Muchas gracias por sus reviews!!! Que genial!!!! wampi se sintió importante jejejejejejeje… y la inspiración volvió!!! Jijijijijijijiji….

Por las calles de Tokio se podía ver un Alfa Romeo Spider azul metálico correr. Al volante se encontraba un joven rubio bien conocido por todos como el "mejor ladrón del mundo" o como el "enemigo público número 1". En el asiento del copiloto iba una chica de cabello aguamarina algo molesta, con los brazos cruzados y una cara de pocos amigos. Atrás iban tres jóvenes, dos chicas, una de cabello rubio y otra de cabello azul corto. Entre ambas estaba un joven de cabello negro que volteaba a ver a las dos jóvenes y luego hacia el espejo retrovisor para encontrarse un par de ojos azules. El muchacho sonrió ligeramente.

-Seiya- dijo volteando a ver a las otras dos niñas, tratando de ser cortés.

-Mina- respondió la rubia con una gran sonrisa y tomando la mano del muchacho, sacudiéndola abruptamente. Una gota de sudor apareció en la frente del joven mientras se sobaba la mano.

-Ami, mucho gusto- respondió la otra niña con una sonrisa tierna a la cual, no pudo evitar responder de la misma manera.

En la parte delantera, el ambiente era muy pesado y el conductor trataba de ser amable para que todo cambiara.

-¿Qué pasa preciosa?- preguntó Haruka con una sonrisa, tratando de verse inocente. Michiru sólo volteó hacia el lado opuesto con cara de pocos amigos. El ladrón frunció la boca al ver que no tenía ningún éxito, así que decidió insistir. –Dime un lugar al que quieras que te lleve- dijo el joven tratando de ser complaciente.

-Yo digo que a tomar un helado estaría bien- dijo Mina con una gran sonrisa inocente. Todos voltearon a verla con cara de enojo, menos Michiru quien seguía viendo a través de la ventana. –Por eso digo que Michi decida- la rubia se encogió de hombros después de sentir todas las miradas encima de ella acosándola. Haruka vio por un segundo a su copiloto, sonrió confidentemente y aceleró el auto. Michiru volteó unos segundos para verlo curiosa pero aún enojada, y después regresó su mirada a la ventana. Las chicas atrás se voltearon a ver angustiadas, mientras el joven entre ellas sonrió encogiéndose un poco de hombros.

Taiki y Yaten se encontraban entre luces y gente bailando, apoyados en la barra del bar. La gente que los rodeaba era poco común, una mezcla de punks, hombres altos y fornidos, chicas muy delgadas en ropa entallada, todos con personalidades fuertes, conviviendo, bailando y divirtiéndose. Los hermanos estaban acostumbrados, ese era el ambiente de "La Morada", un lugar exclusivo para todos los ladrones, hampones y perseguidos por algún delito.

-Deja de preocuparte, no es tan tonto como parece- dijo Yaten con una sonrisa confiada tomando su vaso.

-Es peor- dijo Taiki volteando hacia la entrada y viendo entrar a su jefe acompañado de un trío de niñas desconocidas, una rubia con un gran moño rojo, una playera naranja y pescadores de mezclilla, la segunda de cabello aguamarina y pants azul cielo, y la tercera fue la que más llamó su atención, una chica de cabello corto azul, una playera blanca con un estampado, pantalones de mezclilla y una sudadera gris encima.

-¡Oh por Dios!- dijo Yaten cuando se dio cuenta de la escena. Haruka se acercó a sus amigos en la barra y el joven de cabello plateado seguía con la boca abierta.

-Yaten, se te va a meter una mosca- dijo burlonamente el rubio al notar la expresión de asombro de su amigo, quien inmediatamente sacudió la cabeza un poco y lo volteó a ver con ojos de "exijo una explicación".

-¡Que lindo lugar!- dijo Mina toda emocionada, aplaudiendo y saltando de la emoción. Una gran gota de sudor apareció en la frente de Ami y negó con la cabeza. Michiru volteaba a su alrededor y cada segundo se sentía más incómoda, sabía que ese lugar estaba repleto de maleantes y que era el último lugar en el que debía estar.

-Mejor yo me voy- dijo la chica dando la espalda a todos y tratando de avanzar entre la gente que bailaba. Haruka fue tras de ella rápidamente.

-A Mina si le gusta este lugar- dijo la rubia volteando a ver a Yaten con una mirada pícara. El joven levantó una ceja extrañado y dio un trago de saliva un poco temeroso.

Michiru casi llegaba a la salida cuando un hombre se paró frente a ella. Era muy alto y fornido, parecía una gran montaña. Sus brazos llenos de tatuajes y sus orejas de piercings.

-Mira nada más qué sorpresas se encuentra uno aquí- dijo el hombre con una sonrisa malévola. La chica se quedó boquiabierta al ver al gran monstruo frente a ella. Ni siquiera sabía qué hacer. El hombre acercó su mano para agarrarla cuando se detuvo de pronto. Michiru notó su cara de sorpresa y volteó hacia atrás para ver qué era lo que lo había detenido. Ahí vio a Haruka parado haciendo una negación con su dedo índice.

-No, no, no- dijo el joven ladrón con una sonrisa confidente.

-Lo siento señor, no sabía que venía con usted- dijo el gran hombre agachando un poco la cabeza apenado.

-No te preocupes Iván, un error lo comete cualquiera- respondió Haruka tomando a la chica de la mano y llevándola a un lugar menos concurrido. La joven de cabello aguamarina se encontraba confundida de lo que había pasado. ¿Tanto miedo le tenían a un chico? Haruka tomó un par de cervezas de la charola de un camarero y se detuvo hasta llegar a un sillón al fondo del lugar. Le hizo una señal a la joven para que se sentara y luego le ofreció una de las botellas.

-No tomo, gracias- rechazó amablemente el gesto y se cruzó de brazos, recargándose sobre el sillón. El ladrón se encogió de hombros y colocó las botellas sobre una mesita que estaba frente a ellos.

-¿Entonces qué te gusta?- preguntó Haruka recargando su brazo sobre el respaldo del sillón y viendo a la chica intensamente. Ella no dijo nada, parecía ignorarlo, aún seguía molesta por la forma en que la "secuestró". El ladrón dio un fuerte suspiro, tomó una de las botellas y le dio un trago. –Bueno, si no quieres hablar de ti, entonces hablemos de mi- dijo el muchacho para ver si eso podría funcionar más para entablar una conversación. La chica seguía sin decir nada. –No te hagas del rogar, sé que te mueres por preguntarme un sin número de cosas- dijo Haruka seguro, tomando la otra botella de la mesita y ofreciéndosela a la joven. –Piensa que es sólo por el bien de tu tesis- terminó el joven con una sonrisa. Michiru arrebató la botella de la mano del ladrón.

-Sólo es por mi tesis- dijo al fin.

En otra parte, Mina y Yaten se encontraban en los simuladores de Fórmula 1 compitiendo. Iban muy parejos y ninguno parecía tener la intención de perder. Ambos se veían muy concentrados en lo que hacían, tanto que hasta parecía cosa seria. Una bolita de gente comenzó a reunirse a ver la carrera. Estos empezaron a crear bandos y a apoyar a su favorito, mientras Seiya abría las apuestas y anotaba en una libreta las cantidades y los nombres. Desde la barra, Ami y Taiki veían esa escena embarazosa, según ellos y negaron ligeramente con la cabeza.

-Son unos inmaduros- dijo Taiki riendo ligeramente y dando un trago a su vaso, el cual Ami no sabía descifrar qué era.

-Pero a veces puede ser divertido, deberías darles una oportunidad- dijo la chica sonriendo. El primer carro cruzó la meta y se escuchó una gran ovación. Yaten golpeó el volante con la palma y Mina se paró sobre el asiento e hizo una señal de victoria para todos sus seguidores quienes empezaban a corear su nombre. Ami empezó a reir por lo que ocurrió y Taiki comprendió a lo que se refería.

Chan chan chaaaaaaaannnn!!!! Jejejeje qué tal?