Mascota

Minato miró a su pequeño hijo de dos años y lo llamó, el niño caminó hasta él.

–¿Quieres ir conmigo?

–Shi.

Nagato sentado en el sillón acomodaba la ropa de su primogénito.

–¿Estás seguro?

–Sí, no tardare.

El pelirrojo llamó a su hijo.

–Te portas bien.

–Shi pa.

Los dos rubios salieron de la casa y caminaron por las calles que se iban quedando vacías, pues la noche no tardaba en caer.

Llegaron al otro lado de Konoha donde la clan Inozuka tenía su barrió, ahí el rubito se volvió loco viendo tanto perro y gritaba feliz corriendo tras todos.

–¡Peitos!

La mayoría de ellos acostumbrados a los humanos y a protegerlos, no les molestaba que Naruto feliz se les colgara.

Tsume Inozuka sonrió adelantándose y yendo hasta el hokage.

–Su hijo está feliz.

–Si. Y ¿Cómo va todo?

–Bien, de las camadas que nacieron, todos ya tienen dueños.

–¿Creen que serán tan feroces como sus padres?

–Oh lo serán…

Minato siguió conversando con la kunoichi y cuando los dos rubio ya se tenían que retirar, Minato llamó a su hijo que corrió obediente a tomarse de su mano.

Naruto iba cantando y Minato sonrió ante la felicidad de su hijo. Llegaron a su casa y el rubito subió a su habitación. Nagato llamó a su esposo para que se sentara a su lado.

–¿A dónde fueron?

–Con los Inozuka.

–…

–¿Que?

–¡¿Naruto no hizo berrinche porque te lo trajiste?!

–No… venía cantando.

Nagato exhaló aire al ver que el rubio no entendía.

–Minato tu hijo está pidiendo una mascota desde que sabe hablar y lo llevas a donde hay infinidad de perros y no te hace berrinche o…

–¡Oh por Kami!

Los padres subieron y al abrir de golpe la puerta Naruto no alcanzó a esconder un pequeño cachorro de color arena.

–¡¿Cómo…?! –preguntaba el Yondaime.

–Casualmente tu hijo se puso allá el sweater sin que se lo ordenaras.

–…

El rubito miró no muy culpable a sus padres.

–Naruto hijo… –llamó el de rinnegan.

–E mio me iguio.

–Naruto todos los cachorrito Inozuka tienen dueño y…

–¡No sheto, e mio!

El rubio suspiró abatido y estaba por convencer también a su esposo.

–Tal vez si le digo a Tsume nos lo de y…

–Minato… bien vamos a devolverlo y si nos lo regalan, pues.

Naruto lloró, pero sus padres optaron por regresar al animalito y ver si se los podían regalar. Aun no llegaba al barrió cuando fueron vistos por alguien…

–¡Akamadu! –era Kiba.

Un niño casi de la edad de Naruto, corrió hacia ellos llorando y con la nariz sucia. El perrito se removió y al bajarlo corrió al encuentro de su amo. El abrazo fue muy emotivo y el rubito no le quedó de otra que aceptar que Akamaru tenía dueño…

Nagato y Minato estaban por pedir un cachorro –si les sobraba– a Tsume cuando…

–¿Para qué quieres a una bola de pelos tan simple? –Aseguró Kurama apareciendo en una forma muy tierna y tamaño Naruto. El rubito gritó feliz y cargó al zorrito de nueve colas, que sin importarle ser visto por todos, lamió el rostro lloroso de su jinchūriki. – Si ya tienes a un poderoso Bijū.

Gracias y nos leemos.

Kane-noona, jennitanime, Alba marina, kaoryciel94, Guest - Gracias y que bueno que te divierte -, Zanzamaru, sakura1402 , Zussi, Bia-angelito y lopez-ying.1999.