Bueno, lamento la espera y no teman hacer cualquier pregunta.
Sugerencias, escenas y detalles que quisieran que aparecieran pueden mandármelas, serán bien recibidas.
Si alguien quiere hacer una dibujo de este Fanfiction o cualquier otro de los míos me encantaría verlos y posiblemente, si me lo permiten, los usaria de portada de la historia, solamente avísenme.
Paso un largo tiempo antes que la joven Emrys quisiera volver a ver a alguien en persona.
La mansión-castillo Emrys se había vuelto su refugio en la soledad. Ya que si era sincero, Harry estaba abrumado por los cambios a los que su cuerpo había sido objeto de manera tan radical que no tenía ganas de ver nadie más.
Harry estaba convencido de que alguien ahí arriba debía de odiarlo.
¿Por qué? Bueno, eso era sencillo de responder.
Esta pregunta se debe a que una noche se fue a acostar sin ningún cambio significativo en é- ella y, cuando se despertó, a la mañana siguiente tuvo el desagradable descubrimiento de que… en la zona del busto… había… había dos protuberancia no muy grandes, pero no por ello dejaba de ser desconcertante…
Si, ahora tenía… tenía… tenía pechos… ewww…
Cosa que para él era horrible y ya no queriendo pasar por una capitulo como el anterior, decidió no decirle nada al pobre de Edmund Emrys, quien parecía costarle aceptar el hecho de que su niña estaba creciendo y que muy pronto ya no sería más una niña sino una mujer, tomó la decisión de esconder su nuevo… hem… desarrollo…?
Hasta que supiera que hacer.
Por eso comenzó a caminar encorvada y… bueno, a agrandar sus comisas y vestidos…
Y posiblemente eso no había sido y una buena idea ya que Edmund comenzó a preguntar por qué tan radical cambio de estilo hasta que él sólo pudo sumar dos más dos y unir las piezas.
La palidez que había adquirido al entenderlo había sido preocupante.
Pero una vez que se recupero, el viejo mago se había quedó viendo a su nieta con lo que parecía ser preocupación, tristeza, orgullo e… incomodidad, mucha incomodidad, por lo consiguiente Arianna se encontró en poco tiempo enfrente de la casa Evans con su antigua Abuela viéndola con simpatía y calma.
Fue así que fue introducido al mundo del… brasier… y sus secretos…
¿Ahora pueden ver a lo que se refería?
Gracias a dios, Edmund tuvo la consideración de dejarla, con dinero claro, en manos de la señora Evans, quien le explicaba con gran calma los cambios que a partir de ahora asediarían su cuerpo… Lo cual, de cierta forma, calmo a Harry, ya que parecía que le faltaban solamente tres más…
Aunque eso no quiere decir los esperaba con entusiasmo.
"Ahora querida, iremos a una tiendo especial, para comprarte cierta ropa que ahora deberá ser parte indispensable de tu armario" dijo la señora Evans con cierto orgullo y fue por su bolso no antes de darle una palmaditas alentadoras en la espalda…
¿Por qué tenía de que pasarle esto a él?
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De esta manera el Potter volvió a encontrarse con el tormento… pero esta vez en una forma completamente nueva.
La cual tenía por nombre: "Tienda de Lencería para Jóvenes Damas de la señora Pips…"
Si, hoy no era su día de suerte…
Soltando un suspiro, Arianna volteo a ver a Lily y a Petunia, las dos niñas las habían acompañado ya que la señora Evans no alcanzo a encontrar a alguien que pudiera cuidar de ellas, a pesar de las protestas de Petunia de que ella no necesitaba que la cuidaran.
Lily por el contrario parecía curiosa, ya que no entendía del todo la vergüenza de su amiga, ya que todas ellas eran mujeres y, por consiguientes, a ellas o ya habían pasado por eso antes o iban pasar por eso. Pero bueno, las brujas debían de permanecer unidas en las buenas y las malas.
"Vamos señoritas, que tenemos mucho que hacer, Arianna, ¿Cuánto te dio tu abuelo para gastar?" pregunto la mujer pelirroja a la adolecente de manera cortes, cuando la joven bruja asintió con la cabeza y le tendió a la señora Evans una tarjeta de crédito.
Ivy Evans asintió con el ceño fruncido, bueno, cuando el señor Emrys le dijo que no se preocupara por el costo debió de haberlo dicho muy en serio al ver la marca de la tarjeta.
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Entraron a la tienda llamando la atención de manera inmediata.
No por ser un grupo peculiarmente grande o diferente de los presentes… o más bien no todos ellas eran así.
Las presentes se quedaron impresionadas por la belleza angélica de la niña de cabello rizado y negro.
Ninguna de ellas había visto antes a una niña con tal apariencia que la hacia parecer un ángel caído del cielo y estaban aún más sorprendidas de no verla visto antes.
Una niña como esa resaltaría aunque se vistiera con los andrajos de la sección más pobre del lugar, de eso estaban seguras, curiosas más de una siguió al grupo con ese singular miembro. Dos pelirrojas y una rubia acompañaban a la pequeña muñequita de rizo negros. La pelirroja más grande se aproximó a una dependienta y comenzó a hablar con ella, poco después ambas mujeres vieron a la niña que, incomoda, se retorció un poco en su lugar y luego ambas se fueron a recorrer los estantes no sin antes pedirle a la niñas que las esperaran.
Después de eso las cosas no parecían mejorar.
Ya que no necesitaron de mucho tiempo para que ambas mujeres volvieran con las manos llenas de diferentes modelos y tallas acordes de la edad de la niña. Harry escucho, horrorizado, las instrucciones que su futura abuela le dio de cómo ponerse un brasier, dejándolo blanco como tiza y muy incómodo, y cuando la dependienta entro con ella para ayudarla, solo digamos que… no fue de mucha ayuda.
Rápidamente Harry se probó los brasieres que habían traído para él… lo cual odio y llego a un punto donde no pudo más y propuso: "¿Y si simplemente no lo uso?" aunque poco después de decirlo se arrepintió al oír las exclamaciones escandalizadas de las demás mujeres a su alrededor que en poco segundos la rodearon y le explicaron del porque era necesario y lo indecente era su propuesta.
Entonces Harry se preguntó porque las mujeres estaban obligas a usar cierto tipo de ropa y los hombres no. Cansado de todo aquello se apresuró a terminar "sus" compras.
De camino a casa, Harry intento hablar con Petunia quien solamente le fruncía el ceño al verla y actuaba como si algo oliera mal cuando entraba en alguna habitación.
Cansado, física y emocionalmente, tomó la decisión de dejarla ser.
Ya lo intentaría otro día.
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A partir de ese momento el tiempo paso rápidamente.
Recordando las palabras de Hécate y Merlín, estaba resuelta a seguir manteniendo amistad con Remus, Lily, Alice, Severus y… con James y Sirius también.
Aunque con los otros dos no estaban del todo segura.
Ya que no se habían separado en los mejores términos, eso era algo se tenía obligado recordar y sentía mal cada vez que recordaba el incidente. No entendía porque actuó así, después de todo no era la primera vez que herida por un hechizo o maldición.
Tal vez el motivo por el que le afecto tanto era porque su futuro padre y padrino eran los que la habían lastimado.
Arianna suspiro mientras veía por la mente de su habitación, 'Tan digna como la de cualquier princesa antigua debía de tener', pensaba Harry dentro de ella con aburrimiento. 'Incluso cuenta con un balcón y cama con dosel…'
Debido de que a pesar de que hacía un buen clima, Edmund se negaba a dejarla salir sola. Los rumores de que un nuevo señor oscuro estaba levantándose en las sombras era la comodilla de los sangres pura debido a su filosofía y sus propuestas para hacer del mundo mágico un mejor lugar para los 'verdaderos' magos y brujas y hacer a un lado a los impuros.
Varios adultos se tomaron en serio la posibilidad de una guerra (entre ellos Edmund) y se estaban preparando mientras que otros se mofaban y se burlaban de ello haciéndose preguntas ¿Cómo que bando deberían elegir? Sacando relucir que era todo una pérdida de tiempo, los presumidos y engreídos decían que la victoria estaría donde ellos se unieran, los cobardes se preparaban para huir o esconderse (cualquiera que les fuera más conveniente claro está), los que estaban de acuerdo con la ideología del nuevo señor oscuro mostraban su apoyo desde la sombras buscando nuevos reclutas o simpatizantes y los que se ponían de se mantenían al margen de ellos, pero más de un no escondió su opinión sobre el tema tanto si se lo preguntasen como sí no.
Todos ellos eran idiotas.
Harry odiaba esto, ya muchos actuaban como si fuera una simple broma, y técnicamente lo era por el momento, pero eso no pudo evitar que Harry se preguntara ¿Qué pasaría si actuaban ahora? ¿Qué pasaría si detenían a Tom Riddle ahora que penas iba pensando? ¿Qué pasaría si nunca había guerra?
Tristemente nunca lo sabría.
Ya que a pesar de que era la heredera de un gran mago, ella no tenía ninguna voz, Edmund prefería mantenerse alejado de todo y mantenerla dentro de una jaula de oro, no queriendo volver a perder otro pariente como le paso hacia ya varios años. Cosa que Harry no le podía reclamar ya que él ya conocía muy bien el sentimiento de pérdida que causaba la muerte de alguien querido pero…
¡Maldita sea!
Prefería morir que quedarse sin hacer nada y nadie lo haría cambiar de opinión.
*Toc**Toc*
Arianna salto cuando escucho unos golpecitos en la puerta.
Por reflejo escondió todas las cartas que había recibido y estaba haciendo que eran de chicos y las ocultó debajo de un libro, una vez que todo estaba bien escondido contesto a los golpecitos con un fuerte: "¡Adelante!"
Al decirlo no tardó en aparecer Edmund Emrys que iba ataviado con una túnica azul oscuro una capa negra clásica. Al parecer, ya no iba estar más aburrida dentro de poco tiempo.
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El mago se quedó viendo a su pequeña brujita con cariño y nostalgia.
Le parecía que fue ayer cuando apenas le estaba enseñando a como montar una escoba o cuando le enseño a identificar y tratar a las plantas de su invernadero familiar o elaborar su primera poción sin hacer estallar el laboratorio…
Aun se podía oler las escamas de dragón que se quemaron ese día… Ah… ¡Recuerdos!
"¿Paso algo malo Abuelo?" ante el tonó curioso de su pequeña, la sonrisa de Edmund creció cuando vio la inocencia que brillaba en esos ojos esmeraldas.
Eso era algo que esperaba que nunca cambiara.
Soltando una risita baja contesto: "Voy a salir, tengo una reunión en el Ministerio y puede que llegue algo tarde, recuerda que Vip está totalmente disponible para tu uso pero no quiero que salgas sola." Informo, reiterando mucho el final, "No me tardare mucho."
Finalizando cruzando el cuarto para darle un beso en la frente para despedirse.
Arianna se quedó en su lugar unos minutos más, termino de escribir la carta que había dejado a la mitad y al acabarla corrió rápidamente a su armario y agarró una de sus capas y se fue corriendo a la chimenea.
Con una sonrisa grito la dirección y las llamas verdes la envolvieron.
Cuando se extinguieron ella ya se había ido.
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La heredera de Merlín pasaba tranquilamente por el callejón Diagon.
Por una extraña razón en su mente había querido ir a la tienda de MadamMilkin provocando que su cuerpo fuera en dicha dirección pero había logrado detenerlo antes de que cometiera esa tontería.
Harry frunció el ceño ante esa acción.
Él nunca le había gustado ir a comparar ropa, pero se encogió de hombros, ya estaba comenzando a acostumbrarse en que su cuerpo a veces parecía tener voluntad propia cuando se trataba de algunas cosas.
Solo esperaba que no se repitiera el mismo episodio que ocurrió con Snape.
No era aficionado de estar besando a desconocidos y la idea tampoco le atraía mucho. Aunque tampoco era como si tuviera mucho control sobre las cosas.
Con eso en mente soltó un suspiro y se dirigió al primer aparador que vio.
Mientras que veía atreves de la vitrina de cristal no pudo evitar estar agradecida por esos momentos de libertad que le habían concedido.
Fue ahí donde Harry decidió que sería igual de independiente como había sido en su antiguo cuerpo y vida. No era que no estuviera agradecido o feliz de tener el apoyo y cariño de Edmund a su lado desde hace un año y medio, pero no estaba dispuesto a que su actual cuerpo cambiara eso.
Tampoco quería ser una carga o una damisela en apuros… Hm… Ahora que lo pensaba, tal vez debería de ser más Hermione y repasar los hechizos de defensa y duelo de los libros de la biblioteca Emrys, según Merlín le había dicho, contaba con la colección más grande y antigua de toda Inglaterra sonriendo ante su idea se apartó de la tienda con toda la intención de volver a su casa cuando alguien la derribo con gran fuerza.
Cayendo sobre su costado se apresuró a levantarse.
Al alzar la vista, se sorprendió al encontrarse con un par de ojos plata.
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Sirius Black III no estaba teniendo un buen día.
Su amada madre, quien parecía solo existir para arruinar su vida, había conseguido interferir la mayoría de la correspondencia que mantenía con James y Remus insistiendo de que no eran buenas influencias para él y lo había obligado socializar con otros hijos de los sagrados 28 que ella consideraba más apropiados para que fueran sus amigos, pero había un pequeñísimo problema con ese plan.
El cual era… ¡Que Sirius no que no quería hacer nuevos amigos!
Él estaba feliz con los que tenía.
Si, era cierto que James y él no eran buenas influencias, pero Remus era diferente, un buen diferente, pero su madre parecía incapaz de ver más allá de sus prejuicios.
Y eso era muy cansado.
"¡Deprisa Sirius!" bramo su madre en tono mordaz, "¡Regulus nos está esperando, espero que, dentro de poco, él pueda arreglar la reputación de nuestra familia que tu empeñas en ensuciar y vuelva poner el nombre los Black en alto!" chilló y lanzándole una mirada llena de despreció y reproche.
Sirius solamente puso sus ojos en blanco, rabioso, siempre era Regulus Regulus Regulus Regulus Regulus Regulus Regulus ¡Regulus!
El perfecto Regulus.
Molesto con que siempre lo compararan con su perfecto hermano menor, Sirius decidió irse ahí.
Por eso, cuando su madre se puso hablar con otra bruja, que Sirius ni se molestó en reconocer, salió corriendo en dirección opuesta, esperando llegar lo suficientemente lejos antes que su madre pudiera percatarse de la falta de presencia de su hijo mayor.
Ansioso en llegar a poder la mayor distancia posible entre ellos, Sirius empezó a correr sin llegar en fijarse realmente en las personas que tenía al frente. Por eso cuando choco no se sorprendió mucho… pero sí que se molestó.
¡Lo que le faltaba!
Se levantó rabioso del suelo, dispuesto a gritarle a la persona con quien choco por poner en su camino cuando sintió que de repente su corazón se detenía y su respiración se cortaba.
Arianna Emrys estaba tendida en el suelo delante de él con expresión incomoda pero siendo tan bell- ¡No! Ahora era mucho más hermosa de lo que recordaba… ¡Era un ángel!
Su cabello, que de por si ya había sido largo, había crecido un poco más durante el verano, seguía siendo más baja que él pero no pudo evitar notar que ciertas parte de ella... habían… 'aumentado' desde la última vez que las vio. Su rostro, por otro lado, seguía pareciéndole tan hermoso y angelical como la primera vez que la vio…
Ella era su ángel después todo.
Notó como la expresión de ella se convertía en una sorpresa cuando lo identifico. Sus delicadas facciones se tensaron unos segundos antes de que se relajaran y comenzara a levantarse. Al advertirlo, Sirius rápidamente se posiciono a su lado y acomodando sus manos a sus lados, con toda intención de ser delicado con ella, la ayudo a apararse.
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Envolviéndola con sus brazos y rápidamente la ayudo a levantarse, dejo que ella se recargar sobre su cuerpo para que recupera el equilibrio. Y cuando su rico olor a flores y vainilla llego a sus fosas nasales, Sirius no puso evitar en tomar una profunda inhalación y cerrar sus ojos, disfrutando de su cercanía y su calor…
Como la había extrañado.
Cuando Arianna se separó de él, Sirius no puso evitar sentirse algo… desairado por su actitud…
Hasta que recordó en los términos con los que se habían separado y no pudo evitar maldecir a los 'amigos' de ella por permitir que eso ocurriera. Vio como ella incómodamente asentía con la cabeza en señal de reconocimiento para después darse la vuelta y que tratara de marcharse del lugar…
Pero Sirius no iba dejar que las cosas terminaran así.
Ágilmente se asedio su por el codo deteniéndola velozmente.
La joven morena volteo a verlo impresionada por su acción y deteniendo cualquier movimiento de su parte.
Al momento que ella levanto su cabeza, sus miradas colisionaron entre si y era como si el mundo desapareciera a su alrededor.
Cualquiera que los viera podía decir eso.
Pero su mundo se vio destruido por un tremendo grito: "¡Sirius Black!"
De cierta mujer que se acercaba a ellos con gesto furioso y a toda velocidad. Sin pensarlo mucho, en realidad, sin pensarlo casi nada, Sirius, que aun tenia posesión de la mano de Arianna, salió corriendo sin mirar atrás.
Arianna se quedó callada mientras que le permitía a Sirius tirar de ella. Pues era muy consciente del tipo de relación que el chico de cabello negro compartía con su madre.
Solamente cuando el joven Black estaba seguro de que la habían perdido y quitado de encima, se permitió relajarse y detener su marcha. Por su lado, Arianna ya no pudo evitarlo más.
Ella se hecho a reír desde lo más profundo de su corazón.
Algo que no había logrado hacer en los últimos meses ni por voluntad propia.
Sirius se quedó estupefacto por su reacción. No entendiendo el porqué de su risa, pero no se quejó, espero a que se calmara para así poder disculparse.
Y al momento que logró manifestar su disculpa, la joven se vio incluso más sorprendía de lo que él había estado hacía pocos minutos cuando ella estallo en un ataque de risa.
Y al verla con los ojos tan saltones y la boca abierta como un pez ahora fue el turno del joven de reírse de la expresión de la joven bruja. Inconscientemente Arianna reacciono haciendo un puchero adorable cuando Sirius continuo riendo y le dio un leve golpe en el brazo para que callara, pero el niño de doce años no lo hizo, en cambio continúo riendo y poco a poco ella volvió a reír, contagiada por su risa.
Los niños rieron y rieron hasta que les dolió el estómago y el aire comenzó a faltar en sus pulmones. Cuando pudieron clamarse se vieron a los ojos.
Harry no supo lo que Sirius vio en los ojos de Arianna, pero él estaba feliz de ver esa faceta de su padrino que debido a la guerra, las perdidas y Azkaban le habían hecho perderla.
Sin ser del todo consiente de sus actos, la sonrisa de Arianna se volvió dulce, cosa que hizo que el joven Sirius se pusiera nervioso y no pudo evitar pasar un brazo por encima de su cabeza y que comenzara a rascar su nuca sin saber que más decir.
Se quedaron así por un tiempo.
Tiempo pareció no tener fin y ambos desearon que ese momento no terminara.
De un momento a otro, Sirius cambio su expresión relajada y volteo a verla con toda la seriedad del mundo, indeciso al inicio, se acercó a ella pero cuando solamente los separaban unos cuantos centímetros sus ojos mostraban una gran determinación.
Sin decir ni una palabra, Sirius le tendió su mano a Arianna, quien frunció el gesto en confusión, la joven bruja vio primero la mano extendida hacia ella antes de levantar la mirada y ver a Sirius directamente a sus ojos. Arianna levanto su mano, y sin apartar sus ojos de Sirius, puso su mano sobre la del joven Black, cuyos ojos parecían brillar por la acción de la joven Emrys, cuando la mano de la joven descanso completamente sobre su mano, Sirius la aprisiono con la suficiente fuerza para no dejarla ir pero a la vez evitando hacerle daño.
Entonces, ambos niños comenzaron a caminar con sus manos entrelazadas perdiéndose entre la multitud.
Lo que ambos compartieron ese día a través de su mirada se quedó así.
Entre ellos…
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Mientras que en cierto lugar.
Afrodita saltaba de felicidad.
Aprovechando que estaba sola, ya los otros miembros de su selecto grupo tenían asuntos que atender, ella no pudo evitar querer divertirse con cierto mago atrapado en cuerpo de mujer. ¡Había sido tan divertido! Se había divertido a lo grande viendo como el chico se ponía incomodo probándose los diferente diseños y modelos que le habían (obviamente ella lo había hecho tomar los diseños más lindos ya que, tristemente, a esa edad no tenían modelos sexys) y cuando la dependienta le había dicho que era más grande que el promedio… ¡Ja!
¡Su expresión no tenía precio!
Pero el final… ciertamente no lo había esperado.
Su sonrisa solamente creció mientras que los veía, no podía evitar sentirse complacida por un trabajo bien hecho cuando ella se encargó de mover ciertos hilos, y al verlos juntos no podía estar más feliz.
Ya que, al fin y acabo, los jóvenes apuestos siempre habían su debilidad.
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Especial 9: Primera vista hacia el pasado! Una tarde con mamá!? Parte 2.
Nota/Autora: Dedicado a todos los lectores que querían que Orión conociera a su madre.
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Era algo impactante.
Ver a alguien que solamente conocías por fotos y que sabías que había muerto hacía mucho tiempo era muy impactante.
Orión siempre pensó que tenía muchas cosas que contarle a su madre.
Siempre pensó lo increíble que habría sido poder conocerla.
Poder hablar con ella.
Poder abrazarla.
Poder sentir sus abrazos.
Poder estar a su lado.
Poder sentir su amor…
Ahí estaba ahora.
Su madre… estaba enfrente de él con expresión curiosa.
Y Orión no sabía que sentir al respecto.
¡Maldición! Le dolía el pecho.
Miles de emociones y sentimientos parecían competir en su interior para hacerse con el control de su mente y cuerpo y él sentía que se ahogaba en el proceso. Vio que ella cambiaba su mirada de curiosidad a una sorprendida y que ahora él era el único objeto de toda su atención.
¿Qué pensaría de él?
¿Estaría complacida de él? ¿Estaría orgullosa de él? ¿Lo amaría?
Ante la última Orión sintió que le costaba aún más respirar.
Su visión comenzaba a ponerse borrosa y le costaba pensar.
¡Genial! ¡Lo que le faltaba!
Sentía que le flaqueaban las rodillas y en que cualquier momento caería al suelo. Sintió que unas manos en sus hombros y alguien hablándole pero no oía nada y no entendía quién podría ser tan molesto como interrumpir ese momento con su mam…
Otra vez ese dolor en pecho, le costaba pensar y mucho más el poder alejar la mirada de ella.
Entonces alguien empezó a sacudirlo y fue ahí que vio cómo su mamá velozmente se acercó a él con expresión afligida. Orión no quería eso, no quería causarle dolor o problemas.
Sintió como ella ponía sus pequeñas manos sobre sus hombros y lo obligaba ir hacia abajo.
Él no opuso resistencia, se dejó mover a su antojo.
Vio como ella se inclinaba un poco sobre él y hablaba con una persona a sus espaldas de manera rápida. En poco tiempo ella volvió a estar enfrente de él y sacando su varita hizo un par de movimientos lentos y de un momentos a otro empezó a sentirse más calmado.
Fue entonces que parecía que volvía a escuchar.
"… Lo siento, él no le pasan esta cosas muy seguido…" explico alguien, que parecía estar a su lado.
Su madre dio una sonrisa serena y contesto: "Esta bien, aunque sorprende allá reaccionado de manera tan extrema"
Ella era tan hermosa… y era tan amable
Ahora entendía por qué su padre no se había vuelto a casar. Observo como ella volvió a mover su varita y, con ternura, comenzó a cepillar su cabello… y Orión no pudo evitar cerrar los ojos y recargar su cabeza sobre ella, disfrutando de sus carias y memorizando su aroma…
Flores… ella olía a flores silvestres y a vainilla…
Todo le parecía tan natural, que se relajó entre esos tiernos brazos que lo envolvían.
El mundo parecía haberse detenido y ellos se habían quedado callados durante unos minutos antes de que ella soltara un tos… por alguna razón parecía incomoda..
"Por cierto, ¿No nos conocemos de algún lado?" ella pregunto y él parpadeo confundido.
"Hem… No lo creo… se podría decir que somos… ejem… Prácticamente nuevos y que solamente estamos como… hmm… ¿Cómo Observantes?" explico alguien de forma apresurada, diciendo lo último con tonó de duda.
Y Orión no podía verlos desde su lugar, pero sentía que su madre tenía una ceja alzada y se encontraba viendo a la persona con quien estaban hablando con incredulidad. El solo pensarlo le daba ganas de reír, sentía que conocía a su madre desde hace mucho tiempo.
Entonces otra vez esa persona pregunto con nerviosismo; "Disculpa… ¿Me podrías decir la fecha de hoy, por favor?"
Fue ahí donde Orión decidió alejarse del cuerpo de su madre y voltear a verla a la cara. Ella arrugo su nariz de manera graciosa y contesto tranquilamente: "Claro, hoy es primero de noviembre"
"¿Y… Y el año?" pregunto y Orión por fin pudo reconocer al dueño de ella. "¿Qué año es?
Se le había olvidado que Harry estaba aquí también.
Vio cómo su mamá lo veía confundida, alzando una ceja contesto simplemente:
"De 1976"
¿Eh?
¿¡EEEEEEHHHH!?
Gracias por leer! :3
