¡Hola, lectores!

Acá les traigo la actualización~

Se que, quizás, no debería decir esto, pero un Fanfiker depende de los comentarios para seguir escribiendo. Es decir, ¡necesitamos saber si gusta o no la historia! En mi caso también me gustaría saber si cometo algún error ortográfico o algo así. En el capítulo anterior puse "cocer el vestido" en vez de "coser el vestido".

Claro, Word no me marcó el error, porque de ambas maneras está bien escrito. Pero difiere en la definición. Era como si Sakura estuviese cocinando un vestido, como vi que me comentaron en AY xDDDD

Son pequeños errores que está bueno que me avisen, así no vuelve a pasar D;

En fin, antes de dejarlos con el capítulo, tengo que anunciarles algo importante: Me voy de vacaciones. Por ende, el capítulo 13 tardará en llegar.

Ahora sí, los dejo con el capítulo. Espero que les guste

NAshe.


— ¡¿Qué diablos te pasó en la cara, dobe?!

Sasuke se había preocupado de que tardara tanto en subir. El comedor no quedaba tan lejos. Y más conociéndolo a Naruto, que iba a cualquier lugar a toda prisa, como si temiera llegar parte a algún lado. Justo cuando se fue de la terraza, y bajó al cuarto piso, lo vio. Caminando con pesadez, con el ojo un poco hinchado y el labio roto. Se acercó a él, asombrado, y con una clara preocupación plasmada en el roto, que hizo sonreír al otro.

— Si te digo que me caí, ¿me creerías? — Sasuke negó con la cabeza, pensando que ese chico no tenía remedio — Está bien, tuve una pequeña… escaramuza'ttebayo.

— ¿Qué pasó? — quiso saber, sin poder evitar observar que de la herida de su labio brotaba un hilo de sangre.

— Vi a Kiba peleando con un grupo de chicos — pronunció, con cansancio — ¿Recuerdas el tipo de la nariz respingada de la otra vez? Toda la lucha fue básicamente por una chica que a ambos les gusta, pero al parecer el otro no es más que un simple cobarde, porque se le apareció con unos cuatro chicos más'ttebayo.

— ¿Lo ayudaste?

— Si, y se que me odiará por eso, ¿no es genial? — sonrió, sarcástico — Bueno, ya, solo bromeo. En realidad no estuvo tan mal'ttebayo — admitió, haciendo un mohín.

— ¿Pero qué fue exactamente lo que pasó? — insistió, acompañándolo al baño de hombres.

Naruto corrió hacia el grupo de chicos, y vio que todos estaban completamente vapuleados. Asombrado, vio que Kiba se retorcía de dolor en el suelo, luego de que los demás le golpearan el estómago. Al parecer sabía defenderse muy bien, porque el estado de los demás era deplorable.

¿Tú otra vez? — exclamó el rubio de la otra vez, con el rostro rojo y lleno de ira.

¿No se cansan de armar estragos? — espetó Naruto, y miró a Kiba — ¿Estás bien?

Este asintió, y se puso de pie, poco a poco. El joven rubio llamado Kaoru retrocedió un paso. Los otros cuatro chicos que estaban con él se quejaban en silencio de la golpiza de Kiba.

¿Qué haces aquí? Nadie pidió que vinieras.

De nada'ttebayo — sonrió, con ironía — ¿Es el mismo problema de la otra vez?

No, ahora se multiplicó. Está molesto porque soy mejor que él en todo, ¿qué culpa tengo yo?

¡Cállate! — gruñó Kaoru — ¡Y más te vale que después de esto ni sueñes en volver a acercarte a Hinata!

Como si tus amenazas me importaran, imbécil.

Naruto al fin lo comprendió todo. Tenía que ser por una mujer. Pero, Hinata… ese nombre le sonaba un poco familiar…

Entonces no tenía nada que aportar en esa disputa. Claramente Kiba era más fuerte que los cinco juntos. Aunque seguramente le sería difícil defenderse de ellos en conjunto, se asombró de ver que solo estaba levemente herido.

¿Y tú que haces aquí parado, estúpido? — exclamó Kaoru, sacándolo de sus pensamientos — ¿Que tu puta madre no te enseñó modales?

Kiba se asombró de la velocidad con que Naruto sujetó el brazo de Kaoru y dobló con fuerza, haciendo que el otro gritara de dolor. No iba a quebrárselo ni nada por el estilo, al menos eso pensó.

Puedes insultarme, golpearme, o lo que quieras'ttebayo. Pero JAMÁS vuelvas a meterte con mi familia — le dejó en claro, con un tono sombrío y mirándolo de una manera aterradora.

Kaoru no se movió de su lugar, estaba tieso. En vez de eso les hizo un gesto a sus compañeros para que lo atacaran. Naruto nunca fue muy bueno peleando, pero sabía defenderse. Y descubrió con cierto asombro, que Kiba se puso de pie para ayudarlo. Entre los dos lograron acabar con ellos, de alguna forma. Kaoru insistía en seguir peleando, pero sus compañeros sabían que no era conveniente. No eran rivales para ellos dos. A regañadientes, con el cuerpo adolorido y con la nariz sangrando, se fue del lugar, junto con los otros cuatro chicos.

Naruto no pudo evitar escupir la sangre que tenía en la boca, por culpa del golpe que lo propinó uno de ellos. Se descuidó, y maldijo por ello.

No peleas nada mal, Uzumaki — admitió Kiba, sonriendo con seriedad.

Iba a decirte exactamente lo mismo'ttebayo — y se tocó el ojo, que comenzaba a inflamarse — Por cierto, siento haberme entrometido — Kiba se le quedó viendo, asombrado — Me di cuenta que no era de mi incumbencia, ¡pero ese idiota no tuvo mejor idea que insultar a mi madre!

Kiba asintió, mientras le hacía una seña para volver al instituto.

No te culpo, yo hubiese reaccionado igual.

Después de la paliza que les diste, no creo que te molesten más'ttebayo — sonrió, y Kiba se encogió de hombros.

Tú ayudaste.

Me refiero a antes de que llegara.

Kiba sonrió.

Bueno… supongo que se lo merecían — Naruto rió un poco, para luego quejarse de su labio roto — Gracias.

Naruto lo miró con una inexpresividad, que el otro no supo interpretar qué pensaba.

De nada, Kiba. Supongo que ya estamos a mano'ttebayo.

Kiba se mordió labio, sin abandonar la sonrisa. Naruto le había ayudado sin que se lo pidiera, e incluso él hizo lo mismo ese día. Descubrió que el chico bastante agradable de lo que parecía. O quizás porque nunca le dio la oportunidad de conocerlo mejor, desde el principio de las cursadas. Tuvo una primera mala impresión de él. Eso era seguro.

— Comprendo — dijo Sasuke, luego de escucharlo, ya en el baño de hombres — Tú sí que sabes meterte en problemas, eh — suspiró, con molestia, mientras Naruto se lavaba el labio con agua.

— Siempre ha sido así'ttebayo.

Sasuke vio que casi dejaba de brotar la sangre del labio de su amigo, cuando le entregó un paño pequeño y limpio de algodón, de color gris. Naruto lo tomó, y se secó un poco, sintiendo un dolor punzante en la zona que rodeaba su ojo.

— Vamos a la enfermería. Será mejor que curemos tus heridas, usuratonkachi.

Naruto lo miró mecánicamente, frunciendo el ceño.

— ¿Y ahora por qué el insulto?

— Por nada, en realidad — se encogió de hombros, y esbozó una sonrisa.

— Teme — gruñó, y se miró en el espejo — Bueno, al menos dejó de sangrar'ttebayo — y sujetó el paño, para mojarlo totalmente con el agua — ¿Puedo? — inquirió antes de hacerlo, y Sasuke asintió.

Una vez que lo mojó completamente con el agua fría de la canilla, lo estrujó con fuera, bajo la mirada fija del Uchiha.

— Nos estamos perdiendo la clase de Medios, ¿sabías?

Naruto soltó una muy breve risa, y lo miró; llevándose el paño húmedo al ojo derecho.

— Disculpa, pero nadie te pidió que me ayudarás'ttebayo. Tú estás aquí por decisión propia. Si quieres irte, vete.

— No me iré hasta que vayas a la enfermería, dobe.

— Te preocupas demasiado — se le acercó un poco, y Sasuke sintió que el corazón le latía más rápido de lo normal — Iré en un momento'ttebayo.

Sasuke sintió que la cercanía era peligrosa. Naruto fijó sus ojos en los suyos, como siempre solía hacer. Su mirar era tranquilo, pero penetrante. Sasuke tuvo que hacer un esfuerzo para que su cuerpo dejara de acercarse al otro. Estar a su lado revolvía mariposas extrañas en su interior.

Oh, no. Las cosas empeoraban.

Naruto sonrió, cuando su cuerpo estuvo casi pegado al de Sasuke. No supo por qué, pero le gustaba estar así con él.

— ¿Qué ocurre? ¿Quieres darle un beso para que se mejore pronto'ttebayo?

Sasuke frunció a penas el ceño, mirando la herida.

— Hablas como si tus labios tuviesen vida propia, dobe.

— A veces así es, no puedo controlarlos — musitó, perdiéndose en los ojos oscuros del otro — Es extraño, pero ya casi ni me duele'ttebayo.

— Es bueno saberlo — suspiró, deseando con todas sus fuerzas tener el coraje para besarlo.

¿Qué?

— Mejor vayamos a la enfermería, se está empezando a inflamar el golpe en mi ojo'ttebayo — se quejó ahora, pero Sasuke parecía ido. Naruto le tomó la mano, entrelazando los dedos con los suyos — Teme, regresa a la realidad, ¿si?

Y como para no hacerlo. Sasuke notó que su mano estaba entrelazada a la del rubio, y luchó por no ruborizarse demasiado. Pero era complicado. Jamás se esperó que hiciera eso. Algunas marcas de rubor fueron inevitables. Pero Naruto no las vio. Mantenía la vista adelante, jalándolo hacia la enfermería, por el pasillo vacío. Sin soltarlo.

Sasuke no dejaba de pensar, en lo que había pensado. Sonaba estúpido hasta para él, pero así era. Deseaba besarlo. Ya no lo podía evitar. Le gustaba mucho. Más de lo que alguna vez osó imaginar. Nunca le había pasado algo así. Nunca había sentido tal cosa. Nunca había tenido tantos deseos de sonreír. ¿Se estaría enamorando? De repente Naruto se convirtió en una pieza fundamental en su vida. Verlo sonreír, interactuar, reír, enfadarse, exclamar palabras con entusiasmo, era su perdición.

Quería dejar de pensar cosas así, y solo dejarse llevar por él; hasta el fin del mundo si quería.

— Llegamos — anunció Naruto, en la puerta de la enfermería — Puedes ir a clases, yo estaré bien'ttebayo — sonrió, sin dejar de taparse el ojo con el paño que le había dado el otro.

Sasuke asintió, casi por simple inercia.

— Vete a tu casa luego, ¿de acuerdo?

— Lo haré, teme — masculló. Sasuke apretó los labios, tratando de que no siguieran expulsando palabras tan comprometedoras — Nos vemos mañana'ttebayo.

Sasuke se acercó a él para besar su mejilla, y al hacerlo sintió que los labios de su amigo acariciaron la suya hasta besarla con cariño. Se apartó un poco de él, incapaz de contenerse. Estaba en su límite. ¿Qué debía hacer? Su corazón latía tan fuerte que creía que intentaba abandonar su cuerpo. Su cuerpo temblaba, y las manos le sudaban.

Quizás solo estaba por enfermarse. Si, sonaba más factible. No podía creer que un chico lo pusiera así. Naruto tocó la puerta de la enfermería con los nudillos, sin dejar de mirarlo. Sasuke supo que estaba siendo ridículo. Tenía que irse, y pronto. Sin decir más, soltó su mano, y ambos tomaron caminos diferentes.

Sasuke volvió a subir las escaleras hacia el aula de Medios, con el corazón latiendo a mil por hora. Cada vez era más evidente su atracción hacia Naruto. Y es que no lo podía evitar. Pero no podía decírselo, no sabría no cómo empezar la frase. Expresar sus sentimientos nunca fue algo fácil para él. Y más tratándose de una persona que le causaba tanta felicidad. Naruto se había convertido en un amigo preciado, y en muy poco tiempo. Temía que eso se perdiera cuando le dijera la verdad. Sonaba realmente problemático, y de solo pensarlo le vino un escalofrío. Justo cuando llegó al tercer piso, suspiró, y bajó la vista.

"Naruto…"


Ya en la enfermería, una bella mujer morena de delantal blanco atendió a Naruto, asombrada de los golpes que tenía. Este no hizo más que sonreír, y contarle solo un poco de lo que había pasado. Mientras escuchaba, la enfermera fue la cajita de primeros auxilios para curarla la herida del labio. Le recomendó ponerse hielo en la zona del ojo para disminuir la hinchazón, pero Naruto casi no oía lo que decía. Su cabeza volaba por el espacio, y miles de imágenes pasaban por su mente lentamente, como pequeñas fotografías en blanco y negro. En todas, estaba Sasuke. Ya nada parecía tener sentido. Algo había cambiado, tal y como sintió cuando salió con él al centro comercial.

No entendía por qué tenía la sensación de que se quemaba cada vez que Sasuke lo besaba. Sonaba osado pensarlo así, porque solo se estaban saludando. Pero sus labios siempre luchaban por no irse hacia otro sitio. Y al tomar su mano… eso sí que fue confortable, distinto, único. Tuvo la ligera sensación de que Sasuke sujetó su mano con firmeza, como si se negara a dejarlo ir. Y contagiándolo del mismo sentimiento, quiso retenerlo un poco más. ¿Acaso se había perdido de algo? ¿Por qué le faltaba el aire cuando se le acercaba tanto?

— Diablos… — balbuceó, sobresaltándose.

— Lo siento, te dije que iba a arderte un poco — sonrió con dulzura la enfermera, mientras curaba la herida de su labio.

Naruto entornó los ojos.

— ¿Ah, si?

— Si, pero estás distraído — Naruto se le quedó viendo. El tono burlón en que lo dijo, hizo que un pequeño rubor apareciera en sus mejillas — ¿Andas enamorado?

— ¿Perdón? — se exaltó, y su corazón dio un vuelco.

La mujer juntó los restos de algodón con alcohol y sangre para depositarlos en el cesto de la basura, para después lavarse las manos en un pequeño lavabo.

— Así parece — admitió.

Naruto sintió un pequeño ardor en el labio, pero fue eclipsado totalmente por un calor bastante confortante en el estómago. La mujer parecía ser joven, y bastante perceptiva. Además de que estaba tratando con una completa desconocida, esta se desenvolvía con una franqueza increíble. Tanto, que lo desconcertó. Lo que dijo no parecía tan alejado de realidad. Aunque…

— En realidad… no estoy seguro'ttebayo.

La enfermera se secó las manos y lo miró, sonriente.

— Pero te gusta, ¿verdad?

"¿Qué?", pensó, aturdido. ¿Qué demonios se traía esa mujer?

Iba a responder, pero la mujer hizo un gesto para que no dijera nada aún.

— Los vi. Fue intenso — dijo al fin — Parecías bastante interesado en ese chico.

Ahora sí que lo había pillado con la guardia baja; estaba nervioso. ¿Los vio? ¿Cuándo? ¿En la puerta? ¿Acaso tenía un vidrio? Sin perder tiempo, se volteó para mirarla. En efecto, así era. Estaba hecha de madera, y tenía un cuadrado de vidrio transparente en la mitad de esa puerta. Al parecer estaba tan pendiente de Sasuke, que no se había dado cuenta. Y no solo eso; una mujer extraña le estaba dando una respuesta bastante certera a sus inquietudes sentimentales. ¿Tendría razón?

— La verdad, señorita, es que… no estoy seguro'ttebayo — y se masajeó el cabello, soltando una sonrisa irónica — Quizás desde afuera se vea de esa forma, pero no sabría decirle. Es la primera vez que me pasa algo así con alguien…

La mujer se encogió de hombros, y llenó un vaso con agua. Luego le hizo seña para que se acercara. Naruto vio que le ponía un polvillo blanco al agua, y se lo entregaba.

— Haz buche con esto, solo para enjuagar la herida.

— ¿Agua con sal? — observó, haciendo un mohín.

— Cicatrizará más rápido así — asintió, y Naruto inspiró hondo.

La primera vez que enjuagó su boca con el líquido, tuvo que escupir todo sobre el lavabo en pocos segundos. El ardor era demasiado insoportable, y en ese momento lamentó haberse metido en esa pelea. Aunque ahora que lo recordaba, le pareció extraño que Kiba no fuera a la enfermería. Seguramente la mujer habría mencionado algo al respecto.

Dos, tres, cuatro veces más, el agua salada recorría la cavidad bucal del rubio. Este hizo un mohín, asqueado, y luego de un rato volvió a escupir el líquido. Apretó los labios, y dejó el vaso sobre el lavabo.

— Ponte un hielo durante cinco o diez minutos durante un tiempo, hasta que se baje la hinchazón — dijo la enfermera, mientras escribía lo mismo en una hoja — Lo mismo con tu ojo, aunque por suerte está menos inflamado.

— Entendido'ttebayo.

— ¿Tienes clases ahora?

— Debería, si. Pero mi amigo me recomendó que fuera a casa'ttebayo.

— Harías bien en hacerle caso — sonrió, y Naruto sintió de nuevo esa calidez en su interior.

— Eso haré — suspiró, sin darse cuenta que sonaba como un idiota enamorado — Ya me voy'ttebayo. Muchas gracias por todo.

La enfermera asintió. Naruto recogió sus cosas, y salió rápidamente del lugar. Estaba bastante confuso por lo que acababa de pasar. La charla con esa mujer había aclarado dudas, pero a la vez formulado más preguntas inquietantes nuevamente respecto a sus sentimientos. A sus verdaderos sentimientos. Estaba seguro que quería mucho a Sasuke, pero nunca se imaginó que aquello mutaría de alguna forma hasta convertirse en atracción. O al menos, eso creía. Porque de solo verlo quedaba encantado. Tenía que ser algo muy especial.

Al salir del establecimiento, caminó hacia su motocicleta, sin dejar de pensar en todo lo acontecido.

— Demonios… no puede estar pasándome esto'ttebayo — se dijo, exasperado — Sasuke, si lo supieras… ¿qué dirías? — y se detuvo en seco, delante de la moto, con las manos extendidas — Probablemente me mande a la mierda — entornó los ojos, mientras agarraba lentamente el casco — Si, eso es seguro'ttebayo.

— ¿Naruto?

El aludido se giró cuando una voz femenina y familiar lo llamó en un tono bastante preocupado.

— Sakura-chan — pronunció, mientras volvía a dejar el casco sobre el asiento — ¿Todo bien?

— Tú eres el que tiene un ojo morado y el labio hinchado, ¿y me preguntas a mí si está todo bien? — sonrió, acercándose.

Naruto se encogió de hombros, y miró hacia su motocicleta.

— Me encantaría quedarme a charlar, pero debo ir a mi casa'ttebayo.

— Creí que tenías clase de Medios.

— Pues no creo estar en condiciones de asistir a una clase más hoy — le sonrió, subiéndose a la moto — Además, si me quedara, el teme podría enfadarse y…

— ¿Quién?

— Oh, Sasuke — farfulló, y Sakura lo miró de una manera bastante extraña — Se preocupa demasiado'ttebayo.

Sakura asintió, como ida. Naruto la miró fijo, tratando de imaginarse qué pensaba. La mente de las mujeres era un terreno peligroso, y hasta complejo. Por más que tratara averiguarlo, estaba seguro de que no conseguiría saber lo que se traía.

Cuando se dio cuenta que había dejado a su amigo preocupado, Sakura sacudió la cabeza, y sonrió con dulzura.

— Lo siento, me quedé pensando en otra cosa.

Naruto le acarició la cabeza, enredando los dedos en su sedoso cabello rosa.

— Nos vemos otro día y hablamos'ttebayo.

Sakura asintió, casi mecánicamente. Naruto se puso el casco, arrancó la motocicleta, y se fue a paso seguro del establecimiento. La chica lo miró irse, comenzando a sospechar sobre lo que dijo Ino ese mismo día.

Quizás Sasuke esté enamorado de Naruto…

Qué tan cierto podría ser eso. Antes le parecía algo ridículo, pero no sabía por qué ahora no le parecía tan errado. Sasuke era muy reservado, y eso se veía a simple vista. Sin embargo desde que conoció a Naruto, se lo veía muy diferente. Y para mejor. Con respecto a Naruto, que era muy expresivo, se lo notaba… confundido, en ciertos momentos. Y cuando estaba con él, distraído, exaltado, alegre y muy amoroso. Estaba casi segura que eso inhibía de alguna manera a Sasuke, que no estaba acostumbrado a un trato así de parte de un compañero.

— ¿Por qué me he puesto tan analítica con esto? — se dijo, sonriendo.

Era inevitable. No podía evitar pensar en que su mejor amigo se estuviera enamorando del chico que tiempo atrás le gustaba. Y más aún, que existiera la posibilidad de que ese mismo chico sintiera lo mismo. Pero lejos de molestarle, quería sacarse la duda. Y no era algo que podía preguntárselo a los mismos protagonistas, porque estaba segura de que ninguno estaba seguro de lo que sentía.

Necesitaba hablarlo con alguien. Y de inmediato pensó en Ino.


En la clase de Medios, Sasuke copiaba lo que decía el profesor rápidamente. A su lado, Shikamaru le chistó. Sasuke lo miró de soslayo.

— ¿Qué le ocurrió a Naruto?

— Tuvo que regresar a su casa, estaba herido — musitó, y Shikamaru agrandó los ojos.

— ¿Pero está bien? Viejo, ese chico siempre está metiéndose en problemas…

— Lo dejé en la enfermería antes de venir, se supone que ya debe estar mejor.

— Iré a verlo después de clases — suspiró, con desgano — Que fastidio… — Sasuke contuvo las ganas de preguntarle si podía ir con él. Sería estúpido ver de nuevo a Naruto. No tenía cara para ello, aunque se moría de las ganas. — ¿Quieres acompañarme?

"Por qué mierda me tientas así, Kami-sama…"

— No, gracias. Tengo cosas que hacer — masculló, con un esfuerzo sobrehumano — Mañana comienza el ensayo de la obra de Karin, y tengo que aprenderme el diálogo.

Shikamaru esbozó una sonrisa seria.

— ¿Prefieres eso a visitar a Naruto? Interesante… — Sasuke se lo quedó viendo, sin comprender. Shikamaru dejó de anotar cosas en su carpeta, y asintió — Se te nota bastante.

El profesor presentó unas diapositivas en la oscuridad, justo cuando Sasuke creyó que se ruborizaría por lo que acababa de escuchar. Quizás Shikamaru solo se refería a otra cosa. O simplemente le había dado en el blanco, que no le sorprendería, tratándose de una persona extremadamente inteligente.

— No se de qué hablas — fue lo único que dijo, mirando la pantalla.

— Yo creo que sí sabes — se cruzó de brazos, estirando la espalda en el soporte de la silla.

Sasuke no puso ningún tipo de expresión en su rostro. Solo siguió mirando la pantalla, aunque ya no estaba prestando atención a nada. Shikamaru no insistió más, pero sabía que él estaba al tanto de todo. Y se preguntó cómo. ¿Acaso era tan obvio?

— ¿Desde cuándo lo sabes? — dijo con parsimonia, aunque por dentro estaba bastante nervioso.

— Solo unas semanas.

"¿Solo? ¿Semanas?"

Sasuke frunció el ceño. Empezaba a incomodarse bastante, y no quería que todos lo notaran.

— Pero… está mal.

— ¿Por qué? No le veo lo malo.

— Ambos somos chicos.

— ¿Y qué con eso?

— ¿Cómo es que no le ves el problema? — lo miró ahora, impaciente.

Shikamaru permaneció con el rostro somnoliento de siempre, y suspiró.

— Porque no lo hay, viejo. Estás haciendo una tormenta en un vaso con agua — Sasuke miró al frente, confundido. De ninguna manera le veía el lado bueno a sus sentimientos — Si te gusta, bien por ti. No tiene que importarte lo que los demás piensen, sino lo que tú piensas. Naruto es un idiota, siempre lo diré. Pero lo conozco desde preescolar y es una persona excelente. No todos los días encuentras alguien así.

Sasuke no dijo nada. Shikamaru era muy analítico con todo, eso lo supo después de meses de compartir aulas, ensayos y demás cosas con él. No cabían dudas de que conocía a Naruto lo suficiente como para decir con toda certeza que era una persona excepcional. Y no lo dudaba. Desde el primer día que sintió que ese chico era especial, y que todas las cosas nuevas que estaba sintiendo eran motivo de su cambio positivo hacia los demás. Todo gracias a ese rubio loco.

— Aún así no iré a verlo — sonrió, y Shikamaru lo miró, sin comprender. — Cada vez me cuesta más.

— Pues, díselo.

— Como si fuese tan fácil.

— Algún día tendrás que hacerlo, o lo perderás.

Las luces se encendieron de nuevo, cuando el profesor dio por terminada la clase. Sasuke no prestó casi nada de atención, solo quería entender a dónde quería llegar Shikamaru con eso.

— ¿A qué te refieres?

— Naruto es muy reclamado. Si no te apresuras, te ganaran — sonrió, con sorna, mientras juntaba sus cosas.

Sasuke frunció el ceño nuevamente. Parecía que el otro se divertía con su desgracia.

— Eso es relativo. ¿Qué pasa si en el remoto caso se lo digo? ¿Qué te hace pensar que siente lo mismo por mi? — dijo, mientras salían del aula.

— No lo sabrás si no se lo dices, Sasuke.

— ¿Entonces tengo que arriesgarme? — inquirió, incrédulo — Podría perder su amistad si no siente lo mismo. Esto es a todo o nada.

— Se que suena duro, pero así es. Problemático.

Sasuke asintió, completamente de acuerdo. Era muy problemático. Por un lado no podía permanecer callado mucho tiempo, o Naruto jamás sabría lo que siente en realidad. Cada vez le costaba más comportarse como amigo. Tenía que decirle la verdad, por más complicada que sea. Y por otro se arriesgaba a que el otro lo rechazara, y que la primera gran amistad que formó en tan poco tiempo se terminara para siempre.

¿Qué debía hacer?