Disclamer: los personajes no me pertenecen, obviamente... sino a la maravillosa S. Meyer... la historia es completamente mía XD
CAPITULO XI
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Si bien las cosas continuaron en el piso de Edward con una rutina a la que todos se habían acostumbrado, el trasfondo iba modificándose a cada paso que avanzaban las manecillas de los relojes y caían las hojas del almanaque; cada pequeña modificación transformaba sin remedio la vida de todos los involucrados y los hacía más conscientes de que ya nada sería como era antes.
Después de la semana que Ángela pasó ahí, Isabella se había distanciado tanto de Edward –al menos emocionalmente, puesto que físicamente seguía permaneciendo a su lado- que él había comenzado a abandonar los tendientes pensamientos ocultos en lo que todo mejoraría. Y, sin embargo, todo mejoraba.
Las risas de Bella se volvieron más frecuentes y sentidas, las bromas entre ellos comenzaron sin que ninguno las esperara y las disfrutaban infinitamente; los juegos, las conversaciones, las noches terribles que compartían en vela mientras Jacob decidía dejarlos dormir un poco. Cada día, cada nuevo día, la vida se modificaba de formas satisfactorias. Jamás perfectas, pero buenas.
De pronto Edward pudo tomar la mano de Isabella cuando iban de compras sin sentir su corazón enteramente comprometido y sin las vocecillas que le decían que hiciera cuando pudiera para retenerla a su lado. Tampoco era como si se engañara, Bella se ponía más hermosa con el caminar del tiempo y era una mujer no sólo sumamente deseable, sino inteligente, buena y cálida; pero había aprendido a soltarla poco a poco, dejar que los malos recuerdos se escurrieran, encerrando pieza a pieza los sentimientos más profundos, manteniendo todo en un plano en que no doliera.
Podía besar su mejilla y verla ruborizarse, sentir el deseo recorrer su cuerpo, pero continuar impasible, casi feliz.
Habían sido semanas de reconocerse, porque ya no eran los mismos de antes…
Y una noche, mientras Bella trabajaba afanosamente en su computadora portátil y él arrullaba a Jacob, se dio cuenta de que eran amigos. Simplemente amigos, con un pasado amargo, con sus sentimientos distendidos, menguados, casi callados –aún miserablemente vivos-.
-… en serio, Edward, casi puedo escuchar a mi maldito editor diciéndome que debería borrar esta escena- decía ella, tecleando frustradamente y con fuerza.
-pues si piensas que es importante dejarla, no le hagas caso…
-se supone que debo hacerle caso, es mi jefe- Bella se encogió de hombros e hizo un mohín que lo tomó desprevenido, haciéndolo reír -¡haz algo!
-¿cómo qué?
-oh, no lo sé- Isabella cerró la laptop y lo observó con ojos llenos de divertida suplica -, compra la editorial y déjame con un editor que no sea tan cabezota.
-oh, sí…- Edward continuó riendo entre dientes –claro, cambiaré mi negocio hotelero millonario por el de los libros, que desconozco por completo, suena a un buen plan.
Bella estrechó los ojos y frunció la nariz.
-bien, sonaba mejor en mi cabeza.
-estoy seguro que sí.
Edward suspiró finalmente y se sentó con un Jacob ya dormido frente a ella.
-entonces, ¿mañana vuelve Emmett?- y se encontró diciendo el nombre del hombre sin retorcerse por dentro, un alivio si se lo preguntaban.
Isabella sonrió de forma radiante.
-oh, sí… y también viene Rosalie.
-¿Rosalie?- bien esa vez si se estremeció; eso de que fuese la mejor amiga de Bella y la protegiera a capa y espada no le auguraba nunca nada bueno.
-sí, ella y Emmett han… ah, empezado algo.
-¿algo?, ¿cómo que algo?- si bueno, tenía curiosidad, no era eso pecado, ¿cierto? Que la dama de hierro encontrar alguien con quien tener algo era motivo para despertarla.
Isabella torció el gesto, como si se reprendiese a sí misma.
-oh, se supone que es algo que no debía decir y… bueno, que Rosalie no ha admitido.
-¿entonces como sabes que pasa algo?
-porque la forma en la que Emmett me habla de sus múltiples discusiones me lo pareció y…
-espera, ¿discusiones?
-sí- soltó una risita, acomodándose en la silla –dije discusiones, aparentemente se la pasan peleando todo el tiempo…- se encogió de hombros de nuevo –no lo sé, resulta ser el tipo de cosa que siempre hace para alejar a los tipos que realmente le agradan.
-¿pelear con ellos?, ¿estás segura? Porque de ser así, yo realmente, verdaderamente debo serle totalmente adorable soltó con toda la ironía de la que era capaz.
-oh, vamos… ella sólo…- Bella medió su expresión, que tuvieran un pasado que estaban olvidando no significaba que fuese suave o menos doloroso todavía –sólo pensaba que me habías herido sin remedio e intentó defenderme.
-bien, puedo vivir con eso- Edward cambió al bebé de lugar, acomodándolo en la sillita para que descansara mejor -, pero sigo sin comprenderlo. ¿No se supone que Emmett estaba enamorado de ti?
-no. Te lo dije y se lo dije a él pero no me entendió- Isabella se levantó de su sitio y suspiró -, lo único que sentía por mi era un cariño profundo; así que estoy feliz por ambos, ya era hora de que encontraran alguien con quien sentirse bien… y bueno, si me lo preguntas, hacía falta que algo les quitara tiempo de sus actividades sobre protectoras… aunque, últimamente, han estado muy ocupados, creo.
Tomó la silla con Jacob con mucho cuidado y, soltando un bostezo, se despidió de Edward con un beso en la mejilla y se retiró a su habitación.
Esa fue la última conversación que ambos pudieron mantener de verdad en privado -aunque no la más significativa- al día siguiente el piso se llenó con la presencia de Emmett y Rosalie, quienes no salieron de su asombro al encontrarlo tan grande y sano; por demás estuvo sus sorpresas respecto a que Isabella permanecía bastante bien en apariencia y a que la habitual hosquedad de Edward parecía mermada de a poco.
Ambos anunciaron que ya no tenían mayores impedimentos para permanecer en Londres, sonrieron cortésmente a Emily, agradecieron a Edward, charlaron del tiempo y banalidades, y después…
Después, se la llevaron.
Bella tomó sus cosas, arregló con cuidado a Jacob, tuvo una pequeña conversación en la cocina con Emily y salió de su vida, prometiéndole que mandaría a buscar por el resto de las cosas que dejaba en la habitación de invitados.
-muchas gracias, Edward- soltó una risita entre dientes -; sé que últimamente es lo único que te digo pero, de verdad, muchas gracias por todo.
-no hay problema- Edward la ayudó con la maleta del bebé y el carrito, recordando el primer día en que había llegado y aquello había sido toda una travesía para ella -, aunque tampoco es la primera vez que te lo digo.
-no, pero es la más sentida.
Edward se giró para verla, admitiendo para sí que tenía razón; antes lo decía por simple cortesía, porque si bien nunca le costaba darle su ayuda, siempre le provocaba emociones que se encontraban y chocaban, y le hacía sentir cada vez peor. Más confuso y perdido.
-de parte de los dos- intentó bromear él.
-de parte de los dos- Bella sonrió un poco.
Cuando llegaron a la estancia Rosalie ya se había adelantado con parte del equipaje por el ascensor y podían escuchar a Emmett guardando algunas cosas más en el cuarto de huéspedes que ella había ocupado; no era el mayor momento de privacidad que compartían, pero era lo único que tenían.
-adiós, Edward- inició Bella -, fue… un placer volver a conocerte.
-lo mismo digo, yo…
-siempre voy a recordarlo todo- lo interrumpió ella con voz suave, esperando que nadie la escuchara, ni los interrumpieran -, cada momento que compartimos y lo que aprendí junto a ti. Las cosas que me llevaron a amarte y las que odié también –sonrió levemente, regalándole a Edward un vistazo de la mujer en que se había convertido -; con toda seguridad, siempre recordaré el modo en que me sentía cuando era feliz contigo y…
-cada pensamiento para ti serán buenos deseos- fue el turno de interrumpirla de Edward, tomándose la libertad de acariciar sutilmente su mejilla -, por haberme dado tanto amor, por tanto tiempo y brindarme un montón de buenos recuerdos… yo siempre te…
Jacob escogió justo ese momento para interrumpirlos, pensando que ya era demasiado de charlas densas, soltó un fuerte sollozo, seguido de bastantes lagrimas, augurando el momento de darle de comer.
Así que Emmett salió a la estancia con lo que restaba de las cosas que se llevarían ese día y los tres se perdieron tras las puertas del elevador.
-adiós, Bella- murmuró a la puerta cromada, mirando su reflejo ahí.
Se despidió de ella de nuevo y, de forma casi ausente, vino a su memoria la primera vez que le dijo adiós. ¡Con cuanto resentimiento lo había hecho!
Ahora era diferente, esta vez no hubo lagrimas, ni recriminaciones… era una buena ruptura –aunque no hubiese relación que romper-, algo limpio, positivo. Bueno. Un buen adiós.
Emmett fue al siguiente día a hacer esa tarea, borrando toda evidencia de que, en algún momento, Bella y su adorable hijo había permanecido –pertenecido- en esa casa. Lo único que persistió fue el suave aroma de limón y bebé en la habitación y un inconfundible roció a fresas en el sofá donde ella pasaba sus tardes escribiendo.
Habiendo sido en cualquier otro momento o circunstancia, probablemente Edward hubiese caído en las sombras de su estudio, prendido de una botella de buen coñac; quizá, habría gritado un poco, roto algunas cosas y salido a buscar a una mujer dispuesta –sabía de buena fuente que Victoria seguía en la ciudad-. Pero no era el mismo hombre que había jurado que ninguna persona resultaba imprescindible.
La verdad era que no había nadie –absolutamente nadie- que fuese capaz de reemplazar a otra, especialmente el hueco que dejaban un hermoso bebé y su todavía más hermosa madre.
Edward se sentó en el sofá de Bella y miró por la ventana las extraordinarias vistas de un Londres particularmente despejado y lleno de ajetreo. Si fuese un creyente u optimista habría visto aquello como una señal de una nueva vida, de otra oportunidad.
Pero él no era ni una cosa ni la otra, así que se conformó con ver el modo en que la gente entraba y salía de los edificios, la forma en que caminaban de un sitio a otro; se encontró preguntándose sus motivaciones, los por qué y para qué de lo que los movía, porque él también se hacía esas preguntas. ¿Para qué se movería ahora?, ¿por qué lo haría?
Un año había sido movido por la venganza y el mordido deseo de olvidar, después lo había hecho para descubrir la verdad, luego vino el momento de hacerlo para ayudar, y terminó haciéndolo porque le gustaba la vida que estaban compartiendo juntos; pero ahora, se quedaba sin un enfoque particular para actuar.
Ya no estaba atado a nadie, por sentimiento, deber o recuerdo. Era, por primera vez en largo tiempo, libre para actuar como mejor le pareciera… y ni siquiera se le ocurría qué hacer.
Tres días pasaron antes de que Alice llegara a casa, traía las valijas repletas de cosas que regalarle a la mitad de Londres, además de noticias muy optimistas sobre sus fundaciones benéficas.
-¿entonces lleva tres días de haberse ido?- le preguntó a la hora de la cena, casi en el momento en que Emily les había servido el primer plato.
-sí, tres días.
Algo debió haber notado Alice en su tono de voz, puesto que, inmediatamente, hizo un mohín bastante frustrado.
-¿por qué lo dices como si no fuera la gran cosa?
-¿debería serlo?
Alice respingó en su asiento y clavó su mirada en él.
-ah… bueno, supongo que esperaba que… eh- volvió a haber una mueca, terminando por suspirar y encogerse de hombros -, bien, tenía fe en que hablaran las cosas y las arreglaran de una vez.
-pero es que nosotros sí hablamos, Alice, y también las arreglamos; lamento que nuestro arreglo no sea lo que tenías en mente, pero… ¿qué pensabas que pasaría con una historia como la nuestra a cuestas?
Alice dejó caer sus hombros y observó a su hermano por un rato.
-no lo sé, algo más feliz, supongo.
Edward esbozó una sonrisa grande y radiante.
-pero Alice, Isabella es muy feliz…
-¿y tú?
- aunque no lo creas, pienso que estoy mucho mejor que hace un año, por ejemplo.
-no sé si…
-no, Alice- Edward dejó su cuchara sobre la mesa y fijó la vista en su hermana -; esto no tenía otro fin que éste, ella será dichosa con su hijo, con el recuerdo de su esposo y yo estaré bien. Ninguno ha olvidado nada, ni lo malo ni lo bueno, ni lo que sentimos alguna vez pero… estas cosas no se reparan con un curita y se sigue como sin nada. No, las cosas entre nosotros han tenido el final que debían tener.
-¿uno así de frío?
-no fue frío, fue…- Edward tomó aire profundamente, tomándose el tiempo necesario para aclarar las ideas a su hermana y a él –creo que fue, más de lo que ninguno pensó que tendríamos después de todo lo que dolió la última vez; así por lo menos si nos vemos en la calle o alguna fiesta, estoy seguro de que no será necesaria ni la indiferencia ni el ignorarnos…
-¿entonces qué será? Porque definitivamente no comprendo el modo en que… ¡ash!- Alice gruñó algo entre dientes y terminó por dejar también sus cubiertos y la servilleta sobre la mesa –Sé que dije que… la verdad es que… - sus cejas oscuras se unieron con gesto obstinado y bufó –La verdad es que me hubiera gustado otra cosa. En fin. Supongo que tendré que conformarme con visitarla de vez en cuando.
-esa es una gran idea- le felicitó Edward con una sonrisa suave, mientras se levantaba y dejaba el comedor –y tal vez puedas llevar contigo a Esme, ella siempre la apreció mucho.
-sí, claro- la escuchó murmurar a sus espaldas, el sonido perdiéndose entre los pasillos del apartamento.
Dos semanas después, se encontró en un vuelo que lo llevaría a Dublín, tenía que encontrarse con unos inversores para su nuevo resort y aunque seguía esperando algún momento de epifanía donde que le dijese hacía donde llevar su vida, tenía un montón de ocupaciones que atender, por lo que su nuevo camino de vida era trabajar –hasta que encontrara algo más-.
Debía llevar un par de días de jornadas llenas a rebosar de trabajo, por lo que se encontró durmiendo en cuanto el avión se puso en marcha; por ello, no notó hasta que estuvieron a punto de aterrizar la presencia de la mujer a su lado.
El cabello oscuro seguía siendo como seda o terciopelo a la vista, dando un contorno bastante estilizado a su rostro de tez morena y sus dulces ojos verdes, grandes y tan diáfanos, que eras capaz de ver lo que pensaba aún sin que dijera una palabra. Gianna le sonrió en cuanto posó sus ojos en ella con reconocimiento.
-hola, Edward.
-Gianna… que sorpresa.
-lo mismo digo- Gianna se detuvo al escuchar al capitán informar de su inminente llegada, para girarse a él de nuevo cuando terminó con el informe de temperatura en la ciudad -. ¿Estarás mucho tiempo en Dublín? Me gustaría que nos tomáramos un café, hace… mucho que no conversamos.
-serán algunos días, así que espero que nos veamos.
Ella le tendió su tarjeta, con la dirección y teléfono del hotel, que garabateó tras ella; cogió su equipaje de mano y se despidió de él en cuanto tuvo la oportunidad para salir del avión.
Edward fue a su propio y más lento paso, algo que había heredado de Bella, ella siempre se había decantado por las caminatas lentas, donde pudiera observarlo con cuidado todo; a excepción de cuando quería jugar… pero eso era otro tema.
Todavía podía recordar las tardes en el parque, con la voz suave de Bella hablándole sobre las cosas más sobresalientes del día, mientras iba conduciendo la carriola y las personas alrededor eran un encuadre perfecto para la situación: niños jugando, personas riendo, el olor del aire fresco de la tarde y la sensación de que las cosas así eran las que importaban.
Así que sí, había sido una por demás agradable encontrarse con Gianna, pero la vista las calles de Dublín mientras llovía, era algo que no podía dejar de admirar.
si, soy yo! si, así de pronto! jajaja... lo siento, hasta yo mismo me sorprendí...
en fin... sigue siendo un capitulo de cambios, más corto de lo ke acostumbro, pero bueno... pienso ke contiene lo justo...
anuncio un par de cosas:
1. no sé si ya lo notaron, pero al fic no le keda mucho x delante... kiza un par de capis más y será todo... si, si, no me gusta alargar cosas ke ya sé como terminaran y ke no lo rekieren.
2. tengo una idea de fic en mente, no sé si la subiré pronto... ahm, espero ke la tengan en cuenta y dejen de lado mi horrorosa tendencia a demorar al momento de actualizar :P
3. las amo muchisisisismo, todo su apoyo, con rws, favs y alertas... Dios, ke me hacen mas ke feliz ^^
cariños, besos y mordidas:
clarisee
