Violarme?- Pregunto sorprendida- Yo asentí- ¿Tu a mi?- Reconocí un peculiar tono de superioridad, pero le reste importancia y asentí nuevamente- Por favor, no estás en condiciones de hacer tal cosa. Recuérdalo, yo soy la bestia y tú la bella.
- Creo que tu eres ambas cosas- Le sonreí con cariño y logre ablandar su expresión.
- Y yo pienso que tu eres una jodida depravada- Trague saliva. Su voz había sonado tan seductora y melosa, con una mirada lasciva y sugerente. Esta chica era el mismísimo diablo y me llevara al más profundo de los infiernos, uno del que no podré, ni tampoco querré, salir jamás.
- Yo no soy quien fantasea con hacerlo sobre la mesa de la cafetería del instituto, atestado de alumnos y profesores- Contraataqué, haciendo mi mejor intento por sonar sensual.
Ante mis palabras ella dejo de respirar, no es como si precisamente necesitara hacerlo, tan inmóvil como una estatua y bella como la más perfecta obra de arte. Su rostro se contrajo en una mueca de disgusto y otra cosa que solo pude reconocer como vergüenza. La observe juguetear con sus manos algo inquieta. Callada, quieta y nerviosa. Esto solo me indicaba una cosa. No podía siquiera imaginarlo.
- Oh dios mío- Exprese impresionada por lo real de mis palabras. Tape mi boca con ambas manos- Oh dios mío- Dije mas para mí misma, marcando una pausa entre cada palabra.
Recobre la compostura de mi misma al instante en que una ola de satisfacción, nacida del orgullo, me invadió. Descubrí a Alice sentada en el borde de mi cama, con un semblante de seriedad y algo expectante de mi persona. Camine hasta ella con una sonrisilla feliz y me senté a su lado.
- ¿Por qué no veo que te enfadaras conmigo?- Pregunto con un deje de curiosidad y timidez.
- Tal vez porque no lo estoy ahora y tampoco habría razón alguna para estarlo- Le conteste con simpleza. Al escuchar mis palabras y mi tono dulce, levanto sus preciosos ojos y me observo con detenimiento, en busca de algún indicio que contradiga a mis palabras y al no lograrlo me devolvió una sonrisa amplia.
- En este punto te vuelves impredecible, porque no confió en lo que mis visiones me dicen- Me explico- ¿Qué otro ser humano se sentiría a gusto con un vampiro acosador?- Me pregunto con burla.
- Mientras tú seas ese vampiro, cualquiera se sentiría a gusto de ser acosado por ti- Le asegure divertida y me regocije al escuchar su risa.
Ella suspiro y observo a la nada con una mirada soñadora, luego sus ojos se conectaron nuevamente con los míos.
- Eres tan rara.
- Me declaro culpable.
- Yo debería hacerlo.
- ¿Por qué?
- Por haberme apropiado de ti- Le reste importancia a su tono triste.
- Sabes que soy independiente, pero hasta cierto punto- Le dije y ella me observo esperando a que continuase- Me refiero a que es mi decisión estar contigo, lo cual significa que no te apropiaste de mi, pero de todas formas soy dependiente de tu persona- Agache la cabeza cuando sentí que el inminente sonrojo se avecinaba- No puedo estar un segundo lejos de ti, siento que me falta el aire.
Últimamente lo único que lograba con mis palabras era enternecer a mi compañera. Esta no fue la excepción, lo supe cuando la oí ronronear de satisfacción para luego atraparme entre sus brazos, dejándome recostada sobre la cama con ella encima mío.
- Eres tan, tan tierna- Me dijo efusivamente, con voz melosa, antes de callar cualquier cosa que yo fuese a decir, plantando un hambriento beso sobre mis labios.
Fue instantánea la forma en que abrí mi boca cuando ella me lo solicito. El sabor de su lengua jamás dejara de sorprenderme, enloquecerme y provocar una inevitable humedad en mi entrepierna.
Fantasear acerca de revolcarme con Alice sobre la mesa de la cafetería mientras en mi realidad me encontraba debajo de ella con esta besándome con desesperación, nublando cualquier idea, me hacía imposible no intentar cumplir aquel deseo. La candente fantasía de Alice.
Sabia que estaba atravesando los últimos segundos hasta que llegue el momento en que ella se aleje de mi diciendo que es muy peligroso o que arriesgo mi seguridad tontamente, etc. Entonces, utilizando todas mis fuerzas, me aferre a ella, con piernas, brazos, manos y uñas, invertí nuestras posiciones quedando yo sobre ella y profundice aun más el beso, si es que era posible hacerlo.
Puse tanto ímpetu en disfrutar los últimos segundos del delicioso beso que, como siempre, me olvide de respirar. No fue hasta que sentí su manos aferrarse a mis hombros y empujarme suavemente, que me di cuenta de que estaba agitada y respirando con dificultad.
Sus ojos dorados me observaban con reproche.
- Bella, honestamente ¿Cómo es que logras olvidar el más básico rasgo humano?
- Te declaro culpable- Logre articular mientras sonreía.
Ella soltó un bufido mitad risa y luego endulzo su expresión.
- De acuerdo Bella, ponte algo de ropa. Te espero abajo- A regañadientes me aparte para dejarla salir. La observe caminar hasta la puerta de mi cuarto y desaparecer. Me relamí los labios, reconociendo su sabor en ellos y luego, sin ser capaz de aguantar más tiempo lejos de su cuerpo, volé al armario en busca de ropa.
- No me mires así, se perfectamente lo que estas pensando así que limítate a borrar esa idea de tu psicópata cabecita- Le advertí a Alice en cuanto baje de mi monovolumen.
Ella se acerco a mí danzando y entrelazo su mano con la mía mientras caminábamos por el aparcamiento, que por cierto estaba repleto de alumnos. De mas estaba aclarar que, como siempre, habíamos llegado perfectamente a horario al instituto, sin importar las insistencias de Alice.
- Oh vamos, hace mucho no lo hacemos- Me dijo ella entusiasmada.
- Para mi suerte.
- Por favor Bella, no es como si fuese la primera vez, lo hicimos ya cientos de veces y se que cada vez es más fácil- Intento convencerme.
- N…- Intente dejar en claro mi postura, pero la perfecta criatura a mi lado ya se encontraba hablando nuevamente.
- Además lo harás conmigo y sé que es la parte que más te gusta- Me hablo en tono juguetón.
No pude contener un sonrojo.
- No lo lograras, no iremos de compras, Alice. Busquemos otra pasatiempo, uno que no incluya mi aburrimiento, no lo sé, asaltar ancianas quizás- No pude evitar una sonrisa cuando mis oídos recibieron la música de su risa.
- Al menos debía intentarlo.
- No pierdes las esperanzas, por lo que veo.
Sonreí ante su forma de negar con la cabeza.
- No, pero de todas formas me refería a que no quería aceptar mis visiones.
La observe con seria curiosidad.
- Ya tienes planes- Me respondió.
- ¿Cómo es que no lo sabía?- Le pregunte enfadada aun sin saber la respuesta.
- Porque el profesor de literatura se los dirá hoy. Pero yo puedo adelantártelo.
La interrogación en mi rostro debió de ser todo un poema.
- Tienes que hacer un trabajo para la semana que viene- Puse los ojos en blanco ante eso y bufe en modo de queja- y tu equipo será con Jessica y Ángela.
- Maldito Varner.
- Y dado que no lograran coincidir muy bien para los próximos días, hoy se reunirán en la casa de Jessica- Continuo Alice como una máquina.
- ¿Eso significa que no te veré en todo el día?- Pregunte comprendiendo que así era. La idea apestaba.
Ella sonrió altanera y se acerco a mi oído, donde su gélido aliento golpeo, erizándome la piel.
- Significa que me tendrás en tu cama en cuanto regreses- Su susurro, seguido de su gutural risita lograron que desee con más ansias aun que llegue dicho momento.
- … entonces espero que la próxima semana tenga todos sus trabajos en mi escritorio- Sentencio el profesor, en tono de advertencia. Era claro que muchos dependían de esta nota y el no tener casi tiempo para hacerlo complicaba las cosas. Yo solo me lamentaba el no poder ver a Alice durante el día.
El timbre sonó dando vía libre al almuerzo.
Mientras caminaba por los pasillos del instituto algo enfurruñada y distraída, una mano se poso en mi hombro. Me voltee sobresaltada por la sorpresa y me encontré a una Jessica algo agitada, con Ángela unos metros detrás, caminando relajada. En cuanto esta nos alcanzo, Jess ya se había recuperado.
- Bella debemos acordar un horario y para serte sincera estoy algo complicada- Dijo Jessica con una mueca de lamento.
- Eso quería hablar con ustedes chicas. Solo tengo dos días libres- Comento Ángela, observándonos a ambas detrás de sus gafas.
Sabía que esto era un hecho. Como siempre dije, jamás apostaría en contra de Alice, su palabra era ley y como ella había predicho, me reuniría hoy mismo con las dos jóvenes enfrente de mí, que me observaban ansiosas, esperando mi respuesta. Por lo que pregunte:
- ¿Qué les parece hoy?
- Bien, si lo miramos de este modo, tenemos más de la mitad del trabajo hecho en forma impecable- Canturreo Jessica alegre y orgullosa.
- ¿Y qué hay de la otra mitad Jess?- Pregunto Ángela, muy suspicaz.
- Debes ver el vaso medio lleno Angie, el vaso medio lleno, recuérdalo- Comente divertida, haciendo reír a mis compañeras. Luego suspire rendida- Aunque tiene razón. Debemos acordar otra reunión.
En ese momento sentí el aguijonazo de la penetrante mirada de Jessica, pero no pude descifrarla. La risita cómplice de Ángela rompió el momentáneo aire de tensión y me devolvió a la realidad.
- Ten cuidado Bella, no vayas a atentar contra la apretada agenda de Jess.
La simpática risita de Ángela seguía sonando mientras una Jessica sonrojada ponía los ojos en blanco para luego fulminarla con la mirada. Sonreí ante la situación, que era bastante inentendible.
- ¿Qué? ¿De qué habla?- Le pregunte a Jessica, que se encontraba seria, intentando que sus repentinamente coloradas mejillas no se notasen.
Cualquier cosa que la aludida iba a decir se vio interrumpida por las entusiastas explicaciones de Ángela. Lo dijo tan rápido que no la comprendí. Sonreí en mi fuero interno, ya que tal actuación me recordaba a la propia Alice.
- Más despacio Angie.
- Si si- Tomo aire y sin que la sonrisa se borrase de su rostro, continuó- Resulta que la aquí presente Jessica Stanley está saliendo…
- ¡Cállate!- La interrumpió Jessica bruscamente.
- ¿Por qué?
- Porque si. Ya hablamos de esto.
- Si y yo te explique que estabas siendo ridícula. No, ahora cállate tú y déjame dar la noticia- Dijo Ángela, atajando a su compañera antes de que la interrumpa nuevamente.
- Chicas enserio, si yo no debo enterarme, entonces no me lo digan- Les avise tranquila, mostrándoles que no me ofendía en lo más mínimo.
Mi débil intervención no fue tomada en cuenta, siquiera oída y dudo que alguna se haya percatado de que alguna palabra hubiese escapado de mis labios. Fui callada por el firme grito de Ángela al vitorear alegremente: "¡Esta saliendo con Mike!"
Me atragante con mi propia saliva y comencé toser en busca de recuperar el aire. Ambas me observaban expectantes esperando alguna reacción por mi parte.
- Me alegro mucho por ti Jess- Le asegure con sinceridad, con voz ahogada y luchando por no toser en medio de la oración.
- Entonces no…- Comenzó Jessica, dubitativa, rascándose la nuca con impaciencia- ¿No te molesta?
- ¿Qué?- Pregunte perdida.
- Es que siempre pensé que entre ustedes había… eh… química, eso química- Continuo nerviosa y observándome precavida- ¿El te… el te gusta?
- ¿Qué? Oh ¡No! No no no- Me apresure a decir atropelladamente, a medias riendo ante sus suposiciones- ¿De verdad creías eso?
- Te lo dije Jess, eres ridícula- Aporto Ángela levantando una mano, como si pidiese permiso para dar su opinión.
Tras aclarar el malentendido y dejar más que claro que Mike no era de mi interés en absoluto y que nunca lo seria, comenzaron las típicas charlas "sobre chicos". Ángela confeso su interés por Erik Yorkie, aunque fuese más que obvio que moría por él y, como si fuese capaz de frenar la lluvia con las manos, intente contener las interesadas preguntas de mis amigas. Hasta que Jessica, con su particular afición a saber todo de la vida de los demás, luego de lograr que se me paralice el corazón al preguntar "¿Sales con alguien?" y no darme tiempo a responder (a pesar de que no hubiese sido capaz de hacerlo) ya que me soltó algo que no esperaba en lo absoluto y puedo asegurar que la sangre huyo de mi cerebro. Estuve a punto de desmayarme cuando de sus labios, medianamente torcidos en una sonrisa picara, escapo: "¿Escuchaste los rumores de la última semana sobre Alice y tú?"
-
Tarde, lo se. Pero mejor tarde que nunca. Soy de las muchas/os que se han quedado esperando la preciada actualizacion de un fic que nos gusta y este no llego. Bueno, conmigo no corren ese peligro. Puedo tardar, si. En especial en momentos de poca inspiracion. Pero siempre habra un proximo capitulo, hasta el fin de esta historia.
Por cierto recien me doy cuenta de lo obvio que seria que mi mail jamas apareceria. Pero si esta en mi perfil. Lo intentare asi: 43 etc...
Bueno, ahora si les puedo asegurar que la proxima actualizacion sera pronto. Como siempre les digo, me gusta que me den opiniones especificas de cada capitulo, como cosas que les gustaron y cosas que no. Siempre es de mucha ayuda, se los puedo asegurar, asi seria mas facil actualizar mas rapido.
Me despido. Hasta la proxima actualizacion, es decir pronto.
Gracias por leer! Saludos Jade. :)
