CAPÍTULO 11¿Quién Soy Yo?

IKARI: Recuerdos del Pasado

7 de Septiembre 2007, 06.00h

Residencia del Hokage

Todos en la habitación estaban atónitos, no podían creer que Sasuke hubiese reaccionado. Sakura arrancó a llorar, aferrándose al cuello de éste, quien aún permanecía aturdido y sonrojado por la situación.

Tsunade y Shizune no se contuvieron más, era una imagen muy emotiva, pero a la vez contradictoria. Hacía escasos segundos que los susurros de Sakura al oído del Uchiha le había devuelto a la realidad. Era como si hubiese restado atrapado en el silencio, en la oscuridad, sin poder escapar, sin poder ver, únicamente escuchar. Gracias al dragón Ikari, Sasuke despertó de su letargo y por fin, pudo reaccionar ante el amor de Sakura. Y aquí llegaba el punto surrealista de todo lo que estaba sucediendo. El Hokage comenzaba a mostrarse escéptico con lo que veía, pero Sasuke cortó sus pensamientos cuando comenzó a hablar:

Todo este tiempo, Sakura-chan, he notado tu presencia. Sabía que me acompañabas día tras día en la habitación del hospital. Te escuchaba hablar, suplicar, llorar…te he sentido tanto y te he echado tanto de menos…es tanto lo que te quise decir y nada lo que pude… - Súbitamente Sakura cortó sus lamentos.

No te atormentes Sasuke-kun – Se apartó de su hombro y mirándole a los ojos, mientras se enjuagaba sus lágrimas continuó – lo sé…sé todo lo que ocurrió…tu no tienes la culpa. Yo también te he echado en falta. – Y volvió a abrazarse fuertemente a Sasuke.

La cara de Shizune comenzó a palidecer. No cesaba de mirarlos fundidos en su apasionado abrazo y cada vez le gustaba menos lo que veía. Lo mismo sucedía con Tsunade, si su escepticismo había aflorado cuando Sasuke acarició las mejillas de Sakura, ahora, después de oír las románticas palabras de Sasuke, no cabía duda de que algo raro estaba sucediendo. Ni mucho menos las dos mujeres adultas sentía celos hacía Sakura por la situación, ellas ya eran mayorcitas para esas tonterías y más para enamorarse de un niñato como Sasuke. Sin embargo, si que estaban recelosas de él y de sus palabras. Lo que sucedía en las mentes de las dos mujeres era el recuerdo del antiguo Sasuke Uchiha: Un niño maltrecho, con una infancia terrible y devastadora, que le envolvió en un único sentimiento: la venganza. ¿Quién era pues este nuevo Sasuke? Poco quedaba de ese dolor, de ese odio, de ese recelo y resentimiento¿A dónde había ido a parar la ira constante del niño Uchiha¿Amor?! Sin duda, era para dudarlo, para dudar de la situación, para dudar de él. Estaba claro que en su época con Orochimaru, éste no le habría impartido clases de romanticismo, luego ¿de dónde salía tanta pasión? Tsunade se percató rápidamente de que Shizune también sospechaba algo, ambas estaban preocupadas y eran viejas conocidas, así que les bastaron dos miradas para entenderse la una con la otra.

Bueno, creo que mañana, o mejor dicho, de aquí unas poquitas horas, nos espera un día muy largo y Sasuke aún no está recuperado del todo. Su cuerpo necesita cuidados – no era cierto que necesitase ningún tipo de cura, pero el Hokage quería exagerar la situación para que Sakura le dejase marchar. – así que, como tenemos que ponerte al día de muchos acontecimientos, lo mejor es que descanses por ahora, repongas fuerzas, tomes un buen almuerzo al despertar y ya luego hablamos.

Mientras Tsunade explicaba los planes, Shizune asentía con la cabeza, dirigiéndose hacia el Uchiha, haciéndole un gesto para que éste la acompañase a una habitación aparte. Él la siguió y tras ellos, marchó el Godaime. Cuando alcanzaron la habitación y Sasuke se acostó sobre el futón, ambas abandonaron la estancia y desde fuera aseguraron la habitación, con potentes sellos ninja de candado, para evitar que éste se escapase. Aún no las tenían todas consigo y debían averiguar porqué Sasuke actuaba así. Después de encerrarle, ambas se dirigieron a una habitación contigua para comentar la jugada:

No entiendo nada – dijo Shizune agitando la cabeza.

Si te sirve de consuelo, yo menos. – agregó Tsunade mientras ser rehacía la coleta para recoger mejor su cabello. – Cada vez se complican más las cosas. Ahora no sólo tengo que lidiar con el niño nuevo y averiguar que son esas cicatrices que tiene, si no que también tenemos a Sasuke paranoico, por llamarlo de alguna manera. – suspiró el Godaime, dejándose caer sobre un sofá.

Shizune se acercaba con una jarra de Sake, que había calentado hábilmente con chakra y traía dos tazas para servirlo. Se sentó junto a Tsunade, quien yacía estirada por completo en el sofá, con ambos brazos extendidos a lo largo del respaldo y la cabeza volcada hacia atrás, fijando su mirada en el techo. Sus pies yacían sobre la pequeña mesa donde Shizune había dejado la jarra de Sake y ambas tazas para servirse. Ella fue algo más femenina, con sus piernas cruzadas, sentada en el filo del cojín del sillón y con la espalda apoyada en el reposa-brazos, miraba hacía el Godaime, a la espera de que se reincorporase y recogiese su taza de sake.

Lo que sucede con Sasuke es algo extraño. No hemos sabido nada de él desde que llegó a la villa. Nunca hemos podido hacerle pruebas médicas, ni tener resultados de su estado físico. Ahora, sin motivos aparentes, despierta de un coma, del cual, ni sabes cuantos años lleva y se mueve como si fuese ayer cuando se fue a dormir por última vez. Todo es bastante extraño. Tenga los poderes que tenga el clan Ikari, no puede resucitar a una persona de un coma y ponerla a andar como si fuese un dios. Y luego están las secuelas¿A Sasuke le parece normal despertar en casa del Hokage¿No está asustado¿O sorprendido, como mínimo¿Y que me dices de esa actitud suya con Sakura? Creo que hay gato encerrado, creo que el niño sabe algo que nosotros no sabemos. ¿Por qué Sasuke se empeña en estar cerca del niño? Tienes que hablar con el dragón, no podemos estar en este estado, es peligroso. Tenemos dos peligros en potencia sin control en la villa, Sasuke y el niño Ikari, esos dragones no respetan a nadie…

Shizune, no comiences a ser alarmista – atajó Tsunade, reincorporándose y tomando su taza de sake de un solo trago. – Ya se que la situación es crítica pero, no puedo ir al niño, despertarle a gritos, zarandearle y decirle: Dime todo lo que sepas ahora mismo o te doy de guantazos…eso no va a servir para nada. Primero he de despertarle y explicarle quien soy, donde está y que ha ocurrido. Y después de eso, lo siguiente más importante, es averiguar que son esas heridas y cicatrices que tiene. Perdóname Shizune, pero creo que esas heridas son más peligrosas que Sasuke.

Ya, comprendo. Podría ser que se las hiciese el dragón, no?

No, los dragones no tienen nada que ver en todo esto.

Es que, no sé exactamente como va todo esto, tú conocías a su madre, sabes más del tema.

No es difícil de entender, mira, te explico un poco por encima que si no, Sakura y Naruto comenzarán a preocuparse.

Si, mejor, a ver si puedo ayudarte en algo.- sonrió shizune, aposentándose mejor en el sillón.

Existen diversos dragones en el valle Ikari. Los dragones nacen como cualquier otro animal y en el bosque legendario se crían. Nosotros nos les vemos, ya que ese bosque esta encantado y dicen que te lleva a paraderos desconocidos, donde si te adentras nunca sales, pero como sabes, siempre pueden ser leyendas. Échame un poco más de sake. – Shizune procedió.- En el caso del clan Ikari, creo recordar que en el hospital hice mención de lo que voy a decir ahora, los dragones no nace libremente en el bosque, si no que nacen bajo tutela de las damas Futaba. Son un clan encargado de proteger a los dragones y a los herederos del clan. No todos los dragones son del Clan Ikari, no quiere decir que sólo críen al clan Ikari. Los Ikari son mitad humanos, mitad dragones. Y ese es el caso de Sen. Sin embargo, con él existe una excepción. Cuando los niños del clan nacen, y aquí hablo en palabras de la madre de Sen ya que yo no he podido asistir a semejante acontecimiento, debido a que hasta el momento los herederos del clan Ikari nacen cada cuatro o cinco siglos, cuando la mujer comienza a gestar al niño en su cuerpo, en las tierras del clan futaba, un huevo despierta y comienza a crecer. Ese huevo de dragón nace de la nada, en un paradero de las tierras de los dragones… nunca he estado allí, así que no se como es, como te digo, hablo en base a lo que me contó Yui. Crece como crece el niño en el interior de su madre y cuando llega el día de dar a luz al niño, el huevo se abre. De él no sale nada, más que un haz de luz que se mete dentro del niño y se funda con él, convirtiéndose así en mitad dragón. Evidentemente, para ello la madre ha de dar a luz cerca del huevo. Sin embargo, en el caso de Hikaru Sen fue distinto. Nada más quedarse embarazada Yui aseguró que un haz de luz se introdujo en su cuerpo, y las Futaba hallaron las cáscaras de un huevo en la sala de los dragones. Cuando el niño nació, además de ser un bebe sano y salvo, ya no era un niño humano. Tenía poderes, peligrosos para un recién nacido. Su madre no quería que su hijo fuese ninja, así que, Jiraiya intervino y selló el chakra del niño. Sin embargo, los sellos no pudieron hacer frente al poder que el niño había gestado durante nueve meses. El tiempo que estuvo en el interior de su madre, como dragón, había adquirido diversas capacidades de ésta. Por ello tuvieron que extraerle la esencia del dragón. Es una técnica secreta del clan Futaba y del clan Ikari. La técnica la deben hacer un miembro de cada clan al unísono, y es muy peligrosa, ya que el individuo puede morir en el proceso, pero si no lo hacían, el niño podría haberse vuelto malo. Finalmente las Futaba encerraron la esencia del dragón en la sala de los dragones y durante ese tiempo creció, como crecía el niño, pero su vínculo no se había roto. Le quitaron la esencia, es decir el poder que había adquirido, su proceso de forma física, pero no le quitaron sus poderes reales, ni su no humanidad. Creció como niño no humano, aumentando sus poderes como dragón pese a estar sellado, acumulándolo en el interior de su cuerpo, así como la esencia del dragón tomó forma de dragón blanco, (ese espectro de dragón que hemos visto en el hospital y hace un rato en la habitación). Ambos tenían poderes, y por ahora están separados. Sin embargo, hay que unirlos, el espectro del dragón debe residir en el interior de Sen, para que este pueda mutar a su forma de dragón, (que lo ha hecho en dos ocasiones), y sobretodo y lo más importante, han de ser uno solo, ya que Sen ha de dominar su esencia. Tal y como están las cosas ahora, la esencia le domina a él y no es consciente de lo que hace. Ahora mismo, los dragones que hay en casa, ninguno son Ikari, salvo el espectro que se posa sobre el niño. Se queda junta al niño por dos cosas: Porque se agota si esta lejos de él y sus poderes se van desvaneciendo, y por qué tiene miedo de que nos apoderemos de su cuerpo. Lógicamente a él le llama su cuerpo, quiere entrar dentro y ser uno sólo, pero no puede. Es por eso que te digo que es imposible que los dragones le hayan hecho esas heridas y cicatrices. Los dragones jamás le harían daño. Además es el imperial: al dragón imperial le deben respeto, son animales, ellos siguen la lógica de la cadena.

Vaya, vaya, entiendo, entiendo, es fascinante el mundo del clan Ikari. Me encantaría saber más cosas. ¿Crees que el niño sabrá algo?

No, pero estoy convencida de que algo sospecha.

¿Cómo?

Es evidente que no es un niño normal, y viviendo en Nagoya todo este tiempo, mira, el gesto más simple como el de ir al lavabo, no le parecería nada normal. Se que es una tontería, pero si el ve al resto de los niños que van al lavabo a hacer sus necesidades y él nunca las tiene, no entenderá nada. Así como el apetito, o las ganas de dormir. Y eso por no hablar de los poderes extra-sensoriales que tiene, que no son pocos.

Vamos, que el niño esta más que asustado de si mismo.

No, eso tampoco, lleva doce años viviendo así, para él ya es algo normal, se ha habituado a esa vida 'diferente', pero si que esta aislado del mundo, encerrado en si mismo. Fuera de una villa de ninjas, no vas a ir contando a los cuatro vientos que puedes leer pensamientos a la gente.

Ya, comprendo – Shizune se puso a servir dos copas más de Sake.

¿Quieres emborracharme? – ambas se echaron a reír, y más sabiendo la cantidad de sake que Tsunade bebía al día.

Ay Tsunade…entonces, el siguiente paso es ¿Avisar a las Futaba y hablar con el niño?

No estoy segura por donde empezar, pero es evidente que tenemos que actuar ya. De momento ya he enviado a un ANBU a hacer una citación para una reunión extraordinaria mañana con los consejeros. Sakura y Naruto, debería ir a casa a descansar unas horas, mañana, si he podido hablar con el niño, nos espera un largo día. Tu deberías ir a ver la evolución de Kakashi y los demás, no creo que sea nada grave, ya están curados. Y respecto a Sasuke, mientras reste encerrado, no me preocupa, aunque tenemos que saber que ocurre con él.

Está bien, a primera hora salgo hacia el hospital, vamos ahora a ver que hacen esos tres.

Ambas se reincorporaron y salieron de la estancia hacia la habitación donde dormía Sen Ikari. Naruto y Sakura hablaban de Sasuke y de lo que había ocurrido recientemente. Parecían contentos, pero a la vez algo asustados. Seguramente no creían que las cosas llegasen a ser tan sencillas. Cuando el Hokage y su ayudante entraron en la habitación, Ikari despertó. El niño comenzó a incorporarse sobre el futón y con una mano se enjuagaba los ojos. En el momento que abrió uno de ellos se llevó un buen susto. Se levantó rápidamente y echó a correr hacia una de las puertas. Tsunade muy hábilmente le detuvo. Se agitaba potentemente, quería huir de la habitación, deshacerse de las manos del Hokage, pero ella le sostenía muy fuerte por sus hombros. Hizo un gesto a Shizune y esta se llevó a Naruto y Sakura a otra habitación.

Después de unos segundos el niño dejó de luchar. El especto del dragón comenzó a rodearle y protegía su cuerpo a modo de escudo. Al tiempo, se dejó caer contra el suelo, sentado, mirando hacía sus pies descalzos:

¿Dónde estoy? – preguntó tímidamente, con una vocecilla infantil. Eso le hizo recordar al Godaime que sólo era un niño, un niño dragón, pero únicamente un niño que no sabía de ninjas, ni de luchas, ni de armas, ni de nada relacionado con lo que hacían los niños de Konoha que aspiraban ser algún día grandes guerreros de la villa. Un niño aún inocente, que se había criado en Nagoya, en el Japón cosmopolita.

Hola Sen, mi nombre es…

¿Cómo sabes mi nombre? – El niño la cortó en seco, sin embargo su timbre de voz no había cambiado, ni su postura. Seguía cabizbajo, con las piernas estiradas en el suelo, caído, sentado, abatido.

Déjame explicarte, es largo de contar. – Añadía Tsunade muy sosegada, evitando poner nervioso al niño.

Hágalo, no se lo impido…

Mi nombre es Tsunade y esta es mi casa. Estas fuera de peligro, no has de tener miedo. Tu padre…

¿Dónde está mi padre¿Ya se ha muerto¿Dónde está Kaede? – La cara de Tsunade cambió completamente cuando pronunció el nombre de Kaede.

¿Recuerdas quien te trajo a mi casa?

Hice yo la pregunta primero ¿Dónde esta Kaede? – no había cambiado de posición, pero su cuerpo empezaba a temblar y sus puños se cerraron contra el suelo fuertemente. Tsunade comenzaba a notar un fuerte calor en la habitación y no perdía detalle de los movimientos del niño.

Está bien, perdóname. Tu padre falleció hace unas horas y Kaede Masato continúa en Nagoya.

Y ¿dónde estamos ahora?

En mi casa, te lo he dicho.

¿Concretamente?

En Hokkaido, el país de tu madre.

¿Qué¿Está loca¿Qué hago en Hokkaido? – La calma del niño se rompió súbitamente. Volvió a incorporarse sobre sí y echó a correr una vez más hacia la salida. Por suerte, el Hokage logró detenerle una vez más. – Vendrá y se enfadará mucho, cuando venga, se enfadará mucho, no va a dejarnos, no va a dejarnos! – Gritaba desesperadamente, mientras Tsunade le zarandeaba intentando hacerle volver en sí.

¿Quién vendrá¿Qué te sucede?

¿Qué no lo sabe? Que él haya muerto no quiere decir que sea libre, ahora será mucho peor…todo será peor… - arrancó a llorar ya que no podía deshacerse de las manos de Tsunade. La impotencia y el miedo le hicieron desvanecerse en el llanto.

¿Pero Sen, de que hablas¿Libre de qué¿de qué? – Tsunade le miraba fijamente a los ojos, atónita por la reacción del niño y a la vez preocupada, ya que quería calmarle.

No le importará llevarme, no le importa la gente, no se detendrá…y cuando venga, estaréis en problemas. Es peligroso, es muy peligroso… - decía a la vez que sollozaba.

Lo único que podía hacer el Hokage era abrazarle e intentar tranquilizarle. Estaba siendo lo más cariñosa posible, tenerle en brazos le recordaba a sus tiempos del pasado con su pequeño hermano. Estaba muy preocupada por la reacción de Ikari, era como si tuviese miedo de su padre y ahora estuviese contento por su muerte, pero eso contradecía completamente la carta que el niño había escrito tras su muerte, en su casa de Nagoya. Ella misma la había leído de su puño y letra en el informe que la pantera traía sobre si, a la mañana, cuando llegaron a Konoha. ¿Y Kaede¿Qué tenía que ver ese hombre en todo esto? Le habían investigado y no era más que un codicioso empresario. En cualquier caso, algo sucedía y el Hokage debía averiguarlo y para ello, debía ganarse la confianza del niño.

Mira Sen, atiéndeme bien: No voy a soltarte, vamos a ir juntos al sillón, nos vamos a sentar, y te voy a abrazar para que te tranquilices¿vale? Allí te voy a explicar una cosa muy importante y después, me haces todas las preguntas que quieras. Vamos a encontrar una manera de que ese individuo peligroso no nos haga daño¿vale? – Sen Ikari levantó su mirada y la miró con sus ojos vidriosos, algo más calmado externamente, pero temeroso y aturdido en su interior. Sutilmente agitó su cabeza en ánimo de asentir a sus palabras y se abrazó a ella fuertemente.

Poco después ambos se habían reposado en el sofá. Tsunade estaba sentada contra el respaldo, y Sen quedaba apoyado sobre ella, rodeándole esta con su brazo derecho. La cabeza del niño se reposaba sobre el hombre de ésta y la rodeaba con ambos brazos el torso. Era una estampa muy hermosa, de no ser por lo triste que estaba Sen y lo preocupado que estaba el Godaime.

Sen¿recuerdas algo de tu madre? – comentó ella mientras le acariciaba el pelo para suavizar la pregunta.

No…la verdad es que la he olvidado, no se como era su cara… - y volvió a echarse a llorar. Tsunade pensó que no había acertado con la primera pregunta, pero era necesaria para hacerle entender quien era y porque estaba allí.

No te preocupes por eso, yo puedo mostrártela cuando lo desees. – le miró y esbozó una gran sonrisa, mientras este hacía exactamente el mismo gesto, aunque de sus ojos seguían resbalando lágrimas. – Tu madre, al igual que tu nada más nacer, vivíais en este lugar, la Villa Oculta de la Hoja o Konoha, en el País del Fuego, dentro de la isla de Hokkaido. ¿Sabes algo de su pasado?

No…ella murió cuando yo era muy pequeño y en este tiempo, olvidé todos sus recuerdos…

¿Sabes que son los ninjas?

Sí…supongo

Yo soy un ninja, como ya sabes, mi nombre es Tsunade. De entre todos los ninjas, yo soy el que más poder tiene, soy el Hokage, el jefe y máximo mandatario de la villa. Tu madre fue algo muy similar.

¿Mi madre era ninja?

Así es, la mano derecha del 4º Hokage, nuestro más querido y respetado miembro de la villa. Yo soy el 5º Hokage. El 4º murió en guerra contra el Kyubi, al igual que lo hizo tu madre. Ambos son jóvenes héroes que salvaron la villa. Murieron muy jóvenes, veintiocho años.

¿Qué es el Kyubi¿Por qué dices que mi madre murió en guerra? Ella vivía en Nagoya con nosotros, no estuvo aquí, no puede ser, te equivocas de persona. – Sen estaba indignado con las palabras de Tsunade, la historia que su padre le contó acerca de la muerte de su madre, nada que ver tenía con la que ella le estaba contando ahora.

Sen, tranquilo, puedo demostrártelo. Existen libros de historia, diarios y fotografías de tu madre en esta villa, con el 4º Hokage, trabajando mano a mano. No es nada malo lo que te digo, tu madre en esta villa es una mujer muy respetada y amada por todos los aldeanos y ninjas.

Pero¿cómo puede ser? – el niño negaba una y otra vez con su cabeza, no quería admitirlo, porque en realidad ya sabía algo. El tenía poderes, lo había visto.

De repente Ikari comenzó a fibrilar, quedándose frío y dando golpes secos con el cuerpo. Un haz de luz comenzó a bañarle otra vez y el espectro del dragón blanco le rodeó. Tsunade se echó las manos a la cabeza, pensando que otra vez debía pasar por un episodio de fantasmas, como el de Dan, pero no era eso, para el niño era algo peor, los recuerdos del pasado le colmaban la cabeza y su cuerpo no estaba preparado para resistirlo:

Lentamente una silueta encapuchada se aproximaba a Sen, oscura, como la noche que la rodeaba, avanzaba entre las sombras del bosque hasta alcanzar una estrecha gruta de la montaña. Negra, como la boca de un lobo, se abría paso la sinuosa entrada a la cueva. La cabeza de la silueta comenzó a girar y la capucha estaba apunto de dejar entre ver su rostro. Por su torso era una mujer. La sombra alzó sus manos y agarró su capucha, mirando hacia Sen, desde la densa oscuridad de su rostro, apartó la tela que recubría su cabeza. En ese mismo instante un haz de luz deslumbrante cegó al niño y el espectro se desvaneció en el interior de la gruta, dejando atrás un grito ahogado, penetrante y espeluznante, que removía los cimientos de la misma montaña. Sen se aproximó a la entrada de la cueva y en ella pudo ver el pasado. Una sucesión de imágenes sin conexión comenzaron a sobrevenirle ante sus ojos: Era las imágenes de una guerra, sangrienta, duradera, dificultosa. Combatían contra un gran zorro, un demonio de nueve colas, y allí estaba la mujer de la capucha, luchaba contra la fiera y antes de que pudiese ver más, la silueta ardió en llamas, produciendo una vez más el alarido gutural.

Al momento todo volvió a la normalidad: el espectro del dragón blanco despareció, el chico dejó de sacudirse y su temperatura volvió en sí. Después se despertó, abrió sus ojos y miró al techo, se dio cuenta de que estaba tumbado y se levantó rápido para asegurarse de que todo seguía igual que estaba antes de tener la pesadilla. Buscó a Tsunade con la mirada y cuando la encontró, se abalanzó sobre ella para abrazarla una vez más. Eso alegró mucho a Tsunade, ya que suponía que el niño veía en ella la protección, así que le devolvió el abrazo y fue a preguntarle, pero éste habló primero:

Tengo pesadillas desde que he llegado a este lugar…no dejo de ver a esa mujer encapuchada, que arde y grita…y no puedo ayudarla…y el niño que asesinan a sus madres, el niño del campo, también le veo, me piden ayuda y no puedo hacer nada…

Calma, calma, respira Sen, respira hondo – Tsunade le agarraba fuerte, con instinto protector, tan conmocionada como él por la experiencia vivida. – Es en parte culpa mía, tal vez te he hecho recordar…Sen, tengo que explicarte muchas cosas, pero tienes que ayudarme. Tienes que atenderme cuando te hablo, y tienes que decirme cosas que te pasan, cosas que no son normales, las cosas que te dan miedo Sen, puedo ayudarte, debo ayudarte! Ayúdame a ayudarte, por favor…

¿Quién era mi madre¿Qué hacía aquí? …¡¿Quién soy yo¿Quién?

Todo, todo eso…te lo puedo explicar…