CAPITULO 12 ¿PRACTICA?, ¿JUEGO? O BATALLA CAMPAL

Harry se quedó ahí parado viendo como Vanessa se marchaba, estaba muy enfadado

Se dejó caer en la silla, comenzó a reflexionar lo que había pasado minutos atrás y en la cabeza de Harry se libraba una gran batalla, preguntas y respuestas, una tras otra contestándose a si mismo, algo que ya era muy común pues no tenía con quien charlar.

-¿Por qué es que me pasó todo esto?

-Por estupido, ¿qué más querías?, todo por no defenderte, por eso te atacaron, por eso perdiste la memoria, no recuerdas nada y por eso estas aquí, si no estarías en Londres.

-¿Pero de verdad vivías en Londres? ¿Dónde rayos esta Londres?

-¡No lo se, no he salido de aquí!, eso fue lo que me dijeron, que vivía en Londres, supongo que vivía yo solo ¿solo?

-De niño alguien te tuvo que haber cuidado

-¿Voldemort?

¡Por dios como se te ocurre pensar eso!

¿Bellatrix o Narcissa?

No lo creo, tuvo que ser alguien más ¿pero ¿quién?

Pudo ser cualquiera, existen muchas personas en el mundo, bueno ya no importa, ya no soy un niño

¿Fui a alguna escuela de magia? Vanessa dijo que estudió en un colegio llamado Durmstrang

Por supuesto que tuve que ir a una escuela de magia, Voldemort me dijo que yo sabía hacer todos los hechizos a la perfección ¿A que escuela fui?, obviamente no fui a Durmstrang porque si no Vanessa me conocería.

Bueno, ya casi sé todos los hechizos, sólo tengo que dominarlos, entonces no importa la escuela a la que haya ido.

Ahora bien, nací durante la primera guerra, pero ¿Qué guerra? ¿Contra quién?

Contra ese tal Dumbledore seguramente

¿Por qué?

¿Y cómo quieres que yo lo sepa? Mis padres murieron ahí y…

¡¿POR QUÉ TODO TIENE QUE SER TAN CONFUSO?!

Esto último ya no sucedió en la cabeza de Harry, lo gritó a todo pulmón y resonó por todo el comedor, sentía que la cabeza le iba a estallar, estaba harto de no saber nada de lo que pasaba y lo peor era que se había peleado por una simple cicatriz con la única persona que quizás podría darle las respuestas, no sabía por cuánto tiempo más sería capaz de ocultar lo que le sucedía.

Salió del comedor y se quedó ahí parado viendo el solitario y frió pasillo que llevaba al salón, comenzó a caminar lentamente, no llevaba ninguna prisa y cuando llegó al pasillo se empezó a preguntar en donde se había metido Vanessa después de su discusión, no quería verla, esperaba no encontrársela.

Por suerte en el salón no encontró a nadie, lo que mas anhelaba hacer era salir al patio, al frió y marchito jardín, necesitaba tomar aire y ver la luz del sol de nuevo, solamente tenía que cruzar el salón para llegar a la puerta que conducía hacia el patio, lo cruzó rápidamente, casi corriendo, pasó a un lado de las escaleras, después pasó junto a la puerta que llevaba al despacho de Voldemort en donde este se la pasaba la mayor parte del tiempo y junto a otra puerta que igual que la de las cocinas estaba bajo camuflaje confundiéndose con el resto del muro, detrás de aquella puerta se encontraba la sala en donde Harry había estado practicando hasta antes de su encierro, Harry tomó el pomo de la puerta y lo giró, faltaban tan solo un par de segundos para que saliera a respirar aire fresco y cuando se disponía a abrir la puerta…

-¡ENRIQUE! –gritó el Señor Tenebroso desde lo alto de las escaleras. Harry puso los ojos en blanco enfadado de que lo interrumpieran.

-¡¿Qué quiere?! –exclamó Harry, se giró para ver a Voldemort y descubrió detrás de él a Vanessa que le lanzó una sonrisa burlona que reflejaba una clarísima venganza

-¿Por qué no quieres seguirle mostrando la casa a Vanessa?

-¿Eso fue lo que le dijo? –preguntó Harry mientras se acercaba a las escaleras muy sorprendido pues sabía que aquello no era verdad.

-Lo ve, es un grosero, me insultó y me dijo que me largara, que me las arreglara yo sola, no sabe tratar a las visitas –dijo Vanessa que había puesto cara de victima en cuanto Voldemort la había volteado a ver, pero cuando de nuevo le dio la espalda ella volvió a dirigirle una sonrisa burlona a Harry.

-Que hipócrita –dijo Harry entre dientes, pero al parecer Vanessa había comprendido lo que el chico había querido decir porque se empezó a encoger de hombros como si dijera "Ya lo se ¿y?"

-¿Qué dijiste? –preguntó Voldemort

-Nada –respondió Harry con frialdad

En eso apareció Bellatrix que no se veía para nada contenta, volteó y se dio cuenta de que todos estaban ahí presentes, le lanzó una mirada asesina y de reproche a Vanessa y después la mujer hizo un movimiento con la varita y aparecieron detrás de ella dos maletas y un baúl que contenían ropa y demás pertenencias de la joven y astuta Vanessa.

-¡Ahh! ¡Mis cosas por fin! –gritó Vanessa de alegría y bajó corriendo las escaleras olvidándose de Harry, de Voldemort y hasta de la propia Bellatrix a la que empujó para llegar hasta sus cosas, se sentó en el suelo y comenzó a abrir todo para inspeccionar que no faltara nada.

-Que niña tan tonta –dijo Bellatrix con desprecio. Vanessa la escuchó, pero en lugar de enojarse le lanzó una sonrisa muy parecida a la que le había lanzado a Harry minutos atrás.

-¿Bellatrix?-dijo el Señor tenebroso, que aun estaba en las escaleras e hizo señas a Bella para que se acercara a él, la mujer obedeció y subió. Vanessa estaba demasiado ocupada como para prestar atención a lo que decían, pero Harry que había guardado silencio y que estaba a un costado de las escaleras, se movió sigilosamente para quedar completamente pegado a ellas así que escuchó todo lo que decían.

-¿Y bien? –Preguntó el Señor Tenebroso a Bellatrix mientras miraba de reojo a Vanessa para asegurarse de que no los escuchaba.

-Nada –dijo Bella moviendo negativamente la cabeza y en un tono mas alto dijo –No tiene absolutamente nada sombrío u oscuro, esto no es normal.

-¡Shhh! ¡Cállate te va a oír! –Le reprendió Voldemort -¿Qué fue lo que encontraste?

-Ya le dije que nada, se mudo ahí hace muy poco tiempo, se nota porque muchas cosas aun seguían empacadas

-Pero supongo que las revisaste

-Por supuesto que lo hice, pero ¡nada!, No hay nada con lo que la podamos vincular con Dumbledore o con sus amigos los de la Orden del Fénix. Al parecer y aunque no quiera aceptarlo del todo, si es verdad que esta de nuestro lado o al menos no esta del lado de ellos, pero de todos modos yo si fuera usted no me fiaría mucho de ella. –terminó de decir con desdén

-Tranquila Bellatrix, yo sé perfectamente lo que hago y si nos traiciona la haré pagar con un simple movimiento de varita. Ahora que hablaste de Dumbledore y los de la Orden, ¿averiguaste si aun lo siguen buscando?

-Si, por eso fue que me tardé más, aproveché para ir a casa de mi hermana y me dijo que todavía lo están buscando pero ya no como lo hacían antes, creo que al fin se están rindiendo, que ilusos, jamás lo encontraran –dijo y se empezó a reír como loca tratando de hacer el menor ruido posible.

-Muy pronto llegará el momento de la segunda parte del plan Bella y necesitaré tu ayuda más que nunca.

-Claro mi Lord, lo ayudaré en todo lo que me pida.

-¿Puedo contar con tu palabra de que harás lo que yo te diga sin poner objeción alguna?

-Por supuesto, sabe bien que haré lo que usted me pida, sea lo que sea.

-Esta bien, será en un par de meses, cuando llegue el momento te explicaré en que consiste –dijo Voldemort y sonrió macabramente, sin embargo, Bellatrix lo miró entrecerrando los ojos sin comprender nada. Después Voldemort bajó las escaleras y Bella lo siguió hasta donde estaba Vanessa.

-¿Sabe qué?, ya no quiero que Enrique me siga mostrando la casa por hoy, mejor dígame cual será mi habitación para que me instale y acomode mis cosas –dijo Vanessa sin mirar a nadie mientras cerraba su baúl de nuevo y se ponía de pie.

-¡Gipsy! –Gritó Bellatrix llamando a uno de los elfos domésticos, en una fracción de segundo apareció el pequeño elfo con sus orejas de murciélago caídas por el miedo que le producía tanto Voldemort como Bellatrix.

-¿Me llamaba señorita Lestrange?

-Si, lleva a nuestra invitada a una de las habitaciones para que se instale y sube eso –dijo la mujer señalando el equipaje.

-¿A que habitación la llevo amo?

-A la que sea… espera… mejor llevala a la que esta frente al cuarto de Enrique, al fin que se llevan muy bien

-Claro, no sabe nos llevamos de maravilla, solo un par de horas de conocernos y ya somos grandes amigos ¿verdad Vanessa? –dijo Harry con sarcasmo –Será fantástico tenerla enfrente, habiendo tantas habitaciones justo tenían que ponerla frente a mi habitación, estoy muy feliz de tener una invitada tan, pero tan encantadora… -Harry comenzaba a enojarse y empezaba a hablar en un tono mucho mas alto del normal.

-Que bien porque yo también estoy encantada, me divertiré demasiado – interrumpió Vanessa y le lanzó a Harry una mirada desafiante; luego le dio la espalda y fue tras el elfo escaleras arriba. Voldemort y Bellatrix comenzaron a reír disimuladamente. Harry ahora si necesitaba urgentemente tomar aire fresco, un enojo más y estallaría, se dio la vuelta y volvió a dirigirse a la puerta que llevaba al patio.

-¡Oye tu, a donde crees que vas! –exclamo Bellatrix al ver que Harry iba a salir del salón. Harry solo volteó a verla rápidamente pero no le respondió, abrió la puerta de un jalón, pero tuvo que retroceder ya que a pesar de ser un día nublado Harry tuvo que pestañear varias veces para adaptarse a la luz que venia de fuera.

-¿Al pequeño Enrique le hace daño la luz? Pobrecito–dijo Bella burlándose y riendo un poco -¡es mejor que regreses aquí! ¡Ahora! –Harry no le respondió y cuando al fin pudo enfocar bien salió y cerró la puerta de un golpe.

-¡Pero que…!

-Déjalo. –dijo Voldemort secamente

-Señor, se va a ir, ¿y si se escapa?

-Sabes muy bien que no puede hacerlo Bellatrix y dudo mucho que se quiera escapar. Esta muy enfadado y eso es magnífico, me convenzo más de que es buena idea tener a Vanessa aquí, ambos se odian ¿te diste cuenta?, esa chica ayudará a que en los pensamientos de "Burnett" siempre se mantenga presente el odio y rencor, pelearon hace un rato no sé en realidad porqué habrá sido, desde el principio no se cayeron bien así que supongo que seguirán peleando.

-Al menos me da gusto saber que no soy la única que odia a esa mocosa.

-Mañana temprano quiero que le digas la supuesta razón por la que queremos que le enseñe artes oscuras a nuestro querido Enrique. Vamos, sígueme para que te explique que es lo que le vas a decir. –Ambos salieron del salón y se dirigieron al despacho de Voldemort para asegurarse de que nadie los escuchara o los interrumpiera.

Mientras tanto Harry se había ido a sentar bajo un gran árbol que estaba en la parte trasera del patio, veía el paisaje que, en lugar de reconfortarlo, tristeza le daba, el aire frió rozándole la cara, el crujir de las hojas y ramas secas en sus pies, era un ambiente deprimente. El árbol en donde se encontraba era el único que aún tenía hojas verdes, aunque eran de un verde oscuro como el pino. Los muros que rodeaban la casa tenían aproximadamente unos seis metros de altura impidiendo ver hacia el exterior, pero aun así se podían ver las copas de algunos árboles de fuera que eran mucho más altos que esos muros. La entrada principal se encontraba del lado contrario en donde había una gran puerta negra de hierro.

Ahí se quedó un largo rato, comenzó a llover pero no le importó, era al menos para su memoria la primera vez que veía a la lluvia caer, se mojó un poco y después regreso a la sombra del árbol en donde siguió pensando en la pequeña conversación de Bellatrix y Voldemort, en que no confiaban en Vanessa y creían que era una espía y en que Dumbledore estaba buscando a alguien aunque no tardo mucho en deducir que se trataba de él mismo y al menos en ese momento para Harry significó que Voldemort realmente lo estaba protegiendo de los malos. Se quedó ahí hasta el anochecer cuando por fin decidió regresar a la casa por la misma puerta de donde había salido pues le daba algo de pereza darle la vuelta a la casa para llegar a la puerta principal. Cuando entró no estaba seguro si se sentía mas frió dentro o fuera de la casa, todo estaba solitario, subió las escaleras sigilosamente y se sorprendió de ver que su habitación ya había sido reparada. Cerró la puerta con seguro, se puso el pijama y se fue a dormir. Había sido un largo día.

A la mañana siguiente cuando se despertó encontró una bandeja de comida que se devoró por completo, se bañó, se cambió y se dispuso a salir, sus clases con Vanessa darían inicio ese día, algo que no era de su agrado, pero aun así se tenía que aguantar. Al salir al pasillo con lo primero que se cruzó fue con los ojos de Vanessa que lo veían muy de cerca, al parecer había estado ahí parada esperando a que Harry saliera, él se asustó e hizo su mayor esfuerzo para que no se notara. Por alguna extraña razón Vanessa sonreía.

-Hola –dijo la joven alegremente

-Hola –respondió Harry secamente arqueando una ceja.

-Hoy si puedo decir que estas guapo –dijo la joven sonrojándose un poco.

-¿Perdón? –preguntó Harry aún más confundido e incluso asustado.

-Dije que hoy si puedo decir que estas guapo, aunque esas ojeras se siguen viendo horribles.

-¿Se puede saber por qué es que estás tan contenta?, según yo estabas enojada ayer, ¿cómo puedes cambiar de humor de un día para el otro?

-No lo sé –respondió encogiéndose de hombros –así soy yo, nunca sabrás que esperar de mi, por lo regular los enojos solo me duran un día, en un rato te diré porque es que estoy tan contenta. ¿Vamos a entrenar o que? –Harry como no deseaba estar enojado o al menos quería aparentar que no lo estaba para poder hablar con ella sobre lo que pasaba en el exterior, prefirió dejar las cosas en paz, seguirle el juego y fingir que nada había pasado.

-Si, sígueme –dijo Harry y bajó las escaleras, Vanessa lo siguió y cuando la joven se dio cuenta de que se dirigían hacia la puerta de salida se paró de golpe y no siguió.

-¿Qué haces? ¡Ven! –la llamo Harry

-¡Ni creas que vamos a entrenar afuera, esta lloviendo, me voy a mojar! –se quejó ella.

-No vamos a salir, ven –contestó y se dirigió a donde estaba la puerta secreta que llevaba a la sala de entrenamientos, palpó un poco el muro hasta que encontró la manija que le permitía la entrada, la giró y se escuchó un clic. Empujó la puerta unos cuantos centímetros y luego esta por si sola se deslizó hacia la derecha dejando una gran abertura.

-¡Wow! –exclamó Vanessa con asombro mientras se acercaba y entraba a la amplia sala –Esto es impresionante, ¿Qué otros secretos esconde esta casa eh? –preguntó volteando a ver a Harry que había entrado después de ella.

-No muchos, este lugar lo creó Voldemort cuando yo llegue para que pudiera entrenar mejor, nada de lo que pasa aquí se escucha allá afuera.

-Pues esta muy bien.

-¿Comenzamos ya?

-Si, pero espera un momento, antes tengo que decirte un par de cosas.

-¿Ah si? ¿Qué cosas? –preguntó Harry y se dio cuenta de que la mirada de Vanessa había vuelto a cambiar a una de orgullo y frialdad.

-Eres un tonto.

-¿Qué?

-Eres un tonto si creíste que en verdad estaba feliz solo porque si, no se me ha olvidado lo de ayer. Estoy feliz porque Bellatrix me lo ha contado todo y es tan deprimente –dijo la chica burlándose un poco

-¿Qué ella te dijo que? –exclamo Harry abriendo los ojos pues le parecía increíble que le hubiesen contado a Vanessa su desgracia cuando a el le habían prohibido que se la dijera.

-Bellatrix me ha contado la razón por la cual quieren que te enseñe artes oscuras.

-¿Te lo contó todo?

-Aja

-¿Todo? –preguntó Harry con mucho mas escepticismo

-Si –contesto Vanessa con impaciencia

-¿Y que fue lo que te dijo? –preguntó Harry que creyó que era mejor dejar que Vanessa siguiera hablando y así el no cometería un error.

-Me dijo que cuando estuviste en edad de entrar al colegio te inscribieron en los Estados Unidos pero que fuiste lo demasiado estupido como para permitir que te expulsaran durante tu primer año, no partieron tu varita en dos porque la falta no fue tan grave, simplemente te corrieron igual que a un perro, que tu ya no quisiste entrar en ningún otro colegio a pesar de que te obligaron y que comenzaste a aprender magia por tu cuenta, pero como ahora necesitan a la mayor cantidad de magos quieren que estés completamente listo para la batalla y no sigas de vago inservible sin hacer nada.

-¿En serio te dijeron todo eso? –preguntó el chico sorprendido y a la vez pensando "¿No se les ocurrió algo mejor que contar?". Fuera o no creíble esa historia para Harry al parecer a Vanessa la habían convencido y eso era lo importante

-Es la verdad ¿no?, por eso eres un tonto, ¿que fue lo que hiciste para que te expulsaran?

-Si claro, es la verdad –mintió el – y ya no recuerdo que fue lo que hice –termino de decir con fastidio.

-Burlarme de ti es divertido, pero creo que con eso es suficiente para compensar lo que sucedió ayer –caminó al otro lado de la sala –muéstrame lo que sabes hacer –dijo con tono desafiante mientras sacaba la varita de uno de los bolsillos.

-Pues se hacer el hechizo aturdidor, las maldiciones imperdonables, el paralizador, el encantamiento escudo, el hechizo de…

-No me escuchaste ¿verdad? –Interrumpió Vanessa moviendo negativamente la cabeza –Dije "muéstrame" lo que sabes, no que me contaras lo que sabes hacer. –Harry empezó a enojarse de nuevo pues sin querer le estaba dando motivos para que ella se burlara de él. Ambos se pusieron en posición de defensa y el duelo comenzó.

-¡DESMAIUS! –gritó Harry y un potente rayo de luz roja salió de su varita.

-¡PROTEGO! –gritó igualmente Vanessa formando el escudo protector que provocó que el hechizo se le devolviera a Harry pero este lo esquivó.

-¡PETRIFICUS TOTALUS!

-¡PROTEGO! –gritó de nuevo Vanessa y sucedió lo mismo que con el hechizo anterior

-Vamos Enrique, esto se esta volviendo aburrido, no creo que solo sepas hacer eso, muéstrame todo lo que sabes y no solo trates de lanzarme un hechizo y golpearme, debes de ser mas rápido y golpéame…si es que puedes –terminó de decir la chica arrastrando las palabras y esbozando una gran sonrisa.

-¡EXPELLIARMUS! –gritó Harry furioso

-¡PROTEGO! ¡Debes de estar loco como para creer que con un hechizo de desarme podrás derribar a un oponente, ese hechizo es para los niñitos!

-¡DESMAIUS! –gritó Harry

-¡IMPEDIMENTA!

-¡PROTEGO! –Se defendió Harry -¡CRUCIO! –este hechizo si logro darle a Vanessa que ya se estaba acostumbrando a que los hechizos de Harry fueran de uno por uno, así que la tomó por sorpresa y cayó al suelo con un aullido de dolor que solo duró un par de segundos pues Harry al verla caer paro de lanzar el hechizo. La joven se puso de nuevo en pie, pero aun seguía sonriendo.

-Es la primera vez que utilizas esa maldición imperdonable ¿verdad? –dijo entrecortadamente

-Solo lo había practicado con algunos bichos y arañas, muy parecidas a ti –dijo Harry marcando las últimas palabras, Vanessa miró a Harry horrorizada por el comentario, pero decidió no decirle nada al respecto.

–No ha estado tan mal, pero yo si fuera tu hubiera hecho esto ¡CRUCIO!

Esta vez ella fue la que tomó a Harry por sorpresa y el chico cayó gritando de dolor y Vanessa comenzó a reírse. Después del hechizo Harry se puso de pie mientras mantenía su posición de defensa. Luego de eso ambos se lanzaron hechizos y durante un rato solo se veían rayos de luces que iban de un lado al otro, eso ya no solo era una práctica, ensayo o entrenamiento, era una batalla de verdad. Harry había mejorado muchísimo durante ese tiempo, aunque algunas veces sus hechizos salían muy débiles y otras demasiado potentes, pero aun así comenzaba a sentirse como pez en el agua con eso de hacer magia.

-¡DESMAIUS! –gritaba Harry tratando de derribar a Vanessa

-¡PROTEGO! ¿Eso es todo? Me estas haciendo cosquillas, mira como me desternillo de risa

-¡AVADA…!

-¡ESPERA! –gritó Vanessa asustada mientras conjuraba un escudo protector de manera no verbal.

Harry se echó a reír al ver la cara tan pálida que había puesto la joven.

-¡¿ESTAS LOCO?! ¡¿EN VERDAD… TE CAIGO TAN MAL… COMO PARA… QUE QUIERAS…QUIERAS… MATARME?! –hablaba Vanessa entrecortadamente mientras se llevaba una mano al pecho como si tratara de aliviar el sentimiento de miedo y confusión que acababa de experimentar.

-No pero debiste de ver tu cara… creíste que te iba a matar.

-¡Ya cállate!

-Jajajaja

-¡Enrique cállate ahora mismo, no es divertido!

-¿No que te estaba haciendo cosquillas y te morías de la risa?, ¿Qué esperas? ¡Ríe!

-¡Ya has colmado mi paciencia, eres un inmaduro, con eso no se juega! –Harry ya no la escuchaba, se seguía riendo. -¡DESMAIUS! –el hechizo le dio en el pecho a Harry y solo así fue como dejó de reírse. La batalla de nuevo comenzó.

-¡RICTUSEMPRA!-exclamo Harry

-¡PROTEGO!

-¡CRUC…!

-Oh, no lo harás de nuevo –interrumpió Vanessa

-¡CRUCIO!

-¡PROTEGO!, ¡IMPEDIMENTA! –gritó Vanessa cargada de furia

Su embrujo fue a dar directo al pecho de Harry y el chico soltó un fuerte gritó de dolor, se elevó del suelo y fue a dar contra el muro. Cayó al suelo boca abajo y después… ya no se movió. Vanessa se rió un poco pues había logrado derribar a Harry.

-Vamos Enrique, levántate y continuemos –dijo la joven fríamente desde el otro extremo de la sala, pero Harry no se movió.

-¡Enrique, levántate ahora si no quieres que te lance la maldición cruciatus! –pero nada ocurrió. A Vanessa le comenzó a extrañar que Harry no se levantara y dio un par de pasos hacia el frente observando con detenimiento al muchacho.

-Se que estas respirando así que si quieres jugar al muertito no va a funcionar –todo siguió igual -¿Enrique? ¡Enrique! ¡ENRIQUE!