Disclaimer: Los personajes pertenecen a Stephenie Meyer...
La historia Its better when i bleed for you pertenece a xxSiLvErDrAgOnxx y cuento con su consentimiento para esta traducción. Links abajo
Samara es mi beta y quien se merece un sweet tea sureño que abrazar con... ¿uñas y dientes? xD Gracias, Sugar! ;)
Parte XII – ¿Me dejarías indefensa para luchar?…
Edward mantuvo su mano en mi espalda mientras me guiaba hacia el pasillo. Dejé escapar un fuerte suspiro mientras dejábamos el lugar, agradecida por dejar de mentir por el momento. Los detectives se quedaron el la habitación. Escuché el suave silbido de Jones a través de las paredes a prueba de ruidos.
"¿Qué fue eso?"
Bella POV
Miré a Edward mientras nos alejábamos. Sacudió su cabeza con una pequeña sonrisa y envolvió sus brazos alrededor de mi cintura.
"El Rookie," murmuró con un pequeño énfasis, "sólo no está acostumbrado a sentirse tan vulnerable, particularmente hacia una mujer." Rió entre dientes. "Realmente quedó frustrado. Fue bastante entretenido de observar."
Mordí mi labio sintiéndome un poco culpable. Deliberadamente lo había hecho sentirse incómodo. Tal vez, lo llevé demasiado lejos.
"Me estaba fastidiando," murmuré de vuelta en un pobre intento de justificación.
Sonrió. "Eso pude ver." Besó mi sien. "También me estaba fastidiando. Me recordó a Mike Newton, quizás demasiado –todas esas fantasías." Un suave gruñido retumbó en su pecho. "Siempre me hacían querer estamparlo contra la pared."
Fruncí el ceño, pensando por un minuto… Me tomó tiempo de distraída concentración –distraída porque la mano de Edward se había movido hacia mi nuca y su pulgar trazaba círculos sobre mi piel –antes de recordar. Oh. Mike. Rubio de rostro infantil… el labrador en cuerpo de humano.
"Tú nunca quisiste estampar a Mike contra la pared," le dije, tratando de buscar una distracción. Dudaba realmente que el área pública de un cuartel de la policía estatal, fuera un buen lugar para repetir las actividades tan placenteras de esta mañana.
Había un brillo distintivo en sus ojos cuando enarcó una ceja hacia mí –el tipo de brillo que me decía que sus pensamientos eran bastantes cercanos a nuestra conversación como lo eran los míos… lo cual no eran ni remotamente cerca. "¿Nunca?" Frunció su ceño mientras lo consideraba. "No, creo que nunca quise…" Se encogió de hombros. "No sólo una pared." Ante eso, alcé una ceja por mi parte, no sin pasar desapercibido el mensaje. "Siempre disfrutaba de ese pensamiento en la clase de Biología." Destelló su sonrisa torcida y mis ojos rehusaron alejar la vista por un largo momento.
"Edward," murmuré con reproche, y cuando pude, busqué su mano para alejarla de mi cuello y sostenerla en mi mano. Era demasiada distracción. "Mike Newton no tiene nada que ver contigo, y tu lo sabes."
"No me gustaba los pensamientos que tenía sobre ti." Su voz fue muy baja y rápida para el oído humano, mientras caminábamos hacia el salón de espera. "Cómo si él te conociera mejor de lo que te conoces tu misma, cuando todo lo que él vio en ti era sólo lo que quería ver."
Levanté una ceja. "¿No es eso verdad para la mayoría de la gente?"
Sacudió su cabeza. "Sí. Pero… él no tenía ni idea quien eras. Estaba dejando de lado tus rasgos más importantes." Alzó nuestras manos enlazadas y presionó sus labios sobre mis nudillos. "Se estaba perdiendo tu verdadero yo."
La electricidad quemaba mi brazo mientras lo observaba. "Creo que has estado siendo parcial de nuevo," murmuré. Sus ojos, de un vibrante dorado bajo las luces de neón, eran miel líquida cuando me regresó la mirada. "Tan sólo nunca te simpatizó."
Sonrió torcidamente y besó mis nudillos de nuevo. Me forcé a mí misma a mirar hacia otro lado.
Carlisle estaba esperando por nosotros al final del otro cuarto. Sonrió hacia mí y envolvió un brazo alrededor de mi hombro –Edward se negó a dejarme ir. Regresé el medio abrazo, porque tampoco quería alejarme de Edward, mientras me saludaba tranquilamente.
"Hola, Bella. Es maravilloso volver a verte."
"Hey, Carlisle."
"No deberíamos permanecer aquí." Murmuró Edward mientras nos guiaba fuera del salón de espera.
"¿Cómo has estado?" Preguntó.
Torcí el gesto, sonriendo, antes de que mis ojos se fijaran en Edward. Sus manos se habían aferrado a las mías, casi dolorosamente, mientras un leve pero salvaje rugido surgía desde su pecho. Lo miré fijamente, sorprendida y sin saber cómo interpretar sus sonidos, incluso cuando me aferró por el brazo para colocarme detrás de él. Carlisle volteó a todos lados.
"Edward," comencé, "¿qué…?"
Y entonces me llegó el aroma. Conscientemente no lo había notado anoche en la oficina –estaba completamente frenética por la sed –y conscientemente tampoco lo había notado esta mañana –porque estaba muy concentrada en lo que tenía que hacer. Pero parte de mi mente se había percatado y lo tenía lejanamente clasificado para futuras referencias.
Esencia de vampiro.
Y porque era una esencia que no reconocía, sólo podía ser una persona.
Victoria.
Cada uno de los aterrados latidos de Lana estaban de repente sonando en mis oídos, cada grito entrecortado y doloroso bloqueándome el sonido a cualquier otra cosa. La imagen de la forma de Lanna, quebrada y yaciendo debajo de mi ventana con sangre manchando su ropa y extendiéndose a su alrededor, estaba de pronto incrustada frente a mis ojos, el terror que mostraba me cegaba de manera más efectiva que una venda.
Y Edward.
Mi gruñido fue incluso más salvaje y ruidoso que el de Edward.
A través del inquietante y frenético golpeteo en mis oídos, escuché la advertencia de Carlisle mientras susurraba mi nombre. Estaba consiente de los latidos reales resonando a través del aire mientras sus propietarios se movían a nuestro alrededor. Pero mi visión comenzaba a tintarse de rojo –estaba demasiado furiosa para siquiera hacer el esfuerzo por preocuparme. Lo único en lo que podía pensar era una cosa.
No. Mí. Pareja.
Odiaba lo que le había hecho a Lanna, pero el odio que había nacido en mí a causa de eso no tenía comparación con las millones de furiosas emociones que sentía de saber que quería herir a Edward. Tenía deseos de matarla. La mayoría de mis intenciones de matarla eran generadas por el hecho de saber que quería herir a Edward. No me importaba que anduviera tras de mí, que quisiera matarme –todo lo que importaba era que con sus intenciones, lo lastimaría.
Con ese pensamiento, tiré del brazo de Edward para intentar arrastrarlo detrás de mí. Ahora que percibía su aroma, podía escucharla también –el leve silbido del aire que entraba y salía de sus pulmones sin ser necesario mientras ella permanecía inmóvil –y no lo quería de ninguna forma cerca de ella. Pero él se rehusó a dejarme tomar un paso frente de él, se veía tan determinado a mantenerme fuera de su vista. En vez de eso, ambos terminamos enredados, nuestros brazos enlazados y firmemente apretados entre nuestros cuerpos.
Giramos en la esquina de la entrada pública y mis ojos fueron directos hacia donde ella estaba, parada en la esquina más oscura de la habitación iluminada por el letrero de neón, la luz reflejada en su cabello naranja, haciéndola lucir como una flama. Mi boca se torció hacia atrás exponiendo mis dientes en otro gruñido, aunque esta vez más bajo. De repente, sentí como si estuviera siendo restringida.
"¿Qué es lo que quiere?" Preguntó Carlisle tranquilamente, de pie cerca de mí.
La voz de Edward salió en un débil bufido cuando respondió. "Declarar la guerra."
El rostro de ella estaba torcido en una poca atractiva expresión de desdén mientras nos miraba, sus ojos de un brillante rojo rubí.
"¿Por qué aquí?"
Sentí los hombros de Edward encogerse. Me rehusé a quitar mi vista de ella para ver si Carlisle había captado la respuesta no verbal. Su mirada me fulminaba con tanto odio que rivalizaba con el mío y podía decir, que a ella no le gustaba el modo en el que Edward y yo estábamos enlazados el uno al otro –era probablemente como sal en las heridas para ella. Bueno, ella no tiene a nadie a quien culpar más que a sí misma por eso.
Terminamos deteniéndonos a escasos tres metros de ella. Los tres colocados en una línea, el resto del lobby a nuestras espaldas. Victoria estaba de pie sola con su espalda hacia la pared. No comprendía porque se encerraría ella misma de esa forma –un rápido vistazo alrededor me puso al tanto de que estábamos bajo el lente de la cámara; seríamos capaces de desmembrarla y desaparecer con las piezas antes de que alguien se diera cuenta lo que había pasado –hasta que vi la puerta de entrada a las escaleras de mantenimiento a la derecha. Tenía una ruta rápida de escape si la necesitaba.
Todo estaba silencioso mientras nos fulminábamos con la mirada, hasta que Carlisle habló.
"Victoria," saludó fríamente.
Hizo un gesto de desdén sin quitar su salvaje mirada de la mía. Edward bufó, bajo y suave mientras ella se las arreglaba para despreciarme y mofarse de mí al mismo tiempo.
"¿Cómo está tu pequeña secretaria?" Dijo en una sorprendentemente alta, tierna voz de soprano. No era nada como el salvaje y felino gruñido que me imaginaba.
"Con vida," contesté rápidamente. Mis dedos se flexionaban involuntariamente –todo lo que quería hacer era convertirla en un puñado de polvo. Creo que el esfuerzo físico requerido resultaría bastante satisfactorio. Maldita sea por escoger un lugar público –y sobre todo el cuartel de la policía. Mientras los humanos que trabajan aquí tratan de juntar la evidencia que los conducirá a nada en específico, la persona que buscan se encuentra en el mismo edificio, sabiendo sin ningún problema que nunca lograrán dar con ella… y si lo hicieran, no estarían en condiciones de hacer algo al respecto.
"¿Quizás deba ir al hospital para terminar con ella?" Sugirió, con una voz asquerosamente dulce.
"Deja a la humana fuera de esto," demandó Carlisle.
Victoria continuó como si él no hubiera hablado. "Tengo que darle crédito –fue una humana bastante peculiar. No gritó ni una vez. Aunque la verdad debe ser dicha, le arranque sus cuerdas vocales antes de que pudiera darse cuenta." Destelló sus dientes en una sonrisa despiadada cuando gruñí. "Aunque la deje vivir, nunca volverá a hablar."
El tono rojo que rodeaba el filo de mis ojos comenzó a expandirse a través de ellos y mi cuerpo se tensó como si estuviera a punto de saltar. Los brazos de Edward se estrecharon más fuerte a mí alrededor. "Deja a la humana fuera de esto" repitió, su voz de terciopelo peligrosamente suave.
La salvaje mirada de Victoria se movió hacia él y sonrió con otra mueca. "Eso te molesta ¿no?" Regresó su mirada hacia mí. "Te molestas por la humana" –miró de vuelta hacia Edward –"te molesta que ella se enfade." Sonrió una vez, su mueca se volvió contemplativa, y tomó un paso hacia atrás.
"Acostúmbrate, Edward," bufó. "Vas a pagar por apartar a James de mi lado." Miró a Carlisle. "Incluso si eso significa que tenga que destruir el clan entero, tu pareja va a morir." Sus ojos se posaron en mí de nuevo y me fulminaron. De repente, era yo quien retenía a Edward mientras un amenazante gruñido retumbó en su pecho. La mirada en su rostro me trajo vagos recuerdos humanos de callejones y comida Italiana, y sabía que no quería saber que estaba pensando.
Victoria pareció darse cuenta del peligro en el que se había puesto y alcanzó la puerta de mantenimiento tras ella. Con una mueca hacia mí, y otro fiero gruñido de Edward, se había ido.
Me giré hacia Edward. "¿Hablaba en serio?" Demandé.
Su cuerpo se giró hacia mí pero sus ojos seguían en la puerta por la cual ella había desaparecido. "Depende," murmuró despacio, "si decide que vale la pena el esfuerzo. No está segura que tendrá mayor impacto sobre ti –dejar a Lanna viva para que la veas luchar por reconstruir su vida o sólo matarla directamente."
Bufé con tristeza, cerrando mis ojos y sacudiendo mi cabeza. Ni yo sabía cual tendría un mayor impacto en mí, así que de cualquier modo estaría desecha y Edward sufriría al verme así… que era exactamente lo que Victoria quería. Era obvio que ella quería alargar esto tanto como fuera posible para torturarnos a ambos.
"¿Qué sucede, Bella?" preguntó suavemente, sus manos sosteniendo mis mejillas.
Abrí mis ojos. "Odio ser tan fácil de leer. Estoy molesta por haberle dejado ver…"
Carlisle puso una mano sobre mi hombro. "No es que seas fácil de leer, Bella. Nosotros escogemos no alimentarnos de humanos y hacemos un esfuerzo extra por coexistir con ellos –y no podemos lograrlo a menos que mostremos compasión por ellos. Y Victoria sabe esto. Es a lo que ella se está ateniendo."
Observé a Edward pero él estaba con su mirada puesta en la puerta de mantenimiento, de nuevo. Me giré hacia Carlisle.
"¿Qué tan mal está?" Pregunté. "¿Puedo verla?" No estaba segura si fuera una buena idea –no sabía que tanto recordaría… si ella me ubicara como la que casi termina matándola. Me estremecí ante la idea. Si así fuera, ella no me querría de ninguna forma cerca de ella y no la culparía.
Carlisle le dio a mi hombro un suave apretón. "Por supuesto que puedes verla," dijo tranquilo. Se alejó de donde Victoria había estado. "Ella está fuertemente sedada. No sabrá que estás ahí."
"Así está bien," murmuré aliviada. "De todos modos, probablemente sea mejor así." No estoy segura de ser capaz de mirarla a los ojos de nuevo si sobrevive.
Otro suave gruñido y Edward se alejó de la puerta para envolver sus brazos a mí alrededor.
"No hiciste nada malo, Bella," Carlisle dijo en voz baja, dirigiéndonos hacia los elevadores. "Más bien lo contrario, de hecho. No dejes que las acciones de Victoria te agobien."
Los brazos de Edward me apretaron más fuerte. "Ella nunca te tocará, Bella," suspiró en mi oído.
Abruptamente, mis preocupaciones se fueron desde Lanna hacia Edward. No me gustaba que él se enfocara en mí, aunque no esperaba lo contrario. Había visto lo que era capaz de hacer si pensaba que me protegería, y no iba a dejarlo salir y hacer algo ridículo. Debería estar enfocado en mantenerse alejado del peligro.
Por supuesto, mi atención se centraba en él y aunque quisiera ir y atrapar a Victoria para destrozarla y quemarla por mi cuenta, sabía que no estaría a su altura. Aunque he sido vampiro los últimos ochenta años, nunca he tenido una razón para aprender a pelear apropiadamente. Había vivido tranquilamente entre los humanos, siendo discreta y alejándome cuando comenzaba a lucir más joven de lo que clamaba ser. Raramente había cruzado camino con algún vampiro, y cuando lo hice, yo había tomado mi camino y ellos el suyo. Por supuesto, podía dejar mis instintos tomar partido, pero nunca sería suficiente con Victoria, quien había tenido siglos para afinar sus habilidades de caza y pelea. Obviamente, era una situación que tenía que reparar, y pronto –antes de que Edward haga algo estúpido.
Dirigí una mirada hacia él mientras esperábamos a que el elevador nos bajara al estacionamiento subterráneo, mis ojos posados en su firme mandíbula. Estaba furioso, obviamente, y sabía que mi petición no caería bien –él nunca había tomado bien cuando había estado en peligro y dudo mucho que su actitud haya cambiado.
Los tres estábamos en silencio dentro del elevador, parados en medio de la pequeña caja de metal, los cinco desafortunados humanos que estaban encerrados con nosotros, mantenían sus espaldas presionadas contra las paredes.
El Lexus de Edward estaba estacionado cuatro lugares hacia la derecha y una hilera atrás del Jaguar de Carlisle. Emprendimos el camino por separado mientras Carlisle prometía encontrarnos en su oficina del Hospital. Edward estuvo callado mientras caminábamos hacia su auto y yo estaba renuente a verbalizar mi decisión y empeorar su estado de ánimo.
Sin una palabra, quitó el seguro y mantuvo la puerta abierta para mí. Puse un pie dentro, deteniéndome para poner mi mano en el borde del marco junto a él. Alcé mi vista encontrándome con sus ojos.
Tomé aire profundamente.
"Edward, ¿Me enseñarías a pelear?"
xoXox
Rehusó hablar sobre el tema mientras manejaba hacia el hospital. Me senté completamente quieta y giré mi cabeza para ver fuera de la ventana, echando humos por su terquedad. Su reacción inmediata había sido la de deformar el marco de la puerta y cerrar sus ojos diciendo que no. Abrí mi boca para discutir y él abrió sus ojos suplicándome. Mi resolución para presionar el tema justo ahí se habían desmoronado y disuelto, mientras en voz baja murmuraba, "aquí no."
Lo había mirado fijamente por un tiempo antes de suspirar y presionar mis labios. Le dirigí una mirada mordaz mientras entraba en silencio, dejándole saber que no iba a dar el tema por terminado. No dijimos ni una palabra mientras manejaba, pero nuestras manos estaban fuertemente enlazadas sobre su pierna.
Ahora Carlisle nos dirigía a través del laberinto de corredores que componían el Hospital Masónico de Illinois hacia una de las habitaciones privadas de la sala de emergencias. La vergüenza y furia corrían a través de mí ser en partes iguales cuanto más nos acercábamos a la habitación de Lanna. Podía oler su aroma, ligeramente apagado por las múltiples transfusiones que tenía. Podía escuchar el suave pitido de las máquinas que monitoreaban su corazón y le ayudaban a respirar, el suave goteo de la intravenosa enterrada en su brazo.
Carlisle abrió la puerta hacia su habitación para dejarnos entrar, cerrándola suavemente detrás de él. Las cortinas estaban corridas alrededor de la cama, escondiéndola de la vista.
"Ella se encuentra en un coma inducido," dijo en voz baja mientras caminábamos hacia la cama, "para ayudarla con el dolor." Jaló las cortinas y me estremecí ante la vista frente a mí.
Yacía en la cama, su garganta vendada alrededor de un tubo que la ayudaba a respirar. Cables que la conectaban hacia las máquinas sonando a un lado de la cama. Tenía moretones cubriéndole su rostro, acompañados por pequeños rasguños del virio que había caído sobre ella cuando Edward había entrado por la ventana.
"Se recuperará," continuo Carlisle mientras yo miraba el monitoreo de su corazón, observando la línea verde que saltaba con cada latido. "Está estable. Estará con soporte vital por unas semanas todavía, hasta que su garganta sane, pero lo hará."
"¿Su voz?" Pregunté.
"Victoria no mentía. Su laringe fue severamente dañada –demasiado. No hay nada que podamos hacer por ello. Tendrá que entrar en cirugías difíciles, dependiendo de que método desee tomar para ayudarla a hablar de nuevo."
Tenía que voltear hacia otro lado. Odiaba ver a alguien inocente completamente inconsciente y luchando por su vida por mí culpa. Si tan sólo no me hubiera ido para hacer esa llamada telefónica. Si tan sólo hubiera insistido más para que se fuera.
Si tan sólo…
Edward me siguió cuando cerraron las cortinas mientras Carlisle checaba el expediente a los pies de la cama.
"Estaba embarazada," le susurré mientras pasaba un brazo por mi cintura.
Su expresión de reproche mientras me susurraba en respuesta, "Sí, lo estaba."
Sacudí mi cabeza y enterré mi cara en mis manos, mientras Carlisle se aseguraba de que las cortinas la ocultaran de nuevo.
"El feto estaba muy pequeño," explicó, "y el trauma profundo." Sacudió su cabeza. "Incluso si hubiera sido menor el daño, dudo que el niño lo hubiera logrado."
"¡No es justo!" Me quejé en voz baja, mi corazón sufriendo por el niño sin nacer y su madre.
"No," suspiró Carlisle. "No lo es."
"¿Has hablado con su esposo?" Pregunté. "¿Él sabe?"
"¿Sobre el embarazo?" Carlisle sacudió su cabeza. "Tenían sospechas pero no habían confirmado. Tenía negocios en Texas esta semana, pero esta de camino."
Así que por eso Lanna no tenía ninguna prisa de llegar a casa anoche, el porqué ella había estado tan dispuesta para quedarse. No había nadie a quien llegar en casa. Y el embarazo. No sabía que era peor –saber que estar embarazada para después perder al bebé o perder al bebé para después encontrar que estabas embarazada.
Eché mi cabeza hacia atrás para observar el techo y soltar un fuerte suspiro. Victoria tenía mucho por lo cual responder. Regresé la vista hacia las cortinas que rodeaban la cama. Y me aseguraré de que las responda. Incluso si Edward se rehúsa a enseñarme como pelear, aún tengo mi don, mi talento, lo que sea, que me puede asistir. Pero primero supongo que tengo que averiguar cómo funciona realmente y cuáles son las limitaciones. Sin duda, Carlisle disfrutará la oportunidad de explorar algo nuevo.
Y estoy segura que Emmett no durará ni un poco en enseñarme como pelear si Edward no lo hace.
"Edward," murmuré.
Suspiró y su ceño se frunció con tristeza, cómo si supiera lo que estaba por decir.
"Necesito aprender," dije suavemente. Agité una mano hacia las cortinas alrededor de la cama de Lanna. "Cuando venga tras de mi de nuevo… ¿Me dejarías incapaz de defenderme por mi propia cuenta?"
Una mirada salvaje se posó en sus ojos y abrió su boca para hablar. Sabía exactamente lo que iba a decir.
"No me puedes proteger siempre," susurré, cortándolo directamente. "No puedes." Puse una mano en su mejilla. "Por favor, necesito ser capaz de defenderme sola." A ti, corregí silenciosamente. Tengo que ser capaz de defenderte.
Cerró sus ojos y suspiró. "Cuando lo pones de ese modo… supongo que tenemos que ponernos a trabajar tan pronto como sea posible."
Suspiré aliviada. "Gracias," susurré.
"Deberíamos checarlo con Alice," Carlisle comentó desde la puerta. "Tal vez sea capaz de ver lo que Victoria planea."
"Tal vez," dijo Edward, guiándome fuera del cuarto para seguir a Carlisle. "Los pensamientos de Victoria eran un lío y no tenían sentido –estaba ocultando sus planes de mí. Si ella comprendió como mantenerme bloqueado, es posible que ocurra lo mismo con Alice."
Era raro ver a Carlisle hacer muecas –no creo que lo hubiera visto antes.
"Esperemos que no," fue todo lo que dijo.
links de la autora: http : / www . fanfiction . net/ u/ 1581686 / xxSiLvErDrAgOnxx (sin espacios)
link de la historia: http : / www .fanfiction . net /s /4272062 /1/ Its Better When I Bleed For You (sin espacios y con guiones bajos en el titulo...)
SOWELU
