Antes que nada... Feliz Navidad y Feliz Año nuevo! Espero que en estas fechas que acaban de pasar las hayan disfrutado mucho con sus seres queridos y que lo hayan pasado de lo mejor.

Y como empieza el año... aqui les traigo otro capitulo, hay que empezar el año con todo xDD... pero pues hoy tambien empiezo con la escuela.. que dia tan interesante... pero bla bla bla... dejemonos de cosas y les dejo aqui el capitulo, esperando que lo disfruten xDD..


12. Ayuda

Sage no podía entender como era que su amiga podía ser tan olvidadiza. Era muy común que siempre estuviera dejando sus cosas en cualquier parte. De ellas dos, Sophie era la más responsable y la más legal a la hora de trabajar, pero su único defecto era la terrible memoria que esta poseía para los pequeños detalles.

Ahora, por culpa de la olvidadiza de Sophie, tenía que hacer una desviación del camino a su casa hasta el departamento de su amiga. Claro que podía haberle llamado a su celular y haberse ahorrado esa molestia, pero la muy pendeja de su amiga traía el celular apagado. ¡Gracias! También podría haber guardado la camisa y habérsela dado el día de mañana, pero la curiosidad sobre lo ocurrido con Loki y Erick le carcomía por dentro. Es por eso que ahora se hallaba frente a la puerta del departamento de Sophie para conseguir matar dos pájaros de un tiro.

Toco a la puerta esperando no interrumpir una agradable reconciliación entre el pelinegro y su amiga. La puerta se abrió y dejo ver al hombre de la casa, con la toalla en la cabeza y una fruta en la mano.

— No entiendo cómo es que puedes olvidar las... — se detuvo cuando la vio en la puerta mientras ella le sonreía divertida—. ¿Qué quieres?

— Vaya forma de recibir — verdaderamente aquel tipo podía ser muy molesto cuando se lo proponía, pero también muy interesante y divertido de observar: todo un ser humano con problemas para controlarse —. Por cierto, me encantó el trancazo que le lanzaste a Erick, si algo te consuela, tu tenías todas las de ganar, tigre — le comento mientras ponía sus manos en los hombros de él, con ánimos de felicitarlo.

El hombre levanto la ceja completamente confundido, cosa que le pareció gracioso a Sage, la cual no pudo evitar soltar unas ligeras risas, después, simplemente, le agradeció, aun denotando confusión. Sage no pudo contener las risas y él solo pudo carraspear la garganta.

— ¿Qué quieres, Sage?

Ella le entrego la bolsa indicándole que necesitaba ver a Sophie para darle la blusa olvidada y poder hablar con ella.

Para la desgracia de la pelinegra, el hombre le dijo que se la entregara a ella en el centro de salud. ¿Acaso el hombre se la estaba ocultando?

— ¿Cómo se lo voy a dar en su consultorio, si ella está aquí? ¡Dah!

— No, ella no ha llegado.

Era completamente mentira, en recepción le habían indicado que había salido hace más de media hora, así que ella tenía que estar aquí, el auto lo delataba.

— Pero ella no ha llegado... — el ojiverde guardo silencio por unos instantes, para después abrir los ojos como plato y salir corriendo del lugar, dejando su toalla atrás.

— Hay no puede ser — se quejó Sage, este hombre le encantaba huir de todos lados, además era un completo idiota. Aventó la bolsa con la camisa dentro del departamento, para después cerrar la puerta de la entrada —. ¡Loki, espera!

Salió tras de él, pero en cuanto vio que tomo el camino de las escaleras, soltó un gruñido. Ella ni loca bajaría escaleras con botas de tacón alto, podía correr con ellas, pero no era muy buena subiendo y bajando escalones. Tomo el camino del ascensor para poder alcanzar al desaliñado Forrest que estaba corriendo como si no hubiera un mañana. Se sorprendió que cuando llego a la planta baja encontró a Loki parado frente al edificio observando el coche. ¿Cómo mierdas había llegado tan rápido? Trato de correr para acortar la distancia entre los dos, pero al estar a su lado no pudo aguantar más y comenzó a respirar agitadamente, necesitaba recuperar oxigeno lo antes posible, hizo una nota mental sobre que tenía que hacer ejercicio, verdaderamente su condición física era un asco.

Después de que se hizo presente, el maniático pelinegro la tomo de los hombros y la comenzó a zangolotear.

— ¡¿La viste salir?! ¡¿Hace cuánto que salió?! ¡DIME!

Ella lo intentó tranquilizar sujetándole de las manos, por fortuna el detuvo sus zangoloteos, verdaderamente este hombre no estaba bien, pero, que más daba.

— No, no la vi salir — respondió tratando de sonar lo más serena posible, pero todo lo que estaba pasando le pintaba mal —, y me dijeron que ya tenía aproximadamente veinte minutos que había salido. Ya debería de estar aquí — el hombre la soltó después de unos segundos de meditar y dirigió si mirada al cielo, como en busca de consuelo. ¡Dios! El hombre estaba totalmente abatido —. Tal vez fue a recoger algo a pie, o tal vez se quedó hablando con alguno de los vecinos, o no sé. No hay que ser fatalistas.

Puso una mano en su hombro, intentando consolarlo, bajo el rostro para que él no viera que también ella comenzaba a preocuparse por todo esto que estaba pasando. Fijo su vista en un objeto brillante que estaba en el suelo, soltó al Loki y se agacho a recogerlo, en la espera que no fuera lo que creía que era.

Para su desgracia, sí. Eran los cigarrillos y el encendedor de Paul Lerman, el padre de Sophie. Eso solo podía significar una cosa: algo malo le había ocurrido a su amiga.

— Es oficial, algo le pasó. Estos cigarrillos y este encendedor nunca los dejaría aquí tirados, son los de su padre — exteriorizo ella, para darle a conocer sus dudas.

— Hay que buscarla.

— Claro, llamare a Luke y veremos qué podemos hacer.

Cuando termino de hablar, el hombre ya había arrancado de nuevo.

— ¡Por Dios! A este hombre le dan energizantes de beber a diario ¿o qué demonios? — se quejó ella mientras guardaba el teléfono y seguía al hombre.

Giro sobre la esquina, donde terminaba la manzana. Minutos después ella hizo lo mismo, pero se sorprendió de lo que vio frente a ella. El hombre había desaparecido, extraordinariamente, frente a sus ojos.

— ¡Ay no mames! — exclamo sorprendida. En verdad, aquel hombre era todo un misterio.

Aterrizo, abruptamente, sobre unas cajas vacías de cartón, las cuales le sirvieron para amortiguar la caída. No tenía en mente a donde quería ir, así que solo pudo seguir la estela de magia hasta donde esta llegaba.

Se puso de pie, a duras penas, mientras se sobaba la espalda y se quejaba. Verdaderamente odiaba no poder usar magia como debería de ser, la que surgía de él a su voluntad, para su desgracia, eso era realmente imposible, ya que su esencia mágica estaba sellada por Odín, imposibilitada de usar. Gruño por lo bajo ante su maldita suerte.

Se sacudió un poco la ropa y comenzó a observar el lugar a donde había llegado. Eran unos almacenes que le resultaron ser muy familiares. La estela de magia no terminaba en ese montón de cajas, de hecho, iban más allá de las paredes del almacén que estaba al lado del lugar donde él había caído.

No entendió porque no pudo atravesar las paredes, pero la respuesta vino por sí sola, cuando una oleada de magia lo sacudió: había un hechicero dentro de aquel lugar. Eso significaba que Sophie estaba dentro de aquel lugar junto con un hechicero, no muy poderoso, por lo que pudo sentir, pero sí que le causaría problemas.

Rodeo el edificio en busca de una entrada manual, por así decirlo. Observo por unas ventanas y pudo observar a un grupo de personas que portaban armas e iban vestidos con ropa muy distinta a la de los militares y la policía de Midgard. Reconoció, entre aquellos hombres, al que una vez lo estuvo pateando cuando fue prisionero de aquel hombre, el cual, al parecer, estaba haciendo de las suyas, de nuevo.

Siguió buscando algún punto ciego por donde entrar. Encontró un hueco en una de las puertas del almacén, no había nadie cerca de ahí que pudiera descubrir su entrada; comenzó a idear un plan para poder atacar por sorpresa y, cuando estuvo a gusto con la idea y con un plan que la respaldaba, entro al almacén. Una vez adentro, comenzó con su plan.

Se escondió detrás de unas cajas de madera. Se concentró y comenzó a convertirse en Jotun, su piel y sus ojos cambiaron de color y sobre de él comenzaron a aparecer unas runas grabadas por su epidermis. Toco la pared y esta comenzó a congelarse, un camino hacia el techo de escarcha comenzó a aparecer, el cual, comenzaba a cubrir todo el techo de aquel almacén. Tal vez no tuviera magia, pero aún existía sus poderes como Jotun, ese fue la única ocasión en la que agradeció haber nacido en Jotunheim.

Observo al grupo de hombres que estaban en medio del almacén y sonrió ante el siguiente paso en su plan. Del techo comenzó a caer escarcha, como si estuviera nevando. Los hombres observaron atónitos aquel acto con total asombro y horror. Cuando logro que todos los hombres comenzaran a sentir miedo, busco un tubo que lo ayudara a avanzar y derribar a todos aquellos hombres. Lo encontró en medio de unas cajas que estaban al lado suyo, lo tomo y comenzó a provocar una ventisca con la escarcha y nieve que había en el lugar.

Corrió con el mayor sigilo con rumbo a con los hombres y, con el tubo congelado en mano, comenzó a golpearlos. No le pareció difícil manejar el tubo, era muy semejante, en tamaño y peso, a la lanza que una vez utilizo. Cuando vieron caer al segundo hombre, presa de Loki, comenzaron a disparar. Aunque el Jotun había creado un ambiente espeso con neblina, aun así no pudo escapar de uno de los disparos de los hombres, el cual se le incrusto en el brazo, pero por la adrenalina no sintió nada de dolor.

Siguió golpeando a los hombres dejándolos inconscientes a su paso, esquivando las balas. Loki era bueno luchando a distancia, pero aunque las luchas cuerpo a cuerpo no eran lo suyo, estaba haciendo un buen trabajo. Cuando quedo un solo hombre en pie, este busco esconderse entre la neblina, pero Loki sabía bien en donde estaba, por favor, él era un Jotun y su habitad siempre había sido el frio, estaba en sus venas, por más que él lo odiara.

— ¡No - no te tengo miedo! — escupió el hombre mientras sujetaba su arma y apuntaba en todas direcciones temblando.

Loki se acercó a él, para posicionarse a su espalda, con una velocidad increíble y lo sujeto del cuello con el tubo y la nuca.

— Deberías, inútil mortal.

Y acto seguido, le quebró el cuello. El cuerpo cayó sin vida al suelo, a merced de la escarcha que se había amontonado en este.

Busco entre la neblina algún rastro del hechicero que dominaba aquel lugar, pero no había nada al alcance de su vista.

— ¡Muéstrate! — grito el dios en son de demanda —. ¡Tus hombres no fueron más que puro entretenimiento!

Su tono fue el de burla, denotando su superioridad, ante todo. Pero a pesar de eso, su cuerpo estaba agotado ante aquella actividad física que había realizado, junto con sus poderes de Jotun. No dejaba de maldecir, internamente, su condición de mortal, porque por más que él podía asegurar que era un dios, sin su magia estaba muy limitado en cuestión de energía.

El silencio se hizo presente y solo la respiración de Loki, profunda y cansada, se lograba escuchar. Una risa comenzó a resonar en el lugar.

— Pensé que ya no vendrías, Asgardiano, o debería decir, Jotun. No sé, ¿qué te consideras tú?

El pelinegro gruño por lo bajo ante el comentario y comenzó a hervir del coraje.

— ¿Donde esta?

— ¿Acaso no te interesa saber quién la capturo? — pregunto la voz en tono de decepción. Aquello solo provoco que el Jotun se cabreara más mientras apretaba el tubo congelado en sus manos.

— ¿Donde esta? — volvió a insistir.

Una risa resonó y una silueta se hizo presente entre la neblina. Loki observo, sin bajar la guardia, como Gabriel salía entre la neblina. Su rabia se intensifico al verlo frente al él. Lo amenazo con el tubo mientras Gabriel alzaba las manos y sonreía tontamente. Como odiaba a aquel midgardiano.

— Tú, viéndote de esta forma y dicen que yo soy el monstruo aquí, que ridículo.

— Ahora que sabes la verdad, saltémonos el protocolo — expuso Loki — ¿Cómo sabes de mí, humano? ¿Quién te lo conto?

— Nadie que te interese, aun, hijo de Laufey.

Loki gruño y lo amenazo con el tubo, al cual le había creado una punta filosa con el hielo, al menos podría parecer más amenazante.

— No trates de hacerme enojar, mortal estúpido.

— Y tú — tomo el tubo entre sus manos y lo comenzó a doblar como si de hule se tratara —, no me menosprecies.

Loki lo miro serio, sin una pizca de miedo.

— Aunque seas un Dios, yo ahora estoy a tu nivel — le confeso el hombre mientras se acercaba más a Loki, de forma amenazante —. Pero en tu condición, posiblemente ya te he superado, por mucho.

El Jotun gruño y se lanzó sobre de él con el tubo en mano. Gabe sonrió y alzo la mano, haciendo que Loki saliera volando por una fuerza mágica que lo empujaba hasta chocar con unas cajas, haciéndole soltar el tubo. Soltó un alarido y después cayó al suelo.

El humano comenzó a reír, estrepitosamente, mientras avanzaba hacia Loki, el cual, estaba intentando ponerse en pie. Debía de seguir con el plan, en ningún momento, a pesar de las circunstancias, tenía que retractarse, ya que si lo hacía, tendría que abandonar a Sophie y eso era algo que no estaba dispuesto a hacer.

El cuerpo le dolía, pero debía de continuar y ponerse en pie. Cuando lo logro, Gabriel lo tomo del cuello y lo empujo contra las cajas que estaban a espaldas suya. Podía sentir como la mano de él se iba cerrando ante su cuello provocándole que cada vez le fuera imposible respirar.

— ¿Notas la gran diferencia entre tú y yo, asqueroso Jotun? — apretó más la mano sobre su cuello mientras Loki ahogaba sus gritos de dolor, no le permitiría hacerle creer que lo había vencido, ni ahora, ni nunca —. Yo tengo magia, y con ella, puedo hacer — levanto una mano amenazándolo mientras esta comenzaba a brillar — lo que yo quiera.

Lanzo su mano sobre la cabeza de Loki, pero este la detuvo con su mano antes de que impactara, con todo su fuerza.

— Tal... Vez... Tal vez tú... Usas magia — su voz sonaba apagada y a duras penas salía de su garganta, este hizo presión en su agarre y el brillo en la mano de Gabe comenzó a ser inestable —. Pero yo... La controlo.

Tomo la energía de la mano de Gabe y la hizo estallar entre los dos, provocando que el mortal retrocediera estrepitosamente, aturdido por la explosión.

Loki comenzó a sentir como aquella energía lo revitalizaba en gran medida, sonrió ante aquello y se lanzó, presuroso, contra Gabriel, con energía en manos. El mortal se cubrió usando magia y el pelinegro lo sujeto, fuertemente de los brazos con sus manos de Jotun. Inmediatamente la piel del hombre comenzó a volverse azul mientras daba fuertes alaridos.

— Tal vez estés a mi altura con tu magia, pero no dejas de ser un mortal — y dicho esto le apretó el brazo con fuerza, provocándole que este crujiera mientras se rompía por la fuerza.

— ¡Basta! — suplico Gabe mientras sus ojos comenzaban a brillar y hacia estallar su aura mágica.

Tras el estallido, Loki tuvo que retroceder y, por ende, soltó al hombre mientras se cubría el rostro con sus manos. Se le notaba lo furioso, el dios lo vio desde lejos, no podía acercarse, sería realmente arriesgado enfrentarlo ahora, estaba dejando que sus emociones influyeran en su magia, en vez de su razón y una magia descontrolada era totalmente peligrosa.

En esos momentos se le vino una idea muy interesante que le podía hacer de su desventaja, su ventaja. Tal vez Gabe pudiera tener magia en estos momentos, pero si seguía siendo tan explosivo, no podría canalizar toda la magia que tenía y en cualquier momento moriría. Así que lo único que tenía que hacer Loki era que siguiera perdiendo los estribos, y él era muy bueno para cabrear gente. Sonrió satisfecho ante su suerte.

Se acercó mientras se seguía cubriendo con los brazos.

— Ahora entiendo porque Sophie te considera un Monstruo — el mortal volvió a gruñir y su energía se intensifico, los aros de magia a su alrededor se estaban volviendo inestables. ¡Bingo! Estaba logrando su objetivo —. Supongo que por eso me escogió a mí.

— El único monstruo aquí eres tú, maldito mentiroso — le gruño mientras lo señalaba. Su cuerpo entero estaba cubierto de un aura totalmente errática e inestable.

— Yo solo miento, pero tú, tú eres el único aquí que intentó corromperla.

Gabe lo miro unos instantes con sus ojos blancos iluminados por su aura color rojiza. Acto seguido, rompió en carcajadas, mientras comenzaba a levitar por la ayuda de la energía que lo rodeaba. ¿De qué demonios se estaría riendo?

— ¿Intentar? — sonrió pícaramente mientras se llevaba una mano al mentón, el cual estaba completamente blanco rodeado por un aura roja —. Por Dios, te has quedado en el pasado — se puso frente a Loki mientras llevaba su boca a los oídos del pelinegro —: yo ya he logrado romperla completamente. Ahora ella me pertenece.

La sonrisa se borró de su rostro velozmente. El hombre se retiró rápidamente mientras comenzaba a reír con locura. Su aura seguía siendo inestable, pero ahora Loki era el que estaba comenzando a cabrearse. ¿Acaso había hecho lo que creía que había hecho? "Maldición, Sophie" maldijo internamente, mientras se lanzaba, con un gran salto hacia el mortal. Ahora sí, lo mataría sin piedad, costara lo que costara.

Antes de acercarse lo suficiente, Gabe volvió a estallar su energía haciendo que Loki retrocediera muy estrepitosamente, logro detenerse con una pared de hielo que logro crear, gracias Yggdrasil el ambiente estaba, en extremo, fresco y escarchado.

La mirada roja del Jotun lo fulminaba mientras el hombre lo incitaba a que volviera acercarse mientras le sonreía burlonamente. Loki se volvió a lanzar sobre de él, pero esta vez comenzó a manipular la magia que rodeaba al humano y la utilizo para protegerse. Cuando Gabriel quiso volver a lanzarlo con su magia, esta se le revirtió, lanzándolo a él, provocando que se estrellara contra unas cajas de cartón vacías.

El dios aprovecho aquello y fue hasta él para tomarlo del cuello y alzarlo para comenzarlo a congelar poco a poco, como también comenzó a manipular toda su magia a su favor. El midgardiano solo estaba gritando por el dolor que el frio le provocaba en su piel. Loki lo levanto, con todas sus fuerzas, sin soltarlo del cuello y lo miro con total desprecio.

— No perdonare que te hayas atrevido a tocarla, sucio y asqueroso mortal — le gruño furioso mientras soltaba una mano de su agarre y comenzaba a crear, sobre de esta, una daga de hielo.

Gabe soltó unas risas ahogadas en son de burla.

— ¡Oh, no! Tú... — comenzó a toser salvajemente mientras el aire se viciaba dentro de él por la falta de poder respirar —. Tú eres... El único que... Que le ha destruido — intento jalar aire, pero volvió a toser —... Su vida, amigo... Lo que... Lo que yo le hice... Es nada a comparación de... De lo tuyo.

Su sonrisa era totalmente burlesca en contra de Loki, el cual enfureció y le propicio a encajarle la daga en el abdomen, lo cual provoco que el hombre diera un alarido del dolor, seguido por una tos con sangre, pero la sonrisa de su rostro no desaparecía.

— ¡Yo solo intento no dañarla! — Exclamo furioso — Quiero enmendar mi daño hacia ella — su voz fue débil, pero con decisión.

— ¿En serio? — una fuerte tos lo comenzó abrumar — Y ya... ¿Ya le contaste... Toda la ver-dad?

Loki gruño y aventó a Gabriel contra el suelo, con todas sus fuerzas. Solo se escuchó el sonido del cuerpo botando en el suelo, el crujir de los huesos y los alaridos del humano. Había logrado usar la magia que le quedaba a Gabe, ya que esta era limitada, para poder llenarse con su magia y poder utilizarla para después.

Creo otra daga de hielo y se lanzó contra Gabe, el cual estaba, a partes, de un color azul fuerte en su piel y algunos cortes en su piel profundos. Lo amenazo con la daga en el cuello y lo fulmino con la mirada.

— ¿Donde esta?

El hombre soltó unas risas mientras se comenzaba a ahogar con la sangre. Loki se enfureció y, tomándolo del cuello de la camisa, lo zangoloteó decidido.

— ¡¿DONDE ESTA?! — elevo la voz, totalmente iracundo.

— En aquella oficina — confeso mientras su cabeza estaba suelta hacia atrás, su nariz señalaba la oficina en la que se suponía estaba la mujer —, ahí... Fue donde la deje.

Loki observo la oficina, sin soltar al hombre, el cual no dejaba de toser muy fuertemente. Una gota de sangre golpeo su mejilla débilmente, el Jotun levanto la ceja y giro el rostro hacía con Gabe. Lo miro por encima y, con la mano libre de la daga, se limpió la gota de la mejilla. Soltó al hombre y, después de mirarlo fijamente por unos instantes, arremetió con su daga en dirección a la cara del hombre, el cual cerró los ojos de manera pacífica en la espera del fin que nunca llego.

El dios había encajado la daga a un costado de la cabeza de Gabriel, en el suelo, sin tocarla ni herirla. Este, después de varios minutos, abrió los ojos y se topó con los ojos furiosos y rojos de Loki.

— No te matare — le confeso Loki mientras su mirada era de superioridad —, solo porque sé que tu "amo" lo hará cuando vuelvas a él, o el venga a ti — después le dio un puñetazo en la cara y lo soltó.

Acto seguido, Loki se puso en pie y le dio la espalda a un inmóvil Gabriel Ferrell.

— La persona que me encargo atraer tu atención — dijo en corrido solo para después ser interrumpido por mas tos y sangre —... Solo, solo te busca a ti y hasta... Hasta puedo asegurarte que tú la conoces mejor de lo que crees... Hijo... Hijo de Odín.

El inmortal se cabreo y, con dos dagas que había creado, arremetió contra los brazos y piernas del hombre para después agacharse y tomar su quijada y su nuca fuertemente y le quebró el cuello, acabando con su vida.

Las risas y la tos seso en ese instante, cosa que Loki agradeció. Camino hacia la oficina, aun siendo víctima de la adrenalina, y se paró frente a la puerta.

Esperaba, no, más bien, ansiaba el poder ver la encantadora y refulgente sonrisa de Sophie, era algo que necesitaba ver. La extrañaba, después de haber discutido y de haberla lastimado, solo quería ver de nuevo su encantadora sonrisa, la ansiaba como el aire.

Observo la puerta y llevo su mano al pomo de la puerta. En un principio dudo en abrir la puerta, por lo que se pudiera encontrar, pero después concluyo que no podía seguir dejando a Sophie sola. Abrió la puerta y entro por el umbral esperando cualquier cosa.

Dentro de la oficina, todo era silencioso, estaba totalmente solitario, solo había una cama en el suelo y sobre de ella estaba Sophie, abrazándose a sí misma. Loki corrió hasta ella, en su auxilio. ¡Gracias a Yggdrasil estaba bien!

— Sophie — se acercó él mientras la sujetaba del hombro, su piel estaba dejando de ser azul para volverse a su color pálido habitual.

Logro escuchar sus sollozos, pero aun así estaba feliz, ella estaba bien y eso era lo único que importaba.

— Sophie — la volvió a llamar al no obtener respuesta mientras acentuaba su agarre en su hombro.

La mujer grito estridentemente y comenzó a golpear a Loki con fuerza mientras se alejaba de él, temerosamente.

— ¡Déjame! — gritaba ella entre sollozos, mientras se cubría más y daba la espalda —. ¡No me toques!

Loki se acercó y la intento calmar.

— ¡Sophie, soy yo! — exclamo él mientras volvía a sujetarle sus hombres de la forma más suave.

Sophie volvió a resistirse y esta vez le asesto una patada, el hombre solo se quejó pero no dejo de intentar acercarse a ella.

— Mírame, soy yo — la sujeto de las muñecas para que lo viera y se diera cuenta que realmente era él.

Cuando Sophie forcejeo y se giró para seguir golpeándolo, Loki entendió porque se estaba protegiendo tanto.

La mujer traía la ropa rota, tanto la interior como la casual; estaban a la vista sus bien formados senos y su encantador abdomen, como también parte de su entrepierna. Fuera de sentirse atraído por aquello, Loki no pudo sentir más que ira y rabia. La atrajo hacia él mientras ella forcejeaba.

— ¡Suéltame, por favor! — seguía gritando ella mientras los cálidos brazos de Loki la intentaban cubrir —. ¡No!

Una vez que el Jotun la tubo completamente entre sus brazos, ella se resistió un poco más, para después caer rendida entre sus brazos. Fue ahí cuando Loki logro ver su rostro completamente empapado por el llanto, su cara estaba enrojecida y su piel estaba ardiendo. El dios sintió la impotencia de no poder hecho nada, y el dolor lo comenzaba a inundar. ¿Cómo había sido posible que no pudiera defenderla de esto? Había decidido el protegerla, ante todo y ante todos, que nadie se atrevería a tocarla ni con el mínimo pétalo de la flor más linda de Asgard. Pero no pudo cumplirlo.

Escucho unas sirenas a lo lejos y lo hizo entrar en razón. Tenían que irse de ahí, la policía no podía verlo ahí, ya que harían muchas preguntas, y si averiguaban quien era realmente, lo llevarían ante los vengadores.

Se quitó su chaqueta y su camisa, para después vestir a Sophie con esta. Se puso de pie, con la mujer en brazos, y camino fuera de la oficina. Observo por última vez su salvaje obra de arte y, con una sonrisa en el rostro, utilizo toda la energía que había tomado de Gabe - la cual no era mucha - y uso parte de su energía para teletrasnportarse e ir a su departamento.

La caída fue muy inestable. Cayeron de lleno sobre el suelo, pero Loki siempre evitando caer sobre la mujer, el Jotun recibió, con todo, el impacto contra el suelo. Al menos ya estaban en su hogar. Habían caído en el pasillo que conectaba las habitaciones.

Loki se levantó como pudo, ya que no tenía nada de energía y comenzaba a sentir el bajón de adrenalina, con Sophie en brazos y caminaron hacia el cuarto de ella. Recostó a la mujer en la cama, la arropo y le dio un beso en la frente. Salió del cuarto y, tras haber cerrado la puerta, se recargo en ella dejándose caer. Vio sus brazos, los cuales volvieron a ser azules. El hombre gruño y comenzó a sentir como el dolor de la herida de bala comenzaba molestarle en su brazo derecho.

Saco del pantalón una de las dagas que había creado y se apuñalo en el brazo intentando sacar la bala de aquel lugar. Ahogo varios gritos intentando no despertar a Sophie, pero realmente le dolía. Cuando logro sacar la molesta bala, creo un hilo y aguja con lo poco de magia que tenía y comenzó a suturarse la piel. Aquello era algo de lo que había aprendido durante su tiempo en el hospital, pero aunque sabía que necesitaba de otras cosas para hacer un mejor trabajo, supo que en estos momentos no podía darse el lujo de hacerlo. Una vez terminado su labor con el hilo, lo anudo y cortó con la daga lo que sobraba, lanzo la daga frente a él y se recostó plácidamente en la puerta del cuarto de Sophie.

Se odiaba porque no había podido cumplir una minúscula promesa a sí mismo, la de siempre protegerla. Pero, a pesar de que quiso deslindarse completamente de ella, no podía, había un lazo muy fuerte que lo mantenía a su lado para quererla cuidar y proteger. Pero él había roto aquel lazo y ahora se sentía como la peor escoria y deseoso, con todas sus fuerzas, de revivir los castigos de Asgard, a pesar de que le tenía un pavor el volver si quiera ha dicho lugar, para hacerlo pagar la falta de compromiso hacia ella.

Se abrazó a sí mismo y comenzó a hacer algo que hacía tiempo que no hacia: llorar. No llorar a cantaros, solo estaba derramando una que otra lagrima y era algo que no podía evitar y no tenía las ganas de hacerlo.

Intento ponerse de pie, pero su cuerpo no le respondió del todo bien. Su cuerpo estaba herido, sus fuerzas totalmente agotadas y él, no pudo más que dejarse ceder ante el cansancio que sentía solo para después, caer al suelo, totalmente inconsciente.

El ruido molesto comenzó a zumbar dentro de su cabeza, ampliándose hasta el exterior. Intento abrir los ojos, pesadamente cuando esto dejo de sonar, a los segundos volvió a sonar como abeja que zumbaba, molesta e insistente.

Abrió sus ojos rápidamente, molesto y soltó un bufido. Miro a su alrededor confundido, no estaba en su cuarto y su cuello le molestaba. Tanteo el lugar donde estaba y sintió el piso y la pared fría, no estaba en su cama. Comenzó a recordar cómo es que había llegado hasta ahí y recordó lo ocurrido ayer, se llenó de odio y de coraje solo de revivir aquellos recuerdos.

— Sophie — se puso de pie una vez que recordó todo y entro al cuarto de la chica. La vio recostada en su cama aun envuelta en sus sabanas, se acercó silenciosamente a ella y la vio dormir hecha todo un ovillo, al parecer la noche entera la había pasado llorando en sueños. Dio un leve suspiro, al menos ya estaba a salvo en su casa y junto a él.

Le acaricio la mejilla suavemente con la parte dorsal de su mano mientras pasaba unos mechones detrás de su oreja, solo para después besarle la mejilla y la frente. Se veía tan indefensamente hermosa mientras dormía. Pero, lamentablemente, no pudo dejar de recordar lo trágico que había sido todo para ella la tarde de ayer. A Loki le hubiera gustado haber podido hacer más para haber evitado lo que a ella le había ocurrido, pero ya era tarde, era muy tarde.

El ruido volvió a sonar insistente, sacándolo de sus pensamientos. Loki gruño internamente y salió de la habitación dispuesto a buscar el origen de aquel infernal sonido. Este provenía de la sala, de un aparato con botones con números. "Teléfono" lo había nombrado Sophie cuando le mostro su ubicación y le dio una lista con números y nombres a quienes acudir solo en caso de urgencia. El Jotun intento silenciarlo, pero en vez de eso, decidió atenderlo. Era fácil de usar, había observado como lo usaba la mujer y no era algo tan complicado, solo debía de hablar por el micrófono que este tenía integrado y escuchar atentamente por la bocina.

— ¿Si? — pregunto Loki un poco ansioso, era su primera vez al teléfono.

"— ¡Loki! ¡Gracias al cielo que contestas! — soltó una voz en un suspiro del otro lado de la línea — Soy Sage, ¿Encontraste a Sophie?"

— Si — contesto pesadamente.

"— ¿Ocurre algo? — pregunto Sage preocupada."

Loki dio un suspiro, de una u otra forma, la entrometida mujer se terminaría enterando de todo. Además, tenía que reconocer por más que le doliera, que necesitaría ayuda para poder cuidar de Sophie, tras lo ocurrido, nunca antes había estado en una situación como la que estaba.

— Gabriel la tenía y él…

"— ¡Oh Por Dios! — lo interrumpió la mujer mientras exclamaba en un tono molesto —. Voy a matar a ese hombre — Loki sonrió débilmente ante el comentario. "Ya lo hice" le hubiera gustado decirle, pero eso era algo imposible —. Estaré ahí en el transcurso de la mañana. Necesito ver que ella está bien."

— Ahora esta tranquilamente dormida — le aseguro él mientras se aferraba más al dichoso aparato —. Pero no sé cuánto dure en esa tranquilidad.

Sage dio un pronunciado y prolongado suspiro a través de la línea.

"— Loki… — comenzó ella con voz dulce, era la primera vez que la escuchaba hablar así y no con su característico tono de burla y sarcasmo —. Gracias, por todo."

— D-de nada — dijo secamente el hombre mientras la mujer se despedía y colgaba su línea.

El pitido se hizo presente junto a su oído. Colgó, ahora él, el teléfono y dio un largo suspiro. Giro su rostro en dirección a la habitación de Sophie. Ahora él tenía que cuidar y atenderla a ella.

Debía de hacerle de desayunar. Fue a su cuarto por una playera cualquiera, ya que le había dado la que tenía a ella, y fue a la cocina a preparar algo.

Por fortuna para él, y sobre todo de la de Sophia, ella le había enseñado a preparar cosas sencillas. ¿Qué tan complicado podría ser preparar pan francés sin la ayuda de Sophia?


Abrió pesadamente los ojos. La cabeza le dolía, al igual que todo su cuerpo. Se tallo sus ojos y sintió como el salitre de las lágrimas se desprendía de su piel, al igual que las lagañas.

No recordaba mucho de lo que había acontecido el día de ayer. Como tampoco recordaba cómo había terminado vestida con la camisa y la chaqueta de Loki. ¿Acaso había hecho algo impropio de lo que no se acordaba?

Lo que más le preocupaba era la sensación de sentirse sucia sin razón aparente. Se observó manos y el resto del cuerpo, se encontraba limpia y sin mugre ni nada. ¿Entonces por qué se sentía sucia? Intento buscar una explicación al porqué de su amnesia, ya que intentaba recordar sin mucho éxito parte de lo que había pasado ayer.

Sabía que ayer se había peleado con Loki, para variar, y que había ido a intentar el arreglar las cosas. Pero, por alguna razón rara termino encerrada y amarrada dentro de un almacén y de ahí en adelante, no recuerda nada. Cuando intentaba recordarlo, solo provocaba que su cabeza le doliera. Al parecer su mente había suprimido un recuerdo, algo que parecía ser muy importante y doloroso para ella.

La puerta de su habitación se abrió, sacándola de sus pensamientos. Levanto el rostro y vio a Loki mientras asomaba la cabeza por la puerta.

— Vaya — sonrió débilmente —, despertaste — entro al cuarto por completo y avanzo hasta la cama de ella, lo cual la hizo sentir tremendamente incomoda —. ¿Cómo amaneciste?

— Bien — respondió ella mientras se acariciaba la cabeza y se incorporaba un poco en la cama —, supongo.

— ¿Quieres desayunar? — su voz era apagada, algo normal en él, lo diferente ahora era que ella no soportaba la simple presencia del hombre en su alcoba, mucho menos su cercanía.

— ¿Ha-harás desayuno? — pregunto curiosamente nerviosa. Era extraño que el hombre intentara cocinar algo.

— Ya prepare algo, solo que no se si haya quedado bien.

Loki sonrió mientras encogía los hombros y se acercaba más a ella. Sophie no pudo más que retroceder y encogerse en su cama para evitar el contacto de aquel hombre. ¿Qué demonios le estaba pasando?

— Sí, tengo hambre — soltó presurosa —, pero vete ya, tráeme el desayuno por favor, pero sal rápido de mi cuarto.

El pelinegro enarco una ceja, confundido ante la reacción de ella y asintió para después irse de aquel lugar.

La mujer no terminaba de entender por qué había sentido miedo ante la cercanía de Loki, siempre había sentido alegría y dicha de poder estar junto a él. ¿Por qué ahora era diferente? No tenía la respuesta, pero si podía asegurar que era algo que estaba relacionado con lo que había suprimido su memoria.

A los minutos regreso Loki con una bandeja con comida, la puso sobre la cama — sufrió la misma sensación: miedo, odio y ganas de golpearlo al sentirlo cerca — y retrocedió unos pasos mientras la observaba preocupada, al parecer él también se había percatado de su errática, y sin sentido alguno, reacción. El, realmente, no se merecía ese trato.

Ella llevo su vista a la bandeja y sonrió ante lo que estaba ahí servido. Era algo semejante al pan francés que ella preparaba. Era el único platillo que Loki había insistido en aprender, el cual fue un total desastre la primera vez que lo preparo. Levanto el rostro y observo con más detenimiento a su compañero de departamento: traía su camisa salpicada por algo de huevo crudo, un poco de aceite, leche y rastros de queso por la cara y en lo que vestía. Pensó que tal vez tendría mucho trabajo al lavar su ropa para eliminar el aceite de esta.

— ¿Te pareció bien?

— No lo sé, aun no lo he probado — expuso ella intentando sonreírle. ¿Por qué no podía sonreírle abiertamente, como siempre? Sinceramente, algo andaba mal con ella.

— Entonces, pruébalo — le animo él.

Ella tomo sus cubiertos y comenzó a partir el pan en un trozo para después llevárselo a su boca. El sabor no era tan espectacular, pero era pasable. Había elaborado un buen pan francés, y eso era algo para felicitarse.

Corto otro trozo y se lo llevo a la boca mientras alzaba la mirada hacia Loki.

Se asustó y aterrorizo con lo que vio. Era el rostro ensangrentado de Gabe mientras le sonreía monstruosamente. Este portaba un casco con cuernos, el cual le impactó más. Soltó un alarido mientras sujetaba una de las almohadas de su cama y se la lanzaba a Loki.

— ¡Fuera de mi alcoba! — grito ella totalmente aterrada, su cuerpo había comenzado a experimentar un estrés tremendo con solo ver el rostro de Gabe, pero sobre todo un estrés que le era muy familiar en unas situaciones que había vivido, pero de las cuales no podía recordar — ¡Largo!

La primera almohada había dado en el blanco, como las tres siguientes que ella había lanzado después, una tras otra.

— ¡No te me acerques! — Sus gritos se elevaron dos octavas — ¡No quiero nada de ti!

Loki huyo del ataque de las almohadas, dejándola sola. Comenzó a jadear fuertemente, para devolverle el aire a sus pulmones. No entendía porque le había dicho aquellas cosas, ni mucho menos porque le había lanzado almohadas al pobre hombre. ¿En que estaba pensando? Loki le había hecho de desayunar y ella le había pagado golpeándolo. Realmente estaba siendo una tremenda idiota.

Se volvió a recostar en su cama, esta vez sin almohadas y se llevó las manos a la cara, debía de reordenar sus ideas y entender por qué demonios se estaba comportando y sintiendo así.

— ¿Aun en la cama, Lerman?

No había escuchado la puerta abrirse, así que la voz la tomó por sorpresa. Se incorporó sobresaltada para encontrarse a una sonriente Sage de brazos cruzados.

— ¿Tan tarde es? — cuestiono ella mientras giraba el rostro y veía su reloj que se encontraba sobre su buro. Eran las 9:30 am —. Hay no puede ser, ¡Es tardísimo!

La mujer de ojos chocolate se intentó incorporar, pero una tosca Sage la hizo frenarse y la tumbo de nuevo en la cama.

— Tranquilízate — comenzó intentando sonar consoladoramente demandante —, hoy no iras a trabajar, tienes el día libre.

— ¿Pero por qué?

Sage estuvo seria ante ella, para después se sentarse a un lado de la cama. Ya sentada, tomo uno de los cojines que estaban en el suelo y se lo enseño, Sophie se encogió de hombros y su amiga, con una sonrisa, le lanzo el cojín a la cara y esta solo lo sujeto después de impactar. Lo observo confundida y dio un largo suspiro.

— ¿Viste a Loki?

— Sip — respondió con media sonrisa —. Aun no entiende cómo es que las almohadas puedan ser usadas como armas.

Sophie sonrió débilmente ante el comentario, mientras veía al cojín.

— Dile que lo siento — su voz era débil. Era una súplica para no verlo, no lo quería cerca.

— ¿Por qué no se lo dices tú? — cuestiono Sage.

Recogió sus piernas y se abrazó de ellas mientras hundía su rostro en sus rodillas.

— No quiero verlo — no entendía cómo es que aquellas palabras salían de su boca sin siquiera quererlas decir —. Y no sé porque.

— Yo tengo una leve idea del porque... — divago Sage.

Sophie levanto el rostro en busca de la respuesta que podía tener su amiga.

— Dime...

— ¿Cómo sigues de lo de ayer? — desvió ella.

— Sage, por favor, dime — suplico la castaña un poco molesta.

— ¿Cómo te sientes? — volvió a insistir la otra mujer.

— ¡No lo sé qué demonios paso ayer! — soltó molesta, estaba jugando con ella y eso era algo que Sophie odiaba —. No recuerdo nada de ayer. Dime, ahora ¿por qué estoy así? ya que tú lo sabes todo.

— ¿En verdad no recuerdas nada? — su voz se tornó preocupada.

— Por favor, Sage, quiero saber qué es lo que está pasando.

Sage perdió toda fuerza en su porte y dio un largo suspiro.

— Ayer — divago unos segundos en busca de palabras que fueran asertivas al momento —, te secuestraron y... — trago saliva y se quedó en silencio por unos instantes —. Pero gracias a Dios, pudimos dar contigo, antes de que pasara a mayores.

Sophie observo los ojos de su amiga por unos instantes, pudo ver en ellos un pesar muy grande. No entendió a que se debía aquello, pero supuso que era algo que su amiga no iba a externar. Volvió a ella un sentimiento de angustia, de ansiedad. Se abrazó a ella misma con más fuerza y miro fijamente a su amiga.

— No piensas decirme aun toda la verdad, ¿O sí? — soltó ella mientras se aferraba más a las colchas.

— Aun no está lista — fue la simple explicación de Sage.

— Bueno — salió de su cama y se puso en pie, sin dejar que su amiga hiciera algo por evitarlo —, no estoy lista para esto, pero si para trabajar.

Fue directamente a su armario y comenzó a buscar algo que ponerse. Aun traía puesto la camisa y chaqueta de Loki, pero vestida solo en interiores. Podría imaginarse algo de lo que pudo haber pasado, pero simplemente se negaba a aquella idea, no la podía ni siquiera concebir como cierta, le era dolorosa y muy traumaste. Ya lo había vivido antes y era algo que no le gustaría revivir.

— ¿Piensas trabajar medio turno? — indago su amiga curiosa.

— Pienso distraerme — expuso mientras sacaba una blusa y un pantalón —. No sé exactamente qué fue lo que paso ayer, pero no me pienso quedar aquí a vivir esta maldita incertidumbre que me está matando.

Camino hacia la cama y dejo la ropa limpia que usaría, tanto interior como exterior. Puso sus manos sobre la chaqueta de Loki y se la saco para después aventarla a su cama. Tomo los botones de la camisa y dudo unos instantes en comenzar a desabotonársela, podía oler a través de la ropa el dulce aroma que siempre desprendía aquel hombre, regaliz combinado ahora con la loción que ella le había regalado, era tan adictivo.

— Te vez verdaderamente sexy con la camisa de tu hombre — puntualizo su amiga con una sonrisa pícara —, pareciera otra cosa.

Sophie salió de sus pensamientos y observo la sonrisa de su amiga, se sonrojo ante el comentario aquel, pero se incomodó solo de pensar en llegar a aquello a lo que su amiga hacía referencia, comenzó a sentirse sucia y usada, comenzó con desesperación a desabotonar la camisa. Una vez libre de esta, la lanzo a la cama y se puso rápidamente una blusa manga larga, la cual le provoco sentir el collar contra su pecho, se sentía frio al tacto; lo ignoro, se colocó el pantalón y comenzó a buscar un calzado que usar. Odiaba aquella sensación, de sentirse ultrajada y con mancha, pero aun no entendía el porqué de todo aquello.

Se colocó unas botas y comenzó a buscar su bata. Le extraño el no encontrarla, así que decidió usar su vieja bata.

— Bien — comenzó Sophie mientras se acomodaba la bata y el cabello —, termino de desayunar y nos vamos al centro de salud.

Sage rodo los ojos y se puso de pie con la camisa y la chaqueta de Loki en manos. Las olio y después dio un suspiro.

— Realmente huele bien tu hombre — sonrió.

— ¿Crees que Loki esté listo para irnos? — cuestiono la castaña ignorando a su amiga.

— Se está bañando en estos momentos.

Sophie tomo plato con comida y se dispuso a terminar con su frio desayuno. Acto seguido, una vez terminado el platillo, tomo su maletín y salió de su cuarto, seguida por su amiga. Todo le generaba dudas: el cómo había llegado a su casa, si se supone que había sido secuestrada; el cómo había olvidado todo lo acontecido el día de ayer, referente a su secuestro; el por qué se tensaba cada vez que Loki se acercaba; y, lo más agradable y desagradable a la vez, el cómo había terminado vestida solo con la ropa de Loki. Todo eso la tenía totalmente confundida, pero Sage y, supuso que también, el ojiverde no le dirían nada de aquello, supuestamente, por su bien. Ella podía comenzar a sospechar a que se debía tanto misterio, porque al fin de cuentas, era su cuerpo y, este, era ella, pero la simple idea le hacía temblar. A ver pasado otras por lo mismo, no era algo que le gustaría, otra vez, retomar.

Se sentó en la sala, lista para ir al consultorio, su amiga la imito. A los minutos, llego Loki, frotando la toalla en su cabello intentándolo secar. Sage sonrió y Sophie evito, a toda costa, mirarlo a los ojos, no le gustaría confrontar a alguien que acababa de golpear sin razón. Su amiga hizo bola la ropa y se la aventó al recién llegado, tomándolo por sorpresa.

— Encantador aroma, tigre — su sonrisa era de total diversión.

Loki gruño y se agacho por la ropa. Observo a Sophie, mientras enarcaba una ceja. Se acercó a ellas.

— ¿Por qué ella esta vestida?

— Piensa ir al centro de salud — se encogió de hombros Sage —. Es una idea que le entro a esta loca.

— Debe descansar — su voz sonó demandante —. Ella no ira, se quedara aquí...

— Hola, estoy aquí, ¿lo olvidan? — Con los brazos cruzados, hizo acto de presencia, se había sentido ignorada y quería dejar de estar ausente en su discusión — ¿Y quién les da el derecho de decidir por mí?

Loki la miro fijo a los ojos, mientras ella comenzaba a sentirse intimidada, ese tipo de miradas tan profundas del hombre siempre la había hecho sentir de ese modo. El hombre bufo y se fue al cuarto.

— Haz lo que quieras, mujer.

Sophie sonrió un tanto victoriosa y un tanto satisfecha de que Loki se fuera ido de su presencia, su cercanía la ponía totalmente nerviosa y ansiosa.

¿Qué demonios era lo que estaba pasando aquí?


A Loki nunca le gustaba salirse de sus labores, pero era necesario ir para que alguien le checara la herida. En un principio le costaba aceptar que su labor de suturarse estaba hecho mal, pero el dolor le estaba costando moverse con más naturalidad y que aquella herida estuviera sangrando no era buena señal.

Giro velozmente entre los pasillos hasta llegar al consultorio que buscaba. Toco la puerta y una voz femenina lo invito a pasar. Abrió la puerta y se adentró al consultorio. Sabía que lo más cómodo, para él, hubiera sido ir al consultorio de Sophie, pero con todo lo que estaba pasando y con lo que había hablado con Sage, no era lo más óptimo para ella.

La mujer levanto el rostro de los papeles en los que estaba escribiendo y al ver al hombre, el cual se sujetaba el antebrazo, sonrió divertida.

— Esto es muy humillante para mí, pero... — vacilo unos instantes, mientras las palabras se le anudaban en la garganta —. Necesito tu ayuda, Sage.

— ¿En qué te puedo ayudar, tigre? — se cruzó de brazos y piernas mientras lo observaba curiosa y divertida.

Loki suspiro ante el apodo y descubrió su brazo de su mano, dejando ver la mancha de sangre que se había formado por la herida.

— Dios — exclamo mientras se ponía de pie e iba hacia él —. Hasta que se me va hacer verte semidesnudo.

Loki rodo los ojos y comenzó a desabrocharse la camisa, evitando moverse más. Realmente aquella mujer nunca podía tomar nada serio.


— ¿Te duele? — cuestiono mientras pinchaba su antebrazo con un alfiler.

El hombre negó.

— Bien, supongo que ya hizo efecto el calmante — dijo la mujer mientras se ponía unos guantes de látex y comenzaba a tocar el brazo del hombre.

Sage nunca había sido una médica con métodos tradicionales, siempre era muy extravagante para tratar a sus pacientes. Aunque en pocas ocasiones había pacientes que se quejaban de ella, la mayoría coincidía que era muy buena en su trabajo.

Tomo un poco de agua oxigenada y algodón y comenzó a limpiarle la herida al hombre que estaba sentado frente a ella, en su escritorio. Por su desgracia había mandado a cambiar su cama de exploración y aun no le llegaba la nueva que le habían prometido. De la herida comenzó a brotar abundante espuma, lo cual indicaba lo que ella sospechaba.

— Debo felicitarte, Loki — dijo ella mientras observaba la espuma que se formaba en la herida de él y este hacia una mueca de molestia —, hiciste un excelente trabajo al colocar las suturas. Pero debo regañarte por el hecho de que no te hubieras desinfectado. Repíteme, ¿cómo obtuviste esta bala?

Loki le había comentado, a groso modo, lo ocurrido durante el rescate milagroso de Sophie, que aún no terminaba de entender varias cosas. ¿Cómo era posible que alguien tan menudo —ni tanto, después de verlo sin camisa— pudiera haber dejado de lado a un montón de gorilas? Sage conocía bien a los hombres de Gabe y sabía bien que no se trataba de unos simples enclenques, sino más bien de un grupo de matones y de pandilleros, y como para que alguien como el pelinegro que tenía enfrente, los enfrentara solo, era al casi imposible de decir que todo se inclinara al favor de su inquilino favorito.

Sage comenzó a limpiar la herida con agua jabonosa y comenzaba a considerar la idea de retirarle los puntos y analizar a fondo la herida.

— Me vieron y esta me rozo de mala suerte, eso es todo — se encogió de hombros —. Confórmate con eso.

— Mmm — comenzó Sage mientras iba por unas tijeras y unas suturas, era decidido le retiraría los puntos, por más buenos que estos fueran, ya que la herida se le había abierto —. No termino de creérmelo, pero, tus motivos tendrás al no decirme todo. Ahora, si me disculpas, removeré estos puntos para cerrarte la herida, de nuevo.

Comenzó a cortar los puntos, mientras el hombre solo arrugaba la nariz ante el jaloneo.

Nada de lo que últimamente había visto y vivido con este hombre tenía sentido. El que hubiera desaparecido frente a sus ojos, el que se hubiera enfrentado a los gigantones amigos de Gabriel, el que hubiera sobrevivido a estos mismos hombre sin muchos rasguños y la increíble rapidez con la que había encontrado a Sophie sin la ayuda de nadie. Algo aquí no cuadraba bien. Agréguenle a eso, la noticia que había visto en el periódico de esta mañana: habían encontrado uno de los almacenes abandonos en completo estado de congelación, la policía aseguraba que el lugar parecía como si fuera una recreación de alguna bizarra película de Navidad, pero sin los renos y con muchos heridos y muertos. No quería adjudicarle todo esto al hombre, pero el hecho de que en el lugar de los hechos hubieron encontrado una bata blanca y un hombre con las descripciones muy semejantes a las de Gabriel, le era algo muy difícil de dejar a un lado.

Cuando termino de remover todos los puntos, comenzó con un algodón a limpiar toda la herida. El hombre solo observaba, curioso, cada cosa que ella hacía, supuso que para saber qué era lo que tenía que hacer exactamente en la próxima oportunidad que tuviera. Una vez limpia y desinfectada el área, comenzó a trabajar con las suturas, se acercó más al hombre, se embriago por el aroma que este emanaba, era semejante al que había olido en la mañana. Dio un leve suspiro mientras encajaba la aguja en la delicada piel y comenzaba su trabajo, con una divertida sonrisa.

— Esto se ve realmente malo — soltó ella entre risas.

— ¿Tan mal esta la herida? — cuestiono él, un poco alarmado.

— No me refiero a la herida, si no a como estamos. Esto se ve un tanto comprometedor.

— No creo que se vea de esa forma — soltó inquieto Loki —. Solo... Solo termina con esto, ¿sí?

— Eres demasiado orgulloso — dijo entre risas ella —. Nunca te gusta aceptar la ayuda de los demás.

Loki sujeto fuertemente la mano de ella, con una mirada retadora. Sage solo propicio mirarlo mientras enarcaba una ceja.

— Porque no la necesito, soy alguien superior y, por lo tanto, esto no es que me brinden ayuda, más bien, tú me estas sirviendo.

Sage gruño por lo bajo y se liberó del agarre del hombre, jalando uno de los hilos de nailon con fuerza, haciendo que este soltara unos alaridos.

— ¿Te dolió, querido? — Loki se llevó una mano al brazo mientras rompía su gesto en una mueca de dolor —. Mira, pelinegro, la que te tiene a su merced, en estos momentos, soy yo. Yo te puedo herir y acabar con todo, sin dificultad alguna. Así que, o te dejas de mamadas, o te arranco toda esta zona de piel para después lanzárselas a mis chihuahuas — amenazo mientras incrustaba un dedo en la herida provocándole más dolor al hombre —. Yo no soy Sophia para aguantarte estos desplantes, no tengo la suficiente paciencia.

Saco el dedo de la herida y continúo con su trabajo. No le gustaba ser provocada, ni mucho menos por un hombre. Sabía que posiblemente se había pasado con el pobre ojiverde, pero él se lo había buscado. Esa actitud, por parte de él, le había recordado al hombre del casco de cuernos. Era la segunda vez, en casi una semana, que relacionaba a Loki con aquel hombre. Todo esto le pareció totalmente extraño.

Pero a pesar de todo, de lo idiota que podía ser aquel hombre, de lo misterioso, de lo demandante y mala leche que podría llegar a hacer este hombre, aún estaba segura que era lo que su mejor amiga necesitaba en su vida.

Termino su labor con las suturas y le dio una palmadita al hombre, el cual, solo arrugo el ceño. La puerta se abrió.

— Sage — la llamo una voz muy conocida para ella, bien el momento perfecto llegaba —, necesito tu ayuda para... ¿Qué demonios hace él aquí, y semidesnudo?

Sage suspiro y fue por unas gasas. Era solo cuestión de tiempo para que Luke entrara a su consultorio sin previo aviso, sin ser invitado, ni nada. El hombre siempre era muy oportuno, en ese tipo de cosas.

Coloco la gasa sobre la herida y le paso la camisa al hombre.

— Solo lo estoy curando, eso es todo. No hay sexo ni nada por aquí —dijo mientras elevaba las manos.

Loki se levantó del escritorio y comenzó a pasarse la camisa por los brazos para después acomodársela y comenzarla a abotonar.

— ¿Y es normal que tengas a tus pacientes sobre tu escritorio semidesnudos? — ahí estaban de nuevo sus asquerosos celos. ¿Por qué siempre tenía que estar celoso de todos si ya tenía seguro el amor de ella? A veces el cabezota de Luke podía ser tan despistado.

— Bueno gracias por todo, Sage.

— Si como sea — soltó Sage fastidiada por todo —. Solo te encargo que no hagas nada de trabajos pesados, se te puede abrir de nuevo los puntos de la herida de bala — lo último lo dijo para informar al recién llegado. Loki asintió y se retiró, saliendo de su consultorio.

— ¿Herida de bala? — su tono era de completa confusión.

— Ay por favor — exclamo Sage en un suspiro, camino hacia su asiento, detrás de su escritorio y le hizo señas al hombre para que se acercara —. Siempre eres el último en enterarte de los chismes, vamos, cariño, siéntate, que hay muchas cosas de las que hablar de lo de ayer.


Sophie buscaba distraerse de mil y un formas, pero su mente siempre terminaba divagando en lo mismo: ¿Que habrá ocurrido ayer y por qué se sentía así?

Sus manos nerviosas y ansiosas ya habían acabado con la existencia de varios lápices. Pero no podía dejar de sentirse así, todo la abrumaba. Pensó que, tal vez, no había sido una buena idea haber ido a trabajar.

El sonido de su teléfono del consultorio la saco abruptamente de su mente, aplasto el botón de contestar y atendió.

— ¿Que sucede Jenna?

"— El señor Gray ya está aquí, ¿lo hago pasar? — sonó la voz estática de Jenna a través de los altavoces."

— Hágalo pasar, por favor.

La mujer asintió con un sonido y después corto la comunicación. Sophie comenzó a masajearse las sienes y a darse palmaditas en el rostro, debía quitarse aquel terrible semblante, todo en su rostro reflejaba fatiga y enfado, tenía que sacarlo y cambiarlo por alegría, eso era ella.

Arreglo todo en su escritorio, ya que esta se había vuelto un desastre mientras ella estaba moviendo todo en busca de distraerse. Cuando termino de acomodar todo, hasta su aspecto, alguien llamo a la puerta. "Justo a tiempo" se dijo a sí misma. Sophie lo invito a pasar y la figura de un hombre joven entro, nervioso. Al fin, algo que reamente podría distraerla, no había mejor distracción que su amado trabajo.

— Buenas tardes doctora — saludo el hombre —. Espero no haber llegado tarde.

— En absoluto — sonrió ella mientras le indicaba en donde sentarse.

El hombre entro completamente al consultorio, este traía un estuche pequeño el cual coloco a un lado del asiento de él. Se sentó y observo jovialmente a Sophie. Ella solo intento corresponderle, ya que la sensación de invasión de espacio comenzó a hacerse presente. Al parecer no solo era con Loki, si no con cualquier hombre.

La castaña suspiro, intentando relajarse, quería evitar alguna escena en el consultorio. Se enfocó en su expediente: joven de 31 años con problemas de coordinación al caminar y mala percepción de las cosas, deterioro en el control de los reflejos, entre otras cosas. Su mente, rápidamente, formulo la idea de degeneración espino cerebral, pero antes de premeditarse con una idea tan fatalista aun necesitaría hacer unos estudios de medula, necesitaría sacarle algo de líquido espinal. Cerró el documento y observo al hombre, el cual seguía sonriéndole.

— Bueno, antes que nada, Señor Gary — estiro la mano en son de saludo —, soy la Dr. Lerman y estaré al pendiente de su caso.

El hombre acerco su mano y, simple roce con la suya, le causo un malestar terrible que le provoco soltar, rápidamente la mano.

— El placer es mío y puede llamarme Adrián — dijo algo serio.

— Ammm... Si — soltó nerviosa ella mientras acariciaba su propia mano, en busca de poder borrar el tacto de aquel hombre. Se puso de pie, con la carpeta en manos y comenzó a rodear su escritorio, dirigiéndose a su estante —. Bueno, por lo que veo aquí, tiene problemas con sus movimientos. ¿Practica algún deporte, Adrián?

— Pues — ella saco una jeringa de punta gruesa con un contenedor y tomo la túnica de internos, miro al hombre y vio que este observaba su estuche mientras duda al hablar —, no practico ningún deporte, pero... — tomo el estuche y lo atrajo hacia él —. Toco el violín — saco el violín de aquel estuche y lo mostro a ella —. He notado, últimamente, problemas para coordinarme al momento de tocar. No quisiera que un problema así, arruine mi carrera de violinista — trago saliva —. Tengo un concierto la próxima semana y... Quisiera poder tener resuelto esto...

Sophie escucho cada palabra mientras observaba aquel hombre. Estaba aterrada, hacía tiempo que había dejado de ver a Adrián para comenzar a ver a Gabe, la misma postura, la misma forma de hablar sobre su música y el mismo color de ojos. Comenzó a sentir un inmenso pavor, se había quedado estática, no podía moverse, ninguna parte del cuerpo le obedecía. El miedo la había dominado.

Adrián la observo al ver que esta no respondía, enarco una ceja y carraspeo la garganta.

— Doctora Lerman — dijo en un tono suave mientras se acercaba —. ¿Se encuentra bien?

Ella continúo en ese estado. Retrocedió unos pasos, cuando logro tener control de ella misma mientras el hombre se detenía. Había dejado el violín de lado para poder acercarse y ayudarla. Tan caballeroso.

— ¿Doctora? — volvió a insistir con semblante preocupado —. Sophie.

Esta vez, se desplomo. No supo si su nombre salió de los labios de aquel hombre o solo se quedó en su imaginación, pero como sea que fuera sido, su nombre sonó con la voz de Gabriel. Le tenía un miedo tremendo a Gabe y no terminaba de entender el porqué. Todo a su alrededor le recordaba a Gabriel y su cuerpo comenzaba a temblar con terror.

Adrián se acercó a ella para auxiliarla, pero ella rápidamente le rechazo, lo golpeo mientras le gritaba.

— ¡Aléjate! — su voz era potente, su razón se había esfumado y el miedo estaba gobernando sobre de ella —. ¡No me toques Gabriel!

El hombre se quedó plasmado y ella abrió los ojos como platos. Ahora todo comenzaba a tener sentido. El miedo a la cercanía de todos los hombres, el bloqueo de recuerdos que, ahora, poco a poco volvían a ella y el extenso y descontrolado miedo a la persona de Gabe, en todo lo que le recordaba y el representaba: su antiguo novio había abusado de ella.


Loki había terminado con su labor de acomodar unos medicamentos cuando decidió ir a visitar a Sophie. No podía sacarse la idea de que tal vez alguien la estuviera asechando o algo así.

En estos momentos estaba totalmente irritado. ¿Cómo había permitido que ocurriera aquello? Lo pudo haber evitado, lo pudo haber detenido antes de que concluyera, o, simplemente, lo hubiera matado en vez de haberse puesto a jugar con él cuando tuvo su oportunidad. Después reflexiono y concluyo que eso hubiera lastimado mucho a Sophia. "Pero ahora no estuvieran las cosas como están" por primera vez en todo este tiempo, concordó con su voz interior.

Al llegar al pasillo en donde se situaba el consultorio de Sophie, vio como mucha gente se amontonaba en torno a este. Avanzo preocupado y escucho varios gritos. Se asustó y se metió entre la multitud aglutinada, al pendiente de todo y encontró a Sophie hecha un ovillo en el piso. Se apresuró hasta con ella y se inclinó para sujetarla. Para su sorpresa, esta vez, no lo golpeo ni lo rechazo, simplemente se acurruco en él.

— ¿Que ha sido todo... Todo esto? — pregunto una voz temerosa.

Frente a ellos estaba un hombre totalmente asustado escondido tras el escritorio mientras asomaba la cabeza. Loki lo miro molesto y acechante.

— ¿Que le has hecho? — cuestiono molesto.

— N-nada — estaba tartamudeando y su mirada esquivaba la de Loki —. Solo platicamos de mi caso y se puso así y yo...

— Y tú, ¿Qué? — pregunto una voz fuera del salón. Ambos hombres voltearon y vieron a Adalbert Rumsfeld parado en el marco de la puerta —. Sería bueno que ambos me aclararan todo, si fueran tan amables.

— Yo intente ayudarla, pero me golpeo... — culmino su relato el hombre mientras se ponía de pie.

El director observo fijamente a Loki y a Sophie. El pelinegro tomo a la mujer entre brazos para poder ponerla de pie, pero ella se rehusó y se levantó por su cuenta, el hombre la imito, posicionándose detrás de ella, al pendiente de todo.

— Disculpe, señor Rumsfeld — soltó la mujer pesadamente —. Todo fue mi culpa, creo que el estrés me tiene así — sacudió su ropa y suspiro —. No se volverá a repetir.

— Estrés, si — medito unos segundos y fijo su vista a su espalda —. Esto fue todo, pueden retirarse, aquí no pasa nada — las personas se vieron las caras los unos a los otros y después se fueron retirando uno a uno. Adalbert tomo del hombro al sujeto que había estado con la castaña y lo miro en semblante serio —. Necesitare hablar con todos tus pacientes, Sophie, ya que, a partir de ahora quiero que te tomes tus merecidas vacaciones.

La aludida pestaño velozmente mientras avanzaba hacia el hombre mayor.

— Pero, ¿Por qué?

— Necesitas descansar, tanto estrés y problemas personales no te dejan desempeñar bien tu trabajo — expuso el hombre encarando a Sophia, al parecer si era cierto que el hombre sabía lo de ella, Sage no mintió.

— Puedo realizar bien mi trabajo señor — comenzó a decir Sophie un tanto molesta.

— No, no puedes y me lo acabas de demostrar — su voz sonó demandante y dura —. Tienes que zafarte de todo esto que te está abrumando y pasar tiempo para recuperarte de esta gran golpe; es por eso que debes de descansar y necesitas de alguien que te ayude a sobrellevar esto.

Giro su rostro hacía con Loki y le esbozó una amplia sonrisa, el hombre entendió el mensaje.

— Joven Laufeyson, tómese el tiempo que la Señorita Lerman necesite de usted — se giró sobre sí mismo, dándole la espalda a los dos —. Creo que usted es el más indicado para cuidar bien de ella — miro al hombre a su lado y lo tomo del hombro —. ¿Me acompaña, Señor Gray?

El hombre asintió y se fue junto al director del hospital.

Loki se acercó a la mujer que se encontraba totalmente en silencio, observando todo con un semblante ausente. La sujeto del hombre, esperando que esta la rechazara, ya fuera con un golpe o simplemente que se quitara, pero nada ocurrió, se quedó ahí, plasmada; ya lo estaba aceptando de nuevo, pero sería un trabajo muy difícil el ayudar a Sophia, pero tenía que hacerlo, al fin y al cabo, él se lo debía.


Los últimos dos días habían sido muy pesados para Loki. La mujer había entrado en una especie de depresión después de que el director le había pedido que se tomara unas vacaciones. No podía dormir, todas las noches gritaba por las pesadillas y él no podía hacer nada para ayudarla ya que ella no le permitía entrar a su cuarto a auxiliarla.

De hecho, la mujer, se la llevaba encerrada en el cuarto y las únicas ocasiones en las que podía verla era cuando salida de este para ir al baño o para ir a comer algo e fruta, ya que no quería comer absolutamente nada.

Estaba realmente preocupado, aunque no lo demostrara. Sage, antes de salir del hospital le dio un pedazo de papel donde estaban escritos los números de ella y de Luke para llamarles en caso de cualquier emergencia. No había hecho uso de aquellos números, ya que estos venían a visitarla, pero aun así, estuvo a punto de llamarles en contadas ocasiones.

En esos dos días, varias personas habían ido a visitar a la mujer, buscando poder verla, pero él siempre les decía que indispuesta para recibir visitas, a los únicos que les permitía la entrada eran a Sage y a Luke, ya que eran los únicos en los que podía dignarse a siquiera, confiar un poco. Sentía que cualquiera que se acercara a ella la podía lastimar y era algo que, por lo menos mientras estuviera cerca de él, no permitiría.

Dio un largo suspiro, agotado. La mujer se encontraba en el baño, así que él podía disfrutar de escasos minutos de la compañía más reconfortante que tenía, después de ella: él mismo. Como ahora el único, podría decirse, cuerdo de la casa, se estaba encargando de los labores del hogar, tenía que hacer la limpieza de los cuartos, preparar alimentos, lavar la ropa, entre otras cosas. Todo era totalmente fastidioso, lo odiaba, pero también detestaba el hecho de que la casa estuviera en desorden, y como lo segundo era más fuerte, al menos trataba de mantenerla limpia.

Era por eso que ahora se encontraba en el cuarto de ella, en busca de basura o ropa sucia que podía darle a Sage cuando llegara para que la llevara a lavar.

El lugar había perdido su encanto. Ya no se veía tan vivo como lo estaba en días anteriores, supuso el que era por el estado de la dueña. El lirio que le había regalado también se encontraba en un estado lamentable, la vida de aquella flor dependía mucho del estado de ánimo que tenía su dueña, y como era de esperarse, esta estaba decayendo poco a poco.

Recogió la ropa que estaba en el suelo y el acomodo en la bolsa de plástico que tenía destinada para la ropa sucia, se detuvo cuando el piano frente a él le impidió el camino. Observo el instrumento, recordando cuando intento repetir la melodía que Frigga le tarareaba cuando era pequeño y el rotundo fracaso que este le había conllevado. Se quedó contemplando aquel instrumento unos segundos, intentando recrear aquellos momentos de paz que había vivido al lado de la que creía su madre. Lo único rescatable que existía en esos momentos en Asgard, era aquella mujer que nunca lo había menospreciado y siempre había tratado de cuidarlo como si fuera su hijo, ahí surgió la duda de saber cómo se encontraba aquella mujer.

Sacudió su cabeza sacando todos aquellos sentimientos débiles ante la ciudad que tenía pensado destruir, no ahora, pero si más adelante, junto con todos los habitantes que alguna vez lo habían herido. Recordó que debía de salir de ahí antes de que la mujer regresara y volviera a gritarle solo por estar en su cercanía. La única vez que le había permitido tocarla y estar cerca de ella había sido en su consultorio, aquello no se había vuelto a repetir. Se giró para salir del lugar cuando vio algo en la cama que le llamo la atención: la mujer había dejado la ropa que se pondría después de bañarse en su cama. Estúpida y olvidadiza mujer.

Gruño y tomo la ropa. Ahora tenía de llevársela para que ella no saliera desnuda. Aunque era una tentadora idea, sabía que ella no saldría por nada del mundo en ese estado. Fue hasta al baño y toco, llamándola, en espera de escucharla. Pero no respondió. Pego su oreja a la puerta y solo lograba escuchar el sonido del agua correr.

Así que decidió golpear más fuerte y gritar más fuerte. Pero ella seguía sin responder. Tomo el pomo de la puerta, decidido a entrar, pero la idea de que tal vez estuviera cerrado, lo hizo dudar. Tras unos segundos de no escuchar respuesta al llamado insistente de él, decidió girar el pomo. Para su suerte, este no estaba truncado por el seguro.

Entro al baño, con algo de nerviosismo. ¿Estaría haciendo lo correcto? Que más daba, solo debía de dejar la ropa en algún lado y salir. Una vez adentro escucho un sonido que fuera del baño no logro distinguir, era como una especie de cepillar, el cual era fuerte y constante.

— Mujer — soltó algo dudoso, por Yggdrasil, no debería mostrar nunca su duda, ni a ella ni nadie —. Aquí está la ropa que usaras, la olvidaste en tu cuarto… — la puso, con cuidado, sobre una mesita cerca de la tina y fijo su vista en la regadera frente a el —. De nada.

El ruido del agua al caer seguía estando presente, la sombra del agua al caer se veía a través de la cortina de color verde olivo, al igual que las sombras de las sustancias para lavar el cabello, junta a todas esta estaba una que era grande y circular, la cual supuso que era la de ella, la vio moverse arduamente, al parecer tallándose con jabón. Ahora entendía de dónde provenía aquel ruido que escuchaba al principio.

Dentro de todo aquel ruido logro escuchar un sollozo. Al parecer, la Sophia seguía llorando. Era lo único que había está haciendo los últimos dos días y al parecer era algo que no podía dejar de hacerlo. Algo en él lo impulsaba a acercarse a ella, para cerciorarse de que todo estaba bien. No dudo más y se acercó, si sería castigado por entrar a un salón de baño mientras una dama está duchándose, que al menos valiera la pena. Cuando estuvo a, si acaso, medio metro de la cortina que los separaba, un olor metálico se hizo presente. Se detuvo en seco tratando de encontrar a que le pertenecía dicho olor, hasta que este le hizo recordar a la sangre. Su corazón comenzó a bombear más rápido y decidió, rápidamente, hacer a un lado aquella cortina que los separaba, preocupado de lo que pudiera encontrarse del otro lado.

Cuando la cortina le permitió ver, sintió una opresión en el pecho que le impulso a lanzarse sobre aquella autodestructiva y estúpida mujer. Sophia se encontraba tallándose todo su cuerpo constante y fuertemente con un estropajo de fibra de metal, lo cual le había herido, gravemente toda su piel. Sin importar el morbo que podía existir ante aquella escena de verla completamente desnuda, el Jotun la tomo entre sus brazos y le detuvo el movimiento de la mano.

— ¡Basta! — grito desesperado mientras el agua caía sobre ambos, empapándole toda la ropa que traía puesta. No fue algo que realmente haya pensado cuando se lanzó sobre de ella. Aquella mujer podía ser realmente estúpida.

La mujer quería seguir moviendo el brazo, como si no se hubiera inmutado de la presencia del hombre. Pero Loki seguía sujetándole el brazo, impidiéndole que siguiera con aquel movimiento, mientras seguía recitando algo en voz baja.

— Sucia, sucia, sucia, sucia — murmuraba ella como si fuera una plegaria a Odín.

— ¿Qué? — soltó aturdido, casi en un suspiro.

— Estoy sucia… sucia — siguió repitiendo una y otra vez.

Fue ahí que entendió a que se debía aquellas palabras. Tomo con fuerza la mano de ella y le retiro el estropajo que ella sujetaba con fuerza. Lo lanzo lejos de ahí y llevo su mano a la pierna de ella, donde antes ella estaba tallando, la cual estaba completamente empapada por la sangre y su piel comenzaba presentar una leve ulceración. Observo su otra pierna y sus brazos y encontró el mismo patrón de heridas. Ahora entendía por qué llevaba tanto tiempo encerrada en el baño.

De un momento a otro, Sophie comenzó a llorar fuertemente, no lucho ni se estremeció entre sus brazos, solo se quedó rendida ante ellos. Loki propicio a abrazarla más fuerte, mientras la pegaba más a su cuerpo. No sabía que más hacer, ni cómo controlarla ni cómo hacerla que dejara de llorar.

Fue ahí que entendió que él solo no podría con ella. Así que decidió pedir la ayuda de Sage, debía de llamarle.


Sage se había encargado de limpiarle y curarle las heridas una vez que había llegado, mientras él se cambiaba la ropa toda húmeda. Se quedó plasmado frente al su espejo mientras se cambiaba. Todo en él había cambiado, tanto su figura como la forma de verse, ya no era el mismo, y lo peor del caso era que, a pesar de que había pasado todo este tiempo tratando de encontrar quien era, seguía sin entender su verdadero propósito en todo esto que le estaba pasando. Después de un rato decidió ir con Sophia, para ver como seguía.

Entro la habitación tratando de no hacer mucho ruido. Loki observó como Sophie dormía tranquilamente en su cama mientras se encogía y se arropaba ella misma. Al parecer el calmante que le había administrado Sage había cumplido su objetivo, calmarla. No pudo más que dar un suspiro, cansado. Los últimos dos días habían sido, en extremo, agotadores para él. Lidiar con una nerviosa y traumática Sophie lo había desgastado mucho. Por suerte Sage había estado apoyándolo.

Salió del cuarto, en busca de la mujer de cabellos azabaches, pero no la encontró en ningún lugar de la casa. Paso por su mente la posibilidad de que ella se hubiera ido, pero al ver su bolso sobre el sillón la omitió. Dio un respingo. Por lo poco que había conocido a aquella mujer, podía deducir en donde se encontraba.

Tomo su chaqueta y las llaves del departamento y salió de este con rumbo a la azotea del edificio.

Al llegar al lugar, encontró a la mujer recargada en el barandal, usando su chaqueta y su bufanda, las cuales ondeaban con el aire que estaba corriendo. Loki se abrigo más, no por sentir frio sino más bien por inercia. Se acercó a ella y pudo ver como esta estaba con un cigarrillo en la mano mientras de su boca expulsaba humo.

— Sabia que te encontraría aquí — le confeso Loki mientras se ponía a su altura.

— Y todavía no me conoces del todo, larguirucho — dijo ella mientras absorbía la esencia del cigarrillo para después apartarlo y expulsar el humo —. ¿Me acompañas? — le ofreció la cajetilla.

Loki enarco una ceja y, en un suspiro, tomo uno de los cigarrillos de la caja.

— Por que no.

No era la primera vez que fumaba. Lo había hecho una vez mientras estuvo en Stuttgart, había sido de su agrado, pero aun así había dicho que no lo volvería a hacer, pero eso era algo que ahora no tenía mucha importancia.

Lo coloco en su boca, y antes de que pudiera pedirle un encendedor, ella ya se había acercado a él, con su corto cigarro en la boca, y pego la punta encendida de este a la punta del de Loki, al cual, esto lo tomo por sorpresa. Ella simplemente le sonrió mientras se alejaba una vez que el cigarro del hombre se hallaba encendido.

El hombre se recargo de espalda al barandal del techo del edificio, sujeto el cigarro y expulso todo el humo que había inalado. Eso lo relajo. Sabía lo dañino que podía ser aquella cosa para la mujer, ya que a él eso no le afectaba, pero no estaba de humor para discutir aquello.

Analizo todo lo que acontecía con esta mujer. A pesar de que siempre estaba ofendiendo a Sophie o siempre estaban peleando, siempre estaba con ella, sin siquiera ser familia. No podía entender cómo podían hasta dar la vida a una por la otra solo por el simple hecho de ser amigas.

— ¿Por qué? — exteriorizo el hombre. Debía conocer el verdadero motivo de todo.

Sage tomo el cigarrillo entre sus dedos índice y corazón y lo aparto para después expulsar el humo.

— ¿Porque, qué? Se mas especifico.

— ¿Por qué te desvives por Sophie, siendo que solo es tu amiga? — con el cigarrillo en su mano, expulso todo el humo por su boca y observo a la pelinegra.

Sage llevo de nuevo su cigarrillo a la boca, absorbió la última esencia antes de que el fuego llegara al filtro y después lo tiro al vacío, por el edificio. Expulso poco a poco el aire por la nariz y la boca, acto seguido giro su rostro hacia el hombre y le sonrió.

— Porque la considero mi hermana — su sonrisa se volvió tenue y perfecta. Por un instante considero la idea de que realmente se veía hermosa por sí misma y por todos los elementos: el aire que hacia volar sus cabellos, su gabardina y su bufanda, la tenue sonrisa y sus encantadoras mejillas que se estaban tornando un poco rojizas por el frio. Pero inmediatamente su mente imagino a Sophie en aquellas circunstancias y lo hermosa que se vería.

Sin lugar a duda, tenía metida a aquella mujer muy profundamente. Sacudió sus ideas y se concentró en la conversación.

— ¿Cómo puedes considerarla tu hermana, si no comparten la misma sangre? — a su mente lo asaltaron recuerdos de Thor y de él cuando eran más pequeños y todavía existía la ilusión de la hermandad.

— He convivido mucho con ella — se encogió de hombros, segura de lo que decía —. Siempre la he visto como mi hermana menor, a la cual debo cuidar y proteger.

Era igual a Thor, pero más inteligente y menos tosca. Sonrió ante la idea.

— ¿Y tu familia?

Dio un largo suspiro, mientras daba ligeras risas.

— Mi familia de sangre no la conozco — sonrió —. Soy adoptada.

El hombre sintió una punzada en el pecho. Aquella mujer podía sonreír ante la idea de ser adoptada. ¿Cómo era eso posible?

— ¿Y cuándo supiste eso? — tal vez ahí debía de estar la respuesta.

— Aproximadamente — se llevó el dedo a los labios y los delineó mientras elevaba los ojos al cielo, en busca de la fecha exacta —, creo que, casi, dos años.

Loki abrió los ojos grandemente y expulso el humo del cigarrillo precipitadamente en una tos salvaje. Tenía poco tiempo de enterarse y lo podía decir como si nada.

Abrió la boca para decir algo, pero ella lo interrumpió.

— Pero por desgracia — dio un ligero suspiro —, ya fallecieron. Pero pues, la vida sigue.

El hombre suspiro y volvió a ver el cigarro, sonriéndole. Eso explicaba todo. Sin su familia adoptiva, ella tuvo que buscar refugio en otra persona que le sirviera como respuesta, y esta otra persona era Sophia. Tomo el cigarro y lo llevo a su boca para seguir disfrutando de la mezcla de hierbas: tabaco y alquitrán.

— Me preocupa Sophie — confeso secamente, odiaba decir realmente lo que sentía, pero aquella mujer, al igual que su anfitriona, le inspiraban confianza.

Sage rio.

— Tranquilo — comenzó una vez que sus risas se cesaron —, es solo una faceta, una etapa de la situación que está viviendo.

— ¿Ya antes le había pasado?

— ¿Acaso no te conto sobre sus facetas suicidas? — su ceja se enarco mientras sonreía burlonamente —. Pensé que lo sabias todo.

— Conozco esa historia — giro su cuerpo para recargar sus brazos en la barandilla del techo del edificio —. Pero no considero que sea una faceta, sino más bien una reacción de todo — su tono de voz era débil, aun le dolía ser el causante de todo el mal en la vida de la mujer, ¿podría decirlo?, si la mujer que quería.

Sage observo inquisitivamente a Loki, para después golpearle la espalda.

— ¡Animo, hombre! — su sonrisa seguía siendo tan encantadora —. Al final de cada cogida, siempre hay un orgasmo.

La referencia le hizo atragantarse con su propia saliva y le hizo soltar lo que quedaba del cigarrillo. Ahí iba un excelente cigarrillo.

— Tal vez me excedí un poco en la referencia, pero lo que me refiero es que a veces vivimos momentos duros y que al final siempre nos esperan cosas mejores.

Loki suspiro entre risas, aquella mujer era todo un revoltijo.

— No creo que a todos les esperen cosas mejores. Hay veces que hacemos cosas tan malas que nos merecemos lo peor — no pudo evitar el verse reflejado en sus propias palabras.

— Sabes — comenzó ella risueña —, te he considerado, a pesar de todo tu pasado y de lo que hayas hecho, la mejor opción para Sophie — guardo silencio y fijo sus ojos en él, el cual solo la miraba de reojo —. Porque aun los malos merecen enmendar sus errores.

Loki poso sus ojos en Sage. ¿Acaso ella lo había reconocido? Intento no parecer tan evidente, solo por si ella aún seguía en la sospecha, pero si ya lo sabía todo, aun le quedaba la opción de negarlo todo y considerarlo todo un error de memoria. La pelinegra solo le sonrió divertida y volvió a posar sus ojos a la vista del resto de la isla de aquel edificio.

— Tengo que advertirte — cambio su tono serio a su tono divertido mientras colocaba uno de sus mechones por detrás de la oreja —, después de su etapa fatalista, sigue su etapa de extremista o de las emociones fuertes.

— ¿Y qué quieres decir con eso? — pregunto totalmente confundido el Jotun.

Ella solo rio tontamente.

— Que le gusta experimentar cosas donde sienta que su vida peligre, así como lo es lanzarse de paracaídas o participar de carreras de la fórmula uno.

— No entiendo a dónde quieres llegar...

— El problema es que arrastra a la persona más apegada del momento.

— En pocas palabras, tú — afirmo Loki.

— No, eres tu — lo señalo con el dedo divertida —, a mí ya me arrastro en sus locuras hace dos años.

— ¿Yo?

Sage sonríe mientras asiente lentamente. Loki no terminaba de entender a qué se refería con lo de emociones fuertes, ni tampoco sobre lo de la fórmula uno, pero aquella sonrisa de Sage le hacía sentir que aquello no era nada bueno.

Sage suspiro y rodo los ojos.

— Lo entenderás cuando llegue el momento — paso su mano por su abundante melena azabache —. Solo te pido que no la dejes sola.

Miro su reloj, mientras Loki seguía observando el paisaje. Desde ese ángulo, todo le recordaba a la vista que tuvo un día desde la torre Stark, la isla de Manhattan era muy grande, pero aun así no se comparaba a la vista que tenía en Nueva York aquella vez. Supuso que se debía al contexto en el que se desarrollaron ambas situaciones. Antes veía todo como su nuevo reino, ahora lo ve como un puñado de seres que intentan sobrevivir. La vida en Midgard era muy diferente que en Asgard, en la segunda todo era más fácil, la magia era posible y los viajes entre mundos eran algo de todos los días, eran dioses, todos vivían eternamente; mientras que en Midgard las vidas se esfumaban en un pestañear y sus vidas las volvían en un constante sobrevivir y sobrellevar las pruebas del día a día, eran creaturas fascinantes.

— Me gustaría quedarme más tiempo — su voz saco de sus pensamientos a Loki el cual giro el rostro para encarar a la mujer —, pero necesito visitar a mis padres.

— Me dijiste que esas personas habían muerto — enarco una ceja confundido.

— Son mis padres, no son simples personas, y si, ambos fallecieron, al igual que mi hermana, pero no dejan de ser mi familia — dio unos pasos y espero a que el hombre la siguiera —. Sabes, a pesar de que me hayan mentido toda mi vida y tal vez, en ocasiones, me hayan hecho a un lado por no ser su hija de sangre, ellos me dieron lo mejor de ellos: su cariño y su compañía. Y tal vez ellos no me engendraron, pero ellos si me cuidaron como tal, creo que por eso no me dolió tanto el hecho de que me hubiera enterado de la verdad.

"A pesar de todo — sonrió —, son mis padres y los amo. No puedo estar eternamente enojada con ellos.

El viento soplo fuertemente, azotando sobre Loki de manera salvaje, revolviéndole los cabellos. Aquellas palabras le llegaron duro al alma. ¿Cómo podía proclamarse un ser superior, si ni siquiera supo canalizar bien todo aquello de enterarse de la verdad? Supuso que debió de haber sido la manera tan precipitada en la que se enteró, pero aun así no justificaba sus acciones tan erráticas. Si hubiera obrado bien, tal vez, ahora estaría en Asgard, demostrando lo que realmente era, él mismo y no hubiera estado aquí, en una constante búsqueda de lo que realmente era, porque como se encuentran las cosas ahora, no dejaba de asombrarse de lo mucho que podía llegar a desconocerse. Todo lo que estaba viviendo y experimentando era nuevo para él, pero, en parte, lo estaba disfrutando; pero odiaba la incertidumbre que todo le provocaba, el no saber qué es lo que seguirá después y el no poder planear nada.

Dio un ligero suspiro y siguió a la mujer de la bufanda roja y gabardina color camello.

— Necesito mi bolso — le dijo una vez que él estuvo a su lado —. No pienso dejarte un mundo de sedantes para que abuses de ellos con Sophia; háblame cuando creas que necesite uno.

— Supongo que tendrás que darte varias vueltas.

— Es lo que me estoy temiendo.

Ambos salieron de la azotea con rumbo al departamento.


La noche llego, sin que la mujer mostrara señal de haber despertado siquiera. En parte estaba preocupado y en parte no, ya que suponía que era normal después de haberle administrado aquella sustancia.

Decidió darle una visita a la pobre mujer, antes de irse a dormir. Abrió la puerta con sumo cuidado y al ver que la luz seguía apagada al igual que el ambiente, sin ningún ruido, decidió retirarse y visitarla mejor al día de mañana.

— Loki… — lo detuvo la débil voz de Sophia, se adentró de nuevo al cuarto, en espera de que lo que había escuchado no fuera solo su imaginación —. Loki, ¿eres tú?

— Vine a ver como estabas…

— Bien, gracias — decía mientras seguía dándole la espalda.

— Bueno, me retiro para que puedas descansar…

— Tengo miedo — susurro débilmente ella, pero lo suficientemente audible para que él lograra escucharla. Ahora era ella la que sufría por las noches, ahora era ella la que temía cerrar los ojos por culpa a las pesadillas que sobrevenían, ahora era ella la que era débil, débil frente a él y la que ahora necesitaba protección. — ¿Podrías… quedarte esta noche, conmigo?

Aquello lo tomo por sorpresa.

— ¿Estas segura? — dudo él.

Ella asintió y fue visible gracias a los halos de luz que se colaban a través de la ventana de su cuarto. Se incorporó en la cama y estiro los brazos, como buscando alcanzar a Loki. No sabía si seguía bajo los efectos de aquel sedante que la había adormecido o no, pero ahí estaba ella, suplicándole por su compañía. Él dudo por unos instantes mientras se mordía el labio.

— Por favor — suplico ella.

Sus dudas quedaron a atrás y avanzo hasta ella. Rodeo la cama y se introdujo en esta. Se recostó a su lado mientras ella le sonreía débilmente y le daba espacio. Él se recostó muy a la orilla de la cama y ella se recargo en él.

— No sé si esto esté bien — soltó él un poco sonrojado, mientras sentía como ella se acurrucaba más en él, al parecer el miedo hacia él había desaparecido.

— Si lo está — soltó ella dulcemente —. Si tú estás aquí, los monstruos no vendrán hacerme daño; tú los ahuyentarás.

Era decidido, aquella mujer seguía bajo los efectos del sedante. Estaba alucinando y no sabía lo que decía. Dio un prolongado suspiro, en la mañana cuando ella despertara y los efectos del sedante desaparecieran, iba a lamentar haber accedido el haber dormido con ella. Pero mientras estaba así, sería bueno el poder disfrutar de aquella cercanía con aquella mujer.


Sus ojos se abrieron pesadamente, pero no logro abrirlos del todo. Giro sobre sí mismo en la cama, sintiendo el vacío de esta. Estiro la mano en busca de la mujer con la que había dormido y, al sentir su ausencia, se preocupó.

Iba levantarse abruptamente para ir en su búsqueda, pero el peso de algo se lo impidió. Giro hacia arriba de él y trato de abrir los ojos lo más que pudo.

Se encontró con una sonriente Sophia, la cual estaba maquillada y vestida con algo diferente a su pijama.

— Pero qué demonios…

— Despiértate dormilón, que iremos de viaje — la mujer estaba acomodada sobre de él, con sus piernas rodeándole su abdomen, inclinada ligeramente hacia él.

— ¿De viaje? ¿A dónde? — pregunto somnoliento.

— Mande pedir un BMW M6 Cabríoy acaba de llegar — su sonrisa era grande y radiante, pero él podía leer que esta era falsa —. Haz tus maletas, Laufeyson, estrenaremos mi coche yendo a Miami, Florida, al concierto de mi grupo favorito: Alter Bridge.

Fue ahí cuando comprendió las palabras de Sage sobre ser arrastrado a las locuras de Sophie en su faceta de emociones fuertes.


Mew! es uno de los capitulos mas largos que he escrito, hasta ahorita... Pero es que entre mas escribia mas me seguian llegando cosas y pues... no sabia bien donde detenerme, ya que no me gusta romper el esquema que tengo en mente para cada titulo y lo que va a contener cada capitulo... asi que es por eso que me quedo tan largo xDD... Espero que les haya gustado y que lo hayan disfrutado...

Quiero agradecer a todos los que hasta el dia de hoy, han estado leyendo esta historia.. si se que aveces parece drama de telenovela, pero todo es necesario explicar para lo que viene despues que y espero les agrade... Necesito mostrar a un Loki que se la viva en tierra de humanos por un tiempo...

Bueno y pues agradecer especialmente a las personitas que se dan el tiempito de escribirme algo y pues a las que solo pasan a leer tambien...

: gracias por tu apoyo y me alegro que le hayas tomado cariño a esta historia y si... todo el mundo odia a Gabe y espero que el final que le di haya sido bueno... aunque me hubiera gustado hacerlo sufrir mas pero... estaba muy limitada de espacio y de palabras... tal vez mas adelante lo retome xDDD y con respeco a la chica... es asunto confidencial xDD

Setsuna Cooper: Pew! disculpa si te deje picada xDD... pero aqui ya esta el nuevo capitulo, espero que hayas disfrutado con la ligera muerte de Gabe...

E. : Gracias por pasarte y comentar... y pues como lo he mencionado antes... no puedo revelar quien es la mujer... le quitaria el encanto xD

yuzurika: Disculpa dejarte con la intriga, pero aqui esta un nuevo capitulo el cual espero que disfrutes :D! Y si... Gabe ya pago... aunque no del todo... Y con respecto a Sophie, si la pobre a sufrido mucho, hay varios puntos en su vida que se necesitan tocar, pero no hoy, si no mas adelante. Wow, me alegro que te gustara Sage, es un personaje del que me ha gustado mucho escribir, de la cual ha tomado un papel muy importante en todo esto, y sin siquiera haberlo planeado xDD... Y sobre Erick, pues... que te puedo decir, talvez pueda llegar a pasar algo con el no lo se.. xDD y gracias :D..

Bueno eso seria todo -espero xD-, espero que les haya gustado la actualizacion, si no pues nimodo, asi es la vida, no siempre podemos complacer a todo mundo xDD..
Nos leemos pronto...

Cambio y Fuera ~