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La joven pareja fue a casa de Elena una tarde aprovechando que no había nadie, pues Jenna y Ric habían ido a acompañar a Jeremy a una entrevista para ingresar en una escuela de arte. Al entrar en la habitación de la chica, esta fue directa a coger la cámara de fotos que guardaba en un cajón.

-¿En serio? –se quejó Damon al ver sus intenciones.

-Eres mi novio, comprende que quiera tener una foto contigo.

-No soy muy fan de las fotos.

-Haremos que lo seas –dijo ella con voz traviesa, poniéndose de puntillas para darle un dulce beso en los labios.

-Hmm… -murmuró el chico rodeándole la cintura para pegarla a su cuerpo-. Ese es un buen comienzo.

Elena rió feliz y le volvió a dar un beso, el cual Damon profundizó y alargó por más tiempo, hasta que el chico oyó el sonido de la cámara haciendo una foto.

-Tramposa… -canturreó él contra los labios de su novia, volviendo a unir sus labios sin importarte que esta tomase otra foto.

Entre besos, caminaron hacia la cama y se dejaron caer sobre ella. Ya tumbados en la cama, siguieron robándose besos y caricias mientras Elena tomaba más fotos sin que Damon protestase al respecto.

-Es mi turno –dijo él quitándole la cámara a la chica de las manos y echándole una foto a ella-. Hermosa –comentó admirando la foto que había tomado.

Elena rió divertida y posó para él encantada. Cuando vio que Damon ya tenía suficientes fotos, tiró de él para unir sus labios en un pasional beso.

Dejaron la cámara apartada a un lado cuando los besos se volvieron más ardientes. La pareja no tardó en meterse mano por debajo de la ropa, la cual no llegaron a quitarse porque Damon rompió el beso bruscamente cuando sintió cómo su instinto de Cazador estaba volviendo a apoderarse de él.

-Lo siento –se disculpó este apartándose rápidamente de la chica.

-Tranquilo, no pasa nada.

-Dios, no debería estar haciendo esto... -gruñó él enfadado consigo mismo-. Esto no está bien, yo no debería sentir lo que siento por ti.

-¿Qué es lo que sientes?

-No me obligues a decirlo -le suplicó el chico casi con miedo.

-Quiero oírtelo decir aunque solo sea una vez.

Damon agachó la cabeza huyendo de su mirada, pero Elena le acarició la mejilla y ese gesto le hizo volver a alzar la cabeza y enfrentarse a sus ojos.

-Te lo pondré más fácil -susurró ella acercándose a su rostro lentamente-. Te quiero.

Un escalofrío recorrió el cuerpo del chico al escuchar esa confesión por primera vez, algo que provocó una lucha interna entre su mente y su cuerpo. Él apoyó su frente sobre la de Elena y suspiró cerrando los ojos. Damon intentó decir algo, pero su voz se apagó y las palabras no salieron. Derrotado, el chico le dio un beso en la frente y se separó de ella, agachando la cabeza sintiéndose muy mal por no haber podido corresponder sus palabras.

-Lo siento -se disculpó él, pues sabía cuánto daño le hacía a Elena ese rechazo.

-Poco a poco, ¿recuerdas? Por ti merece la pena esperar el tiempo que haga falta.

-Ojalá no te equivoques...

Elena echó su cuerpo hacia tras para volver a quedar tumbada en la cama.

-¿Me abrazas? –pidió ella haciendo pucheritos con la boca.

Damon se tumbó junto a su novia y esta se acurrucó en seguido contra su pecho, siendo rodeada entre sus fuertes brazos. La pareja permaneció así un buen rato, en silencio. Ella jugando a hacer círculos en la tela que cubría los pectorales del chico y este acariciándole los brazos lentamente sin atreverse a hacer nada más por miedo a activar su instinto de Cazador y estropear el momento.

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Estaban en el hall de la casa de los Gilbert a punto de despedirse, cuando la puerta se abrió y entraron Jenna, Ric y Jeremy, sorprendiendo a ambos.

-Intuyo que tú eres el famoso Damon –le dijo la mujer al chico con una sonrisa pícara, pues llevaba deseando hablar con él desde que supo que salía con su sobrina-. Yo soy Jenna Sommers, la tía de Elena.

-Encantado –murmuró este estrechándole la mano que esta le ofrecía.

Jenna regresó a Mystic Falls durante la época que Damon estuvo fuera, por lo que nunca se llegaron a conocer. Alaric también llevaba poco tiempo en el pueblo, así que tampoco conocía al chico.

-Alaric Saltzmann –se presentó él estrechándole la mano a Damon.

-Sí, el profesor de historia. Me han hablado mucho de ti –afirmó el chico mirando de reojo a su novia.

-Lamento no poder decir lo mismo… -murmuró el hombre, pues Elena se tenía muy bien guardado todo a lo que se relación con el Cazador respectaba.

-¿Te quedas a cenar, Damon? –le propuso Jenna muy emocionada con la idea.

-En realidad, tengo cosas que hacer –puso este como excusa-. No puedo quedarme, lo siento.

-Bobadas, seguro que sea lo que sea puede esperar unas horas más.

Por insistencia de la mujer, Damon se quedó a cenar con ellos. Como ninguno en esa casa sabía cocinar, la comida consistía en un menú del Grill que Jeremy había encargado para llevar. Al parecer, esta parecía ser la rutina familiar.

-Así que eres un retornado –le dijo Jenna al chico Salvatore para romper el hielo-. Seguro que no por voluntad propia. A mí tampoco me gustó mucho la idea de volver, pero no me quedó otra. Aunque mereció la pena –terminó la frase mirando de reojo a Alaric y dedicándole una amplia sonrisa.

-Sí, sé como se siente –coincidió Damon entrelazando una mano con la de su novia por debajo de la mesa, gesto que no pasó desapercibido por Jenna, la cual vio la perfecta sonrisa que le dedicó su sobrina al chico cuando este cogió su mano.

-Le has causado muy buena impresión a los miembros más destacados del Consejo –intervino Alaric por primera vez-. La sheriff Forbes te adora.

-Solo me dedico a hacer aquello para lo que he nacido.

Este último comentario enfrió un poco el ambiente, pues todos sabían que él se refería a matar vampiros.

-¿Qué tal ha ido la entrevista para la escuela de arte, Jer? –le preguntó Elena a su hermano para cambiar de tema rápidamente-. Bonnie me dijo que estabas muy nervioso. Y que la estabas empezando a sacar de quicio –bromeó al final.

-Creo que ha ido bastante bien. Les han gustado mis dibujos.

-Pues claro que sí, eres muy bueno.

El resto de la cena fue más relajada. Damon, desde su poco afortunado comentario sobre su labor en el Consejo, se mantuvo en un segundo plano durante el resto de la velada y, por suerte para él, nadie volvió a hacerle una pregunta directa que implicase hablar del tema tabú.

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Era ya casi las doce de la noche cuando Damon y Elena salieron al portal de la casa Gilbert para despedirse.

-No ha ido nada mal, ¿eh? –sonrió la joven muy optimista-. Creo que le has caído bien a Jenna.

-¿Ella sabe lo que somos? –le preguntó él aquello que llevaba tanto tiempo preguntándose-. Quiero decir, ¿Jenna sabe que eres vampira y todo eso?

-Al principio intentamos mantenerla al margen de todo este asunto sobrenatural, pero con el tiempo comprendimos que era más seguro para ella saber a qué se estaba enfrentando.

-¿Y cómo se lo tomó?

-Sorprendentemente muy bien, mejor de lo que me esperaba.

-¿Tu familia no teme que yo pueda hacerte daño?

-Damon… -le susurró ella posando una mano en su mejilla y acariciándole con cariño-. No vas a hacerme daño. Yo lo sé, y ellos también.

-¿Cómo estáis tan seguros?

-Porque eres una buena persona, porque te importo y harías lo que fuera por protegerme.

-No puedo luchar las 24 horas del día contra lo que soy, en algún momento perderé la batalla. Y no hay nada que tema más que ese día llegue, porque eso significará que te haré daño.

-Eres mucho más fuerte de lo que crees, Damon. Lucharemos contra esto. Juntos.

El chico se inclinó hacia Elena y le dio un intenso beso cargado de miedo y desesperación. Esta le correspondió de inmediato y, poco a poco, el beso se fue convirtiendo en uno más calmado y romántico.

-Todo irá bien –susurró ella al romper el beso-. Te lo prometo.

Como era de esperar, cuando Elena regresó a casa, Jenna la estaba esperando en el hall. Afortunadamente, con una amplia sonrisa en su rostro.

-Retiro todo lo que he dicho sobre él anteriormente, me encanta –le aseguró su tía-. Además, se os ve muy bien juntos.

-¿Tú crees? –le preguntó Elena muy emocionada ante esa idea.

-Por supuesto que sí. No ha parado de mirarte durante toda la noche, está loco por ti. Se le ve muy enamorado.

-Bueno es oírlo, porque aún no me lo ha dicho –se apenó la chica-. Lo ha intentado, pero todavía tiene una gran lucha consigo mismo…

-Pero lo está intentando, está luchando por ti. Creo que eso demuestra mucho más que lo que podrían decir esas palabras que tanto le cuesta pronunciar.